Vídeo Paz Territorial
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Violencia estructural Tiene que ver con la forma como se ha construido la sociedad
humana, específicamente con la distribución de los recursos. Las clases dominantes, que
son más pocos, se benefician de la distribución inequitativa de los recursos. Esto trae
consigo una serie de efectos en el mundo. Entonces, en países pobres la gente muere por
factores como hambre y enfermedades que se pueden prevenir, enfermedades
infecciosas, además de bajo desarrollo intelectual, en países ricos por sobrepeso y ataques
al corazón. Tienen mayor expectativa de vida en los países ricos. A esto súmenle el hecho
de la consolidación de instituciones mundiales como ONU, Banco Mundial, que dictaminan
las políticas públicas de los países, que se reflejan en recortes en inversión social.
Colombia tiene uno de los niveles de pobreza más elevados de América Latina” – OCDE
Según el último informe de la OCDE, los niveles de pobreza de Colombia se deben a la alta
informalidad laboral y la baja recaudación de impuestos
De acuerdo con el informe, en Colombia, más de 16 millones de personas viven en
pobreza. En departamentos como La Guajira y el Chocó, dos de cada tres personas se
encuentran en situación de pobreza, en comparación con una de cada tres personas en
Boyacá y una proporción aún menor en Cundinamarca. Aún en períodos de mayor
reducción de la pobreza en el país, los municipios más pobres no lograron reducirla al
mismo ritmo que los más ricos, lo que contribuyó al aumento de la brecha de bienestar
entre territorios.
El nuevo informe del Banco Mundial “Trayectorias: Prosperidad y reducción de la pobreza
en el territorio colombiano”, destaca que el lugar y las condiciones en las que una persona
nace en Colombia pueden determinar en gran medida su futuro, evidenciando la
necesidad de abordar estas desigualdades para lograr un crecimiento inclusivo y
sostenible.
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pobreza-del-banco-mundial-destaca-desigualdades-persistentes-en-colombia#:~:text=De
%20acuerdo%20con%20el%20informe,proporci%C3%B3n%20a%C3%BAn%20menor
%20en%20Cundinamarca.
El reconocimiento del conflicto armado ligado a la violencia estructural
Los hechos victimizantes y elementos diferenciales que han afectado a las poblaciones en
Colombia.
Desplazamiento forzado
Homicidio
Desaparición forzada
Secuestro
Reclutamiento ilícito de menores
Violencia sexual
Tortura
Atentados, combates y hostigamientos
Minas antipersonas
Extorsión
Despojo y abandono forzado de tierras
Amenazas y persecuciones
Atraves del Enfoque diferencial, se reconoce a mayor profundidad los efectos del conflicto
armado colombiano en comunidades minoritarias, ancestrales y tradicionalmente
discriminadas.
entre 1990 y 2018, alrededor de 50.770 víctimas de secuestro en el país.
El secuestro ha dejado profundas heridas en la sociedad colombiana y es probablemente
uno de los crímenes que ha sido más rechazado de manera masiva en el país. Es un
delito y una infracción al derecho internacional humanitario que aún no se logra superar
porque atenta contra la libertad, la dignidad y la integridad, no solo de la persona que está
directamente secuestrada, sino de sus seres queridos y de la sociedad en su conjunto. La
victimización y el dolor no cesan el día de la liberación, el canje o la fuga.
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internacional-humanitario/secuestro
Este aporte es muy importante en la medida en que hace que la comunidad urbana,
comprendiera que fueron distintas las intensidades y acciones con la que los grupos
armados atacaron a determinadas comunidades y cuerpos diferenciados, cuestión que
humaniza un poco más el debate sobre las prácticas de violencia en Colombia en tanto se
preocupan por las condiciones particulares de los afectados.
Esta nueva concepción promete establecer reales procesos de reparación y no repetición,
en la medida en que parte no de relatos descontextualizados, descarnados y fríos propios
de informes que solo recopilan datos para generar cifras y estadísticas, sino de las
narrativas de la crudeza del conflicto colombiano a partir de las voces de quienes lo
padecieron.
