En sociología, solidaridad se refiere a la actitud de unidad basada en
metas o intereses comunes; es un término que se refiere a ayudar sin
recibir nada a cambio con la aplicación de lo que se considera bueno y
sin fines de lucro.[1] Así mismo, se refiere a los lazos sociales que unen a
los miembros de una sociedad entre sí. Algunos sociólogos introdujeron
definiciones específicas de este término. Entre ellos, uno de los más
famosos fue Émile Durkheim.
Bandera de Bélgica con palabras
de solidaridad por los Atentados de Bruselas de 2016.
Lo que constituye la base de la solidaridad y cómo se pone en práctica
varía según las sociedades. En las sociedades del Sur Global puede
basarse principalmente en el parentesco y los valores compartidos,
mientras que las sociedades del Norte Global acumulan diversas teorías
sobre lo que contribuye al sentimiento de solidaridad o, mejor dicho, a la
cohesión social.
La solidaridad es también uno de los seis principios de la Carta de los
Derechos Fundamentales de la Unión Europea[2] y el 20 de diciembre de
cada año se celebra el Día Internacional de la Solidaridad
Humana reconocido como observancia internacional. Los conceptos de
solidaridad se mencionan en la Declaración Universal sobre Bioética y
Derechos Humanos,[3] pero no se definen con claridad.[4] A medida que
aumentan la investigación y la producción de biotecnología y mejoras
biomédicas, es importante la necesidad de definir claramente la
solidaridad dentro de los marcos de los sistemas sanitarios. No se
menciona en el Convenio Europeo de Derechos Humanos ni en
la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
por lo que tiene un significado jurídico menor en comparación con los
derechos básicos.
Socialización del concepto
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Los términos solidaire y solidairement ya aparecían en el lenguaje
jurídico francés en el siglo XVI. Están relacionados con el concepto
jurídico romano in solidum, derivado de la palabra latín solidus, que
significa «en nombre del todo». En el código de Napoleón, la solidaridad
significaba la responsabilidad conjunta de los deudores hacia un
acreedor común y no era un principio jurídico primario. [5]
El Conservadurismo, tras la Revolución Francesa, introdujo el concepto
de «solidaridad», desvinculado del ordenamiento jurídico,
como reacción contra el rápido cambio social y como anhelo de una
sociedad estable. Durante la Monarquía de Julio, Pierre Leroux,
un socialista utópico que también se dice que acuñó el
término socialismo, también introdujo el concepto de solidaridad no
legal.[5] Auguste Comte, el llamado fundador de la sociología, adoptó el
concepto en el sentido de interdependencia social entre las personas.
Comte vinculó la solidaridad al concepto de altruismo como opuesto
al egoísmo. En lugar de hacer hincapié en el individuo, el altruismo hace
hincapié en la responsabilidad común y la solidaridad. Las
interpretaciones de Pierre Leroux y Auguste Comte dieron lugar a la idea
de una solidaridad social específica como base del orden social.[6]
Tras la Revolución Francesa, en la segunda mitad del siglo XIX surgieron
en Francia nuevas interpretaciones científicas e ideológicas de la
solidaridad. El concepto adoptó variantes sociológicas (Émile Durkheim),
económicas (Charles Gide), jurídicas (Léon Duguit) y políticas (Léon
Bourgeois). Pensadores con distintos acentos moldearon el significado
del concepto de solidaridad para adaptarlo a sus propios fines.
Los comuneros de París, por ejemplo, cambiaron el lema revolucionario
de «fraternidad» por el de «solidaridad». Algunos economistas
liberales franceses también empezaron a utilizar el término
«solidaridad», pero cambiaron su significado en una dirección
individualista. Liberalistas sostenían que la interdependencia entre las
personas significaba que éstas también debían responsabilizarse de sus
actos sin que interviniera el Estado.[5] Charles Gide, un economista que
se oponía al liberalismo, desarrolló su propia interpretación del concepto
e incluso propuso la solidaridad como nombre de una nueva escuela de
economía.[6]
A través de estas etapas, a principios del siglo XX, la solidaridad se
había convertido en un término genérico que podía asociarse a casi todo
lo que se consideraba bueno y progresista. La Feria Universal de París de
1900 fue acompañada de un congreso sobre «la educación social y la
nueva solidaridad». La Iglesia católica también empezó a utilizar el
concepto popular de solidaridad. Según el sociólogo Steven Lukes, la
solidaridad desempeñó un papel en la Francia de la época casi tan fuerte
e influyente como lo hizo el individualismo en los Estados Unidos en la
misma época.[5]
¿Qué quieres saber hoy?
