UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
FACULTAD DE DERECHO
DIVISIÓN DE ESTUDIOS DE POSGRADO DE LA FACULTAD
DE DERECHO
EL GENOCIDIO EN EL DERECHO INTERNACIONAL:
ANÁLISIS DE CASOS GAZA Y UCRANIA.
EXAMEN GENERAL DE CONOCIMIENTOS
QUE PARA OBTENER EL GRADO DE:
ESPECIALISTA
EN:
DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
PRESENTA:
CARLA AURORA DE LA CERDA LARA
DR. ALFONO TIRSO MUÑOZ DE COTE OTERO
DRA. LOURDES MARLECK RÍOS NAVA
MTRO. ROMMEL MORENO MANJAREZ
CIUDAD UNIVERSITARIA, MAYO 2025
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 2
CAPÍTULO I. Marco teórico-conceptual del genocidio ...................................... 4
1.1. Origen y definición del término genocidio ................................................ 4
1.2. Teorías y conceptos relacionados con genocidio.................................... 8
1.3. Tipologías de genocidio .............................................................................. 10
CAPÍTULO II. Régimen jurídico internacional de genocidio ............................ 13
2.1. Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.... 13
2.2. Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional ...................................... 14
2.3. Jurisprudencia y casos relevantes ............................................................. 15
CAPÍTULO III. Genocidio en las relaciones internacionales: Casos Gaza y
Ucrania ................................................................................................................. 18
3.1. Caso de Gaza (Israel) ................................................................................ 19
3.2. Caso de Ucrania (Rusia) ........................................................................... 23
3.3. Implicaciones y consecuencias .................................................................. 26
4. Conclusiones ................................................................................................ 26
5. Fuentes de consulta ..................................................................................... 28
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia, la humanidad ha sido testigo de conflictos bélicos que,
más allá del enfrentamiento entre fuerzas armadas, han desencadenado actos de
extrema violencia dirigidos deliberadamente contra poblaciones civiles. Entre los
crímenes más atroces que pueden cometerse en dicho contexto, el genocidio
representa la máxima expresión de barbarie institucionalizada: la destrucción
intencional de un grupo humano por razones étnicas, nacionales, raciales o
religiosas.
El término "genocidio", acuñado por Raphael Lemkin en 1943, no solo significó
un avance conceptual, sino un llamado urgente al reconocimiento jurídico
internacional de un fenómeno que ha devastado colectividades enteras. Desde su
tipificación en la Convención de 1948 hasta su incorporación en los estatutos de
tribunales penales internacionales, el genocidio ha sido objeto de constante
evolución normativa, interpretativa y judicial.
Este trabajo tiene como propósito principal no limitarse a una exposición histórica
o meramente descriptiva del fenómeno genocida, sino analizar desde una
perspectiva jurídica, crítica y contemporánea su configuración, sus alcances
normativos y su aplicación en casos recientes que han cimbrado la conciencia
internacional: los conflictos armados en Gaza y Ucrania. A través del estudio de
estos casos, se busca evidenciar no solo los elementos jurídicos del crimen de
genocidio, sino también los desafíos probatorios, políticos y estructurales que
enfrenta el Derecho Internacional Público para prevenirlo, sancionarlo y para
impedir su negación o manipulación.
En un contexto internacional donde los medios de guerra se han sofisticado,
donde las narrativas estatales se polarizan y donde las víctimas son muchas veces
silenciadas por la geopolítica, resulta urgente reflexionar sobre la eficacia del marco
jurídico vigente. ¿Sigue siendo suficiente la definición del genocidio adoptada en
1948 para responder a las nuevas formas de exterminio? ¿Qué obstáculos
enfrentan los órganos internacionales para investigar y juzgar estos crímenes?
¿Hasta qué punto la comunidad internacional está dispuesta a asumir su
responsabilidad colectiva?
Este ensayo parte de la premisa de que el genocidio no es un tema del pasado,
ni una aberración excepcional, sino una amenaza vigente que pone a prueba la
solidez de los principios fundamentales del Derecho Internacional y la voluntad
política de los Estados. Por ello, se analizará el desarrollo teórico y jurídico del
concepto, las tipologías reconocidas por la doctrina, la evolución jurisprudencial en
tribunales internacionales, y finalmente, la aplicación práctica del marco normativo
en los casos de Gaza y Ucrania, donde aún se debate si los actos documentados
cumplen con los elementos constitutivos de este crimen.
CAPÍTULO I. Marco teórico-conceptual del genocidio
El marco teórico consiste en abordar el origen del concepto de genocidio, sus
distintas definiciones, el análisis de las diversas teorías y conceptos relacionados
que se suscitaron previa creación de su marco normativo, así como su clasificación
según su motivación o método.
Respecto al marco conceptual se centra en delimitar y comprender el concepto
de genocidio desde una perspectiva teórica, jurídica e internacional, a través del
análisis de su origen histórico, hasta su concepción normativa y jurisprudencial.
Para el desarrollo de este capítulo, fueron consultadas diferentes fuentes
bibliográficas históricas e internacionales, con la finalidad de analizar de manera
integral los puntos relevantes sobre el genocidio, lo que resulta un poco complejo al
ser un tema tan controversial, pues desde sus inicios, se presentaron diferentes
obstáculos por cuestiones políticas y sociales que complicaron su regulación,
interpretación y sanción.
1.1. Origen y definición del término genocidio
Existen diversas definiciones del término genocidio realizadas por diversos
autores como Dadrian, Katz, Charny, Semelin, Fein, entre otros, quienes discuten
la inclusión de otras categorías como los grupos políticos; sin embargo, en el
presente apartado analizaremos, en primer lugar el origen del término genocidio y
la definición formal aprobada por la Asamblea General de Organización de las
Naciones, toda vez que el objeto del presente ensayo es presentar una visión
general de los hechos históricos para entender el delito de genocidio así como
delimitar el concepto como actualmente es reconocido a nivel internacional.
