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El documento aborda conceptos generales de epidemiología de enfermedades infecciosas, destacando la importancia de la flora normal del ser humano y las condiciones de patogenicidad de los microorganismos. Se detalla la cadena epidemiológica, que incluye el agente causal, reservorio, fuente de infección, mecanismo de transmisión y huésped. Además, se exploran las características de la microbiota en diversas partes del cuerpo humano y su relación con la salud y enfermedad.
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El documento aborda conceptos generales de epidemiología de enfermedades infecciosas, destacando la importancia de la flora normal del ser humano y las condiciones de patogenicidad de los microorganismos. Se detalla la cadena epidemiológica, que incluye el agente causal, reservorio, fuente de infección, mecanismo de transmisión y huésped. Además, se exploran las características de la microbiota en diversas partes del cuerpo humano y su relación con la salud y enfermedad.
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TEMA 44: CONCEPTOS GENERALES DE LA EPIDEMIOLOGÍA DE LAS

ENFERMEDADES INFECCIOSAS. FLORA NORMAL DEL SER HUMANO.


CONDICIONES DE PATOGENICIDAD DE LOS MICROORGANISMOS.
COLONIZACIÓN, INFECCIÓN Y ENFERMEDAD.

ÍNDICE:

1. INTRODUCCIÓN.
2. CONCEPTOS GENERALES DE EPIDEMIOLOGÍA DE LAS ENFERMEDADES
INFECCIOSAS.
2.1 LA EPIDEMIOLOGÍA CLÍNICA
2.2 LAS RAMAS DE LA EPIDEMIOLOGÍA
2.3 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS TRANSMISIBLES
3. FLORA NORMAL DEL SER HUMANO
3.1 CONCEPTOS
3.2 MICROBIOTA DE LA PIEL
3.3 MICROBIOTA DEL TRACTO RESPIRATORIO Y CAVIDAD ORAL.
3.4 MICROBIOTA INTESTINAL
3.5 MICROBIOTA URINARIA Y VAGINAL
4. CONDICIONES DE PATOGENICIDAD DE LOS MICROORGANISMOS
4.1 ENTRADA DE LOS PATÓGENOS AL HUESPED
4.2 CONOLIZACIÓN Y CRECIMIENTO
4.3 VENCER LAS DEFENSAS DEL HUÉSPED
4.4 DAÑO AL HUÉSPED
5 COLONIZACIÓN, INFECCIÓN Y ENFERMEDAD
6 CONCLUSIÓN
7 RELACIÓN DEL TEMA CON EL CURRÍCULO

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1. INTRODUCCIÓN.

2. CONCEPTOS GENERALES DE EPIDEMIOLOGÍA DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS.


2.1 La epidemiología clínica.

El término epidemia significa «extendido por el pueblo». La epidemiología es la ciencia que se


ocupa del estudio de las enfermedades, de los problemas de salud en las poblaciones, y de los
factores que determinan su distribución (en el espacio) y su frecuencia (en el tiempo). Investiga
tanto sobre las enfermedades transmisibles como sobre las enfermedades no transmisibles.

2.2 Las ramas de la epidemiología.

La epidemiología se divide en varias ramas, de las cuales las más importantes son:

• La epidemiología descriptiva: nos indica el estado de salud de una población, y consiste


en el estudio de la frecuencia y la distribución de la enfermedad en esa población.
Determina estos datos en función de la edad de las personas, el sexo, la profesión, etc.
Además, estudia la distribución geográfica de las enfermedades por naciones, regiones
y municipios. Y, por último, determina la evolución de las enfermedades de esa
población a través del tiempo.
• La epidemiología analítica: nos indica las causas de las enfermedades, es decir, analiza
los factores de riesgo que determinan las enfermedades.
• La epidemiología experimental: prueba una hipótesis sobre una enfermedad o
tratamiento de la enfermedad en un grupo de personas. Plantea sus estudios
estableciendo dos grupos: uno de estudio y otro de control. Al grupo de estudio se le
asigna, por ejemplo, una sustancia, vacuna o tratamiento, mientras que al grupo de
control se le da un placebo o sustitutivo inocuo. La diferencia de resultados de ambos

2
grupos permitirá extraer conclusiones y demostrar la veracidad de la hipótesis
formulada.

La epidemiología estudia todo lo que afecta a la salud de una comunidad: los fallecimientos
(mortalidad), las enfermedades (morbilidad) y las consecuencias de las enfermedades
(incapacidad, invalidez…).

