477-GIMENEZ Juan Carlos Jurisprudencia
477-GIMENEZ Juan Carlos Jurisprudencia
En la ciudad de Córdoba, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia, presidida por la
señora Vocal doctora Aída Tarditti, con asistencia de los señores Vocales doctores Sebastián
Cruz López Peña y María Marta Cáceres de Bollati, emitirá sentencia en los autos
“GIMENEZ, Juan Carlos p.s.a. abuso sexual con acceso carnal -Recurso de Casación-”
(SAC 7936654), con motivo del recurso de casación interpuesto por el doctor Sebastián
Eduardo Castillo, defensor del imputado Juan Carlos Giménez, en contra de la Sentencia
número ciento veintitrés, dictada el veintiséis de noviembre de dos mil veinte, por la Cámara
en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Cruz del Eje, en sala unipersonal.
Los señores Vocales emiten sus votos en el siguiente orden: Doctores Aída Tarditti, Sebastián
A LA PRIMERA CUESTIÓN
La señora Vocal doctora Aída Tarditti dijo:
I. Por Sentencia nº 123, de fecha 26 de noviembre de 2020, la Cámara en lo Criminal y
Correccional de la ciudad de Cruz del Eje, en sala unipersonal, resolvió -en lo que aquí
del delito de abuso sexual con acceso carnal, por el hecho que le atribuye el requerimiento
fiscal de fs. 232/234vta. y aplicarle para su tratamiento la pena de doce años de prisión,
adicionales de ley, decomiso y costas (arts. 12, 23, 29 inc. 3º, 40, 41, 45 y 119 tercer párrafo
De modo preliminar, refiere que la posibilidad de que el cumplimiento de dicha garantía sea
revisado en esta sede ha sido expresamente reconocida por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación en el fallo “Casal” y deja formulada la reserva de acudir a dicho máximo tribunal de
la nación para el caso de que se sostenga lo contrario.
sentencia con las pruebas de la causa. Ello, continúa, pues la totalidad de los elementos de
juicio que para el tribunal tienen la calidad de incontrastables en contra del imputado, en
realidad, no hacen más que sembrar dudas, las que debieran haber operado en favor del
acusado.
Califica de inverosímil la actitud asumida por el Ministerio Público en el debate y por el
juzgador en la sentencia de no solo ignorar, sino además desacreditar, los dichos de la testigo
Alega que esta testigo siempre se mantuvo conteste en afirmar idéntica descripción sobre su
amiga en cuanto a su historia de vida, modos de desenvolverse en la vida y gustos en la
Sostiene que, contrariamente a lo expresado por el tribunal, en este tipo de delitos al no haber
testimonios directos del hecho los testigos cercanos de los involucrados devienen de una
importancia vital, dado que habitualmente es imposible contar con alguno en razón de que las
conductas delictivas suelen desarrollarse en un ámbito de máxima intimidad. Afirma que, por
ello “sorprende y preocupa el criterio adoptado por el magistrado sentenciante, no solo por
lo novedoso, sino porque afecta de manera flagrante al derecho de defensa de esta parte,
impidiendo que las garantías del debido proceso operen en plenitud” (f. 312 y vta.).
Considera que surge nítida la duda sobre la verosimilitud de los dichos de la presunta víctima
cuando ella misma relata que al momento de retirarse del lugar lo hizo sin que su defendido le
dijera nada, no la amenazó ni intimidó, cuando en el tipo delictivo bajo análisis luego del
intimidante para que guarde silencio sobre lo sucedido, algo que no ocurrió en el caso.
torno a su eficacia probatoria. Sobre este punto, menciona calificada doctrina según la cual
solo los indicios unívocos pueden producir certeza y fundar una condena, pero no los indicios
anfibológicos que solo tornan meramente verosímil o probable el hecho indicado (ff. 312
vta./313).
Manifiesta que en el caso las versiones contradictorias de la víctima y del acusado se
encuentran en paridad, de modo tal que ninguna de ellas desnivela a la otra, por lo que las
Alega que no basta con afirmar, como se hace en la sentencia, que el testimonio de la presunta
tribunal verosímil, en tanto que cuando el testimonio de una amiga de la supuesta víctima
En definitiva, considera que no se han respetado las reglas de la sana crítica racional ni las
garantías constitucionales del acusado, por lo que la sentencia resulta “injusta” lo que debe ser
remediado en esta instancia.