El término "genocidio" fue acuñado en 1943 en el contexto de la Segunda Guerra
Mundial por el polaco Raphael Lemkin, quien antes de ser jurista era un apasionado
por las letras, a los 20 años se encontraba estudiando lingüística cuando decidió
dedicar su vida a lucha para que la legislación internacional reconociera el delito de
genocidio (González Ibáñez, 2018). Desde muy joven se interesó por los temas
4
relacionados con eliminación de grupos, quedó marcado por el genocidio cometido
en contra de los armenios por el Imperio Otomano cuestionándose los motivos por
los cuales no existía sanción para tales atroces actos.
Posteriormente, en 1941, tras una transmisión de radio en la que Winston
Churchill dijo sobre las atrocidades cometidas por los nazis “Estamos en presencia
de un crimen sin nombre” (Churchill, 1941), y conmocionado por la aniquilación
sistemática del pueblo judío por parte del régimen nazi, en 1944 Lemkin definió
genocidio en su obra Axis Rule in Occupied Europe -El Dominio del Eje en la Europa
ocupada- de la siguiente manera: “La puesta en práctica de acciones coordinadas
que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos
nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento” (Lemkin, 1944).
Dicho vocablo lo creó de la combinación del griego "genos" (raza o grupo) y del
latín "cidium" (matar), y no sólo alude al exterminio físico, sino también a la
aniquilación de la identidad cultural y social del grupo.
Para ese entonces, Raphael Lemkin ya era un reconocido y prestigioso abogado,
fue el primer ayudante del fiscal encargado de los juicios de Nuremberg (procesos
que se llevaron a cabo en noviembre de 1945 en esa ciudad alemanda), logró que
citados juicios, algunos fiscales emplearan la palabra “genocidio”, sin embargo, no
apareció en ninguna de las sentencias de los 18 enjuiciados, que fueron
condenados por crímenes contra la humanidad y crímenes contra la Paz.
En cuanto concluyeron los juicios de Núremberg y con la recién creada
Organización de las Naciones Unidas, Lemkin se trasladó a Nueva York y decidió
dedicar todos sus esfuerzos para convencer a los Estados de la Asamblea General
de las Naciones Unidas que uno de sus primeros mandatos fuera la adopción de
una Convención Internacional sobre genocidio. Fue así que el 11 de diciembre de
1946, la Asamblea General de Naciones Unidas 1 en la Resolución 96 (I), solicitó al
1 En adelante ONU.
Consejo Económico y Social la redacción de un proyecto de convención que se
realizó a través de un breve proceso de dos años.
Finalmente, mediante la Resolución 260 A (III) el 9 de diciembre de 1948, fue
aprobada por la Asamblea General de la ONU, la Convención para la Prevención y
la Sanción del Delito de Genocidio, siendo el primer instrumento de Derechos
Humanos que adoptó la ONU, teniendo un día de diferencia con la aprobación de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, en su
artículo II, se define el genocidio como:
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los
actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de
destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o
religioso, como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del
grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que
hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Esta definición fue replicada en instrumentos internacionales posteriores, como
los Estatutos del TPIY 2, TPIR 3 y de la Corte Penal Internacional, además
2 Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia
3 Tribunales Penal Internacional para Ruanda
introdujeron elementos particulares de acuerdo al contexto, que amplió la
interpretación de genocidio al incluir tipologías que se analizarán más adelante.
Es importante señalar, que Lemkin en su primera propuesta incluyó grupos
políticos a la definición, siendo muy controversial porque muchas de las matanzas
colectivas que hemos vivido han sido por razones políticas, no obstante, a lo largo
de las negociaciones de la Convención que duró dos años, únicamente fueron
aceptados los grupos nacional, étnico, racial o religioso. La justificación de los
Estados, fue que había que incluir los grupos en los que uno naciera.
Las dificultades surgieron al intentar aplicar la definición en la práctica,
especialmente cuando se plantearon preguntas como: ¿qué se entiende por grupo
nacional, étnico, racial o religioso? No obstante, es fundamental no perder de vista
el principio de legalidad que rige el derecho penal. Este principio exige que el tipo
penal sea específico, que esté claramente tipificado en un instrumento legal y,
sobre todo, que se prohíba la analogía. Por ello, no pueden incluirse más grupos
que los expresamente establecidos en la definición.
La jurisprudencia internacional ha delimitado los criterios para identificar a los
grupos protegidos en contextos de crímenes internacionales. Conforme a dicha
jurisprudencia, un grupo nacional es aquel cuyos miembros comparten una misma
nacionalidad o ciudadanía; un grupo étnico se caracteriza por elementos comunes
como la lengua, la cultura, las costumbres o las tradiciones; un grupo racial, por
rasgos físicos similares y, en algunos casos, una procedencia geográfica
compartida; y un grupo religioso, por tener un sistema en común de creencias o
prácticas espirituales.
Ahora bien, una de las particularidades que tiene el genocidio, es que no señala
al perpetrador, a diferencia de los crímenes de guerra o los delitos de lesa
humanidad, el genocidio puede cometerse por cualquier persona, siempre y cuando
se acrediten los demás elementos que establece el artículo II de la Convención
sobre el Genocidio.
1.2. Teorías y conceptos relacionados con genocidio
El genocidio es uno de los cuatro crímenes internacionales contemplados en el
artículo 5 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, forma parte de un
conjunto más amplio de prácticas de violencia masiva, que contiene algunas
similitudes con conceptos que fueron utilizados en sentencias de emitidas por el
Tribunal Penal Internacional para la Ex Yugoslavia y para Ruanda, como limpieza
étnica, holocausto, violencia masiva, crímenes de guerra y crímenes de lesa
humanidad.
