DIAGNÓSTICO DE VULNERABILIDAD Y PROPUESTA DE ESTRATEGIA DE
RESILIENCIA DEL CULTIVO DE MANZANA ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
PARA LA ASOCIACION DE FRUTICULTORES DE VILLA FLORIDA
1. INTRODUCCIÓN
En Bolivia, la manzana (Malus domestica) es un frutal de clima templado con amplia
distribución en los valles interandinos, destacando los departamentos de Cochabamba,
Chuquisaca, Potosí y La Paz. Su cultivo se orienta al consumo en fresco y constituye un
componente clave en los sistemas agroproductivos familiares. Cochabamba aporta
aproximadamente el 36 % de la producción nacional, con el municipio de Pojo como
principal zona productora, alcanzando una producción anual estimada de 3.500 toneladas,
distribuidas en unas 120 a 140 hectáreas, manejadas por alrededor de 520 productores en
sistemas agrodiversificados.
El cultivo tiene una tradición consolidada desde mediados del siglo XX, con expansión
significativa a partir del año 2000, mediante programas de fomento a la fruticultura.
Predominan unidades productivas de pequeña escala (0,25–1 ha), asociadas con otros frutales
como duraznero (Prunus persica) de variedades tempranas (Texas, Florida Red, Precosinho).
Las principales variedades de manzana cultivadas son Eva y Princesa.
Actualmente, el sistema productivo enfrenta desafíos derivados del cambio climático,
particularmente el incremento de eventos de sequía, que afectan la productividad y calidad
del fruto. Estas condiciones han evidenciado limitaciones en la gestión del cultivo, como la
degradación del suelo, escasa adopción del Manejo Integrado del Cultivo (MIC) y del Manejo
Integrado de Plagas (MIP), y débiles estructuras organizativas. No obstante, instituciones
como CIPCA y AGRECOL Andes han iniciado procesos de asistencia técnica y
fortalecimiento organizativo con enfoque de resiliencia climática. En este marco, se plantea
un diagnóstico de vulnerabilidades y la formulación de estrategias sostenibles para robustecer
el sistema productivo manzanero ante escenarios climáticos adversos.
2. CARACTERIZACIÓN DE LA ZONA DE INTERVENCIÓN
2.1 Ubicación geográfica
El municipio de Pojo se encuentra en la provincia Carrasco del departamento de
Cochabamba, Bolivia, a aproximadamente 194 kilómetros al este de la ciudad de
Cochabamba. La región es reconocida por su diversidad agropecuaria y ha sido denominada
como el “Huerto de los Mil Sabores” debido a su variada producción frutícola, destacando la
manzana entre sus principales cultivos. Está situado en el límite entre los valles mesotérmicos
y las zonas de Yungas, lo que le confiere una diversidad ecológica significativa. La altitud
varía entre 1.900 y 2.800 metros sobre el nivel del mar, abarcando diversos pisos ecológicos
que influyen en las prácticas agrícolas locales.
La Asociación de Fruticultores de Villa Florida reúne a productores de diversos sindicatos
agrarios, entre los cuales destacan el Sindicato Agrario Villa Florida, el Sindicato Agrario
Villa Naranjitos, el Sindicato Condorpata, el Sindicato La Habana, el Sindicato Valle
Hermoso y el Sindicato Villa Esperanza, la distribución geográfica es como se muestra a
continuación.
2.2 Descripción general del sistema productivo de la manzana
Según datos del GAM de Pojo del potencial productivo plasmado en el Anexo 1, la mayor
aparte de la actividad agrícola en 18.6 % de su territorio se lo realiza en la zona de Valle
Ubicado entre los 2.250 y 2.750 m s.n.m., esta zona cuenta con suelos fértiles y acceso
limitado a fuentes de agua, donde se ha extendió el riego tecnificado y cultivos de secano,
entre los cuales se destacan cultivos como papa, maíz, arveja, haba y trigo, etc. y la zona de
Valle Cálido situado a altitudes menores de 2.250 m s.n.m., esta área presenta un clima más
cálido y húmedo, propicio para la producción de frutas como manzana, durazno, uva
principalmente, así como cultivos como tomate y pimentón.
