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El documento analiza la enseñanza de la natación como parte de la Educación Física, reflexionando sobre la necesidad de saber realizar la práctica para enseñarla efectivamente. Se establece que la enseñanza es un proceso que involucra a un enseñante, un aprendiz y un objeto de conocimiento, formando un sistema didáctico. Además, se enfatiza la importancia de considerar la experiencia del aprendiz y la vigilancia epistemológica en la enseñanza de esta práctica corporal.
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El documento analiza la enseñanza de la natación como parte de la Educación Física, reflexionando sobre la necesidad de saber realizar la práctica para enseñarla efectivamente. Se establece que la enseñanza es un proceso que involucra a un enseñante, un aprendiz y un objeto de conocimiento, formando un sistema didáctico. Además, se enfatiza la importancia de considerar la experiencia del aprendiz y la vigilancia epistemológica en la enseñanza de esta práctica corporal.
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¿Enseñando natación o enseñando

a nadar?1
Prof. María Lucía Gayol.

Resumen:
En esta comunicación, se analiza la enseñanza de la natación, especialidad constitutiva de
la Educación Física y se reflexiona acerca de si para enseñar una práctica corporal es indispen-
sable además de saber acerca de ella, saberla realizar. En este contexto se parte de entender a
la enseñanza como un proceso que pone en acto y relación, a un enseñante, un aprendiz y un
objeto de conocimiento, configurando una tríada y que al considerar al contexto, conforman
un sistema didáctico, siguiendo a Chevallard. Tam-bién se analiza a la especialidad natación
situándola como práctica corporal acuática y, en el contexto de lo escolar vista como configu-
ración de movimiento. A lo largo del tra-bajo se reflexionará sobre las cuestiones que se ponen
en juego entre los procesos de enseñanza y de aprendizaje y se concluye compartiendo que la
enseñanza debería estar iluminada y guiada por la información que procede del aprendiz y de
una atenta vigilancia epistemológica con respecto a la especialidad.

Palabras clave:
Enseñanza, aprendizaje, práctica, natación, nadar.

Summary:
In this report, the teaching of swimming as a Physical Training constitutive specialty is analy-
zed, and it is reflected upon the idea that to teach a corporal practice it is necessary to, apart
from having knowledge about it, being able to do it. In this context, teaching is understood
as a process in which teacher, learner and object of knowledge interact making a triad and,
following Chevallard, they constitute a didactic system. Swimming as an aquatic corporal prac-
tice is also analyzed, and it is set as part of the movement configuration when situated in the
school context. Issues brought into play between teaching and learning processes will be con-
sidered all along the report, and we will conclude sharing the idea that teaching should be
enlightened and guided by information possessed by the learner and by close epistemological
monitoring regarding the specialty.

Key words:
Teaching, learning, practice, swimming, to swim

Resumo:
Nesta comunicação se analisa o ensino da natação, especialidade constitutiva da Educação
Física e se reflexiona se para ensinar essa prática corporal é indispensável além de saber a
respeito dela, saber realizá-la. Neste contexto, parte-se de entender o ensino como um pro-
cesso que põe em ato e relação, um professor, um aprendiz, e um objeto de conhecimento,
configurando uma tríada e, que ao considerar o contexto, conformam um sistema didático,
segundo Chevallard. Também, analisa-se a especialidade natação, localizando-a como prática
corporal aquática e, no contexto escolar, considerada como configuração do movimento. Ao

1.
Trabajo presentado en la Mesa Redonda: “La Problemática de la Enseñanza en el Medio Acuático” du-
rante el desarrollo del II Simposio de Prácticas Acuáticas y Natación. Organizado por el Grupo de estudios
“Aquáti-kos”- Complejo Athila. Ciudad de Berisso- Pcia. de Buenos Aires. Argentina. 18 de mayo, 2013.

