TEMA: EL CRISTIANO VRS EL MIEDO
«Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo
de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te
dejará, ni te desamparará.» Deuteronomio 31:6
El miedo se ha vuelto algo tan común en las personas que
creemos que es algo que es natural en nosotros.
La palabra miedo proviene del latin “metus”. Se trata de
una alteración del ánimo que produce angustia ante
un peligro real o imaginario. El miedo es tan antiguo como
la raza humana, ha estado con nosotros desde casi el
principio, y digo casi porque en el diseño original no fue
así. De hecho, el miedo no proviene de Dios, sino del
enemigo y es una puerta inmensa a un mundo espiritual
bastante peligroso para nosotros.
Hay personas que tienen miedo a:
Miedo a quedarnos solos.
Miedo a quedarnos sin trabajo.
Miedo a fracasar, miedo a arriesgar.
Miedo a enamorarse.
Miedo a NO encontrar el amor de su vida.
Miedo a servirle a Dios, a entregarle nuestra vida
a él.
Miedo a dejar que Dios nos transforme a su
voluntad.
Miedo a viajar, miedo escénico, a la oscuridad.
Miedo a un diagnóstico médico, miedo a una
enfermedad o a la muerte.
En el tercer capítulo de Génesis, nos encontramos por
primera vez esta palabra. Genesis 3:8-11 Y oyeron la voz
de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día;
y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de
Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová Dios
llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él
respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque
estaba desnudo; y me escondí. 11 Y Dios le dijo: ¿Quién te
enseñó que estabas desnudo?
¿Qué provocó el miedo en ellos? (Esconderse)
El enemigo usa el miedo como una de sus más poderosas
herramientas para ser un desvío del propósito de Dios en
sus hijos.
En la Biblia nos encontramos varias ocasiones donde Dios
nos invita a no tener miedo, una de ellas:
Deuteronomio 31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis,
ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que
va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Claro que nos vamos a enfrentar a cosas difíciles, a
dificultades, a problemas, pero Dios no nos dejará, su
misericordia, su amor y su protección estará sobre nosotros.
EJEMPLOS EN LA BIBLIA DE HOMBRES QUE SE
DEJARON LLEVAR POR EL MIEDO Y SUS
CONSECUENCIAS:
GÉNESIS 26 ISAAC Y REBECA
MATEO 14:30
MATEO 25:25-26
1 SAMUEL 28:5
Adán que por miedo se escondía de la presencia
de Dios.
Pedro que por miedo dejó de caminar sobre el
agua y se hundió.
El Siervo de los talentos que lo escondió por
miedo, y su Señor le dijo: Siervo malo y
negligente.
El caso de Saul en cometer tal locura tan
contraria a las cosas de Dios también por miedo.
Si hacemos un breve análisis de estas historias, llegamos a
la conclusión que el enemigo nos infunde miedo en nuestro
corazón con el fin de que hagamos cosas contrarias a las
cosas de Dios, a que vayamos en una dirección contraria al
hermoso y grande propósito que Dios tiene para nuestras
vidas.
CÓMO VENCER EL MIEDO
1. ENFRENTA TUS MIEDOS CON LA PALABRA DE
DIOS:
La lectura de la Biblia es por lejos el mejor antídoto contra
el miedo, ¿saben por qué? porque es un libro que transmite
paz, esperanza, fe, valor, autoridad, y todo eso nos sirve
para contrarrestar el temor, la angustia, el desasosiego del
alma. Juan 14:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en
Dios, creed también en mí.
2. ENTRÉGALE TUS PENSAMIENTOS A DIOS:
Muchos de nuestros miedos son pura imaginación, son
cosas que no son reales. Por eso Proverbios
10:24 declara, “Lo que el impío teme, eso le vendrá”.
Son temores inventados y que nuestra mente se encarga de
alimentar. ¿Qué hacer? Llenar nuestra mente con los
pensamientos correctos y someterlos al conocimiento de
Dios…,
¡Aprendamos a controlar nuestra mente! (no le des permiso
a los temores para que entren a tu vida).
3. ¡VIVIR POR FE!:
El miedo tiende a paralizarnos, por lo tanto, una solución
efectiva es hacer justamente lo contrario: ¡Movernos aun así
tengamos miedo! ¿Acaso David no tuvo miedo de
enfrentarse al gigante? ¡Claro que sí! Pero igual lo atacó. ¿O
es que Moisés no tuvo miedo de dirigir a Israel camino a la
libertad? ¡Por supuesto! Y sin embargo dirigió a la nación.
Debemos movernos de nuestro sitio a pesar que la mente y
el cuerpo digan lo contrario, a eso es lo que llamamos fe.
Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se
espera, la convicción de lo que no se ve. Dios nos ofrece
una herramienta poderosa para batallar el miedo y es la Fe.
Y la fe nace del escuchar la palabra de Dios y poner nuestra
esperanza en el Señor.
Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no
desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre
te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi
justicia”
El Salmo 42 nos da un poco más de detalle de este punto:
Salmos 42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué
te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de
alabarle, Salvación mía y Dios mío.
CONCLUSIÓN:
¿Quién me da esperanza? Es el Espíritu Santo.
Debemos mantenernos llenos del Espíritu Santo para poder
disfrutar de esta virtud.
Romanos 15:13 Y el Dios de esperanza os llene de todo
gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por
el poder del Espíritu Santo.
5 RAZONES POR LAS QUE
PERDEMOS LAS BENDICIONES
Efesios: 1:3 «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo”
Para saber por qué perdemos las bendiciones de Dios en
nuestra vida, empecemos por saber que son las
bendiciones.
Las bendiciones, son el favor de Dios en nuestra vida, son
sus detalles de amor para con nosotros, son regalos
exclusivos y apartados especialmente para cada persona.
