Arrullos de arroyo.
Experimentar
el verde de los árboles,
el marrón calmo del agua,
sentir los cantos en los aires.
La sensaciones todas
al borde del arroyo,
cuando me arrollan las palabras buscando un lugar
en el papel
o en la pantalla
de tinta virtual.
Con mis pies en la arena,
o en la pinocha,
o colgados del aire
en una hamaca,
con el sentir compungido,
o abierto al viento,
surgen cantos de entre
los paisajes que me habitan.
Desde mi lugar,
el que es ahora,
en esta precisa conjunción
de tiempo y espacio,
con el calor del fuego
en mi frente, y con la lluvia
golpeando el techo de la cabaña,
con la conciencia atenta
a este sonido de agua y viento
afuera,
y el crepitar lento de la madera
adentro.
Vestigios de mañana
pegados al pijama,
desparramados
sobre el sillón,
sabor amargo,
el mate,
Pegajosa boca seca,
de tabaco orgánico
secado al sol.
Y tú
Y yo,
Y nadie,
Y las horas.
Me dispongo a reagrupar,
a saborear de nuevo
conmigo,
estos escritos,
estos pedazos,
amargos
de pensamientos truncos,
surgidos con tanta
necesidad,
intensidad.
Sabiéndome ínfima,
Diáfana.
Clara.
Transparente.
Me atreví a mezclarme
con mis confusiones
más oscuras.
Creyendo que ahora
es la hora
en que por fin
me urge compartir.
Estos:
Espejos de mi ser
y de otros
seres que se entrelazan,
en más y más
ordas profundidades
hacia adentro
y hacia afuera.
Aparecen reflexiones,
poesías,
canciones,
danzas de palabras
en movimiento
en aras de ser lanzadas
a la brisa
para que se esparzan
como semillas.
Ese fuego interno
es luz,
unas veces se vuelve
tan intenso que arde,
otras me apacigua
haciéndome
crear.
Creer.
Cantar.
El que busco
es el fuego sagrado
de la vida,
el de la magia que hay
en las cosas
simples.
Como ahora.
Cómo sentir la lluvia.
Sentir la lluvia
Para Las Flores
Sentir el sonido finito
de la lluvia en la carpa.
Amanecer
con cantos de pájaros…
Sentir el verde
en los ojos y el cielo gris.
Una sinfonía
de grillos y chicharras
alumbrando la noche,
las luciérnagas
danzando para nosotros
mientras fumas un tabaco
hablamos
sentados en las maderas,
te pido una pitada
y estoy rara
y hace bien la charla.
La sensación de serenidad
que envuelve
el silencio de las ánimas.
Los cuerpos balanceándose,
la humedad,
tu cara de goce,
mis orgasmos.
Subir a las alturas
para martillar un clavo,
o para danzar
una montaña de piedras,
caminar descalza,
sentir el barro.
Remover la tierra,
fértil,
negra,
llena de vida.
Ver un sin fin de formas y colores emergiendo en abundancia.
Llenar la olla,
de colores y de aromas
llenar la panza.
Compartir
un mate amargo con carqueja,
con Leila, con el PaChi,
con todos.
Raúl durmiendo a la sombra.
El marrón, y el negro merodeando.
Escuchar la música de tu voz
como un susurro en la distancia,
esperar que llegues a la carpa
y que llegues justo en el instante en el que lo estoy pensando…
Poesías libres.
Quiero gritarle a mi tiempo a la cara, decirle que quiero,
que anhelo,
decirle que busco ser yo
a pesar de él.
Decirle que está demente
y que no entiende
mis horas lúcidas,
esas que duelen
por ser tan crudas,
tan rudas y transparentes.
Verdades obvias,
verdades ciertas que
me asumen de cuerpo entero,
y se me esfuman con el
alba clara del silencio limpio.
Todo adquiere un tinte irreal,
como de sueño,
como de espejo.
Cómodo arroyo.
Todo está en orden,
es ese lugar
único
del no tiempo.
Miro a las cosas
como a mi misma
sin que se escapen,
sin que huyan,
ellas se quedan.
Me mira el colibrí,
desde su vuelo.
Se detiene la mariposa
que sobre la flor se posa,
sin conocer su rima,
tonta rima.
Supe ser eso, siendo nada
más que tiempo presente,
observadora,
inquieta,
niña de fuego
y de juego eterno en un instante.
Soy ahora la que une,
la que enlaza las cosas
y las palabras…
El sentido se me espacia,
se me estira,
se me ahueca una vez más,
necesito encontrarlo, desesperadamente,
neciamente.
Las perras corren, saltan,
me llenan de arena.
El reflejo de la pantalla
en la que escribí estas notas,
e imagino cómo será
el tiempo del tiempo
cuando las lea…
cuando las leas.
Cuando las relea,
Como ahora.
Ahora escribo,
miro el arroyo,
me obligo.
Dos pescadores quietos,
recortados en la otra orilla,
como esperando a ser pintados y sin saberlo.
Quizá tome una fotografía,
pero para qué?
Si se me escapa su silencio,
su sentir...
y lo importante
puede ser registrado
apenas como un eco.
Las perras juegan,
“seentrelazan”,
las palabras perras
se entrelazan
de una forma extraña.
Siendo
tan intensas y tan ajenas,
y tan propias.
Y ellas paran,
y digo ellas
y no sé si hablo de
las palabras
o de las perras.
Hay un perro,
son tres, pero dos son perras.
El sol me da en la cara,
me molesta,
un poco.
Muelle suavemente.
Una vez más, vuelvo
a pensar en las verdades.
