Órbita
Órbita
Órbita 4
INTRODUCCIÓN 114 ANOMALÍAS VASCULARES TUMORES NERVIOSOS 142
Anatomía 114 NO NEOPLÁSICAS 129 Glioma del nervio óptico 142
Cuadro clínico 114 Trombosis del seno cavernoso 129 Meningioma de la vaina del nervio
Pruebas complementarias 117 Fístula carotidocavernosa 130 óptico 144
Neurofibroma plexiforme 144
OFTALMOPATÍA TIROIDEA 118 LESIONES QUÍSTICAS 131 Neurofibroma solitario 144
Introducción 114 Dacriops 131
Cuadro clínico 119 Quiste dermoide 131 LINFOMA 144
Pruebas complementarias 121 Mucocele sinusal 133
Tratamiento 121 Encefalocele 134
RABDOMIOSARCOMA 147
Enoftalmos
El enoftalmos es un hundimiento del globo ocular en la órbita. Entre
las posibles causas se incluyen anomalías congénitas o traumáticas
de las paredes orbitarias, la atrofia del contenido de la órbita (p. ej.,
por radioterapia, esclerodermia, frotamiento crónico del ojo en
bebés ciegos [signo oculodigital]) o esclerosis de dicho contenido
(p. ej., carcinoma metastásico escirro, orbitopatía inflamatoria).
El seudoenoftalmos puede deberse a un ojo pequeño o encogido
(microftalmia o tisis del globo), a ptosis o a proptosis/seudo-
proptosis contralateral.
Oftalmoplejía
La limitación de los movimientos oculares es muy común en las
orbitopatías. Puede deberse a tumores orbitarios, miopatía res-
trictiva (p. ej., oftalmopatía tiroidea [fig. 4.7], miositis orbitaria,
atrapamiento de músculos o partes blandas en una fractura de la
pared orbitaria) o afectación de los nervios oculomotores asociada
a lesiones del seno cavernoso, las fisuras orbitarias y la órbita pos-
terior (p. ej., fístula carotidocavernosa, síndrome de Tolosa-Hunt,
tumores malignos de la glándula lagrimal). Pueden emplearse las
siguientes pruebas para diferenciar si el déficit de motilidad es de
origen restrictivo o neurológico:
• Prueba de ducción forzada. Bajo anestesia tópica, se sujeta con
pinzas la inserción de un músculo en el ojo afectado y se rota
este hacia donde está limitado su movimiento. La resistencia al
movimiento indica un problema restrictivo. Si no se encuentra
resistencia, la causa es una lesión neurológica.
• La prueba de la presión intraocular (PIO) diferencial provoca
menos malestar que la ducción forzada y obtiene una medición
objetiva en vez de una valoración subjetiva. Se mide la PIO
en posición primaria de la mirada y luego con el paciente
intentando mirar hacia el lado del déficit de motilidad. Un
aumento de 6 mmHg o más denota resistencia transmitida al
Fig. 4.6 Signos generales de orbitopatía. (A) Proptosis ojo por restricción muscular (signo de Braley).
izquierda vista desde arriba; (B) distopia inferior derecha;
(C) medición de la proptosis con exoftalmómetro. • Los movimientos oculares sacádicos tienen menor velocidad
en caso de lesiones neurológicas, mientras que en los cuadros
restrictivos se observa una velocidad sacádica normal con
detención brusca del movimiento del ojo.
escala vertical perpendicular a una regla horizontal colocada
sobre el puente nasal. El ojo medido debe mirar al frente, lo Propiedades dinámicas
que puede facilitarse tapando el otro ojo si es preciso. • El aumento de la presión venosa por descenso de la cabeza,
• La gravedad de la proptosis puede medirse con una regla maniobra de Valsalva o compresión yugular puede inducir o
de plástico apoyada en el reborde orbitario lateral o con el exacerbar la proptosis en pacientes con anomalías venosas de
exoftalmómetro de Luedde®, basado en un principio similar. la órbita o lactantes con hemangioma capilar orbitario.
Fig. 4.7 Miopatía restrictiva con retracción palpebral y proptosis bilateral en oftalmopatía
tiroidea: se muestran las nueve posiciones de la mirada.
(Por cortesía de C. Barry).
• La pulsación se produce por una comunicación arteriovenosa • Los pliegues coroideos (fig. 4.8D) se comentan con detalle en
o un defecto del techo orbitario. En la primera, las pulsaciones el capítulo 14. Pueden acompañar a gran variedad de lesiones
pueden asociarse a soplo según el tamaño de la comunicación. orbitarias. Aunque tienden a ser más comunes en casos con
En los defectos del techo, las pulsaciones se transmiten proptosis marcada y tumores de localización anterior, en
desde el cerebro a través del líquido cefalorraquídeo y no se ocasiones pueden preceder a la aparición de proptosis.
acompañan de soplo. Las pulsaciones suaves se detectan mejor
en la lámpara de hendidura, sobre todo mediante tonometría
de aplanamiento.
Pruebas complementarias
• Puede encontrarse un soplo en los casos de fístula carotidoca- • La tomografía computarizada (TC) es útil para mostrar las
vernosa importante. Se oye mejor con la campana del fonendos- estructuras óseas y la localización y el tamaño de las lesiones
copio y se atenúa o desaparece comprimiendo suavemente la ocupantes de espacio. Es especialmente valiosa en pacientes
arteria carótida ipsolateral en el cuello. con traumatismos orbitarios porque puede detectar peque-
ñas fracturas, cuerpos extraños, sangre, herniación de músculos
Cambios oftalmoscópicos extraoculares y enfisema (v. cap. 22). Sin embargo, no sirve para
• El edema de papila óptica puede ser el signo inicial de una distinguir las diferentes masas patológicas de partes blandas, ya
neuropatía óptica compresiva (fig. 4.8A). que son radiológicamente isodensas. A menudo está indicada
• La atrofia óptica (fig. 4.8B), que puede ir precedida de edema, para confirmar un absceso orbitario en casos de celulitis.
es típica de las neuropatías ópticas compresivas graves, como • La resonancia magnética (RM) puede demostrar lesiones
ocurre en ciertos casos de oftalmopatía tiroidea y tumores del en el vértice orbitario y la extensión intracraneal de tumores
nervio óptico. orbitarios, siendo útil también para estudiar las orbitopatías
• Las colaterales optociliares se originan por dilatación de inflamatorias. Las imágenes con recuperación de inversión tau
capilares peripapilares preexistentes, que desvían sangre desde corta (STIR) son útiles para valorar la actividad inflamatoria de
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el sistema de la vena central de la retina hacia la circulación la oftalmopatía tiroidea (v. cap. 19).
coroidea peripapilar cuando existe una obstrucción de los • La radiografía simple se usa poco, salvo para realizar el diagnós-
canales de drenaje normales. En la oftalmoscopia se observan tico inicial de lesiones óseas traumáticas.
estos vasos como grandes canales tortuosos situados más • La ecografía puede aportar información útil, sobre todo con
frecuentemente en el lado temporal y que desaparecen en equipos de alta resolución y un examinador con experiencia,
el borde papilar (fig. 4.8C). Las colaterales pueden asociarse pero no permite explorar el vértice de la órbita.
a cualquier tumor orbitario o del nervio óptico que com- • La biopsia con aguja fina puede practicarse ocasionalmente, sobre
prima la porción intraorbitaria del nervio óptico y dificulte todo cuando se sospeche un proceso neoplásico. Entre sus posibles
el flujo sanguíneo por la vena central de la retina. El tumor complicaciones están la hemorragia y la perforación ocular.
que da lugar con más frecuencia a cortocircuitos vasculares
es el meningioma de la vaina del nervio óptico, pero también
pueden producirse con el glioma del nervio óptico, la oclusión QUID El tumor asociado más comúnmente con vasos de
de la vena central de la retina, la hipertensión intracraneal derivación optociliar en la papila óptica es el meningioma de la
idiopática y el glaucoma. vaina del nervio óptico.