Los conflictos ambientales, el enfoque de género, el étnico y la participación política, todos
ellos entendidos como las condiciones materiales que se requieren para la consolidación
de la paz en Colombia, adquieren dicha condición en la medida en que son cuestiones que
se hacen presentes en cada uno de los ámbitos de la vida en comunidad, motivo por el
cual, se hace necesario poder identificar las situaciones conflictivas que los atraviesan y la
posibilidad de gestionarlas de tal manera, que permitan una adecuada gestión que tienda
a la solución dialogada y no a la confrontación y generación de sentimientos como la
frustración o el odio que terminarían por extender en los distintos ámbitos de la
comunidad y en el tiempo procesos de violencia.
La perspectiva territorial y la singularidad de los territorios que han vivido el conflicto
son claves fundamentales para entender la construcción de paz en Colombia desde un
enfoque diferencial. Según el documento que compartiste, este enfoque reconoce que el
conflicto armado no afectó a todas las comunidades por igual, y que las realidades locales
son determinantes para el diseño de políticas públicas efectivas y justas.
Perspectiva territorial
La idea de paz territorial, como la plantea Sergio Jaramillo, parte del principio de que la
paz debe construirse “desde abajo”, es decir, desde las comunidades, involucrando
activamente a las autoridades locales y a la ciudadanía en la resolución dialogada de los
conflictos y en el fortalecimiento institucional. Esto busca superar la desconfianza hacia el
Estado, que históricamente ha estado ausente o ha fallado en estas regiones.
“Este modelo no se busca hacer justicia en comunidades por encima de otras, sino
reconocer las condiciones de vulnerabilidad según las particularidades de los territorios
del país y resarcir del daño de la mejor manera” (págs. 163-167).
Singularidad de los territorios
Cada territorio afectado por el conflicto posee una historia propia de victimización,
marcada por factores como el origen étnico, el género, los recursos naturales en disputa, o
la marginalidad social. Por ejemplo:
Los Montes de María han sido escenario de violencia ligada a proyectos
extractivos, afectando especialmente a mujeres y comunidades campesinas.
La Sierra Nevada de Santa Marta ha vivido tensiones entre turismo, explotación
del territorio e identidad indígena.
Zonas afrodescendientes, como Buenaventura, han sufrido abandono estatal y
violencia estructural, a pesar de ser regiones estratégicas para la economía
nacional.
Este reconocimiento impulsa el desarrollo de enfoques diferenciales (de género, étnico,
ambiental) que buscan justicia y reparación basadas en las experiencias reales y
cotidianas de los afectados, y no solo en datos estadísticos fríos.
En resumen:
La perspectiva territorial implica reconocer la diversidad del país y diseñar soluciones
localizadas. La singularidad de cada territorio debe guiar las intervenciones estatales para
asegurar una paz duradera, justa y transformadora.
Particularidades de la resistencia de las poblaciones
1. Resistencia como forma de vida
o Las comunidades afectadas no han sido solo víctimas pasivas. Han
desarrollado formas activas de resistencia que se expresan en su cultura,
organización social, prácticas espirituales, defensa del territorio y memoria
histórica.
o Por ejemplo, las comunidades indígenas y afrodescendientes han
defendido su tierra y sus tradiciones frente a megaproyectos, grupos
armados y políticas extractivistas, manteniéndose firmes en su identidad.
2. Organización comunitaria
o Muchas comunidades han creado organizaciones sociales, asociaciones de
víctimas, colectivos de mujeres y redes de derechos humanos para
protegerse, denunciar y construir propuestas de paz desde su cotidianidad.
o Casos como las Madres de Soacha (MAFAPO) o las Madres de la
Candelaria demuestran cómo la resistencia también ha sido amor, duelo
convertido en lucha por la verdad y la no repetición.