En Sartre, en la náusea.
Las entreveo
en el benteveo,
y en el canto y el encanto,
donde se mezcla la canción
creada.
Y
ahora qué hago,
sentada junto al fuego
haciendo nada,
pensando en todo.
Escribiendo?
Así entonces,
cómo cuándo nunca
hay tiempo,
y ahora hay,
y aún duele
Y ya no duele
y aún duele.
No sé si
la ausencia o el miedo.
O serán estás ganas de
llorar y cantar
al mismo tiempo?
Por qué escribir en torno a un hombre?
Me hice una pregunta
antes de dormir
Y ya no pude dormir
y tuve que escribir:
Por qué escribir en torno
a un hombre?
Si nunca es uno, ni el mismo
Veo un rostro
como
hecho de espejos
de mi misma
Y me caigo en unos ojos
como
Al abismo
De pronto, después,
Recuerdo
Volver a mi
A mi centro
A mi casa
A mi eje
Y ahí
Me alineo
De nuevo
Hasta qué otra vez
Trastabilleo
Hasta cuando?
Hasta dónde?
Si se cuelan
En mis palabras escritas
Es porque me atormentan el pensamiento
Y siempre uno
Pero nunca es el mismo
Y me aturden
Los hombres
No por ser hombres
Me aturden
Quizá por ser tan espejos
viejos
Resabios
De mi
Misma imagen
Donde busco encontrar algo que no es mío.
Ni tú, ni nadie.
Ni el tiempo.
Solo ecos huecos
Por dónde entrar a la que soy
Y quedarme allí para siempre
Conmigo.
Amanece.
Al costado del mundo,
amaneciendo.
Vos estás lejos.
Haiku Valiente.
Desilustrense
Ilustrados, la Vida
Es un piso sin cera.
Renacer.
En lo que deja de ser para convertirse en algo nuevo, renacer es eso, volver a sentir, volver
a creer, volver a ser, estando de un modo distinto.
Adentrarse en el miedo a la muerte, dejarse morir, sabiendo que sólo muere una parte de lo
que ya no seremos. Sumergirse en el miedo para simplemente dejarlo ir...
Animarse a despojarse de esa parte que nos atormenta.
Verde, verde, verde,
tres veces verde es el color del renacer, de los brotes de las nuevas hojas.
El árbol se engalana una vez más. Pierde su follaje.
Se desprenden de otra muerte las que zigzagueando caen, van ceceando hacia el suelo
que, tapizado de amarillos queda, y absorberá la tierra. Quién alimentará las raíces de las
nuevas hojas…si no son las hojas muertas?
Entregarse, verse en los ojos del otro, en nuevas miradas que nos integran, y también en
las que ya no están, pero son parte de lo que somos... -y hoy falleció la hermana de mi
abuela, y me entero luego de escribir estas líneas-
Mirarse en nuevos ojos, que comienzan a devolvernos un algo nuevo, y se contentan en
vernos bien, y se integran a nosotros sin dejar de ser ellos, y se constituyen como brotes de
lo que seremos. En partes de algo que quizá ni siquiera conocíamos. Ese es el juego, el
danzar eterno de la vida.
Sentí mi cuerpo.
Sentí mi cuerpo como si fuera el cuerpo de otro.
Cómo una cosa viva, pero ajena.
Mire mis piernas en las hamaca, mitad al sol, mitad a la sombra… los san antonios
pequeños caminándome la piel y limpiando sus antenas largas,
una araña diminuta trepando un pelo rubio y finito, esquivando otros más gruesos,
recorriendo las partes lisas de mi pierna, deteniéndose. No fue siquiera el san Antonio
encima de mis venas, lo que me impactó fue sentirme ajena, sentir la lejanía de mi misma,
como si esas piernas fueran de mármol, como esculpidas por un cincel, vivas pero ajenas.
Las sentía si, sentía su peso, sentía el calor en el muslo, sentía el balanceo apenas
Perceptible de la hamaca.
Las miré de nuevo, allí estaban, quietas, tan mías y tan de nadie.
Diseñadora de sentidos.
-Vos soy la diseñadora de sentidos?-
-Si, soy diseñadora de sentidos.
Ahora por ejemplo siento un mosquito en la frente, y otro en el brazo.
-Te quemaste? Otra vez?-
-No, mentira. Pero qué cerca que estuvo de prender esta vez! -
-Me da un poco de miedo -
-Qué cosa?-
- El fuego.-
-Lo estoy armando por el tema de los mosquitos.-
-Esa es la clave del relato-
-Estaba…-
-Se pierden un montón de líneas.-
-Habría que grabarlo!.-
-Otra vez los mosquitos. Me están re picando!.-
-Vamos para adentro.
Ya está diseñadora de sentidos-
-Vamos para adentro
Y…-
-Yo me quemé-
-Dijiste vos-
-Quien?-
-Vos-
-Y yo no lo dije, todavía pero lo voy a decir
-Estoy toda picada por los mosquitos.
Al hacerlos consciente…
Me siguen picando-
-Todo diseño tiene sus consecuencias.-
-Lo más lindo de todo es cuando dijiste...
-Hay no sé ni me acuerdo pero me acuerdo de la idea-
-Yo si …-
-No me da para anotar, porque me pican los mosquitos-
-La idea era de que si existían pares de
Locos-
-Te acordas que hoy dijimos eso?
