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FACULTAD DE EDUCACIÓN Y HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN PRIMARIA
“Estrategias para el fomento de la convivencia escolar en educación
primaria”
AUTOR:
Cristhian Alfonso Tanta Tanta
DOCENTE:
M Sc. Ymber Peña Robalino
TIPO DE PROYECTO:
P. Monográfico
CURSO:
Consejería Y Tutoría
SAN MARTIN-RIOJA 2025
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DEDICATORIA
Dedico este trabajo con todo mi cariño y gratitud a mi familia, por su apoyo
incondicional, paciencia y aliento constante en cada etapa de mi formación
académica. Su confianza en mí ha sido el motor que me ha impulsado a seguir
adelante, incluso en los momentos más desafiantes. A mis padres, por
enseñarme el valor del esfuerzo y la perseverancia; y a mis hermanos, por su
compañía y palabras de aliento que tantas veces me dieron fuerza.
A mis profesores, verdaderos guías en mi camino formativo, quienes no solo
compartieron sus conocimientos, sino que también me inspiraron con su
vocación, compromiso y entrega. Han sido pilares fundamentales en la
construcción de mi identidad profesional y en mi compromiso con la educación.
Asimismo, dedico este trabajo a mis compañeros de estudio, con quienes
comparto no solo aulas y libros, sino también sueños, metas y la vocación de
transformar la realidad educativa. Nuestro compañerismo, colaboración y
aprendizaje mutuo han sido parte esencial de este proceso.
Este proyecto es el reflejo de mi esfuerzo, dedicación y pasión por la
enseñanza, construido con la firme convicción de que una convivencia escolar
positiva, basada en el respeto, la empatía y la inclusión, constituye la base
fundamental para una educación de calidad y para la formación de seres
humanos íntegros, solidarios y comprometidos con su comunidad.
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PRÓLOGO
La convivencia escolar es un componente esencial dentro del proceso
educativo, especialmente en la educación primaria, etapa donde se sientan las
bases para el desarrollo integral del alumnado. Fomentar un ambiente de
respeto, inclusión y cooperación permite que los estudiantes no solo aprendan
contenidos académicos, sino también habilidades sociales y emocionales que
contribuyen a su formación como ciudadanos responsables y solidarios.
Esta monografía tiene como objetivo presentar estrategias efectivas para
promover la convivencia escolar en las escuelas primarias, entendiendo que un
clima escolar positivo es indispensable para el aprendizaje significativo y la
prevención de conflictos. Se analizarán tanto aspectos teóricos como prácticos,
con propuestas que puedan ser aplicadas por docentes y equipos educativos.
Con este trabajo se pretende sensibilizar a futuros profesionales de la
educación sobre la importancia de intervenir activamente en la convivencia
escolar, creando espacios seguros y respetuosos que favorezcan el desarrollo
integral de los estudiantes.
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ÍNDICE
Introducción .................................................................................... 5
Diagnóstico de la convivencia escolar ............................................ 6
Planificación de estrategias para la convivencia ............................. 8
Ejecución de actividades y programas ............................................ 10
Evaluación del impacto en la convivencia ...................................... 10
Buenas prácticas y participación comunitaria ................................ 13
Ejemplos prácticos de estrategias ................................................. 16
Recursos y herramientas recomendadas ...................................... 19
Conclusiones ................................................................................. 20
Referencias bibliográficas ............................................................. 23
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INTRODUCCIÓN
La convivencia escolar es un elemento clave en la educación primaria, puesto
que en esta etapa los niños y niñas comienzan a desarrollar habilidades
sociales, valores éticos y actitudes que repercutirán en su vida futura. Un
ambiente escolar favorable facilita no solo la adquisición de conocimientos, sino
también la formación de relaciones respetuosas y la resolución pacífica de
conflictos.
El propósito de esta monografía es ofrecer un marco teórico y un conjunto de
estrategias prácticas para fomentar la convivencia escolar en las escuelas de
educación primaria. Se busca que los docentes comprendan la importancia de
crear un clima escolar inclusivo, participativo y respetuoso, que promueva la
colaboración y el respeto mutuo entre todos los miembros de la comunidad
educativa.
