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El servicio público domiciliario se refiere a bienes y prestaciones que satisfacen necesidades básicas de bienestar y salubridad en el hogar o lugar de trabajo, regulados por el Estado. Incluye servicios como acueducto, alcantarillado, aseo, energía eléctrica, gas combustible y telefonía, y se diferencia de otros servicios públicos por su prestación directa en los domicilios. Su regulación y control están a cargo de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, que busca garantizar la calidad y sostenibilidad de estos servicios esenciales.

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El servicio público domiciliario se refiere a bienes y prestaciones que satisfacen necesidades básicas de bienestar y salubridad en el hogar o lugar de trabajo, regulados por el Estado. Incluye servicios como acueducto, alcantarillado, aseo, energía eléctrica, gas combustible y telefonía, y se diferencia de otros servicios públicos por su prestación directa en los domicilios. Su regulación y control están a cargo de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, que busca garantizar la calidad y sostenibilidad de estos servicios esenciales.

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¿Qué quiere decir servicio público domiciliario y cuál es la diferencia con los otros

servicios públicos?
Son aquellos bienes tangibles o intangibles y prestaciones que reciben las
personas en su domicilio o lugar de trabajo, para la satisfacción de sus
necesidades básicas de bienestar y salubridad prestados por el Estado o por los
particulares mediante redes físicas o humanas con puntos terminales en los
lugares donde habitan o laboran los usuarios, bajo la regulación, control y
vigilancia del Estado, a cambio del pago de una tarifa previamente establecida

El servicio público domiciliario es entonces, aquel que reciben las personas en su


domicilio o lugar de trabajo y sirven para satisfacer las necesidades básicas de
bienestar y salubridad de la población, los cuales son y de conformidad con el
artículo 1º. De la Ley 142 de 1994 los servicios de acueducto, alcantarillado, aseo,
energía eléctrica ,distribución de gas combustible, telefonía pública básica
conmutada y la telefonía local móvil del sector rural.

La prestación de estos servicios está bajo la regulación que sobre cada sector
realizan las Comisiones de Regulación y la inspección vigilancia y control que
sobre la prestación de estos servicios realiza la Superintendencia de Servicios
Públicos Domiciliarios.
Reiteramos que este tipo de servicios públicos se diferencia de cualquier otro,
porque su prestación se hace directamente en el domicilio o lugar de trabajo de las
personas y va dirigido a satisfacer necesidades esenciales, lo que no es
predicable de otros servicios públicos como el de transporte y el de salud.

Así funcionan los servicios públicos


en Colombia
Los servicios públicos domiciliarios son fundamentales y desempeñan un papel esencial en
el desarrollo económico y social. Este tipo de servicios públicos se diferencia de cualquier
otro, porque su prestación se hace directamente en el domicilio o lugar de trabajo de las
personas. La prestación de estos servicios está bajo la regulación que sobre cada sector
realiza la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

¿Cuáles son los servicios públicos domiciliarios?

En Colombia, de acuerdo al artículo 1º. De la Ley 142 de 1994 son servicios públicos
domiciliarios los siguientes: Los servicios de acueducto, alcantarillado, aseo, energía
eléctrica, distribución de gas combustible, telefonía pública básica conmutada y la telefonía
local móvil del sector rur.
La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios cuenta con una
Superintendencia Delegada para Acueducto, Alcantarillado y Aseo
encargada de asesorar la definición de políticas, estrategias, planes y
programas en el marco de las funciones de inspección, vigilancia y
control sobre los prestadores de estos servicios.

La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios cuenta con una


Superintendencia Delegada para Energía y Gas Combustible encargada
de asesorar la definición de políticas, estrategias, planes y programas en
el marco de las funciones de inspección, vigilancia y control sobre los
prestadores de estos servicios.

Promueve y protege los derechos y deberes de los usuarios y


prestadores de los servicios públicos domiciliarios y la prestación de
estos servicios esenciales de manera sostenible y con calidad, con el fin
de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos, a
la competitividad del sector y al desarrollo económico y social del país.

Estos con el objetivo de:

1. Contribuir al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible


que impactan al sector.
2. Promover una mejora de la calidad, cobertura y continuidad de los
servicios que vigilamos.
3. Lograr que los prestadores entreguen información confiable y
oportuna.
4. Potencializar la participación ciudadana y el control social en la
prestación de los servicios públicos.

