Inst. Sáenz-Investigación Histórica I 2024 Mansilla
Inst. Sáenz-Investigación Histórica I 2024 Mansilla
Investigación Histórica I
Trabajo de Investigación
Candela Mansilla
2024
Índice
Introducción ........................................................................................................................................... 3
Conclusión ........................................................................................................................................... 24
Bibliografía .......................................................................................................................................... 26
Fuentes ............................................................................................................................................. 26
Bibliografía específica...................................................................................................................... 26
2
Introducción
A lo largo del presente trabajo indagaremos sobre la ausencia de la edificación del templo de
la Iglesia Mayor en la Ciudad de Vera durante el gobierno del Teniente Alonso de Vera y Aragón, El
Tupí, (1588 – 1596), remontándonos a la fundación de la actual Ciudad de Corrientes, provincia
homónima, en la República Argentina. El problema principal que nos compete es responder de qué
modo interfirió dicha ausencia sobre la vida social y espiritual de la comunidad. Con motivo de
profundizar en la cuestión, abordaremos como problema secundario cuál fue el motivo por el cual no
se logró edificar el templo durante el gobierno de El Tupí.
Como hipótesis principal sostenemos que la ausencia de la edificación del templo de la Iglesia
Mayor en la Ciudad de Vera, impidiendo el ejercicio del culto religioso católico en un espacio físico
adecuado, generó una crisis en la vida social y espiritual de la comunidad. Consideramos que la guerra
con los indígenas fue un factor clave que impidió la construcción del templo, ya que las autoridades
del Cabildo, enfocadas en la agricultura y la ganadería para salir de la crisis económica y sostener el
conflicto bélico, desviaron los recursos destinados a la edificación del templo hacia la reconstrucción
de casas y establos. Aquellos con mayor poder adquisitivo, en lugar de apoyar la edificación del
templo, financiaban la guerra para combatir a los indígenas, profundizando así la desorganización
institucional y el vacío espiritual en la comunidad.
Nuestro objetivo general es analizar la influencia que ejerció la ausencia del templo católico en
la vida comunitaria de una ciudad colonial del siglo XVI. Específicamente, buscamos comprender el
orden social y espiritual de la Ciudad de Vera a través del análisis de sus Actas Capitulares.
Tras consultar los principales autores que hondan en la temática general, debemos mencionar
que en la obra Historia Argentina: Consolidación de la labor pobladora (1600-1700) de Vicente Sierra
(1957), no es abarcado el período en el que gobierna el Teniente Alonso de Vera y Aragón, El Tupí.
Sin embargo, el autor afirma que el proceso evangelizador en templos católicos eran un factor
determinante para la consolidación del poder hispánico1, declaración que sostenemos para esta
investigación.
1
Sierra, Vicente D., Historia de la Argentina: Consolidación de la labor pobladora (1600-1700), 4ta edición, Buenos
Aires, Editorial Científica Argentina, 1957, p. 210.
3
Otra obra de Vicente Sierra que ha sido consultada es Historia de la Argentina (1492-1600)
(1956), donde se desarrolla la Fundación de Vera de las Siete Corrientes, o Corrientes2 y aborda la
relación caótica entre los indios y los fundadores, razón por la que muchos pobladores habrían querido
abandonar la ciudad: tomamos esta información para afirmar que si los ciudadanos planeaban asentarse
en otra ciudad por los conflictos con los indios, pese a que la Ciudad de Vera fue elegida por sus
recursos geográficos, no hallaban un incentivo para lograr la edificación del templo de la Iglesia
Mayor.
El último autor que forma parte de nuestro cuerpo bibliográfico, es Ernesto Maeder con su obra
La Fundación de Corrientes: Los hombres y las circunstancias (1999), donde explica el proceso
fundacional pero no menciona, al igual que los otros dos autores consultados, ninguna información
sobre el ejercicio del culto religioso fuera de la edificación del templo de la Iglesia Mayor, pero sí
focaliza en la relación entre indios y los fundadores4 y desarrolla al igual que Castello (1984) los
conflictos. Y, como no responde a la hipótesis principal, tomamos la información brindada para la
secundaria. No se hallaron otros autores que expongan el período 1588-1596 en la Ciudad de Vera.
Víctor Tau Anzoátegui en la obra Nueva Historia de la Nación Argentina (1999) aporta
definiciones que respectan al aspecto político gubernamental y administrativo propios del final del
siglo XVI, entre ellos mencionamos y utilizamos: Audiencia Real, Gobernación del Río de la Plata,
Regidor, Gobernador y Teniente.5
2
Sierra, Vicente D., Historia de la Argentina (1492-1600), Buenos Aires, Editorial Científica Argentina, 1956, pp. 412-
419.
