CAPÍTULO 6 (pp 95 a 112)
La solidez de la argumentación
Cuando se evalúa una argumentación, primero debe comprobarse si adolece de
inconsistencias lógicas y pragmáticas. Luego, debe evaluarse cada argumento individual para
determinar si se basa en un razonamiento válido. Para hacerlo, deben explicitarse los
elementos implícitos. En tanto que usualmente es también una clave para saber qué tipo de
argumentación se está empleando, la premisa implícita indica qué esquema argumentativo
relaciona la premisa explícita con el punto de vista. Esto es útil para evaluar la solidez de
cada argumento simple: por lo tanto, se debe determinar si los enunciados argumentativos que
lo conforman son aceptables y si todas las preguntas críticas relevantes para el esquema
argumentativo empleado pueden responderse.
6.1. Evaluación de un discurso argumentativo
El discurso argumentativo puede ser defectuoso en varios sentidos. Puede haber contradicciones en
la argumentación como un todo y los argumentos individuales pueden ser inaceptables o erróneos. Para
evaluar la solidez de la argumentación y determinar si el punto de vista ha sido defendido de manera
concluyente, primero se deben examinar tales debilidades.
La evaluación de la argumentación debería basarse en un análisis sólido. La inaceptabilidad de
una parte de una argumentación múltiple, por ejemplo, tiene consecuencias bastante diferentes acerca
del juicio general que la inaceptabilidad de una parte de una argumentación coordinada o subordinada.
En el caso de la argumentación subordinada, un vínculo débil en la cadena de argumentos socava la
fortaleza del conjunto. En el caso de la argumentación coordinada, el resultado es que la defensa global
también se ve debilitada. En el caso de la argumentación múltiple, el resto de la defensa se mantiene,
de manera que hay suficientes posibilidades de que ésta sea concluyente.
Para evaluar la solidez de una argumentación compleja, debe desagregársela en argumentos
individuales, cada uno de los cuales debe someterse a evaluación. Es recomendable, sin embargo, no
proceder a la evaluación de los argumentos individuales antes de determinar si la argumentación como un
todo es consistente.
Las inconsistencias en el discurso argumentativo son de dos tipos: lógicas o pragmáticas.
Una inconsistencia lógica se da cuando los enunciados, en la medida en que se contradicen entre sí,
no pueden ser ambos verdaderos. Por ejemplo, en un artículo publicado en una revista dominical, firmado
por un psicólogo que se refería a dos textos sobre la “androgología”, se señalaba que no puede ser
verdadero que esta rama del trabajo social sea al mismo tiempo (a) una profesión en la que la gente trata de
influir decididamente en la conducta de sus clientes y (b) una profesión en la que la gente no trata de influir
en la conducta de sus clientes. El autor de la reseña combina las perspectivas de los dos textos en los que
se apoya en un argumento (múltiple) y sostiene que lógicamente se contradicen entre sí:
En el número de la última semana de la revista Open Forum aparecieron dos artículos que
defienden la importancia de la androgología. ¿Qué es exactamente la androgología? El objetivo de
esta disciplina académica es incre-entar la competencia de los trabajadores sociales. ¿Quiénes son
los trabajadores sociales? Según uno de los artículos, se trata de gente que activamente trata
de influir en la conducta de los chicos desfavorecidos con los que trabajan. Según el otro
artículo, se trata de gente que no trata de influir en la conducta de sus pacientes. Entonces,
pues, ¿qué es la androgología? Subsiste como un misterio para mí.
Cuando la argumentación contiene dos enunciados que, aunque no sean lógicamente
inconsistentes, tienen consecuencias en el mundo real que son contradictorias, incurre en una
inconsistencia pragmática. La promesa “Te llevaré en auto” no contradice en un estricto sentido lógico
el enunciado “No sé manejar”, pero en la conversación cotidiana es inaceptable que tal promesa sea
seguida de un enunciado de ese tipo. La validez (pragmática) de la promesa no es consistente con el
enunciado.
Otro ejemplo de inconsistencia pragmática se presenta en el artículo de un periódico cuando se
describe un debate entre dos políticos, Félix Rottenberg y Elco Brinkman:
Rottenberg no salió bien parado de este debate en lo que concierne a la consistencia interna de sus
señalamientos, porque repetidamente atribuyó los puntos de vista de su oponente Brinkman a los
antecedentes familiares de éste. Rottenberg insistió tanto en el punto que en un momento
Brinkman dijo, disgustado: “Deje a mi padre fuera de todos estos asuntos”. ¿Cómo puede
Rottenberg criticar la orientación familiar de la línea partidaria de los demócratacristianos y al
mismo tiempo dar por hecho que los puntos de vista de cada uno se derivan primariamente de
la atmósfera del hogar de la infancia?