Cuánto debo pagar?

El valor de los servicios públicos varían de acuerdo a tu estrato. Según la Ley 142 de 1994,
artículos 89 y 99, la aplicación de los principios de solidaridad y redistribución en materia
de servicios públicos domiciliarios, implica que los usuarios de los estratos 5 y 6 y los
usuarios industriales y comerciales, deben pagar una contribución para otorgar subsidios a
los usuarios de los estratos 1, 2 y 3 para así ayudarlos a pagar el valor de los servicios que
cubran sus necesidades básicas. Quedando esta contribución representada de la siguiente
manera:
Estrato
1 (Subsidios del 50%)
2 (Subsidios del 40%)
3 (Subsidios del 15%)
4 (Sin subsidio ni contribución)
5 (Contribuciones del 20%)
6 (Contribuciones del 20%)

Todos los servicios públicos ofrecen una serie de notas caractrizantes o


elementos constitutivos de su noción conceptual, respecto de los cuales existe,
si bien con algunas variantes, acuerdo doctrinal, en cuanto a su determinación.
Dichos caracteres son los siguientes:

1. continuidad,
2. regularidad,
3. uniformidad o igualdad,
4. generalidad y
5. obligatoriedad.

Todos los caracteres señalados se ponen claramente de manifiesto con el


funcionamiento del servicio público, pues atañen primordialmente a la forma
como debe prestárselo.

1. Continuidad:

La prestación de los servicios públicos debe ser continuada, lo cual significa que
en ningún caso debe ser interrumpida, ya que esa continuidad contribuye a su
puntualidad y regularidad, así como a su eficiencia y oportunidad.

Teniendo en cuenta las características y condiciones de la necesidad o exigencia


que se procura atender con la prestación del servicio público, la continuidad
puede revestir carácter absoluto o solo relativo. La exigencia absoluta de
continuidad se presenta en el supuesto de servicios que atienden necesidades
permanentes, y por tanto que deben estar siempre cubiertas, tal como ocurre en el
suministro de agua, gas o electricidad, mientras que la exigencia de continuidad
podrá ser relativa cuando se atiende requerimientos que son intermitentes, es
decir que se presenten en ciertos momentos y no en otros.

De cualquier manera, quien presta un servicio público debe abstenerse de realizar


todo tipo de actos que puedan llegar a atentar o afectar esa continuidad,
previéndose - además - que la falta de continuidad constituirá una falta al sistema
de prestación que habrá de ser sancionado como tal.
La continuidad de los servicios públicos se asegura por medio de diferentes
arbitrios jurídicos, entre los cuales cabe citar los siguientes:

a. la exclusión de la posibilidad de que se puedan realizar huelgas y paros


patronales que suspendan o dificulten la prestación del servicio,
b. la ejecución directa por la administración pública en aquellos casos en que
el servicio haya sido otorgado a un concesionario que no lo presta de
manera debida en este aspecto,
c. la imposibilidad de que se admita la ejecución forzada de bienes que están
afectados a la prestación del servicio y de cuya privación puede resultar
perjuicio para el servicio,
d. aplicación de la teoría de la imprevisión como medio de asegurar la
ecuación económico financiera de los contratos de concesión de servicios
públicos y de ese modo la continuidad de su prestación y
e. en los casos de quiebra de sociedades concesionarias de servicios públicos,
la necesidad de que los síndicos designados continúen con la explotación
regular y continuada del servicio, etc.

El servicio público por ser tal y por afectar al interés público, debe ser prestado
de manera que satisfaga las necesidades que tiene que cubrir, y la administración
debe contar con todos los medios, expresos o implícitos, para que se obtenga ese
resultado.

2. Regularidad.

Todo servicio público debe ser cumplido, además, de manera regular, lo cual
consiste en que se lo debe cumplir conforme a las reglas, normas y condiciones
que hayan sido preestablecidas para ese fin o que le sean aplicables, las cuales
determinaran, en su conjunto, la forma de prestación de dichos servicios.