Limpieza étnica
La limpieza étnica es un concepto que frecuentemente se confunde con el de
genocidio, aunque en términos jurídicos son distintos. Mientras el genocidio implica
la intención deliberada de destruir a un grupo protegido —total o parcialmente—, El
Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia señaló (PROSECUTOR V.
RADISLAV KRSTIC, 1998) definió que la limpieza étnica tiene como objetivo
principal expulsar a ese grupo de una región determinada, sin que necesariamente
exista una intención de aniquilación física. Implica el desplazamiento forzado o
expulsión de una población con el objetivo de lograr la homogeneidad étnica en un
territorio determinado. Aunque puede incluir asesinatos masivos, su finalidad suele
ser el desalojo territorial.
Durante los debates que dieron forma a la Convención para la Prevención y la
Sanción del Delito de Genocidio de 1948, se plantearon propuestas para incluir
actos como el desplazamiento forzado de poblaciones bajo amenaza o coerción.
Sin embargo, estas iniciativas fueron rechazadas, lo que dejó fuera de la definición
legal del genocidio a prácticas como la limpieza étnica.
Crímenes de Lesa Humanidad
Otro concepto clave es el de crímenes de lesa humanidad, que implica actos
como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población;
encarcelación u otra privación grave de la libertad física; desaparición forzada de
personas; crimen de apartheid y otros actos inhumanos4 cuando se cometen como
parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil. A
diferencia del genocidio, no requieren la intención de destruir un grupo protegido,
sino que basta con que sean parte de una política o práctica institucional.
Violencia masiva
Este término puede abarcar guerras civiles, represalias o conflictos armados con
múltiples víctimas, pero no todo acto de violencia masiva constituye genocidio si no
hay una intención específica de eliminar un grupo protegido.
Homicidio racial: El Holocausto
El Holocausto es considerado el paradigma histórico del genocidio, no solo por
su magnitud, sino por su carácter planificado, burocrático e ideológicamente
motivado, se llevó a cabo mediante el exterminio sistemático en campos de
concentración, cámaras de gas, fusilamientos, trabajos forzados, hambre y
experimentación médica. Es el ejemplo paradigmático de genocidio que impulsó la
redacción de la Convención sobre el Genocidio.
Bajo el régimen nazi, entre 1939 y 1945, aproximadamente seis millones de
judíos fueron exterminados por motivos de raza, bajo una ideología de "pureza aria".
Además de judíos, también fueron perseguidos y asesinados gitanos, personas con
discapacidad, homosexuales y opositores políticos. Desde el derecho internacional
público, el Holocausto constituyó una violación masiva del ius cogens, es decir,
normas imperativas del derecho internacional, y marcó el inicio del desarrollo del
derecho penal internacional, particularmente con los Juicios de Núremberg, que por
primera vez enjuiciaron a individuos por crímenes de lesa humanidad y genocidio 5.
4Artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
5Durante los juicios, se llegó a ocupar la palabra de genocidio, sin embargo, no hubo ninguna sentencia por
dicho crimen.
1.3. Tipologías de genocidio
En el libro “Genocidio como práctica social” (Feierstein, 2021), Daniel Feierstein
propone entender el genocidio no sólo como un crimen jurídico, sino como una
práctica social compleja, diseñada para moldear identidades, destruir colectivos y
reorganizar los vínculos sociales. En el capítulo II de su obra, analiza y sistematiza
múltiples tipologías propuestas por distintos autores, a partir de sus enfoques
históricos, políticos, culturales y funcionales. Esta clasificación permite comprender
que el genocidio no tiene una sola forma ni motivación, sino que adopta múltiples
rostros a lo largo de la historia:
Raphael Lemkin. Lemkin acuñó el término “genocidio” y propuso tres variantes
fundamentales:
• Genocidio total: destrucción completa de una nación o grupo humano.
• Etnocidio: eliminación cultural sin exterminio físico, mediante asimilación
forzada.
• Genocidio mixto: exterminio tanto físico como simbólico.
Frank Chalk y Kurt Jonassohn. Estos autores lo interpretan como una
herramienta deliberada de dominación. Según ellos, el genocidio se comete:
• Para eliminar una amenaza real o potencial.
• Para infundir terror entre opositores o la población.
• Para obtener riqueza o recursos.
• Para imponer una ideología o creencia.
Israel W. Charny. Propone una visión amplia, que incluye tanto las formas
clásicas como expresiones contemporáneas del genocidio, desafía las fronteras
tradicionales del concepto y propone una ética global para prevenir toda forma de
exterminio y devastación:
• Masacres genocidas.
• Genocidio intencional:
o Contra un grupo específico.
o Contra múltiples grupos a la vez.
• Homicidio: destrucción masiva de múltiples razas, culturas o de la humanidad
misma.
• Guerra injusta: matanza sistemática de civiles en operaciones militares.
• Crímenes de guerra, que implican violaciones masivas al derecho
internacional humanitario.
• Destrucción ecológica y abuso ambiental, como forma de genocidio
extendido contra pueblos, regiones o generaciones futuras.
Leo Kuper. Se basa en los derechos humanos y la Convención de la ONU:
• Genocidios étnicos, religiosos y raciales.
• Genocidio colonial, para sembrar terror y facilitar la dominación.
• Genocidio ideológico, para imponer doctrinas totalitarias.
También alerta sobre otras formas de exterminio que no siempre se nombran
como:
• Matanzas políticas masivas.
• Destrucción de clases sociales, por razones económicas o ideológicas.
