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Kafka, Abogado Del Estado

El documento explora la vida y obra de Franz Kafka, destacando su dualidad como escritor y abogado del Estado Checo, donde su experiencia legal influyó en su literatura. Kafka criticó la burocracia y las leyes que no atendían a los más débiles, reflejando su profunda sensibilidad social en obras como 'El proceso' y 'El castillo'. Su legado sigue siendo relevante en el contexto del Estado Social de Derecho y las injusticias contemporáneas.

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Kafka, Abogado Del Estado

El documento explora la vida y obra de Franz Kafka, destacando su dualidad como escritor y abogado del Estado Checo, donde su experiencia legal influyó en su literatura. Kafka criticó la burocracia y las leyes que no atendían a los más débiles, reflejando su profunda sensibilidad social en obras como 'El proceso' y 'El castillo'. Su legado sigue siendo relevante en el contexto del Estado Social de Derecho y las injusticias contemporáneas.

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KAFKA, ABOGADO DEL ESTADO

HORACIO GOETT1
Universidad de Buenos Aires - Argentina

Revista de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado | Otoño 2021 |


Año 5 Nº 5 | Buenos Aires, Argentina (ISSN 2718-7187) | pp. 373-379

I. KAKFA, EL ESCRITOR

El nombre de Franz Kafka, nos es familiar, lo evocamos como el


gran escritor checo que narró con maestría la desesperante soledad
del ser humano frente a la injusticia de una absurda maquinaria buro-
crática, Pero, menos conocida es su profesión de abogado al servicio
del Estado Checo, donde se desempeñó hasta el fin de su vida.
Su obra literaria, sólo se conoció luego de su muerte. Su carácter
tímido, el miedo al rechazo, su frágil salud, lo llevaron a ocultar su
obra, donde, los sentimien­tos de su vida privada y su experiencia como
abogado, se proyectaron.
Por fortuna para la literatura, su amigo y albacea Max Brod
desobedeció ampliamente su última voluntad de quemar todos sus
manuscritos, y se ocupó personalmente de su publicación.
No se comprende a una persona tan sólo registrando sus propias
palabras y algunos hechos de su vida. Sólo se la entiende cuando uno la
ve en su contexto completo el de su familia de origen, su educación,
las mentalidades e ideologías de la época, los hechos históricos con-
temporáneos a su vida entre otras manifestaciones y esa, es una tarea
titánica, reservada para pocos y grandes biógrafos o escritores.
Jorge Luis Borges en su prólogo a “La metamorfosis”, nos pone
en contexto acerca del mundo que marcó la vida de Kafka y que éste

1
Asesor Jurídico Especializado. Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado.

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narrara magistralmente en su obra. En ese prólogo señala: “… Sitiados


y vencidos, los Imperios Centrales capitularon en 1918. Sin embargo,
el bloqueo no cesó y una de las víctimas fue Franz Kafka… En el verano
de 1924, agravado su mal por las privaciones de la guerra y de la pos-
guerra, murió en un sanatorio cerca de Viena”.
Agrega luego Borges, “Desoyendo la prohibición expresa del
muerto, su amigo y albacea Max Brod publicó sus múltiples manus-
critos. A esa inteligente desobediencia debemos el conocimien­to cabal
de una de las obras más singulares de nuestro siglo. Se repitió así la
historia de Virgilio, a quien sus amigos desoyeron y publicaron luego
de su muerte, la inconclusa “Eneida””.
Borges sostiene con acierto, que en realidad no los desoyeron, sino
que entendieron los intimos sentimien­tos y temores de estos grandes
autores frente a su propia obra.
Franz Kafka y Max Brod fueron amigos, se conocieron en la
universidad en 1902 mientras estudiaban Derecho en Praga. Desde
entonces entablaron una amistad que duraría hasta la muerte de Kafka
por tubercu­losis en 1924.
Autores como Ruiza (2004) y otros, sostuvieron con acierto que
“no se puede ser más amigo, ni mejor amigo que aquel que siendo
consciente del potencial de otro lo empuja y se niega a acatar sus órde-
nes, cuando estas suponen destruir el fruto de su trabajo”.
Brod -antes de que Kafka fuera Kafka- gozaba de reconocimien­to
como escritor, vendía libros y tenía una carrera brillante.
La labor editorial de Brod en relación con Franz Kafka continuó
hasta su muerte. De hecho cuando por la persecución nazi, huyó de
Praga en 1939, con destino a Israel, llevó consigo una maleta con pape-
les de su amigo que publicó en seis volúmenes de diarios, cartas, notas,
y su biograf ía, en la cual, los hechos íntimos que registra, narran con
cercanía, la desavenencia con el padre, la soledad, los estudios jurídi-
cos, los horarios rutinarios de oficina, la profusión de manuscritos, la
tubercu­losis, y todo lo que nos acerca al alma de Kafka.
Según cuentan algunos de sus biógrafos, y analistas literarios, los
personajes de Kafka son todo menos pacientes; esa impaciencia es una
de las razones de la angustia, especialmente en las novelas “El proceso”
y “El castillo”. El propio Kafka era muy impaciente cuando se trataba

. EXPERIENCIAS Y DOCTRINA DEL CAE .


