Me di cuenta de que me había sentido muy agobiada en tantas áreas de mi vida que no
tenía idea que todavía estaba intentando mantener todo bajo control y hacer que las
cosas pasen por mi cuenta. Yo había intentado cumplir con lo que siempre había
deseado para mi vida. Pero un día mi vida cambió en un instante. No tuve opción, en
realidad, más que buscar al Señor completamente y rendirle mi futuro por el de Él.
En un momento, me encontré viajando, lo cual me aterrorizaba ya que no me gusta
conocer gente nueva o estar en lugares desconocidos.
Dios desea liberarme y me ha pedido que le entregue cada aspecto de mi vida—y me ha
recordado de cuánto he intentado ser una esposa perfecta, sólo para que mi
matrimonio se acabara. Él me recordó que esta alegría vino mientras me movía hacia
mi miedo en lugar de caminar hacia atrás, y que mi reputación se encontraba
nuevamente en Sus manos.
Mirando hacia atrás, cuando comencé a viajar, yo quería echarme para atrás y
esconderme; pero en lugar de eso, caminé hacia mi miedo, y fue allí cuando las
cadenas que me ataban comenzaron a caer. No cayeron de una vez, pero mientras me
rendía en lugar de intentar superarlo,fueron cayendo una por una. La Biblia dice
que somos más que vencedoras, pero no es porque tengamos esa habilidad dentro de
nosotros. Sino que es el Señor Quien nos hace más que vencedoras cuando ponemos
nuestra confianza en Él.
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha
vencido al mundo: nuestra fe” (1 Juan 5:4).
Las finanzas también se han presentado a agobiarme y a causarme temor. Pero
mientras camino hacia mi miedo, y escojo DAR cuando Él me presenta la oportunidad,
el Señor fielmente ha comenzado a tomar el control, y yo sé que pronto saldré de la
deuda sobrenaturalmente.
Hoy me encuentro en un lugar en mi vida donde (finalmente) estoy convencida (debido
a la prueba de Su amor en mi vida) que todo lo que Él me llama a hacer o a pasar, a
la larga me llevan a libertad y a obtener bendiciones! Todo lo que debo hacer es
esperar a que Él se manifieste.
Pero, permíteme ser completamente transparente. No pasa un día en el que yo no
piense en que debo hacer algún tipo de plan para darles a mis hijos una mejor
educación o me pregunte cómo puedo hacer un presupuesto, o calcular, o hacer algún
gráfico para ver cómo salgo del desastre financiero en el que me encuentro. Pero
gracias al Señor, yo me resisto para dejar espacio para que Dios demuestre Su
gloria. Solamente debo permanecer inmóvil (en mente, cuerpo y espíritu) y saber que
Él es Dios.
No importa en qué área de tu vida estés luchando ahora, en vez de aferrarte,
entrégasela al Señor. No uses tu fuerza o ninguna otra habilidad natural para
manejarla o arreglarla (y por el amor de Dios, no busques ayuda en otro lado). En
cambio, date cuenta qué tan cierto es este pasaje y medita en él.
“Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no da
fruto, lo quita; y todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto...
Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí
mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Yo soy
la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y yo en él, ése da mucho
fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15:1-5).
Entrega todo lo que te ha agobiado al Señor hoy, en este mismo momento, para que Él
pueda darte más de la vida abundante de lo que tú has imaginado.