III.1. De la lectura del escrito impugnativo se advierte que las críticas de la defensa se
enfocan en la prueba sobre la existencia del hecho atribuido a Juan Carlos Giménez. Más
pues aduce que esta última consintió los actos sexuales perpetrados por él.
2. Atento la naturaleza formal del agravio, resulta necesario recordar que esta Sala ha
de mérito -entre otros recaudos- tomar en consideración todas las pruebas fundamentales
1994, p. 140; TSJ, Sala Penal, S. n° 44, 8/6/2000, “Terreno”, entre muchos otros), y efectuar
dicha ponderación conforme la sana crítica racional (art. 193 CPP), resulta claro que el
recurso que invoca la infracción a las reglas que la integran -lógica, psicología, experiencia-
este, a su vez, evidenciar la decisividad del vicio que se denuncia (art. 413 inc. 4° CPP). De
allí que resulte inconducente una argumentación impugnativa que se contente solo con
reproches aislados que no atiendan al completo marco probatorio o que esgrima un defecto
efectuar un abordaje que agote las distintas premisas que sostienen la conclusión que causa
3. Asimismo, en razón de la índole del hecho que se atribuye al acusado, se torna necesario
dimensión convencional, cualquiera sea la relación interpersonal (conforme TSJ, Sala Penal,
“Romero”, S. nº 412, 12/10/2012; “Silva”, S. nº 419, 26/8/2019, entre otros). En ese marco, se
ha indicado que el examen del contexto del hecho presenta una utilidad para interpretar el tipo
a la falta de consentimiento. El tipo básico del abuso sexual (art. 119 CP) en conformación
común para los tipos agravados, pune el abuso “cuando mediare violencia, amenaza, abuso
física, que no es indispensable, pero aquel revele que autor y víctima presentan una relación
asimétrica, en la que el varón se sitúa como superior que impone el sexo a la mujer a la que
sitúa como inferior y, por ello, implica un contacto sexual sin consentimiento por el empleo
de abuso de poder (TSJ, Sala Penal, “Romero” cit.).
4. En cuanto a las pruebas, como ha señalado la Corte IDH “resulta evidente que la violación
ausencia de otras personas más allá de la víctima y el agresor o los agresores. Dada la
sobre el hecho” (Corte IDH, caso Fernández Ortega y otros vs. México, Sentencia de 30 de
IV.1. En el caso traído a estudio, la defensa reprocha que se haya otorgado credibilidad a la
víctima en relación a que no consintió la relación sexual que mantuvo con el imputado
Giménez quien, en su postura exculpatoria, sostuvo lo contrario.
A fin de fundar su posición, el recurrente pone énfasis en los dichos de la testigo María
Cecilia Constantini (amiga de la víctima) quien puso en duda lo manifestado por C.S.D. y se
Por otro lado, destaca que según dijo la propia víctima, el imputado no la amenazó después
del hecho, ni le impidió irse, lo que, a su entender, torna evidente la duda sobre la existencia
En definitiva, sostiene que las versiones contradictorias de la víctima y del acusado sobre lo
ocurrido se encuentran en un nivel de paridad, sin que haya podido superarse la duda al
los primeros dado que se sustentan en un análisis meramente parcial y fragmentario del
3. Pues bien, para arribar a la conclusión cuestionada -esto es, la falta de consentimiento por
parte de la damnificada para tener relaciones sexuales con el imputado- el tribunal de mérito
ponderó un cúmulo de elementos probatorios.
Así, partió de lo declarado por la víctima C.S.D. quien, tanto en la instrucción como en el
debate, brindó un relato detallado, coherente y sostenido a lo largo del proceso en relación a
las circunstancias de tiempo, lugar, modo y personas en las que se produjo el hecho. En prieta
síntesis, C.S.D. dijo que conoció a Giménez en una reunión de fin de año que realizaron en su
casa unos amigos que tenían en común. Señaló que luego de esa oportunidad continuaron el
contacto a través de Whatsapp, aunque negó que mantuvieran una relación afectiva o sexual.