Kafka, abogado del Estado 375

de sus escritos –quería la perfección o nada– pero era paciente con la


gente, sentía empatía sobre todo con los más débiles. Esto tenía que ver
con una profunda sensibilidad social. Aun cuando observaba que las
personas tomaban decisiones completamente equivocadas, no trataba
de enseñarles cosas desde un punto de vista superior. Más bien trata-
ba de seducirlas hacia la decisión correcta. De manera que era muy
exitoso como consejero, según Reiner Stach.

II. KAFKA, EL ABOGADO

Especializado en derecho de seguros, Kafka trabajó primero, por


muy breve tiempo, en la empresa Assicurazioni Generali, en el ámbito
privado. Luego ingresaría a la administración pública, cumpliendo
funciones en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del
Reino de Bohemia.
Allí se confirma que no resultan extrañas a lo largo de su obra las
referencias a lo jurídico. Y que no pocas de ellas tienen dicho ámbito
precisamente como tema principal. Podemos citar al respecto “El pro-
ceso”, “En la colonia penitenciaria”, “El nuevo abogado”, “Sobre la cues-
tión de las leyes”, “Abogados”, “Ante la ley”, “Un sueño” y “El castillo”.
Su obra es una muestra más de todo lo que la literatura le debe al
mundo del Derecho, como inspiración y reflexión social.
“Kafka parece criticar la no consideración de otros elementos en
la aplicación de la ley, tales como la sociología, la historia, la econo-
mía”. Esto lo pone en la vereda opuesta de la postura asumida por Hans
Kelsen en su Teoría Pura del Derecho, en la cual postuló la visión del
derecho como un fenómeno autónomo en sí, emancipado de toda otra
consideración.
Aunque parezca lo contrario a primera vista, ambos tenían bas-
tantes puntos en común: tenían sólo dos años de diferencia; habían
nacido bajo el mismo imperio austrohúngaro; su ascendencia judía
y el haber estudiado o enseñado en la universidad de Praga. Pero no
pueden ser más opuestas, desde la doctrina o la literatura, sus visiones
del derecho.
Las leyes para Kafka, cuando no respondían a las necesidades más
acuciantes de los más débiles, eran un instrumento de la aristocracia

. REVISTA DE LA ECAE . AÑO 5 . Nº 5 . OTOÑO 2021 .


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de la época y así lo sostuvo en su obra cuando señaló “Nuestras leyes,


por desgracia, no son conocidas por todos; son un secreto de un grupo
pequeño de aristócratas que nos domina”.
“Están para dificultarle a la gente la resolución de sus conflictos,
no facilitan la vida, no regulan aspectos diarios sino más bien tienden
a ser abstracciones muy elevadas de la realidad que viven las personas”,
Kafka a través de sus relatos expresa una gran insatisfacción frente a
ese sistema de leyes.

III. EL SISTEMA KAFKIANO

Los personajes en las novelas de Kafka, son maltratados y ame-


nazados por instancias ocultas, materializadas en las autoritarias
estructuras burocratizadas y anónimas creadas por la misma sociedad.
Así, el protagonista de “El proceso” no llegará a conocer el motivo de
su condena a muerte, y el agrimensor de “El castillo” buscará en vano
el rostro del aparato burocrático en el que pretende integrarse; ambos
padecen la angustiosa desorientación, la impotencia y finalmente el
sentimien­to de culpa y desamparo frente a un mundo ininteligible
y deshumanizado que escapa a todo intento de control y que acaba
degradando y sometiendo al hombre.
Hasta el presente, cuando nos referimos al absurdo de ciertas
respuestas burocráticas o procedimien­ tos judiciales, decimos con
indignación, “esto parece kafkiano” o “si Kafka viviera, sería hoy, un
escritor costumbrista”.
Todo este sistema se fundamenta en el principio de la condena a
priori: “La culpa es siempre indudable”, así es la teoría procedente del
consejero en temas penales de “La colonia penitenciaria”, operador y
defensor del “procedimien­to judicial y de castigo”.
El héroe de la segunda novela, Josef K., progresivamente abrumado
por un insensato proceso, no logra averiguar el delito de que lo acusan,
ni siquiera enfrentarse con el invisible tribunal que debe juzgarlo; éste,
sin juicio previo, acaba por hacerlo degollar.
En “El proceso”, se afirma: “Posiblemente alguien había calumnia-
do a Josef K., pues sin que éste hubiera hecho nada malo, fue detenido
una mañana…”. Sembrar la duda para luego condenar judicialmente.

. EXPERIENCIAS Y DOCTRINA DEL CAE .