3
Castello, Antonio E, Historia de Corrientes en Colección Historia de Nuestras Provincias, Buenos Aires, Editorial Plus
Ultra, 1984, p. 23.
4
Maeder, Ernesto, Fundación de Corrientes: Los hombres y las circunstancias, Revista Noroeste, Corrientes, 1999, pp. 7-
15.
5
Tau Anzoátegui, Víctor, Nueva Historia de la Nación Argentina, Tomo II, Academia Nacional de la Historia, Capítulo 7
“La Monarquía, poder central y poderes locales”, Buenos Aires, Editorial Planeta, 1999, pp. 220-278.
4
Roberto Di Stefano en su investigación De la cristiandad colonial a la Iglesia argentina.
Perspectiva de investigación histórica en historia religiosa de los siglos XVIII y XIX (2000), expone
los criterios significativos para el estudio de la iglesia rioplatense, siendo uno de estos la relación
inescindible entre Estado e Iglesia como particularidad del mundo colonial iberoamericano, tanto en
el plano jurídico como en el imaginario: el gobierno debe proteger la religión por estar dentro de ella6.
Lo que atente contra la Iglesia, atenta contra el orden político y social; por lo tanto, al ser la Iglesia un
ámbito de participación religiosa y de sociabilidad organizando la vida social7, nosotros sostenemos
esta exposición para exponer que al existir crisis civiles entre indios y ciudadanos va a existir una crisis
religiosa. En el caso de la Ciudad de Vera se ve reflejado en la ausencia de la edificación del templo
de la Iglesia Mayor.
Años luego, María Elena Barral en Lo religioso como dimensión de análisis en la historiografía
social sobre Hispanoamérica en el período colonial (2007) expone, de forma similar, la cuestión del
poder vigilante de la Iglesia sobre el poder político y citando la autora a Le Goff (1994) ejemplifica a
la esfera política como provincia de lo religioso8 (Barral, 2007, p. 88), empleamos este concepto para
profundizar lo propuesto por Di Stefano sobre la relación inseparable entre Estado e Iglesia y de qué
modo la crisis de uno afecta al otro. También, la investigadora explica que el atrio era lugar de reunión
comunitaria para resolver situaciones críticas, de asistencia obligatoria y para la ejecución de la
doctrina cristiana, funcionando la Iglesia como hogar de la comunidad9 y sostén jurídico de las
instituciones eclesiásticas10; con esta información reafirmamos la implicancia de la obligatoriedad de
la edificación del templo de la Iglesia Mayor, tanto para la ejecución de la doctrina cristiana como para
la reunión de la comunidad. Sin embargo, pese a que Barral plantea que bastaba con jurar frente a la
cruz11, y que en la Ciudad de Vera contaban con dicha cruz para realizarlo, consideramos
imprescindible la presencia del templo.
La ausencia del templo de la Iglesia Mayor en la Ciudad de Vera no fue solo una cuestión de
infraestructura incompleta, sino un reflejo tangible de las tensiones y desafíos que enfrentaba la
6
Di Stefano, Roberto, De la cristiandad colonial a la Iglesia argentina, Perspectiva de investigación histórica en historia
religiosa de los siglos XVIII y XIX, Salta, Universidad Nacional de Salta, 2000, pp. 3-4.
7
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 5.
8
Barral, María Elena, Lo religioso como dimensión de análisis en la historiografía social sobre Hispanoamérica en el
período colonial, Buenos Aires, Centro de Estudios e Investigaciones Laborales, 2007, p. 88.
9
Barral explica que el templo de la Iglesia funcionaba, en el contexto colonial, como refugio de la comunidad y lugar de
contención.
10
Barral, María Elena, Op. Cit., pp. 89-90.
11
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 93.
5
comunidad en medio del conflicto bélico con los guaraníes. Sin un espacio sacralizado que sirviera
como centro espiritual y de cohesión social, la capacidad del Cabildo para ejercer control y legitimidad
se vio profundamente afectada. La necesidad de desviar recursos hacia la defensa y la reconstrucción
de viviendas, en lugar de la edificación del templo, evidencia cómo las prioridades de la ciudad estaban
condicionadas por el conflicto y la constante amenaza a la seguridad, lo que impedía la consolidación
de la autoridad colonial y eclesiástica en la región.