Expresó que, en ese marco, el imputado sabiendo que ella necesitaba trabajo le escribió un día
diciéndole que viajara a la noche a Cosquín (donde él vivía) porque había conseguido un
trabajo para ambos en una fiesta. Dijo que ella confió porque se trataba de una persona
conocida e íntimo amigo de sus amigos. Relató que se bajó en la parada de colectivo indicada
por el imputado quien estaba allí esperándola, pero que, en vez de dirigirse al trabajo,
Giménez le dijo que debían ir primero hasta la casilla donde él vivía porque allí tenía la
remera del uniforme que tenían que usar en la fiesta. C.S.D. dijo que ella estaba asustada y
sentía que había algo que no encajaba, pero que igual confió porque no se trataba de una
persona desconocida. Continuó relatando que, al llegar a la casilla ubicada en un descampado
al lado del río, el imputado la hizo entrar y mientras ella esperaba que él le diera la remera del
uniforme, Giménez se dio vuelta, le quitó la remera y comenzó a tratar de besarla. Dijo que
ella le manifestó que él no le gustaba, que no era su tipo, pero que pese a su manifiesta y
se oponía a hacer lo que él quería, pero que tenía mucho miedo de lo que le pudiera pasar si
seguía oponiéndose, porque él le exigía que hiciera lo que le indicara, dijo que ella se dio
acusado ejerció violencia física sobre ella cuando se colocó encima de su cuerpo y no la
dejaba levantar, la sometía, al tiempo que le decía que no gritara. Manifestó C.S.D. que ella
fue lo suficientemente clara cuando le decía que no quería, pero él se enojaba y le preguntaba
“¿te doy asco? dale si te gusta”. Señaló que el acusado le reclamaba “por qué sos tan fría”, a
la vez que le decía que ella lo tenía que ayudar a acabar, le pedía que le dijera palabras que le
gustaban, y refería que si ella no lo ayudaba a terminar iban a estar toda la noche. Además,
narró que mientras la accedía el imputado le sacó fotos, creyendo que también la había
filmado. C.S.D. dijo que una vez que el imputado finalizó, se quedaron allí unos minutos
mientras ella trataba de convencerlo que abriera la puerta, hasta que ella le pidió salir afuera
porque hacía mucho calor y le estaba por dar un ataque, a lo que él accedió. Manifestó que se
sentaron en unas sillas ubicadas afuera de la casilla y que Giménez comenzó a hablarle “como
si nada” de su vida, de sus viajes, de su familia. Señaló que mientras estaban allí sentados ella
no sabía qué hacer, no sabía qué iba a pasar con su vida, tenía miedo que la matara porque
dijo que para él era fácil hacerle daño, además, ella sabía que él practicaba artes marciales.
Refirió que, incluso, antes de salir de la casilla, dejó un anillo de su propiedad en el lugar para
que si ella desaparecía (ya que pensaba que el acusado podía matarla y tirarla al río) quedara
alguna prueba de que ella había estado en ese lugar. Dijo que si bien ella veía que por la ruta
pasaban autos estos no se detenían y ella tenía miedo, hasta que vio pasar a una chica
caminando por lo que se levantó, salió corriendo hacia ella y le pidió que la ayudara. Le dijo
que había sido violada por el hombre que estaba con ella en la casilla y que se quería ir a su
casa, pero no tenía plata, por lo que la mujer la llevó primero a su domicilio donde le contaron
a su familia lo sucedido y luego la acompañaron a la terminal y le prestaron dinero para el
colectivo. Relató que, al llegar a Carlos Paz, llamó a una amiga que la acompañó al hospital
municipal y allí fue entrevistada por la policía a quien le contó todo lo sucedido, realizando
relaciones sexuales, siendo la única cuestión debatida si C.S.D. prestó consentimiento para
ello (siendo esta la posición del imputado y su defensa) o si aquella se opuso a tal accionar,
Sostuvo el tribunal que los elementos de juicio colectados conducían a sostener la veracidad
de los dichos de C.S.D. esto es, que nunca consintió el acto sexual.
Para así concluir, tuvo en cuenta lo declarado por la testigo N.E.C. quien dijo que cuando
regresaba caminando a su casa fue abordada por una chica que le pidió ayuda para llegar a la
terminal. Dijo que esta chica -tratándose de C.S.D.- se encontraba como perdida, estaba
pálida, transpirada y desorientada por lo que ella le dijo que solo podía acompañarla hasta el
puente donde pasaban colectivos. En ese marco, señaló que habiendo caminado dos cuadras,
la chica se frenó, se puso a llorar desconsoladamente y le dijo que había sido abusada.