2.3 Epidemiología de enfermedades infecciosas transmisibles.

Para estudiar las enfermedades transmisibles hay que considerar el agente causal y la cadena
epidemiológica.

2.3.1 El agente causal de una enfermedad infecciosa transmisible.

En las enfermedades infecciosas transmisibles el agente causal es un organismo vivo, capaz de


multiplicarse. Puede ser una bacteria, un virus, un parásito, etc.

Sobre el agente causal de una enfermedad infecciosa transmisible ha de estudiarse:

• Patogenicidad es la capacidad para provocar enfermedad. Un germen es patógeno


cuando produce enfermedad.
• Virulencia es el grado de patogenicidad del agente causal, que depende del grado de
invasión o toxicidad que ejerza en el hospedador.
• Infectividad o infecciosidad es la capacidad que tiene un germen para penetrar en los
tejidos de un hospedador y establecerse en ellos, produciendo o no enfermedad.
• Contagiosidad es la capacidad que tiene un germen de propagarse.

2.3.2 La cadena epidemiológica.

La cadena epidemiológica es el conjunto de elementos que definen una enfermedad infecciosa


transmisible. Está formada por cuatro eslabones que son los que determinan la transmisión de
la enfermedad: reservorio, fuente de infección, mecanismo de transmisión y huésped o persona
susceptible.

3
[Link] Reservorio.

Un reservorio de una enfermedad infecciosa es el lugar donde reside, se metaboliza y se


reproduce el agente causal. Puede ser un animal, el ser humano o el medio ambiente. Por
ejemplo, el reservorio del Clostridium botulinum es el suelo.

[Link] Fuente de infección.

Fuente de infección es el sujeto animado (ser humano o animal) o elemento inanimado (suelo)
desde donde pasa el agente causal de la enfermedad al huésped. En algunos casos la fuente
de infección puede ser el mismo reservorio. Por ejemplo: la fuente de infección del Clostridium
botulinum son los alimentos enlatados inadecuadamente.

Se distinguen tres fuentes de infección: humana, animal y suelo.

• Fuente de infección humana: El agente causal de la enfermedad pasa de un ser humano


a otro. Las vías que las personas utilizan para propagar enfermedades transmisibles son:
heces, orina, saliva, manos, sangre, semen y secreciones vaginales. La persona-fuente
de infección puede encontrarse en una de estas situaciones:
a) Como enfermo.
b) Como portador: persona sin síntomas que transmite el agente causal. Una portadora
de una enfermedad puede encontrarse:
o En periodo de incubación de la enfermedad.
o En periodo de convalecencia ( está curada, pero continúa eliminando
microorganismos patógenos.)
o Sana.

Los portadores son peligrosos propagadores de gérmenes patógenos porque


carecen de síntomas, desconocen su condición de portadores y no se ponen en
tratamiento de la enfermedad.

• Fuente de infección animal: Los animales transmiten las «zoonosis» al hombre. Pueden
ser animales enfermos o portadores. El animal propaga la enfermedad a través de heces,
orina, saliva, pelo, contacto físico directo y sangre.
Los animales que son fuente de infección pueden ser domésticos, peridomésticos
(ratas) o silvestres.

4
• El suelo como fuente de infección.

[Link] Mecanismos de transmisión.

Un mecanismo de transmisión es la vía que hace posible que el agente causal de una
enfermedad transmisible tome contacto con el huésped o persona susceptible. Los
mecanismos de transmisión dependen de tres factores:

• De la vía de eliminación del microorganismo por la fuente de infección: heces, orina …


• De la resistencia del agente causal en el medio ambiente exterior.
• De la puerta de entrada del microorganismo en el huésped: digestiva, aérea ...

Existen dos tipos de transmisión: directa e indirecta.

• Transmisión directa

La enfermedad se transmite directamente de la fuente de infección al huésped; para ello ha de


haber proximidad entre ambos. Los mecanismos de transmisión directa pueden ser muy
variados:

- Mordeduras.
- Contacto cutáneo.
- ETS.
- Transmisión materno-fetal.
- Sangre.
- Vía aérea.
• Transmisión indirecta.

Entre la fuente de infección y el huésped hay una separación en el tiempo y en el espacio. Entre
ambos puede haber seres vivos (animales, artrópodos) u objetos inanimados (alimentos, agua)
que actúen como vías de transmisión.

Son mecanismos de transmisión indirecta:

- El agua: en ella pueden existir microorganismos saprofitos y patógenos que se introducen


en las personas a través de la vía digestiva.

