TEORÍA DEL CAOS
Teoría del Caos
Llamamos teoría del Caos a la rama de las ciencias exactas, sobre todo las matemáticas
y la física, que habla de comportamientos impredecibles en sistemas dinámicos (Un
sistema dinámico es simplemente aquel sistema en el que su estado evoluciona durante
el tiempo).
Esta teoría se plantea que el mundo no sigue un patrón fijo y previsible, sino que se
comporta de una manera caótica, en los que sus procesos y comportamientos dependen
en gran parte de circunstancias inciertas.
Esto nos plantea que una pequeña variación en un punto pueda provocar que en un
cierto tiempo a futuro esto esté presente pero con un comportamiento diferente e
impredecible. Esto no es puramente una teoría, sino un gran campo de investigación
abierto que abarca numerosas líneas de pensamiento.
Con relación a lo anterior tenemos que nombrar al famoso Efecto Mariposa, que se
refiere a que cualquier pequeño cambio puede generar como consecuencia un cambio
enorme en el resultado final. A pesar de ser un tema complejo, para muchas personas
este tema en una filosofía e incluso se puede aplicar a muchos campos de la vida.
Su nombre viene a partir de la idea del meteorólogo Edward Lorenz, quien planteó la
idea de que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, la más mínima
variación en ellas puede provocar que el sistema se pueda producir en formas
completamente diferentes. Observó que pequeñas diferencias como usar 3 o 6 decimales
llevaba a diferencias notables en el resultado final.
En resumen quería demostrar que cambios minúsculos conducen a resultados totalmente
divergentes.
Habría que destacar al respecto que el nombre de esta teoría proviene de las frases como
“el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” o “ el
simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”.
Atractor de Lorentz
Clasificación de los sistemas dinámicos:
Los sistemas dinámicos son aquellos sistemas en los cuales su estado evoluciona
durante el tiempo. Y pueden ser de 3 tipos.
Estables: aparece cuando dos soluciones con condiciones iniciales
suficientemente cercanas siguen siendo cercanas a lo largo del tiempo. Cabe
destacar que un sistema estable tiende a un punto u órbita según su dimensión
(Atractor)
Inestables: aparece cuando dos soluciones con condiciones inicales diferentes
acaban diferenciándose por pequeñas que sean las condiciones iniciales. A
diferencia de los sistemas estables estos sistemas tienden a “escapar” de los
atractores.
Caóticos: cuando un sistema no es inestable y sus soluciones se mantienen a una
distancia cercana del atrator, las soluciones se mueven en torno a este atractor de
manera irregular y a medida que pasa el tiempo las soluciones no son cercanas
pero si son similares. Esto provoca que el sistema esté situado en una zona de su
espacio pero non tiende a un atractor fijo.
Otra de las características tanto en los sistemas inestables como en los caóticos es que
tienen una gran dependencia de las condiciones iniciales, esto es lo que los diferencia
principalmente de los sistemas estables en los cuales no se depende tanto de estas
condiciones. Algunos ejemplos que podríamos nombrar sobre estos sistemas son: El
Sistema Solar, las placas tectónicas o los crecimientos de la población.
Historia
El caos está dentro de un tema más amplio, la dinámica, que es una rama de la física que
empezó a mediados de 1600 cuando Isaac Newton descubrió las ecuaciones
diferenciales, las leyes de movimiento y la gravitación general. Con estos elementos
Newton resolvió problemas de dos cuerpos que interactúan por medio de
la gravedad pero, lo que de verdad le llamaba la atención era el movimiento de
la Luna y su generalización conocida con el nombre de problema de los tres cuerpos.
Las siguientes generaciones de matemáticos y físicos trataron problemas de tres cuerpos
y notaron que resultaban mucho más difíciles que los problemas de dos cuerpos, hasta el
punto de darlos como imposibles.
En 1776 el matemático francés Pierre Simon de Laplace comenzó a publicar los 5
volúmenes del “Traité de Mécanique Céleste”, donde el autor afirmaba categóricamente
que, si se conociera la velocidad y la posición de todas las partículas del Universo en un
instante, se podría predecir su pasado y su futuro, esta afirmación pareció correcta
durante más de 100 años y se llegó a la conclusión de que el libre albedrío no tenía lugar
en la mecánica clásica, ya que todo estaba determinado por el estado del Universo en un
tiempo anterior. Dando lugar al determinismo laplaciano que consistía en afirmar que, si
se conocen las leyes que gobiernan los fenómenos estudiados, se conocen las
condiciones iniciales y se es capaz de calcular la solución, entonces se puede predecir
con total certeza el futuro del sistema estudiado.