Contreras dijo que como ella en ese momento no sabía qué hacer, la llevó a su casa donde le
por el hombre que se encontraba con ella en la casilla, quien la hizo ir hasta ahí
supuestamente para darle un uniforme pero que cuando ella entró la abusó. Al igual que lo
hizo en el juicio, les dijo que ella había confiado en él porque se trataba de un amigo de sus
amigos. Indicó la testigo que la víctima estaba muy asustada y pensaba que nadie le iba a
creer.
Señaló el a quo que todo lo que C.S.D. le dijo a Contreras en los momentos posteriores al
hecho, coincide con lo que aquella luego declaró en la instrucción y en el debate, como así
también, con lo que le contó vía Whatsapp a su amiga María Cecilia C., todo lo
Además, sostuvo que el estado en que C.S.D. abordó a Contreras para pedirle ayuda (como
Por otra parte, refirió que no se advertía ninguna circunstancia que permitiera estimar que la
víctima haya sido falaz en sus dichos, ya que conocía desde un tiempo antes a Giménez a
través de amigos comunes y no surgió que tuviera algún encono hacia él o alguna razón para
perjudicarlo injustamente.
En igual sentido, consideró que los resultados de la pericia psicológica realizada a la víctima
C.S.D. los hechos “se desencadena en un clima de tensión y angustia intensa que incluye
Menciona, asimismo, que “se detecta como sintomatología concomitante, pérdida de peso,
dificultad para conciliar y mantener el sueño, pesadillas con contenido persecutorio
relacionados con los hechos que se investigan, imágenes intrusivas relacionadas con el
ideación suicida y pérdida de expectativas a futuro el que se torna hostil y amenazador (…)
de tipo invasora asociada a lo sexual, por lo que puede hipotetizarse registro de vivencias
(ff. 221/222).
Desde otro costado, el tribunal ponderó lo declarado por la amiga de la víctima en cuya casa
conoció al imputado, María Cecilia C., tratándose del testimonio en el que hace hincapié la
la forma de vida y a los supuestos gustos sexuales de la víctima siendo que dichos datos eran
absolutamente innecesarios e irrelevantes para acreditar la existencia o no del hecho
denunciado. A pesar de ello, el juez destacó que la testigo sí aportó un dato que concurría a
reforzar la credibilidad de C.S.D. pues afirmó que esta sabía a lo que se exponía, que la mujer
tiene que no ir a ese lugar o ir sabiendo que puede pasar algo feo que no quiera, por lo que -
señaló el a quo- es como si la testigo supiera el modo de actuar de Giménez, en cuanto a que
tendría sexo con C.S.D. por las buenas o por las malas.
Conforme al marco probatorio expuesto y no controvertido en algunos aspectos (esto es, sobre
casilla donde él vivía y que allí se produjo un encuentro sexual) sumado a lo dicho por C.S.D.
y la testigo Contreras, el tribunal concluyó que el imputado creó las condiciones necesarias
para que la víctima, por su necesidad de trabajar, accediera a viajar a Cosquín por un supuesto
trabajo que nunca existió, tratándose de un engaño que tuvo por finalidad colocar a C.S.D. en
4. La valoración de las pruebas realizada por el tribunal de mérito resulta ajustada a las reglas
de la sana crítica racional y al principio de razón suficiente, pues ellas permiten sostener, tal
como hizo el tribunal, que Giménez sometió a C.S.D. a un trato sexual no consentido por ella,
a pesar de que por el temor que el imputado le generaba haya decidido no resistirse
activamente a la agresión, ni huir hasta que estuvo segura de que alguien podía ayudarla, sin
que nada de ello autorice a poner en duda su negativa a mantener relaciones sexuales con el
acusado.
Dicha conclusión se desprende necesariamente de las constancias de la causa, pues la víctima
fue clara y categórica desde el primer momento y a lo largo de todas sus declaraciones en que
no consintió el acto sexual y que así se lo hizo saber al imputado quien, no obstante, continuó
con su accionar obligándola a soportar el acceso carnal y a realizar todos los actos que él le
practicaba artes marciales, por lo que temía que pudiera matarla si no hacía lo que él quería.
Sus dichos en tal sentido, como bien lo señaló el a quo, encontraron sustento en las pruebas:
zona del ano, la pericia psicológica en la que se consignan las huellas que el evento le dejó.