Fig. 4.8 Cambios oftalmoscópicos en las enfermedades orbitarias. (A) Edema de papila;
(B) atrofia óptica con pliegues coroideos; (C) vasos optociliares en presencia de atrofia óptica;
(D) pliegues coroideos.
OT, aunque menos habitualmente, en pacientes eutiroideos e por neuropatía óptica o afectación corneal; 2) moderada-grave, con
hipotiroideos (incluidos los hipertiroideos tratados). La OT puede uno o más de los siguientes trastornos: afectación de partes blandas
ser la manifestación inicial de una enfermedad del tiroides. moderada-grave, retracción palpebral de 2 mm o más, diplopia y
proptosis de 3 mm o más, y 3) leve, con un impacto mínimo sobre
Patogenia de la oftalmopatía la calidad de vida.
La OT se origina por una reacción autoinmunitaria órgano-
específica en la que el anticuerpo que reacciona contra las células Afectación de partes blandas
glandulares tiroideas y los fibroblastos orbitarios produce infla- • Síntomas. Sensación de arenilla, enrojecimiento ocular,
mación de los músculos extraoculares, los tejidos intersticiales, lagrimeo, fotofobia, párpados hinchados y malestar retroocular.
la grasa orbitaria y las glándulas lagrimales; dicha inflamación se • Signos. Puede haber:
caracteriza por infiltración celular pleomorfa asociada a aumento ○ Congestión epibulbar. Es un signo sensible de actividad
de la síntesis de glucosaminoglucanos e imbibición acuosa por inflamatoria. Puede presentarse una hiperemia focal intensa
ósmosis. Hay un incremento del volumen del contenido orbitario, en las inserciones de los músculos rectos horizontales
especialmente los músculos, que pueden aumentar hasta ocho (fig. 4.10A).
veces de tamaño. Puede haber elevación secundaria de la presión ○ Edema periorbitario, causado por edema e infiltración por
intraorbitaria y compresión del nervio óptico. La consiguiente detrás del tabique orbitario. Puede asociarse a quemosis y
degeneración de las fibras musculares da lugar a fibrosis, que prolapso de grasa retroseptal hacia los párpados (fig. 4.10B).
limita el movimiento del músculo afectado, lo que deriva en ○ Son frecuentes la insuficiencia y la inestabilidad lagrimal.
miopatía restrictiva y diplopia. ○ Los signos corneales se ven empeorados por la retracción
palpebral (v. más adelante) y pueden incluir erosiones
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Fig. 4.10 Afectación de partes blandas en la oftalmopatía Fig. 4.11 Signos palpebrales de la oftalmopatía tiroidea.
tiroidea. (A) Hiperemia epibulbar sobre un músculo recto (A) Leve retracción palpebral izquierda; (B) retracción palpe-
horizontal; (B) edema periorbitario, quemosis y prolapso bral moderada bilateral y asimétrica; signo de Dalrymple;
de grasa a los párpados; (C) queratoconjuntivitis límbica (C) retracción palpebral bilateral grave; signo de Kocher;
superior. (D) retraso del párpado superior derecho en mirada inferior;
signo de Von Graefe.
• Síntomas. Los pacientes pueden referir que tienen los ojos muy
abiertos o saltones, que les cuesta cerrarlos o síntomas de la ○ El signo de Kocher describe la mirada fija y «atemorizada»,
superficie ocular. especialmente cuando el paciente mira con atención
• Signos: (fig. 4.11C).
○ El borde palpebral superior normalmente queda 2 mm ○ El signo de Von Graefe describe el descenso retardado del
por debajo del limbo (fig. 4.11A, ojo derecho). Se sos- párpado inferior al mirar hacia abajo (retraso palpebral;
pechará retracción palpebral cuando el borde esté al nivel fig. 4.11D).
o por encima del limbo superior, dejando ver la esclera
(«exposición escleral»; v. fig. 4.11A, ojo izquierdo). Proptosis
○ El borde del párpado inferior normalmente se apoya en • Los síntomas son similares a los de la retracción palpebral.
el limbo inferior. Se sospechará retracción cuando pueda • Signos. La proptosis es axial, unilateral o bilateral, simétrica
verse la esclera situada por debajo. La retracción palpebral (fig. 4.12A) o asimétrica (fig. 4.12B), y a menudo permanente.
puede darse aislada o asociada a proptosis, lo que la hace La proptosis grave puede impedir el cierre palpebral y, junto a
más ostensible. la retracción de los párpados y la disfunción lagrimal, dar lugar
○ El signo de Dalrymple es la retracción de los párpados en a queratopatía por exposición, úlceras e infecciones corneales
posición primaria de la mirada (fig. 4.11B). (fig. 4.12C).
Pruebas complementarias
Miopatía restrictiva Si el diagnóstico es evidente clínicamente, no son necesarias más
Entre el 30 y el 50% de los pacientes con OT sufren oftalmoplejía, pruebas, salvo análisis de sangre para la enfermedad tiroidea, pero
que puede ser permanente. Los movimientos oculares se restringen a veces hay que descartar otros trastornos. Se realizará un examen
al principio por el edema inflamatorio y después por la fibrosis. del campo visual si se sospecha afectación del nervio óptico o
• Síntomas. Visión doble, a menudo con malestar en algunas como parte de una exploración inicial incluso aunque no haya
posiciones de la mirada. deterioro visual aparente. En ciertas circunstancias está indicado
• Signos, en orden aproximado de frecuencia: el estudio radiológico de la órbita mediante RM, TC o ecografía,
○ Déficit de elevación (fig. 4.13A) causado por contractura por ejemplo, para confirmar un diagnóstico dudoso al identificar el
fibrótica del recto inferior; es el problema de motilidad típico patrón de afectación de los músculos extraoculares en la OT,
ocular más frecuente y puede simular una parálisis del recto consistente en un agrandamiento del vientre muscular que respeta el
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Fig. 4.13 Miopatía tiroidea restrictiva. (A) Defecto de elevación principalmente del ojo derecho;
(B) limitación de la depresión del ojo derecho secundaria a fibrosis del recto superior dere-
cho; (C) déficit de elevación del ojo izquierdo en el mismo paciente que en (B).
lateral equilibrada, fig. 4.15) obtiene un efecto mayor, pero superior. El retroceso de los retractores del párpado inferior,
con riesgo significativo de inducir diplopia. La descom- con o sin injerto de paladar duro, puede emplearse cuando
presión de tres paredes incluye también el suelo, con una la retracción del párpado inferior es de 2 mm o más (v.
reducción de la proptosis de 6-10 mm, pero puede dar lugar también cap. 2).
a hipoglobo y comporta mayor riesgo de lesión del nervio
infraorbitario y diplopia. La proptosis muy acusada puede
precisar la eliminación adicional de parte del techo orbitario INFECCIONES
(descompresión de cuatro paredes).
