Monografia
Monografia
VICERRECTORADO
DIRECCIÓN DE POSGRADO
POSTULANTE:
2025
INDICE GENERAL
Índice…………………………………………………………………………..
Índice de Cuadros………………………………………………………….........
Resumen ………………………………………………………………………
Introducción……………………………………………………………………………. 1
1. Justificación ………………………………………………………… 2
2. El problema a investigar…….……………………………………... 3
3. Objetivos ……………………………………………………… 4
3. 2. Objetivos específicos………………………………………….. 4
4. 2. Epidemiología ………………………………………………… 5
4. 3. Etiología ………………………………………………………. 6
4. 4. Patogenia ……………………………………………………… 7
4. 5. 1. Epilepsia……………………………………………………….. 7
4. 5. 4. Patología Gastrointestinal 8
4. 5. 5. Problemas Odontológicos 8
4. 5. 6. Otras Dificultades Asociadas 8
4. 5. 6. 2. Otorrinolaringología ……………………………………… 8
4. 5. 6. 3. Oftalmología ………………………………………………. 9
4. 5. 6. 4. Dermatología ……………………………………………… 9
5. 2. Recomendaciones ………………………………………… 26
7. Bibliografía ………………………………………………… 28
ANEXOS……………………………………………………. 30
INDICE DE CUADROS
La incidencia del Trastorno Espectro Autista se está incrementando ya que 1 de cada 100 niños
puede tener esta condición o Trastorno del Neurodesarrollo, si bien la etiología no está definida
las características según a cada nivel es variada o heterogénea se debe dar prioridad a la
detección e intervención temprana.
La detección temprana de TEA será importante para la intervención inmediata en los centros
de salud y la familia así se mejorará el pronóstico de los niños en su desarrollo integral.
The incidence of Autism Spectrum Disorder is increasing since 1 in 100 children may have this
condition or Neurodevelopmental Disorder, although the etiología is not defined, the
characteristics according to each level is varied or heterogeneous, priority should be given to
early detection and intervention.
The detection of early signs of ASD in health centers is paramount through developmental
monitoring with the D.I.T., knowledge of the warning signs and the use of the M-CHAT-R as
a screening tool.
Early detection of ASD will be important for immediate intervention in health centers and the
family to improve the prognosis of children in their overall development.
Early detection will lead to referral to the competent profesional for an accurate diagnosis, but
time should not be wasted while the evaluación is being done and intervention should continue.
Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una afección del neurodesarrollo que se caracteriza
por presentar alteraciones en la comunicación y en las interacciones sociales, junto a otras
características, como comportamientos repetitivos, restringidos y estereotipados.
Los avances científicos en todas las áreas implicadas, han contribuido a un resultado más
optimista para las personas con trastorno del espectro autista (TEA). Estos avances han dado
lugar a nuevos métodos de detección temprana y abordaje más eficaces. La prevención implica
detectar a los niños pequeños en riesgo antes de que se presente el síndrome completo e
implementar intervenciones diseñadas para alterar el curso del desarrollo temprano del
comportamiento y del cerebro.
En el Marco del Modelo de Atención Integral del Desarrollo Infantil Temprano, se encuentran
distribuidos dentro de los establecimientos de Salud, los cuales cumplen un rol importante en
la detección temprana y la intervención oportuna y eficaz pues para la detección precoz se
iniciaría en un primer nivel que es la “vigilancia del desarrollo” por lo que se está utilizando el
D.I.T., en esta escala se identifica los rezagos en las diferentes áreas del desarrollo, en su
mayoría los niños menores de 3 años presentan rezagos graves en las áreas de comunicación y
lenguaje, socioemocional y cognitiva, donde se refiere al niño a estimulación, fisioterapia o
psicología, en una segunda puntuación de rezago grave.
1
1. Justificación
El autismo es un trastorno muy diverso por la variedad de “síntomas” y por los múltiples grados
de afectación que presentan los sujetos; aunque en todas las personas autistas se observan
alteraciones en las tres áreas del desarrollo, cada uno es completamente diferente a los demás
en cuanto al nivel de gravedad, por esta razón se ha establecido el concepto de “espectro
autista” (Vázquez, 2015, p.8).