Por otra parte, cabe recordar que esta Sala tiene dicho en relación al binomio consentimiento-
la víctima puede deberse al miedo que se le infunde, debido a la superioridad del autor (TSJ,
“Campos”; S. n° 358, 31/7/2019 “Salas”; S. n° 143, 22/4/2022, “Godoy”), tal como expuso la
víctima.
Por lo tanto, no debe confundirse silencio o la ausencia de oposición con asentimiento, pues
si hubo o no violencia resulta necesario examinar todas las circunstancias que pudieron haber
psíquica) con el fin de lograr el ataque sexual. En otras palabras, corresponde verificar si se
trata de un supuesto de violencia bajo intimidación (TSJ, Sala Penal, “Godoy” ya cit.).
Teniendo en cuenta esos parámetros, cabe reparar en las peculiares cualidades del imputado y
del contexto en el que se dio el hecho. Pues bien, surge de autos que Giménez (apodado
“Ninja”) no solo superaba en edad, en fuerza y en contextura física a la víctima, sino que,
además, era instructor de artes marciales, circunstancia que era conocida por esta última. A
ello se añade, que el hecho se produjo en el interior de la casilla donde vivía el imputado,
horario nocturno y en una ciudad distinta a la de la víctima quien no sabía cómo salir de ahí.
incriminatoria, cabe añadir los siguientes elementos de juicio de los que surge sin duda alguna
la falta de consentimiento de C.S.D. para el acto sexual, a fin de brindar una acabada
respuesta al recurrente:
* Las manifestaciones realizadas por la víctima en relación a que le dijo a Giménez, que él no
le gustaba, que no era su tipo, además de que ya le había dicho que ella se encontraba en
pareja. Incluso, cuando el acusado la abordó en la casilla, ella le preguntó si se trataba de una
broma de mal gusto, respondiéndole él que no, que no era una broma, que iban a coger y que
la pasarían bien.
*Los dichos de la víctima en tal sentido encontraron sustento en sus actitudes y declaraciones
posteriores, pues apenas se sintió segura para hacerlo salió corriendo del lugar donde se
encontraba con el imputado y le pidió ayuda a una mujer que pasaba por el lugar para irse de
allí. Además, desde ese primer momento le dijo que había sido violada y se largó a llorar de
modo desconsolado. Si bien C.S.D. refería que quería volverse a su casa, no resulta un dato
menor que intentaron llamar a la policía. A ello se suma, que esa misma madrugada intentó
contarle a María Cecilia C. lo ocurrido manifestándole que sintió mucho asco y ganas de
*Lo referido en tal sentido por C.S.D. se corresponde, también, con su relato acerca de que el
imputado le reclamaba porque ella tenía cara de asco, le decía que era muy fría, que tenía que
ayudarlo a acabar porque si no podían estar toda la noche, sumado al trato humillante que le
brindaba mientras la sometía contra su voluntad refiriéndole “putita… dale putita”,
cosificándola.
*Otro dato que evidencia su temor por todo lo acontecido finca en que decidió dejar un anillo
en el interior de la casilla pensando que algo podría sucederle, como señal o prueba de que
exterior de la casilla, C.S.D. salió “como saltando” (según dijo la testigo Contreras) cuando
vio a esta pasar por el lugar y le pidió ayuda.
* Al llegar a Carlos Paz, la víctima llamó a una amiga y se dirigió directamente al hospital
municipal para ser examinada y le relató al personal policial del lugar que había sido violada.