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longo deste trabalho também se reflexionará sobre as questões que entram em jogo entre os
processos de ensino e aprendizagem e se conclui compartilhando que o ensino deveria estar
iluminado e guiado pela informação obtida do aprendiz e de uma vigilância epistemológica a
respeito da especialidade.

Palavras-chave:
Ensino, aprendizagem, prática, natação, nadar.

Algunas preocupaciones
Como inicio pondré en cuestión, aspectos concurrentes al momento de la enseñanza de un
determinado objeto de conocimiento. Inmediatamente reparo en si soy yo la pe-sona indicada
para hablar de la enseñanza de una especialidad de la Educación Física como es la Natación,
para la que no me considero muy hábil. Mi experiencia con la natación es bastante deficitaria:
nado muy mal, no se zambullirme de cabeza y en el profesorado durante las cursadas, aprobé
siempre natación con escasos cuatro puntos. Pasados los años, aún sigo pensando que los
profesores fueron muy bondadosos al valorar mi habilidad para nadar.
Como reflejo de mi propia experiencia, el interrogante acerca de si para enseñar una prác-
tica corporal es indispensable saber realizarla, sigue rondando mis pensamientos. Interro-
gante que según sea como se lo analice, puede tener más de una respuesta y, en algunos
casos, con posiciones encontradas. Por tanto lo que pienso al respecto, lo voy a dejar para más
adelante.
Pero como por principio sostengo que cuando uno problematiza una situación, un he-cho,
un acontecimiento, lo que tiene que hacer es ocuparse, me tiro a la pileta con un flota-flota y
me deslizo con la pretensión de compartir algunas reflexiones.
Siguiendo con este cometido, una lectura atenta al título de la comunicación, me lleva a
distinguir la concurrencia de dos núcleos temáticos: la enseñanza y concomitantemente nata-
ción/ nadar. Puesta en situación, decidí abordarlos por separado y comenzar por la enseñan-
za.

Enseñanza - Aprendizaje. La tríada y el


sistema didáctico
Sin entrar en el desarrollo de distintas teorías, enfoques y perspectivas, comparto que con-
sidero a la enseñanza como un accionar intencionado a cargo de alguien – familiar - docente
– entrenador; que intenta que otro - adulto - bebe - nadador - escolar-; se pueda apropiar de
algunas de las peculiaridades que conforman ese algo que está puesto en juego.
Según sea el escenario en el que ese accionar tiene lugar, se pueden percibir dos procesos
diferentes: uno asistemático y otro sistemático. Yo me referiré a este último y lo caracterizo
como deliberado, propositivo y que responde a una cierta organización.
En otras palabras, para que se concrete el proceso de enseñanza sistemático, deliberado e
intencionado se requiere de la presencia de dos sujetos, un enseñante, que sabe acerca de lo
que va a enseñar, un aprendiz que tiene disponibilidad para apropiarse de lo que se le está
proponiendo y un objeto de conocimiento. Tres pilares fundamentales de la enseñanza, cada
uno con distinta función y que, siguiendo a Chevallard (1991, 15), configuran un “sistema
didáctico”.
Estos sujetos, enseñante y aprendiz, “agentes sociales”, parafraseando a Bourdieu (2005-
2008), puestos en situación, comienzan a recorrer un camino complejo. Se inter-relacionan dia-
lógicamente e intervienen en espacios de comunicación y comprensión, en los que la escucha
y la observación dan lugar a un rico intercambio sobre lo que en esas circunstancias tienen en
común: el objeto de conocimiento. Objeto visibilizado como legado social, que responde a ha-