Este trabajo se estructura en tres capítulos principales que permiten comprender de forma
progresiva los aspectos históricos, políticos, sociales y religiosos en torno a la ausencia del templo de
la Iglesia Mayor en la Ciudad de Vera. En el Capítulo I se expone el contexto regional, abordando la
fundación y los límites de la ciudad, así como las condiciones geográficas, políticas y socioeconómicas
que caracterizaron este asentamiento. En el Capítulo II, se analiza el conflicto con los pueblos
indígenas guaraníes, explorando el impacto de estos enfrentamientos en la economía y la organización
social de la comunidad. Finalmente, en el Capítulo III, se examina el funcionamiento del culto religioso
en ausencia de un templo adecuado, detallando el uso de espacios seculares para prácticas religiosas,
el rol de la cruz como símbolo de fe, y el impacto en la legitimidad eclesiástica y la cohesión social.
La conclusión retoma estos aspectos para reflejar cómo la falta de un templo afectó no solo la vida
espiritual de la comunidad, sino también su organización y estabilidad social.
12
Monje, Carlos, Metodología de la investigación cuantitativa y cualitativa, Guía didáctica, Colombia, Universidad
Surcolombiana, 2011, p. 13.
13
Monje, Carlos, Op. Cit., p. 14.
14
Monje, Carlos, Op. Cit., p. 16.
15
Monje, Carlos, Op. Cit., p. 32.
6
Capítulo I Contexto regional
Fundación y límites de la Ciudad de Vera
Sobre la fundación de la Ciudad de Vera, dictamina el Acta Capitular del día 3 de abril de 1588:
En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un
solo Dios verdadero, y de la Santísima Virgen su Madre y del Rey D. Felipe, nuestro Señor. – yo
el Licenciado D. Juan de Torres de Vera y Aragón, Adelantado, Capitan General, Justicia Mayor
y alguacil de todas estas Provincias del Río de la Plata, por su magestad; en cumplimiento de las
capitulaciones que hizo el adelantado D. Juan Ortiz de Zárate de que poblaría ciertos pueblos en
estas provincias. Fúndo y asiento y pueblo la Ciudad de Vera en el sitio que llaman de las siete
corrientes, provincia de Paraná y tapé, con los limites y términos siguientes: de las ciudades de
Asuncion, Concepción de Buena Esperanza, Santa Fe de la Vera Cruz y Salvador, Ciudad Real,
Villa Rica del Espíritu Santo San Francisco y Viasa en la costa del mar del norte, para agora y
para siem pre.16
En el fragmento citado, observamos los límites y autoridades principales de la Ciudad de Vera.
La actual ciudad de Corrientes fue fundada en una ubicación estratégica dentro de la región del Litoral
argentino, parte de la Mesopotamia. Su emplazamiento a orillas del río Paraná y cerca de la confluencia
con el río Paraguay fue una decisión clave para su desarrollo económico y social. Estos ríos no solo
facilitaban la navegación y el comercio, conectando a la ciudad con importantes centros como
Asunción y Buenos Aires, sino que también proveían recursos esenciales para la agricultura y la
ganadería. Además, la presencia de lomadas aseguraba áreas no inundables, adecuadas para el
asentamiento y el cultivo intensivo de productos como el maíz, el algodón y los cítricos17. Este entorno
natural ofrecía ventajas estratégicas tanto para la defensa como para la expansión de actividades
económicas, pero también implicaba desafíos. La elección del sitio se basaba en estas ventajas, que
buscaban convertir a la ciudad en un nodo económico clave en la región.
Como expone Tau Anzoátegui, la Ciudad de Vera respondía a la Gobernación del Río de la
Plata:
[…] extendida desde los 15° 40’ hasta los 46’’ 25’ de latitud Sur tenía por límites orientales el
meridiano de Tordesillas y el océano Atlántico. Por el occidente, llegaba hasta el meridano 62° y
desde los 34° 08’ de latitud Sur seguía por una línea ubicada a cien leguas contadas desde el
Océano Pacífico. Llegaba por el oeste hasta las gobernaciones de Santa Cruz de la Sierra y del
Tucumán. La sede de las autoridades estaba en Asunción. […] Abarcaba Buenos Aires, Santa Fe,
Corrientes y Concepción del Bermejo.18
16
Academia Nacional de la Historia, Actas Capitulares de Corrientes, Advertencia de Ricardo Levene, Introducción de
Hernán Gómez, Buenos Aires, Tomo I: años 1588 a 1646, p. 43.
17
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 410.
18
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 228.
