0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

CLASE ASINCRONICA 2 TP

La Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, tenía como objetivo principal la evangelización de las comunidades indígenas en América a través de un método conocido como reducciones, donde se organizaban en comunidades cristianas. Las misiones funcionaban como comunidades autónomas centradas en la práctica religiosa, el trabajo y la educación, con una estructura organizada alrededor de una plaza central que albergaba edificios clave y un sistema político bajo la autoridad de caciques. La vida en las misiones incluía actividades laborales, música, arte barroco y celebraciones religiosas, promoviendo una cultura que fusionaba el Evangelio con las costumbres nativas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

CLASE ASINCRONICA 2 TP

La Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, tenía como objetivo principal la evangelización de las comunidades indígenas en América a través de un método conocido como reducciones, donde se organizaban en comunidades cristianas. Las misiones funcionaban como comunidades autónomas centradas en la práctica religiosa, el trabajo y la educación, con una estructura organizada alrededor de una plaza central que albergaba edificios clave y un sistema político bajo la autoridad de caciques. La vida en las misiones incluía actividades laborales, música, arte barroco y celebraciones religiosas, promoviendo una cultura que fusionaba el Evangelio con las costumbres nativas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HISTORIA Y POLITICA DE LA EDUCACION ARGENTINA

CLASE ASINCRONICA

25/04/25

LEE EL SIGUIENTE TEXTO:

Los primeros evangelizadores de América


San Ignacio de Loyola fundó la
Compañía de Jesús en 1540 y pocas
décadas después los primeros
sacerdotes de la orden fueron
destinados a América. El método de los
jesuitas consistió en agrupar a los
pueblos indígenas en lo que se conoció
como reducciones. “Reducción”
entonces no tenía el significado
peyorativo contemporáneo, sinónimo
de achicar o quitar, sino el de reunir o
congregar. Todo este conjunto de
pueblos comprendidos en las misiones se mantuvo relativamente aislado del
resto civil, tal como estipulaba la legislación española vigente. Sin embargo,
amparados en la caridad, estuvieron abiertos a recibir comerciantes, mercaderes
o simples viajeros.
En todo América existieron varias misiones de la Compañía de Jesús, cada una
constituida por numerosos pueblos y guiadas por el mismo propósito evangélico.
En 1767 Los jesuitas eran expulsados del Imperio Español y dejaban tras de sí
casi dos siglos de experiencias evangelizadoras. En casi 200 años, un centenar de
misioneros lograrían moldear una sociedad singular y una nueva cultura,
verdadera síntesis entre el Evangelio y las costumbres de los pueblos nativos.
Como hemos mencionado, el objetivo principal de las misiones era la
evangelización de los indígenas, por lo tanto, la vida cotidiana se organizó según
este fin primordial: la vida espiritual en la fiel y pacífica observancia de la ley
santa de Dios. Si bien las actividades diarias tuvieron variaciones en cada misión
y en función del período del año, en general, el día comenzaba con una misa.
Luego de la ceremonia, todos comenzaban sus labores cotidianas y algunos niños
asistían a la escuela de primeras letras donde aprendían a leer y a escribir en
castellano y guaraní, a contar, además de música, catecismo y danzas. En
algunas reducciones la educación se impartía dos veces al día. Por la tarde
continuaban las tareas. Poco antes del anochecer se reunían chicos y grandes
para las oraciones y la lectura del oficio divino. Después de la cena se realizaba
una lectura espiritual.
El corazón de la vida de la misión estaba en la plaza central. Allí estaban
ubicados todos los edificios más importantes a semejanza del clásico diseño
urbano español: la Iglesia, la casa de los sacerdotes, la casa del corregidor
indígena, la escuela, el hospital, la casa de la viudas, los almacenes, el Cabildo, la
cárcel y diversos talleres de artesanos. En la plaza se celebraban las fiestas
litúrgicas y patronales, los bautismos y casamientos con gran despliegue de
música, danzas, procesiones y representaciones teatrales.
Las misiones funcionaron a base de la caridad, el trabajo comunitario y la puesta
en común de los bienes. Todos los pueblos se mantenían con productos propios,
ningún habitante tenía sueldo y a nadie le faltaba comida, salud, vivienda o
vestido. Además, cada misión tuvo su estancia donde se criaban caballos, cerdos,
cabras, ovejas y vacas, y los habitantes que tenían un oficio, alternaban una
semana en ellos y otra en las actividades agropecuarias. Cada reducción supo
desarrollar una gran variedad de trabajos, encontrándose en todas ellas,
carpinteros, herreros, zapateros, tejedores, pintores, fabricantes de instrumentos
musicales, plateros, entre muchos otros oficios. Las economías fueron tan
eficientes que con los excedentes pudieron comerciar sobretodo yerba, y en
menor medida algodón, tabaco, cueros y azúcar. Con el metálico obtenido
pagaban los tributos y adquirían todo lo que no se fabricaba en la misión: objetos
de metal, herramientas, instrumentos y objetos de culto.
La música tenía tal importancia que casi se podría hablar de las mismas como un
“estado musical”. Todo era acompañado con instrumentos de viento y cuerdas,
de representaciones, danzas y procesiones; auténtico estímulo para el trabajo y
de sereno esparcimiento. Pero donde la música más alcanzaba su elevada
significación era en las funciones sagradas, todas las misas eran celebradas con
dos o tres coros y variados instrumentos fabricados en la reducción.
El estilo artístico barroco, con su ornamentación recargada, supo sintetizar la
arquitectura europea con la prolífica decoración de motivos indígenas dando
originalmente lugar a lo que se conoció como el barroco hispano-guaraní.
Esculturas, relieves, retablos, confesionarios, púlpitos, pilas bautismales,
muebles; todo manifestaba la originalidad de este encuentro cultural vuelto hacia
el Creador.
En cada misión el poder temporal y el espiritual formaban una unidad armónica
coherente con el sentido trascendente de la vida humana. El poder temporal
estaba en manos de los caciques que administraban la misión desde sus puestos
de alcaldes o regidores del cabildo. Como en algunos pueblos llegaban a reunirse
cincuenta caciques, se decidió estructurar el gobierno en torno a la autoridad de
un corregidor indígena, máxima autoridad civil elegida entre diversos caciques
candidatos y que presidía el cabildo.
Se desarrolló toda una estructura organizativa que comprendía el complejo
funcionamiento de la misión. Los alcaldes de primero y segundo voto que
integraban el cabildo se encargaban de la vigilancia de las costumbres y de que
cada uno cumpliera con el deber que le era asignado, los alcaldes de barrio se
ocupaban de la limpieza del pueblo, el alguacil mayor se ocupaba de cumplir las
órdenes del cabildo o de la Justicia, el alcalde de Hermandad le correspondía el
orden en el campo y los caminos, y el procurador era el responsable de los bienes
de la comunidad. Excepto el corregidor, los cargos cambiaban todos los años. La
organización municipal, la salud, el cuidado de los campos y los ganados les
importaban tanto como la catequesis y la enseñanza de artes y técnicas.
Los niños eran los que primeros se aficionaban e imitaban lo que los padres
jesuitas les enseñaban y solían ser el nexo para llegar a la evangelización de sus
padres. Aprendían rápidamente cantos, bailes, representaciones; la alfabetización
y la ejecución con instrumentos musicales. De todos modos, no puede pasarse
por alto la gradualidad y el difícil –a veces dramático- proceso de transición de los
guaraníes de sus antiguas pautas culturales a las que traían los misioneros
europeos: cambios en la vestimenta, métodos de trabajo, división de tareas, la
monogamia, la vida en familias más pequeñas a su vez en poblaciones más
grandes.