Es en estas zonas de Valle y Valle Cálido del municipio de Pojo donde se concentra alrededor
de 120 hectáreas dedicadas al cultivo de manzana, con un rendimiento promedio de 20-25
toneladas por hectárea. la producción de manzana se desarrolla bajo un sistema agropecuario
diversificado de tipo tradicional extensivo, establecido en pisos ecológicos de valle y valle
cálido, particularmente en los distritos 3, 4 y 5 (comunidades como La Habana, Villa
Naranjitos, Villa Florida y Alizar Molino). La implantación del cultivo contempla una
preparación inicial del terreno mediante labores de subsolado, arado y rastreo, dirigidas a
mejorar la estructura edáfica y facilitar el desarrollo radicular, lo cual no debe confundirse
con el barbecho agrícola propio de cultivos anuales. El sistema productivo se maneja
mayoritariamente a secano, con presencia puntual es decir en algunos casos, de riego
estacional por aspersión, goteo o inundación; el control de malezas se realiza de forma
manual o mecánica, la producción también se caracteriza por prácticas agrícolas
tradicionales, con una creciente incorporación de técnicas sostenibles y ecológicas puntuales
impulsadas por instituciones como el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado
(CIPCA) y el Gobierno Municipal.
Las unidades productivas son en su mayoría minifundistas, con suelos de fertilidad media a
baja, signos de erosión y regímenes de tenencia individual por sucesión hereditaria. La
cosecha de manzana se realiza principalmente entre los meses de enero y marzo, y los
productos se comercializan en mercados locales, mediante intermediarios (rescatistas) y
regionales, destacando la marca "Pojeñita" como un referente de calidad. A pesar de las
limitaciones estructurales y edáficas, la manzana representa un cultivo con alto potencial
productivo y turístico, dada su adaptación a las condiciones locales y la creciente demanda
regional, especialmente en el marco de iniciativas agroturísticas promovidas en el municipio.
3. ANÁLISIS DE VULNERABILIDAD DEL SISTEMA PRODUCTIVO
3.1 Amenaza climática principal:
• Sequía prolongada y aumento de temperatura: El municipio de Pojo, ubicado en
la provincia Carrasco del departamento de Cochabamba, enfrenta desafíos climáticos
relacionados con la variabilidad en las precipitaciones y el aumento de temperaturas,
lo que afecta la disponibilidad de agua para riego y, por ende, la producción agrícola.
Según daos del Viceministerio de Defensa Civil la recurrencia de sequía histórica
desde el 2002 al 2024 ha sido Alto como se aprecia en el Anexo 2, concentrándose en
la región de Valles donde se encuentra la mayor concentración de la producción de
manzano. Según datos departamentales de la Unidad de Gestión de Riesgos y
Atención a Desastres la recurrencia de sequia del 2013 al 2024 en esta zona de Valles
se reporta recurrencias de Moderado a Alta con reportes de 5 a 15 eventos de esta
naturaleza, tal como se muestra a continuación.
En respaldo a lo anteriormente expuesto, se realizó un análisis comparativo de los datos de
precipitación correspondientes a los periodos 1981–2001 y 2002–2022, utilizando la base de
datos CHIRPS (Climate Hazards Group InfraRed Precipitation with Station Data). Este
análisis evidencia una disminución significativa de las precipitaciones en la región oriental
del departamento de Cochabamba, afectando también al municipio de Pojo. Esta disminución
se evidencia en la siguiente imagen, donde la zona aparece resaltada en rojo, indicando una
tendencia negativa en los niveles de precipitación durante las dos últimas décadas.
PERIODO 1981 - 2001 PERIODO 2002 - 2022 DISMINUCION PRECIPITACION
3.2 Factores de vulnerabilidad:
• Manejo del suelo con limitaciones técnicas: En las zonas de valle y valle cálido del
municipio de Pojo, los suelos presentan características fisicoquímicas que les
confieren una fertilidad media a alta, favorable para la actividad agrícola intensiva.