* Del informe médico practicado a la víctima al día siguiente, surge que esta presentaba
sobrevalorada a través de los vínculos que establece. Siendo los mismos establecidos a fin de
todo lo cual lo lleva a tener una visión parcializada de la realidad, ajustando dicha
perspectiva a sus necesidades y deseos sin tener en cuenta a los demás. (…) Construye estos
desplegando una actitud sugerente y manipuladora, lo que facilitaría de esta manera obtener
beneficios personales (…) Con bajo umbral de tolerancia a la frustración tendería a
de las mismas…”. Asimismo, se indica que presenta de manera subyacente una conflictiva en
que no se siente expuesto socialmente y/o en una situación que siente tener bajo su control y
* Finalmente, no resulta un dato menor que mientras la abusaba el imputado le sacó fotos a la
víctima las que luego le envió a un amigo (el testigo Fick quien las aportó a la causa), lo que
constituye un indicador más de la cosificación que hizo de aquella y de la falta de relevancia
largo de todas las etapas del proceso que procuren el respeto a las víctimas y el derecho a su
intimidad, sin reproducir circunstancias revictimizantes para ellas. Por ejemplo, cuando se
incorpore prueba que pueda afectar de modo especial su intimidad (como es el caso de las
fotografías o videos en los que se hayan registrado partes íntimas del cuerpo o el acto sexual),
de la expedición de copias a las partes, etc. sin que ello obstruya la investigación ni afecte el
Constantini en relación a que duda de los dichos de C.S.D. no resulta en modo alguno
decisivo para modificar la conclusión condenatoria, pues ello se basa en sus apreciaciones
personales sobre la forma de ser de la víctima y no en datos concretos sobre el hecho, sumado
en relación a la forma de vida y a los supuestos gustos en la intimidad de C.S.D. que ella
consideraba reprochables, señalando, además, que ella sabía que era un riesgo ir a Cosquín
porque el “Ninja” iba a querer tener relaciones sexuales, por lo que debía saber que podía
prueba colectada. De lo contrario, llevaría a sostener que algunas víctimas que cumplen con
las expectativas patriarcales acerca de cómo “deben” llevar su vida serían dignas de tutela
judicial mientras que aquellas que no cumplen con esos estereotipos se las excluiría como
merecedoras de protección estatal (en igual sentido, TSJ, Sala Penal, “Godoy” ya cit.).
Tampoco la hipotética existencia de una relación sexual previa entre el imputado y la víctima
–mencionada por la testigo y negada por C.S.D.- llevaría a una conclusión diferente en
relación al hecho atribuido a Giménez pues lo único relevante es que en oportunidad del
hecho la víctima dijo que se opuso, aún de un modo pasivo, al trato sexual siendo ello lo que
Igualmente, carece de dirimencia que C. haya manifestado que C.S.D. sabía que si
mujer para viajar a Cosquín. Esto es, el imputado se aprovechó de su necesidad de trabajo y la
engañó con una oportunidad laboral para ambos, y sus dichos merecieron la confianza de
víctima después del hecho ni intentó detenerla cuando esta se dirigió hacia Contreras, pues
además de que tales conductas posteriores no forman parte del abuso sexual -el que ya se
como refiere el recurrente. Es que, las propias cualidades del imputado (instructor de artes
marciales) como el contexto de indefensión y vulnerabilidad en el que se encontraba la
víctima (fuera de su ciudad, sin dinero, sin personas conocidas a quien acudir) significaban de
por sí una intimidación suficiente que, incluso, la habían llevado a optar por cumplir con las
exigencias de Giménez a fin de evitar daños mayores, todo lo cual, razonablemente pudo
llevar al imputado a minimizar las posibles consecuencias de su accionar, sin que ello
justifique -se insiste- en tomar el silencio o falta de resistencia activa como una actitud
Cabe rechazar, por último, el reproche defensivo contra la condena basada en indicios. Hoy
convicción indirectos, como son los indicios, con la condición de que éstos sean unívocos y
no anfibológicos (TSJ, Sala Penal, “Ramírez”, S. n° 41, 27/12/1984; “Pompas”, A. n° 109,
5/5/2000; “Tabella”, A. n° 397, 18/10/2001; “López”, A. n° 176, 7/6/2002), razón por la cual
la sentencia es respetuosa de las reglas de la sana crítica racional y del principio de razón
suficiente, por lo que la condena dictada en relación al imputado Juan Carlos Giménez debe
ser confirmada.
A LA SEGUNDA CUESTIÓN
La señora Vocal, doctora Aída Tarditti dijo:
I. En forma subsidiaria, el defensor del imputado Giménez cuestiona la pena que se le impuso
a este último (doce años de prisión) ya que la considera excesiva y arbitraria. Señala que no se
trata de una mera discrepancia con la sanción impuesta, sino que la impugna porque provoca
proporcionalidad de la pena.