Después de que una inconsistencia lógica o pragmática sea identificada, se puede proceder a la
evaluación de los argumentos simples (particulares) que organizan el discurso argumentativo.
La consistencia de cada uno de estos argumentos simples, que en conjunto tratan de
contribuir a la defensa de un punto de vista, se juzga por lo que contribuyen a acrecentar su
aceptabilidad. En otras palabras, cada argumento simple puede ser juzgado según el grado respecto del
cual justifica (o refuta) la proposición a la cual refiere el punto de vista.
Para que sea considerado consistente, un argumento simple debe comprender tres
requerimientos: cada uno de los enunciados que lo conforman debe ser aceptable (6.2), el
razonamiento subyacente al argumento debe ser válido (6,3) y el “esquema argumentativo” empleado
debe ser apropiado y empleado correctamente (6,4).
6.2. La aceptabilidad de los enunciados argumentativos
La aceptabilidad de enunciados argumentativos es más fácil de determinar en algunos casos que en
otros. Existen declaraciones cuya aceptabilidad se puede establecer sin problema. Así, la verdad de
los enunciados fácticos puede ser verificada, por ejemplo, consultando una enciclopedia o un trabajo de
referencia, realizando un simple experimento o mediante una mera observación cuidadosa:
• Pailleron era un dramaturgo francés del siglo XIX.
• Un palíndromo (del griego palin dromein, volver a ir hacia atrás) es una palabra, número o frase que
se lee igual hacia adelante que hacia atrás.
• “La ruta natural” es un palíndromo.
• La porcelana es muy frágil.
• Mi escritorio es gris oscuro.
• Cronopio, el gato, pesa exactamente tres kilos.
La aceptabilidad de enunciados no fácticos puede resolverse también cuando éstos se refieren a
valores o a juicios que involucran lugares comunes:
• Los padres deben cuidar a sus hijos.
• No deberías darte por vencido en el momento en que estás por alcanzar tu objetivo.
• Las cosas de buena calidad son siempre mejores que las berretas.
Por supuesto, en muchos otros casos es muy difícil acordar en la aceptabilidad de un enunciado,
particularmente si comprende un asunto complejo o si está muy relacionado a valores y normas
particulares:
• La lectura es la mejor manera de mejorar sus recursos lingüísticos.
• El amamantamiento es preferible al empleo de la mamadera.
• En muchos casos el cáncer está originado por el estrés.
• Un hombre no debería llevar el cochecito del bebé.
• Es bueno para el niño si la madre trabaja.
• No es bueno para el niño que la madre trabaje.
Si tales enunciados no son sostenidos por una argumentación adicional, la argumentación del
hablante no puede ser aceptada en su totalidad como una defensa (o refutación) adecuada de un punto
de vista. Al evaluar la argumentación, se debe prestar especial atención a los enunciados que no están
apoyados por argumentación adicional. Puede ser que la audiencia los haya aceptado anteriormente,
o que los acepte como son, sin requerir más apoyo. Entonces no plantean un problema agudo a las
partes implicadas en las diferencias de opinión. Sin embargo, pueden ser vistos como un problema por
un crítico externo que analice más cuidadosamente la argumentación. Este problema puede solucionarse
solamente recurriendo a una evidencia independiente, pero esto no es posible cuando el tiempo y las
oportunidades disponibles son limitados.
6.3. La validez de un razonamiento
Un argumento simple puede ser considerado consistente sólo si el razonamiento subyacente es
lógicamente válido o se puede hacer válido. Si el razonamiento subyacente es lógicamente inválido,
entonces el argumento no es válido para una defensa o una refutación aceptable.
Hay sólo una situación en la cual un argumento único no se puede reconstruir como basado en
un razonamiento válido, y ésa es la situación cuando el razonamiento inválido es propuesto de
manera explícita. Un razonamiento incompleto casi siempre puede ser completado de una manera
que lo vuelva válido lógicamente. Si se ha dejado una premisa implícita, la solución debe simplemente
agregar al argumento la fórmula “si..., entonces...” completada como corresponda. No obstante lo
extraño del resultado del enunciado que pueda resultar, el razonamiento que resulte será válido.
Raramente ocurre que el razonamiento inválido sea propuesto explícitamente. El resultado
parece forzado, como en el ejemplo siguiente:
1. Si hay un Dios, entonces tendré un bebé sano.
2. Dios no existe,
por lo tanto, 3. no tendré un bebé sano.