Texturalmente, predominan los suelos franco-arcillosos en el horizonte superficial y
franco arcillo arenosos en los horizontes más profundos, con estructura granular, pH
neutro a ligeramente alcalino, baja salinidad (conductividad eléctrica de 0,219
mmhos/cm), y una densidad aparente promedio de 1,23 g/cm³. La profundidad
efectiva alcanza hasta 30 cm, con una cobertura moderada de materia orgánica (3,94
%). Según el diagnóstico departamental de fertilidad de suelos, los niveles de
nutrientes en Pojo son adecuados para una agricultura diversificada: se reportan
promedios de 147 kg/ha de nitrógeno, 129 kg/ha de fósforo (equivalente a 310 kg/ha
de P₂O₅) y 764 kg/ha de potasio (916 kg/ha de K₂O), valores que reflejan un buen
abastecimiento nutricional para cultivos como la papa, el maíz, el durazno y la
manzana. No obstante, estos suelos enfrentan procesos de degradación como la
erosión hídrica —en formas laminar, en surcos y tubular—, la compactación en zonas
bajo riego y la pérdida de la capa arable, que afecta hasta al 30 % del área productiva.
En respuesta, los productores implementan prácticas de manejo y conservación de
suelos tales como terrazas de formación lenta, zanjas de coronación e infiltración,
barreras vivas, y el uso de abonos orgánicos (guano de ovino, bovino y caprino), así
como biofertilizantes, con el objetivo de preservar la capacidad productiva del suelo
y asegurar la sostenibilidad agrícola en estas áreas estratégicas del municipio.
• Técnicas de manejo tradicional con poca resiliencia al estrés climático: En el
municipio de Pojo, aunque algunos fruticultores han incorporado prácticas como la
poda y el sistema de conducción, aún se evidencia una adopción parcial y no
generalizada de estas técnicas fundamentales. En muchos huertos predomina un
manejo tradicional con limitaciones agronómicas que afectan directamente la
productividad y calidad del cultivo. La carencia o inadecuada implementación de
sistemas de conducción restringe el control sobre la arquitectura del árbol, reduciendo
la eficiencia en la captación de luz y la distribución de nutrientes, lo que impacta
negativamente en la resiliencia del cultivo frente al estrés térmico e hídrico.
Asimismo, la poda, cuando es insuficiente o mal ejecutada, conlleva a copas densas
y mal ventiladas que propician microclimas favorables a la incidencia de
enfermedades como el oídio y a plagas como la mosca de la fruta. A esto se suma la
utilización de herramientas inadecuadas o de baja calidad para esta labor, lo que no
solo limita la precisión y eficacia de las intervenciones agronómicas, sino que también
puede provocar daños fisiológicos a las plantas y comprometer la sanidad del cultivo.
Estas deficiencias, asociadas a marcos de plantación estrechos, reducen aún más la
eficiencia fotosintética y agravan la competencia por recursos hídricos y lumínicos.
Por lo tanto, es indispensable fortalecer la capacitación técnica, la promoción del uso
de herramientas apropiadas y el acompañamiento agronómico para mejorar la
sostenibilidad y adaptabilidad del sistema productivo de manzana frente al cambio
climático.
• Escasa capacitación y limitada provisión de herramientas adecuadas para la
cosecha y postcosecha en contextos de escasos recursos hídricos: La combinación
de una formación técnica insuficiente y la carencia de herramientas apropiadas para
la recolección, como tijeras de podar, guantes, canastos ventilados o recipientes
adecuados para el transporte, representa un factor de vulnerabilidad que repercute
negativamente en la calidad y cantidad de la producción. Una cosecha realizada sin
criterios técnicos y con implementos inadecuados incrementa el daño físico a los
frutos, acelera su deterioro y genera pérdidas considerables durante las etapas de
acopio y comercialización. Esta situación se agrava en regiones con disponibilidad
limitada de agua, donde cada unidad de producción implica un alto costo hídrico. En
este sentido, tanto la capacitación como la dotación de herramientas específicas son
fundamentales para optimizar el aprovechamiento del agua utilizada durante el ciclo
del cultivo, asegurar una recolección eficiente y minimizar las pérdidas postcosecha.
Fortalecer estas capacidades contribuye a mejorar la resiliencia de los sistemas
productivos y a reducir los impactos de la escasez hídrica sobre la seguridad
económica de los productores.
3.3 Impactos observados:
1. Reducción del rendimiento y calidad fisiológica del fruto:
La falta de poda adecuada ha generado copas densas que reducen la fotosíntesis y favorecen
desequilibrios hormonales, afectando la calidad y rendimiento del fruto, especialmente en
condiciones de sequía. Mejorar la poda y el diseño de los huertos optimiza el uso del agua y
aumenta la tolerancia a la sequía.
