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Ficha 1 Apendicitis

El apéndice vermiforme es un órgano con forma de cilindro conectado al ciego, cuya inflamación, conocida como apendicitis, es una de las urgencias quirúrgicas más comunes. La apendicitis puede progresar a perforación, lo que aumenta la morbilidad y mortalidad, y su diagnóstico temprano es crucial para optimizar resultados clínicos. Este estudio investiga factores clínicos y de laboratorio que pueden predecir el riesgo de perforación apendicular, destacando la importancia de la identificación temprana y el uso de técnicas de imagen para mejorar la intervención quirúrgica.

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Ficha 1 Apendicitis

El apéndice vermiforme es un órgano con forma de cilindro conectado al ciego, cuya inflamación, conocida como apendicitis, es una de las urgencias quirúrgicas más comunes. La apendicitis puede progresar a perforación, lo que aumenta la morbilidad y mortalidad, y su diagnóstico temprano es crucial para optimizar resultados clínicos. Este estudio investiga factores clínicos y de laboratorio que pueden predecir el riesgo de perforación apendicular, destacando la importancia de la identificación temprana y el uso de técnicas de imagen para mejorar la intervención quirúrgica.

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BREVE RECUENTO DEL APÉNDICE:

El apéndice vermiforme (también llamado apéndice cecal) es un órgano con forma de cilindro
sin salida conectado al ciego. Se desarrolla embriológicamente a partir del ciego.

Está localizado en la unión de las tres tenias cólicas, 2 a 3 cm por debajo de la válvula
ileocecal.

Tamaño:
En el adulto, la longitud promedio del apéndice es de 6 a 9 cm; sin embargo, puede tener una
longitud variable que va de < 1 a > 30 cm. El diámetro externo varía entre 3 y 8 mm, en
tanto que el diámetro luminal varía entre 1 y 3 mm.

Posición del apéndice:


La posición va a venir determina en donde se encuentre en el momento de la cirugía la punta
del apéndice.
Tiene tres partes, base, cuerpo y cola.

●​ Apéndice Retrocecal: Punta por detrás del ciego.


●​ Laterocecal interno: Adosada al ciego pero del lado interno. Es la más frecuente en
nuestro medio. La literatura dice que es retroileal y retrocecal.
●​ Laterocecal externa: Adosada al ciego pero del lado externo.
●​ Pélvica: Hacia abajo, hacia la pelvis.
●​ Retro ileal: Detrás del íleon.

Irrigación arterial, venosa, linfática e inervación:

Su principal irrigación, es una irrigación terminal dada por la arteria apendicular. La arteria
apendicular es rama de la arteria ileocólica, la cual a su vez es rama de la arteria cólica
derecha que a su vez es rama de la arteria mesentérica superior que a su vez es rama de la
aorta.

El drenaje linfático del apéndice fluye hacia los ganglios linfáticos que yacen a lo largo de la
arteria ileocólica. La inervación del apéndice se deriva de elementos simpáticos abastecidos
por el plexo mesentérico superior (T10-L1) y fibras aferentes de los elementos
parasimpáticos a través de los nervios vagos.

APENDICITIS:

La apendicitis se define como la inflamación del apéndice vermiforme y representa la causa


más común de abdomen agudo. Es una de las urgencias quirúrgicas más frecuentes en la
medicina contemporánea, y tiene una tasa de incidencia anual de cerca de 100 por 100. 000
habitantes.
Epidemiología:
La incidencia de apendicitis aguda es del 8,6% en hombres y del 6,7% en mujeres. El pico
de mayor incidencia se da entre la segunda y tercera década de la vida.

Etiopatogenia:
El evento patogénico central de la apendicitis aguda es la obstrucción de la luz apendicular, la
cual puede ser secundaria principalmente a hiperplasia linfoide, fecalitos, cuerpos extraños,
parásitos y tumores primarios (carcinoide, adenocarcinoma, sarcoma de Kaposi, linfoma,
etcétera) o metastásicos (colon y mama).

La inflamación de la pared apendicular es el fenómeno inicial, para después presentar


congestión linfática, vascular, isquemia, perforación y, en ocasiones, desarrollo de plastrón
apendicular o peritonitis generalizada.

