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La Tolerancia

El documento explora la mística en diversas tradiciones religiosas, comenzando con el paganismo europeo antiguo caracterizado por el politeísmo y el animismo, y continuando con la mística cristiana que se centra en la unión con Dios a través de experiencias místicas como el éxtasis. Se menciona la influencia de figuras como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, así como la mística española que se desarrolló en el siglo XVI con un enfoque ecléctico y literario. Finalmente, se describen las tres vías de la vida espiritual: purgativa, iluminativa y unitiva, que guían al alma hacia la unión con Dios.
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La Tolerancia

El documento explora la mística en diversas tradiciones religiosas, comenzando con el paganismo europeo antiguo caracterizado por el politeísmo y el animismo, y continuando con la mística cristiana que se centra en la unión con Dios a través de experiencias místicas como el éxtasis. Se menciona la influencia de figuras como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, así como la mística española que se desarrolló en el siglo XVI con un enfoque ecléctico y literario. Finalmente, se describen las tres vías de la vida espiritual: purgativa, iluminativa y unitiva, que guían al alma hacia la unión con Dios.
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Mística pagana

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Véanse también: Chamanismo y Religión mistérica.
Las religiones de origen europeo antiguo, llamadas despectivamente «paganas»
o paganismo, son aquellas creencias y religiones anteriores o distintas al
judaísmo, cristianismo e islamismo y a menudo caracterizadas por el animismo o
el politeísmo. En el seno de estas religiones, los Misterios de Eleusis o eleusinos y
el neopitagorismo, todavía mal conocidos, llegaron a tener creyentes que se
manifestaban de forma mística.

Las religiones celtas agrupan diversas creencias. Estas religiones mantenían


un politeísmo conectado en gran medida con fuerzas de la naturaleza (animismo)
que deificaban todo lo viviente o activo. A falta de referencias escritas extensas,
por los hallazgos arqueológicos y funerarios se puede deducir que eran religiones
muy marcadas por la magia y el ritual. Se han encontrado vasijas de procedencia
celta con personajes en posturas yógicas, que con toda probabilidad representan
a sacerdotes. Esto lleva a pensar en algún tipo de misticismo religioso
emparentado con las creencias en dioses asociados a fuerzas naturales. 1 [ ]

El filósofo neoplatónico Plotino (s. III d. C.) nacido en Egipto, representa una
mística natural, que, no obstante, describe el éxtasis con «una perfección tal que
ha sido después imitada por los místicos cristianos» quienes siguieron sus mismas
fórmulas.2 [ ]

Mística cristiana
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Artículo principal: Teología mística cristiana
Véanse también: Contemplación y Teología negativa.

Santa Teresa de Jesús, una de las mayores


exponentes de la mística en el cristianismo.
En el caso de la mística cristiana el acto místico de unión con Dios, conocido
como éxtasis, no depende del individuo, sino solamente de Dios, que por motivos
que solo él conoce otorga como gracia privada un breve tiempo de comunicación
sensible ultraterrena a algunas almas a las que se acerca, bien directamente o
bien para su posterior transmisión a un grupo específico o al conjunto social.
Puede ir acompañado de las manifestaciones llamadas «estigmas» o «llagas»:
heridas que reproducen algunas de las heridas de Cristo en la cruz, así como
de bilocación (suceso que consiste en que el santo o místico es visto en dos o
más sitios al mismo tiempo) y manifestaciones proféticas. Se cree que el éxtasis
es otorgado, en el caso del catolicismo, pero esto no es necesario, a personas que
han seguido una dura disciplina ascética de ayuno, soledad, oración, hesicasmo,
humildad, trabajo, penitencia, mortificación e introspección mediante el
seguimiento de una regla de conducta monástica (clero regular masculino y
femenino) para purificarse ante los ojos de Dios mediante los caminos o vías
llamados «vía purgativa» y «vía iluminativa». Los místicos carmelitanos hablan de
«noche oscura», así como de dar un «ciego y oscuro salto» de fe con la
esperanza de que Dios se apiade y recoja el alma de sus siervos. Si Dios quiere,
habrá una unión mística o éxtasis, experiencia más divina que humana que resulta
de un placer «inefable», esto es, intransmisible por entero, sino solo en una parte
muy pequeña, por medio de la palabra o cualquier otro medio de expresión. Así la
describe por ejemplo Santa Teresa de Jesús:
Y es tanto lo que se emplea el alma en el gozo de lo que el Señor la representa, que parece que se
olvida de animar el cuerpo. (...) No se pierde el uso de ningún sentido ni potencia, pero todo está entero
para emplearse en Dios solo. De este recogimiento viene algunas veces una quietud y paz interior muy
regalada, que está el alma que le parece que no le falta nada.