○ Miopatía restrictiva. Se requiere cirugía en la mayoría de Celulitis preseptal
los pacientes que sufren diplopia persistente en posición
primaria o en la mirada hacia abajo, pero solo una vez que Introducción
haya desaparecido la actividad inflamatoria y el ángulo de La celulitis preseptal es una infección de los tejidos subcutáneos
desviación se haya mantenido estable un mínimo de 6-12 me- situados por delante del tabique orbitario. Es bastante más frecuente
ses. Hasta que no se cumplan estos criterios, la diplopia que la celulitis orbitaria, y aunque se considere menos grave, puede
puede aliviarse a veces con prismas o toxina botulínica. también asociarse a complicaciones importantes como formación
El objetivo del tratamiento quirúrgico es conseguir visión de abscesos, meningitis y trombosis del seno cavernoso. A veces puede
binocular única en la posición primaria y de lectura. La progresar con rapidez a celulitis orbitaria. Los microorganismos
miopatía restrictiva a menudo impide la binocularidad responsables más típicos son Staphylococcus aureus y Streptococcus
en todas las posiciones de la mirada, aunque con el pyogenes. La infección puede deberse a traumatismos cutáneos como
tiempo puede aumentar el campo de visión binocular única laceraciones o picaduras de insectos, a extensión desde infecciones
debido a la mayor vergencia fusional. La operación consiste focales oculares o perioculares, como un orzuelo agudo, dacriocis-
normalmente en el retroceso de los rectos inferior y medial titis, conjuntivitis o sinusitis, y a diseminación hematógena a partir
(en la OT nunca deben resecarse los músculos rectos, solo de infecciones remotas, como las de las vías respiratorias superiores
retrocederse), en general usando suturas ajustables (v. o el oído medio.
cap. 18). Se ajusta la sutura el mismo día o al día siguiente
de la operación para conseguir un alineamiento óptimo, Diagnóstico
y se anima al paciente a que practique ejercicios de visión Se manifiesta con edema del párpado, hiperémico y doloroso, a
única con un objeto accesible como el televisor. veces de consistencia firme, que puede ser muy intenso (fig. 4.16A).
○ Retracción palpebral. La retracción palpebral leve a Sin embargo, a diferencia de la celulitis orbitaria, no hay proptosis
menudo mejora espontáneamente, por lo que no requiere ni quemosis, y no existe afectación de la AV, las reacciones pupilares
tratamiento. También puede ser beneficioso el control ni los movimientos oculares. El paciente a menudo está febril. No
del hipertiroidismo. La inyección de toxina botulínica están indicadas pruebas de imagen como RM o TC (fig. 4.16B) a
en la aponeurosis del músculo elevador del párpado y el menos que se sospeche celulitis orbitaria o absceso palpebral, o en
músculo de Müller puede usarse como medida transitoria casos que no respondan al tratamiento.
en pacientes a la espera de una corrección definitiva. La
müllerectomía (desinserción del músculo de Müller) es Tratamiento
eficaz en casos de retracción leve, pero los casos más graves Consiste en antibióticos orales como amoxicilina-clavulánico, a
requieren retroceso o desinserción de la aponeurosis del dosis de 250-500 mg/125 mg dos o tres veces al día o 875/125 mg dos
elevador y el ligamento suspensorio del fondo de saco veces al día, según la gravedad. Las infecciones más graves pueden
Fig. 4.16 Celulitis preseptal. (A) Celulitis preseptal izquierda por una abrasión palpebral
infectada; (B) la TC axial muestra opacificación por delante del tabique orbitario.
Cuadro clínico
• Los síntomas empiezan con la instauración rápida de dolor
exacerbado por los movimientos oculares, hinchazón del ojo, Fig. 4.17 (A) Celulitis orbitaria derecha con oftalmoplejía;
malestar general y a menudo pérdida de visión y visión doble. (B) la TC axial muestra opacificación tanto preseptal como
Con frecuencia hay antecedentes de síntomas nasales, sinusales orbitaria.
o respiratorios.
• Signos:
○ Fiebre, a menudo alta.
Pruebas complementarias
○ La AV puede estar reducida y la visión cromática afectada, • Confirmación del estado de inmunización antitetánica en casos
lo que debe hacer sospechar compresión del nervio óptico. secundarios a traumatismos.
La presencia de defecto pupilar aferente relativo en un ojo • Hemograma con fórmula leucocitaria.
previamente normal prácticamente lo confirma. • Hemocultivo.
○ Inflamación dolorosa, firme, eritematosa y caliente de los • Cultivo de secreciones nasales.
párpados, con edema periocular y conjuntival (quemosis), • La TC de alta resolución de la órbita, los senos y el encéfalo
hiperemia conjuntival y a veces hemorragia subconjuntival. (fig. 4.17B) es esencial para confirmar el diagnóstico y des-
Los signos suelen ser unilaterales, aunque el edema puede cartar un absceso subperióstico o intracraneal. A veces se realiza
extenderse a los párpados contralaterales. también una RM.
○ La proptosis es frecuente en la infección establecida, pero • Punción lumbar si aparecen signos meníngeos o cerebrales.
a menudo está oculta por la tumefacción palpebral; puede
ser no axial (distopia), sobre todo si hay un absceso. Tratamiento
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○ Oftalmoplejía dolorosa (fig. 4.17A). • Es obligatorio el ingreso hospitalario, con interconsulta urgente
○ Puede haber pliegues coroideos y edema de papila en la a otorrinolaringología y revisiones oftalmológicas frecuentes.
oftalmoscopia. Debe pedirse el asesoramiento de un especialista pediátrico si
• Diagnóstico diferencial. Las principales alternativas diagnós- el paciente es un niño y estar preparados para consultar sin
ticas se exponen en la tabla 4.1. tardanza al especialista en enfermedades infecciosas.
• Complicaciones: • La delimitación de la extensión del eritema en la piel con un
○ Complicaciones oculares como neuropatía óptica, quera- rotulador quirúrgico puede servir para juzgar la evolución.
topatía por exposición, aumento de la PIO, endoftalmitis • Se administrarán antibióticos intravenosos, eligiendo el
y oclusión de la arteria o la vena central de la retina. fármaco concreto según las sensibilidades de la región. Es
○ Absceso subperióstico, la mayoría de las veces en la pared típico optar por la ceftazidima, complementada con metro-
orbitaria medial. nidazol oral, para cubrir los anaerobios. Los antibióticos
○ Complicaciones intracraneales, que son infrecuentes (3-4%) intravenosos se mantendrán hasta que el paciente esté
pero extremadamente graves, como meningitis, absceso apirético durante 4 días, e irán seguidos de 1-3 semanas de
cerebral y trombosis del seno cavernoso. antibioterapia oral.
ENFERMEDADES INFLAMATORIAS
Mucormicosis rinoorbitaria NO INFECCIOSAS
Introducción Orbitopatía inflamatoria idiopática
La mucormicosis es una infección poco frecuente pero muy agresiva La orbitopatía inflamatoria idiopática (OII) también llamada
y a menudo mortal causada por hongos de la familia Mucoraceae. inflamación orbitaria inespecífica o seudotumor orbitario, es una
Afecta típicamente a pacientes con cetoacidosis diabética o enfermedad infrecuente caracterizada por una infiltración de la
inmunodepresión, siendo extremadamente rara en personas órbita no infecciosa ni neoplásica, con signos inflamatorios. El
Diagnóstico
• Síntomas. Aparecen de forma aguda o subaguda enrojecimien-
to, tumefacción y dolor ocular y periocular (fig. 4.19A). En niños
son frecuentes los síntomas sistémicos.
• Signos:
○ Fiebre hasta en el 50% de los niños, pero rara en adultos.
○ Proptosis congestiva.
○ Puede haber oftalmoplejía de leve a grave.
○ Manifestaciones de disfunción del nervio óptico, sobre todo
si la inflamación afecta a la órbita posterior. Puede haber
edema de papila.
○ Pliegues coroideos, cuya presencia puede causar dis-
minución de visión, aunque siempre debe descartarse la
neuropatía óptica.
