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TextoOnline 1763

El documento narra la experiencia de Ana Arce en su clínica con un niño llamado Juan, quien presenta dificultades de comportamiento y relaciones con sus compañeros y familia. A través de sesiones de terapia, se observa la dinámica familiar y los problemas de límites que afectan a Juan, quien lucha por su lugar en la familia y en la escuela. A lo largo del tratamiento, se evidencian cambios positivos en su conducta, aunque persisten desafíos en su interacción social y familiar.
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Temas abordados

  • cuidado,
  • dinámica de grupo,
  • juguetes,
  • tratamiento,
  • conducta,
  • apoyo escolar,
  • relaciones familiares,
  • cambio de comportamiento,
  • entrevista,
  • desorden
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TextoOnline 1763

El documento narra la experiencia de Ana Arce en su clínica con un niño llamado Juan, quien presenta dificultades de comportamiento y relaciones con sus compañeros y familia. A través de sesiones de terapia, se observa la dinámica familiar y los problemas de límites que afectan a Juan, quien lucha por su lugar en la familia y en la escuela. A lo largo del tratamiento, se evidencian cambios positivos en su conducta, aunque persisten desafíos en su interacción social y familiar.
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  • entrevista,
  • desorden

"Anécdotas De Mi Clínica (6): El Unico DueÑo"

(*) Escuela Freudiana De Buenos Aires 2014.-

Ana Arce

Tengo la primera entrevista con los padres, vienen con sus hijos, no pudieron dejarlos . . . ( 1
) Cada uno toma su lugar apenas les hago el ofrecimiento. Juan se sienta en uno de los dos
sillones que tengo en el consultorio, enfrente, en el otro sillón, se ubica su mamá, el hermano
(de cinco años) queda de espaldas, en un rincón, arrodillado frente al canasto de los
juguetes, yo acerco el sillón que tengo para usar en el escritorio y el papá queda parado. Le
digo a Juan que se levante y deje el asiento al papá, me dice que no, nuevamente le doy la
misma indicación, ante la mirada silenciosa y distraída de los padres, me dice que no, otra vez
la misma historia, vuelvo enunciar la indicación pero esta vez con el tono inconfundible de
una orden . . . insiste con el no, los padres permanecen con su mirada indolente, otra vez un
no, finalmente dejo en claro que es una condición para empezarlo a atenderlo, y por sexta
vez le doy la misma indicación. Juan se levanta y le da el lugar al papá, un lugar que el papá
nunca reclamó, que lo tuvo que tomar muy a su pesar. Una vez iniciada la entrevista, el papá
recibe una llamada al celular, se levanta de su lugar, interrumpe la escena y sale fuera del
consultorio para atender, Juan, aprovechando la ocasión, vuelve rápidamente a ocupar el
lugar de su papá y con una sonrisa gozosa se sienta hasta que el papá regresa luego de
hablar.- (2) Le digo que le dé el asiento, me dice No, le digo Si, otra vez No, Si, No,Si ¡!! . .
finalmente lo deja.- Indudablemente, está acostumbrado que los No los ponga él.-
Juan está en esta nueva escuela desde tercer grado, actualmente está finalizando el cuarto.
Los padres lo sacaron de la escuela anterior porque algunos compañeros lo molestaban, los
docentes lo responsabilizaban por los problemas que se generan, “_ Todo lo que pasa en el
colegio el problema es Juan”, dice el padre. Los padres consideran que al no saber ponerle
límites hace que él no esté seguro con sus compañeros, “_ Hay un desorden en el colegio”,
termina sancionando el padre. La situación no mejora con el cambio de colegio, Juan sigue
teniendo dificultades con sus nuevos compañeros.-
En un momento se escucha la voz del hermano que, desde el rincón de los juguetes, denuncia
la realidad de la situación familiar : “_ El no hace lo que le dice papá y mamá”, “_ No es
verdad “, dice Juan
“_ Es verdad”, retruca el hermano.

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“_ Lo que dijo Lucas (el hermano) no es muy real, es medio mentira, hago y no hago caso”
En qué quedamos?, haces o no haces caso?, le pregunto
Me contesta entonces : “_ Si y No . . . “
“Si o no ? “, le pregunto
“_A veces si y a veces no “
Le aclaro que el Sí es Sí y el No es No.
Se sorprende. . .
Juan duerme pocas horas, permanece despierto en su cuarto con la luz prendida, con todos
los juguetes desparramados por el piso y viendo televisión hasta altas horas de la noche.
Mientras tanto los padres, luego de varios intentos infructuosos para que apague la tele y se
duerma, tratan de conciliar el sueño. Por la mañana, para poder despertarlo para ir al colegio,
la mamá le tira agua en la cara mientras Juan sueña que está en una isla cuando una ola
gigante lo tapa . . .
A los siete meses de iniciado el tratamiento los padres expresan preocupación por estas
conductas, Juan no les hace caso, se niega a copiar en la escuela y a hacer la tarea escolar
en la casa: “… le hablamos y es como que pasa un tren”
Hace tres semanas que está mal, la madre lo relaciona con la ausencia del padre , que ocurre
periódicamente por cuestiones laborales. La madre no puede dar cuenta de esta relación que
ella establece.
Juan molesta al hermano constantemente, lo hace llorar, las peleas son incesantes delante de
la madre. No comparten el cuarto, tampoco los juguetes ni los espacios. Esto no llamaría la
atención teniendo en cuenta la diferencia de edad y de los distintos momentos de cada uno.
Esta diferencia parece quedar borrada cuando se pelean por un mismo juguete como si fueran
pares.- El hermano vino a perturbar ese lugar privilegiado que Juan tenía con su mamá, fue
único hijo y durmió entre los padres durante sus cinco primeros años. Aún hoy, no sólo
pretende borrar las diferencias que lo ubican en relación al hermano sino que borraría su
existencia misma si él pudiera. Cada vez que el hermano habla, Juan lo interrumpe diciendo
: “- cállate, no hables “ . . . o, “no hables te dije, cállate ¡!! “ una y otra vez. Los juguetes
son sólo suyos , simplemente porque eran de él primero o porque al hermano no les interesa
o, simplemente, porque él los necesita. Se adueña también de la computadora aunque es del
padre y se la saca cada vez que se va a trabajar. Cómo no respeta sus indicaciones, el padre
esconde el cable de la compu en un entrepiso cuando se va de viaje. Sólo vuelve a tener
acceso a su regreso cuando se hace del cable sin que haya mediado un permiso.
Juan empieza a hablar de él, de sus dificultades con sus compañeros. Le dicen “mostaza”,
“gordo” o “gorra verde”, le dicen que pesa miles de toneladas. Juan dice que lo molestan
porque le tienen envidia porque él es el más lindo, tiene mejores notas y mejor conducta . . .
Habla de sus miedos, no sólo le tiene miedo a la oscuridad, por lo que no apaga la luz para
dormir sino que tiene miedo “a casi todo”. Le pregunto si ese es el motivo por el que viene,
me dice que sí ¡
Las representaciones gráficas son muy particulares : la figura humana es muy pequeña, con

