El Azúcar en Cuba Y Las Fuentes para Su Estudio: José Piqueras Arenas
El Azúcar en Cuba Y Las Fuentes para Su Estudio: José Piqueras Arenas
PARA SU ESTUDIO
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36 José A. Piqueras Arenas
ción autorizaba a intervenir en los asuntos del país a una potencia extranjera. Con
•
IJulio Le Riverend, Historia económica de Cuba, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971
(materiales publicados por vez primera en 1952). Al tema dedicó también un temprano texto, "Sobre la
industria azucarera de Cuba durante el siglo XIX" [1944J en Debate en soliloquio y otros ensayos sobre
Cuba, Instituto Mora, México, 1994, pp. 54-67.
2 Instituto de Historia, Historia de Cuba, Editora Política, La Habana, 1994- l 998; H. E. Friedlaender,
Historra económica de Cuba, Jesús Montero Editor, La Habana, 1944; Leví Marrero, Cuba, economía y
sociedad, Editorial P1ayor, Madrid, 1972-1992, 13 vols. Sobre la industria azucarera en particular los
tomos 4, 7 Y 10.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 37
3 Manuel Moreno Fraginals, El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar. Editorial
de Ciencias Sociales, La Habana, 1978, 3 vols. Moreno es autor también de un texto con nuevas conclu-
siones y un avance sobre las siguientes décadas: "Plantaciones en el Caribe: el caso Cuba-Puerto Rico-
Santo Domingo (1860-1940)" en La historia como arma y otros estudios sobre ese/avos, ingenios y
plantaciones, Crítica, Barcelona, 1983, pp. 56-117
4 Fe Iglesias, Del ingenio al central, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, 1998.
Véase también su estudio ''The development of capitaJism in cuban sugar production, 1860-1900" en M.
Moreno Fraginals, F. Moya Pons y S. L. Engerman, Between slaveryandfree labor:the spanish-speaking
Caribbean in the nineteenth century, The Jobns Hopkins University Press, Baltimore, 1985, pp. 54-75.
5 Laird W. Bergad, Cuban rural society in the nineteenth century. The social and economic history
ofmonoculture in Matanz.as, Princeton University Press, Princeton, 1990.
38 José A. Piqueras Arenas
,
Alejandro García Alvarez sobre el transporte ferroviario, mismo que incluye esti-
mables análisis y sugerencias del núcleo motriz de la vida económica de Cuba. 6
Sobre el siglo xx disponemos de la obra clásica útil todavía pero en bastan-
tes aspectos superada de Ramiro Guerra y la indagación de Cepero Bonilla so-
7
bre los años 1950 como preludio de la revolución de 1959. Disponemos de una
completa visión de las tres primeras décadas en dos investigaciones de las que son
autores Alan D. Dye y Antonio Santamaría. 8
El gran vacío existente sobre el nacimiento del sector azucarero en Cuba en el
siglo XVIII, cada vez es menor gracias a los estudios de Pablo Tornero sobre la
constitución de la industria azucarera vinculada a la esclavitud, y de Mercedes
García Rodríguez, quien ha dirigido su atención a registrar y ofrecer las caracterís-
ticas de los primeros ingenios y de los mecanismos crediticios utilizados para
constituir las explotaciones iniciales. 9
Una labor previa al trabajo en archivo debe pasar por la "inmersión" en obras
básicas de carácter documental o testimonial sobre la evolución de la isla, siempre
con útiles anotaciones referidas al azúcar. Ya que la industria del azúcar comenzó
a desplegarse en Cuba con rapidez e intensidad desde las tres últimas décadas del
Setecientos, las sagaces observaciones de Humboldt, JO que visitó la isla a comien-
6 Óscar Zanetti y Alejandro García, Caminos para el azúcar, Editorial de Ciencias Sociales. La
H~bana. 1987. Un primer balance de las realizaciones de la historia económica cubana puede seguirse en
Gloria García, "La historia económica de Cuba: 25 años de historiografía". Revista de la Biblioteca
Nacional José Martí, vol. XXVII, núm. 2, 1985, pp. 33-60.