Barbara Harff. Su enfoque permite analizar el genocidio como un fenómeno
vinculado al colapso o reconfiguración del poder estatal en contextos de crisis
política, clasifica el genocidio según los momentos de inestabilidad en los que
emerge:
• Genocidio poscolonial, tras la descolonización, en medio de crisis
institucionales.
• Genocidio posrevolucionario, después de tomas violentas del poder.
• Genocidio de conquista, vinculado a guerras de expansión territorial o
ideológica.
Roger Smith. Smith agrupa las formas de genocidio según sus objetivos
estratégicos:
• Genocidio retributivo: castigo a minorías percibidas como amenaza.
• Genocidio institucional: aceptado o tolerado por sistemas legales antiguos.
• Genocidio utilitario: cometido para apropiarse de recursos.
• Genocidio monopolístico: para eliminar toda competencia al poder central.
• Genocidio ideológico: justificado por creencias totalizantes o dogmáticas.
Helen Fein. Propone una cronología del genocidio en función del surgimiento del
Estado moderno:
Antes del Estado-nación:
• Genocidio religioso, impulsado por la imposición de fe.
• Genocidio étnico, basado en diferencias tribales o culturales.
Después del Estado-nación:
• Para legitimar el poder estatal.
• Para eliminar grupos que impiden la expansión del Estado, como pueblos
indígenas.
• Para aplastar revueltas o resistencias internas.
Su mirada evidencia que el genocidio ha acompañado tanto a imperios religiosos
como a los Estados modernos.
Daniel Feierstein. Además de sistematizar otras propuestas, Feierstein ofrece
su propia tipología, basada en el genocidio como tecnología de poder:
• Genocidio constitucional: para eliminar ideologías consideradas
inaceptables.
• Genocidio colonial: como mecanismo de dominación de poblaciones
sometidas.
• Genocidio poscolonial: surgido tras crisis de gobernabilidad o rupturas
institucionales.
• Genocidio reorganizacional: su propuesta más original, que entiende el
genocidio como una forma de reconfigurar las relaciones sociales,
instaurando nuevas reglas basadas en el terror, la obediencia y la
fragmentación del lazo colectivo.
Es un tema bastante complejo, como se mencionó al inicio del presente capítulo,
por las diversas opiniones, máxime que implica cuestiones en nombre del orden
social, la fe, la ideología, el progreso o incluso del silencio. Entender sus distintas
tipologías permite reconocer sus múltiples modalidades a lo largo de la historia.
CAPÍTULO II. Régimen jurídico internacional de genocidio
2.1. Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de
Genocidio
La piedra angular del régimen jurídico internacional sobre el genocidio es la
Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por
la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948 mediante
la Resolución 260 A (III). Esta Convención representa uno de los primeros
instrumentos normativos del derecho internacional de los derechos humanos
adoptados tras la Segunda Guerra Mundial y constituye una respuesta directa a los
crímenes perpetrados por el régimen nazi. La Convención sobre Genocidio entró en
vigor el 12 de enero de 1951.
El artículo II de citada Convención (Naciones Unidas, 1948) define el genocidio
como “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la
intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o
religioso como tal”. Los actos incluyen el asesinato de miembros del grupo, la lesión
grave a la integridad física o mental, la imposición deliberada de condiciones de
existencia destinadas a su destrucción física, la adopción de medidas para impedir
nacimientos y la transferencia forzada de niños del grupo a otro grupo. Esta
definición, aunque criticada por su limitación en cuanto a los tipos de grupos
protegidos, sentó las bases normativas del concepto moderno de genocidio.
Cabe destacar que la Convención establece no solo el castigo del genocidio sino
también su prevención, una obligación que ha sido interpretada por la Corte
Internacional de Justicia 6 como un deber autónomo y vinculante para los Estados
Parte. En su fallo sobre el caso Concerniente a la Aplicación de la Convención para
la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en el asunto Bosnia y
Herzegovina c. Serbia y Montenegro (Bosnia-Herzegovina V. Serbia, 2007), emitida
el 14 de febrero de 2007, la CIJ sostuvo que “la obligación de prevenir el genocidio
6 En adelante CIJ
es una obligación de conducta y no de resultado”. Esta interpretación implica que
los Estados deben adoptar todas las medidas razonables dentro de su capacidad
para impedir el genocidio, incluso fuera de sus territorios.
La Convención impone además la obligación de castigar el genocidio mediante
la instauración de jurisdicción penal nacional o la cooperación con tribunales
internacionales competentes. El artículo VI establece: “las personas acusadas de
genocidio deben ser juzgadas por un tribunal competente del Estado donde el acto
fue cometido, o por un tribunal penal internacional que tenga jurisdicción”. Esta
disposición ha sido invocada para justificar la creación de tribunales internacionales
ad hoc, como se analizará en secciones posteriores.
2.2. Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional
Derivado de los juicios de Núremberg que sentaron un precedente histórico en la
persecución penal de crímenes internacionales, la Asamblea General de las
Naciones Unidas reconoció la necesidad de crear un mecanismo permanente capaz
de enjuiciar a individuos responsables de atrocidades como el genocidio, los
crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, pues la comunidad
internacional carecía de herramientas jurídicas eficaces para castigar a los autores
de los crímenes más atroces. La Corte Internacional de Justicia, aunque es el
principal órgano judicial de las Naciones Unidas, no fue diseñada para ese
propósito: su competencia se limita a resolver disputas entre Estados, sin facultades
para atribuir responsabilidad penal individual.
En ese contexto, en la Conferencia Diplomática de las Naciones Unidas
celebrada en Roma del 15 de junio al 17 de julio de 1998, se aprobó el Estatuto que
creó la Corte Penal Internacional con sede en La Haya, mismo que entró en vigor el
1 de julio de 2002. La CPI es un órgano judicial independiente que tiene
competencia para juzgar los crímenes más graves: genocidio, crímenes de lesa
humanidad, crímenes de guerra y, más recientemente, el crimen de agresión, esta
competencia se encuentra establecida en el artículo 6 del Estatuto (CPI, 1998), que
establece la misma definición del genocidio contenida en la Convención de 1948.
