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Unidad 5

La revisión de actos en vía administrativa permite a la Administración Pública rectificar o sustituir actos, ya sea de oficio o a instancia de los interesados, siguiendo procedimientos legales establecidos. Los actos administrativos gozan de presunción de validez, pero pueden ser anulados si son nulos de pleno derecho por diversas razones, como incompetencia o lesión de derechos fundamentales. Además, se regulan recursos administrativos ordinarios y extraordinarios que los ciudadanos pueden utilizar para impugnar decisiones administrativas que les afecten negativamente.

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Unidad 5

La revisión de actos en vía administrativa permite a la Administración Pública rectificar o sustituir actos, ya sea de oficio o a instancia de los interesados, siguiendo procedimientos legales establecidos. Los actos administrativos gozan de presunción de validez, pero pueden ser anulados si son nulos de pleno derecho por diversas razones, como incompetencia o lesión de derechos fundamentales. Además, se regulan recursos administrativos ordinarios y extraordinarios que los ciudadanos pueden utilizar para impugnar decisiones administrativas que les afecten negativamente.

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UNIDAD 5

LA REVISIÓN DE ACTOS EN VÍA ADMINISTRATIVA:


RECURSOS ADMINISTRATIVOS Y REVISIÓN DE
OFICIO

La revisión de los actos en vía administrativa es la potestad que la Ley otorga a


la Administración Pública para que, con los requisitos y a través de los
procedimientos que el ordenamiento jurídico establece, pueda, de oficio o a
instancia de los interesados, según los casos, rectificar, sustituir sus actos por
otros.

* Presunción iuris tantum de los actos administrativos

Los actos administrativos gozan de una presunción de validez iuris


tantum recogida en el artículo 39.1 de la ;LPAC de la siguiente forma:

 Los actos de las Administraciones Públicas sujetos al Derecho


Administrativo se presumirán válidos y producirán efectos desde la fecha
en que se dicten, salvo que en ellos se disponga otra cosa.

 La eficacia quedará demorada cuando así lo exija el contenido del acto o


esté supeditada a su notificación, publicación o aprobación superior.

 Excepcionalmente, podrá otorgarse eficacia retroactiva a los actos


cuando se dicten en sustitución de actos anulados, así como cuando
produzcan efectos favorables al interesado, siempre que los supuestos
de hecho necesarios existieran ya en la fecha a que se retrotraiga la
eficacia del acto y ésta no lesione derechos o intereses legítimos de
otraspersonas.

 Las normas y actos dictados por los órganos de las Administraciones


Públicas en el ejercicio de su propia competencia deberán ser
observadas por el resto de los órganos administrativos, aunque no
dependan jerárquicamente entre sí o pertenezcan a otra Administración.

 Cuando una Administración Pública tenga que dictar, en el ámbito de


sus competencias, un acto que necesariamente tenga por base otro
dictado por una Administración Pública distinta y aquélla entienda que es
ilegal, podrá requerir a ésta previamente para que anule o revise el acto
de acuerdo con lo dispuesto en el Art. 44 de la LJCA, y, de rechazar el
requerimiento, podrá interponer recurso contencioso-administrativo. En
estos casos, quedará suspendido el procedimiento para dictar
resolución.

* LA REVISIÓN DE ACTOS EN VÍA ADMINISTRATIVA:

¿En qué consiste la revisión y qué alcance tiene?

El sometimiento pleno de la Administración Pública a la Ley y al Derecho,


impuesto por el artículo 103.1 de la Constitución, exige, ante la presencia de
los actos nulos de pleno derecho, una reacción enérgica para depurar el
ordenamiento.

Como garantía de legalidad, ya tradicional en la revisión de oficio de los actos


nulos, la Ley establece el dictamen previo y favorable del Consejo de Estado o
del órgano consultivo de la respectiva Comunidad Autónoma, si lo hubiere.
Siendo de todo punto imprescindible que al respecto haya informado el
Consejo de Estado y que su dictamen sea favorable a la nulidad, al extremo de
vincular el informe contrario a la Administración, que no podrá declararla
cuando el órgano consultivo considere que el acto o disposición son nulos de
pleno derecho.