Poincaré fue el primero en pensar en la posibilidad del caos. A finales del siglo
XIX Henri Poincaré (1854-1912) introdujo un nuevo punto de vista al preguntarse si
el Sistema Solar sería estable para siempre, en el sentido de un comportamiento que
dependiera sensiblemente en las condiciones iniciales. En 1903 Poincaré postulaba
acerca de lo aleatorio y del azar en los siguientes términos:
“El azar no es más que la medida de la ignorancia del hombre”
Reconociendo la existencia de fenómenos que no eran completamente aleatorios, sino
que simplemente no respondían a una dinámica lineal; aquellos donde pequeños
cambios en las condiciones iniciales conducían a enormes cambios en el resultado.
Algunas propiedades identificadas por Poincaré y que hacían imposible la predicción a
largo plazo se encontraron en la práctica en sistemas físicos tales como el clima,
la sangre fluyendo a través del corazón, las turbulencias, las formaciones geológicas, los
atascos de vehículos, las epidemias, la bolsa y la forma en que las flores florecen en un
prado.
El comienzo de la historia del caos en si se sitúa en la década de 1950 cuando se
inventaron los ordenadores y se desarrollaron algunas intuiciones sobre el
comportamiento de los sistemas no lineales. Esto es, cuando se vieron las primeras
gráficas sobre el comportamiento de estos sistemas mediante métodos numéricos. En
1963 Edward Lorenz trabajaba en unas ecuaciones, las “ecuaciones de Lorenz”, que
esperaba predijeran el tiempo en la atmósfera, y trató mediante los ordenadores de ver
gráficamente el comportamiento de sus ecuaciones y este se encontró con una figura
que ahora se conoce como atractor de Lorenz.
Pensó que se había cometido algún error al ejecutar el programa y lo intentó repetidas
veces, logrando el mismo resultado hasta que se dio cuenta de que algo pasaba con el
sistema de ecuaciones simplificado con el que estaba trabajando. Después de estudiar
detenidamente el problema y hacer pruebas con diferentes parámetros, Lorenz llegó a la
conclusión de que las simulaciones eran muy diferentes para condiciones iniciales muy
próximas. Al llegar a la misma, recordó que en el programa que él había creado para su
sistema de meteorología con la computadora Royal McBee, se podían introducir un
máximo de 3 decimales para las condiciones iniciales, aunque el programa trabajaba
con 6 decimales y los 3 últimos decimales que faltaban se introducían aleatoriamente.
Lorenz publicó sus descubrimientos en revistas de meteorología, pasando
desapercibidos durante casi una década. Pero no fue hasta 1971 donde David Ruelle y
Floris Takens propusieron una nueva teoría para la turbulencia de fluidos basada en un
atractor extraño. Años después el ecólogo teórico Robert May en 1976 encontró
ejemplos de caos en dinámica de poblaciones usando la ecuación logística discreta. A
continuación llegó el más sorprendente descubrimiento de todos de la mano de
Feigenbaum. Él descubrió que hay un conjunto de leyes universales concretas que
diferencian la transición entre el comportamiento regular y el caos, por tanto, es posible
que dos sistemas evolucionen hacia un comportamiento caótico igual.
CAOS DETERMINISTA
El caos determinista comprende una serie de fenómenos encontrados en la teoría de
sistemas dinámicos. En términos generales el caos determinista da lugar a trayectorias
asociadas a la evolución temporal de forma muy irregular y aparentemente azarosa que
sin embargo son totalmente deterministas.
Todo sistema físico cuyo estado evoluciona con el tiempo recibe el nombre de sistema
dinámico. Muchos sistemas dinámicos que funcionan con leyes deterministas sencillas
se comportan, sin embargo, de forma errática, presentando aspectos aleatorios
imposibles de predecir con el tiempo, porque la evolución de los valores que toma
alguna de sus variables presenta una apariencia caótica. Cuando esto ocurre, decimos
que estos sistemas presentan manifestaciones de caos determinista.
En general, podemos afirmar que caos y determinismo son términos contrapuestos.
Caos es sinónimo de desorden, imprevisión, descontrol, etc. En cambio, determinismo
equivale a orden, previsión y control.
Ambas teorías, la del caos y la determinista, se inician a mediados del siglo XVII,
cuando Isaac Newton (1642-1727) formuló las leyes del movimiento y de la gravitación
universal. Con su teoría, Newton explicaba y predecía el comportamiento del sistema
solar.
Isaac Newton
La Teoría determinista afirma que si se conocen las leyes que rigen un sistema físico
determinado y las condiciones iniciales, se puede predecir con certeza la evolución
futura de dicho sistema.
Uno de los grandes defensores de esta teoría fue el matemático y astrónomo francés
Pierre Simon Laplace (1749-1827), quien afirmaba que si se conoce la velocidad y la
posición de todas las partículas del Universo en un instante dado, se puede predecir su
velocidad y su posición en el futuro. Es decir, con la ley de la gravitación universal en la
mano se puede predecir el pasado y el futuro del Universo si conocemos su presente.