2. Incremento en la incidencia de plagas y enfermedades:
La falta de un programa estructurado de Manejo Integrado de Plagas (MIP) y una arquitectura
deficiente de los árboles favorecen la proliferación de plagas y enfermedades. Mejorar el
MIP y la salud del cultivo reduce la presión biológica y aumenta la resiliencia ante la escasez
de recursos hídricos.
3. Disminución de la resiliencia fisiológica del cultivo ante factores abióticos:
Los marcos de plantación estrechos y el manejo deficiente del suelo reducen la capacidad del
cultivo para resistir el estrés térmico e hídrico. Corregir el diseño del huerto y mejorar el
manejo del suelo fortalece la resiliencia a la sequía y optimiza el uso del agua.
4. Estancamiento en la tecnificación y sostenibilidad del sistema productivo:
La escasa adopción de tecnologías agronómicas y herramientas básicas limita la eficiencia
del sistema. Mejorar la tecnificación, mediante herramientas adecuadas y capacitación,
optimiza el uso de recursos y aumenta la resiliencia del cultivo ante la escasez hídrica.
4. DIAGNÓSTICO ESPECÍFICO POR COMPONENTE
Este diagnóstico técnico agronómico evalúa de manera integral la situación actual del manejo
del cultivo de manzano en la Asociación de Fruticultores de Villa Florida, incorporando un
enfoque orientado a la adaptación al cambio climático, con énfasis en los efectos de la escasez
hídrica y los eventos de sequía. Se identifican los principales factores limitantes que afectan
los componentes críticos del sistema de producción, analizando sus causas técnicas y las
consecuencias fisiológicas y productivas en el cultivo. Esta evaluación busca sustentar la
formulación de estrategias agronómicas correctivas que fortalezcan la eficiencia, resiliencia
y sostenibilidad del sistema productivo en contextos de creciente estrés hídrico.
Situación Actual / Consecuencia
Componente Causa Principal
Problema Identificado Agronómica
Falta de capacitación técnica, Reducción de la eficiencia
Conducción deficiente o aplicación empírica en la fotosintética, incremento de
Sistema de inexistente; copas formación de plantas y enfermedades fúngicas y
conducción desordenadas, densas y ausencia de un sistema de menor calidad de fruta;
mal ventiladas. conducción adaptado al menor eficiencia en el uso
entorno. del agua.
Desconocimiento técnico, Copas cerradas,
falta de herramientas microclimas internos
Poda irregular o nula;
adecuadas y ausencia de poda favorables a plagas y
Poda uso inapropiado de
sanitaria que favorezca enfermedades, menor vigor,
herramientas.
aireación, penetración de luz y y mayor estrés fisiológico
sanidad. ante déficit hídrico.
Manejo no tecnificado del Baja fertilidad, limitada
Incorporación empírica
suelo y deficiente fertilización retención de humedad y
Manejo del de estiércol sin
orgánica sin criterios de escasa disponibilidad de
suelo prácticas
conservación de humedad ni nutrientes, afectando la
complementarias.
regeneración de estructura. resiliencia frente a sequía.
Presencia recurrente de Falta de monitoreo, control Pérdidas por daño en frutos
Manejo
plagas y enfermedades cultural, rotación de principios y ramas; mayor
integrado de
(mosca de la fruta, activos y deficiencias en poda vulnerabilidad a plagas en
plagas (MIP)
oídio). condiciones de estrés
que generan microambientes hídrico; menor eficacia de
propicios. tratamientos fitosanitarios.
Escaso acompañamiento Baja sostenibilidad, limitada
Baja adopción de técnico en el manejo integral capacidad de adaptación al
Capacitación y
tecnologías y prácticas del cultivo, incluyendo cambio climático y
asistencia
adaptadas a condiciones prácticas claves como poda, estancamiento tecnológico
técnica
locales. conducción y conservación del sistema productivo.
hídrica.
5. Estrategia de resiliencia propuesta
5.1 Objetivo general
Fortalecer la capacidad de adaptación y resiliencia de los huertos de manzana frente a los
efectos del cambio climático, a través de la implementación de estrategias integrales de
manejo agronómico, control de plagas y enfermedades, optimización de recursos hídricos y
nutricionales, y manejo eficiente de la cosecha y poscosecha, con el fin de asegurar una
producción sostenible y competitiva.