La revisión de oficio, como explica el artículo 106.1 LPACAP, alcanza a todos


los actos enumerados en el ARTÍCULO 47.1 DE LA Ley 39/2015 (ya visto
anteriormente):
El apartado a) alude a los actos que lesionen los derechos y
libertades susceptibles de amparo constitucional. Son todos aquellos
regulados en los artículos 14 a29 de la Constitución, más la objeción de
conciencia reconocida en el artículo 30 CE. Esta especial protección, lógica por
otra parte, constituye un límite a la válida actuación de las Administraciones
Públicas. No cabe admitir la legalidad de un acto administrativo que, por
definición, ha de satisfacer los intereses públicos si, como consecuencia de
ello, provoca una lesión en el contenido esencial de estos derechos y libertades
a los que el ordenamiento, en su jerarquía de valores, da prioridad absoluta.

El apartado b) declara la nulidad de pleno derecho de los actos dictados


por órgano manifiestamente incompetente por razón de la materia o del
territorio. Si bien, por un lado, conserva la expresión "manifiestamente", por
otro, siguiendo una ya reiterada jurisprudencia, excluye de la nulidad los
supuestos de incompetencia jerárquica, pues, en estos casos, como prescribe
el artículo 52.3 CE, el acto siempre podrá ser convalidado por el superior
jerárquico.

El apartado c) se refiere a los actos de contenido imposible. Esto es, todos


aquellos que, por su imposibilidad física, material, lógica o por su contenido
ambiguo, son de imposible ejecución. Carencia importante en un acto que,
como el administrativo, está llamado a proyectarse de forma inmediata sobre la
realidad, transformándola o modificándola en consonancia con los intereses
públicos.

El apartado d) comprende a los actos que sean constitutivos de infracción


penal o se dicten como consecuencia de ésta. Las cuestiones de índole
penal, siempre prejudiciales según la Ley de la Jurisdicción Contencioso-
Administrativa y el artículo 10.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, han de
deferirse a la jurisdicción penal para que, una vez que ésta se pronuncie, el
contenido de sus resoluciones sirva de presupuesto objetivo del contenido de
los actos administrativos. Criterio reconocido por el Tribunal Constitucional,
entre otras, en sentencias de 14 de junio y 3 de octubre de 1983.
El apartado e) se refiere a los actos dictados prescindiendo total y
absolutamente del procedimiento legalmente establecido o de las normas
que contienen las reglas esenciales para la formación de la voluntad de los
órganos colegiados.
La regla general, como es sabido, se inclina por la naturaleza anulable de los
vicios formales cuando estos produzcan indefensión o se refieran a la ausencia
de requisitos indispensables para alcanzar el fin del acto. Además, en la
mayoría de las ocasiones, cuando se prescinde total y absolutamente del
procedimiento legalmente establecido, no es infrecuente que también, a la vez,
se esté lesionando un derecho fundamental, supuesto ya previsto en el
apartado a).

El apartado f) introduce, con carácter general, una causa de nulidad que


se ha consolidado, sobre todo en el derecho urbanístico: "Los actos
expresos o presuntos contrarios al ordenamiento jurídico por los que se
adquieren facultades o derechos cuando se carezca de los requisitos
esenciales para su adquisición".

Por último, el apartado g) recoge cualquier otro supuesto que se establezca


expresamente en una disposición con rango de Ley.

Además de estos supuestos de nulidad, expresamente reconocidos por normas


con rango de Ley, la doctrina generalizada llama la atención sobre otros
posibles supuestos de nulidad, referidos, fundamentalmente, a la causa, a los
fines y a los presupuestos fácticos del acto administrativo.