1. Sociedad y Ciencias Sociales
Solidaridad (valor)
Equipo de Enciclopedia Significados
Creado y revisado por nuestros expertos
La solidaridad es el apoyo o la adhesión circunstancial a una
causa o al interés de otros, por ejemplo, en situaciones difíciles. La
palabra solidaridad es de origen latín“solidus” que significa “solidario”.
Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para
conseguir un fin común, se habla de solidaridad. La solidaridad es
compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, es ofrecer
ayuda a los demás y una colaboración mutua entre las personas.
En este sentido, se puede citar a La Cruz Roja como símbolo de
solidaridad. Es una organización imparcial con una misión humanitaria
basada en el principio de solidaridad que consiste en proteger la vida y
dignidad de las víctimas de guerra y de violencia, así como prestarle
asistencia.
La solidaridad es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección,
que cuando persigue una causa justa cambia el mundo, lo hace mejor,
más habitable y más digno.
Solidaridad como valor
La solidaridad es un valor por excelencia y se caracteriza por la
colaboración mutua que existe entre los individuos. Sin duda, contribuye
a la superación de los más terribles desastres, como guerras, pestes,
enfermedades, entre otros.
Debe ser aplicado también con nuestros familiares, amigos y/o
conocidos en situaciones difíciles, y con la ayuda recibida, permita salir
adelante y mejorar en cierto modo la situación.
La solidaridad entre los seres vivos permite resistir las adversidades que
se presenta a lo largo de la vida. La persona solidaria no duda en
colaborar y apoyar a todos aquellos individuos que se encuentran en
situaciones desfavorecidas, lo que permite distinguirse de las personas
indiferentes, egoístas ante sus compañeros.
Es importante fomentar la solidaridad desde la infancia, ya que puede
ser vista como la base de otros valores humanos. Es esencial para
desarrollar relaciones de amistad, familiares y/o sociales basadas en la
ayuda, apoyo, respeto y tolerancia.
Vea también:
Valores
Empatía.
Fraternidad
Derechos de solidaridad
Los derechos de los pueblos o los derechos de solidaridad son aquellos
que favorecen el desarrollo de una persona en un ambiente apropiado.
Contemplan al ser humano en su universalidad y buscan garantías para
la humanidad como un todo.
Es uno de los derechos humanos más recientes y para que pueda
cumplirse tienen que participar todas las entidades públicas y privadas
del mundo y todos los individuos.
Frases de solidaridad
“El racismo no se combate con el racismo, la mejor forma de
combatir el racismo es con solidaridad.” Bobby Seale.
“El primer paso en la evolución de la ética es un sentido de
solidaridad con otros seres humanos.” Albert Schweitzer.
“La palabra más importante en el lenguaje de la clase trabajadora
es solidaridad.” Harry Bridges.
“La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la
determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien
común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos
seamos realmente responsables de todos” Juan Pablo II.
Solidaridad en derecho
La solidaridad es un modo de derecho o una obligación in solidum, que
significa por entero. En otras palabras, la víctima de un daño puede
obtener la reparación total del mismo solicitando la responsabilidad a
uno de los coautores.
Solidaridad en lingüística
La solidaridad, en el ámbito de la lingüística, es la función entre dos
elementos que se implican mutuamente en un texto o están en
interdependencia. Por ejemplo, en la lengua castellana, esta relación se
cumple entre los morfemas de número y persona verbales.
