Trabajo final TLP
Materia: Terapia Breve e Intervención en Crisis.
Docente: Liliana Reyes Valencia.
Elaborado por:
Álvarez Hernández Nadia Guadalupe
Aguilar Sandoval Jamilet Karime
Jiménez Romero Esmeralda Catalina
Ramírez Ramos Kimberly Karina
Roque Salas Daiana Guadalupe
Soriano Mendoza Ana Gabriela
Licenciatura en Psicología
S8
Fecha de entrega: 28/05/2025
Trastorno de la personalidad límite 301.83 (F60.3)
¿Qué es?
Pinta-Riofrio, Tovar-Proaño, Huilcatoma y Manuel-Benites (2023), mencionan que, el
trastorno límite de la personalidad (TLP) es un término que se describió formalmente en el
siglo XX; Adolf Stern para describir "la línea divisoria entre psicosis y neurosis". El TLP es
una enfermedad mental que afecta gravemente la capacidad de una persona para controlar sus
emociones. Esta pérdida de control emocional puede aumentar la impulsividad, afectar cómo
se siente una persona sobre sí misma y afectar negativamente sus relaciones con los demás.
Las personas con este TLP se involucran en comportamientos ilegales de alto riesgo que a
menudo conducen a la participación en el sistema de justicia penal.
A su vez, el TLP afecta significativamente el funcionamiento psicosocial independientemente
del género o el entorno de la persona. Contribuciones psicoanalíticas previas han confirmado
la relación entre psicosis y neurosis en este trastorno y enfatizan que la capacidad de percibir
la realidad puede permanecer intacta, pero producir distorsiones sutiles, especialmente bajo
condiciones estresantes.
Signos y síntomas
El National Institute Of Mental Health (2022) señala los siguientes signos y síntomas del
Trastorno Límite de la Personalidad:
Cambios de humor, desregulación, impulsividad, ira, autolesiones repetidas y tendencias
suicidas, así como vacío interior y miedo al abandono.
Las personas con trastorno límite de la personalidad pueden tener cambios fuertes en el
estado de ánimo y sentirse inseguras sobre cómo se perciben a sí mismas. Sus sentimientos
hacia los demás pueden cambiar rápidamente y pasar de una cercanía extrema a una aversión
extrema. Estos sentimientos cambiantes pueden originar relaciones inestables y dolor
emocional.
Las personas con este trastorno también tienden a irse a los extremos, como pensar que todo
es bueno o que todo es malo. Sus intereses y valores pueden cambiar rápidamente y pueden
actuar de manera impulsiva o imprudente.
Otras señales o síntomas pueden incluir:
● Esfuerzos para evitar un abandono real o percibido, como iniciar precipitadamente sus
relaciones, o terminarlas con la misma rapidez.
● Un patrón de relaciones intensas e inestables con familiares, amigos y otros seres
queridos.
● Una autoimagen o sentido de identidad distorsionado e inestable.
● Comportamientos impulsivos y con frecuencia arriesgados, como derrochar el dinero
en compras excesivas, tener sexo sin protección, participar en consumo de drogas y
otras sustancias, conducir de forma temeraria y comer compulsivamente. Tenga en
cuenta que, si estos comportamientos ocurren principalmente en momentos con un
alto nivel de energía o en un estado de ánimo elevado, pueden ser síntomas de un
trastorno del estado de ánimo y no de un trastorno límite de la personalidad.
● Comportamiento autodestructivo, como cortarse.
● Pensamientos recurrentes de conductas o amenazas suicidas.
● Estados de ánimo intensos y muy variables, con episodios que duran desde unas pocas
horas hasta varios días.
● Sentimientos crónicos de tener un vacío.
● Ira intensa e inapropiada, o problemas para controlar la ira.
● Sentimientos de disociación, como sentirse distanciado de sí mismo, observarse desde
fuera del propio cuerpo o tener sentimientos irreales.
No todas las personas con trastorno límite de la personalidad tendrán todos estos síntomas. La
gravedad, la frecuencia y la duración de los síntomas dependen de la persona.
Criterios diagnósticos según el DSM-V por la Asociación Americana de Psiquiatría
(2014):
Patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los
afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está
presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los siguientes
hechos:
1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el
comportamiento suicida ni las conductas autolesivas que figuran en el Criterio 5.)
2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una
alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del
sentido del yo.
4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo,
drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento
suicida ni las conductas autolesivas que figuran en el Criterio 5.)
5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o conductas autolesivas.
6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej.,
episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y,
rara vez, más de unos días).