La forma de este razonamiento inválido parte de dos formas lógicas de argumentación basadas en la
fórmula “si..., entonces...”, conocidas como modus ponens y modus tollens:
a. Modus ponens:
1 Si p entonces q
2p
por lo tanto: 3q
b. Modus tollens:
1 Si p entonces q
2 no q
por lo tanto: 3 No p
Razonar de la forma a o b es válido, sin importar qué valor se les asigne a las variables p y q. No
debe haber desviación de la forma apropiada, como se advierte en el ejemplo que niega en su
segunda premisa la existencia de Dios (falacia de la negación del antecedente)
6.4. El uso de los esquemas argumentativos
El hecho de que un argumento simple se base en un razonamiento válido no garantiza necesariamente
que el argumento sea concluyente para una defensa o refutación. La solidez de la argumentación
también depende de cómo se emplea uno de los posibles esquemas argumentativos, por medio de los
cuales se vinculan -con mayor o menor solvencia- los argumentos con el punto de vista defendido.
Hay tres categorías principales de esquemas argumentativos, que identifican cada uno
diferentes tipos de argumentación. Para cada tipo de argumentación hay una relación particular entre
la argumentación y el punto de vista. Si se comparan los tres argumentos siguientes:
1. Hernán es un verdadero hombre.
1.1. Hernán es muy macho.
(1.1') (ser muy macho es característico de los verdaderos hombres.)
2. Un sorteo para entrar a una universidad es un absurdo.
2.1. Un sorteo tampoco se emplea para determinar quién puede participar en los juegos
olímpicos.
(2.1') (En las universidades se aplican los mismos estándares que en los deportes)
3. El dolor de cabeza de Lucas se le irá rápido.
3.1. Acaba de tomar dos aspirinas.
(3.1') (Las aspirinas hacen que los dolores de cabeza se vayan.),
Cada uno de ellos representa diferentes tipos de argumentación. Esto se aclara si se consideran las
premisas implícitas. Según lo demostrado en el capítulo 4, las premisas implícitas son más
informativas que las afirmaciones condicionales “si ..., entonces...” en los argumentos lógicos
conocidos como modus ponens y modus tollens. En particular, proporcionan más información sobre el
tipo de conexión entre la razón explícita y el punto de vista. En el primer caso, la argumentación está
vinculada al punto de vista de que algo (ser muy macho) es sintomático de otra cosa (ser un hombre
verdadero). En el segundo, se propone una analogía entre algo (los deportes) y otra cosa (las
universidades). En el tercer argumento, algo (tomar aspirinas) se presenta como la causa de otra cosa
(la desaparición del dolor de cabeza).
A cada esquema argumentativo le corresponden diferentes criterios de validez. Determinar si
un argumento dado satisface los criterios relevantes para ese tipo de argumentación, requiere
formularse algunas preguntas críticas. Para realizar una evaluación adecuada, por lo tanto, es esencial
distinguir cuidadosamente los principales esquemas argumentativos y formular el conjunto que
corresponda de preguntas críticas.
6.5. Argumentación basada en una relación sintomática
En la argumentación basada en una relación sintomática, un punto de vista es defendido citando en
la discusión cierto tipo de signo, síntoma o marca distintiva de la conclusión del punto de vista. Sobre
la base de esa relación de concomitancia, el hablante sostiene que el punto de vista debe ser
aceptado:
Jorge es un profesor experimentado, porque emplea muy poco tiempo para la preparación de
sus clases. (Y el poco tiempo empleado para la preparación de las clases es una característica de
los profesores experimentados.) [mi hermana fue a un colegio del estado, porque sabe tratar
con todo el mundo]
Ya sea que el rasgo mencionado en el argumento se presente como típico de cierto grupo, como
característico de cierta situación o como una cualidad inherente a cierta personalidad, en todos estos
casos la defensa emplea un esquema argumentativo que se basa en una relación sintomática. De
acuerdo con esta presentación, una cosa implica la otra.
En el ejemplo anterior, el hecho de que Jorge emplee poco tiempo en la preparación de sus
clases se presenta como un signo de su experiencia docente. La explicitación de la premisa implícita
deja claro que la relación entre la argumentación y el punto de vista es una relación de
concomitancia: “Emplear poco tiempo en la preparación de las clases es característico de los
profesores experimentados”.