Solidaridad y sociología
La solidaridad en sociología se define como la adhesión de cada uno de
los miembros a unos mismos valores y a unos mismos principios.
En este sentido, según el sociólogo Francés Emile Durkheim puede ser
vista de tres maneras:
La solidaridad en la comunidad, es el sentimiento de unidad
basado en intereses o metas comunes, compartido por muchos
individuos, para pertenecer a un mismo grupo social, para trabajar
unidos, para lograr una misma meta o para luchar juntos por un
mismo motivo.
La solidaridad orgánica, vista en una empresa, es la
interdependencia que existe entre los diversos individuos debido a
la fuerte especialización de cada uno de ellos y a la irrupción de la
división técnica del trabajo en diferentes funciones.
En contraposición a la anterior, la solidaridad mecánica se
caracteriza por una total competencia e independencia de cada
individuo en la mayoría de los trabajos, y, por tanto, no hay una
necesidad del otro.
En virtud de lo anterior, la solidaridad es saber comportarse con la
gente, es un acto social, la cohesión o lazos sociales que unen a los
miembros de una sociedad entre sí.
Principio de solidaridad
Existe un principio de solidaridad en la doctrina social de la Iglesia
católica. Se define como la consideración del conjunto de características
o aspectos que relacionan o unen a las personas. La ayuda mutua, la
interacción, la colaboración y el servicio que ese conjunto de relaciones
promueve y también alienta.
Esta colaboración e interacción debe contribuir al desarrollo, al
crecimiento y al progreso de todos los seres humanos a partir de los
valores cristianos y evangélicos
[Link]
Nacionalismo
Índice
Puntos clave
Te explicamos qué es el nacionalismo y cuándo surgió. Además, tipos de
nacionalismo, ejemplos y características.
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6 min. De lectura
Nacionalismo
El nacionalismo como ideología surgió en el siglo XIX.
¿Qué es el nacionalismo?
El nacionalismo es una ideología que enfatiza el sentido de pertenencia
y lealtad de un individuo o grupo a una nación. En este sentido,
antepone la identidad nacional a cualquier otra identidad grupal o
individual.
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Defiende la unión de Estado y nación, pues considera que la nación debe
ser la base del Estado. La nación es entendida como la existencia
compartida de rasgos comunes, como la lengua, la cultura, las
costumbres y las tradiciones, mientras que el Estado es el conjunto de
instituciones que gobiernan y organizan un territorio. Además, el
nacionalismo postula el derecho de gobernar y habitar un territorio que
se considera propio de la nación, lo que ha sido motivo frecuente de
conflictos y guerras.
El término nacionalismo también hace referencia a un tipo de
movimiento político, el movimiento nacionalista, que se presenta como
defensor de los intereses nacionales y de la unidad e independencia de
la nación.
Los movimientos nacionalistas pueden surgir en distintos contextos y
tener características diversas. Por ejemplo, pueden aspirar a
engrandecer la nación mediante la expansión territorial, la afirmación de
los intereses propios frente a los de otros países o la toma de medidas
contrarias a las minorías étnicas o a los inmigrantes dentro de un
Estado. También pueden representar la lucha de un pueblo por
constituirse en un Estado autónomo o ampliar sus derechos dentro de
otro Estado dominado por representantes de otra identidad étnica o
nacional.
Nacionalismo y patriotismo
Por lo general, se marca una diferencia entre el nacionalismo y el
patriotismo. Mientras el patriota es aquel que siente amor hacia su
patria (que generalmente es el país en el que nació), el nacionalista es
quien adopta una postura política destinada a la acción y se suele
organizar en torno a un partido que declara defender los intereses de la
nación.
Ver también: Globalización
¿Cuándo surgió el nacionalismo?
El nacionalismo es un producto de la modernidad, por lo que hablar de él
antes de este período es un anacronismo. Si bien se pueden encontrar
antecedentes de lo que sería el nacionalismo en ciertas reacciones en
contra del feudalismo por parte de algunos sectores de la burguesía, el
concepto de nacionalismo se asocia al surgimiento de los Estados-nación
como centro de organización social y política.
