RUSIA-UCRANIA: UN CONFLICTO DE CONSECUENCIAS GLOBALES
El conflicto ruso-ucraniano es una catástrofe humanitaria que ha repercutido
económica y socialmente en Europa y en el resto del mundo. Ya son más de un millón
de ucranianos que buscan refugio en otros países, sumado a otro millón más que han
salido de sus casas para asentarse en otras ciudades dentro del mismo país. Más allá
de la crisis migratoria con la que hoy lidia Europa y analizando solo el panorama
económico, las consecuencias de la avanzada rusa sobre su vecino ya se han hecho
sentir con fuerza en el resto del mundo.
La escalada en los precios de ciertos commodities y el petróleo han sumado un factor
más al ya complejo panorama inflacionario global que, al final, los consumidores
deben asumir. Ahora, particularmente para Europa, la posibilidad de un cierre en el
suministro de gas por parte de Rusia ha encarecido el costo de la energía y planteados
interrogantes sobre la dependencia energética del continente. De otra parte, la
prohibición impuesta recientemente por el presidente Biden a las importaciones de
petróleo, gas y carbón de origen ruso al territorio americano añade aún más presiones
al precio de estos productos.
La amenaza de una presión inflacionaria es una consecuencia que Colombia puede
vivir directamente. Eso si se tiene en cuenta que contamos con una significativa
importación de cereales y de fertilizantes para la producción agrícola. En cuanto al
precio del crudo los efectos son mixtos. Por un lado, el país es un exportador neto de
petróleo y la subida en los precios, que se disparará aún más con el último anuncio del
presidente norteamericano, significa ingresos fiscales. Por otra parte, se pueden
incrementar los costos en términos de operaciones comerciales.
ESCALA LA TENSIÓN Y SE PRODUCE LA INVASIÓN
En el arranque de 2022, una reunión entre Washington y Moscú, y otra
celebrada al día siguiente entre la OTAN y Rusia concluyen sin avances. Moscú
informa del inicio de unas maniobras militares en el sur de Rusia, el Cáucaso y
Crimea.
El 14 de enero de 2022, EE.UU. alerta de que Rusia planea "un ataque de falsa
bandera": un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo
a Kiev y justificar una invasión. La madrugada anterior, un ciberataque masivo
inutilizó durante horas el sistema informático del Gobierno ucranio.
El 18 de enero de 2022, Rusia envía tropas a Bielorrusia para unas maniobras
conjuntas cerca de las fronteras ucranias. Entretanto, el secretario de Estado
estadounidense, Antony Blinken, inicia una nueva ronda de reuniones que
culminarán el viernes con un encuentro con el ministro de Exteriores ruso,
Serguéi Lavrov.
El 29 de enero de 2022, Joe Biden afirma que planea desplegar tropas en el este
de Europa y países de la OTAN "a corto plazo", si bien no será un gran número.
El Pentágono cifra los efectivos en 8500 soldados, que se encuentran en "alerta
máxima" para desplazarse en caso de necesidad, a raíz de la crisis de Ucrania.
El 3 de febrero de 2022, Estados Unidos y la OTAN rechazan fimar un tratado
bilateral sobre seguridad en Europa con Rusia y también cerrar la puerta a una
futura incorporación de Ucrania a la Alianza Atlántica. Esas eran dos de las
principales exigencias planteadas por Moscú para poner fin a la crisis de
Ucrania.
El 7 de febrero de 2022, Macron pide a Putin evitar la guerra: "Los próximos
días serán decisivos". Separados por una enorme mesa -casi tan grande como
la distancia que hoy aleja a Moscú de la OTAN-, los presidentes de Rusia y
Francia se reúnen en busca de una respuesta al avispero ucranio. El
mandatario francés no logró arrancar ninguna concesión en firme del Kremlin
en torno a Ucrania.
El 15 de febrero de 2022, el Parlamento de Rusia aprueba una resolución que
insta al presidente Vladímir Putin a que reconozca la independencia de las
regiones ucranias de Donetsk y Lugansk, autroproclamadas repúblicas en
2014.
El 21 de febrero de 2022, Putin firma el reconocimiento de las regiones
prorrusas ucranias de Donetsk y Lugansk y ordena el envío de tropas rusas a la
zona. La reacción de Occidente no se hace esperar. La UE condena en bloque el
movimiento y anuncia la pùesta en marcha el mecanismo para activar
contundentes sanciones a Rusia. EE UU realiza un movimiento similar.
El 24 de febrero, pocos minutos antes de las seis de la mañana, el líder ruso
anuncia una "operación militar especial" en el Donbás. Solo unos minutos
después del discurso del jefe del Kremlin, emitido en todos los canales estatales
rusos, se registraron grandes explosiones en varios puntos del este de Ucrania,
desde Sloviansk y Kramatorsk a Járkov, a 30 kilómetros de la frontera rusa;
incluso en Kiev, la capital. Rusia inicia su ataque contra Ucrania.
¿POR QUÉ RUSIA INVADIÓ UCRANIA?
Tras meses de tensión y escalada entre Rusia y Ucrania, con más de 150.000
soldados, dotados de vehículos blindados desplegados en la frontera, y reportes de
intercambios de fuego entre ucranianos y rebeldes prorrusos en la región de Donbás,
Moscú finalmente invadió: anunció el 24 de febrero el inicio de operaciones militares
especiales en Ucrania.
Días antes Vladimir Putin, presidente de Rusia, había reconocido los territorios
separatistas en Ucrania —Donetsk y Luhansk, controlados por rebeldes prorrusos
desde 2014— y anunció el envío de soldados a Donbás, avivando aún más las
tensiones.
