Pleno.
Sentencia 1020/2020
EXP. N.° 04566-2019-PA/TC
LIMA
ALISON THAIS SOLANO ALCARRAZ,
representada por EDMUNDO MARTÍN
SOLANO OJASI y doña MARÍA
CONCEPCIÓN ALCARRAZ LIZANA
DE SOLANO
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, En Lima, a los 17 días del mes de diciembre de 2020, el
Pleno del Tribunal Constitucional, integrado por los magistrados
Ledesma Narváez, Ferrero Costa, Miranda Canales, Ramos Núñez,
Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña Barrera, pronuncia la siguiente
sentencia,
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por los representantes de
Alison Thais Solano Alcarraz contra la resolución de fojas 690, de
fecha 5 de junio de 2019, expedida por la Segunda Sala Constitucional
de la Corte Superior de Justicia de Lima, que declaró improcedente la
demanda de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 14 de agosto de 2014, don Edmundo Martín Solano Ojasi y
doña María Concepción Alcarraz Lizana de Solano, en su calidad de
representantes de Alison Thais Solano Alcarraz, interponen demanda
de amparo contra los jueces supremos de la Sala Civil Permanente de
la Corte Suprema de Justicia de la República y el director del colegio
educativo particular “Regina Pacis”, a fin de que se declare nula la
resolución de fecha 1 de abril de 2014 (Casación 2077-2013 Lima),
emitida en el Expediente 23267-2006; y, que consecuentemente, se
declare la subsistencia de la sentencia de vista de fecha 27 de marzo de
2013.
Sostienen que, con fecha 14 de junio de 2006, entablaron una demanda
de indemnización por daños y perjuicios en contra del centro educativo
particular “Regina Pacis”, a fin de que dicho colegio cumpla con pagar
la suma de S/ 300 000.00 por concepto de indemnización por daño
emergente, lucro cesante, daño moral y daño personal, derivado de la
responsabilidad contractual por inejecución de obligaciones y
resolución unilateral del contrato de servicios educativos, más el pago
de costos y costas procesales. Aseveran que dicha demanda fue
estimada parcialmente en primera instancia, en los extremos referidos
a la indemnización por daño emergente, daño moral y daño a la
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persona, y se ordenó el pago de 159 833.00 soles y 2510.00 dólares, o
su equivalente en moneda nacional a la fecha de pago, y fue declarada
infundada en el extremo referido a la pretensión de indemnización por
lucro cesante, con condena de costas y costos.
Alegan que la sentencia de primer grado fue apelada por ambas partes
y confirmada en el mismo sentido por la Sala superior, y que contra
dicho pronunciamiento, el centro educativo particular “Regina Pacis”
interpuso recurso de casación, el que fue estimado por la Sala suprema
emplazada, revocando en parte la sentencia apelada y reformándola en
el extremo del quantum indemnizatorio, que fijó en la suma de 50
000.00 soles por todo concepto de indemnización, más los intereses
generados a partir del daño.
En tal sentido, la parte demandante sostiene que lo resuelto por la Sala
suprema emplazada vulnera el derecho a la debida motivación de las
resoluciones judiciales, toda vez que existe una motivación
sustancialmente incongruente, por cuanto: (i) se desvinculó del
petitorio del recurso de casación, pues mientras el colegio -emplazado
en el proceso subyacente- indicó que su pedido casatorio era de tipo
anulatorio, el fallo expedido por la corte suprema fue revocatorio, y
(ii) se abocó a valorar la sentencia de primera instancia expedida por el
Segundo Juzgado Especializado en lo Civil de Lima para declarar
fundado el recurso de casación, pese a que no fue objeto de dicho
recurso y solo debía limitarse a analizar la sentencia de vista. Además,
considera que la Sala suprema incurrió en un supuesto de ausencia de
motivación interna, pues existe una falta de coherencia entre el
dispositivo legal materia de casación, esto es, el artículo 1332, y el
análisis que hacen los jueces emplazados para concluir que se infringió
el principio de valoración equitativa en la sentencia de vista.