Este trastorno puede ser visible en los niños a partir de antes de los 2 a 3 años de edad, esto no
significa que después de estas edades no se evidencia, en realidad si sucede y puede verse a las
6 o 7 años, lo cual empieza a afectar al niño en todas las áreas de su vida, y así mismo a todas
aquellas personas que lo rodean, ya que están involucrados en la evolución del niño sin importar
que tan buena o mala sea la misma.
Por todo esto será importante que en los centros de salud de nuestro país se pueda detectar lo
antes posible esta condición, los rezagos del desarrollo serán un primer momento fundamental
y a la vez los profesiones del área sean capaces de ver los signos de alarma precoces para luego
poder utilizar el MCHAT-R y si este puntuase como riesgo algo para TEA se haga lo referencia
inmediata al profesional o especialista para la evaluación y diagnóstico temprano.
Dentro del sistema de salud publico se conoce que lastimosamente la cita o consulta al
especialista no es inmediata por la demanda, por lo que esta evaluación podría tener su tiempo
pero ya con la detección temprana se puede iniciar la estimulación en las áreas de desarrollo
rezagadas y ganar tiempo con el niño.
Por eso la importancia de la detección temprana del AUTISMO, para que se pueda evaluar y
diagnosticar lo antes posible y así iniciar la intervención lo antes posible y el niño pueda tener
un mejor pronostico y desarrolle las diferentes capacidades en las diferentes áreas y sobre todo
la familia esté emocionalmente estable.
2
2. El problema a investigar
La prevalencia del TEA actualmente es alta se estima que en los últimos años este trastorno
ha incrementado, pero no se tiene una cifra estimada sino una media en la que se calcula que 1
de cada 100 niños tiene autismo. Por lo que es necesario la detección temprana lo que implica
la detección antes de los 4 años.
En los centros de salud se deja pasar muchos rezagos del desarrollo y no se les hace el
seguimiento pertinente en este caso tan importante para una detección precoz no solo del
Autismo sino también de otros trastornos del neuro desarrollo. Si fuese lo contrario la detección
seria lo antes posible siguiendo de la evaluación el diagnóstico y la intervención temprana
inmediata.
Los rasgos de TEA se pueden ver desde los 18 meses de edad del niño, por lo que esta detección
podría enmarcarse en este rango de edad desde los 18 meses hasta los 36 meses, y así tener un
diagnóstico lo antes posible.
El objeto de estudio es la detección temprana del Trastorno Espectro Autismo en los centros
de salud de la ciudad de Oruro.
3
3. Objetivos
4
4. Sustento teórico, debate y reflexión
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), es un afección del neurodesarrollo que se caracteriza
por deficiencia social: - por ejemplo: no responden a su nombre, no tienen contacto visual, no
muestran interés-, deficiencia en la comunicación: -por ejemplo: no hablan, emiten sonidos
repetitivos (ecolalia)-, deficiencia en la comprensión del lenguaje: -no comprenden el lenguaje
hablado y no responden cuando se les habla, problemas en la entonación y control en la voz-,
deficiencia en la imaginación y conductas repetitivas: actividades repetitivas simples o rutinas
repetitivas elaboradas. (Manual DC:0-5)
Las trayectorias del desarrollo entre los bebés y niños pequeños con TEA presentan una gran
variabilidad individual. Los comportamientos relacionados con la comunicación social, así
como aquellos repetitivos o restrictivos, pueden evidenciarse desde el primer año de vida.
