0% encontró este documento útil (0 votos)
38 vistas17 páginas

Sofi Textos

El documento presenta una serie de textos narrativos de diferentes países hispanohablantes, incluyendo leyendas, cuentos y poemas. Entre ellos se destaca la leyenda de Cantuña, que trata sobre la construcción de la Iglesia de San Francisco en Quito y la importancia de cumplir promesas, así como cuentos que abordan temas de desplazamiento forzado, valentía y la tristeza. También incluye un poema que reflexiona sobre el sufrimiento y la soledad.

Cargado por

Nataly Roin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
38 vistas17 páginas

Sofi Textos

El documento presenta una serie de textos narrativos de diferentes países hispanohablantes, incluyendo leyendas, cuentos y poemas. Entre ellos se destaca la leyenda de Cantuña, que trata sobre la construcción de la Iglesia de San Francisco en Quito y la importancia de cumplir promesas, así como cuentos que abordan temas de desplazamiento forzado, valentía y la tristeza. También incluye un poema que reflexiona sobre el sufrimiento y la soledad.

Cargado por

Nataly Roin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEXTOS NARRATIVOS HIPANOHABALNTES

ECUADOR
( LEYENDA)
Leyenda de Cantuña
En el centro histórico de Quito, se encuentra la Iglesia de San Francisco. En referencia al origen
de esta basílica, es popular esta narración, de la época colonial, que se ha difundido
generacionalmente y que cuenta con varias versiones.
Esta leyenda no solo nos da una explicación sobre la construcción de la iglesia, sino también una
importante lección acerca de cumplir las promesas.
Cuenta una historia popular que, allá por la época de la colonización española, vivió Francisco
Cantuña. Este hombre se aventuró en la compleja tarea de construir la Iglesia de San Francisco,
situada en el centro histórico de Quito, en un plazo de 6 meses.
Pasó el tiempo y llegó el día de antes de entregar el resultado, pero, el edificio no estaba
terminado. Ante esto, Cantuña decidió pactar con el diablo para que este la terminara
apresuradamente. A cambio, le entregaría su alma.
El diablo accedió a la propuesta y trabajó sin parar. En el último momento, Cantuña se arrepintió
de haber vendido su alma y, antes de concluir la obra, se escondió la última piedra que serviría
para concluir la iglesia.
Finalmente, cuando el diablo pensó que había terminado la obra, Cantuña le mostró que no era
así enseñándole la piedra. De esta manera, Cantuña salvó su alma del infierno.

(CUENTO)
LAS AVENTURAS DE MAFU
Las Aventuras de Mafu es una historieta creada por niños, niñas y adolescentes refugiados
y en movilidad humana de Esmeraldas, Ecuador. Esta historia busca sensibilizar a los más
jóvenes sobre el desplazamiento forzado.
Las Aventuras de Mafu cuenta la historia de un zorrito que fue testigo de cómo los sucesos
pueden poner en riesgo la seguridad de las personas y obligarlas a huir.
Los autores de Las Aventuras de Mafu forman parte de "Change the World" (Cambia el
Mundo), un programa comunitario liderado por Acnur y Fudela.
Las Aventuras de Mafu es una historieta creada por niños, niñas y adolescentes refugiados
y en movilidad humana de Esmeraldas, Ecuador. Esta historia busca sensibilizar a los más
jóvenes sobre el desplazamiento forzado.
Las Aventuras de Mafu cuenta la historia de un zorrito que fue testigo de cómo los sucesos
pueden poner en riesgo la seguridad de las personas y obligarlas a huir.
Los autores de Las Aventuras de Mafu forman parte de "Change the World" (Cambia el
Mundo), un programa comunitario liderado por Acnur y Fudela.

ESPAÑA
CUENTO
EL CASTILLO DE IRAS Y NO VOLVERA
Hace mucho tiempo, en un pueblecito junto al mar, vivía un humilde pescador con su mujer,
habían intentado tener hijos, pero nunca llegó ninguno. Una mañana, salió a pescar y se metió
mar adentro. Lanzó la red al agua y, al sacarla, vio que solo había un pez.
- ¡No me lleves a tu casa, por favor! ¡Devuélveme otra vez al agua!, pidió el asustado pez al
pescador.

- Lo siento, no puedo devolverte al agua. Mi mujer y yo no tenemos dinero y lo único que


podemos comer es lo que pesco cada día.

- De acuerdo, se apiadó el pez. Llévame a tu casa, pero cuando terminéis de comer, tienes que
recoger dos de mis espinas y guardarlas bien durante quince días. Después volverás y
encontrarás a dos niños que deberás cuidar como si fueran hijos tuyos. Para protegerlos,
cuélgales las otras dos espinas al cuello, y así nunca podrá pasarles nada malo.

La mujer tomó el pez, lo cocinó y ambos disfrutaron de una maravillosa cena. El pescador,
recordó las palabras del pez, tomó las espinas y las guardó tras unos árboles. Quince días
después volvió allí y encontró a dos preciosos bebés, eran gemelos. El pescador, hinchado de
alegría, llevó a los niños a su casa y su mujer y él los cuidaron como si fueran suyos.

Los años fueron pasando y los niños crecieron. Sus padres eran ya muy viejos y no podían
trabajar. Una noche, mientras el pescador y la mujer dormían, uno de los hermanos le dijo al
otro:

- Esta noche saldré de casa a buscar un lugar mejor para vivir.

- Toma esta pequeña botella llena de agua, dijo el hermano, llévala siempre contigo. Si el agua
cambia de color es porque algo malo me ha sucedido, de modo que sal enseguida a buscarme.