También, sin embargo, existe una mística protestante que representan, por
ejemplo, escritores como Emanuel Swedenborg y sus Arcanos celestes o Joseph
Smith, fundador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o
Mormonismo, o incluso el poeta William Blake, así como una mística heterodoxa
representada, en la forma más antigua, por los cristianos gnósticos y en la Edad
Media y Renacimiento por los alumbrados, los dejados o por los seguidores
del quietismo preconizado por Miguel de Molinos, una mística en ciertos sentidos
muy cercana al budismo.

La tradición mística cristiana arranca en realidad de Pablo de Tarso y


del Evangelio según San Juan, así como de los posteriores Padres de la Iglesia,
en particular los Padres del yermo o de la Tebaida. San Agustín de Hipona fue una
figura muy influyente, así como Santo Tomás de Aquino. Carácter místico tienen
algunas obras muy leídas del desconocido Pseudo Dionisio Areopagita, que
algunos quieren identificar erróneamente con el desconocido griego convertido
por Pablo de Tarso en el Areópago de Atenas; su teología negativa fue un avance
que se incorporó a la mística cristiana y se encuentra, por ejemplo, en San Juan
de la Cruz. Siguen después las escuelas místicas de distintas órdenes
monásticas, entre las cuales destacan las distintas ramas de la mística
franciscana, la mística agustina, la mística carmelita y la mística trinitaria. Tuvo
mucha importancia y fue no poco influyente la mística germánica, representada
por Jan van Ruysbroeck, el maestro Eckart, Tomás de Kempis y, ya en el Barroco,
por Angelus Silesius y su Peregrino querubínico.

Mística española
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Artículo principal: Escuela ascética española
Véase también: Literatura española del Renacimiento#Literatura religiosa

Portarretrato de San Juan de la Cruz.


La mística española se desarrolló principalmente en Castilla, Andalucía y
Cataluña. Brota fuertemente en el siglo XVI a causa de la tensión existente con
el protestantismo. Existen los precedentes medievales de Raimundo Lulio, que
marca fuertemente la tradición española con el contacto de la cultura árabe y la
mística sufí, y con la tradición semítica de la cábala (en España se compiló su libro
más importante, el Zohar, y muchos escritores sefardíes emigrados ampliaron las
enseñanzas cabalísticas, como por ejemplo Moisés Cordovero o Isaac Luria). Se
trata, además, cronológicamente, de una de las últimas místicas aparecidas y en
cierto modo representa la culminación de la tradición mística cristiana.

La característica más acusada de la mística española es su carácter ecléctico,


armonizador entre tendencias extremas; un ejemplo, podemos encontrar en San
Juan de la Cruz al demonio nombrado en árabe Aminadab o un mismo verso
repetido al estilo de la poesía árabe. Un segundo rasgo es que en la literatura
religiosa hispana predomina lo ascético sobre lo místico. El tercero sería su gran
elaboración formal: presenta un excelente estilo literario, de forma que muchas de
sus obras se cuentan como obras maestras de la literatura en lengua española.

Vivo sin vivir en mí


y tan alta vida espero

que muero porque no muero.


Tema de atribución discutida, usado por Santa Teresa de Jesús y con alguna variación (y
de tal manera espero) por San Juan de la Cruz.3
[ ]

Como corriente literaria, utiliza la creación de obras escritas como medio para
expresar la religiosidad y lo que supone para sus autores la unión del alma con
Dios, reservada a muy pocos elegidos.

Vías purgativa, iluminativa y unitiva


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Para la unión del alma con Dios se establecía el seguimiento de tres vías,
procedimientos, pasos o fases, según el Tratado espiritual de las tres vías,
purgativa, iluminativa y unitiva de Bernardo Fontova (Valencia, 1390-1460), cartujo
en Vall de Crist;4 y que repetiría Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla,
[ ]

en Varón de deseos en que se declaran las tres vías de la vida espiritual,


purgativa, iluminativa y unitiva (1642):5
[ ]

 Vía purgativa: el alma se purifica de sus vicios y sus pecados mediante la


penitencia y la oración. Las atracciones por sí mismas no tienen por qué ser
malas pero sí lo es el apego o gusto que provocan en la memoria, porque la
impide orientarse plenamente hacia Dios. La privación corporal y la oración
son los principales medios purgativos.

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