Para evaluar la argumentación del punto de vista según el cual Jorge es un profesor
experimentado, no sólo debe comprobarse si es de hecho verdad que Jorge emplea poco tiempo en la
preparación de sus clases sino también si la relación sintomática es tan fuerte como se sugiere. Una
pregunta importante a formularse es si los profesores experimentados son los únicos que utilizan
poco tiempo en la preparación de sus clases. En otras palabras, ¿no hay también otro tipo de
profesores que emplean poco tiempo en la preparación de sus clases? Si hay, por ejemplo, ciertos
grupos de profesores inexpertos que también emplean poco tiempo en la preparación de sus clases,
entonces el tiempo que utiliza Jorge para esa actividad no es necesariamente un signo de su
experiencia sino que puede ser evidencia de alguna otra cosa (por ejemplo, de la cantidad de cursos
que tiene que afrontar y el poco tiempo que le queda para tomar la tarea de preparación de sus clases; o
de una falta de vocación o de interés por su trabajo). Otra pregunta relevante es si es una afirmación
generalmente válida que los profesores experimentados dedican poco tiempo a la preparación de sus
clases. ¿No existen también profesores con mucha experiencia que a su vez tienen que dedicarle
mucho tiempo?
El esquema general del argumento referido a una relación sintomática, de
la cual el ejemplo de Jorge resulta un caso específico, es:
Y es una verdad de X,
porque: Z es una verdad de X,
y: Z es sintomático de Y.
Las preguntas críticas más importantes a preguntarse acerca de la argumentación basada en una relación
sintomática son:
• ¿No hay también otros no-Y que tienen la característica de Z?
• ¿No hay también otros Y que no tienen la característica de Z?
Nótese que la misma relación de concomitancia también se puede utilizar en la dirección opuesta,
mencionando el síntoma en el punto de vista más que en el argumento. El argumento sobre Jorge podría
haber tomado la forma siguiente:
Jorge emplea apenas un rato en la preparación de sus clases, porque es un profesor
experimentado. (Y los profesores experimentados utilizan poco tiempo en la preparación de sus
clases.) [mi hermana sabe tratar con todo el mundo, porque fue a un colegio del estado]
La argumentación basada en una relación sintomática puede darse de diferentes maneras. Algo
hecho por alguien puede, por ejemplo, presentarse como típico de su carácter (“Sara es una maldita:
casi reventó de bronca cuando escuchó que Martina aprobó su examen”). Cierto fenómeno se puede
también presentar como un síntoma o un signo de algo más general (“La conducta de los hinchas de
fútbol muestra con claridad que nuestra sociedad se ha vuelto mucho más violenta”). Otro caso de
argumentación basada en una relación sintomática es la argumentación por el ejemplo. Allí se hace una
generalización o se introduce una regla, y se presenta un número de casos separados como
indicativos de algo más general:
Que una persona pase los cincuenta no significa que su vida emocional se haya convertido en algo
inactivo o que simplemente haya desaparecido. Los sentimientos románticos pueden gobernar
nuestra vida hasta que seamos muy viejos. ¿No lo hizo así Picasso al final de su vida escribiendo
espléndidas cartas de amor a su joven amante o no lo hizo a Richard Strauss al crear sus canciones
líricas más importantes cuando había pasado ya los ochenta?
En el caso de la argumentación por el ejemplo la evaluación se torna más específica: debe
establecerse si los casos mencionados como ejemplos son sin duda representativos y si son
suficientes para justificar la generalización.
Una definición puede conectar también una razón con un punto de vista a partir de una relación
sintomática. Mary Steckel, por ejemplo, debate en este sentido acerca de que un discurso del
presidente de Estados Unidos George Bush desarrolla exactamente las características del
posmodernismo que está desaprobando:
El discurso [de Bush contra el posmodernismo] no sólo consiste principalmente en referencias a
citas; además, es estilísticamente torpe, ecléctico y ahistórico y carece de toda profundidad y
significación (para mencionar sólo unas pocas características que corresponden a las definiciones
del posmodernismo).
6.6. Argumentación basada en una relación de analogía
En la argumentación basada en una relación de analogía, un punto de vista es defendido demostrando
que algo mencionado en el punto de vista es similar a algo que se cita en la argumentación, y que -
sobre la base de esta semejanza- el punto de vista debería aceptarse:
De ninguna manera hay que darle a Gustavo cien pesos de asignación mensual, porque su
hermano siempre tuvo apenas cincuenta pesos por mes. (Y un hermano debe ser tratado igual
que el otro.) [
Si el caso o la circunstancia mencionados en el argumento se presenta como una analogía, como un
modelo a ser imitado, o incluso como un ejemplo a evitarse, la defensa hace uso de un esquema
argumentativo basado en la analogía. La defensa discute que lo que es verdad para un caso es verdad
para el otro caso.