Finalmente, asevera que la sentencia casatoria, al fijar el quantum
indemnizatorio, concluyó que no se generó daño al proyecto de vida de
la menor, sin emitir las razones mínimas para concluir ello. En tal
sentido, denuncia la vulneración de los derechos constitucionales a la
debida motivación de las resoluciones judiciales, a la educación y a no
ser discriminado en su ejercicio, así como del principio de interés
superior del niño.
El Centro Educativo Particular “Regina Pacis” contesta la demanda
aduciendo que los argumentos esgrimidos por la parte demandante
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están encaminados a utilizar el proceso de amparo como una instancia
adicional que revise, de manera ilegal y contraria al ordenamiento
jurídico, lo discutido en el proceso subyacente sobre indemnización
por daños y perjuicios seguido entre las partes. Menciona que si bien
no precisó el efecto de su pedido casatorio, la Sala suprema aplicó el
criterio contenido en el artículo 388, inciso 4 del Código Procesal
Civil, referido a evaluar el recurso de casación con efectos anulatorios
y, de manera subordinada, con efectos revocatorios. Agrega que la
ejecutoria suprema cuestionada no contiene vicios de motivación y no
ha vulnerado derechos fundamentales.
El procurador público adjunto a cargo de los asuntos judiciales del
Poder Judicial contesta la demanda y aduce que la parte demandante
pretende generar un nuevo debate judicial respecto a lo ya resuelto por
la resolución cuestionada, lo cual desnaturaliza el objeto de los
procesos constitucionales. Agrega que la resolución cuestionada se
encuentra debidamente sustentada por cuanto efectuó un análisis
enfático sobre la procedencia de cada una de las causales advertidas en
el recurso de casación.
El Cuarto Juzgado Constitucional de Lima, con fecha 19 de setiembre
de 2018, declaró fundada en parte la demanda, por considerar que la
sentencia de la Sala suprema incurrió en vicios de la motivación
(motivación aparente, incongruente y falta de motivación interna de
razonamiento), que vulneran los derechos a la tutela judicial efectiva y
al debido proceso, en su manifestación del derecho a la debida
motivación de las resoluciones judiciales. A tal efecto, argumenta
principalmente que: a) la decisión de la Corte Suprema, al
desvincularse del pedido del recurso casatorio, dejó en estado de
indefensión a la parte demandante, pues su estrategia legal estuvo
planteada respecto a una decisión anulatoria y no revocatoria, b) existe
incoherencia narrativa en los argumentos esgrimidos por la Sala
suprema respecto a la infracción normativa del artículo 1332, y c) la
inexistencia del daño al proyecto de vida de Alison Thais Solano
Alcarraz se determinó basándose en una motivación aparente. Por otro
lado, declaró improcedente el extremo referido al pago de costas
procesales.
A su turno, la Sala revisora revocó la apelada y declaró improcedente
la demanda, por considerar que la resolución cuestionada se encuentra
razonablemente motivada en los hechos y fundamentos que contiene,
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por lo que no puede desprenderse un agravio manifiesto al derecho que
invoca la parte demandante.
FUNDAMENTOS
Delimitación del petitorio
1. Los recurrentes solicitan que se declare la nulidad de la
resolución de fecha 1 de abril de 2014, emitida por la Sala Civil
Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República y recaída
en la Casación 2077-2013 Lima, por cuanto manifiestan que han
lesionado los derechos a la debida motivación de las resoluciones
judiciales, a la educación y a no ser discriminado en su ejercicio, así
como el principio de interés superior del niño.
2. Si bien se ha invocado la afectación de los derechos
constitucionales a la motivación de las resoluciones judiciales, a la
educación y a no ser discriminado en su ejercicio, así como el
principio de interés superior del niño; empero, este Tribunal, luego de
examinar los fundamentos de la demanda, considera que los hechos
cuestionados deben analizarse a la luz del derecho a la motivación de
las resoluciones judiciales.