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ceres y decires de una sociedad determinada en tiempo y espacio, por tanto tendente a varia-
bilidad en cuanto a sus enfoques y perspectivas para analizarlo, comprenderlo e interpretarlo.
Por lo expuesto, esos pilares ya son cuatro dado que los tres primeramente menciona-dos,
se comportan en un contexto, “entorno y noosfera”, respetando lo expresado por Chevallard
(ob.cit., 26), conformando un “sistema didáctico”, como nomina el autor.
Así visto, al analizar este entramado de relaciones, surgen cuestiones claves para pensar. La
primera: ¿Qué cuestiones pone en juego el enseñante cuando enseña?
En primer lugar su experticia acerca de una especialidad disciplinar, es decir sus saberes
acerca de ese campo. Conocimientos vinculados a lo epistémico de una disciplina y, desde allí,
a las temáticas o contenidos que le dan identidad. Así desde la matemática el docente consi-
dera los números enteros y racionales; si procede del área de la Biología, destacará la célula;
desde la Historia, la Revolución de Mayo y, para precisar, el profesional de la Educación Física,
seleccionará para su enseñanza al rol adelante y con respecto a natación, flotación, zambulli-
da, los distintos estilos de nado, por nombrar algunos.
El tratamiento de estos contenidos a ser enseñados, brinda la posibilidad de promover la
inserción social del aprendiz, por ser objetos de la cultura a la que se pertenece. Y aquí me
tomo la licencia de parafrasear al profesor Alejandro Amavet (1957,12-15), quien señala que
“la educación entra en el Hombre para que el hombre entre en la cul-tura”.
Entonces, analizando a este objeto de conocimiento transpuesto didácticamente, como
breve síntesis, podemos decir que éste cumple un doble rol, por un lado ser un fin en si mismo
y también un objeto mediador que trasciende lo disciplinar e impacta en las distintas dimen-
siones del sujeto aprendiz aportando a la adquisición de un capital cultural. (Bourdieu, 2005).
Entonces me pregunto, si al sustentar que las propuestas educativas tienden a la igualdad de
oportunidades, la Natación ¿no debería ser enseñada a todos los alumnos que concurren a la
escuela? No quiero ser utópica pero creo que esta institución, cuyo mandato social es brindar
la posibilidad de la inserción mencionada, tiene una deuda al respecto.
Retomando. El otro núcleo de mis reflexiones vira hacia la natación. ¿Qué entiendo por
natación?

Natación/nadar
Según el Diccionario de la RAE natación es la “acción y efecto de nadar” o bien “práctica y
deporte consistente en nadar”. Continuando con la lectura de la misma fuente, nadar, es la ac-
ción de “trasladarse en el agua, ayudándose de los movimientos necesarios y sin tocar el suelo
ni otro apoyo”. Es decir que ambos términos se contienen en su definición.
Con la salvedad de la consideración anterior, en la que el desplazamiento debe realizar-se
sin tocar el piso venciendo la resistencia que el agua ofrece, también podríamos identificarla
como una forma de movimiento, similar a la carrera, el salto, el lanzamiento, o identificarla con
un sentido tradicional, como una actividad física o bien un deporte que, al igual que el atletis-
mo, se caracterizan por su corte individual con pruebas de equipo.
Desde una perspectiva sociológica, actualmente podemos verla y analizarla como una
“práctica corporal acuática”, reconociendo su impronta de construcción histórica y que de-
viene de “lo que se hace y como se lo hace”. Interjuego entre una “racionalidad técnica” y un
comportamiento “estratégico”, siguiendo el sentido que le da Foucault al concepto de práctica
(Castro, 2011, 315 y ss.). En esta línea, al identificarla como una práctica corporal acuática, en-
tonces, deberíamos incluir nadar, nadar según uno u otro estilo, water polo, aquagym, nado
sincronizado, hidroterapia; entre otras formas y prác-ticas.
En el contexto de lo escolar, siguiendo la clasificación de los Contenidos Básicos Co-munes
para la Educación General Básica - área Educación Física- Bloque nº 5 Nata-ción (MEC y E/ CFC
y E, 1995,330), podríamos incluirla en lo que en ese entonces se comenzó a denominar “con-
figuraciones de movimiento”. Por tanto sin temor a equivocarnos, se legitima a la Natación
como especialidad de la Educación Física escolar y por ende como contenido curricular a ser
enseñado y aprendido.
Como corolario este objeto de conocimiento a ser enseñado y aprehendido, es y forma

