PROBLEMAS NUTRICIONALES EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
La desnutrición durante la infancia tiene impactos negativos en el resto de la vida; retrasos
en el crecimiento y desarrollo que influyen en la salud y bienestar. Promover la nutrición
infantil es fundamental para el crecimiento de los niños, su desarrollo cognitivo y
rendimiento escolar, ya que un niño con un buen estado de nutrición interactúa mejor con
su entorno y crea las experiencias necesarias para el desarrollo adecuado de su cerebro.
Es vital que los niños tengan una adecuada nutrición y una dieta sana para que su potencial
de desarrollo sea óptimo. Durante la infancia y la adolescencia, los hábitos dietéticos y el
ejercicio pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades
en años posteriores. En las distintas etapas de la vida, se necesitan nutrientes diferentes.
¿Cuáles son las consideraciones más importantes en cuanto a nutrición durante el
primer año de vida?
Durante los 12 primeros meses de vida, un bebé triplica su peso y su estatura aumenta en un
50 por ciento. Estos incrementos en peso y estatura son los principales índices utilizados
para la evaluación de su estado nutricional y se miden a intervalos regulares,
comparándolos con curvas de crecimiento estándar. Estas mediciones son herramientas
importantes a la hora de evaluar el progreso del niño, especialmente entre los 6 y los 12
meses de vida.
La lactancia materna, según las necesidades del niño, sigue siendo la mejor manera para
alimentar a un bebé sano y que haya nacido a término. La leche humana satisface todas las
necesidades nutricionales para el crecimiento y el desarrollo del bebé. Además, los 4-6
primeros meses de vida son un periodo de crecimiento rápido, especialmente para el
cerebro, y como la leche materna contiene aminoácidos y ácido graso resulta ideal para
satisfacer dichas necesidades. La leche materna contiene también agentes antibacterianos y
antiinfecciosos, entre ellos las inmunoglobulinas, que tienen una gran importancia en el
fortalecimiento del sistema inmunológico. El calostro, que es el fluido que producen las
glándulas mamarias durante los primeros días posteriores al parto, es rico en proteínas,
vitaminas y minerales. Además, contiene anticuerpos y agentes antiinfecciosos, factores
antinflamatorios, factores de crecimiento, enzimas y hormonas que son beneficiosas para el
desarrollo y crecimiento del bebé.
La lactancia materna es muy recomendable por motivos psicológicos, fisiológicos y
emocionales. No hay ningún motivo por el que el que no se deba continuar con la lactancia
hasta los dos años, ya que es beneficioso para la madre y para el niño desde el punto de
vista nutricional. No obstante, debido a los cambios en el estilo de vida y a su
disponibilidad comercial, a veces se utilizan preparados para lactantes, que son en general
seguros, siempre que se utilicen preparados autorizados y en condiciones higiénicas
adecuadas. Los preparados para lactantes intentan imitar en lo posible la composición de la
leche materna y su uso debe cumplir con las directrices establecidas por la Unión Europea y
la Organización Mundial de la Salud. Los niños alimentados con preparados también deben
comer según lo que necesiten, y para un óptimo crecimiento del bebé, deben prepararse
siguiendo puntualmente las instrucciones del fabricante. Es preciso poner especial atención
a la esterilización de los utensilios utilizados para dar de comer al niño, y reducir así los
riesgos de contaminación, ya que los bebés alimentados con preparados no tienen la misma
protección inmunológica que los bebés amamantados.
¿Cuándo se deben introducir los alimentos sólidos?
La incorporación de alimentos sólidos complementarios es normalmente un proceso
gradual que dura varias semanas o meses, y que debe comenzar en torno a los 6 meses de
edad. El momento exacto depende del bebé y de la madre, y refleja el hecho de que aunque
la leche materna es suficiente durante los primeros meses, cuando el niño crece ya no
aporta por sí sola todos los nutrientes adecuados. La incorporación de alimentos
complementarios en torno a los 6 meses es importante para que el niño desarrolle la
capacidad de masticar y hablar. Se puede aumentar de forma gradual la calidad, cantidad y
variedad de alimentos sólidos, a un ritmo que normalmente impone el propio niño. Los
cereales son generalmente los primeros alimentos que se incorporan a la dieta de un
lactante (mezclados con leche materna o con preparados), y después se introducen los purés
de verduras y frutas, y la carne. Si se amamanta al bebé durante los primeros 4 ó 6 meses de
vida, habrá menos probabilidades de que desarrolle alergias. Los alimentos que son más
propicios a causar reacciones alérgicas en niños sensibles, como la clara del huevo y el
pescado, se incorporan generalmente después de los 12 meses. Para saber más sobre
alergias a los alimentos.