7. Sensación crónica de vacío.
8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente
de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.
Diagnóstico diferencial según el DSM-V por la Asociación Americana de Psiquiatría
(2014):
Trastornos depresivos y bipolares. El trastorno de la personalidad límite a menudo se
presenta junto con trastornos depresivos o bipolares. Cuando se cumplen los criterios para
ambos, pueden diagnosticarse los dos. Debido a que la presentación del trastorno de la
personalidad límite puede ser transversalmente similar a un episodio de un trastorno
depresivo o bipolar, el clínico debe evitar dar un diagnóstico adicional de trastorno de la
personalidad límite basándose sólo en los hechos actuales, sin haberse documentado acerca
de si el patrón de comportamiento tuvo un inicio temprano y un curso de larga evolución.
Otros trastornos de la personalidad. Otros trastornos de la personalidad pueden ser
confundidos con el límite, ya que tienen ciertas características en común. Por tanto, es
importante distinguir estos trastornos basándose en las características diferenciales. Sin
embargo, si un individuo tiene características de personalidad que cumplen los criterios para
uno o más trastornos de la personalidad, pueden diagnosticarse todos. Aunque el trastorno de
la personalidad histriónica también se caracteriza por la búsqueda de atención, la conducta
manipuladora y el cambio rápido de las emociones, el trastorno de la personalidad límite se
distingue por la autodestructividad, los arrebatos coléricos en las relaciones íntimas y los
sentimientos crónicos de profundo vacío y soledad. Puede haber ideas o ilusiones paranoides
tanto en el trastorno de la personalidad límite como en el esquizotípico, pero estos síntomas
en el trastorno de la personalidad límite son más transitorios, reactivos interpersonalmente y
se modifican ante la estructuración externa. Aunque los trastornos de la personalidad
paranoide y narcisista también se caracterizan por una airada reacción a los estímulos de
menor importancia, la relativa estabilidad de la propia imagen, así como la falta de
autodestrucción, la impulsividad y las preocupaciones de abandono las distinguen del
trastorno de la personalidad límite. Aunque el trastorno de la personalidad antisocial y el
trastorno de la personalidad límite se caracterizan por una conducta manipuladora, las
personas con trastorno de la personalidad antisocial manipulan para obtener beneficios, poder
o alguna gratificación material, mientras que el objetivo del trastorno de la personalidad
límite se dirige más a captar el interés de los cuidadores. Tanto el trastorno de la personalidad
dependiente como el trastorno de la personalidad límite se caracterizan por el miedo al
abandono; sin embargo, la persona con trastorno de la personalidad límite reacciona al
abandono con sentimientos de vacío emocional, rabia, y exigencias, mientras que el individuo
con trastorno de la personalidad dependiente reacciona con un aumento del apaciguamiento y
la sumisión, y busca con urgencia una relación de sustitución que le proporcione cuidados y
apoyo. El trastorno de la personalidad límite aún se puede distinguir del tipo dependiente por
el patrón típico de relaciones inestables e intensas.
Cambio de la personalidad debido a otra afección médica. El cambio de la personalidad
debido a otra afección médica se caracteriza porque los rasgos que emergen son atribuibles a
los efectos directos de una afección médica sobre el sistema nervioso central.
Trastornos por consumo de sustancias. El trastorno de la personalidad límite también se debe
distinguir de los síntomas que se pueden desarrollar en relación con el consumo persistente de
sustancias.
Problemas de identidad. El trastorno de la personalidad límite se debe distinguir de un
problema de identidad, en que este último se focaliza en las preocupaciones de identidad
relacionadas con una fase del desarrollo.
Terapia Dialéctica Conductual (TDC)
La terapia dialéctico conductual es un tratamiento psicológico desarrollado específicamente
para abordar el Trastorno Límite de Personalidad, especialmente los síntomas de
impulsividad e inestabilidad que se materializan en actos suicidas y parasuicidas. La TDC
pertenece a la llamada tercera generación de terapias psicológicas que, haciendo énfasis en el
contexto y la función, incorporan a los planteamientos conductuales y cognitivos clásicos
conceptos como la atención plena, los valores, o la aceptación. (Hayes, Villate, Levin y
Hildebrandt, 2011).
La TDC tiene una filosofía integradora, parte del modelo biosocial del trastorno límite,
combinando elementos cognitivo conductual con aproximaciones de aceptación del
sufrimiento basadas en filosofías zen y budistas. El tratamiento original de la TDC, tal como
fue desarrollado por la Dra. Marsha Linehan (1993a, 1993b) y su grupo de investigación en la
Universidad de Washington (EEUU) consiste en un paquete que incluye psicoterapia
individual, entrenamiento en habilidades, atención telefónica de las crisis y reuniones
periódicas de supervisión.
Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) desde la perspectiva de la TDC la disfunción
principal de los pacientes límite es la incapacidad para regular el afecto, incapacidad de la
que se derivan la mayor parte de los síntomas característicos del TLP (pág. 46).
Aspectos básicos de la TDC:
● Según De la Vega y Sánchez Quintero (2013) la TDC actúa sobre cuatro grupos
sintomáticos, presentes en pacientes con TLP: confusión acerca del yo, impulsividad,
caos interpersonal e inestabilidad emocional; con la finalidad de poner en la marcha
conductas funcionales y adaptadas en los pacientes.
● Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) el tratamiento debe tener al menos dos
años de duración y culminar cuando el paciente sea capaz de construir «una vida que
merezca la pena vivir».
● Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) las técnicas empleadas incluyen
procedimientos de exposición, moldeamiento, aprendizaje por modelos, rol playing,
instrucciones y autoinstrucciones, refuerzos y feedback y se trabaja.
● Para Chapman (2006; como se citó en De la Vega y Sánchez Quintero, 2013) la
perspectiva dialéctica es uno de los aspectos característicos de la TDC.
● Para Linehan (1993; como se citó en De la Vega y Sánchez Quintero, 2013) la visión
dialéctica de la realidad, el mundo y la conducta pueden sintetizarse en los siguientes
puntos:
1. La realidad está formada de partes que se interrelacionan y que
funcionan como un todo. Las conductas de un individuo no se entienden de
forma individual, sino como partes de un amplio repertorio dentro de un
ambiente complejo. Si un sujeto aprende habilidades, deberá aprender aquellas
relacionadas con estás y capacitarse, para influir sobre el ambiente para poder
llevar a cabo su aprendizaje.
2. La realidad es un conjunto de fuerzas que se oponen entre sí. El sujeto con
TLP está atrapado en polaridades y es incapaz de conseguir la síntesis. El
terapeuta ayuda al paciente a lograr una síntesis viable.
3. La naturaleza fundamental de la realidad es el cambio o proceso, el
individuo y el ambiente llevan a cabo una transacción continua; la terapia se
concentra en ayudar al paciente a estar cómodo con el cambio (pág. 46).
Estructura de la TDC
Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) la TDC es una terapia organizada que incluye
trabajo entre sesiones y tareas para casa. La directividad de los terapeutas es mayor en las
etapas iniciales, cuando los pacientes carecen de control conductual y se implican en
conductas que ponen en riesgo su propia vida (pág. 47).
Según De la Vega y Sánchez Quintero (2013) la meta de la TDC es que el paciente incorpore
en su repertorio habilidades que permitan regular sus emociones y su conducta; por lo que
tanto los pacientes como el terapeuta deberán ceñirse a una disciplina que facilite la
consecución de objetivos (pág. 47).
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) refieren que debido a las frecuentes crisis y la
intolerancia al malestar que hace que el paciente difícilmente se concentré en el aprendizaje y
el terapeuta; el tratamiento se divide en dos componentes principales: un grupo de
entrenamiento específico en habilidades y una terapia individual, donde los pacientes den a
conocer las habilidades aprendidas y donde se pueda atender y dar respuesta a las crisis del
momento, así como a otras conductas que interfieren en el curso del tratamiento (pág. 47).
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) explican que el entrenamiento de habilidades se hace
de forma grupal y puede ser llevado a cabo por un terapeuta distinto al que conduce la
psicoterapia individual (pág. 47).
Por su parte, De la Vega y Sánchez Quintero (2013) indican que el terapeuta individual que
quiera formar a su paciente en habilidades deberá conseguir que el contexto del programa de
formación sea diferente del contexto de la psicoterapia normal, planificando un encuentro
separado sólo destinado a las habilidades, cambiando de sala o cambiando la disposición del
despacho, la iluminación o los elementos (por ejemplo, añadiendo una pizarra) (pág. 47). Lo
cual facilitará que tanto el psicoterapeuta como el paciente se centre en el entrenamiento de
habilidades, dejando de lado temas que no se encuentran relacionados con lo que se pretende
trabajar durante la sesión (pág. 47).
