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Cervical Gia

La cervicalgia es el dolor en la región cervical de la columna, con una alta prevalencia en la población. Puede ser aguda, crónica o irradiada, y sus causas incluyen tensión muscular, traumatismos y enfermedades degenerativas. El diagnóstico implica descartar causas graves y evaluar características del dolor, así como realizar exploraciones físicas y neurológicas.

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Cervical Gia

La cervicalgia es el dolor en la región cervical de la columna, con una alta prevalencia en la población. Puede ser aguda, crónica o irradiada, y sus causas incluyen tensión muscular, traumatismos y enfermedades degenerativas. El diagnóstico implica descartar causas graves y evaluar características del dolor, así como realizar exploraciones físicas y neurológicas.

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CERVICALGIA

La cervicalgia es un término médico utilizado para describir el dolor localizado en la región


cervical de la columna vertebral, es decir, el cuello. Este dolor puede variar desde una leve
molestia hasta un dolor incapacitante que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen.

El significado literal de cervicalgia:

●​ Cervic: Viene de la palabra latina "cervix", que significa cuello.


●​ Algia: Viene de la palabra griega "algos", que significa dolor
La prevalencia de la cervicalgia es muy alta, con un 45-70% de la población reportando
haber tenido dolor de cuello en algún momento de su vida. La prevalencia anual de dolor
de cuello se sitúa entre el 30 y el 50%, con un promedio del 37,2%

Tipos

Existen diferentes tipos de cervicalgia, dependiendo de la duración y las causas


subyacentes:

1.​ Cervicalgia aguda: Este tipo de dolor es temporal y suele durar menos de seis
semanas. A menudo está relacionado con movimientos bruscos, lesiones o tensión
muscular.
2.​ Cervicalgia crónica: Se presenta cuando el dolor persiste durante más de tres
meses. Es común en personas que adoptan malas posturas o que tienen
enfermedades degenerativas en la columna cervical.
3.​ Cervicalgia irradiada: En este caso, el dolor se extiende desde el cuello hacia otras
áreas, como los hombros, brazos o cabeza. Esto puede deberse a la compresión de
nervios cervicales.
Causas de la cervicalgia(etiología)
La cervicalgia puede tener múltiples causas, que van desde problemas musculares hasta
patologías más complejas. Algunas de las más comunes incluyen:

●​ Tensión muscular: Provocada por estrés, malas posturas o actividades repetitivas.


●​ Traumatismos: Lesiones en la región cervical, como el «latigazo cervical» en
accidentes de tráfico.
●​ Hernias discales cervicales: Compresión de los nervios debido al desplazamiento
de los discos intervertebrales.
●​ Artrosis cervical: Degeneración de las articulaciones en la columna cervical.
●​ Enfermedades inflamatorias: Como la artritis reumatoide.
●​ Infecciones o tumores: Aunque son menos comunes, pueden ser causas
subyacentes de cervicalgia.

Semiología

Anamnesis

Diagnó[Link] tener en cuenta tres objetivos fundamentales:

1) Descartar causas potencialmente graves. Para ello consideraremos si existen los


siguientes signos de alarma:
a) Síndrome constitucional: podría estar en relación con neoplasias, infecciones o
enfermedades inflamatorias.

b) Cefalea occipital intensa de reciente comienzo: descartaremos hemorragia


subaracnoidea.

d) Dolor progresivo a pesar del tratamiento.

e) Dificultad de deglución: puede ser de origen neurológico o por compresión.

f) Marcha espástica, hiperreflexia, pérdida de control de esfínteres: sugieren mielopatía.

Estos pacientes precisan estudios diagnósticos más exhaustivos y en muchos casos deben
ser derivados para su control por el especialista, a veces incluso de manera urgente.

2) Orientar el origen del dolor. Considerar la posibilidad de que el dolor sea referido.

3) Circunstancias que rodean al paciente. Algunas circunstancias pueden ayudarnos en el


diagnóstico:

a) Edad: en los pacientes más jóvenes es más probable la patología traumática, las
enfermedades inflamatorias o bien la patología neurológica u ósea subyacente.

b) Antecedentes laborales: algunos trabajos sobrecarga en gran medida la columna.

c) Ambiente social:

d) Antecedentes de patología psiquiátrica previa:

Teniendo en cuenta las tres preguntas clave, buscaremos información en relación con el
dolor y sus características:

1) Comienzo: ¿es agudo o gradual?, ¿es el primer episodio o ya hubo previos?, ¿existió
traumatismo?, ¿apareció tras alguna postura?