Pierre Simon Laplace
Sin embargo, el matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) puso en duda el
determinismo de Laplace, y se preguntó si el sistema solar sería estable para siempre.
Fue el primero en pensar en la posibilidad del caos, en el sentido de que el
comportamiento de un sistema depende de las condiciones iniciales.
Henri Poincaré
La teoría del caos estudia la evolución de los sistemas dinámicos utilizando el espacio
fásico y los atractores.
El espacio fásico o diagrama de fases es una construcción matemática que permite
representar el conjunto de posiciones y momentos conjugados (momento lineal y
momento angular) de un sistema de partículas.
Algunas veces el movimiento representado en un diagrama de fases no muestra una
trayectoria bien definida, sino que “oscila” alrededor de algún movimiento bien
definido. Cuando esto ocurre, se dice que el sistema es atraído hacia un tipo de
movimiento y que existe un atractor.
Un atractor es el conjunto al que tiende un sistema dinámico después de un tiempo
suficientemente largo. Para que el conjunto sea un atractor, las trayectorias que le sean
próximas han de permanecer así, incluso si se producen ligeras perturbaciones.
En términos geométricos, un atractor puede ser un punto, una curva o un conjunto
complicado de curvas (fractal). Este último caso es un atractor extraño, término
introducido por E. Lorenz.
En conjunto de las dos surge la teoría del caos determinista, que estudia el
comportamiento cualitativo a largo plazo de un sistema caótico determinista.
Por último, la teoría del caos determinista procura alcanzar los objetivos siguientes:
Describir los puntos fijos o puntos estables de un sistema dinámico dado. Estos
puntos son los valores de las variables, que permanecen constantes en el
transcurso del tiempo.
Comprobar si alguno de estos puntos es un atractor.
Determinar los puntos periódicos, os estados del sistema, que se repiten de
manera constante.
Aplicaciones
La teoría del caos y la teoría de sistemas dinámicos cuentan actualmente con numerosas
aplicaciones tanto en ciencias naturales como en tecnología y ciencias sociales. Durante
la segunda mitad del siglo XX, aumentó mucho la aplicación de los sistemas complejos
y la teoría del caos.
En Teoría del Caos, el tercer paradigma, se explica cómo la estadística inferencial
trabaja con modelos aleatorios para crear series caóticas predictoras para el estudio de
eventos presumiblemente caóticos en las ciencias sociales.
En meteorología
El tiempo atmosférico, además de ser un sistema dinámico (que evoluciona con el paso
del tiempo), un sistema transitivo, es muy sensible a los cambios en las variables
iniciales y sus órbitas periódicas son densas, lo que hace del tiempo un sistema
apropiado para trabajarlo con matemática caótica. La precisión de las predicciones
meteorológicas es relativa, y los porcentajes anunciados tienen poco significado sin una
descripción detallada de los criterios empleados para juzgar la exactitud de una
predicción.
Al final del siglo XX se ha vuelto común atribuirles una precisión de entre 80 y 85% en
plazos de un día. El uso de los modelos numéricos estudiados en la teoría del caos
proporcionaron una mayor exactitud de las previsiones meteorológicas en comparación
con las predicciones anteriores, realizadas por métodos subjetivos.
Antes de la aparición de la Teoría del Caos, se pensaba que para que el tiempo llegara a
ser predicho con exactitud newtoniana no era más que una cuestión de introducir más y
más variables en un ordenador lo suficientemente potente como para procesarlas. Sin
embargo, de unas pocas variables de hace tan sólo unas décadas se ha pasado a
considerar cientos de miles de variables sin conseguir la predictibilidad esperada. El
clima, como sistema caótico, ha de entenderse como un sistema impredecible dentro de
un atractor que le confiere cierto orden a través de las estaciones.
Sólo sabemos con seguridad que cada año habrá cuatro períodos con unas características
climáticas conocidas. No es esperable, conforme a la teoría del caos, que algún día
consigamos averiguar con precisión matemática el tiempo que hará al día siguiente. Las
propiedades geométricas que actualmente se las consideran causantes del carácter
caótico del tiempo atmosférico sugieren una imposibilidad práctica de predecir el
tiempo atmosférico a medio y largo plazo. El clima es sensible a pequeñas variaciones
en las condiciones iniciales y la determinación de las condiciones iniciales con exactitud
está abocado al fracaso a causa del Principio de incertidumbre de Heisenberg (la cual
impide el conocimiento con precisión de dos magnitudes físicas complementarias).
En medicina
El análisis de las series temporales procedentes de electrocardiogramas y
encefalogramas que en algunos detalles presentan detalles aparentemente aleatorios,
parecen estar generados por una dinámica que de hecho es un sistema caótico. Los
exponentes y parámetros matemáticos que caracterizan dichas series han podido ser
usados como medio de diagnóstico de ciertas patologías. Esto permite un diagnóstico
precoz de algunas de esas patologías.