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Ilm-al-Raml o Ciencia de las Arenas:
Geomancia occidental
09.09.2018
Ya mencionado brevemente en el artículo sobre Geomancia y
Cleromancia, es el sistema geomántico por excelencia de Occidente -
dejando de lado la cuestión geomántica del lejano oriente. Conocido a
través de los contactos con el mundo árabe durante la Edad Media,
actualmente aún es usado en algunas zonas de África. Sin embargo, la
geomancia árabe se encuentra incluida entre las prácticas del mundo
occidental. Acaso por su relación con la astrología y la idea de cielo y
tierra espejados, gozó de la suficiente popularidad como para no ser
rechazada.
Sus inicios, persas o árabes - pues aún existe disputa - se dan por
escrito en el [Link], pero no es hasta el [Link] donde comienza a ser
conocida y reconocida en Europa, y tendrá su máxima expansión y
repercusión durante el Renacimiento. Muestras de geomancia tenemos
en la propia literatura, en las Mil y una noches, en la historia de Aladino.
El mago magrebí, enemigo del protagonista, es versado en la geomancia
y se entera de que Aladino no murió, sino que tiene la lámpara en su
poder, gracias a la geomancia que practica en una mesa llena de arena,
la cual alisa para arrojar sobre ella granos macho y hembra, Madres e
Hijas, formando figuras geománticas - Dato importante es el hecho de
que pronuncia fórmulas para el buen desarrollo de su oráculo, práctica
casi perdida a día de hoy entre los esoteristas y ocultistas. Empero, en
los propios libros usados como grimorios incluyen alguna de estas
fórmulas, donde no ha de extrañar que se mencione a Dios para que sea
propicio y clemente en su manifestación, ya que el Dios de las tres
grandes religiones es, según la tradición, también el que da a conocer
esta práctica. La versión más popular, árabe, sobre su conocimiento y
difusión, aunque existen decenas de ellas, es la que sigue. Es el profeta
Idris quien, de mano del ángel Jibril (Gabriel), recibe este saber. Idris
viajó a la India junto al maestro hindú Tumtum, perfeccionando la técnica
durante años. Quien la extraería y reviviría sería un contemporáneo de
Mahoma, Khalaf al-Barbari, el Mayor. Él estudió en la India y dejó en
herencia un libro sobre la geomancia a su discípulo Nasr al-Din al-
Barbari, el Joven, quien a su vez transmitió la tradición a las
generaciones venideras, con Abu Sa'id al-Tarabulusi y su discípulo Abu
Abd Allah Muhammad al-Zanati.
Idris se ha querido identificar con el profeta Daniel, con Enoc y con
Hermes Trimegistos. En cualquier caso, se trata de justificaciones de que
el sistema adivinatorio geomántico proviene de la divinidad.
Cada figura geomántica consiste en cuatro filas de uno o dos puntos,
formando 16 combinaciones, cada una de las cuales tiene un significado
concreto. Otro sistema era la realización de líneas de puntos aleatorios,
que después se eliminaban por pares, quedando filas de uno o dos
puntos que, dispuestos en cuatro filas, componen las figuras
geománticas. Este tipo de prácticas continúan en África, donde reciben el
nombre de Vudú fa y Sikidy, y algunas de ellas han viajado hasta
América, sobre todo a través del comercio de esclavos de la Edad
Moderna, alterándose levemente, como ocurre en el caso de los oráculos
de la santería.
Si bien hay quienes practican la geomancia sin ningún tipo de
planificación, utilizando cualquier objeto que muestre polaridad (las dos
caras de una moneda, los números pares e impares de un dado, la
portada y la contraportada de un libro, objetos de dos colores...) e
interpretando las sucesiones de cuatro tiradas como un único oráculo, el
método esotérico tradicional que aparece ya en el Renacimiento, y que
continúa hoy día, basado supuestamente tanto en el método árabe como
en escritos atribuidos a Pietro D'Abano y Cornelius Agrippa, y en ciertas
representaciones heráldicas, es la habituación del terreno en un tablero,
ya sea trazado en el propio suelo, cosido o pintado en una tela u otro
soporte, de lo que se suele llamar Madres e Hijas.