En tal sentido, discute que el tribunal haya justificado la pena mencionando que: “…
Constituye agravante la edad, se encuentra en la edad adulta y la educación, puesto que tiene
estudios universitarios, es decir, se trata de una persona formada que le permite conocer
surge que lo único que puede ser objeto de prohibición son las acciones, lo que importa una
garantía para los habitantes de la Nación, esto es, el derecho penal de acto y consiguiente
Con apoyo en citas doctrinarias, señala que carece de toda legitimidad la pena que aparece
como derivación, aunque sea parcial, de personalidad, del carácter o de la peligrosidad del
individuo. Añade que también deben quedar afuera las consideraciones morales acerca de los
motivos del autor, así como sus pautas éticas (f. 315 vta.). Expresa que ello es, precisamente,
Sostiene que las afecciones personales y limitaciones provocadas en la víctima configuran una
(moralidad, educación, etc.) no solo aparecen proscriptas en derecho penal sino que además,
por su extrema vaguedad, impiden apreciar de qué modo –según el fallo- podrían llegar a
Manifiesta que las consideraciones ajenas a la producción del hecho y a la voluntad del
presunto autor han nutrido el agravamiento del quantum de la sanción, por lo que lejos está de
ser una “pena justa”. La sanción fijada, insiste, encierra una evidente punición ilegítima y
excesiva.
defendido por una nueva cuyo monto se adecúe a una legítima valoración de las reales
circunstancias fácticas y personales.
caso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye en esta definición cualquier acto
dirigido contra la sexualidad de una persona y comprende situaciones como tocamientos,
lo largo de todo su ciclo vital, tanto en el espacio público como en sus relaciones íntimas: 1
de cada 3 mujeres ha vivido situaciones de violencia física y sexual en todas las regiones del
mundo, incluida Europa Occidental. Diversos estudios determinan que las manifestaciones
que en la actualidad son reconocidas como violencia sexual son: el acoso sexual, las
agresiones sexuales (incluido el abuso sexual), la mutilación genital femenina, la trata con
de los cuerpos de las mujeres. Los estudios sobre la materia permiten afirmar que toda
agresión perpetrada contra una mujer tiene alguna característica que permite identificarla
como violencia de género. Esto significa que está directamente vinculada a la desigual
distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y
mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su
mujer. Adviértase que el imputado sabía del desinterés de Carolina por tener alguna relación
de pareja con él, por lo que ideó y organizó la agresión sexual en su contra. No fue un acto,
irreflexivo, impulsivo, llevado a cabo por la urgente necesidad de un desfogue sexual, sino
que fue debidamente premeditado. Después que mediante engaños lograra que la víctima
ingresara a la casilla que habitaba, inmediatamente comenzó la agresión, sin siquiera haber
fotografías y obtuvo un video del momento. Su perversidad fue tal que incluso con total
impunidad o, tal vez, procurando generar prueba que le permitiera desvirtuar una eventual
denuncia, filmó el momento en que era accedida carnalmente y fotografió partes íntimas de
universitarios, es decir, se trata de una persona formada que le permite conocer claramente
la ilicitud y gravedad de su conducta. La extensión del daño, ya que la huella mnémica que
deja en la víctima resulta imborrable y de muy difícil superación. El vínculo personal con la
víctima en tanto se trataba de una persona conocida, con quien había compartido la fiesta de
año nuevo, había visitado su casa y era amiga íntima de la pareja de su gran amigo Flick.
Finalmente, considero agravante las circunstancias de tiempo, lugar y modo en que ocurrió
el hecho puesto que la llevó a su vivienda temporaria ubicada en un lugar solitario, de noche
doce años de prisión, decomiso, adicionales de ley y costas (arts. 12, 23 y 29 inc. 3º CP).
III. Es jurisprudencia consolidada de esta Sala Penal que la facultad discrecional de fijar la
pena como entregado a la pura discrecionalidad del tribunal de instancia, a entenderlo como
la mensura de pena (art. 41 del CP y 18 CN). Es que la corrección del mentado acto debe ser
comprobable desde el punto de vista jurídico, lo que supone que la decisión esté
imputado (CADH, 8, 2, h; PIDCyP, 14.5; véase, entre otros, Silva Sánchez, Jesús María, La
Adelanto mi conclusión negativa a las pretensiones del recurrente, por las siguientes razones:
1. En primer lugar, la pena impuesta a Giménez (12 años de prisión) no aparece como
arbitraria o irrazonable en relación al delito cometido y las circunstancias ponderadas en la
causa. Ello es así, pues el imputado fue condenado por el delito de abuso sexual con acceso
carnal (art. 119, tercer párrafo CP) cuya escala penal en abstracto va desde los 6 años de
prisión hasta los 15 años de prisión y el tribunal de juicio valoró numerosas circunstancias
agravantes y solo una pauta atenuante por lo que no resulta injustificado el alejamiento del
mínimo legal.