-Que íbamos a hacer una escritura colectiva-
-Tenes buena memoria-
-Es buena la frase, la anoto.-
-Son como degradaciones.Tenes que degrabar una conversación de verdad-
-Te das cuenta que ahora estamos haciendo lo inverso?-
-Pero lo estamos haciendo
Cómo dijimos…-
-También hay partes que se pierden.-
-Seguramente si vos llevaras registro sería distinto.-
-Por qué no llevas registro?-
-No tengo ganas!-
-Re mala onda!-
-Rema la onda-
-Rema la ola-
-Jejejeje. Nos reímos a dúo.
-Germán Rama-
-Germán Pereira-
-Hermann Hesse.-
-Quien es Rama?-
-Ministerio de educación
De 1996-
-El de la reformas, ese se llamaba Germán Rama-
-Ay!!! me están picando.-
-Para la frase…-
Yo la sé:
Es que los psicóticos son creativos.
-Gracias Antonio.-
Hablando con un San Antonio que me sube por la pierna.
Y si solo fuera: Vislumbrar.
Lo sensorial, lo experiencial, desde lo tangible de las cosas se puede llegar a lo intangible, a
las esencias.
La inteligencia libre, de la que hablaba Huxley, quizá no sea sino otro lugar más profundo de
nosotros, fuera del ego, fuera de la válvula reducidora del cerebro. Quizá ni siquiera sea
inteligencia.
Cuentan que Buda, en su primera lección mostró a sus discípulos una flor, vio comprendida
allí la totalidad del
Universo. Solo uno de ellos sonrío.
Vínculos.
Círculos,
vínculos,
vínculo lo vicioso,
círculos que circulan,
parpadean…
doy, doy, doy, doy.
Siento que no recibo,
espero, me siento,
sigo esperando.
Lloro.
Me limpio los ojos,
los círculos viciosos
húmedos.
Siento calor,
río,
frío en los pies.
Son fríos viejos
de otros tiempos
que hielan el alma.
Cómo el río,
que a veces está
en calma.
Parece quieto,
siempre está frío.
Pero no.
Sigo esperando.
Se que me esquivo de mi.
Qué parte huye
para ir hacia ti.
Y no, ya no quiero el círculo vicioso. Quiero estar en mi,
quiero estar en ti,
aún estando en mi.
Mi centro, mi eje, mi turno,
mi sostén, soy, yo,
me abrazo.
Compañía ilusoria.
Desaparición del sentido,
búsqueda eterna.
Confusión.
Me desgranó de a poco,
me vuelven tiempo
las hojas que caen.
Vuelvo a mi misma,
a esa parte minúscula
intacta, interna,
que queda como semilla
esperando.
Doy, doy, doy,
me doy a mi misma.
La semilla espera
la oscuridad,
para romperse.
Romper las reglas,
por dónde ir,
siguiendo el sol?
Crecer, sentir.
Quién la regará?
Mi olor, mi esencia.
A qué huele tu semilla?
Mi lugar.
Como si se pudiera atrapar la luz de los sueños,
como si la noche fuera un tejido perfecto,
como si la naturaleza supiera cómo hacerlo.
Solo sé, sólo sé, sólo sé..
Que es tiempo de
Saber que hay que hacer
para encontrar
Mi lugar, mi lugar, mi lugar...
Mi lugar
Soy yo.
Quiero estar en mi,
Quiero estar en ti.
Quiero estar en ti,
aún estando en mi.
Como si se pudiera atrapar la luz de los sueños, como si la noche fuera un tejido Perfecto,
como si la naturaleza supiera cómo hacerlo.
Y si solo fuera.
Y si solo fuera yo por un instante?
Imaginando sonrisas en la brisa
Y Si solo fuera yo y nadie lo sabe
Si solo fuera sola, fuera yo, fuera un ave.
Si fuera nadie espera, nadie entiende, nadie arde
y se cuela el ruido de la luz en la heladera,
Si fuera
El sonido de la noche.
Si fuera
El golpeteo de un martillo
en la tarde.
El golpeteo de dos cuerpos
que arden.
Y si solo fuera yo
Y no hay más nadie.
Haikus nocturnos.
Hasta donde me queres?
Desde qué tiempo?
Plateada luna
Azul profundo
Círculo negro
Será que me hundo?
Respiras hondo
Siento el silencio
De la profunda noche.
Morfeo grita
Calentito el descanso
La compañía.
Tengo la necesidad de.
Tengo la necesidad de llamarte,
Pero no sé si llamarte.
Y en realidad lo que quiero
Es que me llames vos.
Tengo la necesidad de…
Es una necesidad porque no lo haces.
Que lo auténtico parta de mi.
Es así.
Intuyo que eso que vos ves
Me va a hacer bien.
Pero mientras tanto duele tanto.
Escribo, miro el río. Me duelen las mejillas por sonreír. Quiero sentirte cerca. Estás cerca.
Desde vos.
De a ratos, me gustaría que te fundieras en mi, por un rato solamente. Para volver a vos
después. Y volver a mi y volver a vos.
Es eso el amor? La confluencia del sentir- fundirte en el fuego te da miedo, tal vez.
Y yo queriendo Amalgamarme, y amarme y amarte a la vez.
Amalgamar los metales, piedras preciosas que llevamos dentro
los dos...
Ves mis piedras?
Por qué quiero que las alabes, que las admires, que las aplaudas?
Yo veo las tuyas, me deslumbran.
No quiero eclipsar, pienso.
Es ese tu miedo también?, (Y por qué adivinar tus miedos, en vez de entender los míos- en
eso estoy ahora y agradezco tu ayuda, y sabes bien que me estás ayudando, y de a ratos
reconoces mi
ayuda. Y cual es el problema?, si son como gotas los problemas. Y ahora llueve y tengo que
cerrar el paréntesis, por qué se me moja el celu)
Ese es mi
Miedo. Perder la conexión.