7 Ramiro Guerra, Azúcar y población en las Antillas, Ciencias Sociales, La Habana, 1970; La in-
dustria azucarera de Cuba, Cultura, la Habana, 1940; Raúl Cepero Bonilla, Política azucarera (1952-
1958), en Obras históricas, Instituto de Historia, La Habana, 1963.
8 Alan D. Dye, Cuban sugar in the age of mass produclion: technology and economics of cuban
sugar central, 1899-1929, Stanford Univ. Press, Nueva York, 1998; Antonio Santamaría, "La industria
azucarera y la economía cubana en los años veinte y treinta", tesis doctoral inédita, 1. U. Ortega y Gasset,
Universidad Complutense, Madrid, 1995, y "Caña de azúcar y producción de azúcar en Cuba. Crecimiento
y organización de la industria azucarera cubana, desde mediados del siglo XIX hasta la finalización de la
primera guerra mundial" en C. Naranjo, M. A. Puig-Samper y L. M. García Mora (comps.), La nación
soñada, Cubtt. Puerto Rico y Filipinas ante el 98, Doce Calles, Aranjuez, Madrid, 1996, pp. 225-250.
9 Pablo Tornero Tinajero, Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos. hacenda-
dos y comerciantes en la Cuba colonial (1760-1840), Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid,
1996; Mercedes García Rodríguez, "Ingenios habaneros en el siglo XVIII", Arbor, 1991, pp. 547-548:
adelanto de un trabajo inédito Fisonomía azucarera de La Habana. Catálogo de ingenios habaneros del
siglo XVIII, CSIC, La Habana, 1996, pp. 113-138, Y "El crédito hipotecario a los ingenios habaneros:
1700-1792" en José A. Piqueras Arenas (comp.), Diez nuevas miradas de historia de Cuba, Publicacions
de la Universitat Jaume 1, Caste1l6n de la Plana, 1998, pp. 41-66.
10 Alejandro de Humboldt, Ensayo polfrico sobre la isla de ,Cuba, Doce Calles, Aranjuez, Madrid,
1998. Esta reciente edición critica ha sido preparada por Miguel Angel Puig-Samper, Consuelo Naranjo
Orovio y Armando García González.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 39
zos del XIX y siguió reuniendo información sobre el país hasta editar su obra en
1826, resultan inapreciables. También lo es la obra del español Ramón de la Sagra,
que inauguró los estudios de historia material sobre Cuba. La Sagra escribió ade-
más un trabajo que nos desmenuza el estado de la actividad azucarera a la altura
de 1860,11 Y que permite ser contrastado dos décadas después con el debido al
cubano Álvaro Reynoso. 12 A éstos se unen informes como el de Carlos Rebello, 13
las consideraciones de algunos censos incompletos1 4 y otras aportaciones contem-
poráneas a los hechos.1 5
Hasta 1898, el estudio sobre el azúcar en Cuba requiere la consulta tanto de
archivos cubanos como españoles. En el Archivo Nacional de Cuba, los fondos
Consejo de Administración (1861-1898), Gobierno Superior Civil (1854-1874) y
Gobierno General (1874-1898), Intendencia General de Hacienda (1764-1897),
Miscelánea de Expedientes, Real Consulado de Agricultura, Industria y Comer-
cio, continuado en Junta de Fomento (1794-1894) Y Sociedad Económica de Ami-
gos del País de La Habana son los más adecuados para obtener infonnación relativa
a memoriales oficiales, solicitudes particulares, listas cobratorias de tributos, esta-
do de ingenios, producciones, pruebas agronómicas y ensayos técnicos, etc. Los
fondos Anotaduría de Hipotecas (hasta 1871) y Escribanías ambos con un muy
útil índice onomástico contienen infonnación sobre créditos, inventarios y con-
tratos, quiebras y demandas, de gran valor documental para los siglos xvrn y XIX.
El Registro Mercantil ofrece datos fiables para el siglo xx.
