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TEORÍA SOCIOPOLÍTICA:

Bloque I Conocimiento y socialización

LAS FUNCIONES SOCIALES DE LA ESCUELA: Educación y socialización

Desde que la configuración social de la especie se convierte en un factor


decisivo de la hominización y en especial de la humanización del hombre, la
educación, en un sentido amplio, cumple una necesaria función de
socialización.
La especie humana, constituida biológicamente como tal, elabora
instrumentos, artefactos, costumbres, normas, códigos de comunicación y
convivencia como mecanismos imprescindibles para la supervivencia de los
grupos y de la especie. Paralelamente, y puesto que las adquisiciones
adaptativas de la especie a las peculiaridades del medio no se fijan ya
biológicamente ni se transmiten a través de la herencia genética, los grupos
humanos ponen en marcha mecanismos y sistemas externos de transmisión
para garantizar la pervivencia en las nuevas generaciones de sus conquistas
históricas.

En estas sociedades la preparación de las nuevas generaciones para su


participación en el mundo del trabajo y en la vida pública requiere la
intervención de instancias específicas como la escuela, cuya función es
atender y canalizar el proceso de socialización. No obstante, aunque cumple
esta función de forma delegada, la escuela se especializa precisamente en el
ejercicio exclusivo y cada vez más complejo y sutil de dicha función. La
escuela, por sus contenidos, por sus formas y por sus sistemas de
organización va induciendo paulatina pero progresivamente en las alumnas y
alumnos las ideas, conocimientos, representaciones, disposiciones y modos
de conducta que requiere la sociedad adulta. De este modo, contribuye
decisivamente a la interiorización de las ideas, valores y normas de la
comunidad, de manera que, mediante este proceso de socialización
prolongado, la sociedad industrial pueda sustituir los mecanismos de control
externo de la conducta por disposiciones más o menos asumidas de
autocontrol.

Garantizar la reproducción social y cultural como requisito para la


supervivencia misma de la sociedad.

De todas formas, La tendencia conservadora lógica en toda comunidad social a


reproducir los comportamientos, valores, ideas, instituciones, artefactos y relaciones
que se han manifestado útiles para la propia existencia del grupo humano choca
inevitablemente con la tendencia también lógica a modificar los caracteres de dicha
formación social que se muestran especialmente desfavorables para alguno de los
individuos o grupos que componen el complejo y conflictivo tejido social.

Carácter plural y complejo del proceso de socialización en la escuela

Dentro de este complejo y dialéctico proceso de socialización que cumple la escuela en


las sociedades contemporáneas, es necesario afinar el análisis para comprender cuáles
son los objetivos explícitos o latentes del proceso de socialización y mediante qué
mecanismos y procedimientos tiene lugar. Estudiaremos en este apartado los objetivos
de dicho proceso, abordando en el siguiente las formas y modos de su realización.
Parece claro para todos los autores y corrientes de la sociología de la educación que el
objetivo básico y prioritario de la socialización de los alumnos/as en la escuela es
prepararlos para su incorporación futura en el mundo del trabajo.

Las discrepancias entre tales enfoques teóricos surgen cuando se trata de concretar
qué significa la preparación para el mundo del trabajo, cómo se realiza dicho proceso,
qué consecuencias tiene para promover la igualdad de oportunidades o la movilidad
social, o para reproducir y reafirmar las diferencias sociales de origen de los individuos y
grupos.

«El estado responde del orden social y lo protege en última instancia y, en su forma
democrática, es uno de los principales pivotes del consenso colectivo que permite a una
sociedad, marcada por antagonismo de todo tipo, no ser un escenario permanente de
conflictos » .
la primer función es la incorporación no conflictiva en el mundo del trabajo,
especialmente en sociedades postindustriales, donde emergen diferentes puestos
de trabajo autónomos o asalariados y donde el desarrollo económico requiere
cambios acelerados en las características del mercado de trabajo. En cualquier
caso, cabe ya indicar que la preparación para el mundo del trabajo requiere el desarrollo
en las nuevas generaciones no sólo, ni principalmente de conocimientos, ideas,
destrezas y capacidades formales, sino la formación de disposiciones, actitudes,
intereses y pautas de comportamiento que se adecuen a las posibilidades y exigencias
de los puestos de trabajo y de su forma de organización en colectivos o instituciones,
empresas, administraciones, negocios, servicios.

La segunda función del proceso de socialización en la escuela es la formación del


ciudadano/a para su intervención en la vida pública. La escuela ha de preparar a
las personas para incorporarse a la vida adulta y pública, de modo que pueda
mantenerse la dinámica y el equilibrio en las instituciones y normas de
convivencia que componen el tejido social de la comunidad humana.

Preparar para la vida pública en las sociedades formalmente democráticas en la esfera


política, gobernadas por la ley del mercado en la esfera económica, comporta
necesariamente la asunción por la escuela de las hirientes contradicciones que marcan
las sociedades desarrolladas contemporáneas. El mundo de la economía parece
requerir, tanto en la formación de ideas como en el desarrollo de disposiciones y
conductas, exigencias diferentes a las que demanda la esfera política en una sociedad
formalmente democrática donde todos los individuos, por derecho, son iguales ante la
ley y las instituciones. Debe provocar el desarrollo de conocimientos, ideas, actitudes y
pautas de comportamiento que permitan su incorporación eficaz al mundo civil, al
ámbito de la libertad en el consumo, de la libertad de elección y participación política, de
la libertad y responsabilidad en la esfera de la vida familiar.