El joven hermano salió de su casa en busca de un lugar mejor en el que vivir con su familia.
Anduvo durante muchos días hasta que por fin, una noche, en medio de la oscuridad pudo
distinguir unas luces en el horizonte. Eran casas. Al fin había llegado a algún lugar y, a pesar del
cansancio, decidió llegar hasta el pueblo. No había dado unos pasos cuando se encontró con
unos caballeros que volvían a sus casas y les preguntó si sabían qué pueblo era el que se veía
desde ese lugar.

- Es un pueblo muy rico ? le explicó un caballero -, pero nadie puede entrar ni salir. Antes de
llegar hay en el bosque un monstruo de siete cabezas que controla la única entrada del pueblo,
así lo protege de los malvados que quieren asaltarlo. Pero a cambio, todos los años ese monstruo
se lleva a la joven más hermosa del pueblo. Este año se llevará a la hija del rey, pero el rey ha
prometido que si alguien mata al monstruo antes de que se lleve a su hija, podrá casarse con ella.

El chico había encontrado la solución a sus problemas. Se despidió de los caballeros y corrió
hacia la puerta del pueblo para enfrentarse al monstruo de las siete cabezas. Cuando faltaban
unos metros para llegar a la entrada del pueblo, de entre la oscuridad apareció un
monstruogigante con siete cabezas, que le atrapó con sus garras dispuesto a matarlo. El
monstruo lo atrapó casi sin pestañear, por un momento creyó que había perdido la lucha, pero de
pronto recordó algo que le había dicho su padre cuando era pequeño.
Con mucho esfuerzo, acercó una mano a su cuello y allí encontró la espina que le protegería.
Agarró la espina con fuerza y se la clavó al monstruo, que cayó al suelo sin vida mientras daba
un grito estremecedor. El muchacho cortó las siete lenguas de las siete cabezas del monstruo
para llevárselas al rey y poder así casarse con su hija.

Cuando llegó a las puertas del castillo recibió una gran sorpresa: no podría ver al rey porque un
caballero había matado al monstruo y le había llevado las siete cabezas, y la boda entre la hija
del rey y el leñador se estaba celebrando en el castillo en ese momento. El joven no daba crédito,
alguien se había llevado el mérito que debía ser suyo. Tenía que ver al rey y contarle la verdad.
Trepó por el muro del castillo y de un salto, entró por una ventana.

- Arrestadle ? dijo el rey.


- No majestad, espere ? replicó el muchacho-. La boda no puede celebrarse. El caballero es un
farsante.
- Habla ? ordenó el rey.

El chico le contó la verdad pero el rey no podía creer lo que el muchacho le contaba.

- ¿Cómo puedes probar que lo que dices es cierto? ? preguntó el rey.


- Anoche, yo mismo maté al monstruo. Como prueba de que lo que digo es cierto traigo aquí sus
siete lenguas. Esto significa que yo lo maté antes de que el caballero con su hacha cortase las
cabezas del monstruo. Comprobad si las cabezas que trajo el caballero tienen lengua o no.

El rey, tras ver que lo que decía el chico era cierto, mandó expulsar al caballero y casó a su hija y
al hijo del pescador ese mismo día, como había prometido. Los recién casados disfrutaron del
banquete y de una gran fiesta. El chico estaba feliz. Ahora podría volver a su casa a buscar a su
familia para que vivieran todos en aquel maravilloso pueblo. El chico se asomó a la ventana para
respirar el aire fresco de aquel lugar y vio a lo lejos un castillo rodeado de unas extrañas luces.

- ¿Qué es aquello? ? preguntó a la hija del rey.


- Es el castillo de irás y no volverás ? respondió la princesa-. Allí vive una vieja y malvada
hechicera. Todos los que van, desaparecen. Nadie sabe qué sucede, pero ninguno de los que han
ido a capturar a la brujaha conseguido volver. Mi padre ha prometido regalar el castillo y todas
las tierras que lo rodean al que consiga acabar con ella.

Entonces el chico tuvo una idea. Salió a toda prisa al castillo de la bruja y allí vio a cientos de
hombres tumbados en el suelo sumidos en un profundo sueño. Mientras los intentaba despertar
para que le ayudaran a acabar con la bruja, ésta, desde una ventana, le lanzó su poderoso polvo
del sueño y se quedó dormido junto a los demás. En ese momento, su hermano, que nunca se
había separado de la botella que le había dado cuando se marchó, vio cómo el agua iba
cambiando de color.

Preocupado, salió de casa y cruzó sin descanso el bosque durante varios días y varias noches
hasta llegar al pueblo.
Era ya muy tarde cuando la princesa, que estaba asomada a la ventana de la habitación para ver
si volvía su amado, vio llegar al hermano cansado del viaje. Bajó a buscarlo creyendo que era su
amado, pues los dos eran iguales.

- Te he echado mucho de menos ? dijo la princesa-. ¿Dónde has estado este tiempo?

- He ido a ayudar a mi hermano porque estaba en problemas. La hija del rey, más tranquila,
acompañó al que creía su marido a la habitación. Al llegar a la ventana, el hermano preguntó a la
princesa:

- ¿Qué es aquel castillo que se ve desde aquí?


- Te dije que es el castillo de irás y no volverás. No vayas, por favor, me da mucho miedo la
malvada hechicera que vive allí.

El chico comprendió dónde podría estar su hermano y partió en su busca. Al llegar, vio a su
hermano dormido en el suelo. Se bajó del caballo para despertarlo, pero mientras lo intentaba, la
bruja, que vigilaba todo desde una ventana, le lanzó su poderoso polvo del sueño.