Tú miedo es que se eclipse
tu luz?
Pero no.
Es solo un momento el eclipse, y pasan cosas maravillosas.
Es como hacer el amor.
Es como conectar con lo divino.
Y con el fuego sagrado desde la pelvis.
Foto: Florida.
Con el rocío en los pies, la mañana en la madrugada, los miedos todos en mi garganta. Los
ojos extasiados de mirar y cansados de llorar. Saber sentir, querer sentirte. Recordarme en
la noche metida en tus pupilas, caballos caminantes, y un ovejero que corre. Respiro el
silencio. Escucho. Veo la bruma que avanza sobre las aguas. Un gallo canta porque
amanece. Y vos sacando una foto desde el otro lado. Porque te siento del otro lado, si estás
tan cerca, si estás tan lejos.
Y está amaneciendo en un lago al costado del mundo.
Inga.
El día que empieza.
Hoy es diferente que ayer
Suenan los ecos de algo nuevo
En mí se funden los silencios
De un tiempo viejo
Que se integra despacio
Se desgrana sobre el pasto
Y crecen semillas nuevas
Árboles nativos
tan míos y tan de todos
La oscuridad queda a la sombra
Y se que es parte
Emerger a la luz, desde el silencio del pozo
y la negrura fértil de la tierra.
Solo
Confiar
En la vida
Nueva
En los ojos
Nuevos
En mirar
Dentro
para mirar lejos
Para verme también en ese
tu reflejo.
Ser nutriente como el inga
Para vos, y para todos.
Soy, siento.
Soy, siento, me relamo.
Digo basta.
Huelo el perfume de un jazmín en una esquina.
Las acacias florecidas y amarillas.
La hamaca en el árbol, una silla.
Me detengo en el tiempo, miro el cielo.
Juego a la nada con mis horas, me equivoco.
Pienso en él y en nadie, y en lo eterno.
Lloro un poco, río sola,
pienso mucho, demasiado.
Me divago.
Soy, siento, me rearmo.
El fuego.
Tanto sexo tengo en el cuerpo
Que me avasalla en campo perdido
Tanto fuego tengo en el cuero
Que necesito alivio y pierdo el atino
Tanto fuego tengo
Que se entromete en todo lo que hago
Tanto tanto...
Que creo, que pienso, que bailo,
canto,
escribo.
Innecesario final.
Y porque aún sigo escribiendo
Sobre el sexo, tanto
Hay para escribir
Tantos mundos
Dentro del mundo
De a ratos me cuesta la desidia.
Me acuesto en la desidia
Me mezclo en el misterio
de los otros
Me pierdo en este tu
rechazo.
Del
Miedo a no ser mirada.
A no ser amada.
Ya más nunca.
A quién darle las buenas noches?
A quién darle las buenas noches?
A quién preguntarle cómo fue su día?
A quién pedirle otro beso
antes de que se vaya?
A quién?
En qué pecho,
con pelos negros,
sin pelos tal vez-
me recueste hoy
para dormir?
Con quien soñar?
Con quien despertar?
Y para qué...?
Si el insomnio me atrapa
y el silencio es tan frío
como estas sábanas,
como esta casa...
Si me desvisto sola
y me deslizo entre recuerdos
y me meto en la cama.
Sin nadie a quien decirle
Hasta mañana.
A cuál de todos?
A cuál de todos darle las buenas noches?
A cuál de todos preguntarle cómo fue su día?
A cuál pedirle otro beso
antes de que se vaya?
A cuál?
En qué pecho,
-con pelos blancos,
Con senos tal vez-
me recostaré hoy
para dormir?
Con cuál soñar?
Con cuál despertar?
Y para qué...?
Si el insomnio me excita
y el silencio es tan cálido
como estas sábanas,
como esta casa...
Si me desvisten todos
y me deslizo entre recuerdos
y me meto en la cama.
Sin decidirme a cuál decirle
Hasta mañana.
Carta a la Lujuria:
Me huele mal escribirte una carta, porque en el solo acto de hacerlo ya me siento
pecaminosa, cómo he de escribirte a ti que eres uno de mis siete pecados capitales?
Solo pensar en ti me excita, imagino escenas eróticas de toda clase, de a dos, de a tres, de
a diez personas, hombres y mujeres desenfrenados teniendo sexo por el solo placer de
hacerlo, sin importar más nada que la sensualidad exacerbada de los cuerpos sudorosos
que se entrelazan en abrazos indistinguibles e interminables.
Formas que dibujan los cuerpos en el aire, en un deambular de caricias y excesos, en el
aire espeso de los gritos de placer que arremeten contra mi memoria mientras te escribo
esta carta con la mano temblorosa y mi sexo húmedo.
No puede evitar pensar en Dionisio, en el vino, que se asocia con tu nombre y que te evoca
desde ese otro tiempo donde el sexo y el pecado no iban juntos, ni de la mano, y la
exaltación de la belleza era parte de la naturaleza humana y no tan humana.
! Noble es tu nombre, lujuria! aunque ellos te quieran blasfemar, siempre, siempre te
indultan…! Yo sé que tras de ti se esconden los dioses poderosos a los que los hombres
temen, porque evocas las pasiones que los alejan de su tan amada racionalidad sobria.
También me consta que el vaho que provocas en los mortales, esos vapores que emanan
de sus cuerpos lujuriosos, cuando tú te apoderas de ellos, los confunde, y los lleva a
cometer toda clase de errores… o al menos errores en el sentido moral de sus
convenciones inventadas.