Este estudio está dirigido a futuros docentes y profesionales de la educación
interesados en mejorar la calidad del ambiente escolar, contribuyendo así al
bienestar emocional y social de los estudiantes.
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1. DIAGNÓSTICO DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR
Antes de implementar estrategias, es fundamental realizar un diagnóstico
profundo del clima y las condiciones actuales de convivencia en la escuela.
Este diagnóstico debe incluir:
Análisis del Proyecto Educativo Institucional (PEI) y el Reglamento de
Convivencia Escolar.
Revisión de registros de conflictos, actas de convivencia y reportes
disciplinarios.
Aplicación de encuestas y entrevistas a estudiantes, docentes, familias y
personal administrativo para identificar percepciones, fortalezas y áreas
de mejora.
Observación directa de las dinámicas y relaciones en el aula y en
espacios comunes.
Este proceso permite identificar problemas recurrentes, factores de riesgo y
oportunidades para fortalecer la convivencia. Por ejemplo, se pueden detectar
situaciones como acoso escolar, exclusión social o falta de habilidades para la
resolución de conflictos, que orientarán la planificación de acciones específicas.
2. PLANIFICACIÓN DE ESTRATEGIAS PARA LA CONVIVENCIA
Una vez realizado el diagnóstico de la convivencia escolar, es fundamental
elaborar un plan estratégico estructurado y contextualizado, que responda a las
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necesidades detectadas y se oriente al fortalecimiento de un clima escolar
saludable, inclusivo y participativo.
Elementos clave del plan estratégico:
Objetivos claros y medibles:
o Fomentar una cultura de paz y respeto mutuo entre todos los
miembros de la comunidad educativa.
o Desarrollar competencias socioemocionales en los estudiantes,
como la empatía, el asertividad y el autocontrol.
o Prevenir y reducir conductas disruptivas o violentas mediante el
fortalecimiento del sentido de pertenencia y la participación activa.
o Generar espacios seguros para la expresión emocional y la
resolución pacífica de conflictos.
Contenidos y temáticas formativas:
o Educación en valores: respeto, tolerancia, justicia, honestidad,
solidaridad.
o Habilidades sociales: trabajo en equipo, escucha activa, diálogo
constructivo.
o Educación emocional: identificación, gestión y expresión
adecuada de las emociones.
o Convivencia democrática: normas consensuadas, participación,
corresponsabilidad.
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o Derechos y deberes: enfoque en la ciudadanía activa desde la
infancia.
Actividades específicas recomendadas:
o Talleres de convivencia: sesiones mensuales sobre temas clave
como “Resolución de conflictos”, “Diversidad e inclusión” o
“Comunicación no violenta”.
o Jornadas lúdico-reflexivas: juegos cooperativos, dramatizaciones
y dinámicas para vivenciar valores en acción.
o Campañas de sensibilización: murales, carteles y actividades
comunicativas sobre la importancia del buen trato.
o Asambleas escolares: espacios de participación donde los
estudiantes puedan debatir, proponer y decidir.
o Espacios de tutoría y acompañamiento emocional: sesiones
personalizadas o grupales para abordar conflictos y fortalecer
vínculos.
Organización y gestión del plan:
o Equipo responsable: conformado por docentes, tutor/a,
orientador/a, directivos y representantes de las familias.
o Cronograma anual: calendarización clara de actividades
permanentes y puntuales.
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o Recursos necesarios: materiales didácticos, espacios adecuados,
tiempo en el horario escolar, apoyo externo si es necesario
(psicólogos, mediadores, ONG educativas).
o Monitoreo y ajustes: revisión periódica del cumplimiento de
objetivos y adecuación del plan según avances o nuevas
necesidades.
Participación comunitaria:
o Fomentar el compromiso de las familias en actividades de
formación conjunta y corresponsabilidad educativa.
o Involucrar a organizaciones locales o entidades que trabajen en
temáticas como derechos humanos, infancia, prevención de la
violencia o salud mental.
o Generar alianzas con municipios o servicios sociales para
sostener acciones más allá de lo escolar.
Integración institucional del plan:
Este plan debe estar alineado con el Proyecto Educativo Institucional (PEI) y el
Proyecto Curricular Institucional (PCI), de manera que la convivencia no sea
una actividad aislada, sino una dimensión transversal que impregne toda la
vida escolar, desde las normas de aula hasta los contenidos pedagógicos.