No se debe confundir la regularidad con la continuidad, puesto que si


la continuidad se refiere a la realización ininterrumpida del servicio público,
la regularidad se vincula con su debida prestación tal como tiene que llevarse a
cabo.

De tal modo, puede ocurrir que un servicio público se esté prestando


con continuidad, pero sin regularidad, citándose como ejemplo los supuestos en
que se aplica el llamado trabajo a reglamento, utilizado a veces para obtener
determinadas mejoras sociales en favor de los agentes del servicio.

3) Uniformidad o igualdad
La uniformidad o igualdad - términos que se los puede considerar sinónimos a
estos fines - implica que todos los posibles usuarios de un servicio público tienen
derecho a exigir y recibir las prestaciones en que éste consista en igualdad de
condiciones, lo cual no se debe entender como una igualdad absoluta, ya que no
contradice éste principio el hecho en que en situaciones diferentes entre si, quepa
admitir la prestación del mismo servicio en condiciones desiguales. Se cita en
éste sentido el caso ocurrido en Francia con los abonados telefónicos que no
deseaban figurar en la guía, a los cuales se les cobraba una tarifa mayor, por el
recargo de tareas que significaba para le empresa el tener que informar, a su
respecto, a otros usuarios que deseaban comunicarse con aquellos.

La uniformidad o igualdad en los servicios públicos no es mas que el principio


de igualdad ante la ley, consagrado por el art. 16 de nuestra Constitución
nacional, y ha sido admitido, también como un principio general de derecho, de
vigencia innegable en el caso.

Cierta parte de la doctrina admita que la uniformidad o igualdad se puede dar


tanto en el caso de los servicios públicos uti singuli como en los uti universi,
aunque otros autores entienden que en los servicios uti universi no tiene cabida,
ya que el servicio se presta a toda la comunidad, como tal, por lo que no existen
términos comparativos de igualdad posibles.

El principio que nos ocupa, que tiene cabida igualmente respecto de los servicios
públicos llamados comerciales o industriales, se aplica incluso en el supuesto de
ciertos servicios públicos que admiten, sobre la base de condiciones generales
básicas, la posibilidad de contrataciones individuales con los usuarios - caso de
algunos servicios por abono -, bastando para que así ocurra con que en los
supuestos que ofrezcan iguales condiciones, el servicio se preste también de la
misma forma.

4. Generalidad .

La generalidad del servicio público consiste en el reconocimiento de que


todos los habitantes tienen el derecho de utilizarlos, dentro de las
modalidades establecidas, sin que se pueda negar a unos, sin causa debida
lo que concede a otros.

En consecuencia, la generalidad niega la posibilidad de que haya


exclusiones arbitrarias o indebidas. Quien tenga la necesidad de utilizar un
servicio público, debe poder hacerlo, a fin de satisfacer esa necesidad.
Como se observa, la generalidad es inherente, directamente, al carácter
"público" del servicio, y, por tanto, una de sus condiciones básicas.

5. Obligatoriedad.

Son pocos los trapacistas que se refieren de manera expresa a éste elemento
característico de los servicios públicos, no obstante su importancia.

La obligatoriedad, en éste sentido, debe entendérsela referida al deber que pesa


sobre quien tiene a su cargo la realización de un servicio - ya sea la
administración pública, o un concesionario - de prestarlo necesariamente cada
vez que le sea requerido por cualquier usuario.

Ésta obligatoriedad, en consecuencia, no se la debe confundir con la que puede


recaer sobre los usuarios, en el supuesto que se trate de servicios públicos
obligatorios, como ocurre - por ejemplo - con la educación primaria, máxime
cuando existe una mayoría de servicios que son de uso voluntario para los
habitantes, cada vez que éstos sientan la necesidad que el servicio público está
destinado a satisfacer.

En razón de ésta obligatoriedad de los servicios públicos, quien los presta, no


tiene la posibilidad de elegir su destinatario, si no que debe cumplirlo - como
queda dicho - respecto a cualquiera que los requiera.

La negativa a prestar el servicio configura una falta gravísima, que siempre debe
ser sancionada, pudiendo llegarse en los casos de servicios concedidos, hasta la
caducidad o extinción de la concesión.

Es que si el servicio público no se presta a quien lo necesita, se transgrede la


razón del interés público que dio origen a su creación.

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