3. El Tribunal Constitucional ha destacado en constante y
reiterada jurisprudencia que el proceso de amparo contra resoluciones
judiciales está circunscrito a cuestionar decisiones judiciales que
vulneren de forma directa derechos fundamentales:
[…] A juicio de este Tribunal, la irregularidad de una resolución judicial,
con relevancia constitucional, se produce cada vez que ésta se expida con
violación de cualquier derecho fundamental, y no sólo en relación con los
[supuestos] contemplados en el artículo 4 del Código Procesal
Constitucional [cfr. Sentencia 03179-2004-PA/TC, fundamento 14].
4. Asimismo, ha establecido que el amparo contra resoluciones
judiciales no puede servir para replantear una controversia resuelta por
los órganos jurisdiccionales ordinarios, pues no constituye un medio
impugnatorio que continúe revisando una decisión que sea de
exclusiva competencia de la jurisdicción ordinaria. En tal sentido, el
amparo contra resoluciones judiciales requiere como presupuesto
procesal indispensable la constatación de un agravio manifiesto a los
derechos fundamentales de las personas que comprometa seriamente
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su contenido constitucionalmente protegido (artículo 5, inciso 1 del
Código Procesal Constitucional) (cfr. Resoluciones 03939-2009-
PA/TC, 3730-2010-PA/TC, 03578-2011-PA/TC, 03758-2011-PA/TC,
03571-2011-PA/TC, 03469-2011-PA/TC, 01053-2011-PA/TC, entre
otras).
El derecho a la motivación de resoluciones judiciales
5. Este Tribunal, en relación con el derecho a la motivación de las
resoluciones consagrado en el artículo 139, inciso 5 de la Constitución,
ha establecido que tal derecho obliga a los órganos judiciales a
resolver las pretensiones de las partes de manera congruente con los
términos en que vengan planteadas, sin cometer, por lo tanto,
desviaciones, modificaciones o alteraciones del debate procesal.
Asimismo, prohíbe a los jueces dejar sin contestar una o varias
pretensiones, o desviar la decisión del marco del debate judicial, ya
que ello generaría indefensión.
6. Ahora bien, es verdad que el derecho a la motivación de las
resoluciones judiciales no garantiza que, de manera pormenorizada,
todas las alegaciones de las partes tengan que ser objeto de un
pronunciamiento expreso y detallado. En realidad, lo que este derecho
exige es que el razonamiento empleado por el juez guarde relación con
el problema que le corresponde resolver. Por ello, al juez
constitucional no le incumbe el mérito de la causa, sino el análisis de
la resolución, a efecto de constatar si esta es el resultado de un juicio
racional y objetivo, donde el juez ha puesto en evidencia su
independencia e imparcialidad en la solución de un determinado
conflicto, sin caer en arbitrariedad en la interpretación y aplicación del
derecho, ni en subjetividades o inconsistencias en la valoración de los
hechos. Es decir, la motivación de las resoluciones judiciales
salvaguarda al justiciable frente a la arbitrariedad judicial, toda vez
que “garantiza que las resoluciones judiciales no se encuentren
justificadas en el mero capricho de los magistrados, sino en datos
objetivos que proporciona el ordenamiento jurídico o los que se
deriven del caso” (cfr. Sentencia 03943-2006-PA/TC, fundamento 4).