• Evolución. El curso natural del proceso inflamatorio es muy
variable.
○ Remisión espontánea sin secuelas después de pocas
semanas.
○ Episodios intermitentes de actividad, normalmente con
remisión final.
○ Inflamación grave y prolongada que produce fibrosis
progresiva de los tejidos orbitarios, dando lugar finalmente
a una «órbita congelada», caracterizada por oftalmoplejía
asociada a menudo a ptosis y deterioro visual por afectación
del nervio óptico.
• Pruebas complementarias:
○ La TC muestra una opacificación mal delimitada de la órbita
y pérdida de definición de su contenido (figs. 4.19B y C).
○ Suele requerirse una biopsia en casos persistentes para
confirmar el diagnóstico, sobre todo para descartar neo-
plasias y otras enfermedades inflamatorias sistémicas.
Fig. 4.19 (A) Orbitopatía inflamatoria idiopática izquierda;
○ Puede valorarse la realización de otras pruebas com-
(B) la TC axial muestra opacificación orbitaria mal definida;
plementarias para descartar diagnósticos alternativos, sobre (C) vista coronal.
todo infecciones, linfoma y enfermedades infiltrativas no (Por cortesía de R. Bates - fig. A; A. Pearson - figs. B y C).
neoplásicas como sarcoidosis y granulomatosis de Wegener.
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Tratamiento
• Observación, en casos relativamente leves, a la espera de la • La inyección intraorbitaria de corticoides de liberación lenta
remisión espontánea. puede ser útil en algunos casos.
• Los AINE solos (p. ej., ibuprofeno) a menudo son eficaces • Puede valorarse la radioterapia si no ha habido mejoría tras
y pueden probarse en casos leves antes de los corticoides; 2 semanas con una pauta correcta de corticoides. Incluso los
normalmente hay que prescribir también un inhibidor de la tratamientos a dosis bajas (p. ej., 10 Gy3) pueden conseguir la
bomba de protones. remisión, aunque a veces es necesaria una dosis mucho mayor.
• Los corticoides sistémicos deben administrarse solo tras haber • Otras opciones, normalmente como tratamiento com-
confirmado el diagnóstico, ya que pueden enmascarar otras plementario o en casos resistentes, pueden ser los fármacos
patologías como infecciones y granulomatosis de Wegener. citotóxicos (p. ej., metotrexato, azatioprina), los inhibidores
Se empieza con prednisolona oral a dosis de 1-1,5 mg/kg/día, de la calcineurina (p. ej., ciclosporina, tacrolimús) y los agentes
con reducción gradual hasta suspenderlos al cabo de varias biológicos.
semanas según la respuesta clínica. Puede ser necesario repetir • La resección quirúrgica de un foco inflamatorio puede estar
el tratamiento en casos de recurrencia. indicada en casos muy resistentes.
Miositis orbitaria
Introducción
La miositis orbitaria es una inflamación idiopática e inespecífica de
uno o más músculos extraoculares; se considera un subtipo de OII.
La histopatología muestra un infiltrado por células inflamatorias
crónicas asociado a las fibras musculares (fig. 4.20A).
Diagnóstico
• Síntomas. Dolor agudo, exacerbado por los movimientos del
ojo, y diplopia. Suele aparecer en adultos jóvenes.
• Los signos son generalmente más sutiles que en la OII.
○ Edema palpebral, ptosis y quemosis.
○ Dolor y diplopia asociados a los movimientos oculares.
○ Congestión vascular sobre el músculo afectado (fig. 4.20B).
○ En casos crónicos, el músculo afectado puede fibrosarse y
causar una miopatía restrictiva permanente.
• Evolución:
○ Inflamación aguda no recurrente que se resuelve espontá-
neamente antes de 6 semanas.
○ Enfermedad crónica caracterizada por un episodio aislado
que dura más de 2 meses (a menudo años) o por ataques
recidivantes.
• Las pruebas complementarias consisten principalmente en
la RM o TC, que muestran agrandamiento de los músculos
afectados (fig. 4.20C), con o sin afectación de los tendones
de inserción, a diferencia de la hipertrofia muscular de la OT,
que siempre respeta el tendón. En algunos casos se requieren
pruebas complementarias adicionales.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es aliviar las molestias y la disfunción,
acortando el curso natural y evitando recurrencias. Los AINE
pueden ser adecuados en casos leves, pero generalmente se
requieren corticoides sistémicos, que suelen producir una mejoría
espectacular, aunque hay recidivas en el 50% de los casos. La
radioterapia también es eficaz, sobre todo para prevenir recu-
rrencias.
Dacrioadenitis aguda
La dacrioadenitis aguda puede ser idiopática o el resultado de una
infección vírica (p. ej., parotiditis, Epstein-Barr, citomegalovirus)
o, con menos frecuencia, bacteriana; la glándula lagrimal a menudo
se ve afectada en la OII. Trastornos crónicos como la sarcoidosis,
el síndrome de Sjögren, la enfermedad tiroidea y algunasww
Fig. 4.20 Miositis orbitaria. (A) La histopatología muestra
infecciones crónicas suelen producir un comienzo menos agudo, infiltración de células inflamatorias crónicas junto a las fibras
y la afectación puede ser bilateral. Se presenta de forma brusca musculares; (B) congestión vascular sobre la inserción del
con malestar en la región de la glándula. La síntesis de lágrimas recto medial derecho; (C) la TC coronal muestra engrosamien-
puede estar aumentada o disminuida, y puede haber secreción. to del recto medial derecho.
La tumefacción de la parte lateral de la ceja que cubre el lóbulo (Por cortesía de J. Harry y G. Misson, de Clinical Ophthalmic
palpebral de la glándula produce la típica ptosis en S, y la hiper- Pathology, Butterworth-Heinemann 2001 - fig. A; J. Nerad,
K. Carter y M. Alford, de «Oculoplastic and Reconstructive
trofia del lóbulo orbitario puede originar una leve distopia hacia
Surgery» en Rapid Diagnosis in Ophthalmology, Mosby 2008
abajo y adentro (fig. 4.21A), en ocasiones con proptosis y otros - figs. B y C).
signos de afectación orbitaria. La glándula lagrimal es dolorosa a
la palpación, y puede verse congestión de la conjuntiva sobre el
lóbulo palpebral al evertir el párpado superior (fig. 4.21B). Puede
haber quemosis y linfadenopatías (p. ej., preauricular). La TC
Síndrome de Tolosa-Hunt
El síndrome de Tolosa-Hunt es una rara enfermedad idiopática
causada por inflamación granulomatosa inespecífica del seno
cavernoso, la fisura orbitaria superior y el vértice orbitario.
Es un diagnóstico de exclusión, por lo que hay que realizar un
estudio completo. Se presenta con dolor periorbitario o hemicraneal
ipsolateral y diplopia por paresia de nervios oculomotores, con
afectación pupilar y palpebral en muchos casos. La proptosis,
cuando la hay, es leve. Es frecuente la hipoestesia en los territorios
de la primera y segunda división del trigémino. El paciente puede
tener fiebre. El diagnóstico se realiza con pruebas radiológicas, junto
con otras pruebas complementarias para descartar otras causas,
incluidas neoplasias. El tratamiento se basa en los corticoides y otros
inmunosupresores sistémicos si es necesario; la evolución clínica se
caracteriza por remisiones y recurrencias.
ANOMALÍAS VASCULARES
NO NEOPLÁSICAS
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
incluida la punción lumbar. El tratamiento consiste en antibióticos ○ Hipertensión ocular por aumento de la presión venosa
intravenosos y a veces drenaje quirúrgico. epiescleral y congestión orbitaria, y a veces por glaucoma
por cierre angular.