Obstrucción Luminal presión (acúmulo de secreción de la mucosa). → compromiso del


drenaje venoso y linfático y sobrecrecimiento bacteriano (Distención apendicular
estimulación de las terminaciones nerviosas dolor visceral vago y sordo en el abdomen y el
epigastrio. → Posteriormente aparecen signos de irritación peritoneal → invasión bacteriana
se extiende a la pared (fase supurativa aguda) → desplazamiento del dolor a la fosa ilíaca
derecha. →obstrucción del flujo vascular (apendicitis gangrenosa) que puede acabar en
perforación. Obstruccion de la luz apendicular →

Fases de la apendicitis:
●​ Catarral: Es la primera, hay un compromiso del drenaje linfático
●​ Congestiva o flegmonosa: Porque se forma un flemón, hay compromiso del sistema
venoso.
●​ Necrótica o gangrenosa: Se compromete la irrigación arterial, no llega O2. Como hay
muerte celular hay salida no visible (microscópica) desde la luz del apéndice a la
cavidad abdominal, en este sentido, decimos que en este fase hay microperforaciones
de las capas del apéndice. Ya hay peritonitis, pero simplemente no es franco, no se ve
secreción purulenta ni heces, pero si hay salida principalmente de bacterias.
●​ Perforada: Evoluciona en el tiempo y las microperforaciones se transforman en un
macroperforaciones.

Cuadro clínico:
El cuadro clínico inicia con un dolor en epigastrio (dolor visceral) y al paso del tiempo 6-10
horas el dolor migra y se localiza en fosa ilíaca derecha (dolor somático), por compromiso de la
serosa e inflamacion del peritoneo.

La aparición de náuseas y vómitos ocurre después de la instalación del dolor, y la fiebre suele
manifestarse alrededor de seis horas después del cuadro clínico.

FICHA:
Introducción

La apendicitis aguda es una de las emergencias quirúrgicas más comunes, con una incidencia
que varía de 100 a 200 casos por cada 100,000 habitantes anualmente. La incidencia de
perforación apendicular varía, pero se ha informado que ocurre en el 20%-30% de los casos
de apendicitis aguda. La perforación del apéndice es una complicación grave que puede llevar
a una morbilidad y mortalidad significativas. Identificar los factores de riesgo para la
perforación apendicular es crucial para el diagnóstico temprano y el manejo adecuado.

Una serie de cambios patológicos pueden ocurrir en el apéndice, llevando a su perforación.


En las etapas iniciales de la apendicitis, hay inflamación y edema de la pared apendicular, que
pueden progresar a necrosis y perforación si no se trata. El apéndice puede aparecer
agrandado, hiperémico y edematoso. Con la progresión, la pared apendicular se vuelve más
delgada y eventualmente puede romperse, llevando a la liberación de contenido apendicular
en la cavidad peritoneal.

La identificación precisa y temprana de los pacientes en riesgo de perforación apendicular es


crucial para optimizar los resultados clínicos. Sin embargo, el diagnóstico de apendicitis y su
progresión a la perforación puede complicarse por varios factores. La presentación clínica a
menudo varía ampliamente, desde molestias abdominales leves hasta dolor severo, y puede
imitar otras condiciones abdominales, llevando a la incertidumbre diagnóstica. Además, las
presentaciones atípicas son más comunes en poblaciones específicas de pacientes, como los
ancianos, niños y mujeres embarazadas, complicando aún más el proceso diagnóstico y
retrasando la intervención quirúrgica adecuada.

Varios estudios han investigado variables clínicas y de laboratorio que pueden ayudar a
distinguir la apendicitis perforada de la no perforada en la población pediátrica. Un análisis
retrospectivo identificó tres predictores independientes de perforación: duración de los
síntomas superior a un día, presencia de fiebre en el departamento de urgencias y recuento
elevado de neutrófilos en el hemograma. De manera similar, otro estudio encontró que la
duración prolongada de los síntomas, el aumento de la temperatura y el recuento elevado de
glóbulos blancos (WBC) se asociaron con un mayor riesgo de perforación apendicular.