La Sociedad Económica publicaba Memorias muy completas (1793-1825) Y
editó también sus Actas hasta 1832; el Instituto de Literatura y Lingüística conser-
va en La Habana la Biblioteca que perteneció a esta institución. En la Biblioteca
Nacional José Martí de La Habana se localiza la Colección Cubana de Manuscri-
tos, con series de correspondencia y documentos pertenecientes o reunidos por
importantes azucareros, como José Luis Alfonso y Julio Lobo, y por destacados
11 Ramón de la Sagra, Cuba 1860. Selección de artículos sobre agricultura cubalUl, Comisión
Nacional de la Unesco, La Habana, 1963. La obra básica de La Sagra, Historia física, poUtica y IUltural
de ro isla de Cuba. Librería de Arthus Bertrand, París, 1842.
12 Álvaro Reynoso, "Viajes por diversos ingenios, cafetales y otras fincas de la isla de Cuba (1863-
1864)". "Segunda parte del cuaderno (1883-1886)" en Francisco Díaz Barreiro, "El cuaderno de viajes
de Reynoso", Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, vol. XXII, núm. 1, 1980, pp. S1-92. De Álvaro
Reynoso, de consulta obligada, Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar, Impr. del TIempo, La
Habana, 1862.
13 Carlos Rebello, Estados relativos a la producción azucarera de la isla de Cuba. formados
competentemente y con autorización de la Intendencia de Ejército y Hacienda, s. e., La Habana, 1860.
14 "Noticia de las fincas azucareras en producción que existían en toda la isla de Cuba al comenzar
el presupuesto actual de 1877-78", Revista Económica, núm. 37, 7 de junio de 1878.
15 Merece señalarse la difundida obra de Justo Germán Cantero, Los ingenios. Colección de vistas
de Jos principales ingenios de azúcar de la isla de Cuba. Impr. Lit. Luis Merquiar, La Habana, 1857. Los
estudios de Rebello y La Sagra (Cuba 1860, op. cit.), Noticia de ingenios (1877),- opúsculos, censos
y estadísticas de diferentes épocas pueden consultarse en el CD-Rom preparado por Alejandro García
Álvarez y Luis Miguel García Mora (comps.), Textos clásicos de la historia de Cuba. Fundación Históri-
ca Tavera, Madrid, 1999.
40 José A. Piqueras Arenas
16 Roland T. Ely, Cuando reifUlba su majestad el azúcar; Editorial Sudamericana, Buenos Aires,
1963.
Miguel González Jiménez, "El ingenio San Martín", Revista de la Biblioteca NaciofUll José
I7 José
Maní, enero-marzo de 1967, pp. 71-100; Juan Pérez de la Riva, "Riesgo y ventura del San Martín",
Revista de la Biblioteca NaciofUll José Mart(, abril-junio de 1967, pp. 51-58. Ambos artículos contienen
escasa infolluación económica interna.
18 Edwin F. Atkins, Sixty years in Cuba, Riverside Press, Cambridge, Mass., 1926.
19 Alejandro García Álvarez, "Una saga azucarera en tomo a dos siglos" en Jorge Uría (comp.),
Asturias y Cuba en tomo al 98, Labor, Barcelona, 1994, pp. 43-56.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 41
La economía del azúcar se nos presenta, a causa de la estrecha unión del cultivo
agrícola y su transformación industrial, como una verdadera agroindustria exis-
21 Véase Andrzej Dembiez, Plantaciones cañeras, Ciencias Sociales, La Habana, 1989. pp. 14-16.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 43
22 Una orientación general de la evolución del azucar, la producción mundial y sus precios, así
como la pugna de la caña (y de países como Cuba) con la competencia de la remolacha, puede seguirse
en Noel Deerr, The history 01 sugar, Chapman and Hall, Londres, 1949-1950, 2 vols.