Debido a los cambios en el estilo de vida, la comida infantil comercializada, tiene una
mayor importancia en la dieta de los niños, y por ello debería cumplir con rigurosas normas
de calidad y seguridad. Los alimentos que hay en el mercado son prácticos y variados, por
lo que son una buena opción para complementar las comidas preparadas en casa. Los
alimentos infantiles que se comercializan están hechos con frutas frescas, verduras y carne,
no llevan conservantes, y tienen que cumplir normas muy estrictas.
Un aspecto a tener en cuenta en el primer año de vida es la cantidad de hierro que aporta la
dieta, y por esto durante la infancia, se vigila rutinariamente la aparición de anemia
ferropénica. La utilización de preparados o cereales enriquecidos con hierro y el consumo
de alimentos ricos en hierro como carnes trituradas, pueden ayudar a prevenir este
problema.
¿Cuáles son los aspectos más importantes en cuanto a nutrición para niños de 1 a 3
años?
Durante estos años, el niño comienza a tener su propia personalidad y a demostrar su
independencia, a moverse libremente y a escoger los alimentos que quiere comer. Aunque
el niño está todavía creciendo, la velocidad con la que crece es menor que en los 12
primeros meses de vida. Al final del tercer año de edad, tanto las niñas como los niños
alcanzan el 50 por ciento de su estatura adulta.
Durante esta época, los niños son capaces de beber con una pajita y de comer con una
cuchara, y en muchas ocasiones se vuelven "maniáticos" con las comidas. El consumo de
alimentos variados permitirá al niño poder escoger entre diferentes sabores, texturas, y
colores, que puedan satisfacer su apetito. El factor más importante es que los diferentes
alimentos hagan frente a sus necesidades energéticas.
Su consumo de alimentos estará cada vez más influenciado por los hábitos alimenticios de
su familia y de las personas que le rodean. Todas las experiencias alimenticias pueden tener
importantes efectos en los alimentos que le gustarán o no y en los hábitos alimenticios de su
vida posterior. No se debe ir con prisas en las horas de la comida, sino que hay que darles
de comer relajadamente y preparar el terreno para que sus actitudes hacia la comida sean
sanas.
¿Cuáles son los aspectos más importantes en cuanto a nutrición para niños en edad
escolar?
Después de los 4 años, disminuyen las necesidades energéticas del niño por kilogramo de
peso, pero la cantidad de energía real (calorías) que necesita aumentan conforme el niño se
va haciendo mayor. Desde los 5 años hasta la adolescencia, hay un periodo de crecimiento
lento y continuado. En ciertos casos, la ingesta alimenticia de algunos niños no contiene las
cantidades recomendadas de hierro, calcio, vitaminas A y D y vitamina C, aunque en la
mayoría de los casos -siempre que los aportes de energía y proteínas sean correctos y
consuman alimentos variados, entre otros frutas y vegetales- es improbable que tengan
deficiencias.
Comer con regularidad y consumir tentempiés sanos, que incluyan alimentos ricos en
carbohidratos, frutas y verduras, productos lácteos, carnes magras, pescado, aves de corral,
huevos, legumbres y frutos secos contribuirá a un crecimiento y un desarrollo adecuados,
siempre que el aporte energético de la dieta no sea excesivo.
Los niños necesitan beber muchos líquidos, especialmente si hace mucho calor o tienen
gran actividad física. Obviamente, el agua es una buena fuente de líquido, y es un fluido
que no tiene calorías. Pero la variedad es importante en las dietas de los niños y se pueden
escoger otros líquidos que aporten los fluidos necesarios, como la leche y las bebidas
lácteas, los zumos de frutas y los refrescos.
¿Cuáles son los aspectos más importantes en cuanto a nutrición para adolescentes?