7
Condiciones geográficas, políticas y socioeconómicas
A partir de 1535, con la instauración de las audiencias bajo la organización de los virreyes, los
letrados asumieron tareas de gobierno, hacienda, guerra y justicia, encomendadas directamente por la
Corona. Las audiencias no solo administraban justicia, sino que también podían gobernar territorios y
dictar disposiciones legales19. Hacia fines del siglo XVI, se consolidó el régimen de provincias, donde
el gobernador, asistido por sus tenientes y un modesto aparato administrativo, lideraba la gestión de
cada territorio.20
Alcalde Regidor, Procurador general de ciudad, Mayordomo de ella para que la tengan en
justicia, guardia y conservación, administrando justicia en los negocios civiles y criminales anecos
a sus oficios conforme a las cédulas y ordenanzas de Su Magestad tiene dadas a las ciudades de
las Indias para que se usen de dichos sus oficios anexos a sus cargos22
Esta asignación refleja la jerarquía administrativa de la ciudad, donde El Tupí actuaba en apoyo
al gobernador, presidiendo el cabildo y ocupándose de asuntos gubernamentales, judiciales y militares.
Su función principal era mantener la paz entre los pobladores, gestionar cuestiones relacionadas con
la guerra y organizar la logística para estos fines.23
19
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 225.
20
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 227.
21
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 230.
22
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 44.
23
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 231.
8
En la Ciudad de Vera, las autoridades locales incluían a diversos oficiales nombrados:
con acuerdo y parecer del Cabildo: Alcaldes ordinarios y de Hermandad a D. Francisco García
de Acuña y Diego Ponce de Leon; Regidores Alguacil Juan de Rojas, Martín Alonzo de Velazco y
Héctor Rodríguez, Asencio González, Estevan de Vallejos, Francisco de León, Diego Natera,
Francisco Rodriguez, Pedro Lopez; Fiel ejecutor Melchor Alonzo.24
El gobernador se ocupaba de resolver los negocios ante el escribano, quien extendía y
refrendaba los despachos y se encargaba de la custodia de los expedientes25, éste era Nicolás de
Villanueva, según firma en las Actas Capitulares y ocupaba ambos cargos. Las autoridades coloniales
eran las encargadas de gestionar las relaciones con los pueblos indígenas que habitaban en la región.
En momentos de crisis, como durante los conflictos con los indígenas, el Cabildo jugaba un papel
fundamental en la organización de la defensa y en la toma de medidas para mantener el orden y la
seguridad. Su capacidad para gestionar los recursos y movilizar a la población era clave para el
desarrollo de la ciudad, pero también reflejaba las tensiones internas que dificultaban la construcción
de proyectos colectivos, como la edificación del templo, cuando los recursos eran desviados hacia
otros fines, como la defensa y la reconstrucción de viviendas dañadas reflejando la situación de crisis
que atravesaba la ciudad.26
El conflicto con la población indígena, específicamente con los guaraníes, fue uno de los
principales desafíos que enfrentaron los colonos en la Ciudad de Vera. Los guaraníes, que habitaban
extensas regiones del Litoral, Paraguay, Uruguay y Brasil, se caracterizaban por su espíritu belicoso,
lo que dificultaba una convivencia pacífica con la población colona27. Esta tensión llevó a muchos
habitantes a cuestionar la elección del sitio para la fundación de la ciudad pese a los beneficios
geográficos con los que contaba.28
24
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 44.
25
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 231.
26
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 6.
27
Palacios, Héctor, La búsqueda por la Tierra sin Mal, el mundo guaranítico en un contexto precolonial en Cultura
América, Santiago de Chile, S.L., 2005, p. 3.
28
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 417.
29
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p.46.
9
correlación entre crisis civiles y religiosas30. Aunque se profundizará en esto en los capítulos
siguientes, es evidente que el contexto regional estaba marcado por una coexistencia tensa y conflictiva
con los guaraníes.
El contexto regional y las responsabilidades del Cabildo reflejan los esfuerzos por establecer
un sistema de defensa y gestión en la Ciudad de Vera. Sin embargo, la interacción compleja entre la
situación bélica, las necesidades administrativas y la vida espiritual muestra cómo las tensiones en la
gestión del poder afectaron la capacidad para consolidar estructuras fundamentales, como el templo.
En los próximos capítulos, analizaremos cómo estas dinámicas entre los colonos y los guaraníes
complicaron la consolidación de una estructura eclesiástica y afectaron la vida cotidiana de la
comunidad.
30
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 8.
31
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 52.
32
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1957), p. 212.
33
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 88.