El ART. 106.2 DE LA Ley 39/2015 al regular el procedimiento de revisión de


oficio, se remite al procedimiento general previsto en el Título IV de la Ley. La
resolución que recaiga que, en todo caso requiere el dictamen previo del
Consejo de Estado u órgano consultivo de la Comunidad Autónoma -dictamen
que ha de ser favorable-, no es susceptible de recurso administrativo alguno,
sin perjuicio de la competencia del Orden Jurisdiccional Contencioso-
Administrativo.
En los casos en que proceda, las Administraciones Públicas, al declarar la
nulidad de un acto, podrán establecer en la misma resolución las
indemnizaciones que proceda reconocer a los interesados siempre que,
conforme al artículo 32.2 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen
Jurídico del Sector Público, el daño sea efectivo, evaluable económicamente e
individualizado y, además, éstos no tengan el deber jurídico de soportar el daño
de acuerdo con la ley.

* ¿DÓNDE APARECE REGULADA LA REVISIÓN DE ACTOS


ADMINISTRATIVOS?

Los artículos del 106 al 126 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del


Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. (Boletín
Oficial del Estado de 02-10-2015 ) integrantes del Título V de la norma, se
ocupan de la revisión de actos en vía administrativa

* LOS RECURSOS ADMINISTRATIVOS:

La doctrina clasifica los recursos administrativos en ordinarios, extraordinarios y


especiales. En este sentido, la LPAC establece en sus artículos 112 y 113 que
los interesados podrán interponer los recursos administrativos ordinarios de
alzada y reposición: «Contra las resoluciones y los actos de trámite, si estos
últimos deciden directa o indirectamente el fondo del asunto, determinan la
imposibilidad de continuar el procedimiento, producen indefensión o perjuicio
irreparable a derechos e intereses legítimos (...)»; y el recurso extraordinario de
revisión contra los actos firmes cuando concurran algunas de las circunstancias
tasadas del artículo 125.1 de la LPAC, a cuyo análisis posterior nos remitimos.

A tenor de lo anterior, podemos definir los recursos especiales como aquellos


que son resueltos por órganos específicos o versan sobre una materia
específica, tales como, el recurso especial en materia de contratación pública
regulado en el art. 44 de la Ley 9/2017, de 8 de diciembre, de Contratos del
Sector Público (en adelante LCSP) o las reclamaciones reguladas por leyes
especiales.
Ahora bien, las reclamaciones económico-administrativas tienen carácter
obligatorio y previo al recurso contencioso-administrativo, ajustándose a los
procedimientos establecidos por su legislación específica, es decir, se
regularán por lo dispuesto en los artículos 226 a 244 de la Ley General
Tributaria, siendo resueltas por un órgano distinto e independiente del que dictó
el acto recurrido.

* ¿Qué son los recursos administrativos?

Los recursos administrativos son, por lo tanto, una vía de reclamo que está a
disposición de todos los ciudadanos: utilizando los recursos administrativos,
estos pueden impugnar aquellas decisiones de la Administración que
consideren que les afectan negativamente, sin necesidad de escalar el asunto
al sistema judicial.
Desde el artículo 112 hasta el 126 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del
Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, se
establece la regulación en materia de recursos administrativos comunes (en
contraposición a otros, que se denominan especiales).

* ¿Qué actos ponen fin a la vía administrativa?

El artículo 114 de la mencionada Ley dispone los supuestos en los que no es


posible continuar con un procedimiento administrativo, y se ha de acudir a los
tribunales de justicia:
 Resoluciones de los recursos de alzada
 Resoluciones de procedimientos según el artículo 112.2
 Resoluciones de órganos administrativos que carezcan de superior
jerárquico
 Pactos o acuerdos considerados finalizadores del procedimiento
 Resoluciones administrativas de procedimientos de responsabilidad
patrimonial
 Resoluciones de procedimientos sancionadores
 Otras resoluciones de órganos administrativos amparadas por otras
leyes o reglamentos

* TIPOS DE RECURSOS ADMINISTRATIVOS:

Existen fundamentalmente tres tipos de recursos administrativos en España:


el recurso de alzada, el recurso potestativo de reposición y el recurso
extraordinario de revisión.