Algo iba mal para la bruja: el chico no se dormía. Le lanzó más y más polvo pero no tenía
efecto.

Entonces, la bruja completamente se lanzó desde la ventana hacia el joven y agarró con sus
manos el cuello del chico para acabar con su vida. Él sentía que ya no tenía aire e intentaba
quitar las manos de la bruja de su cuello, cuando, de pronto, tocó la espina que llevaba colgada y
recordó las palabras de su padre. Con fuerza, clavó la espina en una mano de la bruja, que se
quedó paralizada.

Después, en un segundo, su horrible figura se convirtió en un humo negro, desapareciendo así


para siempre. Entonces, todos los hombres que estaban dormidos alrededor del castillo de la
bruja empezaron a despertarse.

Al darse cuenta de lo sucedido, dieron las gracias al nuevo héroe por salvarles del hechizo de la
bruja y lo llevaron a hombros hasta el castillo del rey. La princesa, al ver que su amado no era
uno, sino dos, y que además venían acompañados de todos los valientes que intentaron desde
hace años acabar con la bruja, preguntó qué había pasado.

Los dos hermanos le contaron toda la historia, y el rey, muy contento por el valor que había
mostrado el muchacho al haber derrotado a la bruja, mandó ir a buscar a sus padres y les regaló,
como había prometido, el castillo para que vivieran tranquilos el resto de su vida.

El hijo que se había casado con la princesa vivió feliz junto a ella, y muchos años después se
convertiría en el rey del lugar. El nuevo rey tendría siempre como consejero a su hermano, del
que nunca volvería a separarse.
(CUENTO)
LA TRISTEZA
El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella
porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le
dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el
supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al
lado del tazón de leche. Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el
pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero
cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los
días, pero eso no es cierto. Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa
sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está
encima de los muebles. La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es
divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las
palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas. El profesor dice que estoy mal
porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco
cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá
borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.

GUATEMALA
CUENTO
El Conejo y el León
Augusto Monterroso

Un celebre Psicoanalista se encontró cierto día en medio de la Selva, semiperdido.


Con la fuerza que dan el instinto y el afán de investigación logró fácilmente subirse a un
altísimo árbol, desde el cual pudo observar a su antojo no solo la lenta puesta del sol sino
además la vida y costumbres de algunos animales, que comparó una y otra vez con las de
los humanos.
Al caer la tarde vio aparecer, por un lado, al Conejo; por otro, al León.
En un principio no sucedió nada digno de mencionarse, pero poco después ambos animales
sintieron sus respectivas presencias y, cuando toparon el uno con el otro, cada cual
reaccionó como lo había venido haciendo desde que el hombre era hombre.
El León estremeció la Selva con sus rugidos, sacudió la melena majestuosamente como era
su costumbre y hendió el aire con sus garras enormes; por su parte, el Conejo respiró con
mayor celeridad, vio un instante a los ojos del León, dio media vuelta y se alejó corriendo.
De regreso a la ciudad el celebre Psicoanalista publicó cum laude su famoso tratado en que
demuestra que el León es el animal más infantil y cobarde de la Selva, y el Conejo el más
valiente y maduro: el León ruge y hace gestos y amenaza al universo movido por el miedo;
el Conejo advierte esto, conoce su propia fuerza, y se retira antes de perder la paciencia y
acabar con aquel ser extravagante y fuera de sí, al que comprende y que después de todo no
le ha hecho nada.
FIN

POEMA
HORMIGA
Cuando una hormiga cae
ninguno se da cuenta.

Cuando yo estoy sufriendo hasta la médula


sólo yo lo averiguo.
Y se me antoja hoy-no sé por qué zodíaco-
que si sufro lo sepa todo el mundo.

Y que no es justo que padezca solo.

Y que alguna mujer debiera estar llorando


sobre mis metacarpios.
Al menos, ayudándome a llorar.

Me siento solidario con todo aquel que tiene


alguna torva pena, alguna neuralgia,
alguna madre agónica, alguna cárcel suya.

Y sólo pediría una brocha imponente


para llenar los muros de palabras soeces,
hasta que todos sepan
lo enfermamente triste
que un hombre puede estar de igual manera,
de igual simple manera
como caer una hormiga.

GINEA ECUATORIANA
POEMA
Algún día
texto_poema
A Luis

Cuando pasen los años,


cuando no quede nadie
y sólo queden erguidas
las cuatro paredes grandes,
algún día vendrá alguien
a reconstruir la historia
que vivieron mucho antes.
Quizá encuentren un día,
en uno de sus pilares
unos poemas escritos
desgastados por el aire.
En noches oscuras,
cuando las palmeras hablen,
se oiga llanto de guitarra
hablando de soledades,
de distancia, de angustia,
de largas tardes sin nadie.
Cuando pasen los años,
cuando no quede nadie,
seguirá echando hojas
el árbol que han visto
mis ojos tantas tardes.

CUENTO
EL NIÑO Y EL MENDIGO

Estaba en un banco
un niño jugando,
y llegó un mendigo
sentándose al lado.

El niño le mira
con cara de asco,
se cambia de sitio
con mucho descaro.

El hombre le mira
con cara de pena,
y le cuenta al niño
la vida que lleva.

Su mujer murió,
no tiene trabajo,
y ahora malvive
vagabundeando.

Tiene a sus tres hijos


en un orfanato,
no tuvo remedio
tuvo que dejarlos.