Este proceso se consolidó tras la Revolución francesa de 1789 y las
guerras napoleónicas, que expandieron la noción de soberanía nacional
en Europa y otras regiones del mundo. El primer uso del término
“nacionalismo” está documentado en 1798, pero su uso se popularizó a
finales del siglo XIX.
La ideología nacionalista favoreció la unificación de territorios y
poblaciones bajo un solo gobierno (como las unificaciones italiana y
alemana a finales del siglo XIX) y adquirió un papel importante en el
transcurso de las guerras de independencia americanas, que
inauguraron procesos de organización nacional en territorios que habían
pertenecido a los imperios coloniales. El nacionalismo también influyó en
la construcción de varios Estados-nación en Europa central y oriental
tras la disolución de algunos imperios luego de la Primera Guerra
Mundial (1914-1918).
El auge de los nacionalismos atravesó distintas etapas, y sus
expresiones más extremas tuvieron lugar durante el siglo XX.
Especialmente cuando contribuyeron al estallido de la Primera Guerra
Mundial y al surgimiento de movimientos como el nazismo en Alemania
y el fascismo en Italia, que a su vez provocaron el inicio de la Segunda
Guerra Mundial (1939-1945).
En el caso de Alemania, el líder nazi Adolf Hitler canalizó el descontento
y la frustración alemana por la derrota en la Primera Guerra Mundial en
una exacerbación de la identidad nacional que fue de la mano del
racismo. El orgullo nacionalista se convirtió en la justificación de un
régimen dictatorial, que se sostenía en la creencia de que Alemania
estaba destinada a ocupar un lugar preferencial en el concierto de las
naciones.
Este nacionalismo extremo derivó en un militarismo que aspiraba a
construir un nuevo imperio alemán (el Tercer Reich) y que alentaba toda
clase de actos de xenofobia, discriminación y violencia a partir de la
creencia en la superioridad de la “raza aria”.
Tipos de nacionalismo
Nacionalismo religioso tipos
El nacionalismo religioso identifica una nación con una religión.
Existen distintos tipos de nacionalismo, como, por ejemplo:
Nacionalismo liberal. Identifica a cada nación con los valores liberales de
la igualdad, la tolerancia y la libertad, y con una participación activa de
los ciudadanos. Para el nacionalismo liberal, el surgimiento de cada
nación es producto de la voluntad de los ciudadanos que la componen y
no de condicionamientos étnicos o culturales.
Nacionalismo religioso. Identifica a cada nación con una religión o con un
dogma determinado, que confiere unidad a sus integrantes a partir de
una creencia y una autoridad religiosa común, y que suele estar
relacionado con criterios de identidad étnicos.
Nacionalismo romántico. Identifica a cada nación con un pueblo, según
las ideas del romanticismo, que exalta los sentimientos y las
particularidades de cada población, como las lenguas regionales o
nacionales, el folclore, las costumbres y las tradiciones locales.
Nacionalismo étnico. Identifica a cada nación con una etnia, basada en
una herencia cultural común transmitida de generación en generación.
En ocasiones puede hacer hincapié en características genéticas o
raciales, lo que puede promover movimientos racistas.
Nacionalismo integrador. Busca la unión política de las poblaciones con
rasgos en común que forman parte de distintos Estados.
Nacionalismo desintegrador o separatista. Busca la separación de una
minoría nacional respecto del Estado del que forma parte, por tener
rasgos étnicos o culturales que la diferencian de la mayoría.
Características del nacionalismo
El nacionalismo tiene las siguientes características:
Enfatiza la existencia de elementos comunes. La lengua, las costumbres,
los relatos históricos, la cultura y la religión son utilizados por el
nacionalismo para construir identidad y fomentar la unidad interna.
Promueve la construcción o defensa de un Estado-nación. Aspira a que
la nación tenga un Estado, delimitado por un territorio que se considera
propio, y que unifique a los connacionales bajo la administración de un
gobierno.
Fomenta un sentimiento de pertenencia. Exacerba la identidad nacional
para generar o reforzar lazos entre los ciudadanos que pertenecen a la
nación o que integran un Estado-nación.