La escuela, en este sentido de socialización, transmite y consolida una ideología


cuyos valores son el individualismo, la competitividad y la insolidaridad, la igualdad
formal de oportunidades y la desigualdad "natural" de resultados en función de
capacidades y esfuerzos individuales. Se asume la idea de que la escuela es igual
para todos, y de que por tanto cada uno llega a donde le permiten sus capacidades y su
trabajo personal. Se impone la ideología aparentemente contradictoria del
individualismo y el conformismo

El carácter abierto de la estructura social a la movilidad individual oculta la


determinación social del desarrollo del sujeto como consecuencia de las profundas
diferencias de origen que se proyectan en las formas de conocer, sentir, esperar y
actuar de los individuos.

Éste es pues uno de los pilares del proceso de socialización como reproducción en la
escuela. Las personas llegan a aceptar como inevitables, e incluso convenientes, las
peculiaridades contradictorias del orden existente, no quedando sino la oportunidad de
adaptarse y prepararse para ascender, mediante la participación competitiva, hasta el
máximo de sus posibilidades en la escala abierta para todos por la «igualdad de
oportunidades» que ofrece la escuela común y obligatoria. De este modo, la escuela
legitima el orden existente y se convierte en válvula de escape de las contradicciones y
desajustes sociales.

¿Cómo lleva a cabo la escuela este complejo proceso de


socialización? Los mecanismos de socialización en la escuela

Desde una perspectiva idealista, el proceso de socialización de las jóvenes


generaciones, se ha descrito generalmente como un proceso de inculcación y
adoctrinamiento ideológico. Dentro de esta interpretación idealista, la escuela cumple la
función de imponer la ideología dominante en la comunidad social, mediante un proceso
más o menos abierto y explícito de transmisión de ideas y comunicación de mensajes,
selección y organización de contenidos de aprendizaje. No obstante, a pesar de la
importancia, incluso en la actualidad, del proceso de adoctrinamiento ideológico e
inculcación de representaciones particulares e ideas dominantes, el proceso de
socialización en la escuela, para hacer frente a las contradicciones crecientes entre sus
objetivos político-sociales y los estrictamente económicos ha sido y es, sobre todo en
las sociedades con fórmulas políticas de representación democrática, mucho más sutil,
sinuoso y subyacente.

Desde el funcionalismo de DURKHEIM al estructuralismo de ALTHUSER, pasando por


los análisis realizados por FOUCAULT o la teoría de la correspondencia de BOWLES y
GINTIS, a pesar de sus diferentes concepciones, todos ellos consideran que:

“La escuela es un entramado de relaciones sociales materiales que organizan la


experiencia cotidiana y personal del alumno/a con la misma fuerza o más que las
relaciones de producción puedan organizar las del obrero en el taller o las del pequeño
productor en el mercado. ¿Por qué entonces, continuar mirando el espacio escolar como
si en él no hubiera otra cosa en lo que fijarse que las ideas que se transmiten?”

Los alumnos y las alumnas aprenden y asimilan teorías, disposiciones y


conductas no sólo como consecuencia de la transmisión e intercambio de ideas
y conocimientos explícitos en el curriculum oficial, sino también y principalmente
como consecuencia de las interacciones sociales de todo tipo que tienen lugar
en el centro y en el aula. Así pues, para comprender la extensión, complejidad y
especificidad de los mecanismos de socialización en la escuela se requiere un
análisis exhaustivo de las fuentes y factores explícitos o latentes, académicos o
sociales, que ejercen influencia relevante en la configuración del pensamiento y
la acción de los alumnos/as. De poco o nada sirve restringir el estudio a los
efectos explícitos de los contenidos también explícitos del currículum oficial. Lo
que el alumno/a aprende y asimila de modo más o menos consciente y que
condiciona su pensamiento y su conducta a medio y largo plazo se encuentra
más allá y más acá de los contenidos explícitos en ese currículum.

En este sentido, puede afirmarse que algunos aspectos del desarrollo del
currículum, que indicamos a continuación, son especialmente relevantes para
entender los mecanismos de socialización que utiliza la escuela:
1) La selección y organización de los contenidos del curriculum. En concreto,
qué se elige y qué se omite de la cultura pública de la comunidad y quién tiene el
poder de seleccionar o intervenir en su modificación.
2) El modo y el sentido de la organización de las tareas académicas, así como
el grado de participación de los alumnos/as en la configuración de las formas de
trabajo.
3) La ordenación del espacio y del tiempo en el aula y en el centro. La
flexibilidad o rigidez del escenario„ del programa y de la secuencia de
actividades.
4) Las formas y estrategias de valoración de la actividad de los alumnos/as. Los
criterios de valoración, así como la utilización diagnóstica o clasificatoria de los
resultados y la propia participación de los interesados en el proceso de
evaluación.
5) Los mecanismos de distribución de recompensas como recursos de
motivación extrínseca y la forma y grado de provocar la competitividad o
colaboración
6) Los modos de organizar la participación del alumnado en la formulación,
establecimiento y control de las formas y normas de convivencia e interacción.
7) El clima de relaciones sociales presidido por la ideología del individualismo y
la competitividad o de la colaboración y solidaridad.

En definitiva, el análisis debe abarcar los factores que determinan el grado


de participación y dominio de los propios alumnos sobre el proceso de
trabajo y los modos de convivencia, de manera que pueda llegarse a
comprender el grado de alienación o autonomía de los estudiantes
respecto a sus propios procesos de producción e intercambio en el ámbito
escolar. Sólo así podrán entenderse los conocimientos, capacidades,
disposiciones y pautas de conducta que desarrollan los estudiantes como
recursos más adecuados para resolver con relativo éxito los problemas
que plantea la interacción y el intercambio real y simbólico en el escenario
de relaciones sociales que constituye el grupo del aula y la estructura
social del centro.

Contradicciones en el proceso de socialización en la escuela

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