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Eclipses

Los eclipses ocurren debido a la interposición de la Luna entre la Tierra y el Sol o el paso de la Luna por la sombra de la Tierra, dependiendo de su fase. Para que se produzcan, la Luna debe estar en el plano de la eclíptica durante las fases de luna nueva o luna llena. La órbita elíptica de la Tierra y la inclinación de la órbita lunar son factores clave que determinan la frecuencia y tipo de eclipses.

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Los eclipses ocurren debido a la interposición de la Luna entre la Tierra y el Sol o el paso de la Luna por la sombra de la Tierra, dependiendo de su fase. Para que se produzcan, la Luna debe estar en el plano de la eclíptica durante las fases de luna nueva o luna llena. La órbita elíptica de la Tierra y la inclinación de la órbita lunar son factores clave que determinan la frecuencia y tipo de eclipses.

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¿Por qué ocurren?


La órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica, por lo que la distancia entre la Tierra y el Sol varía
durante el transcurso del año. El paso por el punto más cercano a nuestra estrella o perihelio se
produce a comienzos de enero, siendo a principios de julio cuando atraviesa el afelio o máxima
distancia.
La órbita que describe la Tierra en torno al Sol determina un plano, llamado eclíptica, que es
fundamental para los eclipses. Precisamente “eclíptica” es la raíz de la palabra “eclipse”, la cual
proviene del término griego clásico ekleipsis, que significa “faltar” o “desaparecer”.
Así como la Tierra gira alrededor del Sol, la Luna lo hace en torno a la Tierra en 29.53 días o un mes
lunar. Durante este periodo de tiempo, nuestro satélite nos muestra diferentes ángulos de
iluminación en su superficie o fases, que corresponden a la posición relativa orbital que ocupa con
respecto al Sol y a nuestro planeta. A las posiciones de luna nueva y luna llena se les denomina
sizigias.
La órbita lunar también es elíptica. Este hecho es de suma importancia para los eclipses, pues, como
veremos, produce diferentes tipos de eclipses solares. Al punto más cercano a la Tierra se le
denomina perigeo, mientras que el apogeo es la posición más alejada. La distancia media a nuestro
satélite es de 384 392 km, mientras que en el perigeo es de 356 410 km y en el apogeo alcanza 406
679 km. Otro aspecto de suma importancia para los eclipses es que el plano de la órbita lunar está
inclinado con respecto al plano de la eclíptica aproximadamente 5 grados. Si la órbita lunar fuera
coplanaria con la de la eclíptica, cada mes lunar tendrían lugar dos eclipses, uno de Sol y otro de
Luna. La órbita lunar y la eclíptica intersecan en dos puntos llamados nodos, que tienen la
particularidad de no ser fijos. El nodo ascendente es en el cual la Luna pasa por la eclíptica del sur al
norte y en el caso opuesto se tiene el nodo descendente. La línea que une ambos nodos se
denomina línea de los nodos.
¿Qué son?
El término eclipse se aplica indistintamente a dos fenómenos, en realidad muy diversos, provocados
por las posiciones relativas del Sol, emisor luminoso, de la Tierra y de la Luna, cuerpos opacos que
interceptan la luz solar.
Un eclipse de Sol se produce cuando el astro rey es ocultado por el globo de la Luna, que se
interpone entre la Tierra y el Sol. Por lo tanto, un eclipse de Sol tiene lugar siempre en fase de luna
nueva, siendo ésta una condición necesaria, pero no suficiente, para que se produzca el fenómeno.
El eclipse de Luna es determinado por el paso de nuestro satélite por la sombra de la Tierra. Como
la Luna se halla en una posición opuesta a la del Sol, los eclipses lunares siempre suceden en fase
de luna llena, siendo, al igual que en los eclipses solares, condición necesaria pero no suficiente. El
hecho de que los eclipses sólo ocurran en las sizigias (luna nueva o luna llena) impone una
condición. Ya sabemos que las órbitas de la Tierra y de la Luna no son coplanarias, de manera que
en la mayoría de las ocasiones nuestro satélite se encuentra por encima o por debajo del plano de la
eclíptica. Para que se produzca un eclipse, la Luna tiene que hallarse en el plano de la eclíptica (o
muy cerca), en fase de luna nueva (eclipse de Sol) o de luna llena (eclipse de Luna). Dicho de otro
modo, en las sizigias la línea de los nodos del sistema Tierra-Luna debe apuntar (casi) al Sol.
Realmente, para que un eclipse se origine no es imprescindible que la Luna se sitúe exactamente en
el nodo, sino que basta con que se encuentre en sus proximidades.
Adaptado de: Juan Carlos Casado y Miquel Serra-Ricart, Unidad didáctica. Eclipses, Canarias,
Gabinete de Dirección del Instituto de Astrofísica de Canarias, 2003, pp. 9-18, en:
www.iac.es/system/fles/documents/2019-06/Eclipses.pdf, consultado el 3 de abril de 2021.

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