A) EL RECURSO DE ALZADA

Según el artículo 112 de la mencionada ley, un recurso de alzada se


interpone contra actos y resoluciones que, aunque no pongan fin a la vía
administrativa, decidan sobre el fondo del asunto, hagan imposible continuar
el procedimiento, o provoquen una situación de indefensión o perjuicio
irreparable.
El recurso de alzada se interpondrá ante el órgano que haya dictado tal acto o
resolución, pero si no ha existido contestación al recurso en el plazo estipulado
(situación de silencio administrativo), se considerará desestimado y no
cabrían más recursos.
En cuanto al plazo de interposición, será de un mes desde la notificación
cuando estemos ante un caso de acto expreso, de tres meses en casos no
expresos, o en cualquier momento en actos presuntos a partir de la fecha
en la que el silencio administrativo quede expreso.

1.- Requisitos:

El recurso de alzada real es un recurso administrativo que ofrece la última


oportunidad para recurrir una resolución frente a un órgano administrativo,
antes de empezar un proceso judicial. Este recurso solo se puede poner en
marcha cuando, en la resolución, todavía no se haya agotado la vía
administrativa, siendo uno de los cuatro procesos que pone fin a la misma
(junto a los acuerdos que finalizan el periodo, las resoluciones de
procedimientos patrimoniales, multas y sanciones, y a las resoluciones de
órganos administrativos).
Básicamente, su función es dar la oportunidad al ciudadano de recurrir una
resolución de un proceso administrativo dictaminado por un órgano, para que
otro, jerárquicamente superior al anterior, lo revise y enmiende conforme a
derecho la resolución del órgano dependiente.

Se podrán recurrir aquellas resoluciones y actos administrativos que provoquen


perjuicio irreparable o indefensión a los derechos e intereses legítimos, siempre
y cuando no pongan fin a la vía administrativa y se puedan fundamentar en los
motivos de anulabilidad o nulidad.

En conclusión, existen dos requisitos imprescindibles para interponer un


recurso de alzada:
1. Que la reclamación se realice en el plazo establecido por las
administraciones.
2. Que sea interpuesto frente a resoluciones y actos que no pongan fin a la vía
administrativa.

2.- Plazos de presentación de los recursos de alzada

En cuanto a los plazos de presentación para este tipo de recurso


administrativo, es muy importante saber que estos dependen de un factor muy
importante: si el acto es o no es expreso. En caso afirmativo, el ciudadano tiene
un plazo de un mes para interponer el recurso de alzada. En caso de que no
sea expreso, este podrá interponerlo a partir del día siguiente al que comenzó
el silencio administrativo, teniendo el órgano administrativo un plazo de tres
meses para contestar al solicitante.

Recordemos que, después de interponer este recurso, no puede presentarse


ningún otro recurso administrativo. Sin embargo, existen determinados casos
en los que se podría presentar un recurso extraordinario de revisión, según
la Ley 39/2015:

 Aparición de documentos que aporten un valor suficiente a la resolución


como para evidenciar el error de la misma.
 Que la resolución se haya dictado por un acto de violencia, prevaricación,
cohecho u otra conducta punible, habiéndose declarado en una sentencia
judicial firme.
 Que el órgano administrativo haya incurrido en un error de hecho al dictar el
recurso, siendo este un resultado de los propios documentos del
expediente.
 Que algún o algunos testimonios falsos hayan sido de importante influencia
a la hora de dictaminar el resultado de la resolución.

3.- ¿Qué datos se deben incluir en un recurso de alzada?

A la hora de cumplimentar la estructura del recurso de alzada, el órgano


competente solo aceptará aquellos que contengan los siguientes datos
obligatorios:
 Nombre y apellidos del solicitante.
 Nombre del acto recurrido.
 Razones por las que se interpone el recurso de alzada.
 Órgano administrativo al que se dirige el solicitante del recurso.
 Domicilio de notificaciones del solicitante, fecha y firma.