Asimismo, es clave asegurar el respaldo institucional para garantizar su
sostenibilidad, asignación de recursos y continuidad en el tiempo. La
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convivencia debe ser entendida como parte esencial de la calidad educativa y
como un eje prioritario en la formación integral de los estudiantes.
3. EJECUCIÓN DE ACTIVIDADES Y PROGRAMAS.
La implementación de estrategias para la convivencia escolar debe ser un
proceso planificado, sistemático y flexible, que se integre de forma natural tanto
en los espacios formales del currículo como en la dinámica cotidiana de la vida
escolar. Su ejecución debe adaptarse al contexto y a las características
específicas de la comunidad educativa.
3.1. Modalidades y tipos de intervención:
Actividades grupales estructuradas:
Juegos cooperativos: fomentan la colaboración, el respeto por las
reglas y la integración.
Círculos de diálogo o “círculos restaurativos”: espacios seguros
donde los estudiantes pueden expresar sus emociones, resolver
desacuerdos y fortalecer vínculos.
Asambleas estudiantiles: instancias democráticas para discutir
normas, tomar decisiones colectivas y generar propuestas de mejora.
Talleres de formación socioemocional: sesiones periódicas sobre
empatía, comunicación asertiva, autoestima, resolución de conflictos,
entre otros.
Intervenciones individuales personalizadas:
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Tutorías y mentorías: seguimiento a estudiantes con dificultades de
integración o comportamiento, orientadas al desarrollo de estrategias
personales de mejora.
Mediación escolar: resolución de conflictos entre pares con la
intervención de un mediador capacitado, preferentemente otro
estudiante (mediación entre iguales) o un docente.
Atención emocional específica: derivación a profesionales en
psicología educativa cuando sea necesario.
Promoción y visibilizarían de normas de convivencia:
o Elaboración participativa de normas del aula, con enfoque
restaurativo.
o Uso de carteles y murales visuales que refuercen los valores
acordados.
o Revisión periódica de normas con los estudiantes para ajustarlas
y reafirmar el compromiso.
Creación de espacios inclusivos y de escucha activa:
o Rincón del diálogo o “buzón de emociones”, donde los alumnos
pueden expresar lo que sienten de manera confidencial o
anónima.
o Mesas redondas de convivencia con participación de docentes,
estudiantes y familias para evaluar el clima escolar.
o Integración de rituales diarios como saludos afectivos, momentos
de reflexión y cierres colaborativos de jornada.
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3.2. Rol del docente-tutor en la ejecución:
El docente-tutor es figura clave en este proceso, ya que actúa como:
Modelo de referencia: sus actitudes, lenguaje y formas de relación
impactan directamente en los estudiantes.
Facilitador de procesos grupales: promueve la cooperación, detecta
tensiones y canaliza inquietudes.
Mediador de conflictos: interviene con herramientas restaurativas para
transformar los conflictos en oportunidades de aprendizaje.
Promotor de la participación: impulsa que los estudiantes asuman un
rol activo en la construcción de la convivencia.
3.3. Recomendaciones para una implementación efectiva:
Asegurar coherencia entre el discurso institucional y las prácticas
cotidianas (por ejemplo, no tolerar prácticas punitivas si se promueve la
cultura de paz).
Incorporar la convivencia en todas las áreas curriculares, no solo en
tutoría, integrando temas como diversidad, equidad, ciudadanía y
derechos humanos en las demás asignaturas.
Brindar formación continua al personal docente y administrativo en
temas como manejo emocional, mediación, comunicación empática y
atención a la diversidad.
Utilizar un enfoque intercultural e inclusivo, reconociendo las
diferencias como riqueza y no como obstáculo.
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Favorecer la observación reflexiva y la documentación de
experiencias exitosas para replicarlas y compartirlas con otras
instituciones.
4. EVALUACIÓN DEL IMPACTO EN LA CONVIVENCIA
La evaluación de las estrategias implementadas para mejorar la convivencia
escolar es un componente esencial del proceso educativo, ya que permite
valorar los avances, detectar obstáculos y rediseñar acciones para lograr
mejores resultados. Esta debe ser continua, participativa y contextualizada,
integrándose a la dinámica institucional como una práctica de mejora
constante.