RESPONDE:

1) ¿A qué se llamó Compañía de Jesús? ¿Qué objetivos tenían en América?

La Compañía de Jesús constituyó una orden religiosa establecida por San Ignacio de
Loyola en el año 1540. Su propósito primordial en el continente americano era la
evangelización de las comunidades indígenas, lo que implica la difusión de la fe
cristiana y la enseñanza del Evangelio. Para alcanzar esta meta, implementaron un
método específico conocido como reducciones, donde congregaban a los indígenas
en comunidades que se organizaban de acuerdo con los valores cristianos,
fomentando también la educación, la labor comunitaria y la vida espiritual.

2) ¿Cómo funcionaban las misiones? ¿Cuál era su estructura?

Las misiones operaban como comunidades autónomas organizadas por los jesuitas,
focalizadas en la práctica religiosa, el trabajo y el aprendizaje. Se organizaban en
torno a una plaza principal, que albergaba los edificios de mayor relevancia: la
iglesia, la residencia de los sacerdotes, la escuela, el hospital, la vivienda del
corregidor indígena, así como los talleres, entre otros. La rutina en las misiones
estaba regida por la celebración diaria de la misa, el trabajo colectivo, la educación
en dos idiomas (español y guaraní) y periodos de oración. En el aspecto económico,
los bienes eran compartidos y la subsistencia se basaba en los productos que
producían. Se llevaban a cabo diversas actividades laborales y se comerciaban los
excedentes. Respecto a la organización del poder, existía un sistema político-
administrativo bajo la autoridad de los caciques, quienes ocupaban cargos como
corregidor, alcaldes, alguacil y procurador, renovando estos puestos cada año.
Adicionalmente, la música, el arte barroco de influencia hispano-guaraní y las
celebraciones religiosas constituían elementos clave de la vida diaria en las
misiones.

También podría gustarte