7. Asimismo, este Tribunal, mediante la Sentencia 00728-2008-
PHC/TC, estableció los diversos supuestos de afectación al derecho a
la motivación de resoluciones judiciales, que son los siguientes:
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a) Inexistencia de motivación o motivación aparente. Está fuera de toda duda
que se viola el derecho a una decisión debidamente motivada cuando la
motivación es inexistente o cuando la misma es solo aparente, en el sentido
de que no da cuenta de las razones mínimas que sustentan la decisión o de
que no responde a las alegaciones de las partes del proceso, o porque solo
intenta dar un cumplimiento formal al mandato, amparándose en frases sin
ningún sustento fáctico o jurídico.
b) Falta de motivación interna del razonamiento. La falta de motivación
interna del razonamiento [defectos internos de la motivación] se presenta en
una doble dimensión; por un lado, cuando existe invalidez de una inferencia a
partir de las premisas que establece previamente el Juez en su decisión; y, por
otro lado, cuando existe incoherencia narrativa, que a la postre se presenta
como un discurso absolutamente confuso incapaz de transmitir, de modo
coherente, las razones en las que se apoya la decisión. Se trata, en ambos
casos, de identificar el ámbito constitucional de la debida motivación
mediante el control de los argumentos utilizados en la decisión asumida por
el Juez o Tribunal; sea desde la perspectiva de su corrección lógica o desde
su coherencia narrativa.
c) Deficiencias en la motivación externa; justificación de las premisas. El
control de la motivación también puede autorizar la actuación del juez
constitucional cuando las premisas de las que parte el Juez no han sido
confrontadas o analizadas respecto de su validez fáctica o jurídica. Esto
ocurre por lo general en los casos difíciles, como los identifica Dworkin, es
decir, en aquellos casos donde suele presentarse problemas de pruebas o de
interpretación de disposiciones normativas. La motivación se presenta en este
caso como una garantía para validar las premisas de las que parte el Juez o
Tribunal en sus decisiones. Si un Juez, al fundamentar su decisión: 1) ha
establecido la existencia de un daño; 2) luego, ha llegado a la conclusión de
que el daño ha sido causado por “X”, pero no ha dado razones sobre la
vinculación del hecho con la participación de “X” en tal supuesto, entonces
estaremos ante una carencia de justificación de la premisa fáctica y, en
consecuencia, la aparente corrección formal del razonamiento y de la
decisión podrán ser enjuiciadas por el juez [constitucional] por una
deficiencia en la justificación externa del razonamiento del juez.
Hay que precisar, en este punto y en línea de principio, que el hábeas corpus
no puede reemplazar la actuación del juez ordinario en la valoración de los
medios de prueba, actividad que le corresponde de modo exclusivo a éste,
sino de controlar el razonamiento o la carencia de argumentos
constitucionales; bien para respaldar el valor probatorio que se le confiere a
determinados hechos; bien tratándose de problemas de interpretación, para
respaldar las razones jurídicas que sustentan determinada comprensión del
derecho aplicable al caso. Si el control de la motivación interna permite
identificar la falta de corrección lógica en la argumentación del juez, el
control en la justificación de las premisas posibilita identificar las razones
que sustentan las premisas en las que ha basado su argumento. El control de
la justificación externa del razonamiento resulta fundamental para apreciar la
justicia y razonabilidad de la decisión judicial en el Estado democrático,
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porque obliga al juez a ser exhaustivo en la fundamentación de su decisión y
a no dejarse persuadir por la simple lógica formal.
d) La motivación insuficiente. Se refiere, básicamente, al mínimo de
motivación exigible atendiendo a las razones de hecho o de derecho
indispensables para asumir que la decisión está debidamente motivada. Si
bien, como ha establecido este Tribunal en reiterada jurisprudencia, no se
trata de dar respuestas a cada una de las pretensiones planteadas, la
insuficiencia, vista aquí en términos generales, sólo resultará relevante desde
una perspectiva constitucional si es que la ausencia de argumentos o la
“insuficiencia” de fundamentos resulta manifiesta a la luz de lo que en
sustancia se está decidiendo.