Antecedentes
Según Gempeler (2008), la Terapia Dialéctica Conductual surgió en los años setenta por
Marsha M. Linehan empezó a utilizar TCC (terapia cognoscitiva comportamental) estándar
en mujeres adultas con historias de intentos de suicidio crónicos, ideación suicida, urgencia
para hacerse daño y automutilaciones, y encontró dificultades en la imposibilidad temporal de
manejar los problemas clínicos (intentos de suicidio, urgencia de automutilarse, falta de
adherencia al tratamiento, no realización de las tareas comportamentales, problemas del
ánimo, ansiedad, etc.), y paralelamente desarrolló sesiones terapéuticas dirigidas a la
utilización de estrategias de manejo más adaptativas. A raíz de este problema, Linehan
estructuró lo que ahora conocemos como TCD (terapia conductual dialéctica). Parte de la
revisión de las conceptualizaciones y abordajes al trastorno de personalidad límite, y propone
una teoría biosocial a partir de la cual desarrolla su propuesta de intervención.
Para Gempeler (2008) la TCD parte de las conceptualizaciones en torno al trastorno de
personalidad límite como una alteración dominante del sistema de regulación emocional.
Según Linehan, TLP es un trastorno en el que la disfunción biológica en el sistema de
regulación emocional interactúa con un ambiente invalidante, desarrollando una
disregulación emocional dominante, que se expresa en la inhabilidad para modular las
emociones Un ambiente invalidante se entiende como aquél que permanentemente niega o
pasa por alto los comportamientos de un sujeto dado, independientemente de su validez
actual.
Según Gempeler (2008) en este complejo surge la TCD como una alternativa para el manejo
de pacientes difíciles, crónicos, con múltiples diagnósticos en los ejes I y II. Es una
modificación de la TCC estándar. Utiliza técnicas como entrenamiento en habilidades
sociales, tareas comportamentales, escalas de síntomas y análisis del comportamiento que
están centradas en la búsqueda de cambio conductual, pero adiciona estrategias de aceptación
o de validación que buscan transmitir a los pacientes la idea de que ellos son aceptables tal
como son, y que sus comportamientos (aun los de automutilación) tienen sentido y son
susceptibles de ser comprendidos. A partir de esta aceptación se empieza a construir una
estrategia de cambio, para que puedan desarrollar una vida significativa con sentido para
ellos. La aceptación no excluye el cambio. Es este movimiento entre aceptación y cambio lo
que lleva a Marsha Linehan a plantear el componente dialéctico, entendido como la búsqueda
de equilibrio entre esos dos elementos. Este balance ayuda a romper la rigidez de los
pensamientos, sentimientos y comportamientos propios del TLP, la tendencia a polarizar las
posiciones en extremos. Lo dialéctico implica conceptos como integralidad (holismo) y
síntesis, que facilitan el movimiento en el interior de la terapia. Estas tres estrategias de
cambio (TCC), aceptación (validación), y comprensión dialéctica, así como las teorías en la
cuáles están basadas, se constituyen en los pilares de la TCD.
Autores
Marsha Linehan. Chapman (2006), refiere que Linehan con la finalidad de crear un
tratamiento para mujeres multiproblemáticas y suicidas, revisó la literatura sobre tratamientos
psicosociales eficaces para otros trastornos (trastornos de ansiedad, trastorno depresivo
mayor, entre otros trastornos relacionados con el estado de ánimo), reunió un paquete de
intervenciones cognitivo-conductuales basadas evidencia que se dirigían al tratamiento del
comportamiento suicida. Inicialmente, estas intervenciones se centraron en cambiar las
cogniciones y los comportamientos que muchos pacientes se sintieron criticados,
incomprendidos e invalidados y, en consecuencia, abandonaron el tratamiento por completo
(párr. 2).
Según Chapman (2006), Linehan asignó en el tratamiento intervenciones diseñadas para
transmitir la aceptación del paciente y ayudarlo a aceptarse a sí mismo, a sus emociones,
pensamientos, al mundo y a los demás (párr. 2).
Boggiano y Gagliesi (2020) refieren que algunos otros autores como Miller Alec y Rathus
Jill realizaron investigaciones que reforzaron la evidencia entre 1996 y 2000 con una
adaptación de DBT para adolescentes y sus familias, con diagnóstico de TLP, rasgos TLP,
CASIS, ideación o tentativas suicidas (pág. 23).