Por otra parte, entiendo que no puedo vivir en ti, que el sosiego que clama mi cuerpo luego
de un orgasmo intenso, o de dos, o de tres, o de diez, da cuenta de que no es posible
anidar en tus senos para siempre.
Necesito bailar, comer, escribir, caminar, correr, respirar, cantar, y compartir con otros seres
de mil y un otros modos.
En el fondo, lujuria, sé que tú te cuelas en cada uno de esos otros actos, y que éstos no son
más que formas de sublimar el deseo acorralado que clama por salir y comerse al mundo
entero. Pero vamos! que tú también precisas descansar una, dos, tres, diez veces al año al
menos; tirarte en una cama acolchonada y no hacer nada más que mirar el techo, o tus pies
cansados de tanto andar persiguiéndote a ti misma. A tu placer.
Porque en el fondo te buscas a ti en todos esos cuerpos, en cada uno de los que quieres
poseer. Qué quieres poseer?
Y los posees realmente?
Si se consume el fuego
y qué queda?
después...
La evanescencia vana en tus venas,
Destellos de los olores de los otros
De las otras en ti?
O una sensación de vacío espesa
Que te pesa?
Vamos lujuria, te invito a dormir la siesta y a que me hagas cucharita... !
Saciad tu sed.
Saciad tu sed de sexo, tres veces en el día la agobiante crisálida de la flor que espera
demasiado para ser despojada de sus aromas más dulces.
En ese intento específico y único de la agonía, del éxtasis prometido que no llega, me
inmiscuyo en tus bramidos, brama el viento, se mueve entre los árboles, los mece como una
masturbacion del tiempo,
lento, suave, terco,
obstinado en su tarea.
Esas caricias suaves que golpean la pelvis de a ratos y me enloquecen en sus adorables
horas de tibios encuentros, en sueños lúcidos, donde me pierdo para amar a alguien, o
simplemente para dormir acurrucada en algún pecho abierto dando amor.
Por qué necesitamos de los otros? Será el sexo que clama la utopía de la unión pasajera?
Se esfumaron los días, como las noches húmedas de cuerpos entrelazados, hediondos de
lunas llenas y claroscuros.
Quizá cuando ya no quede nada gritaré tu nombre al viento y mutilaré mis alas más nada
que para encontrarte bello y suave en tu humo blanco y negro de piel inconfundible.
Ese mismo viento que mece ahora las ramas mecerá tu pelo negro azabache
inconfundiblemente mío, aunque no sea de nadie y yo al fin, me reiré del mundo que quiero,
quizá querré lo distinto a lo que quise tanto, y no pude.
Allá en lo lejos, tan al Sur, supe encontrar el rumbo de mis horas lúcidas, no las entiendes,
me lastima la cima,
duele tanto estar alto,
que hierve
como un volcán en llamas,
como el corazón que quema y está a punto de quemarse vivo.
Una alianza que arde entre los dedos hechos de tintas, los que escriben estas páginas y las
que ya nunca serán escritas, más que a la sombra de un tiempo que ya no es.
Y qué hay que dejar ir, porque duele tanto que ya no se puede echar la pena en el silencio,
ni fundir un anillo de oro, en el fuego vivo de un volcán, porque ya está extinto.
Es una pérdida de tiempo y memoria, y en menor medida de huellas que se pierden en la
arena… de esta playa inmensa que ya no es más contigo, no con nadie. Y que aún así,
despliega sus médanos blancos para mi torpe vista.
En la contemplada playa, que no sabe que la contemplan, me tiraré al agua, tal vez para
saciar esta sed de sexo que me atormenta.
Cómo la espera de la lluvia cálida que se aproxima, como la madera que ahora cae sobre
las cenizas, cómo eso que se adivina en las nubes gruesas de esta tarde triste, llena de
nada, llena de tiempo.
O en esta mañana que busca la claridad, luego de la intensidad de una tormenta.
Soneto de Claridad.
Tengo una claridad reveladora.
Que me abruma, la esperanza y el frío.
Unos ojos hechos de tiempo y río.
Saben que tu silencio no es de ahora.
Esa mirada me carcome lento.
Ardiente llevo un fuego que consume.
Vana es la palabra que resume
el indicio de esos ojos de viento.
Solo dices tu nombre, nunca el mío.
Me importan más mis penas que tu olvido.
Otra vez echaré mi tiempo impío
a los antojos viejos que he vivido
Cuando se cuele en mi pecho el hastío.
Miro a mi costado, y no,
no te has ido.
Claridad.
Claridad.
Bella,
suave y humeante,
avanzas lento
sobre las aguas profundas.
Estoy teniendo una claridad
Reveladora
Que me abruma.
Resiliencia
Somos los niños siempre, los de otro tiempo
Somos las penas grandes que nos dejaron
Somos la resiliencia retrospectiva
la sanación activa de las desdichas
Somos los superhéroes de nuestra era.
Los que heredamos todo.
Los sueños rotos y lo perdido.
Somos lo que hemos hecho de nuestra vida.
Somos lo que seremos sembrando dicha.
Cortar la leña, prender el fuego
Hachar el miedo, encender amor.
La huida al tiempo.
Hay en efecto algo que escapa al tiempo.
Es el silencio
Es el aullido de un perro ajeno en la noche que no duerme
Es el zumbido de un mosquito en la oreja
Merodeando mi frente
Es el espacio inútil
Si más horas a secas
Es lo que precisas
Prefiero el silencio
Prefiero el grillo
O el ruido de la heladera
O esa calma triste de cuando cae la tarde
Que clama algo
Que no es nada
Más que tiempo muerto.