En la actualidad, el diseño de un tablero geomántico o de su dibujo sobre
la tierra, conocido como Casa, Escudo o Mapa, se compone de casas,
que se denominan a su vez Hijas, Madres, Sobrinas, Testigos y Jueces,
aunque estos nombres a veces cambian según la costumbre, por
ejemplo, pudiendo las Sobrinas ser llamadas Resultantes . Este dibujo, o
el propio soporte donde se realiza, recibe el nombre de Almadel, y según
la cultura puede tener distintas formas, algunas de las cuales han sido
expuestas en grimorios como Las Clavículas de Salomón del [Link],
aunque se le supone heredero de tradiciones anteriores. Las más
comunes son la cuadrada o circular, pero existen versiones estrelladas,
pentagonales... Lo importante es que se encuentran enfocadas a una
colocación basada en los puntos cardinales, que a su vez altera el lugar
donde disponer los resultados en correspondencia con las Casas
Celestes, como se verá más adelante.
Como ya se ha dicho, estas dieciséis figuras geománticas ofrecen
dieciséis combinaciones posibles de puntos dispuestos en cuatro líneas,
contados par o impar, que reciben nombres diversos según las
tradiciones que sigan; comúnmente se reúnen bajo las advocaciones
recogidas por los ocultistas del [Link], que a su vez prefieren las formas
latinas por su más sencilla comprensión para el mundo occidental. Puer,
puella, acquisitio, albus, populus, via, caput draconis, cauda draconis,
amissio, rubeus, fortuna maior, fortuna minor, carcer, acquisitio, laetitia y
tristitia.
Ejemplo de almadel con las doce casas celestes
Ejemplo de Almadel
Ejemplo de escudo o familia geománticos
Las dieciséis figuras geománticas
- El desarrollo del oráculo.
En la adivinación geomántica han de obtenerse doce de las dieciséis
figuras. Éstas pueden obtenerse mediante tiradas basadas en la
polaridad par e impar, o en el trazado aleatorio de líneas de puntos, los
cuales después se unen de dos en dos, y si sobran puntos, se tomará
como impar, mientras que si no sobran, se tomará por par. De una de
estas maneras se obtendrán las cuatro primeras figuras, llamadas
Madres, que además se corresponden con los cuatro puntos cardinales.
El resto de figuras se obtienen mediante la combinación de los puntos de
éstas.
Cada Madre tiene una Hija, de modo que la Primera Hija obtiene su
resultado de la combinación de los puntos superiores de cada una de las
cuatro Madres,: si la suma de los puntos es par, resulta en dos puntos; si
la suma es impar, resultará en impar y por tanto, en un solo punto. La
Segunda Hija lo toma de la segunda fila de puntos de cada Madre, e
igual transcurre la Tercera Hija con la tercera fila y la Cuarta con la
última.
Tras esto se encuentran las Sobrinas o Resultantes, que son el resultado
de la combinación de puntos iniciales de las Hijas y las Madres. La
Primera Sobrina se forma de la fusión de los primeros puntos de la
Primera y Segunda Madres. La Segunda Sobrina, de la Tercera y Cuarta
Madres. La Tercera Sobrina, de la Primera y Segunda Hijas, y la Cuarta
Sobrina de la Tercera y Cuarta Hijas.
En algunos casos, el mapa o escudo geomántico termina aquí. Pero hay
otros cuadros en los que de las figuras de las Sobrinas se extraen los
llamados Testigos o Sabidurías, siguiendo el mismo procedimiento, y de
éstas a su vez el Juez, cerrando ya las posibilidades de fusión.
Doce figuras (Madres, Hijas, Sobrinas) encajarán en las Doce Casas
Celestes de la astrología tradicional, esto es, los doce fragmentos en los
que se divide el cielo para su estudio astrológico, teniendo cada casa
relevancia en un asunto concreto. La tradición más extendida expone
que la Primera Madre debe ir en la Décima Casa Celeste(X). La Casa X
es la madre como seno familiar y como cabeza del hogar, como
gobierno, pero también indica temas relacionados con la profesión o el
trabajo, los estudios y la reputación. La Segunda Madre iría en la Primera
Casa Celeste (I), que hace referencia al consultante, que puede ser
también indirecto (es decir, si alguien pregunta en su lugar). La Tercera
Madre se sitúa en la Cuarta Casa (IV). La Casa IV refiere a la figura
paterna en cuanto a herencias y patrimonio, pero también como hogar.
La Cuarta Madre se sitúa en la Séptima Casa (VII), que habla de las
relaciones, en especial amorosas, del matrimonio, pero también de
sociedades y amistades, así como advierte de enemigos cercanos.