Según indica Boggiano y Gagliesi (2020) autores como MacCann, Ball e Ivanoff André
mediante estudios realizados entre 1996 y 2000, mostraron la eficacia de DBT en población
forense. Se trata de un grupo de varones encarcelados en varias unidades penitenciarias con
diagnósticos de TLP (50%), de Trastorno Antisocial de la Personalidad (50%), que
cometieron crímenes violentos. Los resultados mostraron una mejoría en los problemas
conductuales graves (CASIS, TS, disturbios gregarios, daños a infraestructura, problemas de
violencia en general) y también tuvo efectos sobre el burnout de los agentes y personal de la
cárcel (pág. 23).
Como menciona Gempeler (2008), la TCD ha sido usada en varios estudios controlados,
aleatorizados, fuera de la Unidad de Investigación de Linehan en la Universidad de
Washington. Koons, Robins, Tweed & Lynch (7), asignaron al azar a veinte mujeres
diagnosticadas con TLP a TCD o TAU. A diferencia de los estudios originales de Linehan
(1991, 1993), los sujetos no debían tener una historia reciente de parasuicidio. Los sujetos
que recibieron TCD mostraron una reducción estadísticamente significativa en la ideación
suicida, depresión, desesperanza y rabia, al compararlos con los sujetos que recibieron TAU.
Según Gempeler (2008), autores como Verheul et al., (8) llevaron a cabo un estudio
controlado aleatorizado en Noruega, comparando TCD y TAU. Sus resultados son
consistentes con los obtenidos en los estudios reportados anteriormente. Los sujetos en la
condición de TCD reportaron una mayor adherencia al tratamiento, reducción de
comportamientos suicidas, reducción de episodios de autodaño y automutilación.
Aspectos relevantes del entrenamiento de habilidades
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) describen aspectos relevantes para considerar al llevar
a cabo el entrenamiento de habilidades desde la TDC:
● Debe ser llevado a cabo por dos terapeutas en una sesión grupal de dos horas y media
de duración.
● A través del encuadre grupal el terapeuta deberá mostrarse directivo para llevar a cabo
la sesión y no dejarse llevar por los problemas de los pacientes.
● La terapia no se ve interferida cuando un paciente en concreto no está de humor para
la formación, ya que se cuenta con el interés del resto del grupo.
● El grupo permite observar y trabajar las conductas interpersonales que surgen entre
los participantes, proporciona apoyo y permite que los pacientes aprendan unos de
otros, aumentando las fuentes de aprendizaje.
● Los pacientes encuentran este formato educativo más útil y menos estresante que al
participar en grupos de descarga emocional.
● Contar con un segundo terapeuta de apoyo en el grupo de entrenamiento minimiza el
desgaste asociado a este tipo de grupo.
● Los responsables del grupo deberán reunirse con frecuencia con el terapeuta
individual, para garantizar el avance del tratamiento.
● La TDC se compone de cuatro módulos de habilidades específicas, basadas en las
dificultades de regulación de los pacientes y sus consecuencias: habilidades básicas de
conciencia, habilidades de efectividad interpersonal, habilidades de regulación de las
emociones y habilidades de tolerancia al malestar.
● Cada módulo requiere alrededor de ocho sesiones de entrenamiento.
● El primer módulo, habilidades básicas de conciencia, puede requerir de tres sesiones
pero se repasa y refuerza al principio antes de cada nuevo módulo.
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) describen los cuatro módulos de habilidades
específicas de la siguiente manera:
a) Habilidades básicas de conciencia
Para Schnyder (2009; como se citó en De la Vega y Sanchez Quintero, 2013) la incorporación
de técnicas de mindfulness en la psicoterapia ha revolucionado el tratamiento de diversas
patologías, mostrando resultados prometedores (pág. 48). Para De la Vega y Sánchez
Quintero (2013), en la TDC, el mindfulness se enseña en un módulo específico de habilidades
básicas de conciencia, que se trabajan a lo largo del tratamiento mediante fichas semanales.
Estas habilidades, inspiradas en filosofías orientales de meditación, buscan abordar
sentimientos de vacío y desconocimiento del yo, con el objetivo de que los pacientes
aprendan a controlar su mente en lugar de ser controlados por ella.
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) identifican tres estados mentales: la mente racional
(lógica), la mente emocional (impulsiva) y la mente sabia (integradora). Para equilibrar la
mente racional y emocional, se desarrollan habilidades de observación, descripción y
participación, así como habilidades de no emitir juicios, unicidad mental y hacer lo que
funciona. Los ejercicios de mindfulness ayudan a los pacientes a concentrarse en el "aquí y
ahora".
b) Habilidades de efectividad interpersonal
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) indican que para la TDC, los individuos con
personalidad límite suelen enfrentar una desregulación interpersonal, lo que resulta en
relaciones caóticas e inestables que les causan sufrimiento. Tienen dificultades para tolerar el
abandono y controlar sus reacciones, que a menudo se manifiestan como agresión o
autoagresión. En este módulo, el objetivo es "ser eficaz interpersonalmente", lo que implica
alcanzar metas en las relaciones sin dañar la conexión con los demás ni comprometer el
respeto personal.