En el ejemplo anterior, para discutir de modo creíble que no sea necesario dar a Gustavo cien
pesos de mensualidad, la referencia implícita se hace respecto de la comparación entre los dos
hermanos y, por lo tanto, a los derechos iguales que ambos tienen respecto de una asignación
mensual. La premisa explicitada establece claramente una relación analógica entre la argumentación
y el punto de vista.
Para evaluar la solidez de la argumentación desde el punto de vista que sostiene que no hay que
darle a Gustavo cien pesos de asignación mensual, debe determinarse si los casos que se comparan
son en verdad comparables. ¿No hay ninguna diferencia significativa entre los casos que se ponen en
relación que pudiera invalidar la comparación? Por ejemplo, las opiniones acerca de cuál es una
asignación razonable para un chico pueden haber cambiado en determinados momentos y circunstancias.
Si es así, una comparación diferente, por ejemplo con otros chicos de la misma edad, puede ser más
apropiada que una comparación entre hermanos.
El esquema argumentativo general para la relación de la analogía, de la cual el ejemplo de la
asignación mensual resulta un caso específico, es:
Y es verdad de X,
porque: Y es verdad de Z,
y: Z es comparable a X.
La pregunta crítica más importante a formularse acerca de la argumentación basada en analogía es:
• ¿Hay diferencias significativas entre Z y X?
Tales diferencias se pueden señalar en dos sentidos: concluyendo que Z tiene una cierta característica
que X no tiene o viceversa. Ambas formas de crítica constituyen objeciones serias, porque una
argumentación basada en una relación de analogía da por hecho que X y Z comparten todas las
características relevantes del argumento.
En síntesis, sólo si una comparación se formula entre la forma en la que los diferentes
asuntos se relacionan en una área y la forma en la que los asuntos se relacionan en áreas
completamente diferentes —de manera que la comparación que se realiza es una comparación figurativa
—, la analogía es auténtica en sentido estricto. Un ejemplo divertido es la siguiente reacción a una
apreciación de Somerset Maugham respecto de que la gente que relee los libros no es muy
inteligente. Después de haber hecho algunas comparaciones “ordinarias”, el autor utiliza una
argumentación por analogía haciendo una comparación entre nunca releer un libro hermoso y no
gozar de una visión hermosa por una segunda vez:
¿Por qué no releer una y otra vez un libro que a uno le ha gustado? ¿No miramos acaso las
mismas pinturas repetidas veces? ¿Y no escuchamos la misma música a toda hora? Maugham
se asemeja a la persona que tiene un cuarto con una hermosa vista y, después de haberla
contemplado un par de veces, decide pintar los vidrios de la ventana.
Al contrario del caso de una comparación literal, cuando se evalúa una comparación figurativa no
tiene sentido investigar si las propiedades concretas comparadas son de hecho similares porque,
obviamente, provienen de diferentes dominios que no pueden parangonarse. En lugar de esto, debería
intentarse establecer si los dos casos son similares en un nivel más abstracto de comparación y
preguntarse:
• ¿Por qué principio general están conectados ambos fenómenos y qué es lo que hace que
este principio sea de hecho aplicable?
6.7. Argumentación basada en una relación causal
En la argumentación basada en una relación causal, un punto de vista es defendido mediante su
conexión causal con el argumento, de modo que el punto de vista, dado el argumento, debería ser
aceptado a partir del reconocimiento de esa conexión:
Lidia debe tener la vista debilitada porque siempre lee con una luz mortecina. (Y leer con una
luz mortecina debilita la vista.)
Si el argumento presenta algo como causa del efecto que es mencionado en el punto de vista, como los
medios destinados a una finalidad o como una acción con un cierto efecto, en todos estos casos la
defensa emplea un esquema argumentativo basado en una relación causal. En esta presentación, se
sugiere que una cosa conduce a la otra.
En el último ejemplo, la lectura con una luz mortecina se presenta como la causa de la
circunstancia de que Lidia tenga la visión debilitada. La explicitación de la premisa implícita deja claro
que la relación entre la argumentación y el punto de vista es causal.
Para evaluar si esta argumentación es concluyente, el análisis debe verificar si la lectura con
una luz mortecina lleva siempre a una debilitación visual. Quizá las dos cosas no están relacionadas, o
bajo ciertas condiciones el resultado predicho no ocurre. Tal vez los ojos de Lidia sean tan fuertes que la
lectura con una luz mortecina no los daña en absoluto.