10
Capítulo II Conflicto con los indios
Conflicto con los indígenas guaraníes
Desde la fundación de la Ciudad de Vera, la convivencia entre los colonos españoles y los
indígenas guaraníes estuvo marcada por tensiones y constantes enfrentamientos. Los guaraníes,
habitantes originales de la región, resistieron la expansión colonial española creando un clima de
inestabilidad que afectaba tanto la seguridad como la economía de la ciudad34. Esta situación de
conflicto recurrente no solo se manifestaba en guerrillas y ataques, sino también en un estado de alerta
permanente entre los colonos, quienes debían organizar estrategias para protegerse y mantener sus
actividades cotidianas, además de velar por la población civil que recientemente se había asentado y
debía prosperar en esas tierras.35
Las actas capitulares de la Ciudad de Vera resultan una fuente invaluable para comprender las
respuestas coloniales ante los conflictos con los guaraníes, ya que documentan no solo los
enfrentamientos militares, sino también las medidas de defensa y las alianzas estratégicas que el
Cabildo debió organizar para asegurar la supervivencia de la comunidad. Estas actas permiten observar
cómo las autoridades locales intentaron gestionar la inestabilidad constante y proteger los recursos de
la ciudad en medio de la hostilidad regional.
El acta del día 7 de julio de 1588, a tres meses de la fundación de la ciudad, revela la siguiente
información sobre los primeros encuentros bélicos con los guaraníes:
[…] Es ta dicha ciudad ba En aumento porque nos ban sirbiend En la conquista y poblacion desda
ciudad y ansi Fue nro señor servido para que se tubiese bitoria con los yndios guaranis q acian
muchos desastres por navegacion y camino. En cierta batalla que se tubo conellos y con seguida
la bitoria por ser yndios tan belicosisimos sea asegurado […] ladronean los yndios belicosos
yanpara la conserbacoin della Esta ciudad becinos y moradores de ella suplica a vra mag. Sea
serbido mandar Reformar la probision q trajo Juan caballero […] todo lo que El diere
Eneestapoblacion y conquista sea balido porqueno q den los pobladores y conquis tadores
defraudados.36
En esta acta se documenta una batalla reciente en la cual, aunque se logró una victoria sobre
los guaraníes, las autoridades señalan la continua amenaza indígena y el desafío logístico de defender
la ciudad tanto por tierra como por agua.
34
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 24.
35
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 411.
36
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 61.
11
Impacto del conflicto en la economía y la organización social
Ante este panorama, se hizo evidente que la seguridad de la ciudad requería una estrategia más
organizada y recursos adicionales. Las autoridades locales, encabezadas por el Cabildo, comenzaron a
coordinar acciones defensivas más sistemáticas, solicitando refuerzos37 y estableciendo alianzas que
fortalecieran la protección de la ciudad38. Las actas posteriores revelan la organización de la defensa
mediante la llegada de refuerzos militares39, organizó una alianza con refuerzos para castigar a los
guaraníes40 y la cooperación con otras comunidades indígenas41 que servían de aliados estratégicos en
esta lucha continua.
[…] ytrataron y platicaron y dixo El general alonso deebra que por orden deste cabildo abia ydo
ala ciudad de la asunzion atra Erso coro degente ansi de los pobladores como de otros osldados
particulares y que asi abenido con quarentasol dados caballos y ganado y hechaliga para
Elcastigo de losyndios guaranis que mataron alos Españoles enlamandioca conlos capitanes al
devera […]42
Expone cómo el general Alonso de Vera, siguiendo las instrucciones del Cabildo, organizó la
llegada de refuerzos desde Asunción. Estos refuerzos incluían cuarenta soldados, caballos y ganado,
esenciales para la defensa de la ciudad, y el castigo a los guaraníes por los ataques que habían
perpetrado anteriormente contra los españoles en las plantaciones de mandioca. Esta coordinación
militar no solo reflejaba la necesidad urgente de contar con mayor fuerza armada, sino también la
dependencia de otras ciudades para garantizar la seguridad de la ciudad.
[…] suplicamos al Señor general [Link] desandabal docampo sesirba q atento q estaciudad esta
muypobre y necesitada y quelos yndios guaranis dieron pocos dias …… en el puerto delos yndios
mavras. Y llebaran todas sus canoas y esperamos q nos vengan a hacer mal suspendapor agora
de llevar alos yndios mahomas p.a buenos aires por q conellos nos ayudamos acorreer latierra
yrredi ficar Este fuerte y aunq Ennumero seran pocos mas debeynte indios y como son
37
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 61.
38
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 100.
39
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 72.
40
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 101.
41
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 72.
42
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 72.