Utiliza símbolos. Crea y usa banderas, himnos, relatos fundacionales y
figuras heroicas o religiosas para exaltar el sentimiento de pertenencia y
de lealtad a la nación y para marcar diferencias con respecto a otras
naciones.
Promueve la diferencia entre naciones. Reafirma la identidad nacional a
partir de los rasgos propios y del contraste con otras nacionalidades. En
ocasiones, construye la figura de un enemigo y justifica acciones
agresivas o discriminadoras. El orgullo desmedido por pertenecer a una
nación provoca sentimientos de superioridad respecto a otras naciones y
recibe el nombre de chovinismo.
Causas del nacionalismo
Entre las principales causas que motivan el surgimiento de ideologías
nacionalistas, se cuentan:
Necesidad de pertenencia. Se da debido a la propensión psicológica del
ser humano a pertenecer a grupos e identificarse con sus miembros. En
este sentido, pertenecer a una nación, del mismo modo que pertenecer
a una tribu, otorga una determinada identidad a un individuo y lo separa
de los individuos de otras naciones. Esta no es una causa directa del
nacionalismo, pues las identidades grupales pueden ser de múltiples
formas y no involucrar la adhesión a una nación, pero se trata de una
condición de posibilidad para el surgimiento de las ideologías
nacionalistas.
Identidad común. Se da cuando un grupo numeroso de personas
comparte una lengua, una historia, una religión y un conjunto de
tradiciones y costumbres que promueven la creencia en una identidad
cultural común y en la necesidad de protegerla.
Deseo de autodeterminación. Se da cuando un grupo que se reconoce a
sí mismo como una nación (por su lengua y cultura) está integrado en
un imperio o en un Estado administrado por otra etnia o nación, y desea
adquirir mayor autonomía o constituirse como un Estado propio. Esto
último puede ser por una cuestión de orgullo nacional o para escapar de
condiciones de desigualdad económica o discriminación.
Disolución de imperios. Se da cuando un imperio entra en crisis y las
poblaciones sometidas buscan alcanzar o consolidar su independencia
según criterios territoriales, étnicos, históricos o lingüísticos, lo que a su
vez puede generar conflictos con otras identidades nacionales vecinas.
Amenaza externa. Se da cuando la población de un país se siente
amenazada por otra nación y busca defender su autonomía, su territorio
y su identidad nacional.
Movimientos intelectuales. Se da cuando ciertas tendencias
intelectuales, que fomentan la identidad cultural, étnica o política de una
nación, influyen en movimientos políticos y gobiernos, como el
romanticismo de los siglos XVIII y XIX que incidió en la ideología de
algunos nacionalismos europeos.
Globalización e inmigración. Se da cuando la integración económica,
política y cultural entre países, característica de la globalización,
fomenta la reacción de quienes ven peligrar la identidad nacional o las
posibilidades de crecimiento económico del propio país. Y cuando los
movimientos migratorios provocan la reacción de algunos sectores
sociales, que ven a los inmigrantes como amenazas y suelen desarrollar
ideas xenófobas.
Nacionalismo y socialismo
El nacionalismo y el socialismo son ideologías originalmente
contrapuestas pero que, con el tiempo, forjaron lazos y llegaron a
coincidir en algunos movimientos políticos.
Las primeras formas de socialismo del siglo XIX solían recurrir a la idea
de hermandad de la clase obrera a través de las fronteras, en ocasiones
llamada internacionalismo, y veían las luchas nacionalistas como
expresión de los intereses de la burguesía de cada país. En este sentido,
anteponían la lucha de clases a la lucha entre naciones.
Sin embargo, a lo largo del siglo XX hubo diversas experiencias
históricas que combinaron el nacionalismo con el socialismo. En la Unión
Soviética, a partir de la década de 1920, Iósif Stalin (1878-1953) impuso
la doctrina del “socialismo en un solo país”, que implicó abandonar todo
proyecto internacionalista y consolidar el Estado soviético. Por otro lado,
diversos movimientos independentistas combinaron el nacionalismo con
el ideal socialista, e incluso conservaron ambas ideologías cuando
llegaron al poder, como el Viet Minh liderado por Ho Chi Minh (1890-
1969) en la Indochina francesa (luego Vietnam).
