Estructura de Sofonías
Título: “El día de la ira de Jehová”
Versículo Clave: 2:3
“Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad
mansedumbre; quizás seréis guardados de el día del enojo de Jehová”
Gobernantes y profetas de la época de Sofonías
Autor y fecha
Poco se conoce del autor, Sofonías. Tres otros individuos del AT comparten su nombre. Él rastrea su genealogía cuatro
generaciones atrás al rey Ezequías (715-686 a.C.), permaneciendo sólo entre los profetas que descendieron de sangre real
(1:1). La genealogía real le habría dado a él la información del rey de Judá; Josías, cuyo reino fue el período de tiempo
durante el cual predicó Sofonías.
El profeta mismo fecha su mensaje durante el reinado de Josías (640-609 a.C.). Las condiciones morales y espirituales
detalladas en el libro (1:4-6; 3:1-7) parecen colocar la profecía previa a las reformas de Josías, cuando Judá estaba aún
debilitándose en idolatría e impiedad. Fue en el 628 a.C. que Josías derribó todos los altares de Baal, quemó los huesos de
los falsos profetas y rompió los ídolos esculpidos (2 Cr 34:3-7); y en el 622 a.C. el Libro de la ley se encontró (2 Cr 34:8-
35:19). Como consecuencia, es muy probable que Sofonías profetizó del 635-625 a.C. y fue un contemporáneo de
Jeremías.
Contexto Histórico de Sofonías
Políticamente, la transferencia inminente del poder mundial asirio a los babilonios debilitó el dominio de Nínive sobre
Judá, trayendo un elemento de independencia a Judá por primera vez en cincuenta años. El deseo del rey Josías por
retener esta nueva libertad de los impuestos y del control extranjero sin duda alguna lo llevó a interferir más tarde con el
intento de Egipto por ayudar al rey de Nínive que huía en el 609 a.C. (2 Cr 35:20-27).
Espiritualmente, los reinados del hijo de Ezequías, Manasés (695-642 a.C), extendiéndose por más de cuatro décadas; y
su nieto Amón (642-640 a.C.), durante solo dos años, fueron marcados por impiedad y apostasía (2 Cr 21; 2 Cr 33). Los
primeros años de reinado de Josías también fueron caracterizados por la maldad de sus padres (2 Cr 23:4). No obstante, en
el 622 a.C., mientras estaban reparando la casa del Señor, Hilcías el sumo sacerdote encontró el Libro de la ley (2 Cr 22:8).
Al leerlo, Josías inició reformas (2 R 23). Fue durante los primeros años del reinado de Josías, previo al gran avivamiento,
que este profeta de la undécima hora, Sofonías, profetizó y sin duda alguna tuvo una influencia sobre las enormes reformas
que Josías trajo a la nación. Pero los reyes malos antes de Josías (cincuenta y cinco años) habían tenido tal efecto en Judá
que nunca se recuperó. Las reformas de Josías fueron llevadas a cabo demasiado tarde y no pasaron más allá de su
vida.
Retos de Interpretación
El libro presenta una denuncia clara del pecado y una advertencia de juicio inminente sobre Judá.
Algunos se han referido a la frase "devolveré yo a los pueblos pureza de labios" (3:9) a la restauración de un idioma
universal, semejante a los días previos a la confusión de idiomas en la Torre de Babel (Gn. 11:1-9). Señalan que la
palabra "labios" también es usada en Génesis 11:7. No obstante, es mejor entender el pasaje como apuntando a
una purificación de corazón y vida. Esto es confirmado por el contexto (3:13) y corroborado por el hecho de que la
palabra "labios" es traducida con mayor frecuencia "labio". Cuando se combina con "pureza", la referencia a
conversación habla de una limpieza interna de pecado (Is. 6:5) manifestaba en conversación (Mt 12:34), que
incluye quitar los nombres de dioses falsos de sus labios (Os. 2:17). No implica un idioma mundial.