5.2 Objetivos específicos
❖ Optimizar los sistemas de conducción y manejo de los huertos, mejorando la
estructura de los árboles y la circulación de aire para mitigar los efectos del estrés
térmico, reducir la incidencia de enfermedades y plagas, y favorecer la adaptación a
condiciones climáticas extremas.
❖ Implementar un enfoque de manejo integrado de plagas y enfermedades que combine
control biológico, técnicas culturales y el uso racional de insumos fitosanitarios, con
el objetivo de reducir la dependencia de pesticidas químicos y fomentar la resistencia
natural de los cultivos.
❖ Mejorar la eficiencia de la cosecha y la poscosecha, sincronizando la recolección de
los frutos y promoviendo técnicas de conservación adecuadas para minimizar las
pérdidas y garantizar la calidad durante la comercialización, incluso en condiciones
climáticas inestables.
5.3 Acciones estratégicas
1. Optimización de la Conducción y Manejo del Huerto
• Diseño y Manejo del Sistema de Conducción: La implementación de sistemas de
conducción adecuados, como el eje central o la palmeta, mejora la distribución del
canopeo, favoreciendo una mejor captación de radiación fotosintéticamente activa
(RFA) y una ventilación más eficiente. Esto contribuye a un ambiente más saludable
para el manzano, reduciendo la incidencia de enfermedades.
• Poda de Formación y Mantenimiento: La poda o la gestión adecuada de la
estructura de las plantas regula la carga frutal y favorece el equilibrio entre el
crecimiento vegetativo y reproductivo, reduciendo el sombreado interno y
promoviendo una mejor calidad del fruto. Además, facilita la circulación de aire y
reduce la humedad interna del dosel, minimizando riesgos fitosanitarios.
2. Manejo Sanitario: Plagas y Enfermedades
• Plagas: El manejo adecuado de plagas como el pulgón lanígero incluye monitoreo
visual, eliminación de brotes infestados y conservación de enemigos naturales. La
gestión estructural de los árboles puede facilitar la eliminación de focos de
infestación, manteniendo una distribución equilibrada de las ramas.
• Enfermedades: La presencia de enfermedades como la sarna y el oídio puede
gestionarse a través de prácticas culturales, como la poda de formación y
mantenimiento, que contribuyen a reducir la humedad interna en el dosel y mejorar
la ventilación. Además, la elección de variedades tolerantes y el uso selectivo de
fungicidas contribuyen a la salud del huerto.
• Prácticas Preventivas: El control de malezas, la eliminación de frutos momificados
y la gestión de la humedad mediante drenajes o cobertura vegetal son medidas
complementarias que refuerzan la resiliencia del huerto frente a plagas y
enfermedades, apoyadas por la correcta estructuración del árbol.
3. Gestión Eficiente del Agua y los Nutrientes
• Riego Tecnificado: El uso de riego por goteo, junto con sensores de humedad del
suelo, permite una gestión precisa del agua, adaptada a las necesidades fenológicas
del manzano, minimizando el estrés hídrico durante fases críticas como la floración
y el cuajado.
• Fertilización Balanceada: Un plan de fertilización adaptado a las necesidades del
manzano, basado en análisis de suelo y foliares, optimiza el suministro de nutrientes
esenciales. Esto complementa el manejo estructural de los árboles, favoreciendo su
desarrollo saludable.
4. Cosecha: Aseguramiento de la Calidad
• Herramientas para Cosecha: El uso adecuado de herramientas especializadas,
como cestas de recolección, tijeras de poda de precisión, escaleras de altura ajustable
y guantes de protección, es esencial para garantizar una cosecha eficiente y cuidadosa.
Estas herramientas permiten una recolección más eficiente, reduciendo el daño físico
a los frutos y asegurando que la fruta se recoja en condiciones óptimas para su
conservación. La correcta utilización de estas herramientas, combinada con una
estructura adecuada del árbol, favorece la preservación de la calidad de los frutos y
facilita su manejo posterior, contribuyendo a mantener la integridad del producto
durante el transporte y almacenamiento.