Métodos

Diseño del estudio y selección de pacientes:


Se realizó un estudio retrospectivo en pacientes admitidos en el Hospital Safdarjung, Nueva
Delhi, India, entre el 1 de abril de 2023 y el 31 de abril de 2024, revisando los registros
médicos electrónicos de pacientes con perforación apendicular. Los criterios de inclusión
fueron los siguientes: casos confirmados de perforación apendicular (estado postoperatorio) y
pacientes mayores de 18 años. Los criterios de exclusión incluyeron pacientes operados fuera
del hospital y aquellos con datos faltantes. Este análisis incluyó a 100 pacientes con
diagnóstico provisional de perforación apendicular.
Recolección de datos y definición de variables:
Los datos recolectados incluyeron edad, género, duración desde el inicio de los síntomas
hasta la admisión, síntomas y signos (dolor abdominal, fiebre, vómitos, defensa abdominal),
resultados de pruebas de sangre (recuento total de leucocitos (TLC), fosfatasa alcalina (ALP)
y bilirrubina sérica), y resultados de imágenes (diámetro máximo del apéndice, presencia de
fecalito apendicular y presencia de líquido libre/colección peri-apendicular).
Tratamiento y resultados:
Se recolectaron datos sobre la duración del tratamiento intravenoso hospitalario y los
procedimientos quirúrgicos realizados. La terapia antibiótica empírica incluyó cefalosporinas
de tercera generación, piperacilina-tazobactam y metronidazol. La necesidad de tratamiento
quirúrgico se evaluó en base a la experiencia clínica, una evaluación de los parámetros
bioquímicos y las guías del hospital. Un apéndice perforado se caracterizó por la presencia de
una rotura visible en el apéndice o un fecalito apendicular libre dentro de la cavidad
abdominal y la presencia de líquido purulento (contaminación grosera) dentro de la cavidad
peritoneal. La mortalidad incluyó muertes ocurridas en el hospital dentro de los 30 días
posteriores a la hospitalización inicial.
Análisis estadísticos:
Todos los datos fueron analizados utilizando IBM SPSS Statistics para Windows, Versión 28
(Lanzado en 2021; IBM Corp., Armonk, New York). Se utilizó análisis descriptivo para
comparar las diferencias en demografía, manifestaciones clínicas, factores de laboratorio y
procedimientos realizados. Las variables continuas se presentaron como medias (desviaciones
estándar (SD)), mientras que los datos categóricos se presentaron como números (n) y
porcentajes (%). Se utilizaron pruebas t independientes de dos muestras para analizar
variables continuas. Las variables categóricas se compararon utilizando pruebas de
chi-cuadrado o de Fisher exacto. Las relaciones entre las características demográficas,
manifestaciones clínicas, factores de laboratorio y resultados se evaluaron utilizando análisis
univariado. Se aplicaron modelos de regresión logística multivariante en modo de selección
hacia adelante a los factores significativos del análisis univariado. Todas las pruebas
estadísticas fueron de dos lados; un p<0.05 se consideró significativo. Los modelos de
aprendizaje automático se utilizaron para variables no lineales y conjuntos de datos
complicados.

Discusión

Perfil de edad y género:


El análisis actual identificó que la perforación apendicular fue más común en el grupo de
edad de 21-30 años, con una incidencia notable también en el grupo de 31-40 años. Esto se
alinea con estudios como el de Bhangu et al., que encontraron que los adultos jóvenes tienen
un mayor riesgo debido a presentaciones tardías y una progresión más agresiva de la
enfermedad. Además, la predominancia masculina observada en este estudio (60% de los
casos) es consistente con los hallazgos reportados por Lee et al., que notaron una mayor
incidencia de apendicitis complicada, incluida la perforación, en hombres.
Síntomas y signos:
La distribución del inicio de los síntomas mostró que la mayoría de los casos de perforación
se presentaron después de tres a cinco días de síntomas. Estudios previos, incluidos los de
Kim et al., apoyan que la presentación tardía más allá de las 48 horas es un fuerte factor de
riesgo para la perforación apendicular. Esto refuerza la importancia del diagnóstico oportuno
y la intervención quirúrgica. La defensa abdominal se observó en una proporción
significativa de los casos de perforación (28 casos), alineándose con estudios que identifican
la defensa como un signo característico de apendicitis avanzada. Sin embargo, la rigidez fue
menos frecuente, lo que sugiere que, aunque puede indicar casos graves, no es tan común
como la defensa. Este hallazgo es comparable a los datos reportados por Echevarria et al., que
también destacaron la variabilidad en la presentación de los signos físicos.
Hallazgos de laboratorio:
El análisis mostró que los niveles elevados de TLC estaban asociados con la perforación (p =
0.074), lo cual es consistente con estudios de Andersson et al., que señalan que la leucocitosis
es un marcador confiable de inflamación y apendicitis avanzada. Por otro lado, los niveles de
ALP no mostraron una asociación significativa (p = 0.057), sugiriendo una utilidad
diagnóstica limitada, como lo corroboran investigaciones previas que indican que el ALP,
aunque elevado en algunos casos, no es un marcador principal para las complicaciones de la
apendicitis.
Hallazgos de ultrasonido:
La colección peri-apendicular se asoció significativamente con un mayor riesgo de
perforación (p = 0.030). Esto es respaldado por Becker et al., quienes enfatizaron que la
presencia de colecciones de líquido en las imágenes debe levantar sospechas de perforación.
La presencia de un fecalito apendicular no se correlacionó significativamente con la
perforación, lo cual se alinea con resultados mixtos en la literatura, donde el fecalito es visto
como un factor de riesgo pero no como un predictor definitivo.

El análisis destaca los desafíos de predecir la perforación apendicular preoperatoriamente


usando los datos clínicos y de ultrasonido disponibles, subrayando la necesidad de integrar
indicadores diagnósticos más completos y técnicas de modelado avanzadas para mejorar la
precisión de la predicción.

Fortalezas y limitaciones:
Los méritos de este estudio residen en su provisión de información sobre la utilidad de los
hallazgos de ultrasonido, como la colección peri-apendicular, y su exploración de métodos de
ML para mejorar las predicciones preoperatorias. Se evaluaron múltiples modelos para
asegurar comparaciones robustas.

Las limitaciones de este estudio indican que la predicción preoperatoria utilizando los datos
disponibles sigue siendo un desafío, como se refleja en los valores modestos de AUC. Otros
variables clínicas, como los marcadores inflamatorios (por ejemplo, CRP), o modalidades de
imagen, podrían mejorar la predicción. Sin embargo, los problemas computacionales
limitaron la exploración más profunda de modelos complejos como XGBoost.

Conclusiones
La identificación temprana de pacientes en riesgo de perforación apendicular es crucial para
mejorar los resultados clínicos y minimizar las complicaciones asociadas con la apendicitis
aguda. Este estudio destaca varios factores clínicos, bioquímicos y radiológicos que pueden
ayudar a predecir el riesgo de perforación.

Indicadores clínicos, como la duración prolongada de los síntomas, la fiebre y los signos de
peritonitis, combinados con marcadores bioquímicoselevados como el recuento de glóbulos
blancos (WBC), ofrecen valiosa información sobre la probabilidad de perforación.

Además, la imagen radiológica, especialmente el ultrasonido, juega un papel fundamental en


la confirmación del diagnóstico y la detección de complicaciones. Comprender estos factores
predictivos puede guiar la intervención quirúrgica oportuna, reduciendo en última instancia
las tasas de morbilidad y mortalidad asociadas con la perforación apendicular.

El estudio también subraya la importancia de refinar estas herramientas diagnósticas y


explorar biomarcadores adicionales para mejorar la detección temprana y los resultados de
los pacientes. La implementación de estrategias de tratamiento adaptadas, como la imagen
diagnóstica acelerada o la referencia quirúrgica temprana, particularmente en grupos de
pacientes de alto riesgo, podría reducir los costos de atención médica asociados con
hospitalizaciones prolongadas y cuidados postoperatorios complejos al prevenir la
perforación antes de que ocurra.

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