Espacio inútil.
Encontré un espacio inútil, un hueco del tiempo para refugiarme de mis horas menos
lúcidas, esas que me aturden con sus ecos de errores tontos, y que vagan en recuerdos de
penas
apenas vagas.
Encontré un hueco del tiempo para huir de misma, para ponerse a salvo de las no
maravillas, del vacío parco, no del nutricio.
Encontré mi escapada perfecta, para no pensar en quien me acongoja, y es inútil. Pensar.
Vuelve a mi, como las horas, los ecos, el tiempo, el espacio del silencio, la nada nutriente.
Cuando me atreva, ya estaré muerta.
Re ordenable.
Qué los años se pueblen y den vida, después mañana
el hoy ya no existe.
Las órdenes del juez
No las oigo.
Ni al verdugo.
Las risas locas,
pasajeras
me perturban.
Qué te aqueja?
Me acompañas...
Qué las soledades se esfumen!
Qué las edades no hablen!
Más de quietud y agobiante agonía.
Qué no hablen más de lo que ardan…!
Por qué este hidalgo ya no llora.
?
Por qué y dónde las preguntas?
Porque mi vida y los colores te deslumbran,
te enamoran?
Las respuestas no llegan
donde el silencio cala hondo.
Cuándo amas?
Voy por el sendero.
El sentido se ha nublado.
En dónde?
Entre
tu espacio y mi espacio.
Y despacio...
Cuando me pierdo
entre las horas
de tu cuerpo.
Oigo las voces
del desierto
que me advierten:
no traicionar mi temple.
El templo,
el tiempo,
de lo que no sé si será.
Y las escucho,
a las voce,
a todas.
Una vez más,
quizá nunca.
Claman, gritan. Arden.
Oscuridad.
Tengo una oscuridad opaca.
que me abruma, la esperanza y el frío.
Unos ojos hechos de tiempo y río.
saben que tu silencio es quien me estaca.
Esa mirada me carcome lento.
Tirito y muero, es el fuego frío.
Certeza litúrgica de este hastío
Que me azota, y hasta me excita tu ungüento.
Solo dices palabras sin sentido.
Me importan más mis penas que lo impío.
Cuando mueras ya no estarás, te has ido.
A los antojos viejos ni cabida.
Se ha hecho infrecuente mi
Mirada confundía lo que ves,
lo que escribía.
La mano está quieta
La hoja está Movida.
La desidia.
Me acerco a vos,
me mojo.
Pensarte es un bálsamo
que marea,
Perfume misterioso
que al nombrarte
Se me desaparecen
todas las corcheas
Solo queda tu nombre
En el abismo
Solo queda la hora
que no llega
Ganas de amarte fuerte
como bichos
De atracarnos
frente al espejo,
en la cocina.
Y esa distancia que nos une y nos separa.
El Cot, el copsa, es la desidia.
Quiero la maquina del espacio, no del tiempo.
Ya no me importan más tus años,
ni los míos.
Suena el susurro que me incita a despedirte
en la penumbra del monte que me habita,
en los silencios que no lloran
pero gritan:
Que te quedes!, que te vayas!
Que no exudes más la herida!
que supure la astilla
que me pincha,
qué me excita?
Por qué sangra?
Que me duele.
Me desarma.
Me acuchilla,
y en cuclillas te suplico
que te quedes.
Que me ames,
que no mueras.
Eternidad.
Por qué esa sensación de eternidad cuando me miras?
Por qué es que a veces antes de nombrarte
No puedo recordar tu nombre
Y aparecen nombres desconocidos
En mi conciencia?
Por qué este deseo de morir a tu lado
Algún día y hace tiempo?
Ya no lloran.
La calle es un desierto
y hace frío
mucho frío
Y hay un olor dulce en el aire
Los focos naranjas en hileras
Alumbran la calle solitaria
El aire es dulce y frío
entra por la nariz
Helada, roja.
Mis ojos cansados,
Tristes.
Ya no lloran.
Comer un mango.
Qué cuentito me vendieron ?
Sobre la felicidad...
Por qué esta dificultad de amar?
Si la vida es tan simple
Si la vida es tan buena
Solo enfoca tus ojos
En lo que valga la pena
Un abrazo bajo la lluvia
Una tarde de soledad
Comer un mango en la arena
Sentir la viscosidad
Registrar los sueños en un diario
Cumplirlos de ahora en más
Voy repicando
Mi pena
Voy despacio
No puedo más
Un lapicero sobre la mesa
Sentir un beso
Sentirlo ya!
Dejar fluir la cabeza
Sentir la pena
Una vez más
Voy replicando un beso tuyo
Imaginando lo que vendrá
Voy despacito, no hay más condena
Ya voy sintiendo la vida plena.
Rabia.
Rabia, rabia, rabia
que escuda mi tristeza.
Rabia que mueve el viento,
que mueve los árboles,
la tormenta.
La calma que no llega,
y otra vez doy vueltas en la cama
y estás lejos y estás cerca,
y tu acuerdo es un contrato
que no sirve para nada.
Siento frío, siento sueño
y no me duermo,
ya no puedo.
Me aqueja la distancia de tu cuerpo
en el exilio de otro cuerpo.
Y me aqueja
porque te quiero,
aunque no quiera.
Me hiciste mal.
Haiku que me hiciste mal
Y sin embargo
Hoy te quiero recordar.
Ya Nada Te Daré.