La Corte Penal Internacional puede ejercer jurisdicción si el crimen fue cometido
en territorio de un Estado parte, por un nacional de un Estado parte o si el Consejo
de Seguridad remite el caso. Sin embargo, enfrenta desafíos importantes, como la
falta de adhesión de potencias como Estados Unidos, China, Rusia e Israel, lo cual
debilita su alcance universal. Aun así, ha procesado casos importantes, como la
situación en Darfur, donde se emitieron órdenes de arresto contra Omar al-Bashir7
por genocidio, aunque su ejecución ha sido obstaculizada por consideraciones
políticas.
2.3. Jurisprudencia y casos relevantes
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas estableció
dos tribunales ad hoc, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y el
Tribunal Penal Internacional para Rwanda, para enjuiciar a los responsables de
crímenes internacionales cometidas en los territorios de la ex Yugoslavia y de
Rwanda, respectivamente.
La particularidad de los Tribunales “ad hoc”, es que se limita al enjuiciamiento de
crímenes cometidos en determinado tiempo y territorio, mismos que serán definidos
en el estatuto de creación de cada Tribunal.
El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), creado en 1994, estableció
precedentes fundamentales al condenar a Jean-Paul Akayesu (Prosecutor v. Jean-
Paul Akayesu , 1998) por su papel en el genocidio de los tutsis. Los crímenes
duraron cien días, con un saldo de casi un millón de personas asesinadas, tutsis y
hutus, que se negaron a participar en la eliminación étnica. En su sentencia, el TPIR
amplió la interpretación del genocidio para incluir la violencia sexual sistemática
como medio para destruir al grupo, pues genera vergüenza y trauma, destruye los
7Primer líder de Estado buscado por la CPI por cargos de genocidio, crímenes de lesa humanidad, entre
otros.
cimientos de la cultura humana y durante períodos de guerra también sirve como
una forma de control social.
La sentencia por parte del TPIR en el caso de Jean-Paul Akayesu fue el primero
por genocidio por una Corte internacional. Jean-Paul Akayesu –nacido en 1953,
exmaestro, inspector escolar y político miembro del Movimiento Democrático
Republicano (MDR)–, fungió como alcalde de la ciudad ruandesa de Taba, siendo
el encargado de mantener el orden público y la ejecución de las leyes en dicho
municipio. Contaba con autoridad absoluta sobre la policía y la gendarmería
municipal fue acusado de 15 cargos de genocidio, incluyendo la exterminación, el
asesinato, la tortura y la violación.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) también contribuyó
decisivamente, en particular con el caso de Srebrenica (Prosecutor v. Radislav
Krstić, 2001), en el que más de 8,000 musulmanes bosnios fueron asesinados. En
ese contexto, se estableció el criterio de que la intención genocida no siempre se
manifiesta de manera explícita, sino que puede inferirse de actos sistemáticos
orientados a desarticular la base estructural de un grupo; es decir, el intento de
destruir una parte específica de un grupo, como sus líderes políticos, intelectuales
o profesionales destacados, quienes son considerados pilares de la comunidad.
El fallo señala que: “Los hombres bosnios musulmanes de Srebrenica incluían a
líderes políticos, administrativos, intelectuales y profesionales. Su exterminio
garantizaba que no quedara nadie para organizar o inspirar cualquier forma de
resistencia o resurgimiento de la comunidad bosnia musulmana de Srebrenica”. 8
Concluyendo que la eliminación selectiva de figuras clave de un grupo, es un acto
orientado a la destrucción de la entidad, satisfaciendo el elemento subjetivo de la
intención.
8 Párrafo 595 de la sentencia Prosecutor v. Radislav Krstić, IT-98-33-T, de 2 de agosto de 2001.
Por otro lado, la Corte Internacional de Justicia, en el caso Bosnia y Herzegovina
vs. Serbia y Montenegro (2007), determinó que el genocidio en Srebrenica fue
cometido por tropas Serbias bajo el mando de Ratko Mladic, pero no pudo probar
que el Estado serbio tuviera la intención directa de cometer genocidio, aunque sí lo
responsabilizó por no haber prevenido ni castigado el crimen. Esta sentencia
consolidó la noción de "deber positivo de prevención" del genocidio por parte de los
Estados.
La importancia de la jurisprudencia derivada de la sentencia de este caso, fue
trascendental, toda vez que la CIJ se pronunció sobre las obligaciones de los
Estados parte de la Convención.
CAPÍTULO III. Genocidio en las relaciones internacionales: Casos
Gaza y Ucrania
En el devenir histórico de la humanidad, pocos crímenes han lacerado de manera
tan profunda la conciencia jurídica y moral del orden internacional como el
genocidio. Este delito, que implica la aniquilación deliberada de grupos humanos
por motivos étnicos, religiosos, nacionales o raciales, no sólo constituye una ofensa
contra la dignidad humana, sino que representa una amenaza directa a los
principios fundamentales sobre los cuales se erige el sistema internacional
contemporáneo.
La consolidación del Derecho Internacional Público tras la Segunda Guerra
Mundial, en particular con la creación de la Organización de las Naciones Unidas
en 1945, supuso un compromiso inequívoco de la comunidad internacional para
prevenir y sancionar los actos que atentan contra la paz, la seguridad y los derechos
esenciales de los pueblos. En ese contexto, la tipificación del genocidio como crimen
autónomo a través de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de
Genocidio, marcó un hito sin precedentes al introducir una obligación erga omnes:
la de prevenir y castigar este crimen sin importar fronteras, soberanías ni contextos
internos.