El esquema argumentativo para una relación causal, de la cual el caso de Lidia conforma un
ejemplo, es:
Y es una verdad de X,
porque: Z es verdad de X,
y: Z conduce a (es la causa de) Y.
La pregunta crítica más importante a una argumentación causal es:
• ¿Siempre Z conduce a Y?
Tal como en una argumentación basada en una relación sintomática, la argumentación causal también
puede hacerse en orden inverso, de manera que el argumento hace mención al efecto y el punto de
vista a la causa:
Lidia debe haber leído mucho con la luz mortecina, porque tiene la visión debilitada.
Cuando se emplea esta variación inversa, se puede hacer una segunda pregunta crítica, a saber:
• ¿podría el efecto (vista debilitada) haber sido causado por alguna otra cosa más (alguna otra
cosa además de la lectura con luz mortecina)?
Un subtipo de la argumentación causal, en la que el argumento se refiere a un efecto de lo que se
menciona en el punto de vista, es la argumentación pragmática. Esto se da cuando el punto de vista
recomienda un cierto curso de acción y la argumentación consiste en el resumen de las consecuencias
favorables de adoptar esa línea de conducta:
Los médicos deben volver a usar los guardapolvos blancos, porque esto creará distancia (y
es algo bueno el mantenimiento de una distancia entre el médico y el paciente).
Por supuesto, la argumentación pragmática se puede también utilizar para aconsejar en contra de una
cierta línea de acción:
Los médicos deben dejar de usar los guardapolvos blancos, porque esto crea distancia (y no
es algo bueno tener una distancia considerable entre el doctor y el paciente).
Además de contestar a las preguntas críticas para la argumentación causal en general, cuando se
evalúa la argumentación pragmática también tiene que determinarse la valoración de las
consecuencias mencionadas en la argumentación.
• ¿Las consecuencias mencionadas en la argumentación, son necesariamente buenas (malas),
dadas las circunstancias del caso?
6.8. La presentación de diferentes tipos de argumentación
Antes de que la argumentación pueda ser evaluada mediante las preguntas críticas que son relevantes
para el esquema argumentativo empleado, debe identificarse el esquema específico operante. A veces
es fácil determinar el tipo de argumentación debido a la presencia de ciertas expresiones que indican
qué relación se establece entre el argumento y el punto de vista.
En los ejemplos siguientes, las expresiones puestas en bastardilla son signos de una relación
sintomática:
Claudio es un verdadero adolescente, porque es terriblemente rebelde y
• es característico de los adolescentes que sean rebeldes.
• es típico de los adolescentes ser rebeldes.
• es natural que los adolescentes sean rebeldes.
• la forma de ser de los adolescentes es ser rebeldes.
• la rebeldía es típica de los adolescentes.
• los adolescentes son rebeldes.
Puede señalarse una analogía por cualquiera de las siguientes expresiones:
El movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 estuvo destinado al fracaso, porque la
Revolución Francesa también fracasó, y
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 es como la Revolución Francesa.
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 es comparable a la Revolución
Francesa.
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 es similar a la Revolución Francesa.
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 se corresponde con la Revolución
Francesa.
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 se relaciona con la Revolución
Francesa.
• el movimiento contestatario de los estudiantes de los años 60 evoca a la Revolución Francesa.
Una relación causal se puede señalar por cualquiera de las expresiones siguientes:
Lorenzo debe estar borracho, porque se tomó una botella entera de whisky, y
• beber una botella entera de whisky tiene el resultado inevitable de que uno termina borracho.
• beber una botella entera de whisky lleva a terminar borracho.
• uno siempre termina borracho cuando bebe una botella entera de whisky.
• beber una botella entera de whisky no puede sino contribuir a que uno termine borracho.
Desafortunadamente, estas expresiones suceden sobre todo en las partes de la argumentación que a
menudo quedan implícitas. Afortunadamente, el argumento explícito también suele contener pistas que
ayudan a identificar el tipo de argumentación.
En la argumentación basada en una relación sintomática, con frecuencia el argumento o el
punto de vista contienen una expresión predicativa calificada por palabras como verdadero/a, nato/a,
típico/a, característico/a, destinado a, auténtico/a, un ejemplo de, etc:
• Luisa puede realmente mantener el interés de la gente, porque es una profesora nata.
• Esto no es un verdadero informe, porque ni siquiera tiene una bibliografía.
• Yo ya estoy completamente recuperado, porque soy un típico exponente del signo Leo.
