Relación entre los ODS 9, 10 y 11: Hacia un desarrollo sostenible integral
INTRODUCCIÓN
La Agenda 2030 de las Naciones Unidas establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) como hoja de ruta global para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la
prosperidad para todos. Este documento tiene como propósito relacionar tres de estos
objetivos —ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura), ODS 10 (Reducción de las
desigualdades) y ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles)— resaltando sus
conexiones, retos comunes y oportunidades de acción conjunta. Estos ODS abordan
dimensiones clave del desarrollo sostenible: la modernización tecnológica, la equidad social
y la sostenibilidad urbana. Comprender su articulación es esencial para proponer políticas
más integrales que fomenten un futuro más justo y resiliente para todos.
1. ODS 9: Industria, innovación e infraestructura
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 9 (ODS 9) busca construir infraestructuras
resilientes, promover una industrialización sostenible y fomentar la innovación. A nivel
mundial, este objetivo ha tenido avances importantes, aunque todavía existen muchos
desafíos. Uno de los logros más destacables es que el 95 % de la población mundial tenía
acceso a redes móviles de banda ancha en 2022. Además, el gasto mundial en investigación
y desarrollo (I+D) ha aumentado del 1,69 % del PIB en 2015 al 1,93 % en 2020, lo que
muestra un mayor interés por fortalecer la ciencia y la tecnología como motor del
desarrollo. El número de investigadores por millón de habitantes también ha subido,
pasando de 1022 en 2010 a 1342 en 2020.
Sin embargo, la recuperación de la industria manufacturera después de la pandemia sigue
siendo desigual. En 2022, su crecimiento fue del 3,3 %, una cifra inferior al 7,4 % registrado
en 2021. Esto se debe a varios factores como la inflación, los cambios en los precios de la
energía y las interrupciones en el suministro de materias primas. Las emisiones de CO2
alcanzaron un nuevo máximo histórico de 36.800 millones de toneladas métricas, lo que
demuestra que aún hay un largo camino por recorrer para lograr un equilibrio entre
desarrollo económico y sostenibilidad.
Por otro lado, las industrias de tecnología media-alta y alta han mostrado un crecimiento
sólido, y los países menos adelantados en Asia han tenido progresos, a diferencia de muchos
países de África que deben intensificar sus esfuerzos. Para lograr el ODS 9 en 2030, es
fundamental invertir en infraestructura sostenible, apoyar la innovación tecnológica y
reducir las emisiones contaminantes.
En el caso de Colombia, el avance del ODS 9 ha sido moderado. Por ejemplo, la inversión en
investigación y desarrollo ha promediado solo el 0,3 % del PIB entre 2016 y 2020, una cifra
bastante baja comparada con la meta global. La cantidad de solicitudes de patentes también
ha disminuido, pasando de 10,9 por cada millón de habitantes en 2016 a 8,2 en 2021, lo que
indica una baja actividad en innovación.
En cuanto al acceso a internet, entre 2016 y 2020 se observó un crecimiento importante,
especialmente durante la pandemia, subiendo del 52 % al 69,8 % en los hogares. A pesar de
este progreso, aún falta mucho por mejorar, especialmente en las zonas rurales. En el
transporte público también se presentaron retrocesos: la meta de 6,9 millones de viajes
diarios se vio afectada por la pandemia, y para 2020 el cumplimiento fue del 40 %.
Colombia ha impulsado varias estrategias para mejorar en este objetivo. En 2023 se
desarrollaron proyectos de bioeconomía en el Amazonas y Vaupés, enfocados en
alternativas sostenibles. Además, se brindó apoyo técnico y acompañamiento a 656
empresas de la industria digital. También se destacaron programas del MinTIC como Crea
Digital, [Link] y Colombia 4.0, los cuales beneficiaron a cientos de empresas y
emprendedores en diversas regiones del país.
En infraestructura de transporte, en 2023 se intervinieron 3 nuevas instalaciones
portuarias fluviales, alcanzando un total de 15. También se avanzó en proyectos
importantes como Puerto Alegría (con un 85 % de ejecución) y Santa Genoveva de Docordó.
Estos esfuerzos reflejan la intención del país de fortalecer su capacidad logística, industrial
y tecnológica de manera sostenible.
2. ODS 10: Reducción de las desigualdades Reducir la desigualdad en y entre
los países.
La ODS 10 nace de la idea de que el crecimiento económico por sí solo no elimina las
desigualdades. Muchas veces, aunque un país crece económicamente, la riqueza se
concentra en pocas manos y amplía las brechas entre ricos y pobres. Además, existen
otras formas de desigualdad: acceso a educación, salud, participación política, trato
justo, entre otras.
La desigualdad económica es impulsada en gran medida por la propiedad desigual del
capital. Desde 1980, se produjeron grandes transferencias de la riqueza pública a la
privada en casi todos los países. La repartición de la riqueza global del 1 % superior fue
del 33 % en 2016.
Actualmente, el 10% más rico del mundo se queda con hasta el 40% de todo el dinero
que se genera, mientras que el 10% más pobre apenas recibe entre 2% y 7%.
En los países en desarrollo, donde viven muchos de los más pobres, la desigualdad ha
aumentado un 11% si también se considera que cada vez hay más población.
Aunque en casi todo el mundo ha crecido esta brecha entre ricos y pobres, en Europa
es donde la desigualdad es menor y en el Medio Oriente es donde es más alta.
Para frenar esto, se necesitan políticas fuertes que ayuden a las personas con bajos
ingresos a tener más oportunidades y que aseguren que todas las personas, sin
importar su género, raza o etnia, puedan participar en la economía.