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- Los alimentos: pueden contener microorganismos procedentes de dos orígenes: por un
lado, de los animales enfermos (triquinosis) y, por otro, su contaminación por personas
portadoras cuando los manipulan (salmonelosis).
- Los fómites: son objetos que han sido recientemente contaminados, por lo que se
convierten en vehículo de microorganismos patógenos.
- Aparatos que forman aerosoles: riego por aspersión, grifos, duchas, etc.
- Vectores: son artrópodos. Un ejemplo son los mosquitos, que transportan los
microorganismos en su superficie o en su interior (picadura).

[Link] Huésped o persona susceptible.

Es la persona que va a contraer la enfermedad infecciosa transmisible. La susceptibilidad para


contraer una enfermedad depende de muchos factores:

- La edad: por ejemplo, los niños sufren con más frecuencia que los adultos el sarampión.

- Factores de exposición: según sea el trabajo de esa persona o tenga unos determinados
hábitos. Por ejemplo, los veterinarios padecen más a menudo zoonosis que los médicos.

- Enfermedades concomitantes: debilitan las defensas inmunitarias.

- Puertas de entrada de los microorganismos. En la medida en que estas vías de entrada estén
más expuestas será más probable el contagio por una enfermedad infecciosa.

3. FLORA NORMAL DEL SER HUMANO.


3.1 Conceptos.

Se define como flora normal del ser humano o microbiota humana, aquellos microorganismos
(bacterias, hongos, arqueas, virus y parásitos) que se encuentran habitualmente en la piel y
mucosas de las personas adultas sanas, y que a su vez pueden diferenciarse en comensales,
mutualistas y patógenos.

En cada una de las diferentes localizaciones de nuestro cuerpo, como la piel, las mucosas, el
tracto respiratorio, la vagina o el tracto digestivo podemos encontrar ecosistemas microbianos
complejos y adaptados a las particularidades de cada nicho. Estas comunidades tienen un
6
comportamiento simbiótico y mutualista con las células eucariotas humanas, son
imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, mantienen un importante
diálogo con el sistema inmune y tienen funciones homeostáticas que condicionan nuestra
salud.

El conocimiento de nuestro microbioma (conjunto de comunidades microbianas incluyendo


sus genes y metabolitos, así como las condiciones ambientales que les rodean) se ha visto
considerablemente ampliado tras la utilización de las técnicas moleculares de secuenciación
masiva y han supuesto una verdadera revolución en el conocimiento de la microbiota y de su
implicación en los estados de salud y enfermedad del ser humano. Dentro de ella consideramos
dos poblaciones:

a) Flora residente: especies de microorganismos que se encuentran de forma constante


en una zona definida. Se reproducen en esa zona debido a que en ella encuentran
condiciones fisiológicas (humedad, temperatura) y nutritivas adecuadas. Su presencia
no es esencial para la vida, pero en muchas ocasiones es beneficiosa. Por ejemplo,
diversos microorganismos del tubo digestivo ayudan a la absorción de nutrientes. La
supresión de la flora residente habitual produce vacío ecológico, que tiende a ser
ocupado por microorganismos ambientales o de otras zonas del cuerpo. Estos
microorganismos pueden producir infecciones.
b) Flora transitoria: especies de microorganismos no patógenos o patógenos potenciales,
que colonizan la piel o mucosas durante un periodo corto de tiempo. La flora transitoria
tiene poca importancia mientras la flora residente permanezca intacta. Sin embargo, si
la flora residente se altera, la flora transitoria puede multiplicarse y producir infecciones.

Sin embargo, no debe olvidarse que microorganismos pertenecientes a la flora residente normal
pueden comportarse, a veces, como patógenos. Son los microorganismos oportunistas.

Los microorganismos oportunistas son aquellos que habitualmente forman parte de la flora
residente y que, en un momento dado, producen una enfermedad infecciosa
(inmunodeprimidos). La forma más habitual de que estos agentes produzcan infección es el
acceso a lugares normalmente estériles. Por ejemplo, Streptococcus viridans es un comensal
habitual del tracto respiratorio superior y de la boca; si un gran número de ellos alcanza al

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torrente sanguíneo, en un paciente que tenga una válvula cardiaca dañada por alguna razón,
pueden colonizar e infectar dicha válvula y producir un cuadro de endocarditis.

A continuación, se detallan las particularidades de los principales ecosistemas microbianos


que albergamos en nuestro cuerpo.