En resumen, las acciones estratégicas son:
Componente Prácticas Clave Beneficios Esperados
- Sistemas de conducción vertical (eje - Mejor distribución de luz y aire
1. Conducción y
central, palmeta, etc.) - Reducción de enfermedades
Manejo del Huerto
- Poda de formación y mantenimiento - Frutos con mejor calidad y color
- MIP adaptado al entorno local
- Control del pulgón lanígero con monitoreo - Menor incidencia de plagas y
y enemigos naturales enfermedades
2. Manejo Sanitario
- Poda sanitaria y eliminación de inóculos - - Sanidad del árbol y calidad del
Uso de variedades tolerantes y fungicidas fruto
selectivos
- Riego por goteo con sensores de humedad - Uso eficiente del agua
3. Gestión del Agua
- Fertilización basada en análisis foliar y de - Nutrición equilibrada, Reducción
y Nutrientes
suelo de fisiopatías como el "bitter pit"
- Uso de herramientas especializadas para
- Recolección eficiente y cuidadosa
cosecha (cestas, tijeras de poda, escaleras
- Mayor vida útil y aceptabilidad
ajustables, guantes)
4. Cosecha comercial
- Recolección en el momento óptimo según
- Conservación de atributos
indicadores fisiológicos (°Brix, firmeza,
sensoriales y valor de mercado
almidón)
6. Propuesta de solución convergente
El éxito de un huerto de manzano no depende exclusivamente de los tratamientos químicos
para el control de plagas y enfermedades ni de la fertilización química tradicional. Es
necesario adoptar un enfoque integral que combine prácticas culturales, fisiológicas,
sanitarias y de manejo sostenible de recursos. Este enfoque resulta aún más relevante en el
contexto de cambio climático y escasez de recursos hídricos. En este marco, se proponen
soluciones convergentes centradas en cuatro aspectos fundamentales: el sistema de
conducción, la poda, la recolección adecuada de frutos y la gestión interna de los recursos
hídricos, los cuales se interrelacionan estrechamente con el manejo sanitario. Su correcta
implementación tiene un impacto directo sobre la sanidad, productividad, calidad y
sostenibilidad del huerto.
La conducción del árbol, a través de un sistema vertical, promueve una estructura abierta que
mejora la circulación de aire y la distribución de luz dentro del dosel, reduciendo la humedad
interna y limitando el desarrollo de enfermedades fúngicas. Además, este sistema facilita las
labores fitosanitarias al permitir un acceso más fácil a las partes del árbol para la aplicación
de tratamientos y monitoreo. Un sistema de conducción bien gestionado también optimiza la
distribución de los recursos internos, mejorando la eficiencia en su utilización, especialmente
en contextos de limitación hídrica.
La poda, en sus distintas modalidades (formativa, sanitaria, y de mantenimiento), juega un
papel crucial en el equilibrio vegetativo-reproductivo del árbol. La eliminación de ramas
innecesarias y focos infecciosos mejora la aireación y la iluminación dentro del huerto,
favoreciendo el crecimiento de nuevos brotes y la producción de frutos de mejor calidad.
Además, una poda adecuada contribuye a reducir la competencia interna por recursos como
agua y nutrientes, aspectos clave en situaciones de sequía. Esta práctica no solo favorece la
sanidad del huerto, sino que también mejora la eficiencia en el uso de los recursos
disponibles, adaptándose mejor a condiciones de escasez hídrica.
La recolección adecuada de frutos, realizada en el momento óptimo de madurez, es esencial
para preservar la calidad del producto final. El uso de herramientas adecuadas, como cestas
especializadas, permite minimizar el daño a los frutos y reduce la posibilidad de
contaminaciones o infecciones posteriores. Además, la remoción de frutos dañados o
infectados durante la cosecha disminuye las fuentes potenciales de infección, lo que
contribuye a la mejora de la sanidad general del huerto y a la calidad del producto final.
La implementación conjunta de estas prácticas convergentes no solo refuerza el manejo
sanitario, sino que también incrementa la eficiencia global del sistema productivo,
asegurando una mayor resiliencia del huerto frente a los efectos del cambio climático y
optimizando el uso de los recursos hídricos, en particular en contextos de escasez.