4.- Dónde interponer el recurso de alzada

El solicitante tendrá que interponer el recurso de alzada frente al órgano que


dictó el acto impugnado, o bien frente a aquel que sea competente para
resolverlo. A la hora de presentarlo, lo puede realizar por correo administrativo,
en cualquier registro de la Administración General del Estado, de las Entidades
locales firmantes del Convenio de Ventanilla Única o de las comunidades
autónomas.
A la hora de interponer y tramitar este recurso, no es obligatoria la participación
de un abogado y procurador. Sin embargo, sí que es conveniente y
recomendable que un profesional en la materia asesore al solicitante, ya que
este tipo de recursos contiene una serie de formalidades y requerimientos que
pueden llegar a ser bastante confusos para una persona corriente. Aunque
existan motivos para anular o variar el acto modificado, si no adjuntamos la
documentación necesaria o fallamos en los plazos, no obtendremos el
resultado deseado en el recurso de alzada.

B) EL RECURSO DE REPOSICIÓN:

Según el artículo 123 de la mencionada ley, un recurso de reposición se


interpone contra actos y resoluciones que pongan fin a la vía administrativa:

 Resoluciones de recursos de alzada, conciliación, impugnación, mediación,


reclamación y arbitraje.
 Resoluciones de órganos administrativos que carezcan de superior
jerárquico.
 Pactos o acuerdos considerados finalizadores del procedimiento
 Resoluciones administrativas de procedimientos de responsabilidad
patrimonial
 Resoluciones de procedimientos sancionadores

Al igual que sucede con los recursos de alzada, se presentan ante el órgano
que haya dictado el auto o la resolución objeto del recurso; los plazos de
interposición de los recursos de reposición son también de un mes para actos
expresos y tres meses para actos no expresos, mientras que la Administración
dispone de un plazo máximo de un mes para su resolución (iniciándose, desde
ese momento, el silencio administrativo).
La resolución de un recurso de reposición supone el fin del procedimiento
administrativo, por lo que para continuar con sucesivas impugnaciones se
deberá acudir a la vía contencioso-administrativa.

C) RECURSO DE ALZADA Y REPOSICIÓN: DIFERENCIAS

Visto cómo hacer el recurso de alzada y por sus características y naturaleza,


podemos pensar que ambos recursos son muy similares, sobre todo porque
ambos son administrativos (no judiciales), y se interponen contra un acto
administrativo. Además, los plazos de presentación son los mismos en ambos
recursos, existiendo solo dos diferencias principales que nos permiten
distinguirlos:
1. El recurso de alzada se puede interponer frente a los actos que no pongan
fin a la vía administrativa, mientras que la reposición se interpone contra
aquellos que sí ponen fin a esta vía.
2. El recurso de alzada se interpone frente al órgano que dictó el acto, pero
este será resuelto por el órgano jerárquico superior, mientras que el recurso
de reposición será resuelto por el mismo órgano que dictó el acto en
cuestión.

D) EL RECURSO DE REVISIÓN:

El artículo 125 de la ley establece el recurso de revisión como una última


instancia de impugnación, tanto de recursos de alzada como de reposición, y
ante los siguientes hechos:
 Actos firmes en vía administrativa
 Situaciones de errores documentales, cohecho, prevaricación o
testimonios falsos
 Aparición de documentación relevante para el desenlace del
procedimiento, aunque ya se encontrase cerrado
La presentación tendrá que realizarse también frente al mismo órgano que
haya dictado la resolución objeto del recurso; sobre los plazos, son 4 años por
causa de error documental o 3 meses en el resto de los supuestos.
Por su parte, la Administración dispone de 3 meses para responder a un
recurso de revisión: después de ese plazo, ya solo queda recurrir a la vía
contencioso-administrativa.
Las distintas clases de recursos administrativos constituyen la primera vía para
impugnar resoluciones desfavorables o injustas a la Administración

* LA REVISIÓN DE OFICIO:

Como hemos dicho, viene regulada en los artículos 106 a 111 de la Ley
39/2015.

La reciente STS de 24/02/2021 (RC 8075/2019) fija una interesantísima


doctrina jurisprudencial que completa la escueta regulación del procedimiento
de revisión de oficio del art. 106 LPAC que, recordemos, nos dice que:

"1. Las Administraciones Públicas, en cualquier momento, por iniciativa propia


o a solicitud de interesado, y previo dictamen favorable del Consejo de Estado
u órgano consultivo equivalente de la Comunidad Autónoma, si lo hubiere,
declararán de oficio la nulidad de los actos administrativos que hayan puesto fin
a la vía administrativa o que no hayan sido recurridos en plazo, en los
supuestos previstos en el artículo 47.1.