La argumentación basada en la analogía puede también ser reconocida habitualmente por palabras
como también, ambos, tanto como en el argumento explícito, y lo mismo o tal y como o al igual que, en
el punto de vista:
• Sería ridículo si la compañía telefónica le hiciera pagar por marcar un número que no ha
respondido. De la misma manera, uno no tiene que pagar por una entrada de cine si ya están
agotadas y entonces no puede entrar al cine.
• Tenés que contratar a la misma banda de rock que contrató Manuel para su fiesta porque tuvo un
éxito enorme.
La argumentación basada en una relación causal puede reconocerse por las palabras que predicen
que una cierta consecuencia va a tener lugar, por ejemplo: entonces, si no, debido a eso o eso
conduce a. Si tales palabras aparecen en la argumentación, también con frecuencia señalan la
argumentación pragmática, como en el segundo y el tercer ejemplos:
• La venta de obras de arte valiosas a compradores anónimos hará difícil que los museos puedan
pedir prestadas obras de arte de coleccionistas privados, porque entonces no se podrá seguir el
itinerario de sus propietarios.
• Por supuesto, los autores desean ser bien pagados. De otra forma, no podrían vivir de su escritura.
• No podemos hacer público lo que realmente está sucediendo, porque ello conduciría a involucrar a
ciertos miembros prominentes del partido de gobierno.
Otras pistas para reconocer que la argumentación es del tipo causal son verbos y expresiones
que refieren al origen o a la consecuencia de algo, como crear, hacer, surgir o contagiar(se):
• Usted no debe seguir poniendo mala cara, porque me hace sentir culpable.
• Federico puede haberse contagiado una gripe, porque estado ha en lugares muy concurridos.
Ejercicios
1. Señalar si en el texto siguiente existe alguna inconsistencia. Si así fuera, indicar cuál es su naturaleza.
Los medios causan violencia en los chicos
Éste es otro caso en el que las sociedades buscan algún chivo expiatorio. Cuando aparecieron los
libros, muchas personas y pensadores consideraron que eran horribles herramientas destinadas a
transmitir todo tipo de ma-les. Lo mismo ocurrió con el rock y otros géneros musicales y con la tele-
visión. Ahora los juegos de video comparten la misma culpa.
He estado matando todo tipo de invasores desde aquellos que venían del espacio hasta arañas
mutantes con poderes especiales desde los primeros días del Atari y, hasta ahora, no tomé ningún
arma para asesinar a gente de verdad ni una sola vez. Ese pensamiento nunca pasó por mi mente.
La única razón por la que los chicos exhiben un comportamiento violento es porque los padres
no toman la suficiente responsabilidad en su educación. No desean tomarse el tiempo para estar
con sus hijos y esperan que la televisión lo haga, pero luego la culpan cuando a sus hijos les va mal
o tienen conductas violentas.
Hay que enfrentar el tema de un modo más franco: la televisión y los juegos de video están
destinados a los adultos, no a los niños. Si a los padres no les importa que sus chicos vean
programas terroríficos y se di-viertan con los videojuegos violentos, está bien. Pero los padres les
deben mostrar a sus hijos cuáles son sus verdaderos y auténticos valores.
2. La observación de una inconsistencia en el texto siguiente ¿es correcta? Y, si es así, ¿cuál es la
naturaleza de la inconsistencia?
Perros y armas
La diputada laborista Kate Roey escribió una nota el 6 de marzo con el siguiente contenido: “Una
prohibición de la caza de zorros con perros no es la mejor respuesta. Es inaplicable, es un ataque
contra una libertad apreciada desde hace largo tiempo por los ciudadanos, destruiría trabajos y,
centralmente, no significaría nada para el bienestar de los animales”.
Viniendo de un partido que, oportunamente, prohibió el tiro al blanco con pistolas, esto sorprende
aun más. Si se puede realizar una paráfrasis... “una prohibición de tirar al blanco con pistolas no es
la respuesta. Es inaplicable. Es un ataque contra una libertad acariciada hace largo tiempo por los
ciudadanos, hará perder empleos y, sobre todo, no significará nada para la seguridad pública”.
Coherencia por favor, señora Roey.
3. ¿Qué tipo de argumentación se utiliza en los ejemplos siguientes?
a. Seis de los caballos de carreras robados en un haras de Luján, provincia de Buenos Aires, se han
encontrado en la provincia de Córdoba. Dado que eran los mejores caballos del haras La Delfina, la
policía sospecha que los ladrones deben ser expertos.
b. No la pasaría mal privado de la libertad, puesto que, de todos modos, se pasa el día sentado en
su habitación.
c. Esos fragmentos cortos de la película son confusos. Apenas uno comienza a formarse una cierta
idea acerca de qué tratan, otro tema aparece.
d. Compraron probablemente sus muebles a crédito, porque al revisar sus pertenencias
encontramos un catálogo de envíos por correo.
e. Entrevistador: —¿Usted dice que no es supersticioso? ¿De manera que no lee su
horóscopo o ninguna cosa similar?