Ya nada te daré
Nada te daré
Si la vida no es azul
Ni café
Ni café
Sólo quiero responder
Quiero responder
Al amor y a la fe
A la fe que no encontré
Me ahogue
Me ahogue
Otra vez en tu café
No calientes el delirio
Calientes el delirio
De los lirios que encontré
Y qué encontré?
Más que el sueño
Y el alivio
De vivir sin el martirio
De saber que responder:
Qué hay que hacer?
Qué hay que hacer?
Me alejé
Me alejé
Otra vez…
De las ganas
de tu piel
Y del ayer
Ya es ayer
Ya es ayer
Dolores viejos.
Qué dolores viejos vienen
a poblar mi el alma
a deshora?
Esas verdades.
A qué aferrarnos para no caer?
Son esas verdades que buscamos,
y que afuera nunca están.
Son esas verdades; lentas, suaves,
que llevan tanto tiempo
y tanto miedo.
Tanto anhelo puesto en
qué, y para qué?
Si el silencio es el sentido
del que pierde
los caminos, y
se encuentra
calle adentro
con su propio corazón.
En Vísperas de las vísperas.
I.
Veinticuatro de diciembre,
noche sin luna
y pocas estrellas
En Bello Horizonte.
Afuera el silencio fresco,
explota algún cuete
en la distancia.
Las chicharras, las ranas,
y el bochinche parece lejano.
Apenas ecos de festejos,
de familias, de encuentros,
distintos y repetidos.
Adentro un hermano
ralla la zanahoria.
Un primo, adivino,
habla con la novia.
Alguien se apronta para bañarse.
Otra prima le enseña a su madre
a jugar al “muchas gracias” en las cartas.
Me duele escribir, tengo un resabio de resfrío, agua en las orejas,
porque recién me bañé, el pelo mojado, y mis championes que desentonan al decir de la tía.
Me invade una suerte de tristeza entreverada
con ausencias, y con el cansancio
de la tarde, el nado, la playa,
el voley, la nada…
II.
Ayer comí pescado fresco.
Ofrenda del mar,
y un kayak.
Vino blanco.
Siesta.
Y despedida con café.
La sirena que llora
por el filtro en lo ojos.
III.
Una tía y una prima
que no vienen.
Una abuela que es prima,
y es abuela,
que tampoco.
IV.
El canto en el barro
de una noche mágica.
El debut.
El cálido arrullo
de la gente linda
Cercana.
V.
Los tambores en la calle.
El medio tanque.
El fuego, la carne, el vino.
La música, la danza.
El fuego, el juego, el fuego.
El tango.
Una pieza.
Un colchón hecho a medida.
La plaza al otro día.
V.
Miro el cielo. Respiro.
Miro el tatuaje que cicatriza,
cómo mis heridas.
Y mi sonrisa de foto
hecha a medida.
VI.
Si, estoy bien!
Si estoy viva y siento.
Y creo y pienso...
y pienso, y escribo y pienso.
VII.
Respiro el aire fresco
de esta noche calma.
El mar debe absorber el bullicio en los balnearios.
Algún petardo que sigue sonando,
se confunde con el canto de las ramas y con la tele prendida,
con música de las fiestas.
VIII.
“No llegamos a las doce borrachos” dice mi hermano, preocupado.
y le pasa una latita de Brhama
a mi primo
y saca otra de la heladera.
“Te emborrachaste?”
Pregunta mi tía.
“Y si mañana a mediodía
bajamos con la conservadora a la playa a lo miami” interrumpe mi hermano.
La conversación sigue y me pierdo.
“Cómo volviste a tu casa?” Pregunta.
“ Re mamado!” Dice el primo.
X.
Santi me pasa una latita
ya abierta, yo escribo:
Y se que hay un llamado del espíritu que duele.
El crecimiento mismo.
Ver pasar los días.
Tu mensaje inesperado.
Mi respuesta que te muestra
eso que queres escuchar.
Y que no es mentira,
pero tampoco es verdad.
XI.
“He sido feliz contigo”
XII.
Pero ahora estoy bien así.
Mejor, quizá, incluso.
XIII.
“No hay novios, ni novias” dice mi
Madre.
“Podemos heder tranquilos” dice mi hermano.
Y Pei: “La gracia de los novios es que te chuponeas tranquilo hedeondo”
XIV.
Dios, los
monos.
El té.
La partícula.
Pienso en ese relato.
“Vale nos leyó un libro” dice Pei.
XV.
“Es suavecita, bien rica, y
es la más barata que hay.”
Tira mi hermano al aire,
hablando de la cerveza
como en una oda
de Neruda.
XVI.
Sentir,
es adentrarse en
las banalidades del mar.
Evitar caer en los abismos.
El crepitar del fuego interno
que empieza a salirse
por los lugares
más inesperados.
Se mezcla
lo que escribo
con lo que escucho,
y el olor a meo
los zorrillos.
“Entienden asociado, pero
el humano asocia más cosas”
parece que ahora
hablan de los perros,
de los hombres.
Y nosotros
qué entendemos?
Me pregunto.
XVII.
Quiero entender
este sentir
entreverado.
Esta tristeza calma
que se esconde en las
vísperas de la navidad.
Pienso, siento.
Algo aún duele
y no sé qué es.
XVIII.
Recuerdo
Las travesuras
de las noches
eternas.
XIX.
La conversa sigue,
intensa:
“Estoy en contra de
la
teletransportación
de los humanos.”
“Para mi,
te destruyen
y te recrean
como otro.
No sos vos,
después!.”