Las Hijas se dispondrían de la siguiente manera. La Primera Hija se
correspondería con la Undécima Casa (XI), la casa de la amistad y las
relaciones de estrecha confianza. La Segunda Hija iría en la Segunda
Casa Celeste (II), que habla del dinero, de bienes y ganancias. La
Tercera Hija se correspondería con la Quinta Casa (V). La Casa V habla
de la diversión, de los juegos, de la infancia, de niños. La Cuarta Hija,
que es la octava figura, va en la Octava Casa Celeste (VIII). La Casa VIII
es lo nefando, el mal y la muerte, aunque debe tenerse en cuenta que
puede haber ventajas como el fin de un problema o la recepción de una
herencia.
Las Sobrinas o Resultantes se clasificarían en las cuatro Casas
restantes. La Primera Sobrina, en la Duodécima Casa Celeste (XII), la
última, que señala enemigos ocultos, mala suerte, encierros y
encerronas, incluso maldiciones. La Segunda Sobrina iría en la Tercera
Casa (III). La Casa III habla del entorno del que consulta, de su familia
(hermanos) o vecinos, de sus trayectos, viajes, e incluso escritos
personales. La Tercera Sobrina se situaría en la Sexta Casa (VI), que
indica asuntos relacionados con las enfermedades y las desgracias, así
como a "personajes" (personas o animales) de valor menor. Por último, la
Cuarta Sobrina se correspondería con la Novena Casa (XI), referida al
mundo espiritual y religioso, al arte y a la educación, el saber y los viajes
largos.
Con esto se habrían aplicado a las Doce Casas Zodiacales las Doce
figuras geománticas. Pero, para las tres figuras restantes (Testigos y
Juez), en el caso de haber seguido este procedimiento, existen unas
"Casas" aplicadas. La Casa Décimo tercera (XIII) hablaría del pasado y
de la vida personal, privada. La Casa Décimo cuarta (XIV) se referiría al
futuro y a la vida social, pública. La Casa Décimo quinta (XV), como
colofón, pertenece al Juez y suele interpretarse como el conjunto, como
la respuesta generalista a la consulta realizada. Existe en algunos
círculos una Décimo sexta Casa (XVI), que resulta de la combinación de
la Primera Madre con el Juez, pero no goza de mucha popularidad, ya
que tampoco añade mucho valor a la interpretación oracular.
Otro punto que debe ser considerado, en conjunción con las Casas
Celestes, es la benevolencia o malevolencia de las mismas. Aquellas que
se encuentran en los puntos cardinales suelen tener un valor más
determinante: La X, al norte; la IV, al sur; la VII, al este y la I al oeste.
Norte y Este tienden a considerarse positivas, al contrario que Sur y
Oeste. Además, debe tenerse en cuenta que los significados pueden
interrelacionarse entre todas las figuras, ya que si la interpretación de la
figura del norte o X Casa es negativa, ésta reflejaría en el resto, y un
largo etcétera de interrelaciones, también a través de los triángulos y
márgenes del tablero, considerados "el techo" de la casa geomántica.
Asimismo, la interpretación depende también de si se realiza de noche o
de día, igual que los astros cambian su posición e influencia. Aquí es
donde un verdadero geomante experto sacaría a relucir todas sus
capacidades y conocimientos astrológicos relacionados con los
ascendentes, las horas, las fechas, la posición de los planetas, las
estrellas fijas y las mutables, las exaltaciones, las regencias, las caídas,
etc... Por desgracia, en la mayoría de los casos, la astrología ocupa este
lugar de análisis complejo y destierra a la geomancia a cuestiones
puntuales y de respuesta más sencilla.
-Las figuras geománticas: relaciones y vínculos.
Estas figuras tienen un significado intrínseco, resultado de su traducción
literal, y una vinculación con un planeta concreto, un planeta regente. La
fusión de este planeta con la Casa celeste arrojará más luz en los
oráculos. A cada figura se le aplica un planeta, siendo la Caput Draconis
y Cauda Draconis las dos que faltan por asignar, según algunos
geomantes modernos, por pura facilidad de obtener respuestas mejores
y más sencillas. Esta vinculación sigue por norma aquello que aparece
en el IV libro de Filosofía Oculta, un compendio atribuido a Cornelius
Agrippa, con textos atribuidos a Pietro D'Abano, Gerardo de Cremona y
Georg Pictorius, aunque este libro en verdad se publicó décadas
después de la muerte del supuesto autor.