4.1. Tipos de evaluación recomendados:
Evaluación formativa:
Se realiza durante todo el proceso, con el fin de ajustar estrategias y
actividades a tiempo. Permite corregir el rumbo sin esperar a la
finalización del plan.
Evaluación sumativa:
Se lleva a cabo al cierre de una etapa (bimestre, semestre o año
escolar) para valorar el impacto global de las acciones implementadas y
tomar decisiones a nivel institucional.
Autoevaluación y coevaluación:
Implican a los estudiantes y docentes como protagonistas del proceso,
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fomentando la reflexión personal y colectiva sobre el clima escolar y la
convivencia.
4.2. Indicadores e instrumentos de medición:
Indicadores cualitativos:
o Observación sistemática del comportamiento y relaciones
interpersonales en distintos espacios escolares (aula, recreo,
comedor).
o Relatos, testimonios o entrevistas semiestructuradas a
estudiantes, docentes y familias.
o Análisis de situaciones conflictivas resueltas o no resueltas, con
enfoque en su tratamiento pedagógico.
o Revisión de cuadernos de campo o diarios reflexivos del docente-
tutor.
Indicadores cuantitativos:
o Frecuencia de incidentes disciplinarios y conductas disruptivas
antes y después de la implementación del plan.
o Nivel de participación de los estudiantes en actividades pro-
convivencia.
o Resultados de encuestas de percepción aplicadas periódicamente
a todos los actores educativos.
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o Porcentaje de mejora en la asistencia y permanencia escolar en
relación con el clima escolar.
4.3. Herramientas útiles para la evaluación:
Rúbricas de observación del comportamiento socioemocional.
Cuestionarios digitales o físicos sobre percepción de la convivencia
(Google Forms, Socrative, encuestas anónimas).
Portafolios de aula, donde se documenten trabajos, reflexiones y
compromisos en torno a la convivencia.
Matriz FODA participativa para analizar fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas del plan de convivencia.
4.4. Procesos de análisis y mejora:
Reuniones periódicas del equipo de convivencia escolar (docentes,
directivos, tutoría y orientación) para analizar datos, generar propuestas
de mejora y asegurar seguimiento.
Socialización de resultados mediante informes accesibles, boletines
informativos o presentaciones abiertas para la comunidad educativa.
Reconocimiento de logros colectivos e individuales, con énfasis en los
avances más que en las carencias.
4.5. Importancia de la evaluación para la sostenibilidad:
Una evaluación bien gestionada no solo mide resultados, sino que fortalece la
cultura institucional del respeto, el diálogo y la mejora continua. Permite,
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además, visibilizar buenas prácticas, identificar liderazgos positivos y promover
una mayor corresponsabilidad entre los actores educativos.
Además, proporciona evidencia clave para la toma de decisiones pedagógicas,
la rendición de cuentas ante autoridades y familias, y la construcción de
políticas internas más eficaces y coherentes con las necesidades reales del
entorno escolar.
5. BUENAS PRÁCTICAS Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA
La convivencia escolar se fortalece cuando las estrategias no solo se
implementan desde la gestión educativa, sino también desde el compromiso
activo y sostenido de todos los miembros de la comunidad escolar. Las buenas
prácticas en este ámbito tienen un carácter preventivo, participativo e inclusivo,
y deben enmarcarse en un enfoque de derechos humanos, equidad e
interculturalidad.
5.1. Acciones clave para fortalecer la convivencia:
Fomentar la participación activa del alumnado:
Establecer consejos de aula o comités de convivencia liderados por los
estudiantes.
Incluir al estudiantado en la formulación y revisión de las normas escolares,
promoviendo su sentido de corresponsabilidad.
Incorporar metodologías participativas como proyectos colaborativos,
dramatizaciones o debates en temas de convivencia, ciudadanía y derechos.
Promover la tutoría entre iguales y el apoyo mutuo:
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Implementar programas de alumnado ayudante o mediador, donde estudiantes
previamente formados apoyen a sus pares en la resolución de conflictos o
integración social.
