EDEMA
Es la acumulación de líquido en espacios intersticiales y cavidades.
Este líquido contiene agua, electrolitos y muy pocas proteínas, y recibe el nombre de trasudado; no debe
confundirse con el exudado, que es un líquido también intersticial, o en cavidades, que contiene mayores
cantidades de proteínas y es de origen inflamatorio.
La causa del edema es un trastorno en el intercambio de líquidos y otras moléculas, entre los capilares
sanguíneos y el tejido extravascular (intersticial).
El edema puede ser causado por diversas condiciones. Las causas más comunes incluyen:
• Enfermedades cardíacas: La insuficiencia cardíaca congestiva puede provocar edema en los pulmones,
abdomen y extremidades.
• Enfermedades renales: La insuficiencia renal puede causar edema debido a la retención de líquidos.
• Enfermedades hepáticas: La cirrosis hepática o enfermedades hepáticas similares pueden provocar
edema.
• Infecciones: Las infecciones bacterianas, virales o fúngicas pueden causar edema inflamatorio.
• Reacciones alérgicas: Las reacciones alérgicas graves pueden provocar edema en varios tejidos.
• Enfermedades autoinmunes: Algunas enfermedades autoinmunes pueden causar edema debido a la
inflamación.
• Traumatismos: Lesiones o quemaduras pueden provocar edema en el área afectada.
• Obstrucción de los vasos linfáticos: Un tumor o una obstrucción en los vasos linfáticos puede impedir
el drenaje de líquido y provocar edema.
• Enfermedades de la vía aérea: Obstrucciones en la vía aérea pueden causar edema pulmonar.
• Inhalación de toxinas: La inhalación de productos químicos irritantes puede provocar edema
pulmonar.
• Algunas medicinas: Algunas medicinas pueden causar edema como efecto secundario.
Según su localización los líquidos edematosos se clasifican en los siguientes tipos:
Algunos tipos de edema:
• Edema pulmonar
• Edema por fibrosis o cirrosis hepática
• Edema en el síndrome nefrótico
• Edema cerebral
HEMORRAGIA
La salida de sangre de los vasos se denomina hemorragia o extravasación. Como consecuencia de la rotura de
vasos sanguíneos la sangre puede acumularse en cavidades, en espacios tisulares, o salir al exterior cuando
existen heridas de la piel.
En la hematoquecia la sangre en las heces es fresca (no digerida), mientras que en la melena la sangre ha sido
procesada por las enzimas digestivas.
Según su magnitud, las hemorragias se clasifican en:
Según su localización la hemorragia se clasifica en:
TROMBOSIS
La trombosis es un trastorno que se caracteriza por la formación de un coagulo en la luz de un vaso y adherido
a su pared.
Este coagulo intravascular recibe el nombre de trombo. El coágulo que se localiza fuera de un vaso, por
ruptura del mismo, de le conoce como hematoma.
Este trombo puede ocluir parcial o totalmente el flujo sanguíneo, causando isquemia o necrosis de los tejidos.
Causas de trombosis:
• Lesión directa en el endotelio vascular o endocardio
• Parásitos o sus larvas
• Lesiones traumáticas vasculares
• Arteriosclerosis, ateroesclerosis y aneurismas
• Trastornos metabólicos intracelulares
• Cambios en la composición de la sangre
Clasificación de los trombos:
Según su localización, se distinguen:
• Trombos arteriales
• Trombos venosos
• Trombos linfáticos
• Trombos cardiacos
• Trombos capilares
EMBOLIA
Un émbolo es una partícula de origen orgánico o inorgánico, que circula libremente en la sangre. Este proceso
recibe el nombre de embolia.
Los émbolos pueden estar constituidos por:
• Fibrina
• Parásitos adultos o sus larvas
• Bacterias
• Lípidos
• Aire o gas
• Células
• Cuerpos extraños, como agujas, pedazos de catéter y otros
Los émbolos pueden estar localizados tanto en vasos arteriales como venosos, y circulan libremente en la
sangre hasta que el diámetro del vaso ya no permita su paso. Cuando un émbolo ya no circula puede causar
lesión endotelial y dar lugar a la formación de un trombo.
Clasificación de embolias:
Embolias fibrinosas: se originan al desprenderse una parte de un trombo. En reacciones de incompatibilidad
de grupos sanguíneos, después de transfusiones, también se forman émbolos de fibrina, por la aglutinación de
glóbulos rojos a los que se adhiere fibrina.
