Acción Pauliana
La acción pauliana es aquella que le permite al
acreedor impugnar o revocar los actos que el deudor haya realizado en
fraude del derecho de sus acreedores. El fundamento de esta acción es el
derecho general de garantía que el acreedor posee sobre el patrimonio de
su deudor. Esto le da al acreedor el derecho de vigilar para que este
patrimonio no se reduzca, afectando sus intereses. Esto quiere decir que la
acción pauliana permite al acreedor hacer inoponibles ciertas acciones del
deudor, que van a mermar su patrimonio, con el propósito de eludir el
cumplimiento de sus obligaciones, ya sea provocándose un estado de
insolvencia, o sustituyendo bienes de fácil embargo por otros que serán
ocultables ante los acreedores, a través de actos de enajenación o de
gravamen, o de renuncia de derechos.
Para el ejercicio de la acción pauliana, es necesaria la existencia del
perjuicio para el acreedor. En la Antigua Roma, además, se exigía que el
acto hubiera ocasionado una merma real del patrimonio del deudor, que
existiera un perjuicio para el acreedor, que hubiera conocimiento del deudor
de su insolvencia y que existiera complicidad de parte del tercer adquiriente.
En la doctrina contemporánea, existen dos requisitos básicos para que
pueda proceder la acción pauliana, los cuales son: el fraude del deudor
como elemento subjetivo, y el perjuicio del acreedor como elemento
objetivo. Para que este perjuicio exista, debe de ocasionar una disminución
de la garantía afectada al acreedor y debe además de perjudicar de manera
substancial la exigibilidad del crédito. Además, se presume que solamente
cuando hay insolvencia objetiva, es que el desplazamiento patrimonial del
deudor puede causar perjuicio al acreedor.
La acción pauliana puede ejercerla cualquier acreedor. Sin embargo, la
acción de uno de los acreedores no beneficia a los demás, ya que se trata
de una acción personal. No es necesario probar la insolvencia del deudor.
Y, en cuanto al deudor, no puede argumentar no haberse percatado de su
propio empobrecimiento, ya que eso favorecería su propia negligencia.
Además, el crédito del acreedor debe ser anterior al acto del deudor que
provocó el empobrecimiento en su patrimonio, ya que esto es esencial para
configurar el fraude. Sin embargo, también es fraudulento el acto que lleve a
cabo el deudor frente a un crédito futuro con el fin de perjudicar a su futuro
acreedor.
En principio, hay dos sujetos pasivos en la acción
pauliana: el deudor y el tercero. También puede darse el caso en que
existan otros subadquirientes del tercero que deban ser demandados. En
cuanto al tercero que haya procedido de mala fe, debe de devolver los
bienes con todos sus frutos e indemnizar al acreedor accionante, en caso
de que la cosa haya pasado a un subadquiriente de buena fe, o si el bien se
hubiera perdido. En caso de que el tercer adquiriente haya procedido de
buena fe, entonces el deudor debe de pagar los daños y perjuicios, ya que
contra el tercero no procedería la revocatoria del acto jurídico. El acreedor,
por tanto, puede perseguir no solo los bienes que estén en manos del
adquiriente que haya actuado en mala fe, sino también aquellos bienes que
estén en manos de los restantes subaquirientes, siempre que estos hayan
tenido conocimiento del perjuicio que causaban. Cabe destacar, además,
que la acción revocatoria tiene prescripción, la cual es de cinco años en el
ordenamiento costarricense; esto a partir de la fecha del acto.
El acto jurídico entre el deudor y el tercero se dejará sin efecto en la
medida del perjuicio que haya sido ocasionado al acreedor. Esto quiere
decir que la revocación no será un motivo de enriquecimiento para el
acreedor. Cuando se haya decretado la ineficacia del acto jurídico, entonces
el acreedor puede ejercer su derecho de crédito y promover el juicio
correspondiente con el fin de embargar el bien que está a nombre del
adquiriente, para rematarlo y así cumplir con la obligación. El bien, por
tanto, no regresa al patrimonio del deudor, ya que el acto no se va a anular,
sino que solo va a producir consecuencias jurídicas para con el acreedor
que ha ejercitado la acción. El acto solo se deja ineficaz frente al crédito del
accionante, por lo que los demás acreedores no pueden embargar el bien.
En caso de donación, siendo que el deudor se enajena a título gratuito, solo
basta probar el perjuicio, en cuyo caso el bien donado no regresa al
patrimonio del donante, si la ineficacia de la acción se da mediante la acción
pauliana. Pero si la ineficacia se logra por parte del donante por causa de
ingratitud, según el artículo 1405 del Código Civil, entonces se restituye al
donador el bien donado, o el valor del mismo en el momento de la donación
en caso de que el donatario los hubiere enajenado. En este caso, sí se
beneficiarían todos los demás acreedores, pues el bien ingresa al
patrimonio del deudor.
Ejemplo:
Pedro tiene una obligación de 3.000.000 de colones,
para con Jorge. Para evitar el embargo de su automóvil ante su
incumplimiento, Pedro habla con su amigo Juan, planteándole la posibilidad
de entregarle el automóvil en donación para evitar perderlo ante el embargo
de su acreedor. Juan acepta recibir el bien mediante la donación.
Teniendo conocimiento de esta acción de parte de su deudor, Jorge
ejerce la acción pauliana para declarar la ineficacia de la donación,
pudiendo así satisfacer su derecho de crédito mediante el embargo del
automóvil.
ACCION PAULIANA
La acción pauliana o revocatoria, es un mecanismo de defensa de los acreedores, dentro
del derecho de obligaciones, mediante el cual éstos pueden solicitar la revocación
de actos realizados por el deudor en su perjuicio.
Para poder ejercer la acción pauliana, el deudor tiene que estar en estado de insolvencia,
pues de lo contrario, este puede disponer de sus bienes a su antojo, siempre que conserve
la capacidad de honrar las obligaciones que ha contraído.
Por ejemplo, en caso que un deudor insolvente, con el objetivo de no perder sus bienes,
los vende a una tercera persona por una suma muy inferior al valor real de ellos. Debido a
esta venta, el patrimonio del deudor insolvente se reduce considerablemente,
perjudicando a los acreedores. Bajo esta situación, los acreedores pueden ejercer la
acción pauliana y pedir que el bien vendido regrese al patrimonio del deudor.
Requisitos[editar]
Para ejercer la acción pauliana, es necesario que:
Que el deudor lleve a cabo una enajenación o renuncia de derechos.
Que se reúnan dos condiciones, una, que el acto perjudique la solvencia del deudor de
manera significativa y por ello perjudique al acreedor, y por otra parte, que
exista consilium fraudis o el acto sea a título gratuito.