Su pantalón roto,
su chaqueta sucia,
parece que su aspecto
a nadie le gusta.

Llevar esta vida


le hace sufrir,
él quiere pronto
con sus hijos ir.

El niño le mira,
el niño le escucha,
podría ser su padre,
¡qué vida tan dura!
Cogiendo su mano
mirando a sus ojos
le pide a aquél hombre
perdón con sollozos.

MEXICO
LEYENDA
LA LEYENDA DE LOS DOS VOLCANES: IZTACCÍHUATL Y
POPOCATÉPETL

Había una vez, en el Valle de México, una hermosa princesa llamada Iztaccíhuatl, hija del
poderoso emperador de Tlaxcala. Su belleza y gracia eran conocidas en toda la región, y
muchos pretendientes se acercaban a su padre para pedir su mano en matrimonio. Pero el
corazón de Iztaccíhuatl ya estaba ocupado por un guerrero valiente y apuesto llamado
Popocatépetl, quien había ganado su corazón con su coraje y su lealtad.
Con la aprobación del emperador, Iztaccíhuatl y Popocatépetl decidieron casarse y pasar el
resto de sus vidas juntos. Sin embargo, cuando los aztecas declararon la guerra al imperio,
Popocatépetl tuvo que partir para cumplir con su deber como guerrero y defender su tierra
natal.
Iztaccíhuatl despidió a su amado con un abrazo y la promesa de esperarlo hasta su regreso.
Popocatépetl luchó con todas sus fuerzas durante varios meses hasta lograr vencer a sus
enemigos y regresar victorioso al palacio. Pero sus enemigos, anticipando la derrota,
hicieron llegar falsos rumores al palacio acerca de la desaparición de Popocatépetl en la
guerra. Cuando los rumores llegaron a oídos de Iztaccíhuatl, abrumada por el dolor, cayó en
un profundo sueño del cual nunca logró despertar.
Popocatépetl regresó al palacio y devastado por la condición de su amada, decidió llevarla
en sus brazos a una montaña muy alta para protegerla y cuidarla. Pronto sus cuerpos se
cubrieron con un manto de nieve y hielo.
Después de muchos años, en el lugar donde reposan los enamorados, surgieron dos
enormes volcanes: Iztaccíhuatl o Mujer dormida y Popocatépetl o Cerro que humea.
Se dice que el corazón de la princesa sigue latiendo bajo la nieve y el hielo del Iztaccíhuatl,
mientras que el valiente guerrero permanece en la cumbre del Popocatépetl, velando por su
amada y recordando su amor eterno. Aún en nuestros días, la conmovedora leyenda del
amor imposible de Iztaccíhuatl y Popocatépetl sigue viva en el horizonte del Valle de
México, recordando a todos que el verdadero amor es eterno e indestructible.

CANCION
CIELITO LINDO
De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando
Un par de ojitos negros, cielito lindo, de contrabando
De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando
Un par de ojitos negros, cielito lindo, de contrabando
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones
Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca
No se lo des a nadie, cielito lindo, que a mí me toca
Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca
No se lo des a nadie, cielito lindo, que a mí me toca
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones
Siempre que te enamores
Mira primero, mira primero
Donde pones los ojos, cielito lindo
No llores luego
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones
Ay, ay, ay, ay
Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones

COLOMBIA
LEYENDA
HOMBRE CAIMÁN
Hace mucho tiempo existió un pescador muy mujeriego que tenía por afición espiar a las
mujeres plateñas desnudas que se bañaban en las aguas del río Magdalena. Previendo que
podría ser descubierto entre los arbustos, se desplazó a la Alta Guajira para que un brujo le
preparara una pócima que lo convirtiera temporalmente en caimán para que no sospecharan
las bañistas y poderlas admirar a placer. El brujo le preparó dos pócimas, una roja que lo
convertía en caimán, y otra blanca que lo volvía hombre de nuevo.
Montenegro disfrutó por algún tiempo de su ingenio, pero en una ocasión el amigo que le
echaba la pócima blanca no pudo acompañarlo y en su lugar fue otra persona que al ver el
caimán se asustó al creer que era verdadero y dejó caer la botella blanca con el líquido que
lo convertía en hombre de nuevo. Antes de derramarse completamente algunas gotas del
líquido salpicaron únicamente la cabeza de Saúl, por lo que el resto de su cuerpo quedó
convertido en caimán. Desde entonces, se convirtió en el terror de las mujeres, quienes no
volvieron a bañarse en el río, por miedo que les pasara algo.
La única persona que se atrevió a acercársele después fue su madre. Todas las noches lo
visitaba en el río para consolarlo y llevarle su comida favorita: queso, yuca y pan mojado
en ron. Tras la muerte de su madre (que murió de tristeza por no haber podido encontrar al
brujo que había elaborado las pócimas porque había muerto) después de entregarle las
pócimas. El Hombre Caimán quedó solo y sin nadie que lo cuidara, decidió dejarse arrastrar
hasta el mar por el río hasta Bocas de Ceniza, como se conoce la desembocadura del río
Magdalena en el mar Caribe a la altura de Barranquilla. Desde entonces, los pescadores de
Bajo Magdalena, desde Plato hasta Bocas de Ceniza, permanecen pendientes para pescarlo
en el río o cazarlo en los pantanos de las riberas para demostrar que era una leyenda real.

PUERTO RICO
(CUENTO)
EL PLUMAJE DEL MÚCARO
Hace ya mucho tiempo, los animales celebraban
bailes y fiestas donde se divertían mucho.