2. Por otra parte, tampoco se advierte que las circunstancias justipreciadas por el tribunal en
En efecto, las pautas seleccionadas por el a quo no se encuentran reñidas con el derecho penal
de acto ni configuran consideraciones morales o éticas del tribunal como aduce el recurrente.
sino también, por el trato verbal que le proporcionó y porque la filmó y fotografió y luego le
envió dicho material a su amigo; también, la existencia de un vínculo previo con la víctima y
la extensión del daño causado a la misma) y a sus particulares circunstancias de tiempo (de
damnificada en una clara situación de indefensión. Estas pautas mencionadas por el tribunal
ponen en evidencia la mayor magnitud del injusto cometido por el imputado lo que
arbitrariedad.
De igual manera, las condiciones personales del imputado valoradas por el tribunal (esto es,
claramente la ilicitud y la gravedad del injusto, lo que incide en una mayor reprochabilidad
reprochabilidad” (f. 316) que la extensión del daño causado es una de las pautas
expresamente previstas por el art. 41 del Código Penal para la mensuración de la pena.
Al respecto, se ha sostenido que, para la fijación de la pena, cabe al tribunal ponderar las
consecuencias comprendidas dentro de los límites que impone el injusto culpable. En ese
sentido, es posible considerar la singular concreción del daño típico, computado incluso desde
la afectación de todos los bienes en los delitos pluriofensivos. Por ejemplo, en el robo no sólo
el escaso o valioso valor económico de las cosas sustraídas, sino también la intensidad mayor
Aída, Derecho Penal Parte General, Tomo II, Buenos Aires, Hammurabi, 2014, p. 523, TSJ,
Sala Penal, “Becerra”, S. n° 546, 20/12/2018).
En el caso, el tribunal hizo referencia a las huellas que el hecho dejó en la memoria de la
víctima, lo que no resulta intrascendente pues la pericia psicológica realizada sobre C.S.D. da
3. Por último, debe rechazarse también el reproche referido a una supuesta vaguedad de las
pautas agravantes ponderadas por el tribunal, en cuanto impiden saber de qué modo
exigencia como esta implica desconocer completamente que la naturaleza prudencial de esta
determinación no permite ocurrir a parámetros numéricos para fijar en tiempos -única forma
de mensurar las penas temporales- un valor aritmético de estas condiciones personales del
imputado contenidas en el artículo 41 del CP (TSJ, Sala Penal, A. n° 62, 2/7/2001, “Pesci”; A.
n° 302, 21/9/2000, “Montenegro”; A. n° 357, 1/11/2000, “Ramazzotti”; A. n° 3, 11/2/2004,
impuesto por el tribunal al imputado Giménez, los reproches esgrimidos no alcanzan para
A LA TERCERA CUESTIÓN
La señora Vocal, doctora Aída Tarditti dijo:
En función de la votación que antecede, corresponde rechazar el recurso de casación
interpuesto por el doctor Sebastián Eduardo Castillo, en favor del imputado Juan Carlos
observe lo dispuesto por la “Regla de Heredia n° 5”, en cuanto a que cuando sea necesario
consignar en los fallos que se dicten datos personales que se refieran a niños, niñas,
violencia sexual, éstos sean inicializados. Situación que también deberá ser considerada con
los familiares de los mismos, en atención al riesgo que entraña la publicidad de la sentencia
Así voto.
RESUELVE:
I. Rechazar el recurso de casación interpuesto por el doctor Sebastián Eduardo Castillo, en
II. Recomendar a los operadores de justicia a lo largo de todas las etapas del proceso que
III. Recomendar al tribunal de origen que, en lo sucesivo, observe lo dispuesto por la “Regla
de Heredia n° 5”, en cuanto a que cuando sea necesario consignar en los fallos que se dicten
datos personales que se refieran a niños, niñas, adolescentes (menores) o incapaces o bien,
cuando se trate de datos relativos a víctimas de violencia sexual, éstos sean inicializados.
Situación que también deberá ser considerada con los familiares de los mismos, en atención al
Se deja constancia que la señora Vocal doctora Aida Tarditti ha participado en la elaboración
Fecha: 2023.11.15