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Imperio Ruso

El Imperio ruso fue un Estado soberano que existió entre 1721 y 1917, abarcando territorios en Europa, Asia y América, y sucediendo al Zarato moscovita. Su capital fue San Petersburgo, y en 1917, el imperio incluía diversas regiones actuales como los Estados bálticos, Ucrania, y partes de Asia Central. La población era diversa, con más de 100 grupos étnicos y el cristianismo ortodoxo como religión oficial.
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Imperio Ruso

El Imperio ruso fue un Estado soberano que existió entre 1721 y 1917, abarcando territorios en Europa, Asia y América, y sucediendo al Zarato moscovita. Su capital fue San Petersburgo, y en 1917, el imperio incluía diversas regiones actuales como los Estados bálticos, Ucrania, y partes de Asia Central. La población era diversa, con más de 100 grupos étnicos y el cristianismo ortodoxo como religión oficial.
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El Imperio ruso (en ruso: Росси́йская импе́рия, romanizado: Rossíyskaya Impériya) fue un Estado

soberano que existió entre los años 1721 y 1917. Abarcó grandes zonas de tres continentes del planeta,
el europeo, el asiático y el americano, siendo el sucesor directo del Zarato moscovita.[3] La expresión
«Rusia imperial» designa el periodo cronológico de la historia rusa que comprende desde la conquista de
los territorios que se encuentran entre el mar Báltico y el océano Pacífico, iniciada por Pedro I, hasta la
caída de Nicolás II y el posterior comienzo de la Revolución de 1917.

La capital del imperio fue la ciudad de San Petersburgo (rebautizada en 1914 como Petrogrado a raíz del
inicio de la Primera Guerra Mundial). A finales del siglo xix, el imperio comprendía 22,8 millones de km².
[4][5] De acuerdo al censo de 1897, su población alcanzaba las 125 640 000 personas, habitando la
mayoría (102,8 millones) en Europa.[6] Más de 100 grupos étnicos diferentes convivían en el imperio —
la etnia rusa componía el 44 % de la población—. La religión oficial del imperio era el cristianismo
ortodoxo, controlado por el monarca a través del Santísimo Sínodo Gobernante. Sus habitantes estaban
divididos en estratos (clases) tales como dvoryanstvo («nobleza»), el clero, los comerciantes, los cosacos
y los campesinos. Los nativos de Siberia y Asia Central fueron oficialmente registrados en el estrato
inorodtsy («extranjeros»).

Además del actual territorio de Rusia, en 1917, el Imperio ruso incluía territorios de los Estados bálticos
(Estonia, Letonia y Lituania), Ucrania, Bielorrusia, la mitad oriental de Polonia (Zarato de Polonia),
Moldavia (Besarabia), Rumania (Valaquia), el Cáucaso (las actuales naciones de Armenia, Georgia y
Azerbaiyán), Finlandia, la mayoría del Asia Central (actuales repúblicas de Kazajistán, Turkmenistán,
Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán) y una parte de Turquía (las provincias de Ardahán, Artvin, Iğdır y Kars,
siendo estos territorios partes de la Armenia turca). Entre 1741 y 1867, el Imperio ruso también incluía
Alaska, al otro lado del estrecho de Bering. También controló por cierto periodo la región de Manchuria
china, la región norte de Irán y la mitad norte de Hövsgöl (perteneciente a Mongolia)

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