Sin embargo, la mera existencia de instrumentos jurídicos no ha bastado para
frenar su recurrencia. Los conflictos armados en Gaza y Ucrania respecto al
genocidio, ha expuesto las grietas estructurales del orden internacional, poniendo
en tela de juicio tanto la voluntad política de los Estados como la eficacia de los
mecanismos institucionales para hacer frente a tales atrocidades.
En ambos casos, se ha planteado públicamente —por actores estatales,
organizaciones internacionales y expertos en derechos humanos— la posibilidad de
que las acciones desplegadas por las partes beligerantes pudieran constituir actos
genocidas; sin embargo, a treves de la historia, se ha observado lo complejo que
resulta determinar la existencia de los elementos constitutivos del genocidio a nivel
internacional, y en los hechos ocurridos en Gaza y Ucrania, no es la excepción,
como se verá mas adelante.
3.1. Caso de Gaza (Israel)
La frágil estructura del orden internacional contemporáneo se pone a prueba, una
y otra vez, en contextos donde la violencia se perpetúa con la apariencia de
normalidad. Uno de los escenarios más complejos y dolorosos en la actualidad es
el conflicto entre Israel y el pueblo palestino, cuyas expresiones recientes en la
Franja de Gaza han suscitado preocupación global no solo por su dimensión
humanitaria, sino por la posibilidad de que los hechos constituyan crímenes
internacionales de la mayor gravedad, entre ellos, el genocidio.
Gaza, un territorio densamente poblado y bloqueado desde hace más de una
década, ha sido testigo de repetidas operaciones militares de gran escala que han
generado un número alarmante de víctimas civiles, destrucción masiva de
infraestructura esencial y desplazamientos forzados. Las consecuencias han sido
ampliamente documentadas por organismos internacionales, pero más allá del
sufrimiento visible, se plantea una interrogante jurídica de fondo: ¿los actos
cometidos podrían configurar el crimen de?
En este marco, la actuación de los Estados y de los tribunales internacionales
cobra especial relevancia, pues son los llamados a investigar y, en su caso,
sancionar la comisión de crímenes que atenten contra la humanidad.
1. Elementos jurídicos del genocidio conforme al Derecho Internacional
Tanto la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio
(1948) como el artículo 6 del Estatuto de Roma definen el genocidio como una serie
de actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo
nacional, étnico, racial o religioso como tal.
Los actos tipificados (actus reus) incluyen:
• Matanza de miembros del grupo;
• Lesión grave a la integridad física o mental de miembros del grupo;
• Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que
acarrearían su destrucción física;
• Medidas destinadas a impedir nacimientos;
• Traslado forzoso de niños a otro grupo.
El núcleo de este crimen reside en el dolus specialis, es decir, la intención
específica de destruir a ese grupo. Esta intención, según la jurisprudencia
internacional, puede inferirse del patrón de actos, del contexto o de declaraciones
públicas, pero no puede presumirse.
2. Hechos relevantes y alegaciones en el conflicto
El conflicto entre Israel y Hamas ha desencadenado múltiples ofensivas militares
en la Franja de Gaza, particularmente desde octubre de 2023, tras los ataques
cometidos por Hamas en territorio israelí. No obstante, diversas organizaciones
internacionales, juristas y Estados han señalado que la respuesta militar de Israel
podría haber traspasado los límites del uso legítimo de la fuerza y configurar actos
genocidas contra la población civil palestina. Los hechos más relevantes señalados
incluyen:
• Ataques masivos y sistemáticos contra zonas densamente pobladas,
con un número alarmante de víctimas civiles, incluyendo mujeres y niños.
Según cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la
ONU (OCHA), decenas de miles de civiles han muerto o resultado heridos, y
cientos de miles han sido desplazados forzosamente.
• Destrucción deliberada de infraestructura crítica —hospitales, escuelas,
plantas de agua potable, panaderías, instalaciones eléctricas— afectando
directamente las condiciones de supervivencia de la población en Gaza. Esto
podría configurar el supuesto del artículo II, inciso c) de la Convención,
relativo a condiciones de existencia destinadas a provocar la destrucción
física.
• Bloqueo total o casi total de ayuda humanitaria, incluyendo alimentos,
agua, medicinas y combustible, lo que ha sido calificado por agencias de
Naciones Unidas como una forma de castigo colectivo incompatible con el
Derecho Internacional Humanitario.
• Lenguaje deshumanizante por parte de altos funcionarios israelíes, en
el que se ha referido a los habitantes de Gaza como “animales humanos” o
“enemigos absolutos”, lo que, de acreditarse como expresión de una política
sistemática, podría considerarse indicio de la intención genocida.
• Tasas extremadamente altas de mortalidad infantil y neonatal, como
consecuencia del colapso sanitario, falta de insumos médicos y restricciones
de acceso humanitario, lo que podría, en ciertos contextos, entenderse como
una forma indirecta de impedir nacimientos dentro del grupo (art. II, d).
3. Dificultades probatorias
Al igual que en otros contextos, el principal desafío jurídico en calificar estos actos
como genocidio es probar la intención específica de destruir al grupo palestino como
tal. La doctrina y jurisprudencia internacional han sostenido que no basta con
demostrar un patrón de ataques indiscriminados o excesivos: debe acreditarse que
estos actos buscan activamente la destrucción del grupo como grupo, más allá de
objetivos militares.
La defensa israelí ha sostenido que sus operaciones tienen como objetivo
destruir las capacidades militares de Hamas, no a la población palestina, y que
cualquier daño colateral se enmarca dentro de la legalidad de los conflictos
armados, conforme al principio de proporcionalidad. Sin embargo, el carácter
indiscriminado y la escala de la destrucción han generado críticas incluso entre
aliados históricos de Israel.