Las necesidades nutricionales de los jóvenes se ven influidas por la aceleración del
crecimiento que se da en la pubertad. El pico de crecimiento se da generalmente entre los
11 y los 15 años en el caso de las chicas y entre los 13 y los 16 en el de los chicos. Los
nutrientes que necesitan los adolescentes dependen en gran medida de cada persona y la
ingesta de alimentos puede variar enormemente de un día a otro, de forma que pueden
consumir insuficientemente o en exceso un día, y compensarlo al día siguiente. En esta
época de la vida, existe el riesgo de que se sufran deficiencias de algunos nutrientes, como
el hierro y el calcio.
Hierro
Una de las enfermedades carenciales relacionada con la dieta que es más común entre los
adolescentes es la anemia ferropénica.
Los adolescentes son especialmente susceptibles a sufrir una anemia por carencia de hierro,
ya que su volumen sanguíneo y su masa muscular aumentan durante el crecimiento y el
desarrollo. Esto incrementa la necesidad de hierro para fabricar hemoglobina, el pigmento
rojo de la sangre que transporta el oxígeno, y una proteína llamada mioglobina que se
encuentra en los músculos. El aumento de la masa corporal magra (LBM), formada por
músculo principalmente, es más acusado en los chicos adolescentes que en las chicas. Antes
de la adolescencia, la masa magra es más o menos la misma en ambos sexos. Sin embargo,
cuando comienza la adolescencia, el chico sufre una acumulación más rápida de masa
magra, por cada kilogramo de peso que aumenta durante el crecimiento, y finalmente su
valor máximo de masa magra llega a ser el doble que el de una chica. Otros factores que
influyen en que la necesidad de hierro sea mayor son el aumento de peso y el comienzo de
la menstruación en las chicas. Todos estos factores deberían tenerse en cuenta cuando se
evalúan las necesidades de hierro en este grupo de edad.
Uno de los temas más importantes a tener en cuenta durante la adolescencia es la necesidad
de incrementar el consumo de alimentos ricos en hierro, como las carnes magras y el
pescado, así como las judías, las verduras de color verde, los frutos secos y los cereales
enriquecidos con hierro. El hierro que proviene de los alimentos de origen animal
(conocido como hierro hemínico) se absorbe mucho mejor que el hierro de alimentos de
origen no animal (hierro no hemínico). Los adolescentes que siguen dietas vegetarianas
corren por lo tanto más peligro de sufrir carencias de hierro. Pero, la vitamina C (en frutas
cítricas) y las proteínas animales (en carne y pescado) favorecen la absorción de hierro no
hemínico.
Calcio
El 99% de las reservas de calcio del cuerpo se concentran en los huesos y, durante la
aceleración del crecimiento en la adolescencia, el aumento del peso óseo es más rápido. En
torno a un 45% de la masa ósea de un adulto se forma durante la adolescencia, aunque
continúa creciendo después, hasta aproximadamente los treinta años. Todo el calcio que se
necesita para el crecimiento de los huesos debe provenir de la dieta. Los mayores aumentos
se dan en la primera adolescencia, entre los 10-14 años en las chicas y los 12-16 en los
chicos.
Durante el pico de crecimiento de la adolescencia, el promedio de retención de calcio en las
chicas es de 200mg/día y de 300 mg/día en los chicos. El calcio que se absorbe es
aproximadamente un 30%, así que es importante que la dieta aporte la cantidad adecuada
para densificar al máximo los huesos. Es crucial conseguir un nivel máximo de masa ósea
durante la infancia y la adolescencia para reducir el riesgo de padecer osteoporosis más
adelante. Si se comen varias raciones de lácteos, como leche, yogur y queso se conseguirán
los niveles de calcio recomendados.
Además de un buen aporte de calcio que provenga de la dieta, para fortalecer los huesos se
necesitan otras vitaminas o minerales, como la vitamina D y el fósforo. Hacer ejercicio
físico es también esencial, y en especial ejercicios en los que se cargue con el peso del
cuerpo y que estimulen el fortalecimiento y la conservación de los huesos. Se puede
fortalecer la masa ósea si se realizan actividades, como bicicleta, gimnasia, patinaje, juegos
de pelota, bailar y ejercicios supervisados de pesas, durante al menos 30-60 minutos al día,
de tres a cinco veces por semana. Si los jóvenes adoptan un estilo de vida y una dieta
adecuados desde el principio, desarrollarán más fácilmente comportamientos sanos que
podrán seguir durante el resto de su vida. Para saber más sobre ejercicio físico.