Temas históricos y teológicos
El mensaje de Sofonías del día del Señor le advirtió a Judá que los días finales estaban cerca, a través
del juicio divino por manos de Nabucodonosor, 605-586 a.C. (1:4-13). Sin embargo, también ve más allá de esto al
cumplimiento lejano en los juicios de la septuagésima semana de Daniel (1:18; 3:8). La expresión "Día del Señor)
es descrita como un día que está cerca (1:7) y como un día de ira, problema, turbación, destrucción, desolación,
tiniebla, lobreguez, nubes, oscuridad intensa, trompeta y alarma (1:15, 16, 18). Sin embargo, aun dentro de estos
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oráculos de ira divina, el profeta exhortó al pueblo a buscar al Señor, ofreciendo un refugio en medio de juicio (2:3)
y proclamando la promesa de salvación final para su remanente fiel (2:7; 3:9-20).
Vista Panorámica de Sofonías
Cuando haya manifestaciones externas de avivamiento, se debe mirar más profundo para discernir los propósitos de Dios.
Al observarse más internamente se puede calcular la seriedad del pecado; es necesario que el mensaje del juicio de Dios
se escuche. Sofonías predica tal mensaje al pueblo de Judá; él es el profeta del Día del Señor.
Sofonías nació durante el tiempo de Manasés, rey de Judá. Era bisnieto del rey Ezequías; por tanto, miembro de la casa
real de Judá (1:1). Su nombre significa “el Señor esconde,” lo que sugiere que sus padres preocupados por su seguridad, le
pusieron ese nombre como un ruego por su protección.
El reinado de Josías fue un tiempo de esplendor para el país; él fue hecho rey cuando tenía ocho años de edad. Nueve
años después comenzó la primera fase de sus reformas espirituales. En el año 626 a.C. Judá fue atacado por los
sanguinarios y crueles escitas, quienes llenaron de pánico el país. Cuando se encontró el libro de la ley, Josías instituyó la
segunda fase de sus reformas. Sofonías ministró durante estos notables tiempos (1:1). La razón inmediata para su profecía
fue la invasión escita.
Esta fue una época de cambios religiosos porque Josías había purgado al país de lo que quedaba del culto a Baal y
comenzó a restablecer la adoración al Señor, erradicando prácticas y atuendos paganos. Aunque había paz y prosperidad,
también había decaimiento y disolución a pesar de las reformas externas. El pueblo no deseaba aprender, los tribunales no
eran más clementes, ni los profetas más fieles, ni los sacerdotes menos profanos; al contrario, la nación estaba
diametralmente opuesta a Dios en cuanto a lo que Él requería.
Siendo un aristócrata, Sofonías no era un portavoz de los pobres. El ha sido llamado cruel por predicar candentes mensajes
de juicio y reproche, pero ofreciendo pocas esperanzas para corregir la situación inmediata. Sofonías presenta la severidad
de Dios, inculcando temor y aun terror; sin embargo, ocasionalmente él deja ver vislumbres de la ternura de Dios,
inspirando esperanza en los que responden a Él.
Sofonías advierte a sus oyentes de la invasión que vendría sobre Judá y describe los pecados que están precipitándola
(1:1–13). Esta invasión prefigura el futuro Día del Señor, que él describe con vívidos detalles (1:14–18). Sofonías hace un
llamado al arrepentimiento y da la esperanza de que Quizás seréis protegidos el día de la ira del Señor (2:3). Luego predice
el juicio sobre las naciones gentiles alrededor de Judá (2:4–15). El explora bajo la superficie de las reformas de Judá y
describe la condición de los habitantes. Debido al deplorable estado moral de Israel, el cautiverio es inevitable (3:1–7).
Sofonías describe un juicio futuro de los gentiles (3:8), al que le seguirá un tiempo de bendición para ellos (3:9–10) como
también para Israel, cuando Cristo regrese (3:11–20).
Sofonías ofrece esperanza a todo el que busque al Señor (2:3). El cristiano no debe permitir que ninguna cosa tenga
precedencia en él; Dios debe ser la principal prioridad de su vida.
Referencias Proféticas
Gran parte de las bendiciones finales sobre Sión pronunciadas en los versos 14-20, aún están por cumplirse, lo que nos
lleva a concluir que estas son profecías mesiánicas que aguardan la Segunda Venida de Cristo para que se lleven a cabo.
El Señor ha quitado nuestro castigo sólo a través de Cristo, quien vino a morir por los pecados de Su pueblo (Sofonías 3:15;
Juan 3:16). Pero Israel aún no ha reconocido a su verdadero Salvador. Esto aún está por suceder (Romanos 11:25-27).