4. Acciones actuales
En enero de 2024, Sudáfrica presentó una demanda ante la Corte Internacional
de Justicia contra Israel, argumentando que el Estado israelí ha violado múltiples
obligaciones bajo la Convención sobre el Genocidio. Sudáfrica pidió medidas
provisionales urgentes para que cesen los actos que podrían constituir genocidio y
que se garantice el acceso humanitario inmediato (Noticias ONU, 2025). Israel
sostiene que sus acciones se enmarcan en el derecho a la legítima defensa frente
a Hamás.
En su alegato, el equipo jurídico sudafricano declaró que Israel ha demostrado
un "patrón de conducta genocida" desde que lanzó su guerra a gran escala en Gaza,
la franja de 365 kilómetros cuadrados que ocupa desde 1967, "Esta matanza no es
otra cosa que la destrucción de la vida palestina. Se inflige deliberadamente, no se
perdona a nadie, ni siquiera a los recién nacidos", declaró (ONU, 2024).
Según estadísticas de las Naciones Unidas, se desprende que mas de 23.000
palestinos han muerto a manos del ejercito de Israel en la Franja de Gaza, 60.000
heridos, cientos de miles han sido desplazados y mas de un millón están pasando
hambre.
Aunque la Corte Internacional de Justicia compuesta por 17 Magistrados, no ha
fallado sobre el fondo del asunto, sin embargo, señaló que tiene jurisdicción y dictó
medidas provisionales instando a Israel a tomar acciones inmediatas para prevenir
actos genocidas. (CIJ, 2024). Con el conflicto en Gaza ha reavivado uno de los
dilemas más persistentes del Derecho Internacional: su capacidad real para
prevenir y sancionar crímenes atroces frente a los intereses geopolíticos de los
Estados a pesar de los compromisos asumidos en instrumentos jurídicos como la
Convención sobre el Genocidio, mostrando que las respuestas de la comunidad
internacional continúan siendo tardías y cuestionando la buena fe de los estados al
formar parte de algún instrumento internacional.
La cuestión clave será determinar si estos actos se cometen con la intención
deliberada de destruir al grupo nacional o étnico palestino como tal.
3.2. Caso de Ucrania (Rusia)
Ahora bien, otro conflicto ha situado al genocidio en el centro del debate jurídico
internacional: la invasión de la Federación Rusa a Ucrania, iniciada en febrero de
2022. Lejos de ser un enfrentamiento puramente bélico entre dos Estados
soberanos, este conflicto ha estado acompañado de denuncias de crímenes
masivos, discursos de odio y patrones de conducta que podrían constituir
violaciones graves al Derecho Internacional Humanitario y al Derecho Penal
Internacional.
Tanto Ucrania como diversas organizaciones internacionales han sostenido que
ciertos actos cometidos por las fuerzas rusas podrían constituir genocidio,
particularmente en relación con el traslado forzoso de niños ucranianos, la
destrucción sistemática de identidades culturales y el empleo del lenguaje
deshumanizante por parte de líderes rusos. Por su parte, Rusia ha intentado
justificar su intervención apelando a una supuesta necesidad de “desnazificación 9”
y protección de grupos étnicos rusoparlantes, lo que ha derivado en acusaciones
cruzadas sobre la posible existencia de actos genocidas también por parte de
Ucrania.
El caso ucraniano representa un nuevo desafío para la aplicación del concepto
de genocidio en el siglo XXI. A diferencia de otros contextos, este conflicto involucra
a una potencia nuclear con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de
la ONU, lo que plantea obstáculos adicionales en la persecución efectiva de
responsabilidades internacionales. Analizarlo desde la perspectiva jurídica permite
identificar no solo los elementos normativos aplicables, sino también las tensiones
estructurales del sistema internacional cuando se trata de actuar con firmeza y sin
9 Término que ha utilizado el presidente de Rusia para justificar su invasión a Ucrania.
doble rasero ante el crimen que Lemkin definió como la "aniquilación de la esencia
humana".
Hechos relevantes para que presumen genocidio en el conflicto de Ucrania
Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, se han
documentado múltiples violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario.
Sin embargo, entre los hechos que más han generado debate jurídico en torno al
genocidio destacan:
• El traslado forzoso de niños ucranianos a territorio ruso o a regiones bajo
ocupación rusa. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), se han identificado patrones
sistemáticos de adopciones forzadas, cambio de identidad y reeducación en
sentido nacionalista ruso. Este acto podría configurar el supuesto previsto en
el inciso e) del artículo II de la Convención.
• Discursos de odio y deshumanización por parte de autoridades rusas,
incluyendo la negación de la identidad ucraniana, la asociación del pueblo
ucraniano con nazismo, y la afirmación de que “Ucrania no tiene derecho a
existir como nación soberana”, lo que ha sido interpretado como evidencia
de una posible intención de destrucción cultural e identitaria del grupo
nacional ucraniano.
• Destrucción masiva de infraestructura civil esencial —hospitales,
escuelas, sistemas de agua, electricidad y alimentos— en territorios
habitados mayoritariamente por población ucraniana, que algunos analistas
interpretan como intentos de someter a la población a condiciones de
existencia inhumanas, en los términos del inciso c) del artículo II.
• Ejecuciones sumarias, tortura y violencia sexual sistemática en regiones
ocupadas, como Bucha o Mariúpol, que podrían representar actos genocidas
si se acredita que fueron cometidos con la intención de destruir, total o
parcialmente, al grupo nacional ucraniano.
Dificultades probatorias
Uno de los principales obstáculos para calificar jurídicamente estos hechos como
genocidio es la acreditación de la intención específica (dolus specialis). La
jurisprudencia del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (caso
Prosecutor v. Krstić, 2001) y del Tribunal para Ruanda (caso Akayesu, 1998) ha
establecido que esta intención puede inferirse de patrones de conducta,
declaraciones públicas y contexto general, pero no puede presumirse
automáticamente.