23 Sobre el comercio exterior cubano, con panicular énfasis en el azucar, véanse de Óscar Zanetti
Lecuona, Los cautivos de la reciprocidad, Enpes, La Habana, 1989, y Comercio y poder. Relaciones
cubano-hispana-norteamericanas en tomo a J898, Casa de las Américas, La Habana, 1998. Las cir-
cunstancias del intercambio y el peso de los condicionamientos coloniales en José A. Piqueras; "Compe-
tir en la colonia. Intereses, relaciones de poder y decisiones políticas (Cuba, 1878-1895)" en M. T. Cor-
tés, C. Naranjo y J. A. Uribe (comps.), El Caribe y América Latina. El 98 en la coyuntura imperial.
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo/Instituto Michoacano de Cultura/Consejo Superior
de Investigaciones CientíficasfUniversidad de Puerto Rico, Moreiia, 1998, t. 1, pp. 99-133.
24 Reinaldo Funes Monzote, "Los conflictos por el acceso a la madera en La Habana: hacendados
vs. Marina (1774-1815)" en José A. Piqueras (comp.), Diez nuevas miradas de historia de Cuba, s.p.i.,
pp. 67-90. Una llamada de atención, en Josef Opatrny, "Los cambios socioeconómicos y el medio ambien-
te: Cuba. Primera mitad del siglo XIX", Revista de Indias, CSIC, num. 207, 1996, Madrid, pp. 367-386.
44 José A. Piqueras Arenas
gencias técnicas hicieron entrar en crisis las relaciones esclavistas hacia 1860 y
quienes estiman que técnica y esclavitud fueron perfectamente compatibles. 25 Al
margen de este problema, la productividad del trabajo en la plantación nos vendría
indicada por los empleados por caballería y las arrobas cosechadas por empleado
esclavo, semiesclavo o asalariado. Emprendida la transición al trabajo libre, la
aparición del colonato explotaciones agrarias pequeñas o grandes, en propiedad
o arrendamiento, pero dedicadas sólo al cultivo como efecto de la división del
trabajo supone un nuevo motivo de interés, tanto por su viabilidad económica,
como por la relación que mantiene con el central y por los efectos sociales que
genera. Ese colectivo de colonos comenzaría a experimentar, a partir de 1902, la
presión de la industria azucarera dirigida a tenerlos bajo control y su declive como
productores independientes que estuvo unida a la crisis de los años veinte a la vez
que a la extensión de los latifundios. La alternativa del trabajo asalariado encontró
la dificultad de provisión de brazos a bajo coste, con carácter estable y empleo sin
embargo temporal. 26
Respecto al cultivo, debemos informamos de la clase de caña plantada, el
método seguido, los diferentes tiempos de siembra (quedada de primavera y plan-
ta de frío), las arrobas sembradas que pertenecen a las distintas anualidades de la
planta (y que ofrecen rendimientos decrecientes de sacarosa), el uso de abonos y el
posible estudio de suelos, la progresiva concentración del tiempo de zafra para
aprovechar el máximo contenido de dulce en la caña (con el consiguiente proble-
ma estacional de demanda de brazos) y los rendimientos obtenidos (arrobas de
caña cosechada por caballería de tierra y por trabajador empleado). El conoci-
miento de los estudios prácticos agronómicos y los planes de enseñanza
, promovi-
dos por corporaciones o instituciones la tarea realizada por Alvaro Reynoso, los
laboratorios y escuelas fomentados por el Círculo de Hacendados y más tarde por la
República nos indica la preocupación por fomentar una agricultura científica. 27
La extensión de la plantación y la organización del trabajo propició la meca-
nización del tiro con la introducción del ferrocarril portátil en 1873, mientras que
el corte y el alza mantendrían su carácter manual, la última actividad hasta muy
avanzado el siglo xx. La mecanización de la agricultura, emprendida en los años
1910, se extiende después de la revolución de 1959.
La financiación de la producción nos remite a los cálculos de costes, a la
rentabilidad económica de la explotación, a los márgenes posibles de capitaliza-
•
25 Un estudio reciente que introduce nuevos elementos sobre el problema es el de Luis Miguel
Garcfa Mora y Antonio Santamaría, "A propósito de la industria azucarera en Cuba (1860-1877): mano
de obra y tecnología" en Michele Guicharnaud-Tollis, Le sucre dans respace caraibe hispanophone.
