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2 Reyes 20

El rey Ezequías se enferma gravemente y recibe un mensaje del profeta Isaías de que va a morir. Ezequías ora a Dios, quien escucha su súplica y le concede quince años más de vida, además de prometer salvar a Jerusalén del rey de Asiria. Como señal de su sanación, Dios hace que la sombra retroceda diez grados en el reloj de Ahaz.

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El rey Ezequías se enferma gravemente y recibe un mensaje del profeta Isaías de que va a morir. Ezequías ora a Dios, quien escucha su súplica y le concede quince años más de vida, además de prometer salvar a Jerusalén del rey de Asiria. Como señal de su sanación, Dios hace que la sombra retroceda diez grados en el reloj de Ahaz.

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2 Reyes 20

Dios prolonga la vida de Ezequías (; Is


38.1-8)
20 En esos días, el rey Ezequías se
enfermó gravemente y estaba por morir.
El profeta Isaías fue a visitarlo y le dijo:
«Dios dice que vas a morir, así que arregla
todos tus asuntos familiares más
importantes».
2
Entonces Ezequías volvió su cara hacia la
pared y oró a Dios así: 3 «Dios mío, no te
olvides de que yo siempre he sido sincero
contigo, y te he agradado en todo». Luego
Ezequías lloró con mucha tristeza. 4 Isaías
lo dejó, pero antes de salir al patio central
del palacio, Dios le dijo:
5-6
«Vuelve y dile al rey, que yo, el Dios de
su antepasado David, escuché su oración y
vi sus lágrimas. Dile que voy a sanarlo, y
que le daré quince años más de vida.
Dentro de tres días ya podrá venir a mi
templo para adorarme. Además, por amor
a mí mismo, y a David, quien me fue fiel
en todo, salvaré a Ezequías y a Jerusalén
del poder del rey de Asiria».
7
Isaías fue y le dio el mensaje a Ezequías.
Luego ordenó preparar una pasta de higos
y que se la pusieran a Ezequías sobre la
parte enferma para que sanara. 8 Ezequías
le preguntó:
—¿Y cómo voy a saber que sanaré y que
podré ir al templo dentro de tres días?
¿Qué señal me vas a dar?
9
Isaías le respondió:
—Dime tú qué señal prefieres: ¿quieres
que la sombra en el reloj del sol se
adelante diez grados o prefieres que
retroceda?
10
Ezequías contestó:
—Que la sombra se adelante es fácil. Lo
difícil es que retroceda. Prefiero que
retroceda diez grados.
11
Isaías le rogó a Dios que lo hiciera así, y
Dios hizo que la sombra retrocediera diez
grados en el reloj de Ahaz.

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