Embolias parasitarias: las causan microfilarias y larvas de parásitos que circulan en la sangre, como Dirofilaria
immitis
Embolias bacterianas o micóticas: en abscesos y otras infecciones purulentas o micóticas, es posible que
grupos de microorganismos invadan al sistema vascular. Estos producirán entonces focos microbianos a
distancia, que pueden detectarse por medio de tinciones especiales.
Embolias celulares: en este grupo tienen especial importancia los émbolos de células neoplásicas malignas.
Por su carencia de fibronectina, la adhesión entre ella es mínima, lo que facilita su desprendimiento.
Embolia grasa: gotas de lípidos pueden llegar a la sangre durante traumatismos, en especial, fracturas de
huesos largos en animales adultos.
Embolia gaseosa: la entrada de aire en un vaso es posible durante una intervención quirúrgica o en
accidentes.
Embolias por cuerpos extraños de origen inorgánico: excepcionalmente pueden penetrar cuerpos extraños al
sistema circulatorio. Los émbolos pueden ser de localización arterial o venosa.
INFARTO
Un infarto es un área de tejido que sufrió de isquemia y desarrolló necrosis coagulativa o licuefactiva de
acuerdo al órgano afectado. El infarto se desarrolla como consecuencia de isquemia y se debe comúnmente a
presencia de trombosis o de trombo-embolismo.
CHOQUE
El choque se define como un trastorno circulatorio, caracterizado por una disminución del volumen de la
sangre circulante, hemoconcentración, y retardo de la velocidad de la corriente sanguínea; o como un estado
patológico caracterizado por una perfusión capilar insuficiente para mantener las funciones celulares.
El choque es un síndrome que afecta a todos los órganos y tejidos. Cualquier proceso que altera la eficiencia
del flujo sanguíneo, entre ella la trombosis y la embolia, constituye un impedimento para la correcta irrigación
de los tejidos, y causa graves trastornos
Los tipos de choque, según su origen son: hipovolémico, cardiógeno y distributivo.
Choque distributivo: presenta disminución de la resistencia vascular periférica y acumulación de sangre en los
tejidos periféricos, que provoca vasodilatación.
Choque hipovolémico: la hipovolemia es la disminución del volumen total de sangre.
Choque cardiógeno: en este tipo de choque no hay pérdida de sangre por hemorragia. El corazón falla por
causas como miocarditis, infarto del miocardio, hemopericardio, insuficiencia cardiocongestiva,
hidropericardio, pericarditis y trastornos del equilibrio electrolítico.
Choque séptico o endotóxico: durante las septicemias suelen liberarse exotoxinas de los microorganismos
causales, y durante infecciones por gérmenes Gram negativos, en especial Escherichia coli, se liberan
endotoxinas; las dos son importantes factores causales de choque toxico y endotóxico. Las sustancias
liberadas por los microorganismos dañan los tejidos y desencadenan la liberacion de sustancias vasoactivas
(histamina, cininas y leucotrienos) que causan vasodilatación.
Choque neurógeno (angiógeno, vasógeno): este tipo de choque se debe a una pérdida del tono vascular,
ocurre por trastornos que afectan a los centros de la regulación cardiovascular y producen parálisis
vasomotora, como traumatismos o depresores de áreas específicas del sistema nervioso central.
Choque anafiláctico: en este tipo de choque , la deficiente perfusión tisular y la falla circulatoria que resulta,
tienen su origen en un trastorno inmunitario, en especial estados alérgicos por aplicaciones repetidas por
productos biológicos, o de ciertos medicamentos.
TRASTORNO DE LA CIRCULACIÓN LINFÁTICA
Los trastornos de la circulación linfática pueden manifestarse como linfadenopatías (ganglios linfáticos
inflamados), linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos) o linfedema (acumulación de líquido en los
tejidos). Estos trastornos pueden ser causados por infecciones, inflamación, cáncer u obstrucciones en el
sistema linfático.
Trastornos de la circulación linfática:
Linfadenopatía: Se refiere al agrandamiento de los ganglios linfáticos. Puede ser una respuesta normal a una
infección o inflamación, pero también puede indicar enfermedades más graves, como cáncer o enfermedades
infecciosas.
Linfangitis: Es la inflamación de los vasos linfáticos. Suelen ser causadas por infecciones bacterianas que se
diseminan a través de los vasos linfáticos.
Linfedema: Es la acumulación de líquido en los tejidos debido a un bloqueo o daño en los vasos
linfáticos. Puede causar hinchazón y rigidez en los miembros afectados.