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parte; es estructura y estructurante, al mismo tiempo. Tarea para seguir pensando acerca de
este objeto.
Desde este lugar, mis reflexiones me llevan a pensar en una propuesta de enseñanza que
intenta que el aprendiz se pueda apropiar de los movimientos requeridos para po-der nadar.
Y desde aquí otra cuestión a resolver: ¿a quién se le enseña lo que se enseña?, más complejo
aún, ¿qué pone en juego el que aprende a nadar cuando está aprendiendo?
El sujeto aprendiz, durante el recorrido trazado por el proceso de enseñanza, pone en acto
capacidades intelectuales, afectivas, sociales y, frente a una propuesta en la que se despliegan
prácticas corporales, su disponibilidad corporal.
Durante el proceso de aprendizaje, van surgiendo situaciones que tensan lo que se sa-be a
lo que se espera que sepa al finalizar el camino trazado. Este camino a transitar, está caracte-
rizado por ser complejo, novedoso e incierto, ya que revela distintos requerimientos desde el
reconocimiento del vínculo de subjetividades hasta la presenta de obstáculos a ser superados.
En este recorrido en que se promueven vivencias y experiencias, concurren capacidades que
dan como resultado contar con la posibilidad de solucionar nuevas situaciones por haber ad-
quirido un nuevo saber y un nuevo saber hacer.
No obstante, siguiendo esta línea de pensamiento, la enseñanza de la natación o en forma
indistinta, enseñar para que el alumno aprenda a nadar, demanda al enseñante una atención
especial a la dimensión psicológico-afectiva del aprendiz, puesto que i-cursionar en un hábi-
tat desconocido para el que no hemos nacido, provoca un fuerte desafío. Algunos alumnos,
pocos por cierto, proceden de contextos favorecedores de participar en propuestas acuáticas.
Para otros, el medio acuático produce temores, miedos, estados de angustia, inseguridad e im-
potencia que, en algunos casos, se tra-ducen en dificultad e impedimento para el aprendizaje.
Para estos casos concretos, pensando en el ámbito escolar ¿qué es lo más valioso: promover el
dominio de una u otra técnica de nado, trabajando en rutinas que posiblemente no le signifi-
quen, o generar la satisfacción y el disfrute por reconocer que se puede flotar, jugar, zambullir-
se y deslizarse sin miedo al peligro?
Ese deslizarse al que hago referencia, me insta a dejar en claro que para un mejor des-
lizamiento se requiere de la adquisición de habilidades que devienen en mejores formas de
realización. Desde este lugar irán surgiendo las técnicas/estilos como gestos facili-tantes de
esas mejores formas cuando se aprende a nadar.
Hasta aquí pudimos visualizar, eso espero, dos actuaciones distintas la del enseñante y la
del aprendiz, que si bien son particulares, suceden en simultaneidad y sólo pueden explicarse
e interpretarse si se las toma en relación ya que se afectan mutuamente.

La práctica del enseñante


Retomando el vínculo sujeto enseñante - objeto de conocimiento - sujeto que aprende:
¿Cuál será la metodología más adecuada para enseñar?, ¿Qué principios deberían guiar la
intervención del docente al desplegar un proceso de enseñaza de natación?
Sin intención de relativizar la respuesta, menciono depende. ¿De qué depende?
Depende de qué es lo que se quiere enseñar de la natación. Este contenido está com-
puesto por principios y normas, técnicas, tácticas, y reglas. Por tanto los cómo enseñar no se
diferenciarían de la enseñanza de los contenidos que constituyen las configur-ciones de mo-
vimiento identificadas como deportes, siempre con la salvedad particular del escenario en el
que se lo realiza.
También depende, fundamentalmente del aprendiz, que es quien comenzará a transitar
hacia la construcción de un nuevo saber, de su disponibilidad corporal, de sus gustos, de sus
intereses y fundamentalmente de su aceptación o rechazo al medio acuático.
Otro de los condicionantes son las intenciones que el enseñante tenga al momento de
desplegar tal o cual aspecto de la natación. Y aquí, el enseñante como mediador en esa cons-
trucción a construir.
Enseñante quien como especialista del área de la Educación Física diseñará e imple-menta-
rá propuestas tendentes a la adquisición y construcción de aprendizajes. Un en-señante que

