Curso Matrimonio
MÓDULO 6: EL NOVIAZGO COMO ETAPA DE
CRECIMIENTO ESPIRITUAL.
“El amor todo lo espera” (1 Cor 13,7)
Del enamoramiento a un amor maduro, libre y orientado a Dios
1. ¿QUÉ ES EL NOVIAZGO? UNA ESCUELA DE AMOR
VERDADERO
El noviazgo no es un tiempo para “probar” o “jugar con los sentimientos”. Es
una etapa de discernimiento y crecimiento integral, donde dos personas se
conocen, se acompañan y descubren si están llamados a la vocación
matrimonial.
Desde la fe, el noviazgo es una escuela para amar como Cristo, no como el
mundo propone. Desde la psicología, es el tiempo donde se revela la madurez
emocional, afectiva y espiritual de ambos. Es cuando se forma el carácter del
amor: con verdad, paciencia y propósito.
2. NO ES EL FINAL, ES EL COMIENZO DE UN CAMINO
Muchos creen que el noviazgo es el fin en sí mismo. Pero no:
Es un camino que debe llevar a una decisión clara: o avanzamos hacia el
matrimonio, o nos separamos con paz y gratitud.
No se trata de promesas vacías ni convivencias desordenadas. Se trata de
preparar el alma, el corazón y la mente para una vocación definitiva.
El noviazgo con Dios al centro es:
• Un tiempo de limpieza interior y sanación de heridas pasadas.
• Un proceso de construcción de confianza mutua.
• Una experiencia de oración, diálogo, acompañamiento espiritual y
libertad.
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3. DESDE LA PSICOLOGÍA: CRECER PARA AMAR BIEN
La psicología enseña que nadie puede amar a otro de forma sana si no ha
aprendido a amarse bien a sí mismo.
Por eso el noviazgo debe ayudarnos a:
• Reconocer nuestras heridas, miedos o apegos.
• Aprender a comunicarnos con respeto y autenticidad.
• Superar la dependencia emocional.
• Formar una voluntad firme, que pueda sostener un amor estable.
• Desarrollar una inteligencia afectiva y espiritual que nos prepare para
las exigencias del amor duradero.
4. DESDE LA FE: AMAR COMO CRISTO AMA
Dios no quiere un noviazgo cualquiera. Quiere un amor casto, sincero y
ordenado al bien del otro.
Un noviazgo espiritual y maduro es aquel donde:
• Ambos oran juntos y se confiesan con frecuencia.
• Estudian la Palabra de Dios y se forman como pareja.
• Se preguntan: “¿Estamos construyendo un amor que puede durar para
toda la vida?”
• Se apoyan en la fe para superar tentaciones, frustraciones o heridas
personales.
El verdadero amor no busca el placer inmediato, sino la eternidad. Espera,
confía y se entrega.
5. SEÑALES DE UN NOVIAZGO SANO
• Hay respeto por los tiempos y espacios de cada uno.
• Se dialoga con sinceridad y se afrontan los conflictos con madurez.
• Se comparten valores, fe y visión de vida.
• Hay un crecimiento mutuo: cada uno inspira al otro a ser mejor.
• No se ocultan debilidades, pero se camina hacia la sanación.
• No se depende emocional ni económicamente del otro.
• Se vive la castidad como expresión de amor y espera.
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6. PELIGROS DEL NOVIAZGO DESORDENADO
Un noviazgo sin fe ni madurez puede caer en:
• Relaciones tóxicas y apegos emocionales.
• Celos excesivos, control o manipulaciones.
• Uso del cuerpo sin compromiso.
• Convivencia prematura que apaga el deseo de santidad.
• Decisiones impulsivas sin discernimiento espiritual.
• Alejamiento de la oración y de la dirección de Dios.
Cuando el noviazgo no une en Cristo, tarde o temprano separa en el
alma.
7. CONCLUSIÓN:
EL NOVIAZGO ES UNA VOCACIÓN TEMPORAL Y SANTA
El noviazgo es una vocación en tránsito, no un fin. No se trata de buscar un
“compañero emocional”, sino de descubrir si Dios nos llama a vivir el amor
con esa persona para siempre.
Es tiempo de sembrar valores, ordenar afectos, purificar intenciones y poner a
Cristo como el centro.
“No te preguntes si esa persona te hace sentir mariposas, pregúntate si te
ayuda a volar hacia Dios.”