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) indican que el módulo se divide en varias partes: la
primera se centra en que los pacientes analicen situaciones y definan objetivos; la segunda
examina factores que afectan la efectividad interpersonal; la tercera considera aspectos a
tener en cuenta antes de hacer peticiones o expresar opiniones; y la última se dedica a
habilidades específicas, como mantener la posición de manera asertiva y cortés. Estas
habilidades se practican a través de role playing de situaciones hipotéticas o reales, y se
proporciona una lista de ejemplos para aplicar en la vida cotidiana.
c) Habilidades de regulación de las emociones
Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) desde la perspectiva de la TDC, la disregulación
emocional es un aspecto nuclear en el trastorno límite de la personalidad (TLP), por lo que el
manejo de las emociones es clave en la psicoterapia. Los pacientes con TLP suelen sentirse
abrumados por emociones intensas como ira, frustración, tristeza y ansiedad, y carecen de
recursos para manejarlas, lo que los puede llevar a conductas disfuncionales como gestos
autolíticos o consumo de sustancias.
Según De la Vega y Sánchez Quintero (2013), en este módulo, se pretende validar las
emociones de los pacientes, puesto que sienten que estás son inadecuadas. Se busca que
aprendan a observar sus respuestas emocionales de manera consciente y sin juicio, tolerando
sus emociones mientras cambian las respuestas conductuales dañinas. Los pacientes aprenden
a identificar y nombrar sus emociones, reconociendo su función en el entorno. Se introducen
técnicas para reducir la vulnerabilidad asociada a estilos de vida poco saludables y se ensayan
métodos para aumentar la conciencia de emociones positivas y disminuir el impacto de las
negativas, como actuar de manera opuesta a la emoción.
d) Habilidades de tolerancia al malestar
Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) las habilidades de tolerancia al malestar, basadas
en el mindfulness y filosofías zen y budistas, se centran en aprender a manejar el dolor y el
sufrimiento en lugar de evitarlos. Se considera que el dolor es parte de la vida y su aceptación
es esencial para el cambio.
Según De la Vega y Sánchez Quintero (2013) el módulo se divide en habilidades de
supervivencia a las crisis, las cuales enseñan a tolerar el dolor sin recurrir a conductas
impulsivas, como la autolesión, que ofrecen alivio temporal pero agravan el problema a largo
plazo. Se proponen técnicas como la distracción, la búsqueda de estímulos positivos y la
relajación. Por su parte, las habilidades de aceptación de la realidad se enfocan en aceptar a
uno mismo y la situación actual sin juicio. Incluyen técnicas como la aceptación radical y
ejercicios de conciencia del entorno y de uno mismo, promoviendo una actitud de buena
disposición.
Psicoterapia individual
Para De la Vega y Sánchez Quintero (2013) la psicoterapia individual es el elemento central
del tratamiento y esencial para el progreso del paciente; antes de iniciar la terapia, es
necesario motivar al paciente y establecer una buena relación terapéutica. La TDC se basa en
una relación de confianza, evitando reproducir entornos invalidantes del pasado del paciente,
y busca un equilibrio entre aceptar emociones y promover el cambio.
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) indican que los pacientes con trastorno límite
presentan conductas disfuncionales peligrosas, que interfieren en la terapia. Los objetivos
prioritarios de la TDC, según Linehan (1993; como se citó en De la Vega y Sánchez Quintero
(2013), son:
1. Reducir las conductas que atentan contra la vida del paciente (intentos de suicidio,
pensamientos suicidas y autoagresiones).
2. Reducir conductas que interfieren en el tratamiento (no acudir a terapia, llegar tarde,
acudir intoxicado, alejarse de las personas que proporcionan ayuda, no realizar las
tareas terapéuticas o recurrir a la hospitalización como única forma de manejar una
crisis).
3. Reducir conductas que interfieren de forma seria en la calidad de vida (uso de
sustancias, trastornos de alimentación, absentismo laboral o escolar, descuido de
enfermedades, no utilización de la red social de apoyo).
4. Incrementar las estrategias de afrontamiento destinadas a la regulación emocional
(puesta en marcha de habilidades de conciencia, de relación interpersonal, de manejo
emocional y de tolerancia al malestar).