XIXe et XXe siedes, L'Harmattan, París, 1998, pp. 71-94.
26 Es el tema de investigación de Imilcy Balboa, "Colonización e inmigración (1878-1898)",
Universitat Jaume l, tesis doctoral en proceso de redacción, CasteJlón de la Plana.
27 La introducción de una agricultura científica y los ensayos agronómicos confollllan los temas de
trabajo de los investigadores cubanos Rolando E. Misas y Leida Femández.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 45
•
trial, de la capacidad para extraer azúcar de la planta. Los latifundios del siglo xx
acabaron subordinando por completo a los productores independientes, según he-
mos indicado.
Los rendimientos industriales se miden en porcentaje de azúcar extraído por
arroba de caña. A la hora de establecer series comparativas encontramos varias
dificultades. La primera consiste en que hasta las últimas décadas del siglo XIX, no
se extendió la costumbre de pesar la caña y que, por lo tanto, los cálculos efectua-
dos son muy desiguales y, por lo general, se refieren a rentabilidades óptimas y no
a situaciones medias. En segundo lugar, hasta la generalización del azúcar centrí-
fuga de 96° de polarización azúcar estándar medido por polarímetro , la diver-
sidad de métodos empleados y de clases de azúcares (según el proceso seguido:
blanca de aparato y centrífuga, quebrado, purgado, mascabado, concentrado; o
bien según la escala holandesa, basada en el color, numerados del 1 o mascabado
al 21 ti blanco), hace difícil comparar rendimientos, puesto que obliga a sumar
tipos distintos de valor desigual.
La industria cubana del siglo XIX descansó sobre indudables ventajas (mano
de obra esclava, demanda creciente y precios en alza, posición dominante en el
mercado hasta 1870) que se combinaron con un elevado endeudamiento. Los ren-
dimientos industriales fueron bajos debido a la diversidad de técnicas empleadas y
al peso de los ingenios semimecanizados
,
y de los trapiches en el conjunto de la
producción hasta fin de siglo. Unicamente en la década anterior a la guerra, 1885-
1895, la industria mecanizada ganó posiciones significativas a la actividad manu-
facturera, pero aún así, los rendimientos eran inferiores a los de la industria euro-
pea de remolacha. Hemos sostenido que las inversiones en nueva tecnología se
retrasaron en Cuba debido a las mencionadas ventajas comparativas y a la tenden-
cia de los hacendados a situar beneficios o capitales en el extranjero; cuando se
vieron obligados a realizar las inversiones, lo hicieron en un contexto de crisis
internacional del azúcar y prefirieron diversificar riesgos, por lo que la renovación
tecnológica, siendo destacada; sólo arrastró una parte de los capitales. 28
La organización de la empresa comenzaría a considerarse en la transición del
ingenio al central. Hasta entonces estaban delimitadas las funciones de responsa-
bilidad agraria (el mayoral) y las técnicas de la casa de calderas, en la que el
maestro del azúcar desempeñaba un papel destacado, aunque es frecuente encon-
trar un encargado en lugar del propietario. Con el central se impone una visión
empresarial, con directores técnicos y, en ocasiones, ingenieros. Resta añadir el
capítulo de costes y beneficios, lo que nos traslada de nuevo a la evolución del
estado contable y financiero de la empresa, una línea en la que hasta donde
sabemos nada ha avanzado la investigación.
28 José A. Piqueras Arenas, "Capitales en el azúcar. Los hacendados cubanos ante la rentabilidad
económica y la oportunidad de inversión (1878-1895)", Revista de Indias, CS/C, núm. 212, 1998, Ma-
drid, pp. 163-193.
El azúcar en Cuba y las fuentes para su estudio 47
29 Antonio Santamaría García y Consuelo Naranjo Orovio, "La historia social de Cuba, 1868-1914.
Aportaciones recientes y perspectivas", Historia Social, núm. 33, 1999, pp. \33-158.
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