2. Asimismo, en cualquier momento, las Administraciones Públicas de oficio, y


previo dictamen favorable del Consejo de Estado u órgano consultivo
equivalente de la Comunidad Autónoma si lo hubiere, podrán declarar la
nulidad de las disposiciones administrativas en los supuestos previstos en el
artículo 47.2.

3. El órgano competente para la revisión de oficio podrá acordar


motivadamente la inadmisión a trámite de las solicitudes formuladas por los
interesados, sin necesidad de recabar Dictamen del Consejo de Estado u
órgano consultivo de la Comunidad Autónoma, cuando las mismas no se basen
en alguna de las causas de nulidad del artículo 47.1 o carezcan
manifiestamente de fundamento, así como en el supuesto de que se hubieran
desestimado en cuanto al fondo otras solicitudes sustancialmente iguales.

4. Las Administraciones Públicas, al declarar la nulidad de una disposición o


acto, podrán establecer, en la misma resolución, las indemnizaciones que
proceda reconocer a los interesados, si se dan las circunstancias previstas en
los artículos 32.2 y 34.1 de la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público sin
perjuicio de que, tratándose de una disposición, subsistan los actos firmes
dictados en aplicación de la misma.

5. Cuando el procedimiento se hubiera iniciado de oficio, el transcurso del plazo


de seis meses desde su inicio sin dictarse resolución producirá la caducidad del
mismo. Si el procedimiento se hubiera iniciado a solicitud de interesado, se
podrá entender la misma desestimada por silencio administrativo"

Esta STS de 24/02/2021 arroja algo de luz sobre este procedimiento de


revisión de oficio de actos nulos sobre el que admite que la ley, tanto en el art.
102 Ley 30/1992 aplicable por razones temporales, como el citado art. 106
LPAC no establecía excesivas determinaciones más allá de las que hemos
visto.

Lo hace resolviendo tres dudas que fueron las cuestiones que habían sido
admitidas por el ATS de 28/2/2020 y que veremos a continuación:

1 .- Los límites de la revisión de oficio y la posibilidad de declarar la

inadmisión del procedimiento de revisión.

La primera de las cuestiones que presentaba interés casacional objetivo era "Si
es de aplicación alguno de los supuestos del art. 106 de la ley 30/1992 (actual,
artículo 110 de la ley 39/2015), como justificación de la inadmisión a trámite de
una revisión de oficio o si su aplicación solo es posible, como causa de
desestimación, una vez tramitado dicho procedimiento de revisión de oficio".
Este art 110 Ley 39/2015 fija unos límites que son:
"Las facultades de revisión establecidas en este Capítulo, no podrán ser
ejercidas cuando por prescripción de acciones, por el tiempo transcurrido o por
otras circunstancias, su ejercicio resulte contrario a la equidad, a la buena fe, al
derecho de los particulares o a las leyes".

La interpretación de estos límites a la revisión había sido realizada ya por STS


de 14/05/2020, donde se añadían otros dos límites:

1) Que una Administración sólo puede revisar sus propios actos y no los de
otra Administración.

2) Que los vicios de nulidad de pleno derecho alegados deben afectar a los
propios actos de la Administración a la que se pide la revisión y no a los de
otras Administraciones.

Ahora bien, para poder inadmitir una solicitud de revisión de oficio sin
necesidad de recabar el dictamen del Consejo de Estado (u órgano

equivalente) el apartado 3 del art. 106 LPAC que hemos visto es necesario

que estemos en alguno de los 3 casos allí previstos:

1) Que la solicitud no se base en alguna de las causas de nulidad del art. 47.1
LPAC.
2) Que carezca manifiestamente de fundamento
3) Que se hubieran desestimado en cuanto al fondo otras solicitudes
sustancialmente iguales.