○ Isquemia del segmento anterior, caracterizada por edema
Fístula carotidocavernosa epitelial corneal, células y proteínas en humor acuoso, y, en
Introducción casos graves, atrofia iridiana, catarata y rubeosis de iris.
○ Ptosis por afectación del III par craneal.
Aparece por la formación de una fístula entre la arteria carótida y
○ Oftalmoplejía (60-70%), que se debe a lesión de los nervios
el seno venoso cavernoso (v. fig. 19.65), con aumento de la presión
oculomotores por el traumatismo inicial, un aneurisma
venosa en el seno y las estructuras que drenan en él. Las manifes-
intracavernoso o la propia fístula. El VI par es el que se
taciones oculares se deben a estasis venosa y arterial en el ojo y
ve afectado con más frecuencia debido a que transcurre
la órbita, aumento de la presión venosa epiescleral y reducción
libremente por el centro del seno cavernoso. Los pares III
del flujo arterial a los pares craneales dentro del seno cavernoso.
y IV, situados en la pared lateral del seno, se lesionan con
Las fístulas carotidocavernosas se clasifican como «directas» o
menos frecuencia. El engrosamiento y la tumefacción de
«indirectas».
los músculos extraoculares también pueden contribuir a la
• Las fístulas directas son cortocircuitos de alto flujo en los que limitación de los movimientos del ojo.
la sangre de la carótida pasa directamente al seno cavernoso a
○ El examen del fondo de ojo puede mostrar edema de
través de un defecto en la pared del segmento intracavernoso
papila, dilatación venosa y hemorragias intrarretinianas
de la arteria carótida interna, como consecuencia de la rotura
por estasis venosa y alteración del flujo sanguíneo retiniano.
por traumatismos (75%), incluidos los quirúrgicos, o rotu-
La hemorragia vítrea es poco frecuente.
ra espontánea de un aneurisma de la carótida intracavernosa o
• Signos de la fístula indirecta:
una arteria aterosclerótica, esto último sobre todo en mujeres de
○ Vasodilatación epibulbar más leve que en las fístulas directas
mediana edad con hipertensión; las fístulas espontáneas suelen
(fig. 4.22C).
ser de menor flujo.
○ Pulsaciones oculares exageradas, que se detectan fácilmente
• En una fístula indirecta («cortocircuito dural»), el segmento mediante tonometría de aplanamiento con la lámpara de
intracavernoso de la carótida interna está intacto. La sangre
hendidura.
fluye a través de las ramas meníngeas de las arterias carótida
○ La presencia de vasos epibulbares «en sacacorchos» es
externa o interna hasta el seno cavernoso, y el cuadro clínico
un signo común sutil más tardío (fig. 4.22D). No son
es más sutil que en las fístulas directas, por lo que puede
patognomónicos y pueden encontrarse también en ojos
pasarse por alto. La causa habitual es la rotura espontánea
normales.
de una arteria aterosclerótica o una malformación congé-
○ Aumento de la PIO, a menudo bilateral, pero mayor en el
nita, que puede ser precipitada por traumatismos banales o
lado de la fístula.
maniobra de Valsalva. Puede asociarse a conectivopatías y
○ Proptosis y soplo leves cuando aparecen.
colagenopatías.
○ Oftalmoplejía por parálisis del VI par y engrosamiento de
los músculos extraoculares en casos intensos.
Diagnóstico ○ El fondo de ojo puede ser normal o mostrar dilatación
• Síntomas de la fístula directa. Se manifiesta días o semanas venosa moderada inicialmente, con tortuosidad más
después de un traumatismo craneal con la triada clásica de adelante; al igual que los vasos conjuntivales en
proptosis pulsátil, quemosis conjuntival y un ruido sibilante sacacorchos, esto no es un signo patognomónico (v.
dentro de la cabeza. cap. 13).
• Síntomas de la fístula indirecta. La presentación típica es la • Pruebas complementarias. La TC y la RM pueden demostrar
instauración gradual de enrojecimiento en uno o ambos ojos, dilatación de la vena oftálmica superior (fig. 4.23A) y agran-
debido a ingurgitación de los vasos conjuntivales. damiento difuso de los músculos extraoculares (fig. 4.23B),
• Signos de la fístula directa: aunque puede que solo en fístulas directas. La ecografía Doppler
○ Puede haber pérdida inmediata de visión por lesión del ojo orbitaria puede revelar patrones de flujo anormales, sobre todo
o el nervio óptico en el momento del traumatismo craneal. en la vena orbitaria superior. El diagnóstico definitivo puede
○ La pérdida de visión diferida puede deberse a queratopatía requerir una angiografía selectiva de sustracción digital con
por exposición, glaucoma secundario, oclusión de la vena catéter, sobre todo en fístulas durales leves, aunque la angio-TC
central de la retina, isquemia del segmento anterior o y la angio-RM pueden ser útiles.
neuropatía óptica isquémica.
○ Los signos suelen estar en el mismo lado que la fístula, Tratamiento
aunque pueden ser bilaterales, debido a las conexiones en Las complicaciones oculares pueden requerir medidas específicas
la línea media entre ambos senos cavernosos. además del tratamiento de la propia fístula. Debe consultarse con
○ Marcada dilatación de los vasos epibulbares (fig. 4.22A). un neurólogo sin demora, incluso en casos leves, ya que algunos
○ Quemosis, a menudo hemorrágica, sobre todo en fases patrones de fístula (p. ej., drenaje venoso cortical) comportan un
iniciales (fig. 4.22B). riesgo alto de ictus.
○ Proptosis pulsátil asociada a soplo y a un pequeño temblor, • Fístula directa. La mayoría de las fístulas carotidocavernosas
que pueden abolirse comprimiendo la carótida ipsolateral no representan riesgo para la vida. El ojo es el órgano más
en el cuello. amenazado. La cirugía está indicada cuando no se produce
Fig. 4.22 Fístula carotidocavernosa. (A) Marcada vasodilatación epibulbar en una fístula directa
establecida; (B) quemosis hemorrágica en una fístula directa aguda; (C) leve vasodilatación
epibulbar en una fístula indirecta; (D) vaso conjuntival en sacacorchos.
(Por cortesía de S. Chen - fig. A; C. Barry - figs. C y D).
el cierre espontáneo. Es mucho más difícil que se cierre por sí truido. Una lesión quística redondeada protruye en el fondo de
sola una fístula postraumática que una espontánea, debido al saco superior desde el lóbulo palpebral de la glándula (fig. 4.25),
mayor flujo de la primera. El tratamiento suele consistir en la asociada en ocasiones a inflamación. Siempre debe tenerse en
embolización transarterial de la arteria (p. ej., con coil [espiral; cuenta la posibilidad de un tumor maligno. El tratamiento consis-
fig. 4.24] u otro método) o la oclusión del seno afectado (p. ej., te en la escisión o marsupialización, con estudio anatomopa-
con coil, globo, etc.). En ocasiones se requiere una craneotomía tológico.
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Diagnóstico
El quiste dermoide es uno de los tumores orbitarios más frecuentes
Fig. 4.24 Embolización con coil de una fístula carotidocaverno-
en niños. sa directa. (A) La fase arterial precoz del angiograma muestra
• Síntomas: relleno del seno cavernoso (flecha) y la vena oftálmica superior
○ El quiste dermoide superficial se presenta en lactantes como (punta de flecha); (B) tras la implantación de coils en el seno
un nódulo indoloro, casi siempre localizado en la parte cavernoso, la fístula está cerrada y no hay flujo retrógrado en
temporal superior de la órbita y, en ocasiones, en la parte na- la vena oftálmica superior.
sal superior. (Por cortesía de J. Trobe, de ‘Neuro-ophthalmology’, en Rapid
Diagnosis in Ophthalmology, Mosby, 2008).