12
Enemigosdelos guaranis animan a otras naciones conmarcanas a ayudarnos …… necesidades
delabores. Ysi las lleba sen se desa nimarian …… q pretenden…… nuevo con decir qalos q mas
sirben alos Españoles las desnaturalizaan…… tierras y asi mismo como Estos yndios conel fabor
de los Españoles …… mal amuchasnaciones cirbumbecinas. Sabiendo que no Estaban Ensus
pueblos…… y destruyan alas mugeres Ehixos / y ansi …… como si …… yndios fal ……. Arian
Eltrato y comercio delos pasageros […]43
Quien redacta el acta subraya la importancia de mantener alianzas con otras comunidades
indígenas. El Cabildo solicitó que no se trasladara a los indios matacos a Buenos Aires, ya que eran
enemigos de los guaraníes y se habían convertido en aliados cruciales para patrullar y proteger la tierra.
La presencia de estos aliados no solo ayudaba a mantener la defensa activa, sino que también fortalecía
la moral y disuadía posibles ataques, intentando así asegurar una relativa estabilidad en un entorno
marcado por la tensión constante. Las actas del 26 de mayo de 1593 hasta el 1ro de enero de 1595 se
encuentran ausentes, afirmamos que es producto de los constantes ataques sufridos en la ciudad,
ocasionando la destrucción del Cabildo o de archivos administrativos en incendios ocasionados por
los indios, hecho que ocurrió en reiteradas ocasiones.44
El conflicto constante con los guaraníes no solo representaba una amenaza militar, sino que
también tuvo un impacto profundo en la economía de la Ciudad de Vera.45 La guerra imponía una
presión continua sobre los recursos locales, que ya eran limitados, y las actas capitulares reflejan cómo
esta situación afectaba la capacidad de sustento de la comunidad. En el acta del 14 de abril de 1593 se
menciona de manera explícita la falta de suministros:
[…] desarmados de cubiertos y otras armas de Fensibas y ofensibas opara el Sustento desta
ciudad. Y con quista delos naturales y depresente nosepueden aprobechar para cubiertos delos
caballos. De otra cosa. Por la pobresa delos pobladores.46
Esta cita evidencia la carencia de armas y equipo adecuado, tanto defensivo como ofensivo, lo
que dejaba a la ciudad en una situación de vulnerabilidad permanente. La pobreza generalizada entre
los colonos dificultaba la preparación y mantenimiento de una fuerza defensiva eficaz. Los recursos
que podrían haberse destinado a la construcción de infraestructura o al desarrollo agrícola debían ser
redirigidos para atender las necesidades urgentes de la guerra, como la adquisición de armas, caballos
y otros suministros47. Esta economía de guerra48 forzaba a la redistribución de los escasos recursos
43
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 100.
44
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 27.
45
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 28.
46
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 92.
47
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 418.
48
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 25.
13
disponibles, limitando la capacidad de la ciudad para crecer y prosperar. Además, las dificultades para
equipar adecuadamente a las fuerzas defensivas mantenían a la población en constante estado de alerta,
aumentando las tensiones sociales dentro de la comunidad colonial.
La guerra también afectaba el comercio y la agricultura, que eran las principales fuentes de
sustento para los habitantes de la Ciudad de Vera49. Las incursiones de los guaraníes y el desvío de
recursos hacia la defensa impedían que las actividades agrícolas se desarrollaran con normalidad,
provocando escasez de alimentos y productos básicos50. Esto generaba un ciclo de inestabilidad en el
que la falta de recursos para la defensa debilitaba aún más la capacidad de la ciudad para sostenerse,
mientras que la pobreza y la carencia de recursos básicos aumentaban la dependencia de refuerzos y
ayudas externas, profundizando la sensación de precariedad e inseguridad.
El impacto del conflicto entre los colonos y los indígenas guaraníes no se limitó a las batallas
y guerrillas, sino que tuvo efectos profundos y continuos en diversos aspectos de la vida en la región,
como hemos mencionado. Las actas capitulares reflejan que, además de la organización militar, se
implementaron medidas destinadas a mitigar las consecuencias sociales y económicas del
enfrentamiento. Un ejemplo de esto se encuentra en el acta del 22 de junio de 1591, que detalla
iniciativas para asegurar una distribución justa de los recursos y atender las necesidades de los más
vulnerables: En beynte y Dos dias del mes de junio de mill quis.o y noventa yun años. […] alos ys,a
ma. Tacos y buenas …… no agrabiando aningun yndio …… que demaes pa necesitasede y en tregue
…… executor. Pa q sede alos necesitados. […]51. Sin embargo, a partir de este momento se pierden
las actas, y las siguientes datan de 1592. A pesar de los esfuerzos por organizar la defensa y mantener
cierta estabilidad, la capacidad del Cabildo para gestionar estas crisis se veía limitada por las tensiones
constantes y la escasez de recursos. La ausencia de actas es algo que, como se mencionó anteriormente,
ocurrió en reiteradas ocasiones.