En una ocasión los pájaros decidieron hacer un


gran baile. Para ello le pidieron al guaraguao
que fuera casa por casa para invitar a todos los
pájaros para el baile.

Cuando el guaraguao llegó a casa del múcaro,


éste estaba desnudo, y le dijo al guaraguao que no
podría ir al baile porque no tenía traje que ponerse.

El guaraguao contó a los demás pájaros lo que


había dicho el múcaro y todos decidieron prestar una
pluma para que con todas ellas el múcaro se
hiciera un traje para el baile.

El guaraguao recogió las plumas y se las llevó al múcaro


para que se hiciese el traje con la condición de que
al terminar el baile las devolviera a sus dueños.
Pero el múcaro era muy vanidoso, y como se sentía
muy lindo con su traje de plumas de distintos colores,
casi no gozo en la fiesta pensando que al finalizar
el baile tendría que devolver las plumas y
otra vez se quedaría desnudo.
Decidido a no perder su traje, el múcaro se fue
de la fiesta cuando nadie lo estaba mirando y se
escondió en el bosque. Todavía los otros pájaros
lo andan buscando para que devuelva las plumas.
Es por eso que el múcaro no sale de día sino de
noche, cuando los demás pájaros están durmiendo.

(LEYENDA)

TRES HERMANOS
La historia hace referencia a tres hermanos de las antigüedad, los
hermanos Peverell: Antioch, Cadmus e Ignotus, quienes iban por un camino hasta que se
detuvieron al ver un río peligroso. Al ser diestros en la transformación conjuraron un
puente para cruzar el río. En medio del puente se apareció la Muerte, que, enojada por
haber perdido tres posibles víctimas, fingió felicitar a los hermanos y les otorgó un premio
a cada uno por su habilidad. El mayor de los hermanos, Antioch, pidió la varita más
poderosa jamás creada, que fue fabricada por la Muerte con una rama de un saúco, la
actualmente llamada Varita de Saúco. El mediano, Cadmus, quien estaba dolido por la
repentina muerte de su futura esposa, pidió un instrumento que le permitiera traer de la
tumba a los seres queridos, y la Muerte le entregó una piedra del río, la Piedra de la
Resurrección. El más joven de los tres, y el más humilde, pidió un objeto que le permitiera
irse de allí sin ser perseguido; la Muerte le dio, de mala gana, su propia Capa de
Invisibilidad.
Posteriormente los tres hermanos continuaron su camino. El mayor se marchó a una aldea
en la que se alojaba un mago con el que había tenido una disputa. Se batieron en duelo y
Antioch mató a su enemigo gracias a su varita. Luego se retiró a una posada en la que
presumió su poder y se tendió ebrio en una cama. Esa noche, un mago se acercó a él
sigiloso, le robó la varita y le cortó el cuello por si acaso. Así fue como la Muerte se llevó
al hermano mayor.
El mediano llegó a su casa, giró la Piedra tres veces sobre su mano y apareció la mujer con
la que se habría casado, pero esta se mostraba triste y distante, separada de su amado por
una especie de velo. Ella ya no pertenecía al mundo de los vivos, sino al de los difuntos, y
por ello sufría. El hombre no soportó ver a su amada y enloqueció, suicidándose de una vez
por todas para reunirse con ella. De esta manera la Muerte se quedó con el segundo
hermano.
La Muerte buscó al menor durante años, aunque sin éxito. Cuando Ignotus llegó a una edad
avanzada, legó la Capa de Invisibilidad a su hijo, se reunió con la Muerte como si fuera una
vieja amiga y, como iguales, se marcharon al mundo de los muertos

VENEZUELA
(CUENTO)

EL PIANO VIEJO
En una vieja casa de un barrio humilde de Caracas, la familia Villalba vivía con más sueños
que comodidades. Don Sebastián, el padre, trabajaba como carpintero, mientras que Doña
Amalia cuidaba del hogar y sus dos hijos pequeños, Elena y Miguel. Una tarde, mientras
limpiaban el desván, descubrieron un piano cubierto de polvo y telarañas. Era un piano
viejo, con teclas amarillentas y cuerdas sueltas, que parecía haber sido olvidado por el
tiempo.
—¡Qué maravilla! —exclamó Elena, tocando una tecla que apenas emitió un sonido ronco.
Don Sebastián explicó que el piano había pertenecido a su abuelo, un músico de pueblo que
solía tocar en fiestas y reuniones. Aunque la música había dejado de sonar en la familia
hacía años, ver aquel instrumento despertó algo en Elena.
—¿Podemos arreglarlo? —preguntó con ojos brillantes.
El padre dudó. Restaurar un piano era costoso, y apenas alcanzaba para cubrir las
necesidades diarias. Pero la insistencia de Elena lo conmovió. Durante las noches, después
de trabajar, empezó a reparar el piano con las herramientas que tenía. Miguel ayudaba a
limpiar las teclas, mientras Elena soñaba despierta con las melodías que podría tocar.
Cuando finalmente el piano estuvo listo, aunque no perfecto, Elena se sentó frente a él. Sus
manos, al principio temblorosas, empezaron a pulsar las teclas. Aunque nunca había
tomado una lección, parecía que la música fluía de su interior, como si la memoria de su
bisabuelo guiara sus dedos.
La música llenó la casa, atrayendo a los vecinos. Pronto, Elena tocaba para todos, alegrando
las tardes del barrio. La familia Villalba, que había vivido en medio de carencias, encontró
en el piano algo más valioso que cualquier riqueza: un motivo para soñar y compartir.