Algunos niños pequeños muestran una pérdida o regresión marcada en las habilidades sociales,
comunicativas y lingüísticas, mientras que otros muestran un patrón de aparición más gradual,
que puede estar marcado por un fracaso en la adquisición de habilidades sociales apropiadas
para su edad o por una desconexión gradual de la interacción social. (Manual DC:0-5)
La edad de inicio varía entre los 12 y los 36 meses. Sin embargo, los lactantes/niños pequeños
sin retrasos en el desarrollo tienden a ser diagnosticados más tarde en la vida, en la etapa
preescolar o más adelante, a medida que aumentan las exigencias de la interacción
social.(Manual DC:0-5)
4.2. Epidemiología
Se trata de un trastorno que en las últimas décadas ha sido subdiagnosticado, sin embargo,
actualmente se disponen de herramientas que han facilitado la detección en etapas más
tempranas y han puesto de manifiesto su alta prevalencia e incidencia. (Manual DC:0-5)
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), se estima que 1 de cada
100 niños en el mundo presenta autismo. Esta cifra representa un promedio general, dado que
la prevalencia puede variar significativamente entre diferentes estudios. Aun así, existen
investigaciones rigurosas que han reportado cifras considerablemente superiores.
5
Además, se ha identificado que los varones tienen aproximadamente cuatro veces más
probabilidad de desarrollar TEA en comparación con las niñas. En consecuencia, se estima
que la prevalencia en niños es de 1 por cada 42, mientras que en niñas es de 1 por cada 189.
4.3. Etiología
Entre estos genes, algunos estarían presentes en todos los casos, mientras que otros variarían
según las combinaciones genéticas, lo que explicaría las diferencias familiares, la expresión
fenotípica y su gravedad..
Diversos factores ambientales están relacionados con un aumento del riesgo de presentar TEA.
Aunque su presencia no implica directamente la aparición del trastorno, algunos de estos
factores son:
• Edad avanzada de los progenitores (mayores de 40 años) o una diferencia de edad significativa
entre ellos (superior a 10 años).
6
4.4 Patogenia
4.5.1. Epilepsia
7
4.5.2. Alteraciones del Sueño
Los problemas relacionados con el sueño afectan entre el 44% y el 83% de los niños con
TEA. Las dificultades más habituales comprenden problemas para iniciar el sueño, sueño
interrumpido o inquieto, resistencia a dormir en su propia cama, múltiples despertares durante
la noche, despertar temprano y una reducción general del tiempo total de sueño. Otras
manifestaciones menos frecuentes incluyen sonambulismo, cefaleas matutinas, llanto
nocturno, apnea del sueño y pesadillas.
Las personas con autismo suelen presentar diversos trastornos gastrointestinales, entre los que
se destacan el dolor abdominal persistente, estreñimiento, diarrea prolongada, reflujo
gastroesofágico y vómitos frecuentes.
En estos pacientes, las caries y otras infecciones dentales tienden a detectarse tardíamente,
debido a un umbral de dolor elevado o dificultades para acceder al odontólogo. Además, la
sensibilidad dental y la gingivitis están comúnmente relacionadas con la selectividad en la
alimentación.
[Link]. Otorrinolaringología: Las infecciones son más frecuentes en niños con TEA y la
frecuencia aumenta cuanto mayor es la necesidad de apoyo del niño. Los trastornos del lenguaje
asociados a los TEA deben ser evaluados exhaustivamente para descartar la organicidad. Losh
y Piven (2010).
8
[Link]. Oftalmología: Las más frecuentes son estrabismo, dificultad con movimientos
oculares de búsqueda voluntaria y Nistagmus Optocinético., así como cualquier otra disfunción
oftalmológica que pueda explicar algún contacto visual alterado en la interacción del niño con
su entorno. Losh y Piven (2010)
Las personas con TEA tienen una presentación clínica diversa, por ejemplo, algunos evitan el
contacto social, otros pueden ser sociables e intrusivos, algunos evitan el contacto visual,
prefieren jugar solos, son inexpresivos o tienen expresiones faciales inapropiadas, no entienden
los límites en el espacio personal, evitan o rechazan el contacto físico. (NICE, 2011).
9
Es importante realizar la evaluación del neurodesarrollo a los 9, 18 y 30 meses para todos los
niños y una evaluación más minuciosa para pesquisa de TEA a los 18 y 24 meses. (NICE,
2011)
Cuadro 1.
