INTRODUCCIÓN
La aparición de la vida, y, por ello, de la célula, probablemente se inició gracias
a la transformación de moléculas inorgánicas en orgánicas bajo unas
condiciones ambientales adecuadas, produciéndose más adelante la
interacción de estas biomoléculas generando entes de mayor complejidad de lo
cual estaremos hablando brevemente a lo largo de esta investigación.
DEFINICIÓN
La célula (del latín cellula, diminutivo de cella, ‘celda’)[1] es la unidad
morfológica y funcional de todo ser vivo. De hecho, la célula es el elemento de
menor tamaño que puede considerarse vivo. De este modo, puede clasificarse
a los organismos vivos según el número de células que posean: si solo tienen
una, se les denomina unicelulares (como pueden ser los protozoos o las
bacterias, organismos microscópicos); si poseen más, se les llama
pluricelulares. En estos últimos el número de células es variable: de unos
pocos cientos, como en algunos nematodos, a cientos de billones (1014), como
en el caso del ser humano. Las células suelen poseer un tamaño de 10 µm y
una masa de 1 ng, si bien existen células mucho mayores.
ORIGEN
La aparición del primer organismo vivo sobre la Tierra suele asociarse al
nacimiento de la primera célula. Si bien existen muchas hipótesis que
especulan cómo ocurrió, usualmente se describe que el proceso se inició
gracias a la transformación de moléculas inorgánicas en orgánicas bajo
unas condiciones ambientales adecuadas; tras esto, dichas biomoléculas
se asociaron dando lugar a entes complejos capaces de autorreplicarse.
Existen posibles evidencias fósiles de estructuras celulares en rocas
datadas en torno a 4 o 3,5 miles de millones de años.
Se han encontrado evidencias muy fuertes de formas de vida
unicelulares fosilizadas en microestructuras en rocas de la formación
Strelley Pool, en Australia Occidental, Se trataría de los fósiles de células
más antiguos encontrados hasta la fecha. Evidencias adicionales
muestran que su metabolismo sería anaerobio y basado en el sulfuro.
El experimento de Miller y Urey, realizado en 1953, demostró que una mezcla
de compuestos orgánicos sencillos puede transformarse en algunos
aminoácidos, glúcidos y lípidos (componentes todos ellos de la materia viva)
bajo unas condiciones ambientales que simulan las presentes hipotéticamente
en la Tierra primigenia (en torno al eón Hádico).[65] Se ha sugerido que el
último antepasado común universal vivió hace más de 4200 millones de años.
Se postula que dichos componentes orgánicos se agruparon generando
estructuras complejas, los coacervados de Oparin, aún acelulares que, en
cuanto alcanzaron la capacidad de autoorganizarse y perpetuarse, dieron lugar
a un tipo de célula primitiva, el progenote de Carl Woese, antecesor de los tipos
celulares actuales.[33] Una vez se diversificó este grupo celular, dando lugar a
las variantes procariotas, arqueas y bacterias, pudieron aparecer nuevos tipos
de células, más complejos, por endosimbiosis, esto es, captación permanente
de unos tipos celulares en otros sin una pérdida total de autonomía de
aquellos.[67] De este modo, algunos autores describen un modelo en el cual la
primera célula eucariota surgió por introducción de una arquea en el interior de
una bacteria, dando lugar esta primera a un primitivo núcleo celular.[68] No
obstante, la imposibilidad de que una bacteria pueda efectuar una fagocitosis y,
por ello, captar a otro tipo de célula, dio lugar a otra hipótesis, que sugiere que
fue una célula denominada cronocito la que fagocitó a una bacteria y a una
arquea, dando lugar al primer organismo eucariota. De este modo, y mediante
un análisis de secuencias a nivel genómico de organismos modelo eucariotas,
se ha conseguido describir a este cronocito original como un organismo con
citoesqueleto y membrana plasmática, lo cual sustenta su capacidad fagocítica,
y cuyo material genético era el ARN, lo que puede explicar, si la arquea
fagocitada lo poseía en el ADN, la separación espacial en los eucariotas
actuales entre la transcripción (nuclear), y la traducción (citoplasmática).