Es decir, mis bendiciones no son las mismas que las otras
personas tienen, pues Dios es un Dios muy personal y así
mismo es su amor y su bendición.
Efesios: 1:3-6 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos
escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su
voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la
cual nos hizo aceptos en el Amado.
Según el libro de Efesios, nosotros ya hemos sido
bendecidos con toda bendición espiritual, es decir con toda
clase de bendiciones.
Pero… ¿entonces por qué no disfrutamos al 100% esa
bendición?
En primer lugar, vemos que la intención y el deseo de Dios
es bendecirnos.
Podemos notar que el problema no viene del emisor,
entonces hay que analizar al receptor, es decir, nosotros
mismos.
Si cerramos nuestros ojos por un momento y nos
detenemos a pensar y analizar cuántas bendiciones de Dios
nos hemos perdido por tomar decisiones equivocadas.
Muchas veces por desobediencia, por orgullo, por
necedad, por elegir otras cosas que quizás no era lo que
nos convenía verdaderamente.
Nos damos cuenta que si, que muy posiblemente hemos
perdido muchas bendiciones y que incluso nos seguimos
perdiendo ahora en el presente por no actuar como
debemos.
A continuación, veremos 5 razones por las que perdemos
la bendición de Dios.
1- POR LA DESOBEDIENCIA
1 Samuel 13:5-14 (Leer para entender el acto que cometió
el Rey Saul)
En el Versículo 13 y 14 dice:
13 entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no
guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te
había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu
reino sobre Israel para siempre.
14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha
buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha
designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por
cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.
Saúl pierde la bendición por la desobediencia.
No cometamos el mismo error de Saúl, no actuemos sin la
dirección de Dios.
Este punto tiene un añadido y es el argumentar, cada vez
que nos equivocamos le echamos la culpa a Dios o a otras
personas de nuestras malas decisiones, y debemos
aprender a ser consecuentes.
2- POR INGRATITUD
Génesis 25: 29-34 29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo
Esaú del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: Te ruego que me
des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado.
Por tanto, fue llamado su nombre Edom. 31 Y Jacob
respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.
32 entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para
qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Y dijo Jacob:
Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su
primogenitura. 34 entonces Jacob dio a Esaú pan y del
guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y
se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.
Esaú le vende la primogenitura a Jacob por un plato de
lentejas.
Hoy en día, las relaciones y los matrimonios se terminan con mucha
facilidad.
No se valora a las personas, pensando erróneamente que
podemos sustituir a nuestra pareja por otra persona mejor,
por la razón de que “se nos acabó el amor”.
De esa misma manera no valoramos amistades, no
valoramos lo que nuestros padres hacen y han hecho por
nosotros.
Queremos probar cosas nuevas, queremos probar las cosas
que nos ofrece el mundo y rechazamos lo que Dios ya nos
dio.
Debemos agradecer constantemente a Dios, aprender
a valorar lo que nos da y dar testimonio.
3- CUANDO NO PAGAMOS EL
PRECIO SUFICIENTE
Santiago 1:8 «El hombre de doble ánimo es inconstante
en todos sus caminos.»
Cuando somos inconstantes en nuestros caminos y en
nuestras decisiones, y no nos esforzamos lo que debíamos,
por pereza o por desánimo, perdemos las bendiciones de
Dios.
Hoy queremos una cosa, la anhelamos, se la pedimos a
Dios, pero en el transcurso del proceso nos cansamos y nos
desviamos optando por otra.
S. Mateo 5:41 «y a cualquiera que te obligue a llevar
carga por una milla, ve con él dos.»
La parábola de la milla extra implica darle más a Dios de lo
que nos pide, más que ir a una reunión de domingo o asistir
a un culto, Dios quiere una relación constante.
Como trabajadores debemos dar el máximo de nosotros,
incluso dar más de lo que se esperan, así mismo en
nuestros estudios y en cualquier área de nuestra vida.
4- POR LA QUEJA
Misión de los 12 espías Deuteronomio 1:19-33
El mal informe de los 10 príncipes de Israel que fueron
como espías a reconocer la tierra prometida nos deja como
enseñanza que las quejas y ver solo lo malo de cualquier
circunstancia o situación nos hace perdernos nuestras
bendiciones, pues no pudieron entrar a la Tierra Prometida.
Solo Josue y Caleb que vieron lo bueno y no se quejaron
entraron a la tierra de la promesa-
5- POR FALTA DE FÉ
Santiago 1:5-7 «Y si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente
y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando
nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar,
que es arrastrada por el viento y echada de una parte a
otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa
alguna del Señor.»
Perdemos la bendición porque no le creemos lo
suficientemente a Dios.
Debemos recordar que vivimos por Fe y no por vista, que
Dios desea operar en nuestra vida de una manera
sobrenatural pero muchas veces no lo permitimos porque
simplemente no lo creemos.
CONCLUSIÓN
¿Quién quiere recibir el 100 % de las bendiciones de Dios?
Es hora de vivir como hijos de Dios, sin perder una sola
promesa, sin perder una sola bendición, recibiendo todo lo
que proviene de nuestro padre.
Proverbios 10:22 «La bendición de Jehová es la
que enriquece, Y no añade tristeza con ella.»
Entonces si la bendición enriquece, debe notarse en nuestra
vida, porque también dice la palabra de Dios que Él nos
lleva de lo bueno a lo mejor y de lo mejor a lo excelente.
Y además añade que no hay tristeza dentro de la bendición,
es decir que siempre son buenas y agradables para
nuestra vida, pues Dios nos conoce y no nos va a dar algo
con lo que no seamos felices.