7. Criterio para el manejo técnico integral del manzano con enfoque resiliente y
sostenible
El manejo técnico del huerto de manzano se sustenta en un enfoque integral que articula
prácticas estructurales, fitosanitarias y edáficas orientadas a mejorar la productividad, la
sanidad y la resiliencia frente al cambio climático, particularmente ante eventos de sequía.
La implementación de sistemas de conducción vertical, como el eje central o la palmeta,
según el marco de plantación, permite una arquitectura abierta que optimiza la entrada de luz
y la circulación de aire, reduciendo la humedad en el dosel y limitando el desarrollo de
enfermedades fúngicas.
La poda, en sus distintas modalidades, fortalece el equilibrio vegetativo-reproductivo y la
sanidad del cultivo al eliminar focos de infección y mejorar las condiciones micro climáticas
internas del árbol. La recolección oportuna, basada en parámetros fisiológicos, junto con la
eliminación de frutos dañados o momificados, reduce las pérdidas postcosecha y las fuentes
de inóculo.
Finalmente, el manejo del suelo mediante insumos agroecológicos, como abonos orgánicos
y biofertilizantes, mejora su estructura, capacidad de retención de humedad y actividad
biológica, contribuyendo a la sostenibilidad del sistema productivo. Estos componentes,
integrados, conforman un criterio técnico que prioriza la eficiencia agronómica, la salud del
ecosistema y la adaptación efectiva del huerto a escenarios climáticos adversos.
8. Conclusión del Diagnóstico y Propuesta de Solución Resiliente ante la Sequía y
Recursos Hídricos Limitados en el Municipio de Pojo
El diagnóstico realizado en el municipio de Pojo, específicamente en la Asociación de
Fruticultores de Villa Florida, ha evidenciado diversas limitaciones en el manejo agronómico
de los huertos de manzano, las cuales resultan incompatibles con la escasez de recursos
hídricos y las condiciones de sequía prolongada que afectan a la región en determinadas
temporadas. La insuficiencia de herramientas técnicas adecuadas, la falta de capacitación en
técnicas de manejo fitosanitario y la ausencia de prácticas eficaces para mejorar la estructura
edáfica constituyen factores que comprometen la productividad y sostenibilidad del cultivo
en esta zona.
En respuesta a estos desafíos, se propone una estrategia resiliente basada en la adopción de
tecnologías apropiadas, prácticas agroecológicas y sistemas de monitoreo que optimicen el
uso de los recursos disponibles. Esta estrategia tiene como objetivo mejorar la eficiencia en
el manejo de los huertos de manzano, fortaleciendo su capacidad de adaptación a los efectos
del cambio climático, en particular la sequía, y fomentando una gestión más sostenible de los
recursos naturales.
La implementación de las siguientes soluciones técnicas constituye la base de la estrategia
de resiliencia propuesta:
1. Herramientas para poda y manejo fitosanitario: Incorporación de podadoras
manuales, tijeras de precisión y sierras, destinadas a ejecutar podas de formación y
sanitarias que mejoren la aireación del dosel y reduzcan la incidencia de
enfermedades fúngicas. Se recomienda el uso obligatorio de Equipos de Protección
Personal (EPP) para minimizar riesgos sanitarios y fitosanitarios durante las
intervenciones.
2. Herramientas para cosecha: Utilización de cestas, cubos ergonómicos y sistemas
de recolección que eviten daños mecánicos en los frutos, mejoren la eficiencia del
proceso de cosecha y contribuyan a la calidad poscosecha.
3. Herramientas para el mejoramiento del suelo: Aplicación dirigida de
biofertilizantes, abonos orgánicos y enmiendas mediante mochilas fumigadoras, con
el fin de mejorar la estructura física del suelo, incrementar su capacidad de retención
hídrica y favorecer la actividad biológica edáfica, aspectos clave para enfrentar la
escasez de agua.
4. Equipos de monitoreo (opcional): Implementación de herramientas básicas para la
medición de humedad del suelo y pH, que permitan un manejo más preciso de la
fertilización y del uso del agua, favoreciendo una respuesta agronómica ajustada a las
condiciones del sitio y mejorando la eficiencia del sistema productivo.
En conjunto, estas soluciones integradas constituyen un paquete tecnológico de bajo costo y
alto impacto, diseñado para reforzar la resiliencia climática del huerto de manzano en el
contexto específico de la Asociación de Fruticultores de Villa Florida.