10
No aprende nuevas palabras
No sabe por lo menos 6 palabras
No se da cuenta ni parece importarle si la persona que
le cuida se va a o regresa
Pierde habilidades que había adquirido
2 años No usa frases de dos palabras (por ejemplo: " chau
perro", “viene papá”)
No conoce el uso de objetos cotidianos (ej: un cepillo,
el teléfono, el tenedor, o la cuchara)
No imita acciones o palabras
No sigue instrucciones simples
Pierde el equilibrio con frecuencia
Pierde habilidades que había adquirido
3 Años Se cae mucho o tiene problemas para subir y bajar
escaleras
Babea mucho o no se le entiende cuando habla
No sabe utilizar juguetes sencillos (tableros de piezas
para encajar, rompecabezas sencillos, girar una manija)
No usa oraciones para hablar
No entiende instrucciones sencillas
No imita ni usa la imaginación en sus juegos
4 Años No salta en un solo pie
No muestra interés en los juegos interactivos o de
imaginación
Ignora a otros niños o no responde a las personas que
no son de la familia, rechaza vestirse, dificultades para
dormir o usar el baño
No puede relatar su cuento favorito
No sigue instrucciones de 3 acciones o comandos
No entiende lo que quieren decir “igual” y “diferente”
No usa correctamente las palabras “yo” y “tú”
No habla claro
Pierde habilidades que había adquirido
11
Nota: Fuente: Center for Disease Control and Prevention (CDC)
Cuadro 2.
SIGNOS DE ALARMA
• No reacciona cuando la llaman por su nombre.
• No señala objetos para mostrar su interés
• No realiza juegos simbólicos
• Evita el contacto visual y prefiere estar solo
• Tiene dificultad para comprender los sentimientos de otras personas o para expresar
sus propios sentimientos
• Retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje
• Repite palabras o frases una y otra vez (ecolalia)
• Contesta cosas que no tienen que ver con las preguntas
• Le irritan los cambios mínimos
• Tiene intereses repetitivos o restringidos
• Reacciones inesperadas a estímulos sensoriales
Los criterios diagnósticos utilizados para el TEA en bebés/niños pequeños son los mismos que
los utilizados para diagnosticar el TEA en niños más grandes, adolescentes y adultos. Sin
embargo, las manifestaciones específicas en el comportamiento de los síntomas socio
comunicativas son diferentes porque los lactantes/niños pequeños tienen habilidades socio
comunicativas y de relación interpersonal más limitadas. Manual DC.
12
CIE 10: F84.3 Otro trastorno desintegrativo de la infancia
CIE 10: F84.4 Trastorno hipercinético con trastorno hiperactivo asociado con retraso mental y
movimientos estereotipados
Cuadro 3
13
A.3 Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de
relaciones:
Dificultad para ajustar el comportamiento a diversos contextos
sociales.
Dificultades para compartir el juego imaginativo o para hacer
amigos.
Ausencia de interés por las otras personas.
B Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o
actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos,
actualmente o por los antecedentes (los ejemplos son ilustrativos,
pero no exhaustivos).
B.1 Movimientos motores, uso de objetos o habla estereotipada o
repetitiva:
Estereotipias motrices simples.
Alineación de juguetes.
Cambio de lugar de los objetos.
Ecolalia.
Frases idiosincráticas
B.2 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su
intensidad y focos de interés se refiere, por ejemplo:
Fuerte vínculo o elevada preocupación hacia objetos inusuales.
Intereses excesivamente circunscritos y perseverantes
B.3 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su
intensidad y focos de interés se refiere, por ejemplo:
Fuerte vínculo o elevada preocupación hacia objetos inusuales.
Intereses excesivamente circunscritos y perseverantes
B.4 Híper o hiporreactividad sensorial o interés sensorial inusual por
aspectos del entorno (como aparente indiferencia al dolor/calor/frío,
respuesta negativa a sonidos específicos o texturas, oler o tocar
excesivamente los objetos, fascinación por las luces o por dar vueltas
a los objetos).
C Los síntomas del autismo tienen que manifestarse en el periodo de
desarrollo temprano. No obstante, pueden no revelarse totalmente
14
hasta que las demandas sociales sobrepasan sus limitadas
capacidades. Estos síntomas pueden encontrarse enmascarados por
estrategias aprendidas en fases posteriores de la vida.