“Luces de neón,
policía,
compañías
que dominan
el mundo,
autos que vuelan”
-“Futuro?”-
“Solo los autos
que vuelan
nomás!”
XX.
Pienso en las rastas
cayendo
por tu espalda
desnuda.
“Los enchufan a pila
por la espalda”
“Las personas,
cuando mueren,
transfieren la pila
a la funda,
el cuerpo sintético.”
“Podes lograr la inmortalidad.”
“Los millonarios
que dominan la galaxia,
pueden”.
Cada frase es mejor que la anterior pienso
intentando en vano,
apresarlo todo.
Y me viene Silvio:
“Unos celebran sus millones
otros la camiseta limpia,
y hay quien no sabe qué es brindar.”
XXI.
Concentrarme en el adentro.
“Te condenan por un crimen.”
Creo que hablan de una serie.
Pienso en la violencia del mundo.
En la navidad.
En todo lo que significan las cosas
para nosotros, los humanos.
Escuchar, pasivamente, registrar…
Los mosquitos que pican, el calor.
Sentir.
XXII.
“Te cago a patadas” le dice un hijo a su madre en la parada del ómnibus.
“Tanta violencia te parece?” Digo Increpando al niño de túnica, casi sin pensarlo.
“Estamos pasando por momentos muy difíciles, -dice la madre- por eso está así”
Pobrecito.
Hoy es Mayo y hace frío.
Transcribo, transcribo.
Punto final.
Y si pongo un punto final
y todo queda desapercibido?
Como si nada nunca hubiese existido.
Ni este escrito.
Ni mi presencia.
Ni mis silencios.
O todo lo que he dicho.
Si desaparece el frío en los pies que llegó para quedarse…
Y de pronto muero?
Si desaparece junto con
lo que escribo.
El frío de la nariz y el sentir de la frente tensa. Los dientes apretados. Los dinteles. Tus
martillos.
Si desaparece también.
El ruido insoportable de la heladera.
Las laderas.
Los pianos.
Las calamidades.
Mis dudas.
Y se des pueblan las noches
De amantes.
De besos tibios.
De Instagram.
De insomnios.
Tantos
Y tintos
Y tongos.
Tontos.
Y la Nina que golpea la puerta
pidiendo entrar,
ya no, ni siquiera ella.
Y pongo el punto y le veo.
Y le abrí la puerta
a lo eufórico.
Ama!
La utopía!
De seda, la risa loca!
Tal como debe de ser,
lo sutil y tempestuoso.
Todo lo que te hace saberte viva
Mortal si, pero viva
Vivo!
Una cucha
a la intemperie
que me recuerda
a todo aquel que siente frío.
Y nada hay,
más que el miedo
más que el frío
de un estufa que se apaga.
Y escribo,
para qué?
Si no hay punto
que llegue
al finalizar la noche.
Solo dormir.
Hasta mañana.
Hasta que llegues.
Un perro negro
para calentar tu cama.
Y es triste.
Sueño.
Destino.
Ensueño.
Mentiras que creas.
La vida misma mientras
entra.
Siento la panza
que hace ruido.
Veo la luz
de la heladera.
Hace ruido.
Vos me haces ruido.
Adentro.
Detrás del escritorio.
Detrás del escritorio
escribo.
Escucho el silencio.
Me rearmo.
Se enciende la manzana,
Me pide la clave,
Dudo si dársela
Para volver al mundo.
Mi cuerpo está cansado.
Mi alma pide a gritos
un descanso.
Mi sexo.
Húmedo.
Mi boca.
Incómoda.
Mi duda dibujada
en el semblante tibio,
de las horas malas.
tristes,
dolorosas.
Me revuelco
en este sentir
de mierda,
lo alimento.
Me pregunto
Para qué carajo
escribo.
Siento.
Temor.
Dolor.
Angustia.
Parecería que quieres
aferrarte
a esos pensamientos.
Respiro.
Escuchá a tu daimon,
me dice el daimón.
La voz de la conciencia.
El Espíritu Santo.
Tu intuición.
El sí mismo.
O algo que habla.
Adentro.
Y la tarea terca,
opaca,
parca,
me parece mala.
Me critico.
Me cuestiono.
Los veo a ellos.
Atentos, leyendo
Intentando
decodificar un texto
complejo.
Miro a Christian.
Lee.
Las rastas
caen
sobre la campera
flúor.
Mientras,
muerde el lápiz.
Franco se toma la cabeza.
Todos parecen pensar.
Escuchá al Daimon
Vuelve a decir la voz.
Si sos tan linda.
Si sos tan noble.
Si sos tan buena.
Tuviste un mal día.
No te culpes,
le puede pasar
a cualquiera.
Pero yo no soy cualquiera,
dice el ego.
Si sos tan libre,
hay tanto por hacer.
en estas aulas,
en el bosque,
En el mundo.
Prendé el celu,
me dice la voz.
Estoy en prueba.
Y escribo en una hoja amarilla.
y ud. tiene una llamada perdida
del 093…
Escucho a la voz.
Estás acá y estás ahora.
Precisas dormir,
nada más.
Descansar.
Cuidarte.
Cuidar a la Nina.
Prender el calienta camas.
Ser austera.
Cantar.
Para qué?
Para quienes?
Le replicó al daimon.
No hay nada que precises realmente.
Más que tiempo y amor.
Y en la tarde.
Llegó Axel
y tal vez precisaba la siesta
solo la siesta.
Algo cambió en mi.
Y entonces?
Qué hace que siga siendo la misma?
Soy Otra y la misma?
Volar al cielo quiero.
Quiero!
Quiero tu amor,
mi amor.