Hábitos alimenticios: ¿por qué es tan importante la regularidad en los hábitos
alimenticios y tomar tentempiés entre comidas?
Los hábitos alimenticios, que influyen en las preferencias de alimentos, el consumo de
energía y la ingesta de nutrientes, se desarrollan normalmente durante la infancia, y en
particular durante la adolescencia. El entorno familiar y escolar tiene una gran importancia
a la hora de determinar la actitud del niño hacia determinados alimentos y el consumo de
los mismos.
Los adolescentes, además de estar expuestos a modas alimenticias pasajeras y a las
tendencias a adelgazar, suelen saltarse comidas y desarrollar hábitos alimenticios
irregulares. Una de las comidas que se saltan más frecuentemente es el desayuno. Hay
estudios que demuestran que el desayuno tiene una importancia vital para proporcionar la
energía y los nutrientes necesarios después del ayuno nocturno, y que contribuye a una
mayor concentración y rendimiento en el colegio.
Los tentempiés entre comidas forman parte de los hábitos alimenticios de los niños y los
adolescentes. Los niños pequeños no son capaces de comer grandes cantidades de una sola
vez, así que normalmente tienen hambre mucho antes de que llegue la siguiente hora
establecida para la comida. Los tentempiés a media mañana y a media tarde pueden ayudar
a satisfacer las necesidades energéticas que requieren a lo largo del día. Los adolescentes,
que son activos y crecen rápidamente, tienen importantes necesidades energéticas y
nutricionales, pero si se incluyen materias sobre alimentos y nutrición en sus planes de
estudios escolares, podrán tener los conocimientos suficientes para tomar decisiones
fundamentadas sobre los alimentos que toman a las horas de las comidas principales y entre
comidas.
Necesidades energéticas
Normalmente, las necesidades energéticas de los adolescentes suelen depender de su
rapidez de crecimiento, y cada uno debe valorar dichas necesidades según su apetito. Como
consecuencia, la mayoría de los adolescentes mantiene un equilibrio energético y el
consumo de alimentos variados aporta los nutrientes suficientes para que su crecimiento y
su desarrollo sean óptimos.
No obstante, la tensión y los trastornos emocionales pueden afectar seriamente el equilibrio
energético de los adolescentes, provocando un consumo insuficiente o excesivo de
alimentos. Las infecciones leves o graves, el nerviosismo, los problemas menstruales,
dentales o cutáneos (acné) son factores que pueden provocar una alteración del apetito, y
los adolescentes que consumen dietas pobres son los más vulnerables. El estrés emocional
va asociado frecuentemente a manías alimenticias y a la moda de estar delgado, que pueden
provocar desórdenes alimenticios como la anorexia nerviosa.
Por otro lado, la prevalencia del exceso de peso y la obesidad en niños y adolescentes se ha
convertido hoy en día en uno de los principales problemas nutricionales, ya que es muy
probable que continúe afectándoles en la edad adulta. Los adolescentes que están
desarrollándose se sienten especialmente preocupados por la imagen de su cuerpo y un
exceso de peso puede tener un profundo impacto en su salud emocional y física. Existen
varios factores, socioeconómicos, bioquímicos, genéticos y psicológicos que provocan la
obesidad, y todos ellos están estrechamente relacionados. Para saber más sobre obesidad y
sobrepeso.
La falta de ejercicio tiene una vital importancia en el desarrollo, evolución y perpetuación
de la obesidad en la adolescencia. Se ha observado en las encuestas realizadas a jóvenes,
que la mayoría no son muy activos, por lo que los profesionales de la salud, así como los
gobiernos están fomentando un mayor nivel de ejercicio físico entre niños y adolescentes.
La inactividad física no sólo tiene una gran importancia en el desarrollo del sobrepeso y la
obesidad, sino que también influye en el desarrollo posterior de enfermedades crónicas
como enfermedades cardiacas, algunos tipos de cáncer, diabetes, hipertensión, problemas
intestinales y osteoporosis, Además, el ejercicio físico ayuda a mejorar la flexibilidad del
cuerpo, el equilibrio, la agilidad y la coordinación, así como a fortalecer los huesos.
Actualmente se recomienda que los niños practiquen alguna actividad física durante al
menos 60 minutos al día.