Puer y Puella son Niño y Niña, y se identifican con Marte y Venus
respectivamente. Rubeus, que significa el Rojo, se vincula también a
Marte. Otras asociaciones no son tan explícitas, pero en algunas puede
identificarse un patrón. Por ejemplo, Júpiter se asocia a lo
positivo: Acquisitio, la adquisición o ganancia y Laetitia, la alegría o la
felicidad, están bajo su influencia. Con el Sol o Helios ocurre lo mismo,
es siempre positivo, por ello domina sobre Fortuna Minor y Fortuna
Maior, las fortunas pequeña y grande. Para Saturno son las cosas
negativas, como Carcer, la cárcel o prisión, y Tristitia, la tristeza. Los
cambios están representados, cómo no, por la Luna, por lo que Via, el
camino, y Populus, el pueblo o la gente, son sus figuras. Las tres
restantes no muestran un sentido claro. Albus, blanco y Conjuctio, la
unión, los rige Mercurio, y Amissio, la pérdida, la domina Venus.
Siguiendo con la idea de que el universo es como un espejo, también las
figuras se "reflejan" al dar combinaciones de puntos invertidas. Por ello,
serán figuras celestes Albus, Puella, Fortuna
Mayor, Amissio, Tristitia y Caput Draconis. Las figuras invertidas serán
terrestres: Rubeus, Puer, Fortuna Minor, Acquisitio, Laetitia y Cauda
draconis.
En la misma línea de inversión, las figuras que parecen "apuntar hacia
arriba" suelen tenerse por figuras móviles, de cambio, salientes, mientras
que sus contrarias, las que "apuntan hacia abajo", simbolizan la
estabilidad, entrantes. Sin embargo, al igual que en al caso anterior, hay
figuras que no entrarían en esta clasificación, ya que su forma es
equilibrada.
Las figuras también se encuentran asociadas a uno de los cuatro
elementos de la naturaleza, según la corriente occidental. A Puella,
Carcer y Conjunctio las rige la Tierra. Puer, Laetitia, Fortuna
Maior y Fortuna Minor son regidas por el Fuego. Albus,
Amissio y Tristitia las rige el elemento Aire. Populus, Rubeus,
Via y Acquisitio son regidas por el Agua. Caput Draconis y Cauda
Draconis acompañan a las figuras regidas por la Tierra y el Agua. Estos
elementos fueron deducidos a su vez por la relación zodiacal de las
figuras.
Al igual que se asignan en el Almadel o tablero lugares concretos, las
Casas Celestes, también hay implicaciones Zodiacales de las propias
figuras. Por norma, y en orden desde Aries, los signos del Zodíaco
pueden influir de alguna manera en la casa Celeste que se corresponde
a su posición. Así Aries afectaría a la Casa I, Tauro a la II, Géminis a la
III... Excepto en los casos en los que se considera que debe alterarse
este orden por encontrarnos en la Era de Piscis o Acuario. Sin embargo,
las dieciséis figuras tienen signos regentes, que a su vez se relacionan
directamente con su propio planeta asociado. Por una parte, los planetas
se relacionan con los signos zodiacales que le pertenecen. L a luna
cuenta como "planeta" porque así era tenida en la antigüedad, a pesar de
su condición de satélite.
A las que rige el Sol, Fortuna Maior y Fortuna Minor, les influye Leo. A las
que rige la Luna, Via y Populus, lo hará Cáncer. Acquisitio y Laetitia,
Piscis y Sagitario, las rige Júpiter. Puella y Amissio, de Venus, se
corresponden con Tauro y Libra. Carcer y Tristitia, Capricornio y Acuario,
están bajo dominio de Saturno. A Conjunctio, Virgo, y Albus, Géminis, las
rige Mercurio. Puer y Rubeus, regidos por Marte, se corresponden con
Escorpio y Aries.
Una vez más, Caput Draconis y Cauda Draconis se encuentran por
separado, de modo que tienen un signo zodiacal distinto cada una,
siendo Capricornio para la Caput o Cabeza, y Escorpio para la Cauda o
Cola, pudiendo enmarcarse en Saturno y Marte respectivamente, aunque
suelen mantenerse aparte.