Y en el caso que resuelve esta STS de 24/02/2021 se había citado este art.
106.3 LPAC (en realidad el anterior 102.3 Ley 30/92 de la misma redacción)
pero no se había justificado en cuál de esas tres causas estaba, aludiéndose a
posteriori y ya en sede judicial por el Ayuntamiento autor de la resolución
impugnada a que la revisión de oficio rechazada a limine podría ser contraria a
la buena fe de los terceros adquirentes de las viviendas construidas al amparo
de las licencias otorgadas en una zona verde. Es decir, uno de los límites a la
revisión de oficio del art. 110 LPAC.

Y partiendo de lo particular, la Sala Tercera fija doctrina general rechazando


que se pueda rechazar la tramitación de una solicitud de revisión por la
supuesta concurrencia de uno de estos límites del art. 110 LPAC porque el
Legislador no lo autoriza:

"Y abona la conclusión anterior los mismos términos del mencionado artículo, el
primero de los criterios interpretativos que aconseja el artículo 3 del Código
Civil. En efecto, de los términos del precepto debe concluirse que lo que
habilita el Legislador es que la Administración no podrá ejercitar sus
"facultades de revisión de oficio" cuando "su ejercicio resulte contrario a la
equidad, a la buena fe, al derecho de los particulares o a las leyes", y lo que
autoriza el precepto es que esos óbices a las potestades de autorevisión
pueden concluirse ("cuando por...") de la "prescripción de acciones, por el
tiempo transcurrido o por otras circunstancias"; porque lo importante no son
estas circunstancias, sino el fundamento de la exclusión de la potestad de
revisión.

Pues bien, difícilmente sería pensable que la equidad, la buena fe, el derecho
de los particulares o las leyes o incluso con menor razón la prescripción,
puedan servir de fundamento de excluir la revisión de oficio sin trámite alguno,
porque es difícil apreciar esas circunstancias sin, al menos, algunos trámites
que permitan concluir su concurrencia. Podría admitirse que hay supuestos en
los que el procedimiento que deba tramitarse esté simplificado por ser patente
y ostensible el óbice para la declaración de nulidad al amparo de la potestad de
revisión, pero en modo alguno declararla a límine sin ningún trámite, en
especial, los de audiencia de los afectados y la posibilidad de aportación de
pruebas".
2 .- La necesidad de invocar una causa de nulidad como fundamento de la

revisión de oficio.

La segunda de las cuestiones planteadas por el Auto de admisión era si la


mera alegación de una causa de nulidad de pleno derecho, sin necesidad de
ulterior fundamentación, conlleva automáticamente la admisión a trámite la
solicitud de revisión de oficio.

La Sala Tercera nos explica que si como hemos dicho, la revisión de oficio,
como potestad de las Administraciones, requiere la tramitación del
procedimiento correspondiente, debe concluirse que esa petición no es sino
una "solicitud" a las que se refería el artículo 70 de la misma Ley de 1992;
siendo de destacar que entre las exigencias que se imponen para tales actos
de parte, se exige la expresión de "los hechos, razones y petición en que se
concrete, con toda claridad, la solicitud".

Es decir, el precepto impone, ya con carácter general, la claridad como


presupuesto de las solicitudes, y con ese presupuesto, han de expresarse en
las solicitudes los hechos en que se funda la causa de nulidad invocada, la
explicación de las razones por las que esos hechos constituyen la infracción y
la petición.

Nuestra jurisprudencia ha venido declarando de forma inconcusa que los


defectos formales, deben examinarse con carácter restrictivo, debiendo evita
declarar la ineficacia de las peticiones de parte por excesivo rigor formal,
siempre y cuando de lo existente quede patente la finalidad pretendida.

Y en función de todo ello fija la siguiente doctrina:

"...que las solicitudes de revisión de oficio han de contener con claridad la


invocación de una causa concreta de nulidad de las establecidas
legalmente, así como los hechos en que se funda dicha causa, los
fundamentos para considerar aplicable la causa de nulidad invocada y la
petición concreta de iniciar el procedimiento de revisión de oficio".