El conflicto prolongado también tuvo un efecto devastador en la producción agrícola, que era
fundamental para la subsistencia de la ciudad. En el acta del 3 de julio de 1595 se documenta: En
laciudad devera Entres dias delmes de Julio de milly [Link] nobenta y cinco [Link]. […] mucho daño
ensus Simenteras como por la ob……sea biste…… Esta ciudad enmucha necesi dad yseEspera qabra
[…]52 Nuevamente, se pierden las actas hasta 1596. Las incursiones de los guaraníes habían causado
49
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 412.
50
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 27.
51
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 76.
52
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 107.
14
mucho daño ensus Simenteras, señalando que las continuas agresiones afectaban directamente la
capacidad de la comunidad para producir alimentos suficientes para sostenerse. Esta situación de
inseguridad no solo mermaba la economía local, sino que también perpetuaba el ciclo de pobreza y
dependencia que impedía el desarrollo de la ciudad.
El conflicto con los guaraníes no fue un fenómeno temporal o esporádico, sino una realidad
persistente que moldeó la vida diaria de los colonos. La incapacidad para resolver las tensiones y
garantizar la seguridad a largo plazo se tradujo en un estado de fragilidad constante que afectaba la
estabilidad de la población civil. La guerra no solo definía las estrategias militares y políticas del
Cabildo, sino que también tenía repercusiones duraderas en la agricultura, el comercio y la
organización social de la ciudad53. Así, la Ciudad de Vera se mantuvo atrapada en una situación de
conflicto y vulnerabilidad que caracterizó gran parte de su desarrollo en los primeros años de su
fundación, dificultando cualquier intento de consolidación económica54 y cohesión social.
La guerra constante con los guaraníes no solo representaba un desafío militar para la Ciudad
de Vera, sino que también tuvo un impacto profundo y duradero en su economía. La necesidad de
mantener una defensa activa obligó a las autoridades a redirigir recursos esenciales hacia la compra de
armas, caballos y suministros para los soldados, dejando pocos fondos disponibles para el desarrollo
agrícola y comercial. Este desvío de recursos generó un ciclo de dependencia económica, donde la
ciudad no podía invertir en mejorar su producción y comercio, perpetuando la escasez de alimentos y
bienes básicos. La falta de un sistema económico sólido significaba que la defensa de la ciudad
dependía en gran medida de ayuda externa, debilitando aún más la autoridad del Cabildo y reflejando
una fragilidad estructural que impedía la consolidación del poder colonial.55
La falta de un templo como centro espiritual refleja no solo las dificultades económicas y
militares, sino también una crisis de cohesión social, que será explorada en el próximo capítulo. En él,
analizaremos cómo la ausencia de un lugar sacralizado afectó la práctica religiosa y la estabilidad
social en la comunidad colonial, no es solo una cuestión de infraestructura religiosa, sino un reflejo
más amplio de la fragilidad del poder colonial en la región.56 Este vacío material y simbólico
condicionó la vida cotidiana en la Ciudad de Vera, afectando tanto la fe como la gobernabilidad. En el
53
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1956), p. 417.
54
Castello, Antonio, E., Op. Cit., p. 26.
55
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 9
56
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 6.
15
próximo capítulo, exploraremos cómo esta ausencia del templo de la Iglesia Mayor profundizó la crisis
de control social, debilitando el ejercicio de la fe y la cohesión comunitaria, y veremos cómo las
autoridades intentaron, con recursos limitados, mantener el culto religioso en espacios improvisados.