Sin embargo, si nos guiamos por su vinculación implícita, sus signos
zodiacales serían los que siguen: Aries se correspondería con Acquisitio.
Tauro tendría para sí Fortuna Maior y Fortuna Minor. Géminis, a Laetitia.
Cáncer se correspondería con Puella y Rubeus, mientras que Leo sólo
tendría a Albus. Virgo, con la figura Via; Libra, con la Caput
Draconis. Escorpio tendría asociada Puer, mientras que Sagitario tendría
consigo Amissio y Tristitia. La Cauda Draconis continuaría perteneciendo
a Capricornio. Acuario tendría Populus y Piscis, Carcer.
A pesar de que éste sistema es considerado el más acertado, es cierto
que existen tantas interpretaciones del uso geomántico como
practicantes, que pueden relacionar los signos zodiacales, por ejemplo,
con el elemento que los rige. Así, por ejemplo, Populus, Rubeus,
Via y Acquisitio podrían corresponderse con los signos de agua.
Las figuras en sí mismas tienen un significado propio, tomado de su
origen: si de dos figuras Madres consideradas positivas se obtiene una
Hija positiva, incluso si su significado principal no es agraciado, se
deberá tomar como una buena oportunidad y respuesta propicia. Pero en
el caso de que se obtuviese una Hija mala de dos Madres malas, la
respuesta no sería una negación rotunda, sino un replanteamiento, una
pausa, una espera, guiándonos por el significado original. Cuando se
produce una figura mixta, esto es, formada por la combinación de dos
figuras, una considerada buena y otra considerada mala, la figura no
debe tomarse por equilibrada ni por neutra, antes bien, retorna a su
sentido original en solitario.
Se dice también que a veces las respuestas pueden tornarse ambiguas.
Por ejemplo, en el caso de preguntar acerca de dinero, puede
corresponder una figura positiva que puede dar una respuesta positiva,
pero estando en la Casa VIII, que a su vez anuncia enfermedades,
desgracias y muerte. Podría interpretarse como una herencia o una
desgracia que atraerá dinero en consecuencia, como un juicio o un
seguro. Si la respuesta, por el contrario, fuese negativa, pero hubiese
caído en la Casa IV, relacionada con el patrimonio, podría indicar que el
dinero no llegará de donde se espera.
En contraparte, también puede haber respuestas volteadas, en las cuales
una figura positiva pueda volverse negativa. Acquisitio o Fortuna
Maior o Minor pueden no tener efecto en las Casas XIII o XIV, que
hablan del pasado o del futuro. En estos casos, se dice que la figura ha
sufrido una mutación.
Acerca de la velocidad del acontecimiento que ha de venir, hay opiniones
dispares. La mayoría consideran que en la propia narración extraída del
Almadel el consultante podrá deducir las situaciones que deberán darse
para la consecución de su objetivo, de modo que podrá prever cuándo va
a suceder o cumplirse su expectativa. Existe un sistema, no muy
extendido, en el cual los puntos totales de las figuras son contados, y
sobre esa base, si se corresponde en mayor o menor medida con el
número noventa y seis, que se considera la suma total de todos los
puntos de las figuras geománticas, predicen la cercanía o lejanía del
suceso.
Llegados a este punto, y una vez comprobada la necesidad de estudio
profundo para realizar convenientemente esta práctica, podrá
comprobarse que, en cualquier caso, con la excepción de ciertos
círculos, la geomancia compleja está en completo desuso. En la
actualidad muchos practicantes se basan más en la polaridad y en las
claves numéricas, ignorando incluso a veces la parte astrológica y el
propio tablero. Por otra parte, las propias figuras geománticas pueden
cobrar sentido por sí mismas, como sellos o amuletos, de una manera
cercana a la que son entendidas las runas, pero con una difusión
muchísimo menor. La geomancia oriental, sin embargo, sí goza de cierta
popularidad, pero también su parte astrológica queda nublada por la
propia fascinación por su cultura.
Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@[Link]
Bibliografía:
Flores Arroyuelo, F.J. Diccionario de supersticiones y
creencias populares, Alianza Editorial, 2000, Madrid
Genta, N. Geomancia. Editorial Kier, 1980, Buenos
[Link], J. (dir.) Diccionario crítico de esoterismo,
Akal, 2006, Madrid.
Skinner, S. Geomancy in Theory and Practice: The Most
Complete History of Western Divinatory Geomancy in
English. Golden Hoard Press, 2011
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