Ambos términos están también emparentados en las corrientes políticas
denominadas “socialismo nacional” y “nacionalsocialismo”. Estos
términos aluden a una serie de movimientos e ideologías que sostienen
que los problemas sociales internos, y en particular los problemas del
proletariado o de los sectores marginados, están estrechamente
vinculados con los problemas nacionales. Estos movimientos pueden
pertenecer al espectro de la derecha política (como el fascismo italiano y
el nazismo alemán), abiertamente contrarios al socialismo propiamente
dicho, o identificarse con la izquierda política (como el estalinismo
soviético, la ideología juche en Corea del Norte y diversas expresiones
del socialismo árabe y del antiimperialismo latinoamericano).
El socialismo nacional asegura que el nacionalismo es la herramienta
capaz de dar solución a la cuestión social por la que lucha el socialismo,
pues atribuye muchos de los problemas socioeconómicos a la
interferencia de gobiernos o empresas extranjeros, al imperialismo
representado por una o más potencias mundiales o a los intereses de
sectores sociales locales identificados como “extranjerizantes”. En
algunos casos, también se señala como responsables a determinadas
minorías, como a los judíos en la Alemania nazi.
Críticas al nacionalismo
La ideología nacionalista es foco de muchas críticas desde su
surgimiento en el siglo XIX. Entre las más destacadas están:
Genera divisiones entre países y culturas, lo que impide el desarrollo de
una sociedad mundial globalizada, abierta y pluralista.
Considera a la propia etnia o cultura como superior a las demás, lo que
genera rechazo hacia quien es visto como distinto y promueve
sociedades cerradas.
Suele impulsar políticas conservadoras, como un modo de preservar las
tradiciones de la nación y evitar las renovaciones que pondrían
supuestamente en peligro la identidad nacional.
Fomenta un adoctrinamiento que antepone la nación a los individuos y a
otros grupos sociales, mediante una narrativa histórica simplista que
contribuye al resentimiento y la enemistad entre naciones.
Fue causa de muchas guerras, especialmente de las dos Guerras
Mundiales, que provocaron una escalada de violencia sin precedentes,
ya que cada país involucrado, y especialmente las potencias agresoras,
intentaron demostrar su poderío e imponerse a los demás.
En ocasiones tiende a utilizar y justificar la violencia como mecanismo
de control interno y defensa nacional, y como símbolo de poder.
Suele mostrarse favorable a las restricciones a la inmigración y
alimentar el miedo o el resentimiento de los ciudadanos de un país
respecto de los inmigrantes u otras minorías.
Utiliza el desprecio hacia las demás naciones como forma de consolidar
su poderío como movimiento político y atraer seguidores.
Ejemplos de nacionalismo
Algunos ejemplos de nacionalismo son:
Unificación italiana. Durante la segunda mitad del siglo XIX, un
movimiento político liderado por figuras como el conde de Cavour y
Giuseppe Garibaldi logró la unión de los Estados independientes de la
península itálica que compartían historia, religión y tradiciones, y de ese
modo nació el Reino de Italia.
Nacionalismo afrikáner. Durante la segunda mitad del siglo XIX, los
afrikáneres (población de origen neerlandés asentada en Sudáfrica)
desarrollaron un movimiento nacionalista de base étnica que formó los
Estados bóeres, repúblicas independientes que se asentaron en el actual
territorio sudafricano y mantuvieron conflictos con los británicos. El
nacionalismo afrikáner gobernó Sudáfrica entre 1948 y 1994 e instauró
un régimen de segregación racial conocido como apartheid.
Nacionalismo vasco. Desde el siglo XIX y hasta la actualidad, una parte
del pueblo vasco que habita el noreste de España y el sudoeste de
Francia defiende su derecho a independizarse y a constituir un Estado
propio, o bien a tener un mayor margen de autonomía, con el argumento
de que constituyen una nación distinta de España, con su propia lengua,
tradiciones e identidad cultural.