e) La motivación sustancialmente incongruente. El derecho a la debida
motivación de las resoluciones obliga a los órganos judiciales a resolver las
pretensiones de las partes de manera congruente con los términos en que
vengan planteadas, sin cometer, por lo tanto, desviaciones que supongan
modificación o alteración del debate procesal (incongruencia activa). Desde
luego, no cualquier nivel en que se produzca tal incumplimiento genera de
inmediato la posibilidad de su control. El incumplimiento total de dicha
obligación, es decir, el dejar incontestadas las pretensiones, o el desviar la
decisión del marco del debate judicial generando indefensión, constituye
vulneración del derecho a la tutela judicial y también del derecho a la
motivación de la sentencia (incongruencia omisiva). Y es que, partiendo de
una concepción democratizadora del proceso como la que se expresa en
nuestro texto fundamental (artículo 139º, incisos 3 y 5), resulta un imperativo
constitucional que los justiciables obtengan de los órganos judiciales una
respuesta razonada, motivada y congruente de las pretensiones efectuadas;
pues precisamente el principio de congruencia procesal exige que el juez, al
momento de pronunciarse sobre una causa determinada, no omita, altere o se
exceda en las peticiones ante él formuladas.
f) Motivaciones cualificadas.- Conforme lo ha destacado este Tribunal,
resulta indispensable una especial justificación para el caso de decisiones de
rechazo de la demanda, o cuando, como producto de la decisión
jurisdiccional, se afectan derechos fundamentales como el de la libertad. En
estos casos, la motivación de la sentencia opera como un doble mandato,
referido tanto al propio derecho a la justificación de la decisión como
también al derecho que está siendo objeto de restricción por parte del Juez o
Tribunal [cfr. Sentencia 00728-2008-PHC/TC, fundamento 7].
8. En el presente caso, corresponde evaluar si la resolución
materia de cuestionamiento ha respetado el derecho a la motivación en
su contenido o si, por el contrario, ha incurrido en defectos de
motivación que lesionan este derecho.
9. En primer lugar, es necesario precisar que la cuestionada
resolución ha sido emitida por la Sala Civil Permanente de la Corte
Suprema de Justicia de la República, a propósito del recurso de
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casación presentado por el Centro Educativo Particular “Regina de
Pacis”, en el proceso de indemnización por daños y perjuicios seguido
por Alison Thais Solano Alcarraz, representada por don Edmundo
Martín Solano Ojasi y doña María Concepción Alcarraz Lizana de
Solano.
En dicho proceso, el Segundo Juzgado Especializado en lo Civil de
Lima, mediante sentencia de fecha 31 de mayo de 2011 (f. 194),
declaró fundada en parte la demanda, en los extremos referidos a la
indemnización por daño emergente, daño moral y por daño a la
persona, y ordenó que el Centro Educativo Particular “Regina Pacis”
pague a favor de la demandante la suma de 159 833.00 soles y 2510.00
dólares o su equivalente en moneda nacional a la fecha de pago; por
otro lado, declaró infundado el extremo referido a la pretensión de
indemnización por lucro cesante, y dispuso el abono de costas y costos
procesales.
La Sétima Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima (f. 226),
al analizar los recursos de apelación planteados por ambas partes
procesales, confirmó la sentencia materia de grado, por considerar que
sí existió daño emergente, daño moral y daño a la persona en el caso
materia de litis.
10. Al no encontrarse de acuerdo con la sentencia de segundo
grado, el Centro Educativo Particular “Regina Pacis” procedió a
interponer recurso de casación, el cual dio origen a la resolución
cuestionada. Así, en su parte resolutiva, la cuestionada sentencia
expresa lo siguiente:
a) Declararon FUNDADO el recurso de casación (…), en
consecuencia, CASARON la sentencia de segunda instancia, (fojas mil
cuatrocientos treinta y seis – tomo II) del veintisiete de marzo de dos
mil trece, que pronunció la Sétima Sala Civil de la Corte Superior de
Justicia de Lima.
b) Actuando en sede de instancia, REVOCARON en parte, la
sentencia apelada, de fojas mil ciento veinticuatro a mil ciento cincuenta
y cinco, del treinta y uno de mayo de dos mil once,
REFORMÁNDOLA en el extremo que ordena el pago que debe actuar
el demandado a favor de los demandantes, por la suma de ciento
cincuenta y nueve mil ochocientos treinta y tres y 00/100 nuevos soles y
dos mil quinientos diez y 00/100 dólares americanos o su equivalente en
moneda nacional a la fecha de pago; FIJARON en la suma de
CINCUENTA MIL Y 00/100 NUEVOS SOLES (S/. 50,000.00) por
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todo concepto de indemnización, más los intereses generados a partir
del daño.