3 .- El trámite de subsanación y mejora de la solicitud de revisión de

oficio.

La tercera y última cuestión que presentaba interés casacional objetivo era


determinar "si el trámite de subsanación recogido en el artículo 71 de la Ley
30/1992 es de aplicación al procedimiento de revisión de oficio, (en particular,
en el caso en el que el peticionario sea una Administración Pública)".

Hay que determinar si el trámite de subsanación que recoge el art. 68 de la Ley


39/2015 es aplicable al procedimiento de revisión de oficio.

A estos efectos, dispone el 68.1 que:

"1. Si la solicitud de iniciación no reúne los requisitos que señala el artículo 66,
y, en su caso, los que señala el artículo 67 u otros exigidos por la legislación
específica aplicable, se requerirá al interesado para que, en un plazo de diez
días, subsane la falta o acompañe los documentos preceptivos, con indicación
de que, si así no lo hiciera, se le tendrá por desistido de su petición, previa
resolución que deberá ser dictada en los términos previstos en el artículo 21".

Para resolver esta cuestión, la sentencia comienza aclarando que pese a ser
un procedimiento especial, en lo no previsto concretamente, se aplicará la
regulación del procedimiento general:

"...es lo cierto que si, como ya hemos reconocido anteriormente, se trata de un


mero procedimiento que ha de adaptarse a los principios generales que rigen el
procedimiento en nuestra Legislación sobre el procedimiento administrativo, es
decir, pese a sujetarse una procedimiento especial por su carácter
extraordinario, ello comporta que, en lo no previsto de manera especial en su
específica regulación, deben regir esos principios generales, por tanto, también
el trámite de subsanación".

Pero a continuación matiza: "Ahora bien, siendo ello así y precisamente porque
se trata de un procedimiento especial, deberá tenerse en cuenta que el trámite
comporta la posibilidad de subsanar deficiencias en la petición, en modo alguno
corregir defectos esenciales en la petición, que excedería de la finalidad del
trámite.

La conclusión de lo expuesto comporta que el trámite de subsanación y


mejora de solicitudes, con las condiciones señaladas, debe aplicarse a las
peticiones de revisión de oficio; sin que exista, en principio, especialidad alguna
por el hecho de que quien solicita dicha revisión sea una Administración
pública... .".

Y finalmente fija la siguiente doctrina jurisprudencial:

"Así pues, debemos señalar que, en principio, es aplicable el trámite de


subsanación de solicitudes a las peticiones de revisión de oficio, trámite que no
abarca a los elementos esenciales que la norma exige para su tramitación y
habilitan la inadmisión del procedimiento.".

La justificación de haber introducido en la ley el apartado 3 del art. 106 Ley

39/2015 se encuentra en no tener que seguir procedimientos largos, con


intervención de otros órganos como es el Consejo de Estado u órgano
autonómico equivalente, cuando realmente lo planteado por el ciudadano vaya
a ser desestimado porque no haya vicio de nulidad o dicho de otro modo,
carezca su solicitud manifiestamente de fundamento o cuando se hubiesen
desestimado ya otras solicitudes iguales para evitar la reiteración sin sentido.
Pero una cosa es que esto deba ser así por el principio de eficacia
administrativa y otra bien distinta es que desde el punto de vista de las
garantías y teniendo en cuenta que para intervenir ante la Administración no
hace falta abogado, la Administración, antes de inadmitirlo, no debiese realizar
un previo requerimiento de subsanación.

En el mismo se le avisaría que, de no subsanar su solicitud en el plazo de 10


días explicando cuál es el vicio de nulidad que concurre, así como los hechos
en que se funda dicha causa, los fundamentos para considerar aplicable la
causa de nulidad invocada y la petición concreta de iniciar el procedimiento de
revisión de oficio, se le inadmitiría a trámite al amparo del citado art. 106.3
LPAC.

Creo que de este modo, se conjuga lo indicado en el citado artículo con esos
principios antiformalista, de buena administración y el de servicio efectivo a los
ciudadanos (art. 3 LRJSP) que rigen en nuestro procedimiento administrativo.

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