LA HUIDA DE LAS PERSONAS REFUGIADAS. SITUACIÓN Y CIFRAS
La intensificación de las hostilidades en Ucrania ha impulsado a personas residentes
en ese país a tomar la dolorosísima decisión de buscar seguridad en países vecinos, a
fin de protegerse y de proteger a sus familias. No es nada nuevo; lo hemos visto en
Siria, en Afganistán, etc. Gente que, debido a la guerra, se ve obligada a salir de su país
y buscar refugio en otro.
En este caso, como en cualquier otro, todas las personas que huyen de conflictos,
deben recibir protección sin discriminación. Ante todo, la comunidad internacional
debe actuar con humanidad, proveer a las personas una acogida digna y acorde con
sus necesidades específicas. Además, se debe mantener a todas las familias unidas,
tanto en la frontera como llevando a cabo reunificación familiar en Europa.
Por otro lado, es indispensable llevar a las personas a un lugar seguro de inmediato,
manteniendo las fronteras abiertas y suspendiendo los requisitos de entrada, y tanto a
nivel europeo como internacional, compartir la responsabilidad para la acogida y
reubicación de personas que huyen del peligro. De esta manera, más personas
llegarán a un lugar seguro de forma más rápida.
¿QUÉ PIDE AMNISTÍA INTERNACIONAL PARA LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO
UCRANIA-RUSIA?
La Federación Rusa está actuando en claro incumplimiento de sus obligaciones en
virtud del derecho internacional. Sus acciones son descaradamente contrarias a las
normas y principios sobre los que se fundó la ONU. Y está abusando de su posición
como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para protegerse de la
responsabilidad. Por ello, Amnistía Internacional exige a Rusia que respete el derecho
internacional, proteja a la población civil y detenga la agresión en Ucrania.
Además, Amnistía Internacional ha instado a los Estados miembros de la ONU a que se
unan en la condena de los crímenes de agresión cometidos por Rusia, a que
proporcionen ayuda y asistencia a la población de Ucrania, incluidas las personas que
huyen del conflicto, y a que garanticen que no se permite que las consecuencias de la
agresión rusa acerquen al mundo a un abismo de violencia, violaciones e inseguridad.
ESTAS SON ALGUNAS FECHAS CLAVE:
Noviembre de 2013. Victor Yanukóvich, presidente de Ucrania, de ideología
prorrusa, cancela las conversaciones para firmar un acuerdo de asociación con
la Unión Europea. La población sale a la calle y comienzan las protestas
conocidas como Revuelta del Maidán.
Febrero de 2014:Yanukóvich abandona Ucrania, acosado por las protestas. Al
mismo tiempo, en la península de Crimea, se enfrentan prorrusos (entre los
que se incluyen militares rusos de incógnito) y partidarios de la unidad de
Ucrania.
Marzo de 2014: Se celebra un referéndum en Crimea cuyo resultado es la
aprobación de la anexión a Rusia. Días después, Putin firma la incorporación de
Crimea a Rusia. La comunidad internacional no lo reconoce.
Mayo de 2014: La situación vivida en Crimea se contagia a la región oriental del
Donbás, donde Donetsk y Luhansk se autoproclaman sendas “repúblicas
populares” y reclaman su integración en la Federación Rusa.
Septiembre de 2015: Rusia, Ucrania y representantes del Donbás firman un
acuerdo en Bielorrusia para detener la guerra, con el visto bueno de la
Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Este alto el
fuego durará tan solo una semana. En los combates se producen ejecuciones
extrajudiciales, torturas y otros malos tratos, desapariciones forzadas y
privaciones ilegales de libertad.
Septiembre de 2017: Ucrania firma un acuerdo con la UE para fomentar
enlaces políticos y comerciales.
Marzo de 2019: Volodímir Zelenski gana las elecciones presidenciales en
Ucrania con el 73% de los votos.
Diciembre de 2019: Vladimir Putin y Volodímir Zelenski acuerdan retomar
el proceso de paz en Ucrania.
A lo largo de 2021: Rusia acumula y despliega tropas en las fronteras de
Ucrania y la península de Crimea. Según Ucrania y Estados Unidos, el número
de soldados supera los 100.000.
Enero de 2022: Rusia despliega tropas también en Bielorrusia, cerca de la
frontera con Ucrania. Declaraciones de Estados Unidos y China aumentan la
tensión.
Febrero de 2022: Estados Unidos y la OTAN rechazan firmar un tratado con
Rusia en relación a seguridad en Europa con Rusia que también incluía
la posibilidad de una futura incorporación de Ucrania a la OTAN.
Febrero de 2022: Vladimir Putin firma el reconocimiento de Donetsk y
Luhansk y ordena el envío de tropas rusas a la zona. La UE anuncia sanciones a
Rusia. Estados Unidos también. La vía diplomática se agota.
Febrero de 2022: En las primeras horas del día 24, comienza la “operación
militar” anunciada por Rusia en Donbás. Se registran explosiones en el este de
Ucrania y en Kiev. Al mismo tiempo, el Kremlin censura medios de
comunicación y dispersa a manifestantes que se oponen a la invasión de
Ucrania.
Marzo de 2022: Desde que comienza la invasión rusa, Amnistía Internacional
ha documentado la escalada de violaciones del derecho internacional
humanitario y de los derechos humanos, incluidas las muertes de civiles
resultantes de los ataques indiscriminados contra zonas e infraestructuras
civiles. Este tipo de ataques contra objetos protegidos, como hospitales y
escuelas, el uso de armas indiscriminadas, como los misiles balísticos, y el uso
de armas prohibidas, como las bombas de racimo, pueden considerarse
crímenes de guerra.