(…).
11. La recurrente alega que la sentencia casatoria presenta una
motivación incongruente, pues se desvincula del petitorio del recurso
de casación interpuesto por el CEP “Regina Pacis”, dado que mientras
este indicó que su pedido casatorio era de tipo anulatorio, el fallo
expedido por la corte suprema fue revocatorio.
12. Sobre este primer punto, este Tribunal considera pertinente
mencionar que, de la revisión del recurso de casación interpuesto por
el colegio “Regina Pacis”, obrante a fojas 427, se observa que no se
estableció expresamente si el pedido casatorio era anulatorio,
revocatorio o si contenía ambos efectos. Sin embargo, se advierte de
este que se denuncia las siguientes causales casatorias: (a) falta de
motivación y errada aplicación del juicio de ponderación en la
evaluación de la conducta de la demandada, (b) indebida aplicación
del artículo 1332 del Código Civil, al establecer el monto del supuesto
daño moral sin desarrollar la valoración equitativa que le da sustento, y
(c) indebida aplicación del artículo del artículo 1985 del Código Civil,
al definir el daño a la persona como aquel que afecte la integridad de la
persona física del sujeto.
13. Siendo ello así, se advierte que la causal casatoria contenida en
el apartado (a) versa sobre una infracción normativa procesal, mientras
que las contempladas en los apartados (b) y (c), implican infracciones
normativas materiales. Al respecto, de acuerdo con el artículo 396 del
Código Procesal Civil, “si la Sala Suprema declara fundado un recurso
por infracción de una norma de derecho material, la resolución
impugnada deberá revocarse (…)”. En tal sentido, de las causales
invocadas por el colegio “Regina Pacis” no solo se advierte que su
recurso de casación estaba encaminado a obtener un pedido casatorio
anulatorio –al alegar la vulneración al debido proceso– sino que
también estaba dirigido a obtener la revocación de la sentencia de vista
impugnada, al denunciar la existencia de infracciones a normas de
carácter material.
14. Así pues, no se advierte que la Sala Civil Permanente de la
Corte Suprema de la República haya incurrido en una motivación
sustancialmente incongruente al haber revocado la sentencia de vista,
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sino que, por el contrario, ha resuelto en atención a las propias
causales invocadas por el colegio “Regina Pacis” en su recurso de
casación (f. 427).
15. Por otro lado, la parte demandante también ha denunciado que
los jueces emplazados se pronunciaron respecto a la sentencia de
primera instancia o grado, expedida por el Segundo Juzgado
Especializado en lo Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, y
ha declarado fundado el recurso de casación, pese a que no fue objeto
de este, pues la Sala suprema solo debía limitarse a analizar la
sentencia de vista.
16. Sobre este segundo punto, este Tribunal Constitucional debe
mencionar que si bien de acuerdo con lo establecido en el inciso 1 del
artículo 387 del Código Procesal Civil, el recurso de casación es un
medio impugnatorio que procede contra los autos y las sentencias
expedidas por las salas superiores que, como órganos de segundo
grado, ponen fin al proceso; ello no implica que la Corte Suprema al
emitir sus fallos no pueda recoger o analizar los argumentos de la
sentencia de primera instancia o grado; más aún cuando, en el caso de
autos, la sentencia de vista materia de casación ratificó los argumentos
vertidos por el juez a quo.
17. Por otro lado, conviene recordar que el legislador ha facultado
a la Sala suprema a efectos de que, cuando detecte una infracción de
una norma procesal que produce la afectación del derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva o del debido proceso, pueda anular la sentencia
de primera instancia o grado, conforme a los incisos 2 y 3 del artículo
396 del Código Procesal Civil.