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transparencias, representa una figura con su columna vertebral a la vista, con un gorro
particular , zapatillas y ambas manos en el bolsillo. Representa también un centauro, un
minotauro, pie grande y un personaje alado. Dice tener mucha imaginación y una especial
gusto por lo electrónico.
Luego de un año de tratamiento la situación de Juan en la escuela empieza a ceder.
Comparte más cosas con sus compañeros, ya no sale llorando de la escuela, las docentes
notan un cambio importante , ganó muchos créditos por su conducta, está más participativo
en clase, le expresan su satisfacción a su mamá.
Propone algunos juegos, inventa unas reglas, las quiere imponer. Le digo que así es difícil
jugar con él porque juega solo. Le propongo acordar las reglas de ante mano.-
Trae un ajedrez magnético desde su casa, se rehúsa a ponerlo sobre la mesa, lo deja
apoyado sobre sus rodillas, no cede lo suyo, imposible jugar en estas condiciones.
En una oportunidad arma una estacionamiento con las piezas de una pista de auto que hay en
el consultorio, pone los autos, cierra la entrada. Me sumo al juego, pretendo acceder a la
playa de estacionamiento, me niega la entrada, él es el dueño. Le propongo pagarle la
estadía o el tiempo que me quede en su propiedad como se hace en las playas de
estacionamiento que hay en la ciudad, no accede a mi ingreso. Se termina el tiempo de la
sesión, le propongo guardar el juego en su lugar, se niega, dice que él sólo no lo usó y que no
lo va a guardar. Le planteo las condiciones necesarias para que cada vez que venga
podamos jugar, me ofrezco a guardar entre los dos lo que se usó y se vuelve a negar. Le
digo que ésta es una condición para poder jugar cada vez que venga y que voy a esperar el
tiempo que sea necesario hasta que él termine de guardar. Mientras tanto, otro niño esperaba
su turno en la sala de espera del consultorio. Luego de un tiempo de franca resistencia se
dispone a ordenar lo que estaba desparramado por el piso del consultorio. Al salir le dice a la
madre que no viene nunca más. La madre se sorprende, le pide que rectifique su decisión,
me interpela sobre qué actitud tomar. Le digo a Juan que yo acepto su decisión pero si el está
dispuesto a venir algunas veces más para poder darnos un tiempo para poder hablar sobre
eso. Juan accede, viene la sesión siguiente. El precario acceso al juego quedó interrumpido,
se niega a jugar. Hablamos con él y su mamá sobre su decisión de no venir más.
Tengo una entrevista con los padres de Juan, están contentos con los cambios por lo que se
niegan a que Juan interrumpa el tratamiento pero no saben cómo hacer, ya tiene diez años, es
grandote y no lo pueden alzar y obligarlo a venir
Les propongo ir a la sala de espera del consultorio, la madre teme que hagan algo que
ponga en riesgo al hermano ya que Juan nunca estuvo dispuesto a cuidarlo, a pesar de
llevarle cinco años (Juan tiene diez años al momento de la consulta). Sólo se quedan ahí por
unos muy breves minutos, comienzan a gritar, a pelearse y golpear la puerta, llaman con
insistencia a su mamá. Los ruidos molestan a otras colegas que atienden en los consultorios
vecinos por lo que me veo obligada a hacerlos entrar. Convengo una nueva entrevista sólo
con sus papas que se lleva a cabo en horario escolar.

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1.- La madre habla de su situación como estando sola en el mundo, sin nadie con quién
contar para que la ayuden con sus hijos. Los abuelos maternos se fueron a vivir a Estados
Unidos diez y seis años atrás, con sus dos hijos varones, el mayor de ellos casado y con hijos.
Allá estuvieron indocumentados por lo que no podían salir del país ya que después no podían
regresar. Este año retornaron para la Argentina y viven con Juan y sus papás, la propiedad es
de los abuelos, en el piso de arriba se va a vivir un tío y su hijo bebé.-
2.- Me sorprendo y me interrogo por qué me surgió el adjetivo indolente para describir la
mirada de los padres. Voy al diccionario para consultar esa acepción, allí dice : adj. Que no
duele ¬¬¬// Flojo, descuidado. // Que no se afecta o conmueve.’

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