Fomentar el trabajo en parejas pedagógicas o equipos de ayuda para la
inclusión de estudiantes con mayores dificultades académicas o emocionales.
Involucrar a las familias como agentes de cambio:
Organizar escuelas de padres y madres centradas en temas como la
comunicación no violenta, el respeto a la diversidad o la crianza positiva.
Promover encuentros intergeneracionales, donde las familias participen
activamente en actividades educativas y recreativas junto a sus hijos.
Establecer canales permanentes de comunicación, como boletines de
convivencia, grupos de WhatsApp institucionales o plataformas digitales
educativas.
Crear programas de mediación y cultura de paz:
Capacitar a estudiantes, docentes y personal administrativo en técnicas de
mediación, negociación y resolución pacífica de conflictos.
Establecer un Protocolo de actuación ante conflictos, con enfoque restaurativo,
que incluya fases claras de escucha, reparación del daño y seguimiento.
Incorporar la justicia restaurativa como modelo alternativo a las sanciones
punitivas tradicionales.
Desarrollar campañas de sensibilización:
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Realizar actividades institucionales como la Semana de la Convivencia, donde
se aborden temas como la diversidad cultural, la equidad de género, el respeto
a las personas con discapacidad y la prevención del bullying.
Promover concursos, exposiciones, actividades artísticas y lúdicas que
visibilicen mensajes positivos sobre el buen trato, el respeto y la empatía.
Capacitación continua del personal educativo:
Desarrollar jornadas de formación docente en temáticas clave: educación
socioemocional, gestión del aula, intervención ante el acoso escolar, manejo
del estrés, entre otros. Crear comunidades de aprendizaje o círculos de estudio
entre docentes para intercambiar buenas prácticas y fortalecer el apoyo mutuo.
Invitar a especialistas externos o instituciones aliadas (ONG, universidades,
centros psicológicos) para enriquecer las perspectivas y enfoques.
5.2. Otras buenas prácticas emergentes:
Ambientación escolar inclusiva: uso de materiales visuales, murales y
señaléticas que promuevan valores de respeto, identidad y diversidad.
Espacios de recreo activo y dirigido: incorporar juegos cooperativos y
actividades organizadas en los recreos para evitar situaciones conflictivas.
Rincón de la paz o rincón emocional: lugar dentro del aula donde los
estudiantes puedan acudir a autorregularse emocionalmente o expresar lo que
sienten.
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Proyectos de aprendizaje-servicio: iniciativas donde los estudiantes desarrollan
acciones solidarias para mejorar su entorno (por ejemplo, crear campañas de
reciclaje, embellecimiento del aula, ayuda a estudiantes nuevos).
5.3. Impacto de estas prácticas:
Estas acciones no solo previenen la violencia o los conflictos, sino que
promueven el desarrollo de habilidades para la vida, fortalecen el sentido de
pertenencia al grupo y refuerzan la identidad colectiva. Además, contribuyen a
construir una cultura escolar participativa, democrática y empática, donde todos
los actores se sienten valorados, escuchados y responsables del bienestar
común.
6. EJEMPLOS PRÁCTICOS DE ESTRATEGIAS
Círculos de diálogo semanal para reflexionar sobre valores y
convivencia.
Juegos cooperativos que promuevan la colaboración y la empatía.
Talleres de habilidades sociales, como la comunicación asertiva y el
manejo de emociones.
Campañas escolares contra el acoso y la discriminación.
Asambleas estudiantiles para debatir y proponer mejoras en el entorno
escolar.
7. RECURSOS Y HERRAMIENTAS RECOMENDADAS
Para que las estrategias de convivencia escolar se implementen de manera
efectiva y sostenida, es necesario contar con un conjunto de recursos variados
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y adecuados al contexto educativo. Estos deben estar alineados con los
objetivos del plan de convivencia y facilitar tanto el trabajo pedagógico como la
participación activa de toda la comunidad educativa.
7.1. Materiales didácticos y pedagógicos:
Cartulinas, marcadores, fichas, láminas visuales y dados
educativos para desarrollar dinámicas participativas, talleres
vivenciales y juegos cooperativos.
Cuadernos de trabajo socioemocional para estudiantes, con
actividades adaptadas por edad.