Un regalo para Julia


(CUENTO)

Julia, una niña de ojos curiosos y sonrisa tímida, vivía en un pequeño pueblo rodeado de
montañas. Amaba explorar los prados cercanos con su perro Pipo, pero últimamente su
corazón estaba un poco triste. Su mejor amigo, Andrés, había tenido que mudarse a otra
ciudad, llevándose con él las risas y los juegos compartidos.

Un día, mientras ayudaba a su mamá a ordenar la casa, encontró una pequeña caja envuelta
en papel rojo en su habitación. Sobre ella había una nota escrita con la letra desordenada de
Andrés: «Para Julia, ábrelo cuando más me extrañes.»

Julia sostuvo la caja entre sus manos, sintiendo cómo una chispa de alegría encendía su día
gris. La abrió con cuidado, y dentro encontró un pañuelo de colores brillantes y una
piedrecita blanca y suave. Recordó de inmediato sus aventuras con Andrés en el río
cercano, donde recogían piedras para construir pequeños puentes. El pañuelo había sido
suyo, usado en tantas excursiones como bandera de sus «expediciones».

Pero había más: una carta doblada en cuatro partes. Julia la desplegó con manos
temblorosas.
«Querida Julia: Sé que me extrañarás, pero quiero que sepas que estoy contigo en cada
piedra del camino y en cada aventura que vivas. Usa el pañuelo como capa cuando seas
una heroína y como bandera cuando conquistes tus propios sueños. La piedra es para que
recuerdes que la amistad, como las rocas del río, es fuerte y perdura. Te prometo que nos
volveremos a ver. Tu amigo siempre, Andrés.»

Julia apretó la piedra contra su pecho y ató el pañuelo en su cuello, como una capa de
superhéroe. Miró al cielo con una sonrisa, sintiendo que Andrés estaba más cerca de lo que
parecía. Ese regalo no solo era un recuerdo, sino también un recordatorio: las verdaderas
amistades nunca desaparecen.

PERU
(CUENTO)

EL MAGO DEL TAMBOR


Había una vez, hace muchísimos años, una ciudad muy hermosa llamada Pariallá. Sus
caminos se hallaban siempre llenos de flores y sus casas de piedra primorosamente labrada,
estaban adornadas con alfombras y tapices de tan brillantes colores que jamás se han vuelto
a ver otros tan bellos.
Habitaba esta ciudad gente muy trabajadora, hombres y mujeres que tejían preciosas telas
con hilos de oro y plata.
Un buen día llegó a Pariallá un anciano. Caminaba apoyado en un bastón, su espalda se
encorvaba tanto, que el hombre se hallaba casi doblado en dos, sus viejos vestidos estaban
ya hechos jirones.
Los niños que jugaban en la plaza, al ver aparecer a aquel desconocido, empezaron a
burlarse del infeliz. Unos iban tras él, imitando su manera de andar, otros le tiraban sus
viejos vestidos y algunos, hasta le insultaban. Mas el anciano seguía caminando muy
tranquilo sin hacer caso de aquellos malvados chicuelos.
Anduvo largo rato, seguido de los niños, atravesó la ciudad y cuando ya se hallaba cerca de
la salida del pueblo, introdujo la mano en una gran alforja y sacando de ella un lindo
tambor dióselo a los muchachos, sin decirles una palabra.
Los chiquillos lo recibieron encantados y dirigiéndose al cerro donde jugaban siempre,
comenzaron a tocar el instrumento con manos y pies.
¡Brun bun buun!; resonaba el tambor y el ruido repercutía entre los cerros y llegaba hasta
las casas donde se hallaban las personas grandes.
¡Bruun buun buun!; a cada momento retumbaba más fuerte y los muchachos encantados
palmoteaban y decían:
“¡Qué viejo tan zonzo; habernos hecho este regalo, después de que nosotros lo hemos
insultado!”
¡Burrumbum, buuun, buuun!, sonó de pronto, con tal estruendo, que todos los que tejían
dejaron el trabajo asustados y dijeron:

“¿Qué será eso?”


No habían acabado de hablar, cuando el muchacho mayor de la partida dio un puntapié al
instrumento e hizo un hueco en una de las redondelas del cuero. En el mismo instante, se
oyó un ruido espantoso como si hubieran sonado cien truenos y comenzó a salir del tambor
agua y más agua. El líquido brotaba en cantidad tan grande que parecía una inmensa
catarata. Pronto anegó las calles, entró en el interior de las casas, inundó todo el campo y
fue subiendo, con tal rapidez, que en un dos por tres cubrió el pueblo, las chacras vecinas y
el cerro donde se hallaban aquellas malvadas palomillas.
Aquel anciano había sido un poderoso mago y su tambor estaba embrujado. El viejecillo
quiso entrar a Pariallá disfrazado de mendigo para probar si la gente que allí vivía tenía
buen corazón.
Los viajeros que pasan hoy por ese lugar, contemplan maravillados una laguna azul como
el cielo y transparente como el cristal, rodeada de verde hierba y de hermosas flores. En el
fondo del lago se encuentra la ciudad de Pariallá, completamente cubierta por las aguas.