2) Duración: ¿días, semanas, meses o años? Si ya tuvo episodios previos podemos


comparar con el actual. Conviene conocer las medicaciones previas y si llegó a desaparecer
el dolor.

3) Localización: ¿dónde le duele?, ¿existe irradiación del dolor? Si el dolor no se irradia es


muy poco probable que se trate de una hernia de disco. En la columna cervical la tortícolis
en ocasiones se asocia a síntomas neurológicos como parestesias y/o cefalea. El dolor de
la espondilosis cervical se irradia a distancias cortas, es constante y no sigue una
distribución por dermatomas. En las radiculopatías el dolor es intermitente, brusco, sigue a
dermatomas y se acompaña de entumecimiento y debilidad3.

4) Intensidad: ¿existe limitación para las actividades habituales de la vida diaria?, ¿permite
el descanso nocturno?, ¿ha requerido bajas laborales?

5) Evolución: ¿varía durante el día y la noche?, ¿ha variado a lo largo del tiempo? Un dolor
de predominio nocturno sugiere patología inflamatoria y neoplásica.
6) Factores agravantes o atenuantes: ¿empeora con la actividad o con el reposo? Si
empeora con la actividad es más probable que sea de origen mecánico. ¿Empeora con
maniobras de Valsalva o con determinadas posturas?

7) Patología acompañante:

Se debe interrogar al paciente acerca de todos los tratamientos utilizados en episodios


previos si los hubo, así como la efectividad de los mismos, lo cual nos será muy útil a la
hora de enfocar las estrategias diagnósticas y terapéuticas.

Exploración física

Inspección-El primer paso consiste en observar al enfermo desde que entra en la consulta
comprobando si sus movimientos son espontáneos o existe algún tipo de rigidez.
Exploraremos si es normal la implantación del cuello y hombros.

Palpación-Aquí los objetivos son, por un lado, identificar las zonas selectivas dolorosas,
que nos ayuden en la localización anatómica del dolor, y por otro, conocer si existe alguna
alteración anatómica que pudiera ser responsable del dolor.

Palparemos las apófisis espinosas de las vértebras cervicales, así como los músculos que
allí se insertan, especialmente el músculo trapecio, donde se producen contracturas
musculares responsables de tortícolis.

El dolor cervical sin dolor con la palpación del cuello sugiere una causa referida.

Arcos de movilidad-La columna realiza movimientos de flexión y extensión, lateralidad y


rotación. Buscamos es reconocer limitaciones marcadas o asimetrías importantes. Los
procesos mecánicos tienden a producir limitaciones asimétricas, mientras que limitaciones
difusas y simétricas sugieren inflamación o neoplasia.

Columna cervical

Flexión. Indicamos al paciente que intente tocar con su barbilla la zona anterosuperior del
tórax

Extensión-El individuo dirigirá su mirada hacia el techo llevando su cabeza hacia atrás todo
lo que pueda.

La aparición de dolor de características eléctricas a lo largo de la columna e irradiado a las


extremidades al realizar una flexión o extensión máxima de la columna cervical se
denomina signo de Lhermitte y sugiere compresión medular cervical o esclerosis múltiple1.

Lateralización. Pediremos al paciente que intente tocar con su oreja derecha su hombro
derecho y después realice el mismo movimiento hacia el lado izquierdo (fig.).

Rotación. Sin mover los hombros, el enfermo deberá intentar colocar su barbilla paralela a
su hombro derecho y después a su hombro izquierdo. La rotación en posición de flexión
máxima nos permite diferenciar entre el dolor espinal cervical superior e inferior. En flexión
máxima los segmentos por debajo de C2 no se desplazan y la rotación ocurre en la
articulación atlantoaxial1. En la artritis reumatoide existe inestabilidad en esta articulación.

Exploración neurológica
En todo paciente con dolor espinal debe descartarse la afectación neurológica, que en
ocasiones será un signo de alarma. Las lesiones cervicales que comprimen la médula
espinal o las raíces nerviosas a este nivel pueden manifestarse clínicamente con dolor
cervical o sin él y con manifestaciones neurológicas en miembros superiores y/o inferiores.

Para conocer si existe o no afectación neurológica podemos ayudarnos explorando por


niveles neurológicos, examinando la afectación motora, sensitiva, así como los reflejos.

Pruebas complementarias

Analítica-El hemograma, velocidad de sedimentación globular (VSG), bioquímica y análisis


de orina

Radiografía simple

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