D Los síntomas causan deterioro clínico significativo en el área social,
laboral o en otras importantes para el funcionamiento habitual.
E Las alteraciones no se explican mejor por una discapacidad
intelectual o por un retraso global del desarrollo.
Cuadro 4
15
4.8. Trastornos del procesamiento sensorial del TEA
Estos trastornos sensoriales pueden persistir durante la infancia y la niñez temprana, y existe
evidencia de que se mantienen estables a lo largo del tiempo.
Numerosos estudios han demostrado que algunos bebés y niños pequeños presentan reacciones
sensoriales anómalas, significativas y disfuncionales, independientes de otros trastornos del
neurodesarrollo o psiquiátricos. Estas respuestas pueden manifestarse como:
Cabe resaltar que estos síntomas no deben ser atribuidos a otros trastornos mentales como
TDAH, ansiedad generalizada, trastorno por estrés postraumático o incluso el mismo TEA,
aunque pueden coexistir con ellos. No obstante, si ya se ha diagnosticado el Trastorno del
Espectro Autista, no es necesario emitir un diagnóstico separado de trastorno del procesamiento
sensorial
Este trastorno se caracteriza por una tendencia constante a reaccionar de forma exagerada,
intensa o prolongada frente a estímulos sensoriales. Estas reacciones exceden lo esperable para
la edad y nivel de desarrollo del niño.
16
La hipersensibilidad ocurre en diversos ambientes (hogar, preescolar, comunidad) y puede
involucrar múltiples sistemas sensoriales (táctil, auditivo, visual, gustativo, olfativo, vestibular,
propioceptivo e interoceptivo). Aunque existen variaciones individuales en la sensibilidad, se
considera patológica cuando causa un nivel significativo de angustia o deterioro en el niño o
su familia. Los síntomas de hipersensibilidad sensorial observados no se explican mejor por
otro trastorno mental (por ejemplo, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad,
Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastorno del Espectro Autista [TEA] o Trastorno por
Estrés Postraumático [TEPT]), pero pueden coexistir con otros trastornos mentales. Baranek
(2002)
Este trastorno se manifiesta como una respuesta débil, ausente o muy breve a estímulos
sensoriales, no acorde con las expectativas para la edad del niño.
17
conjunta con otros trastornos mentales distintos del TEA. Miller, Anzalone, Lane, Cermak y
Osten (2007)
Por ejemplo, el bebé/niño pequeño puede no sentir dolor incluso cuando una caída le produce
sangrado o puede no notar un televisor encendido a un volumen muy alto. Miller, Anzalone,
Lane, Cermak y Osten (2007)
Se busca generar y promover un nivel óptimo de bienestar para el niño/a y su entorno familiar,
por lo que es necesario conseguir un ambiente familiar lo más saludable posible para crear las
mejores condiciones de cuidado. Fernández y García (2019)
Tras el diagnóstico, es esencial identificar variables que puedan representar factores de riesgo
a nivel individual, familiar o social, así como reconocer aquellos factores protectores que
puedan favorecer la mejora de la situación. Asimismo, se debe ayudar a las familias a
conectar con redes de apoyo disponibles en la comunidad.
La orientación y asesoramiento son claves para que las familias conozcan y elijan los
recursos que mejor se ajusten a sus necesidades y a su realidad familiar. No se trata de
acceder a todos los recursos posibles, ya que esto podría generar una sobrecarga de
información o acciones poco efectivas. Es común que el deseo de ofrecer lo mejor al niño se
confunda con la idea de acumular intervenciones, lo cual puede resultar contraproducente.
El enfoque más efectivo es aquel que favorece el desarrollo de competencias sociales mediante
el fortalecimiento de diferentes habilidades, adaptando cada intervención a las características
18
del paciente. La detección temprana y la consecuente implementación de un programa de
intervención precoz continúa siendo la opción por excelencia, al relacionarse con una mejor
evolución clínica del niño. Ozonoff & Miller (2015).
• Comienzo lo más temprano posible, incluso antes del diagnóstico definitivo, priorizando
acciones de rehabilitación mientras se continúa evaluando.