Una dificultad adicional es el hecho de que no se han encontrado organismos
eucariotas primitivamente amitocondriados como exige la hipótesis
endosimbionte. Además, el equipo de María Rivera, de la Universidad de
California, comparando genomas completos de todos los dominios de la vida
ha encontrado evidencias de que los eucariotas contienen dos genomas
diferentes, uno más semejante a bacterias y otro a arqueas, apuntando en este
último caso semejanzas a los metanógenos, en particular en el caso de las
histonas. Esto llevó a Bill Martin y Miklós Müller a plantear la hipótesis de que la
célula eucariota surgiera no por endosimbiosis, sino por fusión quimérica y
acoplamiento metabólico de un metanógeno y una α-proteobacteria simbiontes
a través del hidrógeno (hipótesis del hidrógeno)Esta hipótesis atrae hoy en día
posiciones muy encontradas, con detractores como Christian de Duve.
IMPORTANCIA
La célula humana es la unidad fundamental de la vida, compuesta por
componentes como la membrana celular, el núcleo y el citoplasma. Estos
componentes trabajan juntos para realizar funciones vitales como la estructura,
la absorción de nutrientes, la conversión de energía y la especialización en
diferentes tejidos y órganos.
Partes de la célula humana:
• Membrana celular: Rodea la célula y controla el movimiento de
sustancias hacia dentro y fuera.
• Núcleo: Contiene el material genético (ADN) y controla la actividad
celular.
• Citoplasma: Líquido que llena la célula y contiene orgánulos, que son
estructuras especializadas con funciones específicas.
Funciones de la célula humana:
• Estructura y soporte: Las células proporcionan la estructura básica de
los tejidos y órganos.
• Absorción y conversión de nutrientes: Las células absorben nutrientes de
la sangre y los convierten en energía.
• Funciones especializadas: Diferentes tipos de células tienen funciones
específicas, como las células musculares para el movimiento o las células
nerviosas para la transmisión de impulsos.
Tipos de células humanas:
• Células eucariotas: Poseen un núcleo definido y contienen orgánulos,
como las células animales y vegetales.
• Células procariotas: No tienen núcleo definido y son más simples, como
las bacterias.
Célula animal
La teoría celular, propuesta en 1838 para los vegetales y en 1839 para los
animales,[3] por Matthias Jakob Schleiden y Theodor Schwann, postula que
todos los organismos están compuestos por células, y que todas las células
derivan de otras precedentes. De este modo, todas las funciones vitales
emanan de la maquinaria celular y de la interacción entre células adyacentes;
además, la tenencia de la información genética, base de la herencia, en su
ADN permite la transmisión de aquella de generación en generación.
Conclusión
La célula humana es la unidad básica de la vida, con componentes clave que
realizan funciones esenciales para la existencia y el funcionamiento del cuerpo,
su importancia radica en qué La célula humana es la unidad fundamental de la
vida, compuesta por componentes como la membrana celular, el núcleo y el
citoplasma. Estos componentes trabajan juntos para realizar funciones vitales
como la estructura, la absorción de nutrientes, la conversión de energía y la
especialización en diferentes tejidos y órganos.
Referencias bibliográficas
Alberts et al (2004). Biología molecular de la célula. Barcelona:
Omega.
Alberts, Bruce; Johnson, Alexander; Lewis, Julian; Morgan, David;
Raff, Martin; Roberts, K.; Walter, P. (2016). Biología molecular de
la célula (6ª edición). Barcelona: Omega S.A.
Lodish et al. (2005). Biología celular y molecular. Buenos Aires:
Médica Panamericana. ISBN 950-06-1974-3.