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) refieren que para enfocar una terapia individual, se
evalúan las conductas problemáticas del paciente en la semana previa y los factores externos
que las preceden o siguen. Este análisis permite identificar conductas disfuncionales y
determinar qué comportamientos adaptativos deben aprenderse. El trabajo terapéutico
comienza abordando las conductas que generan problemas tanto dentro como fuera de la
sesión, usando lo que ocurre en consulta para tratar los problemas actuales, como las
reacciones emocionales exageradas del paciente.
Consulta telefónica y reuniones de supervisión
De la Vega y Sánchez Quintero (2013) indica que la TDC incluye consultas telefónicas y
reuniones de supervisión.
● Consulta telefónica. Se usa para atender situaciones de crisis en tiempo real, el
terapeuta aplica las técnicas aprendidas durante los módulos de habilidades
específicas y repara la relación terapéutica si es necesario, evitando rupturas
prematuras.
● Reuniones de supervisión. Su objetivo es apoyar y coordinar al equipo terapéutico,
mediante el establecimiento de objetivos y estrategias comunes y protegiendo el
bienestar de los profesionales que trabajan con estos casos.
Objetivo general de intervención
Realizar una evaluación psicológica integral para confirmar el diagnóstico de Trastorno
Límite de la Personalidad (TLP), mediante la aplicación de entrevistas clínicas estructuradas
y una prueba psicométrica, con el fin de diseñar un plan de intervención adecuado a las
necesidades del paciente.
Sesiones
Sesión Objetivo Técnica/Estrategia Resultados de
intervención
Sesión 1 Identificar el motivo de Entrevista psicológica -Clarificación del
consulta del paciente y inicial con la paciente. Es el motivo de consulta, lo
recopilar información primer encuentro entre el que permitirá
personal necesaria para psicoterapeuta y el paciente comprender la
completar la historia y tiene como objetivo problemática del
clínica. establecer una relación paciente; y formarse
Explorar el examen del terapéutica y recopilar como psicoterapeutas
estado mental para evaluar información relevante para una impresión
las capacidades cognitivas comprender el motivo de diagnóstica.
y emocionales del consulta del paciente. -Mediante el llenado de
paciente, así como su Observación. La la historia clínica se
apariencia en general. observación es una técnica pretende recopilar
de recolección de información sobre la
información que implica la historia personal,
atención sistemática y el médica, familiar, escolar
registro de e incluso laboral del
comportamientos para su paciente. La historia
posterior análisis. clínica permite indagar
sobre la duración,
frecuencia e intensidad
de los síntomas, lo que
permite contextualizar el
problema e identificar
patrones que pueden ser
relevantes para el
diagnóstico.
Se espera obtener una
evaluación general y
sistemática del estado
físico y psicológico, del
paciente, de igual
manera se busca
identificar posibles
alteraciones en el
pensamiento,
percepción, orientación,
juicio y conciencia de
enfermedad.
Sesión 2 Indagar de manera Aplicación de la Escala del -Identificar si existe la
sistemática y clínica la Trastorno Límite de la presencia de síntomas
posible presencia del Personalidad (Butler, significativos asociados
Trastorno Límite de la Brown, Beck, Grisham, a el TLP, como
Personalidad (TLP) en el 2002). impulsividad emocional,
paciente, a través de la Esta escala también ayuda a miedo al abandono,
aplicación de la Escala, identificar creencias pensamientos
asimismo, se busca disfuncionales y patrones disfuncionales,
obtener un perfil de comportamiento en el relacionados con el
sintomático más preciso paciente, por lo cual vacío existencial y una
que facilite la formulación permitirá, disminuir ideas marcada desconfianza
diagnóstica y oriente la disfuncionales (que por lo interpersonal.
planificación de una general muestran temas de
intervención terapéutica soledad, dependencia,
adecuada, considerando vacío, “malestar”,
una canalización o desconfianza interpersonal
intervención con un y vulnerabilidad).
enfoque interdisciplinario.