• Conocimiento, por parte de padres y profesionales, de las dificultades propias del TEA para
aplicar estrategias específicas.
[Link]. Psicoterapia.
19
familias busca compartir responsabilidades, hacerlos partícipes de las decisiones y toma de
objetivos terapéuticos, siendo éstos, elegidos y desarrollados de manera consensuada entre los
profesionales evaluadores y las familias; teniendo como resultado las evidentes mejoras
vinculares entre padres, cuidadores, tutores y niños/niñas con TEA, mayor respuesta a
interacciones familiares y una menor saturación en las necesidades progresivas de consultas en
centros asistenciales. Pierucci (2016).
4.12. Psicofarmacología.
Actualmente, no existe un tratamiento farmacológico que haya demostrado eficacia para los
síntomas principales del TEA. Los medicamentos se utilizan para manejar comorbilidades
específicas y deben ser indicados por un especialista según cada caso.
A citar:
4.12.1. Antipsicóticos
La risperidona y el aripiprazol están aprobados por la FDA para tratar problemas de conducta
e irritabilidad en niños con autismo mayores de cinco años. Ambos son antipsicóticos atípicos
y comparten efectos secundarios como aumento de peso, incremento del apetito, alteraciones
lipídicas, somnolencia y síntomas extrapiramidales. Por ello, se recomienda iniciar el
tratamiento con dosis bajas y aumentarlas gradualmente, además de evaluar parámetros
metabólicos (glucosa, hemoglobina glicosilada, perfil lipídico) y controlar el peso desde el
inicio. En el caso del aripiprazol, también es recomendable realizar un hemograma para
detectar posible neutropenia.
4.12.2. Estimulantes
El metilfenidato requiere seguimiento médico tras el inicio, al mes y a los tres meses,
incluyendo control de peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y, en algunos casos,
electrocardiograma, especialmente si hay antecedentes de enfermedades cardíacas.
20
4.12.3. No Estimulantes
Para la depresión infantil, la FDA ha aprobado el uso de fluoxetina a partir de los 8 años y
escitalopram entre los 12 y 17 años. En el tratamiento del TOC pediátrico, están autorizados
sertralina, fluoxetina, fluvoxamina y clomipramina, cada uno con diferentes edades mínimas.
Estas evaluaciones deben adaptarse al proceso evolutivo del niño, más allá de su edad
cronológica. Es fundamental observar su desarrollo en cada etapa, confirmando además que el
funcionamiento corporal no presenta alteraciones de origen orgánico.
El acompañamiento debe ser constante, tanto desde la familia como desde los profesionales,
con reevaluaciones periódicas conforme surjan nuevas necesidades. Esto es especialmente
relevante en la etapa escolar y universitaria, ya que estas fases pueden cambiar las demandas
terapéuticas.
En los casos más severos, el apoyo debe ser más frecuente, integral y centrado en la familia.
El TEA afecta a cada persona de manera distinta, lo que significa que las personas con TEA
tienen fortalezas y desafíos únicos y distintas necesidades de abordaje. Por lo tanto, los planes
21
terapéuticos más efectivos, generalmente incluyen varios profesionales y son adaptados a la
persona en su contexto vital y según su edad. Hyman (2020).
El enfoque multidisciplinario que incluye a la familia dentro del proceso de atención mejora
la evaluación y fortalece los tratamientos, permitiendo un seguimiento más completo. Este
enfoque permite obtener resultados más amplios y eficaces en diagnóstico, intervención y
derivaciones interdisciplinarias. Involucra a todos los especialistas necesarios según las áreas
comprometidas, y ha demostrado ser altamente efectivo en la primera infancia, donde el
impacto de una intervención precoz y basada en la neuroplasticidad es mayor.
• Destrezas motoras
Las Evaluaciones del neurodesarrollo se realizan a los 9,18 y 30 meses y en busca de signos de
alarma para TEA a los 12 y 24 meses si persisten los signos tempranos. Ante signos persistentes
o indicadores claros de desvíos en el neurodesarrollo, se sugiere derivar al Pediatría (si aún no
ha sido evaluado) para mejor análisis de las conductas y desafíos. En este nivel de atención se
22
deberá incluir en forma oportuna una Evaluación por Oftalmología y Otorrinolaringología con
la finalidad de confirmar o descartar otro cuadro clínico, así también como fonoaudiología y
psicología. García (2006).