○ El quiste dermoide profundo se presenta en la adoles-
cencia o la etapa adulta, con protrusión gradual del ojo o
inflamación aguda por rotura.
• Signos:
○ Quiste superficial: masa firme, redondeada, lisa e indolora, • Pruebas complementarias:
de 1-2 cm de diámetro (fig. 4.26 A), que se mueve bajo la ○ Quiste superficial: se observa una lesión quística heterogénea
piel, aunque suele estar fijada al periostio adyacente. Puede y bien circunscrita (fig. 4.27A).
palparse fácilmente su borde posterior, lo que indica que ○ Quiste profundo: también es una lesión bien delimitada
no se origina ni se extiende en profundidad. (fig. 4.27B). Algunos dermoides profundos asociados a
○ Quiste profundo: proptosis, distopia o lesión tumoral sin defectos óseos pueden extenderse hacia la fosa infratemporal
borde posterior definido (fig. 4.26B). o intracranealmente.
Tratamiento
Las lesiones pequeñas pueden vigilarse, teniendo en cuenta la
posibilidad de que se rompan, sobre todo por traumatismos. La
inflamación puede controlarse con corticoides orales.
• Dermoide superficial. Se realiza su resección íntegra (fig. 4.28),
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Mucocele sinusal
Fig. 4.26 Quistes dermoides orbitarios. (A) Quiste superficial
en el ojo derecho; (B) quiste profundo que causa leve distopia Se forma un mucocele cuando se obstruye el drenaje de un seno
izquierda. paranasal normal por infecciones, alergia, traumatismos, tumores
(Por cortesía de A. Pearson - fig. B). o estenosis congénita. Crece lentamente una acumulación quís-
Tratamiento
Las lesiones pequeñas generalmente no requieren tratamiento. La
resección quirúrgica es técnicamente difícil y a menudo incompleta
porque las lesiones son friables y sangran con facilidad. Puede
complicarse con una hemorragia orbitaria grave y compromiso
vascular del nervio óptico. Puede recurrirse a técnicas especializadas
coadyuvantes como la embolización y la cirugía con láser de CO2. El
tratamiento está indicado en casos con trombosis recurrente, dolor,
proptosis grave y compresión del nervio óptico.
Linfangioma
Introducción
Los linfangiomas son raros tumores hamartomatosos vasculares
que tienden a crecer e infiltrar difusamente con el tiempo. Algunos
autores creen que son una variante de un espectro único de
anomalías venosas orbitarias (varices), y han propuesto el término
de «malformaciones venolinfáticas combinadas de la órbita». Suelen
presentarse en niños pequeños. Aunque suelen estar aislados de la
circulación general, puede producirse hemorragia en su luz con la
consiguiente formación de «quistes chocolate» llenos de sangre, que
pueden remitir espontáneamente con el tiempo. Los principales
diagnósticos diferenciales son las anomalías venosas de la órbita y
Fig. 4.30 Encefalocele. (A) Encefalocele anterior de localiza- los hemangiomas. Pueden asociarse a malformaciones vasculares
ción nasal superior que causa proptosis y distopia hacia abajo intracraneales.
y hacia fuera; (B) encefalocele posterior que causa proptosis
y distopia inferior; (C) TC coronal de un encefalocele posterior Diagnóstico
que muestra un gran defecto óseo.
(Por cortesía de A. Pearson - fig. C). Las lesiones anteriores se manifiestan típicamente como varios
tumores blandos azulados en el cuadrante nasal superior
(fig. 4.32).
Las lesiones posteriores pueden causar proptosis de progresión
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
Fig. 4.31 (A) Varices palpebrales ostensibles; (B) varices conjuntivales; (C) varices orbitarias
antes de la maniobra de Valsalva y (D) durante la maniobra de Valsalva; se aprecia el des-
plazamiento anterior del ojo y la plenitud del párpado superior (flecha); (E) la TC axial muestra
opacificación medial y flebolitos; (F) atrofia adiposa izquierda que da lugar a enoftalmos
y surco palpebral superior profundo.
(Por cortesía de G. Rose - figs. C y D; A. Pearson - figs. E y F).
Hemangioma capilar
Introducción
El hemangioma capilar es el tumor de la órbita y el área perior-
bitaria más frecuente en la infancia. Las niñas se ven afectadas
más a menudo que los niños (3:1). Puede presentarse como una Fig. 4.33 (A) Proptosis izquierda por sangrado de un lin-
fangioma posterior; (B) la RM axial muestra proptosis y
pequeña lesión aislada de mínima trascendencia clínica o como
linfangioma retrobulbar.
una masa grande que desfigura la cara y puede causar deterioro
visual y complicaciones sistémicas. Un tumor establecido está
compuesto por pequeños canales vasculares anastomosados sin una
cápsula verdadera (v. fig. 2.13A). Es un hamartoma (proliferación
desorganizada de tejidos maduros presentes normalmente en el ○Los tumores preseptales (más profundos) muestran un
área afectada) que parece deberse principalmente a proliferación color azul oscuro o púrpura a través de la piel que los cubre
de células endoteliales. Las lesiones grandes o múltiples pueden (fig. 4.34A y B) y se localizan generalmente en la parte
asociarse a afectación visceral, dando lugar a complicaciones superior.
serias como trombocitopenia (síndrome de Kasabach-Merritt, ○ Un tumor grande puede crecer y cambiar a un color azul
con mortalidad de hasta el 50%) e insuficiencia cardiaca de alto oscuro al llorar o hacer esfuerzos, pero no hay pulsaciones
gasto, por lo que debe valorarse la realización de pruebas com- ni soplo.
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
plementarias. La incidencia de hemangioma infantil en la población ○ Los tumores orbitarios profundos dan lugar a proptosis
general es de alrededor del 5%; una pequeña proporción de este unilateral sin cambios de coloración en la piel.
porcentaje, sobre todo si hay un gran hemangioma facial, tendrá ○ Es frecuente la afectación hemangiomatosa de la conjuntiva
el síndrome PHACE, que puede cursar con afectación de diversos palpebral o de los fondos de saco (fig. 4.34B).
órganos, incluido el ojo. ○ Es común la presencia de hemangiomas adicionales en los
párpados (v. cap. 2) u otros sitios.
Diagnóstico • Pruebas complementarias. Se realizan pruebas de imagen en
• Síntomas. La lesión suele ser descubierta por los padres, todas las lesiones, salvo en las muy pequeñas, principalmente
normalmente en los primeros meses de vida. Aproximadamente para descartar una afectación orbitaria más extensa. La ecografía
en el 30% de los casos está presente al nacer. muestra una reflectividad interna media, y en la RM y la TC la
• Signos. Siempre debe descartarse una afectación orbitaria lesión aparece como una masa de partes blandas en la órbita
extensa en lesiones que parezcan meramente superficiales. anterior o como un tumor extraconal con expansiones pos-
○ Las lesiones cutáneas superficiales («nevos en fresa») son teriores digitiformes (fig. 4.35). Puede haber aumento de la
de color rojo intenso (fig. 4.34A y v. fig. 2.13B). cavidad orbitaria, pero sin erosión ósea.
Fig. 4.36 Crecimiento del hemangioma capilar. (A) En el momento de presentación; (B) varios
meses después; (C) en el momento de presentación; (D) 6 meses después del tratamiento
con un betabloqueante tópico.