3.2 Microbiota de la piel.

La piel es el órgano humano de mayor tamaño con una superficie de 1,8 m2, contiene
numerosos microhábitats condicionados por las variaciones anatómicas como los surcos, el
vello, las glándulas sudoríparas y sebáceas. De forma general, en la piel se ha descrito una
densidad bacteriana media de aproximadamente 107 bacterias/cm2 que está formada por al
menos 150 especies. Cada cuatro semanas la piel se renueva al completo, eliminando las
células más superficiales mediante descamación, y también bacterias de la microbiota
residente.

Los factores más determinantes en la eliminación de la flora no residente de la piel son el pH


ácido, los ácidos grasos de las secreciones sebáceas y la presencia de lisozima. Otros factores,
como el sudor y el lavado diario, influyen de una manera determinante en la flora normal.

3.3 Microbiota del tracto respiratorio y de la cavidad oral.

El pulmón siempre ha sido considerado como un órgano estéril, pero recientemente se sabe
que también tiene una microbiota funcional y estable.

La microbiota del tracto respiratorio inferior no ha sido suficientemente estudiada. La obtención


de muestras adecuadas es complicada por utilizar procedimientos invasivos. Algunos trabajos
han puesto de manifiesto la semejanza en composición de la microbiota del tracto respiratorio
inferior con la de la vía respiratoria superior, pero con menor densidad y diversidad. Se han
descrito hasta 314 especies.

La microbiota de la cavidad oral es particularmente abundante y diversa. Se han descrito hasta,


600 especies en sujetos sanos. Las principales características de esta microbiota son la
formación de biopelículas y su gran biodiversidad con enriquecimiento de bacterias
anaerobias. Hay una predominancia clara del género Streptococcus.

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3.4 Microbiota intestinal.

La colonización microbiana del tracto gastrointestinal se inicia intraútero. Tras la introducción


de la alimentación sólida a la edad de 2-3 años, la microbiota intestinal alcanza su estado de
madurez, y su composición puede permanecer estable durante toda la vida adulta, aunque hay
numerosos factores que pueden alterarla, siendo los más importantes la dieta y la ingesta de
antibióticos. En general, se considera una microbiota normal saludable cuanto mayor sea su
diversidad y equilibrio entre las especies.

En una persona adulta, el tracto gastrointestinal puede albergar entre 500 y 1.000 especies de
microorganismos, siendo las bacterias de los filos Bacteroidetes (25%) y Firmicutes (60%) los
mayoritarios. En menor proporción se detectan otras especies bacterianas, hongos, protozoos,
virus y otros microorganismos. También es importante mantener las proporciones equilibradas,
y por ello se ha establecido la ratio Firmicutes/Bacteroides como un parámetro para evaluar el
equilibrio de la microbiota intestinal, y su funcionalidad. En los obesos esta ratio está muy
alterado por el aumento de los Firmicutes. El aumento de Firmicutes también se ha descrito en
ancianos de forma fisiológica como consecuencia de la edad.

Las principales funciones de la microbiota intestinal son prevenir la colonización por otros
microorganismos patógenos, ayudar a digerir los alimentos, producir vitaminas B y K que el
organismo humano no es capaz de sintetizar y, finalmente, y no menos importante, estimular al
sistema inmune. Tras el nacimiento, las células del sistema inmune carecen de estímulos,
reconociendo a todos los antígenos de su alrededor como parte del organismo y bloqueando la
respuesta inflamatoria contra ellos. Es por ello, que los primeros contactos de la microbiota con
las líneas celulares inmunológicas sin diferenciar son muy importantes, y van a ayudar a definir
lo que es lo “propio” de lo “extraño”. Este sistema y la microbiota intestinal mantienen un
diálogo continuo con carácter mutualista, pero si esta situación se desequilibra puede iniciarse
un proceso patológico. Esta parece ser la base de ciertas enfermedades autoinmunes donde
los antígenos de la microbiota intestinal representan un estímulo suficientemente grande como
para desencadenar una respuesta inflamatoria.

Recientemente se ha descrito la existencia del eje cerebro-intestino que conecta el sistema


nervioso central con la microbiota intestinal. Así pues, además de las enfermedades que
clásicamente se han relacionado con alteraciones en la microbiota como la obesidad, la

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diabetes tipo 2, las enfermedades inflamatorias del intestino y las alergias, últimamente
también se ha relacionado otras patologías del sistema nervioso central como el autismo, la
ansiedad, la depresión y la dependencia alcohólica.

3.5 Microbiota urinaria y vaginal.

En condiciones normales, la microbiota del tracto urinario está formada por un rango muy
amplio de 20 a 500 especies bacterianas.