Murales interactivos o pizarras de aula destinadas a mensajes
positivos, reflexiones colectivas y resolución de conflictos.
Kits de emociones (tarjetas con rostros, palabras y colores) que
ayudan a identificar y expresar emociones de forma lúdica y guiada.
7.2. Recursos digitales y audiovisuales:
Videos animados y cortometrajes sobre temas como el respeto, la
empatía, el acoso escolar, la inclusión y el trabajo en equipo (ej.
Cuentos para conversar, Pip y Posy, The Present).
Aplicaciones educativas para el desarrollo de habilidades
socioemocionales y la gestión del aula (ej. ClassDojo, Emociómetro,
Happy 8, Educaplay).
Blogs y plataformas web con materiales descargables y experiencias
compartidas (ej. Educapeques, Convivencia Escolar Chile, UNICEF
Escuelas Amigables).
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Presentaciones interactivas (Canva, Genially, Prezi) que hagan más
atractivas las sesiones formativas con estudiantes o familias.
7.2. Guías oficiales y documentos de referencia:
Guías del Ministerio de Educación sobre convivencia escolar,
atención a la diversidad, enfoque inclusivo y prevención de violencia.
Documentos de organismos internacionales (UNESCO, UNICEF,
OEI) sobre educación para la paz, ciudadanía global y bienestar
socioemocional.
Manuales de mediación escolar y protocolos de actuación ante
conflictos, adaptados a los distintos niveles educativos.
7.3. Recursos humanos y apoyo profesional:
Orientadores/as escolares y psicólogos/as educativos, como
agentes claves en la identificación y atención de conflictos, así como
en el acompañamiento emocional.
Especialistas en mediación y cultura de paz, para brindar
capacitaciones o intervenir en situaciones complejas.
Docentes con formación en educación emocional y liderazgo
pedagógico, que puedan coordinar y dinamizar acciones
institucionales.
Aliados externos: organizaciones sociales, universidades, ONGs,
centros culturales o municipios que desarrollen programas afines y
puedan ofrecer materiales, asesoría o talleres.
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7.4. Plataformas de comunicación y seguimiento:
Plataformas escolares digitales (Google Classroom, Moodle,
Edmodo) que permitan compartir contenidos de convivencia, realizar
encuestas o hacer seguimiento de actividades.
Aplicaciones de comunicación con familias (ej. Remind,
ClassTag, TokApp) para mantener informados a los padres sobre
acciones, convocatorias y logros del plan de convivencia.
Bitácoras digitales de aula o diarios colaborativos, donde
estudiantes y docentes registren avances y reflexiones sobre la
convivencia diaria.
7.5. Recursos organizativos:
Formatos de evaluación, seguimiento y registro de incidencias,
diseñados de forma simple y accesible.
Plantillas para planificación de talleres o círculos de diálogo.
Mapas de actores institucionales y comunitarios, útiles para
coordinar acciones conjuntas con otras entidades.
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CONCLUSIONES
El fomento de la convivencia escolar en educación primaria es una tarea
imprescindible para garantizar un ambiente educativo seguro, respetuoso y
propicio para el aprendizaje integral. Las estrategias aquí presentadas,
basadas en un diagnóstico riguroso, una planificación clara y una ejecución
participativa, contribuyen a formar estudiantes con valores cívicos y habilidades
sociales necesarias para su desarrollo personal y social.
Es fundamental que docentes, familias y comunidad educativa trabajen juntos
en este proceso, promoviendo la inclusión, el respeto mutuo y la resolución
pacífica de conflictos. Solo así se podrá construir una cultura escolar que
fortalezca el bienestar y el éxito académico de todos los estudiantes
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ministerio de Educación del Perú. (s.f.). Guía para la convivencia
escolar. Repositorio MINEDU.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO). (2017). Manual para promover la convivencia
escolar.
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CCOO Enseñanza Andalucía. (s.f.). La convivencia escolar en
educación primaria.
Región de Murcia. (s.f.). Estrategias para la convivencia en el aula.
Espinoza, A., & Valdés, C. (2022). Prácticas inclusivas y convivencia
escolar en primaria. Estudios Pedagógicos, 48(1), 199–215