(Por cortesía de D. Hildebrand - figs. C y D).
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
Fig. 4.37 Hemangioma cavernoso. (A) Imagen histopatológica con congestión de canales vas-
culares de tamaño variable, delimitados por endotelio y separados por tabiques fibrosos;
(B) proptosis axial derecha; (C) la TC axial muestra una lesión retrobulbar ovalada y circuns-
crita con proptosis; (D) el tumor está encapsulado y es relativamente fácil de resecar.
(Por cortesía de A. Pearson - figs. B, C y D).
Fig. 4.38 Adenoma pleomorfo de la glándula lagrimal. (A) La anatomía patológica muestra
tejido glandular y diferenciación epidermoide con formación de queratina; (B) distopia nasal
inferior por un tumor originado en el lóbulo orbitario; (C) tumefacción palpebral sin distopia;
(D) la eversión del párpado superior permite ver el tumor; (E) TC coronal que muestra una
lesión del lóbulo orbitario.
(Por cortesía de J. Harry y G. Misson, de Clinical Ophthalmic Pathology, Butterworth-Heinemann,
2001 - fig. A; A. Pearson - figs. B y E).
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Órbita 4 141
de queratina (fig. 4.38A). Las células externas experimentan cambios siembras tumorales en el tejido orbitario adyacente, aunque no
metaplásicos que conducen a la formación de tejido mixoide. El siempre es posible en casos de duda diagnóstica. Los tumores del
grupo más afectado es el de los adultos jóvenes o de mediana edad. lóbulo palpebral suelen extirparse, normalmente con un margen
de tejido normal, a través de una orbitotomía anterior (transeptal).
Diagnóstico Los tumores de la porción orbitaria se operan a través de una
• Síntomas. Proptosis o tumefacción indolora de progresión orbitotomía lateral:
lenta en la parte temporal superior del párpado, normalmente 1. Se realiza una incisión en el músculo temporal (fig. 4.39A).
de más de 1 año de evolución. Las fotografías antiguas pueden 2. Se taladra el hueso subyacente para su posterior sutura con
revelar alteraciones muchos años antes de la presentación. alambre (fig. 4.39B).
• Signos: 3. Se retira la pared orbitaria lateral y se extirpa el tumor con un
○ El tumor del lóbulo orbitario se observa como una masa margen de tejido y la periórbita adyacente (fig. 4.39C).
lisa, firme y no dolorosa en la fosa de la glándula lagrimal 4. Se reparan la pared orbitaria lateral (fig. 4.39D) y el músculo
asociada a distopia nasal inferior (fig. 4.38B). La extensión temporal.
posterior puede causar proptosis, oftalmoplejía y pliegues El pronóstico es excelente si la resección es completa y sin
coroideos. rotura de la cápsula. La escisión incompleta o una biopsia incisional
○ Los tumores del lóbulo palpebral son menos comunes y preliminar pueden dar lugar a siembra del tumor en los tejidos
tienden a crecer en dirección anterior, produciendo edema adyacentes, con recurrencia y en ocasiones malignización.
del párpado superior sin distopia (fig. 4.38C); pueden ser
visibles a la inspección (fig. 4.38D).
• Pruebas complementarias. La TC muestra una masa redonda u
Carcinoma de glándula lagrimal
ovalada, de contorno liso y que produce indentación en la fosa El carcinoma de glándula lagrimal es un tumor poco frecuente que
de la glándula lagrimal, aunque sin destruirla (fig. 4.38E). La cursa con alta morbilidad y mortalidad. En orden de frecuencia, los
lesión puede indentar el globo ocular y presentar calcificaciones. principales tipos histológicos son el carcinoma quístico adenoideo
(50%), el adenocarcinoma pleomorfo, el carcinoma mucoepider-
Tratamiento moide y el carcinoma epidermoide. La histopatología muestra
El tratamiento consiste en la resección quirúrgica. Si hay una gran nidos de células basaloides con abundantes mitosis (fig. 4.40A). Su
sospecha diagnóstica, conviene evitar la biopsia previa para impedir incidencia máxima se da en la madurez.
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
Fig. 4.39 Orbitotomía lateral. (A) Incisión del músculo temporal; (B) se taladra un agujero en
el hueso para la posterior sutura con alambre; (C) retirada de la pared orbitaria lateral y el
tumor; (D) reparación de la pared lateral de la órbita.
Tratamiento
El tratamiento consiste en la resección del tumor y los tejidos
adyacentes. Los tumores extensos pueden requerir exenteración
orbitaria y resección mediofacial, pero el pronóstico vital a menudo
es malo. La radioterapia combinada con resección local puede
prolongar la supervivencia y reducir el dolor. En algunos casos
puede utilizarse quimioterapia intraarterial o braquiterapia como
tratamiento coadyuvante.
Fig. 4.41 Glioma del nervio óptico. (A) La histopatología muestra astrocitos pilocíticos
fusiformes y filamentos gliales; (B) proptosis con distopia inferior; (C) atrofia de papila óptica;
(D) la RM axial muestra hipertrofia fusiforme del nervio óptico.
(Por cortesía de J. Harry - fig. A; K. Nischal - fig. B).
○ Pérdida de visión lentamente progresiva, seguida de extensión intracraneal cuando esté presente (fig. 4.41D).
proptosis, aunque en ocasiones ocurre a la inversa. ○ La TC en pacientes con NF1 asociada muestra un
○ Puede haber pérdida aguda de visión por hemorragia agrandamiento fusiforme del nervio óptico de bordes
intratumoral, aunque es raro. bien definidos por la vaina intacta de duramadre. En
• Signos: pacientes sin NF1, el nervio es más irregular y presenta
○ La proptosis a menudo es no axial, con distopia temporal áreas hipodensas.
o inferior (fig. 4.41B).
○ La papila óptica, con edema en fases iniciales, se torna Tratamiento
atrófica más adelante (fig. 4.41C). Al ser un tumor intrínseco del nervio óptico, la resección implica
○ En ocasiones se observan cortocircuitos optociliares (v. la pérdida completa de visión en el ojo operado.
fig. 4.8C) y otros cambios oftalmoscópicos como oclusión • Puede optarse por la observación en pacientes con un astro-
de la vena central de la retina. citoma pilocítico de aspecto típico en las pruebas de imagen
○ Puede producirse extensión intracraneal al quiasma y el y que esté confinado en la órbita, sobre todo si hay buena
hipotálamo. visión y una alteración estética insignificante; en estos casos,
Fig. 4.42 Meningioma del nervio óptico. (A) Subtipo histológico meningotelial; (B) subtipo
histológico psamomatoso; (C) defecto de elevación del ojo derecho; (D) proptosis; (E) TC
axial de un tumor pequeño con calcificación; (F) la RM muestra una lesión asociada al nervio
óptico izquierdo.
(Por cortesía de J. Harry y G. Misson, de Clinical Ophthalmic Pathology, Butterworth-Heinemann,
2001 - figs. A y B; A. Pearson - fig. E).
Fig. 4.43 Linfoma orbitario. (A) Histología. Observe las células linfoides neoplásicas;
(B) afectación de la órbita superior que produce proptosis y distopia inferior; (C) lesión ante-
rior; (D) RM axial ponderada en T1, con saturación de grasa, realzada con gadolinio, en la
que se observa un tumor que rodea la vaina del nervio óptico derecho y se extiende al vértice
orbitario.
(Por cortesía de J. Harry y G. Misson, de Clinical Ophthalmic Pathology, Butterworth-Heinemann,
2001 - fig. A; A. Pearson - fig. B).