EL ZORRO Y EL GATO
(CUENTO)

-¿Puedo ir a dar un paseo por el bosque? -pidió el gato a la granjera -. Estoy cansado de
cazar ratones en la bodega y quiero respirar un poco de aire puro.
-Ve -concedió la granjera -. Pero no tardes mucho.
-¿Adonde vas? -preguntaron los peces al gato, que decidió trasladarse a la otra orilla del rio
a bordo de una barca.
-Voy a pasear por el bosque -respondió el gato-, pues estoy cansado de estar encerrado en
la bodega de la granja.
Caminando por el bosque, el gato se encontró con un astuto zorro.
-¿Qué tal te van las cosas? -preguntó el gato-. Lo digo porque a mí me van muy mal. Mi
dueña me tiene encerrado en casa y me obliga a estar cazando ratones todo el día.
-¿Cómo te atreves a tutearme? -se enfadó el zorro-. Eso me ocurre por acercarme a un
vulgar cazarratones como tú. ¿Qué educación has recibido? ¿En cuántas artes eres maestro?
-Sólo en una -respondió con humildad el gato.
-¿Se puede saber en cuál? -se digno a preguntar el zorro.
-Si -respondió el gato-. Cuando los perros corren tras mí, tengo gran habilidad para trepar a
un árbol y así me pongo a salvo.
-¡Ja, ja, ja! -se burló el zorro-. ¿Eso es todo, pobre amigo? Yo soy maestro de cien artes y,
por añadidura, tengo un saco lleno de artimañas y malicias.
-¡Que suerte! -se admiró el gato.
Me das lástima -dijo el zorro con gesto protector y haciendo un gesto para que le siguiera.
Voy a abrir para tí mi saco de artimañas para escapar de la persecución de los perros.
El gato, agradecido, no dudó en acompañar al zorro. Pero, en aquel momento, un cazador
irrumpió en el lugar, gritando a sus perros.
-¡Un zorro! ¡Atrapadle! ¡No le dejéis escapar!
El gato, de un salto, se subió a un corpulento árbol con la intención de ocultarse en lo más
frondoso de sus ramas.
-¡Esperadme! -dijo el zorro, temblando-. ¡Los perros me van a atrapar!
Los perros sin darle tiempo a defenderse, se lanzaron sobre el zorro, animados por los
gritos del cazador.
-¡Auxilio! -gritó el zorro-. ¿Es que nadie va a acudir en mi ayuda?
-¿Qué haces? -se extrañó el gato, resguardado en lo alto del árbol-. ¿Por qué no abres tu
saco de experiencia y usas una de tus tretas para escapar de los perros?
Como es de suponer, el cazador no tardó en atrapar al pobre zorro.
-¡Adiós, señor zorro! -gritó el gato-. Tú con tus cien artes y tu saco de artimañas no te has
librado de ser cazado. En cambio yo, con sólo trepar a un árbol, estoy a salvo

CHILE
(CUENTO)

EL BAILE DE LAS FLORES

Hoy es la noche de las bellas rosas,


Empieza la música y todas salen a bailar con sus parejas,
Pero siempre hay una que resalta entre ellas,
Es una rosa no tan hermosa,
tiene un pétalo caído ¡Que deshonra!
Todas las demás alegres bailan,
Pero ella ha sido hechas para un lado triste y desolado,
Pero esto aquí no ha quedado,
Se da cuenta de que un hermoso tulipán de ella se ha fijado,
El se le acerca mientras ella oculta su lado marchitado,
La levanta y sin darse cuenta, a la pista la ha sacado,
Ella baila con delicadeza siguiendo los suaves pasos de su pareja,
Se deja llevar tanto por el momento que se había olvidado de su lado marchitado,
En un juego inesperado, todas las mirada estaban sobre ellos, el tulipán más hermosa del
jardín bailando de forma conmovedora con la rosa que se ha marchitado,
al volver en si, oculta su lado malo con otros pétalos en buen estado y se aleja rápidamente
a otro lado.

El tulipán desconcertado va tras ella y la encuentra triste sobre una piedra,


ella voltea y al verlo queda totalmente paralizada,
el ce le va acercando lentamente y le da un beso,
sorprendida por lo que acaba de pasar le pregunta:

¡Entre todas las rosas blancas, rojas, bellas y hermosas. Simplemente te has fijado en la más
fea y espantosa, una que carga a su con un pétalo mal oliente y marchitado! ¿Por qué?

El con voz suave, delicada y con una expresión de amor en su rostro le contesta:

Tendrás tu lado feo, tendrás una lado malo pero entre todas las rosas bellas de ti me he
enamorado,
no me importan tus defectos,
más bien tus sentimientos,
no quiero que seas hermosa o fea,
solo quiero que tú corazón mío sea,
me enamore desde el primer momento en que te vi, ya sabía tus defectos, y no me importa,
ahora te hago una pregunta a tí
¿Quieres vivír una vida feliz junto a mí?

¡Si!

PINCOYA
(LEYENDA)