3. Reivindicación de la memoria
o La resistencia también se manifiesta en la lucha por la memoria histórica,
al contar lo que les pasó desde sus propias voces. Esto rompe con los
relatos oficiales que a menudo invisibilizan o tergiversan su dolor.
o La Comisión de la Verdad y organizaciones como Colombia Diversa o la
Ruta Pacífica de las Mujeres han trabajado para que esas voces sean
escuchadas y reconocidas.
4. Cuidado del territorio
o En muchos casos, la defensa del territorio es una defensa de la vida. La
relación ancestral con la tierra ha hecho que muchas comunidades se
enfrenten a grandes intereses económicos en nombre del derecho a
permanecer.
o Ejemplo claro: los pueblos indígenas de la Sierra Nevada que se oponen al
turismo invasivo porque desestructura su cosmovisión y amenaza su
espacio sagrado.
5. Prácticas culturales como resistencia
o La música, la danza, las fiestas tradicionales, los tejidos, los relatos orales,
han sido maneras de afirmar la vida y de resistir al olvido. Son símbolos de
identidad que no han podido ser eliminados ni por la guerra ni por la
modernidad impuesta.
En palabras sencillas: resistir no ha sido solo aguantar, ha sido reinventar la vida en medio
del dolor, construir comunidad donde otros querían destrucción, y demostrar que la
dignidad no se rinde.
¿Te gustaría que te ayude a convertir esto en un texto breve para exposición, una
conclusión o una reflexión escrita más formal?
Alternativas ciudadanas para la construcción de paz con perspectiva territorial y enfoque
diferencial
La construcción de una paz real y sostenible no es tarea exclusiva del Estado. Como
ciudadanas y ciudadanos, tenemos un papel fundamental en la creación de condiciones
que fortalezcan el tejido social, reconozcan la diversidad y promuevan la justicia. Estas son
algunas alternativas ciudadanas desde una perspectiva territorial y con enfoque
diferencial:
1. Reconocimiento y respeto a la diferencia
o Promover la empatía, el respeto y el diálogo intercultural desde lo
cotidiano. Reconocer las múltiples formas de habitar el territorio, las
culturas étnicas, las diversidades sexuales y de género, y las memorias
locales como fuentes legítimas de saber y poder.
2. Participación comunitaria activa
o Involucrarse en organizaciones barriales, colectivos juveniles, espacios de
cultura, juntas de acción comunal o consejos territoriales de planeación.
Estos espacios permiten incidir en las decisiones que afectan el territorio y
fortalecen la democracia desde abajo.
3. Educación para la paz y la memoria
o Fomentar procesos pedagógicos que valoren la memoria histórica del
conflicto, que promuevan la no violencia y que visibilicen las afectaciones
diferenciadas sufridas por mujeres, personas LGBTIQ+, pueblos indígenas y
afrodescendientes.
4. Consumo responsable y defensa del territorio
o Apoyar economías locales, agroecológicas y sostenibles. Rechazar prácticas
de consumo que legitiman el despojo territorial o la explotación ambiental.
La paz también se construye eligiendo qué compramos y a quién le damos
nuestro dinero.
5. Acompañamiento y solidaridad con las víctimas
o Escuchar, acompañar y respaldar procesos comunitarios de resistencia,
memoria y búsqueda de verdad. La solidaridad activa con las víctimas y sus
organizaciones ayuda a reconstruir la confianza y a sanar colectivamente.
6. Uso responsable de las redes sociales
o Las plataformas digitales pueden ser herramientas de paz si se usan para
visibilizar luchas sociales, denunciar injusticias, compartir relatos de vida,
promover campañas por los derechos humanos y desmontar discursos de
odio.
En resumen:
La paz con enfoque territorial y diferencial requiere que reconozcamos las realidades
concretas de cada comunidad, sus heridas, sus luchas y sus resistencias. Como ciudadanía,
nuestras acciones, por pequeñas que parezcan, pueden sumar a la transformación
profunda de una sociedad marcada por la exclusión y la violencia.