Tratamiento
Las guías usadas habitualmente para la estadificación y los corres-
pondientes protocolos terapéuticos fueron elaborados por el Inter-
group Rhabdomyosarcoma Study Group (IRSG). El tratamiento
comprende una combinación de radioterapia, quimioterapia y, a
veces, reducción tumoral quirúrgica. El pronóstico en los pacientes
con enfermedad confinada en la órbita es bueno.
TUMORES METASTÁSICOS
Tumores metastásicos en adultos
Introducción
Las metástasis orbitarias son una causa infrecuente de proptosis y Fig. 4.45 Metástasis de nefrocarcinoma. (A) Proptosis;
son mucho más raras que las metástasis coroideas. Si la órbita es (B) la TC axial muestra una masa retrobulbar no encapsulada.
(Por cortesía de A. Pearson - fig. B).
el sitio donde se manifiesta inicialmente el tumor, el oftalmólogo
puede ser el primer especialista en ver al paciente. En orden apro-
ximado de frecuencia, las localizaciones más frecuentes del tumor Tratamiento
primario son la mama (hasta el 70%), los bronquios, la próstata, la
El objetivo del tratamiento es conservar la visión y aliviar el dolor,
piel (melanoma), el tubo digestivo y el riñón.
porque la mayoría de los pacientes mueren antes de 1 año (el
promedio de supervivencia es de 4 meses). La radioterapia es
Diagnóstico
la base del tratamiento local, aunque también puede ser útil la
• Signos. Debido a la multitud de tumores diferentes que pueden terapia sistémica. En ocasiones se realiza la resección quirúrgica
diseminarse a la órbita, la presentación puede adoptar diversas
de una lesión focal. La exenteración orbitaria solo suele llevarse a
formas:
cabo si otras modalidades no consiguen controlar unos síntomas
○ La distopia y la proptosis (fig. 4.45A) son los hallazgos más
intolerables.
frecuentes.
○ Infiltración de los tejidos orbitarios caracterizada por ptosis,
diplopia, induración pétrea de la piel orbitaria con una Tumores metastásicos en niños
órbita firme y resistencia a la retropulsión manual del globo
ocular. Neuroblastoma
○ Enoftalmos en los tumores escirros. El neuroblastoma es uno de los cánceres infantiles más frecuentes.
○ Inflamación crónica. Se origina a partir de tejido del sistema nervioso simpático derivado
○ Afectación predominante de pares craneales (II, III, IV, de la cresta neural, normalmente en el abdomen (fig. 4.46A). Suele
V y VI) con solo leve proptosis en las lesiones del vértice aparecer en niños pequeños. En casi la mitad de los casos, el tumor
orbitario. está diseminado en el momento del diagnóstico, cuando su pronós-
• Pruebas complementarias: tico es muy malo. Las metástasis orbitarias pueden ser bilaterales y
○ Estudios de imagen: la TC (fig. 4.45B) y la RM muestran se presentan típicamente con una proptosis de comienzo repentino
típicamente una masa no encapsulada. asociada a masa orbitaria y equimosis palpebral (fig. 4.46B).
○ La biopsia por punción es útil para realizar la confirmación
histológica. Si esta falla, puede requerirse una biopsia Sarcoma mieloide
abierta. El sarcoma mieloide (sarcoma granulocítico) es un tumor sólido
○ Debe buscarse el tumor primario si el paciente no estaba compuesto por células malignas de origen mieloide. Como el
diagnosticado previamente de cáncer. tumor puede mostrar un típico color verde, recibía antiguamente
• El carcinoma etmoidal puede causar distopia lateral. Invasión orbitaria desde tumores palpebrales,
• El carcinoma nasofaríngeo puede propagarse a la órbita a través conjuntivales e intraoculares
de la fisura orbitaria inferior; la proptosis es una manifestación
• Puede haber invasión de la órbita por tumores de los párpados
tardía.
como el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide o
el carcinoma de células sebáceas, por tumores conjuntivales
Invasión ósea
(p. ej., melanoma; fig. 4.50A) y por tumores intraoculares como
• El meningioma intracraneal procedente de la cresta esfenoidal el melanoma coroideo o el retinoblastoma (fig. 4.50B).
puede invadir la órbita por extensión directa y causar proptosis
(v. fig. 19.59). Ocasionalmente los tumores originados en el
tuberculum sellae o el surco olfatorio pueden invadir la órbita CAVIDAD ANOFTÁLMICA
a través de la fisura orbitaria superior o el conducto óptico.
• La displasia fibrosa es un trastorno en el que se forma tejido Procedimientos quirúrgicos
fibroso en vez de hueso normal, lo que produce debilitamiento
La exéresis de un ojo y del contenido de la órbita puede estar
y un efecto de masa (fig. 4.49A), habitualmente en niños o adul-
indicada en cánceres intraoculares u orbitarios, o bien cuando un
tos jóvenes. Dentro de la región orbitaria puede causar
ojo ciego duele o tiene un aspecto antiestético. Existen diferentes
asimetría facial, proptosis, distopia (fig. 4.49B) y pérdida de
técnicas quirúrgicas y rehabilitadoras.
visión. La mayoría de las lesiones orbitarias corresponden a
la forma monostótica. La enfermedad poliostótica se asocia a Enucleación
alteraciones endocrinas y pigmentación cutánea (síndrome de
La enucleación (extracción del globo ocular) está indicada en las
McCune-Albright; 10% de los casos).
siguientes circunstancias:
• Tumores malignos intraoculares primarios en los que no
sean apropiadas otras modalidades terapéuticas. El tumor
Evisceración
La evisceración consiste en el vaciamiento del contenido intraocular,
manteniendo la esclera y los músculos extraoculares; normalmente
se extirpa la córnea (fig. 4.51) para acceder al contenido ocular.
La conservación de la esclera y de los músculos extraoculares
intactos proporciona mejor motilidad que la que se obtiene tras la
enucleación. La muestra histopatológica obtenida por evisceración
está alterada e incompleta, por lo que no debe llevarse a cabo este
tipo de operación si se sospecha una neoplasia intraocular maligna.
Exenteración
La exenteración implica la resección del globo ocular junto
con todas las partes blandas de la órbita (figs. 4.52A y B). Está
indicada en:
• Tumores malignos de la órbita, primarios o por invasión
orbitaria desde los párpados, la conjuntiva, el globo ocular o los
anejos, cuando otras formas de tratamiento tengan muy pocas
posibilidades de éxito. Los tumores situados anteriormente
pueden permitir conservar algo del tejido orbitario posterior,
y con muchos tumores posteriores se puede respetar la piel de
los párpados para revestir la cavidad creada (fig. 4.52C). Tras la
exenteración, puede adaptarse a la piel circundante una prótesis
adherida con pegamento, montada en unas gafas (fig. 4.53) o
fijada con imanes osteointegrados montados en el reborde óseo
orbitario. La cavidad puede cubrirse con piel o un injerto de
grosor parcial, o dejar que cicatrice por segunda intención.
• Enfermedades no malignas como la mucormicosis orbitaria,
aunque es raro.
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.
Fig. 4.53 (A) Exenteración cicatrizada; (B) prótesis fijada a las gafas.
(Por cortesía de A. Pearson).
Fig. 4.54 Síndrome de la cavidad anoftálmica (SCA) en el lado Fig. 4.55 Extrusión de implante orbitario.
derecho.
CRANEOSINOSTOSIS
Las craneosinostosis son un grupo de enfermedades congénitas
poco frecuentes en las que el cráneo presenta una forma anormal
por cierre prematuro de suturas óseas.
• El síndrome de Crouzon se caracteriza por acortamiento del
© Elsevier. Fotocopiar sin autorización es un delito.