4.14.1. AIEPI: Tanto el AIEPI como la Libreta de Salud del Niño y la Niña contienen pautas
de desarrollo y sugerencias de estimulación para las familias. Este registro debe actualizarse
durante cada consulta médica, ya que acompaña al niño desde su primer contacto con el sistema
de salud.
4.14.2. M-CHAT-R
Entorno a los 18 y 24 meses se debería ver los signos de alarma para el TEA, y realizar el
cribaje especifico con el M-CHAT-R. Un cuestionario con 20 ítems, donde se especifican 3
niveles de riesgo por e algoritmo de puntuación: para tos los ítems excepto el 2,5 y 12, la
respuesta “NO” indica riesgo de TEA; para los ítems 2,5 y 12 la respuesta “SI” indica riesgo
de TEA, entonces: Anexo 1
Valora las cinco áreas del desarrollo infantil: motricidad gruesa, motricidad fina,
socioemocional, comunicación y lenguaje y cognitivo.
Para mayor precisión en el proceso de valoración, se desarrollarán los conceptos de las cinco
áreas del desarrollo infantil.
a) La motricidad gruesa son las habilidades que se adquieren gradualmente usando los
músculos largos del cuerpo para coordinar movimientos y balance. Estos movimientos
23
incluyen locomoción, inclinación, balance, tono muscular, contracción y extensión de
músculos. Las habilidades de motricidad gruesa permiten a las niñas y niños controlar
músculos del cuello, brazos, parte alta del cuerpo, parte baja del cuerpo y piernas para poder
lograr mantener la cabeza firme, sentarse, gatear, ponerse de pie, caminar y correr . Guía para
los equipos locales (2012)
b) La motricidad fina está relacionada con las habilidades para llevar a cabo movimientos
coordinados, fi nos y precisos usando los músculos pequeños del cuerpo, como los de las manos
y dedos. Las habilidades motoras finas habilitan a las niñas y niños para sostener, alcanzar,
manipular y soltar objetos, y se pueden observar en acciones como agarrar objetos, enroscar,
ensartar, colorear, dibujar, cortar y abrochar. UNICEF (2013).
24
e) Cognitivo, se refiere a un proceso a través del cual las niñas y niños aprenden sobre sí
mismos y sobre el mundo a su alrededor, resolución de problemas que permiten el
conocimiento y la adaptación al medio ambiente físico y social. El desarrollo cognitivo en la
primera infancia depende del ambiente en el que niñas y niños crecen y la relación con quienes
los cuidan y se inicia a través de la percepción. Se puede observar su desarrollo cuando, niñas
y niños: identifican a la madre, a la familia, el conocimiento de objetos (presentes y ausentes),
el conocimiento de animales, la asociación de palabras, la comprensión de conceptos
abstractos, la anticipación de hechos, la exploración y la curiosidad por tener explicaciones,
etc. También está íntimamente relacionado con el desarrollo de las funciones ejecutivas.
La evaluación del desarrollo infantil se hace según dos rangos de edad: 1) de 0 a < de 12 meses
(Anexo N° 2) y 2) de 1 año a < 6 años (Anexo N° 3). Para cada rango de edad existe un
Instrumento de Vigilancia del Desarrollo Infantil Temprano. ADRA (2009).
✓ Las cinco áreas del desarrollo infantil, se puntúan con 2 si cumple con el hito del desarrollo
y 0 si no cumple.
25
5. Conclusiones y recomendaciones
La detección precoz es un reto en los centros de salud que se lograría si se formaría a los
profesionales en los signos de alarma y la toma del instrumento de cribaje M-CHAT-R, por lo
que la detección temprana beneficiaria al pronóstico del niño, mejorando su calidad de vida y
también al de la familia.