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asume, decide y resuelve, configurando didácticamente su propio accio-nar, posibilitando el
encuentro de significados y sentidos por parte del aprendiz.
Y aquí doy mérito y respeto, la diversidad de enfoques y perspectivas que caracterizan las
prácticas de los enseñantes. Schön (1998,28) al analizar las prácticas profesionales señala la
existencia de un “pluralismo profesional y también las identifica, tomando pa-labras de Havens,
como resultado de un “barullo de voces” (íbidem). Aunque debo ex-presar que frente al reco-
nocimiento de esta multiplicidad de decires y enfoques, no todas las prácticas docentes son
conducentes a la adquisición de aprendizajes escola-res.
Y digo esto por reconocer que, en líneas generales, estamos formados más para mirar a la
enseñanza como transmisión de un saber, y recalco el término transmisión como sinónimo de
aplicar, dar para que se reproduzca, en la que el contenido es el único marco de referencia
para actuar. Sin embargo, superando este enfoque de racionalidad técnica que ha caracteri-
zado por muchos años a la enseñanza, y sustentando el análi-sis de una perspectiva interpre-
tativa y contextuada para estudiar y actuar en aprendiza-jes, la mirada debería recaer en el
aprendiz que es quien, en definitiva, camina hacia la apropiación de ese contenido.
Como consecuencia, metodologías, estilos, y modos de enseñanza, informan para una in-
tervención estratégica con la intención de que se generen aprendizajes. En otras pa-labras, al
momento concreto de la enseñanza, las intervenciones, si bien están signadas por uno u otro
estilo o metodología, devienen en propuestas adecuadas y apropiadas. Es decir una mirada
atenta al sujeto aprendiz y al contenido, orientarán la ruta de esa intervención.
Así, y según sea, se usará la mostración, la explicación, la corrección, la ejercitación, la suge-
rencia, la orientación. Se dará lugar a la explicitación de los por qué y para qué se realiza tal o
cual movimiento. Este tipo de intervención favorecerá la asignación de sig-nificados y sentidos
a lo que se está realizando. Sostengo que esta forma de ver a la enseñanza, en particular la
enseñanza para aprender a nadar, es conducente a un aprendizaje más comprometido, res-
ponsable, placentero y autónomo en los que el pre-ciosismo técnico, la repetición y las rutinas
estereotipadas, no serían la finalidad de una propuesta escolar.

A título de cierre. Una última reflexión


Para finalizar, retomo un interrogante que dejé silencioso al comenzar.
Para enseñar una práctica corporal como es el caso de la natación, además de saber acerca
de ella ¿es indispensable saber realizarla, es decir saber nadar?
Lo primero que voy a manifestar es que sostengo que no se puede enseñar algo a alguien,
si de ese algo no sabe. Las propias vivencias acerca de la realización de una práctica corporal,
cualquiera que esta sea, brindan mayor capacidad de visibilidad acerca de los movimientos
que el otro realiza, orientando los procesos de intervención. El fuerte vínculo entre el enseñan-
te y el objeto de conocimiento, redunda en un mejor y autónomo vínculo entre el aprendiz
y el objeto al que se tiende que sea apropiado y construido. Dicho de otra manera, a mayor
dominio de un objeto de conocimiento se va a brindar mayor libertad para el descubrimiento
y la exploración.
Sin embargo, nuevamente voy a condicionar la respuesta, y voy a pensar en matices, en
grises, no sólo en blanco y negro. Por tanto la respuesta vuelve a ser depende.
Si la enseñanza gira en torno a una enseñanza de la natación en forma global sin entrar en
purismos técnicos, el profesor de Educación Física por el campo de incumbencia de su título,
está habilitado para concretarla.
Ahora bien, si lo que se busca es rendimiento, eficiencia y efectividad, la experticia del ense-
ñante, el dominio del contenido tanto teórico como el procedente de un conocimiento prácti-
co reflexivo, adquirido por medio de su realización y el estudio acerca del mismo, es requerido.
En esta caso saber y saber hacer, ligados a las exigencias del contenido a enseñar y a la finali-
dad que se pretende.
Para la enseñanza de la natación como contenido escolar propio a la Educación Física, con
la intención de que se aprenda a nadar, no hay únicas recetas, rutinas salvadoras y tampoco
recetas mágicas. La enseñanza debería estar iluminada y guiada por la información que pro-