En el caso ucraniano, la existencia de actos atroces está ampliamente
documentada, pero la prueba de que dichos actos fueron cometidos con la intención
deliberada de destruir a los ucranianos como grupo nacional sigue siendo objeto de
disputa. Por ello, la mayoría de los organismos internacionales, incluidos los
órganos de la ONU, han preferido calificar los hechos como posibles crímenes de
guerra y crímenes de lesa humanidad, manteniéndose cautelosos al emplear el
término genocidio.
Acciones actuales
Ucrania ha promovido diversas acciones internacionales:
• En febrero de 2022, presentó una demanda contra Rusia ante la Corte
Internacional de Justicia, aunque no bajo la base de que Rusia comete
genocidio, sino que abusa del concepto al justificar su intervención militar con
una supuesta “prevención de genocidio” en Donetsk y Lugansk. Ucrania
sostiene que Rusia ha distorsionado el objeto de la Convención de 1948 para
legitimar el uso de la fuerza.
• Paralelamente, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional abrió una
investigación sobre la situación en Ucrania, incluyendo posibles actos de
genocidio. Aunque se han emitido órdenes de arresto contra funcionarios
rusos (incluyendo a Vladimir Putin), estas han sido por crímenes de guerra
relacionados con el traslado forzoso de menores, no aún por genocidio.
El caso de Ucrania ofrece un terreno jurídico complejo donde convergen
elementos propios del genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa
humanidad. Si bien las pruebas sobre violaciones masivas al Derecho Internacional
son contundentes, la calificación como genocidio exige una carga probatoria
elevada, particularmente en lo que respecta a la intención de destruir al grupo
nacional ucraniano como tal.
3.3. Implicaciones y consecuencias
A pesar del desarrollo normativo posterior a 1948, la definición de genocidio
sigue siendo limitada. La exclusión de motivos políticos, de género o
socioeconómicos y la dificultad probatoria del dolus specialis siguen siendo
obstáculos estructurales para su aplicación efectiva en contextos contemporáneos.
Los casos de Gaza y Ucrania, aunque distintos en sus contextos políticos,
comparten un rasgo inquietante: ambos exponen las tensiones y límites del Derecho
Internacional para actuar con eficacia ante el crimen de genocidio. La existencia de
un marco jurídico robusto, como la Convención sobre el Genocidio y el Estatuto de
Roma de la CPI, no garantiza “per se” la protección efectiva de los pueblos ante
actos que amenazan su existencia como grupo.
4. Conclusiones
El genocidio, como crimen que hiere a la humanidad, ha sido objeto de estudio,
tipificación y desarrollo jurisprudencial desde mediados del siglo XX. La Convención
sobre de Genocidio, fue un parteaguas en el Derecho Internacional, al reconocer
que ciertos crímenes deben ser prevenidos y sancionados no sólo por los Estados
involucrados, sino por la comunidad internacional en su conjunto. Sin embargo,
dicha Convención nació en un contexto político que limitó deliberadamente su
definición, excluyendo formas de violencia sexual, exterminio por razones políticas,
sociales o económicas, entre otras.
Esta limitación conceptual ha generado importantes desafíos a lo largo del
tiempo. No obstante, los tribunales penales internacionales creados tras los
conflictos en la ex Yugoslavia y Ruanda supieron interpretar el texto de 1948 a la
luz de los hechos concretos, ampliando el alcance del tipo penal a través de una
interpretación contextualizada. En Prosecutor v. Akayesu, el TPIR reconoció que la
violencia sexual sistemática podía constituir un medio para destruir a un grupo,
mientras que en Prosecutor v. Krstić, el TPIY sostuvo que la matanza de los bosnios
en Srebrenica, aunque no exterminó a toda la comunidad, buscaba su destrucción
parcial significativa, y por tanto, constituía genocidio. Ambos casos demostraron que
la intención genocida puede inferirse del patrón de conducta y del contexto general,
incluso si no hay una confesión explícita.
Bajo ese orden de ideas resulta relevante al analizar los casos de Gaza y
Ucrania, donde el elemento central en disputa no es la ocurrencia de atrocidades,
sino la existencia o no de una intención de destruir al grupo como tal. En ambos
contextos, se han documentado hechos atroces: bombardeos masivos,
desplazamientos forzados, destrucción de infraestructura crítica, traslado de niños
y discursos deshumanizantes. Sin embargo, la aplicación estricta del texto de 1948,
podría dejar sin sanción conductas que, basado en los hechos, buscan quebrantar
la existencia de un grupo, su continuidad cultural o su tejido social.
Es por ello que se hace cada vez más evidente la necesidad de revisar o
reinterpretar el concepto de genocidio en función de las condiciones actuales del
sistema internacional, sin perder su esencia, pero ampliando sus márgenes para
responder a nuevas formas de exterminio.
La existencia de mecanismos jurídicos como la CPI o la CIJ es vital, pero su
eficacia depende de la voluntad política de los Estados complicando su
aplicabilidad, por ello considero que el Derecho Internacional debe revisarse y
adaptarse a las nuevas realidades, de lo contrario corre el riesgo de volverse
irrelevante.
5. Fuentes de consulta
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FEBRERO de 2007).
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Ministro Winston Churchill sobre su reunión con el Presidente Roosevelt.
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Argentina.
González Ibáñez, J. (2018). Totalmente Extraoficial, Autobiografía de Raphael
Lemkin. Berg Institute-Fundación Berg Oceana Aufklärung.
Lemkin, R. (1944). El Dominio del Eje de la Europa Ocupada.
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