Sesión 3 Proporcionar una Entrevista de devolución de -Se espera comunicar
explicación clara y resultados. Encuentro entre los resultados de manera
comprensible del el psicoterapeuta y el clara y comprensible,
diagnóstico de TLP, paciente, con el objetivo de para que el paciente
incluyendo sus explicarle el propósito de la pueda entenderlos y
características, síntomas y sesión: devolución de comprender su
cómo se manifiestan en la resultados sobre el significado.
vida del paciente. diagnóstico y del resultado -Se espera igualmente
Acompañar al paciente a de la prueba aplicada, realizar una discusión
entender que el TLP es un validación de sus del plan de tratamiento,
trastorno tratable y que no emociones del paciente, lo cual puede incluir
define su identidad, establecimiento con el recomendaciones para el
promoviendo una visión paciente de metas paciente, como el
más positiva y realista. terapéuticas claras y empleo de técnicas que
Compartir los resultados alcanzables basadas en el le ayuden a regular sus
de las pruebas diagnóstico, fomentar la emociones.
psicológicas y participación activa del -A su vez se pretende
evaluaciones realizadas, paciente en su tratamiento y invitar al paciente a
explicando su relevancia y en la gestión de sus participar en su proceso
cómo se relacionan con el síntomas, resumen de los de tratamiento y
diagnóstico. puntos clave discutidos animarlo a hacer
durante la sesión, preguntas y expresar
asegurándose de que el sus opiniones.
paciente haya comprendido -Finalmente, el
la información psicoterapeuta deberá
proporcionada. establecer un plan de
seguimiento para
monitorear el progreso
del paciente, mediante la
programación de
sesiones futuras.
Sesión 4 Observar las habilidades Role-playing de situaciones Se pretende:
de resolución de problemáticas pertinentes. -Aumentar la capacidad
problemas relacionadas Mediante la integración y de reflexión y
con situaciones específicas empleo eficaz de diferentes exploración emocional
del paciente. habilidades cognitivas y en el paciente.
Mejorar las habilidades de conductuales de resolución -Mejorar la tolerancia al
resolución de problemas, de problemas, que se malestar y la regulación
mejorar la calidad de vida interrelacionan entre sí y emocional del paciente.
y relación con la sociedad sean interdependientes, esto -Reducir conductas
por parte del paciente. también requiere de un autolesivas y mejorar la
entrenamiento específico y adaptación social del
práctica continua. paciente al medio.
Esto se hace mediante la -Fortalecer la relación
identificación de terapéutica y la alianza
situaciones problemáticas con el terapeuta.
específicas que le causen
ansiedad, frustración o
conflicto, definir qué
habilidades o
comportamientos se desean
desarrollar, informar al
paciente sobre el proceso
de role-playing, descripción
de la situación problemática
en detalle, feedback y
reflexión.
Sesión 5 Mejorar las habilidades Role-playing del área de -Se pretende reducir las
interpersonales, mayor habilidades respuestas impulsivas o
eficacia social respecto a interpersonales. desadaptativas del
áreas Esto se hace mediante el paciente, aumento en la
conductuales-expresivas. establecimiento de las tolerancia a la
habilidades interpersonales frustración y
que se desean trabajar, fortalecimiento de la
mediante la selección de autoeficacia en sus
situaciones que el paciente contextos sociales, y una
haya experimentado o que mayor adherencia
pueda enfrentar en su vida terapéutica.
diaria, explicación de la
técnica al paciente,
ejecución de la técnica,
feedback y reflexión.
Se llevará a cabo mediante
el uso del enfoque
dialéctico, debido a que el
formato de grupo permite
una experiencia de
entrenamiento estructurada
de habilidades en la que el
paciente tolera mejor la
falta de atención individual
y aumenta el índice de éxito
de la terapia.
Sesión 6 Garantizar una transición Entrevista para dar cierre y Esto puede variar según
efectiva y positiva hacia la seguimiento al paciente. la individualidad del
autonomía y el manejo Encuentro entre el paciente, pero en
independiente de sus psicoterapeuta y el paciente general, se pretende que
síntomas y desafíos que permite dar cierre a las el paciente:
emocionales. sesiones con el paciente, si -Mejore la regulación
Proporcionar herramientas este es canalizado con emocional. y aumente su
y estrategias para que el algún especialista (médico, autoeficacia.
paciente pueda identificar neurólogo, etc.); o dar -Fortalezca su red de
señales de advertencia de seguimiento para verificar apoyo.
recaídas y manejar avances o retrocesos en sus A su vez:
situaciones de riesgo de proceso terapéutico. -Prevenir recaídas en el
manera efectiva. paciente.
Establecer un plan de -Cierre emocional, que
seguimiento que permita permite despedirse del
al paciente tener acceso a proceso terapéutico de
apoyo adicional si es manera saludable y con
necesario. una sensación de logro.
Canalizar con otros
especialistas (psiquiatras,
neurólogos, etc) si el
paciente lo requiere.
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