Como la desigualdad es un problema global, se necesitan soluciones a nivel mundial,
como:
Mejorar la regulación de los bancos y mercados financieros.
Aumentar la ayuda a los países pobres y fomentar inversiones en las zonas que
más lo necesiten.
Facilitar una migración segura, porque muchas personas migran buscando
mejores oportunidades económicas.
La comunidad internacional ha logrado avances en la reducción de la pobreza,
especialmente en los países más vulnerables, aunque persisten desigualdades en el
acceso a servicios básicos. Si bien la brecha de ingresos entre países se ha reducido, la
desigualdad interna ha aumentado. Se ha llegado a la conclusión de que el crecimiento
económico por sí solo no es suficiente para reducir la pobreza, a menos que sea
inclusivo y considere las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo
sostenible. Se recomienda implementar políticas universales que prioricen a las
poblaciones más desfavorecidas.
Metas del objetivo
El ODS 10 busca que, para 2030, los ingresos del 40% más pobre de la población
crezcan más rápido que el promedio nacional, promoviendo la inclusión social,
económica y política de todas las personas, sin importar su origen o condición. También
plantea eliminar leyes y prácticas discriminatorias, adoptar políticas fiscales, salariales y
de protección social que reduzcan desigualdades, y fortalecer la regulación de los
mercados financieros. Además, quiere aumentar la representación de los países en
desarrollo en las decisiones económicas globales, facilitar una migración segura y
ordenada, aplicar un trato especial a los países menos avanzados en acuerdos
comerciales, aumentar el apoyo financiero para los Estados más necesitados y reducir
los costos de las remesas enviadas por migrantes.
[Link] 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean
inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles en América Latina y el Caribe.
El propósito de la ODS 11 es lograr “Ciudades y comunidades sostenibles", busca lograr que
las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
Esto implica garantizar el acceso a viviendas y servicios básicos adecuados para todos,
promover la urbanización sostenible, reducir los impactos ambientales de las ciudades y
fortalecer la planificación urbana.
Por consiguiente, la expansión descontrolada de las ciudades reduce la densidad urbana y
aumenta los costos de los servicios. Es fundamental promover una mejor planificación
urbana y políticas de suelo que reduzcan la segregación y los impactos ambientales.
Medellín, Colombia, es un ejemplo exitoso, reconocida en 2013 como la ciudad más
innovadora del mundo por sus soluciones en movilidad urbana, como el metro cable y las
escaleras eléctricas públicas. La urbanización en la región ha cambiado: disminuyendo la
migración rural-urbana, mientras crece la migración entre ciudades. Las ciudades de
tamaño medio emergen como polos de crecimiento. Sin embargo, la urbanización actual
produce entornos económicamente débiles, desiguales y ambientalmente deteriorados. La
creciente motorización ha generado congestión, contaminación y efectos negativos sobre la
salud, especialmente en niños y personas mayores.
Sin embargo, al tratar de replicar lo anterior surgen o contemplamos desafíos como, la
congestión vehicular, el acceso desigual al transporte público, el crecimiento del parque
vehicular, la informalidad en la vivienda y la segregación urbana. A esto se suma el acceso
limitado a energía limpia, agua potable e instalaciones sanitarias en barrios marginales, lo
que afecta la salud pública. Por ello es fundamental impulsar el desarrollo sostenible y una
gestión mucho más eficiente en busca de un equilibrio en el desarrollo urbano más eficiente
que evite la segregación y mejore la calidad de los tugurios, por ejemplo, actualmente hay
ciudades que concentran recursos económicos y sociales que, si se manejan
adecuadamente, permiten enfrentar desafíos globales dentro de los cuales algunos dignos
de mencionar serian:
Reducir el impacto ambiental negativo de las ciudades, incluyendo la contaminación
del aire, la gestión de residuos y la eficiencia en el uso de recursos.
Reducir los riesgos de desastres naturales, mejorar la adaptación al cambio
climático y fortalecer la capacidad de las ciudades para recuperarse de eventos
adversos.
Fortalecer la planificación y gestión urbana, promoviendo la participación
ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas.
Lo anterior se sustenta en que actualmente las ciudades son quienes protagonizan un papel
relevante en la contaminación ya que a pesar de todos los avances en materia energética las
ciudades contaminan gran parte del aire y potencian en gran medida la combustión de gases
de efecto invernadero, eso en materia ambiental puesto que en materia social y urbana la
desigualdad y la pobreza marca en una línea bastante grande en la marginalidad y la
segregación urbana apoyando economías débiles que a corto tiempo atrasan el desarrollo y
aumentan los niveles de migración entre ciudades.
Conclusión
Los ODS 9, 10 y 11 se interrelacionan profundamente: el impulso a la infraestructura y la
innovación tecnológica (ODS 9) puede contribuir significativamente a reducir las
desigualdades sociales (ODS 10) y a mejorar la sostenibilidad de las ciudades (ODS 11). No
obstante, estos avances deben planearse e implementarse con una visión inclusiva y
equitativa. La inversión en infraestructura no puede estar desvinculada de la justicia social
ni del respeto ambiental. De igual forma, las ciudades deben transformarse en espacios
donde la innovación tecnológica y la planificación urbana reduzcan brechas sociales y
fortalezcan la resiliencia climática. Alcanzar estos tres objetivos de manera articulada
representa una oportunidad clave para un desarrollo verdaderamente sostenible, que
priorice tanto el crecimiento como la equidad y la sostenibilidad ambiental.
REFERENCIA
[Link]
[Link]
INFORME_DE_AVANCE_ANUAL_ODS_2023_junio_2024.pdf
[Link]