18. En tal sentido, también corresponde desestimar la alegada
vulneración del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales.
19. Adicionalmente, la parte recurrente denuncia que la resolución
suprema cuestionada incurre en falta de motivación interna en tanto no
hay coherencia entre el dispositivo legal materia de casación, esto es,
el artículo 1332 del Código Civil y el análisis que efectúa la Sala Civil
Permanente para concluir que dicho precepto normativo fue infringido.
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20. De la resolución suprema casatoria se advierte que, respecto a
la infracción normativa del artículo 1332 del Código Civil, aduce lo
siguiente:
DÉCIMO CUARTO. – Que, expresamente, el recurso de casación señala:
“La segunda denuncia casatoria se sustenta en el hecho que el razonamiento
de la Sala Superior adolece del mismo vicio de la sentencia apelada porque
no hay un solo argumento del que pueda derivarse porque se fija el
quantum de la indemnización en la suma que se ha establecido”. Como se
puede advertir tal denuncia no objeta la indemnización en sí misma, sino el
monto que se ha impuesto, fundamentalmente por desconocerse el “criterio
equitativo” que los jueces han utilizado.
DÉCIMO QUINTO. – Que, establecido lo que se impugna, queda claro
que la discusión no gira sobre la responsabilidad emergida por el daño
causado, sino sobre el monto indemnizatorio; en tal virtud, este Tribunal
Supremo considera acreditado el daño causado y aunque estima que en
efecto, no se han establecido los criterios de equidad utilizados y la
sentencia contiene anomalía procesal, ello no genera nulidad, pues es
posible – dado que los hechos han sido fijados en sede de instancia –
realizar la motivación necesaria teniendo en cuenta lo actuado en el
proceso.
(…)
DÉCIMO OCTAVO. – Que, al analizar el extenso escrito de demanda,
(…) se tiene de forma clara y precisa, que el monto solicitado está
expresamente determinado y requerido en moneda nacional y este,
conforme a lo peticionado por los demandantes, incluye o contiene todos
los conceptos, esto es: “(…) indemnización por los daños y perjuicios, lucro
cesante, daño emergente, daño moral y daño personal, derivados de la
responsabilidad contractual (…)”. Entonces las instancias de mérito, al
dividir el monto indemnizatorio solicitado, en dos sub montos, cuando se
demandó un solo monto indemnizatoria, han incurrido en la infracción
normativa denunciada.
VIGÉSIMO. – Que, al controlar la sentencia de primera instancia, se tiene
que; Primero, efectuó una separación del monto indemnizatorio, en dos sub
montos, que no fue demandado, ni solicitado; (…) Segundo, el juez, al
consignar el monto adeudado, ordenó que el demandado, ahora recurrente
cumpla con pagar a los demandantes la suma de “ciento cincuenta y nueve
mil ochocientos treinta y tres nuevos soles” (…) y dos mil quinientos
dólares americanos (…), esta subdivisión del monto indemnizatorio, no
solicitado (…) y el cambio de denominación de moneda (…) la introdujo el
juez de forma arbitraria y sin motivación alguna. Tercero, el juez no motivó
ni justificó por qué únicamente en el caso de esos recibos de fojas ciento
veintiuno y ciento veinticuatro, efectuó la individualización indemnizatoria,
es decir, por qué solo consignó el monto de esos recibos por separado y así
de los otros recibos, cuando el monto indemnizatorio fue demandado de
forma global, es decir, no se solicitó que de indemnice cada recibo, sino un
monto que abarca todos los conceptos indemnizatorios. Y, Cuarto, los
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demandantes incluyeron el recibo de fojas ciento veintiuno, por el pago del
nuevo colegio de su menor hija, dentro del concepto del daño emergente,
por lo que la separación introducida por el juez no está gobernada por el
petitorio ni por los hechos expuestos en la demanda (…) ni motivada. Esta
falta de correspondencia entre el monto pretendido y el ordenado pagar por
el juez, se constata la concurrencia de la infracción normativa.