Nacionalismo irlandés. Desde el siglo XIX, un movimiento político
nacionalista lucha por la independencia de Irlanda respecto al dominio
de Inglaterra y por la defensa de su cultura y su religión católica.
Mientras que el sur de Irlanda (hoy República de Irlanda) se independizó
en 1922, Irlanda del Norte permaneció bajo el dominio británico, por lo
que el movimiento nacionalista asumió el objetivo de conseguir la
reunificación.
Nacionalismo serbio. Es uno de los nacionalismos étnicos que surgieron
en los Balcanes en el siglo XIX y que adquirieron mayor fuerza en el siglo
XX. En el contexto de la disolución de Yugoslavia en la década de 1990,
el nacionalismo serbio buscó formar un Estado autónomo, identificado
con la cultura serbia, y entró en guerra con otras naciones de la región
que aspiraban a la autonomía. El gobierno nacionalista serbio llegó a
aplicar una política de “limpieza étnica” contra la población albanesa
musulmana en Kosovo, lo que le ganó la condena internacional.
Sionismo. A finales del siglo XIX, surgió en Europa un movimiento
nacionalista judío, llamado sionismo. Este movimiento defendía la
creación de un Estado judío en Palestina, una región que en aquel
entonces formaba parte del Imperio otomano y que, tras la Primera
Guerra Mundial, se convirtió en un mandato británico. Con el objetivo de
que los judíos tuvieran un territorio propio, el sionismo logró la creación
del Estado de Israel en 1948 y, desde entonces, defiende su
permanencia.
Nazismo. En la primera mitad del siglo XX, surgió en Alemania el
nacionalsocialismo, un movimiento nacionalista de extrema derecha
organizado en torno al Partido Nazi y liderado por Adolf Hitler, que
promovió la cultura e identidad alemana y buscó recuperar los territorios
que habían formado parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Se
caracterizó por sus ideas racistas, principalmente antisemitas, y por el
uso de la violencia como forma de acción política, lo que provocó el
inicio de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
Fascismo. A principios del siglo XX, surgió en Italia el movimiento
fascista, encabezado por Benito Mussolini, que exaltó los valores de la
patria, el militarismo, el uso de la violencia y las ideas expansionistas.
Cuando asumió el gobierno, se propuso formar un imperio con la
intención de colocar a Italia en una posición de igualdad con las otras
potencias mundiales, y se alió con la Alemania nazi en la Segunda
Guerra Mundial.
Nacionalismo mexicano
El nacionalismo en México surgió en el siglo XIX y tuvo diferentes
etapas. En todas ellas se buscó realzar la identidad nacional mexicana.
En un principio, la identidad mexicana fue defendida por una corriente
antiespañola del Virreinato de Nueva España que protagonizó la lucha
por la independencia de México, alcanzada en septiembre de 1821.
Tras la independencia, los movimientos nacionalistas buscaron afianzar
la unidad de diversas etnias bajo un mismo Estado-nación. Si bien hubo
diferencias en torno al lugar que debía ocupar la religión católica en la
identidad mexicana y al trato que se debía ofrecer a las poblaciones
indígenas, se impuso el reconocimiento de la sociedad mexicana como
una sociedad mestiza, cuya cultura y lengua se buscó exaltar.
En este contexto, los gobiernos que apostaban por la construcción
nacional lucharon contra algunos movimientos separatistas y contra las
intervenciones militares de algunas potencias extranjeras. Desde la
guerra de independencia, la Virgen de Guadalupe fue uno de los
principales símbolos utilizados en rebeliones y revoluciones, y se
convirtió en un emblema de la unidad mexicana.
En los años del Porfiriato (1876-1911) y de la Revolución mexicana
(1910-1920), el nacionalismo mexicano incorporó la herencia indígena a
su concepción de la identidad nacional, especialmente el pasado de
esplendor del Imperio azteca o mexica. En la década de 1930, durante el
gobierno de Lázaro Cárdenas, se implementaron medidas de
nacionalismo económico, como el intervencionismo estatal y la
nacionalización de la industria petrolera.