La cavidad vaginal puede estar colonizada por más de 280 especies de bacterias, aunque las
mayoritarias se agrupan en 25 especies. En particular, la vagina, como todas las mucosas y
epitelios expuestos al exterior, alberga una microbiota propia que la protege frente a la
colonización por microorganismos indeseables. La microbiota vaginal va evolucionando y
cambiando a lo largo de la vida de la mujer con la edad y el estado hormonal, existiendo
cambios importantes durante el período menstrual, el embarazo y el puerperio o la
menopausia.

La colonización de la vagina se inicia con el nacimiento, pero es con la primera menstruación


cuando empieza a establecerse una microbiota vaginal definitiva. Existe un predominio claro de
distintas especies de lactobacilos. Con la menopausia se produce la interrupción del ciclo
estrogénico, provocando una reducción de la densidad microbiana vaginal.

La disminución de los lactobacilos por causas fisiológicas (como la menstruación o el


envejecimiento) o intervencionistas (como los dispositivos intrauterinos) puede provocar
infecciones vaginales y desencadenar vaginosis bacteriana o vaginitis por especies de Candida.

4. CONDICIONES DE PATOGENEIDAD DE LOS MICROORGANISMOS.

Para que un microorganismo produzca una enfermedad infecciosa, debe de darse las siguientes
condiciones de patogenicidad:

- Entrada de los patógenos en el huésped.


- Colonización y crecimiento.
- Vencer las defensas del huésped.
- Daño al huésped.

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4.1 Entrada de los patógenos al huésped.

Los patógenos deben acceder a los tejidos del huésped, y para ello tiene que existir una vía de
entrada, a través de la cual el microorganismo penetra en el organismo. Estas vías son: piel,
mucosas y parenteral.

En la entrada podemos distinguir dos etapas:

A) Adherencia específica para vencer las barreras (piel y mucosas).

Las bacterias tienen la capacidad de adherirse específicamente a las células epiteliales. La


especificidad es de dos tipos, especificidad hacia el tejido (el patógeno se adhiere a las células
de una determinada región del cuerpo de huésped) y especificidad hacia el huésped.

Los microorganismos se adhieren a receptores específicos de las células mediante unas


sustancias llamadas “adhesinas”, que son macromoléculas específicas que se encuentran
generalmente en el glucocálix (cápsula) o en las fimbrias.

B) Penetración.
- Bacterias sin capacidad de penetración: no precisan atravesar el epitelio para ejercer su
acción patógena (pueden producir exotoxinas de acción local).
- Bacterias con capacidad de penetración pasiva: atraviesan el epitelio por mecanismo
pasivo.
o A través del epitelio intacto: consecuencia de la picadura de un artrópodo vector
(directamente a sangre o al tejido celular subcutáneo).
o A través del epitelio modificado (heridas, quemaduras) o alteraciones de la flora
normal.
- Bacterias con capacidad de penetración activa: mecanismo semejante a la fagocitosis. Los
determinantes del poder patógeno están relacionados con la presencia de terminados
factores codificados por el cromosoma o plásmidos. Codifican la síntesis de proteínas o
polipéptidos que inducirán el proceso endocítico.

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4.2 Colonización y crecimiento.

Una vez que el patógeno ha llegado al tejido y se ha fijado a él, se debe multiplicar para poder
producir la enfermedad, ya que el inoculo inicial generalmente no basta para producir daño.
Para la multiplicación, los patógenos necesitan encontrar en el huésped los nutrientes
necesarios y las condiciones ambientales (temperatura, pH…) adecuadas.

Las enfermedades infecciosas según el tipo de multiplicación pueden ser:

- Localizadas en un pequeño foco.


- Localizadas en un órgano específico.
- Generalizadas.

Los patógenos poseen enzimas (son generalmente extracelulares y su acción consiste en


destruir células y destruir material intercelular) que participan y favorecen la invasión. Algunas
de ellas son: leucocidinas, hemolisinas, coagulasas, etc.

4.3 Vencer las defensas del huésped.

Para que se produzca la enfermedad infecciosa es necesario que el patógeno venza las
defensas del huésped, tanto las defensas inespecíficas como las específicas.

• Las defensas inespecíficas o innatas: son las barreras que forman la primera línea de
defensa en la respuesta inmunitaria. Por ejemplo: la piel, las mucosas, la flora normal, etc.
• Las defensas específicas: entran en juego después de las inespecíficas. Son respuestas
específicas para un patógeno concreto. Las bacterias poseen mecanismos que las
defienden de la respuesta inmune, como: compuestos que las haces resistentes a los
fagocitos, cápsulas que las protegen, leucocidinas que destruyen a los fagocitos, etc.