21. De los argumentos citados, se aprecia que la conclusión a la
que arribaron los jueces emplazados consistente en que existió una
infracción normativa respecto al artículo 1332 del Código Civil, sí
guarda coherencia con las razones expuestas por la Sala Civil
Permanente, relativas a que los jueces de segunda instancia o grado no
justificaron el monto que fijaron por concepto de indemnización a
favor de la parte demandante. Es por ello que, a criterio de este
Tribunal, no se evidencia algún defecto en la motivación.
22. Finalmente, la parte demandante cuestiona que existe una
motivación insuficiente en la resolución suprema de fecha 1 de abril de
2014, en cuanto concluye que no se ha generado daño al proyecto de
vida de la demandante Alison Thais Solano Alcarraz.
23. En cuanto al daño al proyecto de vida, se advierte que la Sala
suprema emplazada precisó lo siguiente (ff. 265 revés, 266 y 266
revés):
VIGÉSIMO NOVENO. - Que, de otra parte, en torno a la manera de
indemnizar el “Daño al proyecto de vida” este Tribunal Supremo tendrá
en cuenta que: a) todas las personas tienen proyectos, pero no todos los
proyectos tienen el mismo valor; b) hay proyectos de vida generales y
proyectos de vida únicos; y c) a mayor particularidad del proyecto, mayor
entidad del resarcimiento. De lo que se concluye que el daño al proyecto
de vida debe ser objeto de resarcimiento atendiendo: a) la viabilidad de
rehacer el proyecto original; b) la viabilidad de creación de un proyecto
alternativo; y, c) el grado de desarrollo que el individuo dañado había
alcanzado en “su” proyecto hasta el momento de ocurrencia de la acción u
omisión dañante.
TRIGÉSIMO. – Que, siguiendo la línea trazada en esta sentencia, debe
fijarse el monto indemnizatorio, teniendo en cuenta lo señalado en el
artículo 1332 del Código Civil: “Si el resarcimiento del daño no pudiera
ser probado en su monto preciso, deberá fijarlo el juez con valoración
equitativa. De dicha norma se desprende:
(…)
7. Que, asimismo, este Tribunal Supremo estima que tampoco se vulneró
el “proyecto de vida” de la menor, pues el aludido en la demanda es uno
de naturaleza general [cita al pie de página: “Es claro para todos que
EXP. N.° 04566-2019-PA/TC
LIMA
ALISON THAIS SOLANO ALCARRAZ,
representada por EDMUNDO MARTÍN
SOLANO OJASI y doña MARÍA
CONCEPCIÓN ALCARRAZ LIZANA
DE SOLANO
cuando una niña ingresa a un Centro Educativo sueña y se proyecta con
desarrollar toda su actividad escolar en el mismo grupo humano, pues en
el Colegio donde nacen y se cultivan las amistades entrañables que nos
acompañan a lo largo de nuestra vida (análisis jurídico de los hechos,
punto Cuarto, párrafo noveno de la demanda)], no constituye proyecto
único que frustre, menoscabe o retarde lo radical de su existencia, no
representa un daño cuyas “consecuencias estén siempre presentes, en
mayor o menor medida, durante el trascurrir vital del sujeto” ni
compromete de modo radical “su peculiar y única manera de ser”.
24. En tal sentido, este Tribunal Constitucional considera que la
Sala Civil Permanente sí cumplió con establecer las razones mínimas,
de forma breve y concisa, que sustentan su decisión de estimar que no
existió daño al proyecto de vida de la demandante; por lo que no se
aprecia una afectación a la debida motivación.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la
autoridad que le confiere la Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda de amparo, al no haberse
acreditado la vulneración del derecho a la debida motivación de las
resoluciones judiciales.
Publíquese y notifíquese.
SS.
LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
PONENTE ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA