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Obra de Teatro Convivencia Familiar (Machistality)

La obra 'Hombres bajo el mismo techo' presenta a una familia masculina que enfrenta el caos de la convivencia y la falta de responsabilidades compartidas. A través de discusiones y reflexiones, los personajes descubren que el respeto y la corresponsabilidad son esenciales para vivir en armonía. Al final, logran transformar su hogar en un espacio más ordenado y colaborativo, desafiando los roles tradicionales de género.

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Obra de Teatro Convivencia Familiar (Machistality)

La obra 'Hombres bajo el mismo techo' presenta a una familia masculina que enfrenta el caos de la convivencia y la falta de responsabilidades compartidas. A través de discusiones y reflexiones, los personajes descubren que el respeto y la corresponsabilidad son esenciales para vivir en armonía. Al final, logran transformar su hogar en un espacio más ordenado y colaborativo, desafiando los roles tradicionales de género.

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🎭 Título: “Hombres bajo el mismo techo” 🎭

Personajes:

1. Narrador (voz externa, puede estar en escena o leer desde un


atril)

2. Don Ernesto – abuelo, muy tradicional y machista

3. Carlos – padre, trabajador, distante, algo terco

4. Luis – hijo mayor, 17 años, rebelde, muy machista

5. Tomás – hijo menor, 14 años, algo flojo pero gracioso

6. Julián – tío soltero, 30 años, relajado, sarcastico

7. Andrés – primo de 16 años, más reflexivo y crítico

Escena 1: “La rutina del caos”

(La escena inicia con desorden: platos sucios, ropa por todos
lados, gritos a lo lejos)

Narrador:
En una casa donde solo viven hombres, las cosas no siempre marchan
bien.
Hay quien cree que limpiar es perder la hombría…
Y hay quien espera que “alguien más” lo haga todo.
Hoy, esta familia enfrentará su reflejo… en el desastre.

Carlos:
¡¿Quién dejó todo este reguero?! ¡Vengo cansado del trabajo y esto
parece una jungla!

Don Ernesto:
Pues así son las casas sin mujeres. No hay quien ponga orden.

Julián:
(Con sarcasmo) Claro, porque fregar un plato te hace perder
masculinidad, ¿no?

Luis:
¡Yo no pienso barrer! Soy hombre, no ama de casa.

Tomás:
(Y riendo) Yo tampoco, tengo principios.
Andrés:
(Y serio) ¿Y vivir entre basura también es parte de esos principios?

(Todos lo miran, incómodos)

Escena 2: “El reparto imposible”

(Todos discuten sobre quién debería hacer qué. Nadie quiere


ceder)

Narrador:
Convivir no es solo compartir el techo…
Es compartir responsabilidades.
Pero en esta casa, los roles están tan rígidos… que nadie se mueve.

Carlos:
A ver… ¡no somos niños! ¿No podemos organizarnos?

Don Ernesto:
Yo ya hice mi parte en la vida. Que trabajen los jóvenes.

Luis:
Yo trabajo en el colegio… haciendo tareas. Eso ya es suficiente.

Tomás:
Y yo tengo una carrera… ¡la de no hacer nada!

Julián:
¿Y si dejamos que el polvo se acumule y declare independencia?

Andrés:
O… hacemos turnos, nos ayudamos, y dejamos de esperar que alguien
más resuelva.
La casa es de todos, ¿no?

Escena 3: “El cambio empieza con uno”

(Andrés empieza a lavar platos. Tomás lo observa. Carlos se


cruza de brazos, pero observa)

Narrador:
A veces, una sola acción basta para romper viejos patrones.
Porque el ejemplo es más fuerte que las órdenes.
Tomás:
(Con curiosidad) ¿Y si… cocinamos algo juntos? Solo para no morir de
hambre.

Luis:
¿Cocinar? ¿Qué sigue? ¿Té de manzanilla?

Julián:
(Ya cocinando algo) Anda, macho alfa, pásame la sal.

Don Ernesto:
(Mirando a todos) Cuando los hombres se ayudan, no pierden fuerza…
ganan respeto.

Carlos:
(Y suspira) Tal vez… me toca empezar a cambiar yo también.

Escena 4: “Nueva rutina”

(Una semana después. La casa está más ordenada. Todos hacen


algo, incluso con humor)

Narrador:
Nadie dijo que sería fácil.
Pero vivir en armonía es una elección diaria.
Y ser hombre no está reñido con cuidar, limpiar, respetar.

Luis:
¿Quién puso música mientras barría? ¡Me motivó!

Tomás:
Yo… y sí, también lavé el baño. No, no me convertí en unicornio.

Don Ernesto:
(Con orgullo) Esta casa suena diferente. Huele diferente.
No es magia. Es responsabilidad.

Carlos:
Y todo empezó el día que dejamos de decir “eso no me toca”.

Final

(Todos reunidos, compartiendo una comida sencilla que


prepararon juntos)
Narrador:
La convivencia familiar no se trata de roles fijos, ni de tradiciones
inamovibles.
Se trata de respeto, diálogo y corresponsabilidad.
Porque cuando cada uno pone de su parte…
El hogar deja de ser solo un lugar… y se convierte en una familia.

Todos (mirándose, levantando vasos o manos):


¡A convivir como hombres… responsables!

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