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cede del aprendiz y de una cuidadosa vigilancia epistemológica con respecto a la especialidad
En otras palabras todo proceso de enseñanza requiere del enseñante un fuerte com-pro-
miso con el sujeto de aprendizaje, con la especialidad a desplegar y por ende con el tipo de
aprendizaje a promover.

Bibliografía
- Amavet A. (1957) Introducción a la Educación Física. Buenos Aires: UNLP
- Araujo S. (2008) Docencia y enseñanza. Una Introducción a la didáctica. 1ª reimpresión
Buenos Aires: UNQ.
- Bourdieu P. (2008) Homo Academicus. [1984] Buenos Aires: S. XXI.
- (2005) Capital cultural, escuela y espacio social. [1996] Buenos Aires: S. XXI.
- Camilloni- Cols-Basabe-Feeney (2007) El saber didáctico. Buenos Aires: Paidós.
- Castro E. (2011) Diccionario Foucault. Buenos Aires: S. XXI.
- Cols E. (2011) Estilos de enseñanza. Santa Fe: Homo Sapiens.
- Chevallard I. (1991) La transposición didáctica. Buenos Aires: Aique.
- Davini M. C. (2008) Métodos de enseñanza. Buenos Aires: Santillana
- Diccionario de la real academia. XXIII edición.
- Escotet. Ch. A. (coordinadora) (2009) La Didáctica. Educación Física. Deporte de alto nivel.
Buenos Aires: Stadium.
- Mec Y E/ Cfc Y E (1995) CBC para la EGB. Buenos Aires: Argentina
- Litwin E. (2008) El oficio de enseñar. Buenos Aires: Paidós.
- Schön D. (1998) El profesional reflexivo. Buenos Aires: Paidós.

Datos de la autora:
Prof. María Lucía Gayol. Maestra Especial y Profesora en Educación Física títulos
obtenidos en la UNLP y Profesora en Ciencias de La Educación Universidad Católica de La
Plata. Estudios de Postgrado los formalizó en la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de
la Educación- Valparaíso – Chile, donde cursó la Maestría en Evaluación Educacional y en el
Instituto Nacional de Educación Física de Madrid – España, dependiente de la Universidad
Politécnica, lugar en el que realizó una concurrencia académica. Actualmente es Doctorando
en Ciencias de la Educación, en la UNLP.
El núcleo central de sus estudios resulta del campo de la didáctica, en particular formación
docente y evaluación educativa. Así lo testifican su concurrencia y participación en Congresos
y Jornadas nacionales e internacionales; cursos de capacitación y publicaciones.
Desde 1999 es Investigadora categoría III. En la Dirección General de Cultura y Educación- Pcia.
de Buenos Aires, ejerció como profesora de Educación Física en los niveles primario, medio y
terciario, pasando luego a desempeñarse como Asesora Docente en la Dirección de Educación
Física y en el Consejo General de Cultura y Educación. En este último integró la Comisión
Central de Curriculum.

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