4.4 Daño al huésped.

Los patógenos pueden producir daño debido a la presencia de grandes cantidades de


microorganismos o por la producción de toxinas. Lo que da lugar a una serie de lesiones en el
huésped responsables del cuadro patológico.

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4.4.1 Acción tóxica

El daño en el huésped se produce debido a la presencia de toxinas, que pueden ser


transportadas por el sistema circulatorio o linfático hacia lugares lejanos de dónde se produjo
la lesión (una infección local pasa a ser una infección sistémica).

Las toxinas se pueden clasificar en exotoxinas y endotoxinas.

• Exotoxinas: Se producen como consecuencia del crecimiento y del metabolismo de la


célula y son liberadas al medio exterior. Dependiendo del mecanismo de acción se
clasifican en:
- Citotoxina: Inhibe o altera funciones celulares.
- Neurotoxinas: Impiden la transmisión normal de impulsos nerviosos.
- Enterotoxinas: Producen lesiones en las células que revisten el tracto gastrointestinal.

• Endotoxinas: Se liberan al medio al producirse la muerte bacteriana. Todas ellas producen


los mismos signos y síntomas independientemente del microorganismo que las produzca y
la respuesta del huésped es siempre la misma: fiebre, debilidad y dolor generalizado.

5. COLONIZACIÓN, INFECCIÓN Y ENFERMEDAD.

• La colonización es el grado mínimo de relación, que comprende el establecimiento de


bacterias en la piel o mucosas del huésped y se multiplica de forma suficiente para
mantener su número, sin que exista respuesta inmunológica del huésped. Es un grado de
infección.
Por tanto, este tipo de relación supone llegar a la superficie del huésped por una puerta de
entrada, colonizar el epitelio y resistir los sistemas locales de defensa.
• La infección se puede definir como la entrada, establecimiento y multiplicación de
bacterias en la superficie o interior del huésped, tanto si este sufre daño como si no. Existen
tres modelos de infección:
o Infecciones predominantemente tóxicas: bacterias sin capacidad de penetración
liberan toxinas causantes de la enfermedad.

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o Infecciones predominantemente invasivas: la acción patógena se considera debida
a la capacidad invasiva de la bacteria sobre los tejidos.
o Infecciones por acción combinada: intervienen factores lesivos e invasivos.
• Una enfermedad infecciosa es una infección que provoca cualquier desviación del estado
de salud del individuo, es decir, se produce cuando el huésped se daña. Se manifiesta por
dos tipos de evidencia:
o Signos: manifestaciones objetivas. Por ejemplo, fiebre.
o Síntomas: manifestaciones subjetivas. Por ejemplo, dolor.
Para que la enfermedad se pueda desarrollar es necesario un reservorio, que se produzca la
invasión, que exista un determinado número de microorganismos y que exista un sujeto
susceptible.

6. CONCLUSIÓN.

En el presente tema se han expuesto los conceptos generales de epidemiología de las


enfermedades infecciosas, estudiando la flora normal del ser humano en los distintos órganos,
así como las condiciones óptimas de patogenicidad de los microorganismos. Además, se han
descrito los conceptos de colonización, infección y enfermedad.

El conocimiento de los principales microorganismos que habitan nuestro cuerpo, para saber
diferenciarlos de los microorganismos extraños, así como determinar las vías de entrada, los
mecanismos de transmisión y el proceso de colonización, infección y desarrollo de la
enfermedad son fundamentales en el campo de ciencias de la salud, y más concretamente en
el de la microbiología clínica.

7. RELACIÓN DEL TEMA CON EL CURRÍCULO.

La epidemiología de las enfermedades infecciosas es fundamental tenerla en cuenta en la


elaboración del currículo correspondiente al Ciclo Formativo de Grado Superior de Laboratorio
Clínico y Biomédico según se recoge en el Real Decreto 771/2014, de 12 de septiembre, por el
que se establece el título de Técnico Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico y se fijan sus
enseñanzas mínimas y en la Orden de 28 de octubre de 2015, por la que se desarrolla el
currículo correspondiente al título de Técnico Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico en

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Andalucía. Por tanto, el estudio de los distintos factores que tienen que concurrir para que se
desarrolle una enfermedad infecciosa, son esenciales para la consecución de las capacidades
terminales de dicho ciclo.

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