Nacida de la unión del Millalobo y Huenchula, el mito dice que al regresar nuevamente la
Huenchula, a casa de su madre; en donde había dejado a su hija comprobó que la curiosidad
de su madre la hizo mirar a la bebé que no debía ser mirada por ningún ser mortal, y esta se
había transformado en agua cristalina. Al verla transformada, invadida por el llanto y la
desesperación, cogió la vasija y corrió desesperada hacia la playa, a vaciar su contenido en
las aguas del mar. Y luego, avanzando hacia el interior del océano, llamó a su esposo el
Millalobo. Entre sollozos y llantos, le relató lo acontecido con su hija. Apenas hubo
terminado de pronunciar la última frase de su historia, vio emerger desde las aguas y
acercarse hacia ella, una delicada barca semejante a una lapa, llevando en su interior a su
desaparecida hija, convertida ahora en una hermosa joven, a quien dio el nombre de
Pincoya. Así toda la familia se fue a vivir al fondo del mar, en el palacio del Millalobo. En
el fondo del mar, posteriormente la Pincoya se casó con su hermano, llamado Pincoy y
ayuda a cuidar el reino de su padre.
Desde ese día, las múltiples variedades de peces y mariscos, que el Millalobo ofrece
generoso al pueblo chilote, junto con las siembras, en mares y playas, las realiza por
intermedio de las manos de su hija predilecta, la Pincoya, quien para cumplir su trabajo
baila una canción que canta el Pincoy. Los chilotes, especialmente los pescadores, cuentan
en sus leyendas que cuando la Pincoya realiza su delicado baile hacia el mar, significa que
en esos mares abundarán los peces y mariscos; en cambio si lo hace hacia la tierra,
generalmente debido a que los pobladores han cometido alguna falta en contra del mar, les
indica que, para la temporada venidera, los mencionados productos escasearán y por tal
motivo, será necesario salir en su búsqueda a playas y mares lejanos. No obstante, cuando
llega la escasez y en ciertas regiones se prolonga por largo tiempo por ausencia de la
Pincoya, es posible hacerla volver y con ella, la abundancia, por intermedio de una
ceremonia especial.
Otra tarea de la Pincoya es la de ayudar a los chilotes que naufragan. Así, los marinos
siempre encuentran junto a ellos a la Pincoya, que acude pronto en su auxilio. Si por
razones superiores no logra su propósito de salvarlos, ayudada por sus hermanos la Sirena
chilota y el Pincoy, transporta con ternura los cuerpos de los chilotes muertos hasta
el Caleuche, en donde ellos revivirán como tripulantes del barco fantasma y a una nueva
existencia de eterna felicidad.
En el libro de la mitología de Chiloé, Recopilación de historias leyendas y creencias
mágicas obtenidas de la tradición oral del Archipiélago de Chiloé, de Renato Cárdenas, se
señala lo siguiente respecto al origen de este ser mitológico:
Al año de ser raptada por el Millalobo, la joven Huenchula regresa al hogar materno con un
bultito en el regazo, que no permite que se lo miren, pero su madre, la Huenchur, no resiste
la tentación y al primer descuido destapa a su nieto y la criatura se vuelve agua cristalina.
La Huenchula , al encontrar una poza de agua en la artesa donde había dejado a su hijo ,
deposita ese líquido en los dominios del Millalobo y esta substancia se vuelve una
adolescente muy hermosa, de larga cabellera dorada de encantos y dulzura incomparable.
La Pincoya, desde entonces, reina en el mar junto a sus padres, protegiéndolo, sembrándolo
y rescatando a los náufragos. Viste con algas marinas y su alimento predilecto es la linaza.
Su presencia sobre una roca o sembrando en una playa con la cara vuelta hacia el mar es
señal que ese sitio será pródigo en mariscos y peces. A diferencia de la Sirena, la Pincoya
no posee cola de pez y sí piernas humanas.

(LEYENDA)
SILBÓN
Según la leyenda, en vida era un joven terco, caprichoso, maleducado y consentido al
extremo, desde pequeño lo tenían acostumbrado a ser complacido con todo. Él se la pasaba
de cantina en cantina desperdiciando su vida con el alcohol. Le apodaban el Silbón porque
eso era lo que mejor sabía hacer: "Silbar", pero una noche, se enojo por lo que vio que le
habían servido en la mesa, ya que le dijo a su madre que quería asaduras de ciervo para
cenar. Luego él se levantó se fue de su casa furioso hacia la cantina para calmar su ira, por
lo que la mujer le pidió a su esposo que fuera al bosque para cazar un ciervo para su hijo;
acto seguido sin embargo, el pobre hombre no pudo lograr cazar nada con éxito.

Después de beber alcohol, el Silbón de regreso a casa se encontró con su frustrado padre
quien trató de explicarle porque no había podido cazar el ciervo que él quería, sin oír
razones y en medio de su borrachera golpeo brutalmente a su padre y cuando cayó al suelo
con el rifle de cacería le disparó constantemente hasta matarlo ahí mismo y luego con el
cuchillo de caza de su padre le sacó las tripas sin remordimiento alguno, y finalmente las
empacó en la tela de la camisa y se las llevó a casa. Tras este hecho, le llevó las tripas a su
madre, la cual al ver las últimas, sospechó un poco, así que le preguntó varias cosas y hasta
que la madre se dio cuenta de que estaba cocinando las tripas de su marido entró en pánico
y comenzó a gritar pidiendo auxilio y de castigo su abuelo lo mando a que lo ataran a un
poste en el medio del campo, a destruirle la espalda a violentos latigazos, para que luego
sus heridas fueran lavadas con agua ardiente y sábila, y al liberarlo lo pusieran junto a dos
perros hambrientos y rabiosos. Después de haberlo torturado, su abuelo lo condeno a vagar
siendo perseguido por los perros llamados "Perros Tareco" o "Perros del Diablo" y según
la leyenda los perros lo perseguirán hasta el fin de los tiempos . Antes de liberarlo su abuelo
lo maldijo y condenó a portar los huesos de su padre por toda la eternidad. Diciendo:
Maldito eres y maldito serás para el resto de la eternidad hasta que Dios tenga piedad de tu
alma
Después de ser condenado fue a donde estaba el cadáver de su padre, el cual los animales
silvestres se habían encargado de limpiar. Para luego en un saco sucio comenzar a meter
los huesos de su padre, después se echó el saco al hombro y terminó llevándoselos con él ,
seguido de cerca por los perros tarecos para convertirse en una leyenda.

También podría gustarte