La intervención en los primeros años ayuda a mejorar las habilidades de comunicación social;
minimizar la gravedad de los síntomas; optimizar el desarrollo del niño, y mejorar el estrés y
el bienestar de los padres. Por consiguiente, la identificación temprana de los niños con autismo
es importante para prestar apoyo a las familias y facilitar el acceso a una educación y un
tratamiento adecuado.
5.2. Recomendaciones
• Será importante actualizar los conocimientos del Autismo en los profesionales del
área de salud.
• Es importante conocer los rasgos precoces del Tea para la derivación inmediata al
profesional correspondiente.
• Se recomienda que, en las entidades de salud se realicen campañas informativas con
mayor frecuencia, sobre el autismo para que tanto los trabajadores de las mismas, como
los familiares o mujeres en estado de embarazo, conozcan más acerca de este trastorno.
26
6. Aporte científico y social de la investigación
Desde el punto de vista científico, permite identificar de manera más precisa y rápida los signos
tempranos del autismo, lo que ayuda a entender mejor esta condición y a mejorar los métodos
de diagnóstico y tratamiento. Esto puede conducir a avances en la investigación sobre las
causas y el desarrollo del autismo.
En el aspecto social, esta investigación es fundamental porque facilita que los niños y niñas
con autismo puedan recibir apoyo y atención en etapas tempranas, lo que puede marcar una
gran diferencia en su desarrollo, aprendizaje y calidad de vida. Además, ayuda a reducir el
retraso en el diagnóstico, lo que a su vez puede disminuir el impacto emocional y económico
en las familias y en la comunidad.
27
7. Bibliografía
Amaral, D. G., Schumann, C. M., & Nordahl, C. W. (2008). Neuroanatomy of autism. Trends
in Neurosciences, 31(3), 137-145.
Centro de Escritura Javeriano. (2020). Normas APA, séptima edición. Pontificia Universidad
Javeriana, Seccional Cali.
Chile crece contigo. (2012). Orientaciones técnicas para las modalidades de apoyo al desarrollo
infantil: Guía para los equipos locales.
Fernández, A., & García, M. (2019). El diagnóstico del autismo en la familia: enfoques y
estrategias. Editorial Académica Española.
Gaona, V. C. (2024). Etiología del autismo. Medicina (Buenos Aires), 84(Supl. I), 31-36.
Hyman, S. L., Levy, S. E., Myers, S. M., & AAP Council on Children with Disabilities. (2020).
Identification, evaluation, and management of children with autism spectrum
disorder. Pediatrics, 145(1).
Losh, J. R., & Piven, J. (2010). Medical issues in autism spectrum disorders. Springer.
Manual DC:0-5 (TM). (s.f.). Diagnostic classification of mental health and developmental
disorders of infancy and early childhood.
Miller, L. J., Anzalone, M. E., Lane, S. J., Cermak, S. A., & Osten, E. T. (2007). Sensory
processing measure (SPM). Western Psychological Services.
Ministerio de Salud. (s.f.). Norma para la vigilancia del desarrollo infantil temprano.
NICE. (2011). Autism: Recognition, referral and diagnosis of children and young people on
the autistic spectrum. Clinical Guidelines NICE.
Norma para la vigilancia del desarrollo infantil temprano. (s.f.). Ministerio de Salud.
Ozonoff, S., & Miller, J. N. (2015). Intervention strategies for autism spectrum disorder.
Guilford Publications.
Pierucci, J. M. (2016). Técnicas de andamiaje de las madres utilizadas durante el juego en niños
pequeños con trastorno del espectro autista. Revista de discapacidades físicas y del desarrollo,
28(2), 217–235.
28
Schumann, C. M., & Amaral, D. G. (2006). Stereological analysis of amygdala neuron number
in autism. Journal of Neuroscience, 26(29), 7674-7679.
29
ANEXO 1
MCHAT-R
30
ANEXO 2
INSTRUMENTO DE VIGILANCIA DEL DESARROLLO INFANTIL 0-12 MESES
31
ANEXO 3
INSTRUMENTO DE VIGILANCIA DEL DESARROLLO INFANTIL 1-6 AÑOS
32