Ian Hart: —Lo leo si estoy aburrido y si leo el diario de punta a punta. Pero también leo las
publicidades de pañales para adultos. Eso no significa que crea en lo que leo.
f. Tomado de “El asesinato del capitán Joseph White”, un discurso de Daniel Webster (1782-1852)
Déjeme llamar su atención, en primer lugar, respecto de estos datos sugestivos, de la mañana
después del asesinato, que tienden a demostrar la existencia de un plan de operaciones
perfectamente delineado. ¿Cuáles son esos datos? Aman fue encontrado asesinado en su cama.
Ningún extraño había realizado el hecho, ningún desconocido de la casa lo había perpetrado. Era
evidente que alguien de dentro de la casa había abierto, y que alguien de afuera había entrado.
Había habido -obvia y ciertamente- concertación y cooperación. Los habitantes de la casa no
escucharon ningún ruido extraño cuando el asesinato se cometió. El asesino había entrado sin
ningún alboroto ni violencia. Había encontrado el camino abierto para avanzar. La casa había sido
abierta previamente. La ventana fue destrabada desde dentro y su cerradura, desatornillada. Había
una cerradura en la puerta del cuarto donde el señor White durmió, pero la llave había
desaparecido, había sido quitada. Las huellas del asesino eran visibles, al aire libre, y se
encaminaban a la ventana. El tablón por el cual entró en la ventana aún estaba allí. El camino que
había seguido había sido preparado para él. Mataron a la víctima, y el asesino se había escapado.
Todo indica que alguien de dentro había realizado una importante cooperación. Todo indica que
alguno de los internos o alguien que tenía acceso a la casa estaba involucrado en el asesinato.
Frente a estas circunstancias, era evidente, por lo tanto, que fue premeditado, un asesinato
concertado, que había habido una conspiración para cometerlo.
g. En América del Sur las drogas serán un producto más importante de exportación que el café y el
azúcar, dado que Occidente está dispuesto a pagar un precio justo por la cocaína y no por el café y
el azúcar.
h. Ninguna conspiración, señor Fayed
El Sunday Times de hoy publica el testimonio personal del personaje más polémico de Gran
Bretaña, Mohammed al-Fayed. En este caso hace referencia a la muerte de Diana, la princesa de
Gales. El dueño de la tienda Harrods de Londres y padre del último novio de la princesa, Dodi al-
Fayed, cree claramente que él y su familia son las víctimas de un plan concertado que comprende a
las clases políticas, las fuerzas de seguridad y los medios.
Nos compadecemos de él por su pérdida, pero no creemos en una cons-piración. Las muertes de
figuras famosas han provocado siempre teorías conspirativas. El asesinato del presidente John F.
Kennedy y la muerte de Marilyn Monroe permitieron desplegar las más diversas hipótesis. Una vez
que la evidencia se hizo pública, sin embargo, las teorías conspirativas fueron perdiendo
credibilidad. Sin embargo, la mayoría tiene ahora poca dificultad para creer que Kennedy fue
asesinado por un pistolero soli-tario, Lee Harvey Oswald, y que Marilyn Monroe murió por una
sobredosis de droga.
i. Lincoln a aquellos que le propusieron un cambio de comandantes en el medio de la Guerra Civil
Señores, quiero que hagan por un momento una suposición. Supongan que todas las propiedades
de las que disponen están en oro y las pusieron en manos de Blondin, el famoso equilibrista, para
atravesar las cataratas del Niágara con una soga tensa. ¿Sacudirían la soga cuando está
atravesando o le gritarían: “¡Blondin, inclínate un poco más!”? No, estoy seguro de que no lo harían.
Mantendrían la respiración y la atención, y tendrían sus manos fuera del asunto hasta que estuviera
seguro. Ahora el gobierno está en la misma situación. Está llevando un inmenso peso a lo largo de
un océano tormentoso. Los tesoros inefables están en sus manos. Haciendo lo mejor que puede.
¡No molesten! Quédense tranquilos y la seguridad volverá.
4. En qué tipo de argumento basa Calvin su punto de vista (implícito) acerca de que el Ratón Pérez no
puede ser muy listo?
Calvin and Hobbes © Watterson.