Kafka, abogado del Estado 377

Cualquier similitud con los desvíos e iniquidades de nuestro poder


judicial, es mera coincidencia.

IV. KAFKA Y EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO

El 29 de noviembre de 2012 Alain Supiot dicta la conferencia


inaugural de la cátedra de Derecho Social en el College de France,
donde se enseña derecho desde el siglo XVII.
Alli dijo: “Algunos afirman que este denso bosque de reglas dis-
pares, que creció con la revolución industrial, se está marchitando
inexorablemente. ¿Están equivocados? Ciertamente, no si significan
que el Estado Social es solo un momento en la larga historia de las
formas humanas de solidaridad, y que las diversas formas que ha adop-
tado no están garantizadas, ni son definitivas. Pero seguramente se
equivocarían al pensar que la cuestión de la justicia social se ha vuelto
irrelevante.”.
Como François Ewald demostró convincentemente, el Estado
Social nació en la cúspide de los siglos XIX y XX con la adopción, en
todos los países occidentales, de un nuevo régimen de responsabilidad
por accidentes laborales. Uno de los testigos menos reconocidos pero
más astutos de este punto de inflexión legal fue Franz Kafka, quien
dedicó toda su vida profesional a implementar la ley sobre accidentes
laborales adoptada por Austria-Hungría en 1887. Sus estudios de dere-
cho lo habían dejado con sentimien­tos encontrados sobre este tema en
particular.
En 1908, dos años después de defender su tesis, Kafka ingresó
al servicio del “Instituto de Seguro de Accidentes de Trabajo para el
Reino de Bohemia”, un ente estatal, del cual sería abogado de planta.
Dicen sus biógrafos, que experimentaba injusticia a diario, cuando
visitaba fábricas, o recibía hombres que quedaron discapacitados por
el trabajo y luchaba con una burocracia que se las arreglaba para no
compensarlos. Esta experiencia no solo lo llevó a abogar por una inter-
pretación amplia del área de aplicación de la ley de 1887 en sus escritos
legales, sino que también impulsó poderosamente su trabajo literario.
Su amigo Max Brod recordó que Kafka “se sintió profunda-
mente conmovido en su sentido de solidaridad social cuando vio las

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discapacidades que habían afectado a los trabajadores debido a las de-


ficiencias de los dispositivos de seguridad. “Qué humildes son estos
hombres”, una vez me confió –dice Brod- con una mirada distante: ‘En
lugar de tomar el edificio por asalto y saquear todo, vienen a pedir
nuestra ayuda”.
Este comentario dice mucho sobre la lucidez de Kafka con respecto
a los límites de los sistemas de seguridad social. La compensación por
accidentes de trabajo fue el precio a pagar por procesar los desechos
humanos de la empresa industrial, un precio que se calculó lo más bajo
posible.
Por eso señaló Kafka “tan grande es la renuncia de los débiles hacia
los fuertes, tan arraigada es la sumisión de los aldeanos a la señores del
castillo”. Sus palabras también dicen mucho sobre los problemas que
sustenta la ley social, sobre la necesidad de las barreras que erige para
evitar que la injusticia excesiva abra las compuertas del deseo ciego de
“saquear todo”.
“Las masacres impensables de la primera mitad del siglo XX mos-
traron lo que sucede cuando la pauperización masiva se atribuye a los
chivos expiatorios y alimenta el odio del otro: odio nacional o racial,
odio de clase u odio religioso”, señala Supiot y repica tan estridente-
mente en la actualidad política internacional.
El mundo y la visión de Franz Kafka, siguen increíblemente pre-
sentes en el siglo XXI. El egoísmo y la ambición desmedida de ganan-
cias de ciertos grupos dominantes, hacen tropezar una y otra vez a la
humanidad, con las mismas piedras.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA Y CITADA

Borges, J.L prologo a “La metamorfosis”. Buenos Aires, Editorial Losa-


da, La Pajarita de Papel, 1938.
Londoño Hidalgo, J.M “Introducción al derecho en la obra de Franz
Kafka”. [Link]
Stach, R. “Kafka: Los primeros años / Los años de las decisiones / Los
años del conocimien­to”. Ed. El Acantilado. 2016
Ruiza, M., Fernández, T. Y Tamaro, E. (2004). Biografia de Max
Brod. En Biograf ías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea.

. EXPERIENCIAS Y DOCTRINA DEL CAE .


Kafka, abogado del Estado 379

Barcelona (España). Recuperado de [Link]


com/biografia/b/[Link] el 8 de junio de 2020.
Supiot, Alain (2012) “Grandezas y Miserias del Estado Social de Dere-
cho”. [Link]
Ewald, F. Histoire de l’Etat providence: Les Origines de la solidarité,
1996. ed. con Jean-Hervé Lorenzi) Encyclopédie de l’assurance,
París: Economica, 1997.

. REVISTA DE LA ECAE . AÑO 5 . Nº 5 . OTOÑO 2021 .

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