Actualmente, el idioma español, la cultura mestiza, la religión católica y
la reivindicación de la cultura azteca son banderas de los movimientos
nacionalistas de México y también forman parte de lo que muchos
ciudadanos mexicanos entienden como identidad nacional.
[Link]
Cooperación para el desarrollo
[Link]
La cooperación para el desarrollo es “parte fundamental de la política
exterior del gobierno italiano” y “está dirigida a satisfacer las
necesidades básicas, como la defensa de la vida humana, la seguridad
alimentaria, la valorización de los recursos humanos, la conservación del
patrimonio ambiental, la realización y consolidación del los procesos de
desarrollo endógeno y el crecimiento económico, social y cultural de los
Países en Vías de ”esarrollo”.
Asimismo, la cooperación está dirigida “a la mejoría de la condición de
las mujeres y de la niñez y al apoyo y promoción de la mujer” (Ley
49/1987).
Los objetivos prioritarios de la Cooperación Italiana son:
1) El mantenimiento de la paz y el respeto de los derechos humanos
2) El desarrollo económico-social sostenible
3) La lucha contra la pobreza
4) La eliminación de la exclusión social y de la discriminación de género
5) Gobernabilidad (Apoyo a los procesos de democratización, respeto del
Estado de Derecho, transparencia y lucha contra la corrupción).
El trabajo de la Oficina Regional de la Cooperación Italiana para
Centroamérica y El Caribe se caracteriza por un enfoque bi-regional, en
coordinación con la sede y con las Embajadas y en colaboración y
sinergia con otras acciones italianas, europeas e internacionales.
La Cooperación italiana en la Región Centroamericana y el Caribe, se
basa en las siguientes tres áreas temáticas principales:
1)Seguridad alimentaria
2)Desarrollo territorial
3)Derechos (niñez, juventud, genero, interculturalidad).
Para conocer las actividades, estrategias y proyectos financiados por el
Gobierno de Italia en Centroamerica y el Caribe, se puede consultar el
sitio web de la Oficina de la Cooperación italiana en Ciudad de
Guatemala [Link]
Se hace notar que, a partir del 1 de julio recién pasado, Italia asumió,
para el II semestre del 2010, la Presidencia del Grupo de Donadores (G-
13) en Guatemala. Favor consultar la página web del G-13 para
eventuales informaciones adicionales [Link]/ y la página del
DAD para consultar el Banco de Datos de Donadores en Guatemala
[Link]/dad .
[Link]
sviluppo/
¿Qué es cooperación?
¡Conoce por qué es importante y cómo puedes desarrollarla!
La cooperación es una habilidad esencial para la vida y se puede definir
como el acto o proceso de trabajar en conjunto para alcanzar un
propósito común, o lograr un beneficio mutuo. La cooperación
demuestra la capacidad para trabajar de manera efectiva y respetuosa
con diversas personas o equipos, hacer compromisos, crear consensos
para tomar decisiones, asumir responsabilidades compartidas en tareas
colaborativas y valorar las opiniones y contribuciones individuales de
otras personas, a partir de una fuerte identidad individual. Las relaciones
cooperativas tienen una motivación social y su configuración se da más
desde una “orientación social” o de “bien común”, que desde una
transacción centrada en el beneficio personal o ganancia material.
Como lo expresa unestro invitado del podcast, Gonzalo Frasca, “en una
dinámica de equipo, la cooperación debe ser dominante. Obviamente es
bueno trabajar con gente parecida a nosotros pero además de trabajar
con gente parecida, hay que trabajar con gente que este igual de
apasionado. Lo principal es buscar pasión en común y no tanto similitud
porque a la hora de realmente hacer cosas nuevas, distintas,
innovadoras, sorprendentes, uno trabaja mejor con cabezas que piensan
distintos”.
[Link]
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%20capacidad,otras%20personas%2C%20a%20partir%20de