La promesa de paz y seguridad para Israel, un tiempo cuando su Rey esté en medio de ellos, será cumplida cuando Cristo
regrese a juzgar y redimir al mundo para Él mismo. Así como Él ascendió a los cielos después de Su resurrección, así
también Él regresará y establecerá una nueva Jerusalén sobre la tierra (Apocalipsis 21). En ese tiempo, todas las promesas
de Dios para Israel serán cumplidas.
Importancia en la Biblia
El castigo divino que describe Sofonías surge de la santidad de Dios. Como Dios demanda santidad y justicia de su
pueblo, castiga a los que permanecen en el pecado y la rebeldía (1.17). Pero el Señor también es misericordioso y fiel a su
promesa. Para el remanente fiel habría protección y consuelo cuando llegaran los días negros que se aproximaban (2.1–3).
Y a los justo ratifica las promesas del pacto que hizo con Abraham cientos de años atrás. Gente de todas las naciones se
reunirán para adorar al Señor (2.11; 3.9). Su propio pueblo se renovará en su fidelidad (3.11–13), y el Rey de reyes reinará
en medio de ellos.
Carácter de Dios en Sofonías
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1. Dios juzga: 1:2, 3; 3:2; 3:6, 7
2. Dios es justo: 3:5
3. Dios es amoroso: 3:17
4. Dios se aíra: 1:14-18
Cristo en Sofonìas
Aunque Sofonìas pinta explícitamente el juicio de Dios, Cristo está presente como el "poderoso" que traerá la
salvación a la tierra (3:17). Cristo mismo aludió a Sofonías (1:3, ver Mt 13:41 y 1:15, ver Mt 24:29) relacionando aún
más las profecías de Sofonías con la segunda venida de Cristo.
Los 10 motivos de oración en Sofonías
1. Petición por arrepentimiento personal y nacional: Oremos por arrepentimiento personal y nacional en
nuestras vidas y en nuestras naciones, tomando inspiración de las llamadas de Sofonías al arrepentimiento en Sofonías
2:3.
2. Confesión de cualquier forma de orgullo y búsqueda de humildad: Confesemos cualquier forma de orgullo en
nuestras vidas y busquemos desarrollar una actitud de humildad, basándonos en las advertencias de Sofonías sobre el
orgullo en Sofonías 3:11.
3. Petición por justicia y equidad en la sociedad: Oremos por justicia y equidad en nuestras sociedades,
tomando inspiración de las exhortaciones de Sofonías a la justicia en Sofonías 3:5.
4. Confesión de falta de reverencia y búsqueda de temor a Dios: Confesemos cualquier falta de reverencia
hacia Dios en nuestras vidas y busquemos desarrollar un temor piadoso, basándonos en las exhortaciones de Sofonías
a temer al Señor en Sofonías 3:7.
5. Petición por compasión y misericordia hacia los necesitados: Oremos por compasión y misericordia hacia los
necesitados en nuestras comunidades, tomando inspiración de las exhortaciones de Sofonías a buscar la misericordia
en Sofonías 2:3.
6. Confesión de cualquier forma de adoración vacía y búsqueda de adoración genuina: Confesemos cualquier
forma de adoración vacía en nuestras vidas y busquemos desarrollar una adoración genuina, basándonos en las
advertencias de Sofonías sobre la adoración hipócrita en Sofonías 1:4-5.
7. Petición por protección divina en medio de las adversidades: Oremos por la protección divina en medio de
las adversidades, tomando inspiración de las promesas de Sofonías de refugio en tiempos difíciles en Sofonías 3:12.
8. Confesión de falta de paciencia y búsqueda de paciencia: Confesemos cualquier falta de paciencia en
nuestras vidas y busquemos desarrollar la paciencia, basándonos en las exhortaciones de Sofonías a ser pacientes en
la espera del Señor en Sofonías 3:8.
9. Petición por la restauración de las relaciones fracturadas: Oremos por la restauración de las relaciones
fracturadas en nuestras vidas y comunidades, tomando inspiración de las promesas de restauración de Sofonías en
Sofonías 3:14-15.
10. Agradecimiento por la promesa de salvación y gozo en el Señor: Agradezcamos a Dios por la promesa de
salvación y el gozo que proviene de confiar en Él, basándonos en las palabras de Sofonías sobre la alegría en el Señor
en Sofonías 3:17.
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