16
Capítulo III El funcionamiento del culto religioso
La ausencia del templo de la Iglesia Mayor en la Ciudad de Vera durante sus primeros años de
existencia, entre 1588 y 1596, plantea un escenario inusual en el desarrollo de las ciudades coloniales
del siglo XVI. La Iglesia, que tradicionalmente cumplía una función clave no solo en la vida espiritual
de la comunidad, sino también en la organización social y en la consolidación del poder colonial, quedó
relegada a una situación de precariedad debido a los conflictos bélicos con los pueblos indígenas y las
prioridades económicas del Cabildo. La ausencia del templo en la Ciudad de Vera no solo
obstaculizaba la práctica religiosa, sino que afectaba la función integradora de la Iglesia en la vida
social y política de la comunidad. Como institución central en el mundo colonial, la Iglesia no solo
servía de espacio espiritual, sino que también organizaba la vida social, cohesionando a la comunidad
a través de rituales y normas compartidas. Así, la falta de un templo se convierte en un símbolo de
desorganización que fragmentaba la cohesión social de la población colonial, mermando la influencia
de la fe como principio organizador de la vida comunitaria y de la legitimidad del poder del Cabildo.57
La falta de un edificio consagrado para el culto tuvo un impacto directo sobre el cuerpo
eclesiástico y la vida espiritual de la ciudad. Las actas capitulares mencionan un único caso de
confesión en el Cabildo58, lo que sugiere que, en situaciones de necesidad, este espacio administrativo
se utilizaba como sustituto temporal para funciones religiosas. Sin embargo, la escasez de registros
que detallen otras prácticas religiosas formales dentro del Cabildo, junto con la falta de documentación
sobre misas, bautismos o matrimonios, indica que este arreglo fue improvisado y no estructural.
En la estructura colonial del siglo XVI, el templo no solo cumplía una función estrictamente
espiritual, sino que se erigía como un espacio clave en la organización social, jurídica y cultural de la
comunidad59. Más allá de las misas y los sacramentos, la iglesia operaba como un centro de poder y
de cohesión social, actuando como intermediaria entre la autoridad terrenal y la divina, y consolidando
el control de la Corona española sobre los territorios colonizados. Según María Elena Barral, la
presencia de la iglesia en las ciudades coloniales no solo representaba la evangelización, sino que
también constituía un símbolo de legitimidad tanto para la comunidad como para el poder político,
57
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 89.
58
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 51.
59
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 92.
17
funcionando como un refugio de estabilidad en momentos de crisis y desorganización social.60 Esta
dimensión simbólica de la iglesia fortalecía su rol como centro de encuentro comunitario, donde no
solo se llevaban a cabo actividades religiosas, sino también actos jurídicos y decisiones administrativas
que afectaban la vida cotidiana de la ciudad. Gregorio Di Stefano destaca que la función de la iglesia
en la vida colonial era inseparable del poder político; la iglesia no solo defendía el orden espiritual,
sino que servía de apoyo para el gobierno, estructurando el control social y legitimando la autoridad
del Cabildo y de la Corona.61
Las actas del 18 de mayo de 1588 revelan otro aspecto clave de la función de la iglesia en la
estructura colonial. La ausencia del templo en la Ciudad de Vera dificultaba la ejecución de la justicia
eclesiástica, generando una crisis no solo espiritual, sino también legal y administrativa. Como se
expone en el acta a continuación, las causas eclesiásticas estaban profundamente ligadas a la
60
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 93.
61
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 9.
62
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 45.
63
Tau Anzoátegui, Víctor, Op. Cit., p. 203.
64
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 46.
65
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 92.
18
administración de justicia civil, y la iglesia servía como un espacio donde ambas esferas se
entrelazaban:
E q ningu nosea osado estorbar ni ympedir Elsegir Eprosegir q nos y nros jueces por nos puestos
e qumplamos como conbenga a nro Serbicao y exequCaon dela justiCaa E q ninguna persona sea
osado de impedir ni estorbar El seguir e preseguir las apelaCaones en las Causas EcleSiasticas
[…] Se contiene Enla probi Caon Real Qsedes p acho quando Se fun do la dcha nra real audi en
Caa y en otros caSos q alla an ocurrido dela dcha governaCaon […] provinCaas dela dcha
governa Caon Sintierno Seagravidad os del as SetenCaan q contra Ellos dan las jueces Q en la
dcha governaCaon administran justiCaa […] Real audiencia por cu y as cauSas Iri…… faCa en
das y el dr° q les conpeten E cerca de esto anSido ESon muy moles tados E agraviados y por Q lo
tal aSido y es derechamente contrala jurisdiCaon Real leyes E ordenancas Q sobre ellas…… nen
y conbienen poner remedio Enello comolograv […] apedrjusti Caa pordemanda nueva haced
Equnplid so laspenas contenidas en nas leyes Reales q cerca desto disponen […] vicarios ejueces
eclesiastico e acada bno de ellos q porsu parte cumplan y hagan guardar y qunplir […]66
Así, la falta de un templo visible y accesible en la Ciudad de Vera afectaba tanto el ámbito
religioso como la percepción de seguridad y cohesión social.67 La comunidad, enfrentada al conflicto
bélico con los indígenas, la destrucción de bienes y la inseguridad constante, se vio privada de este
espacio de contención espiritual. El templo de la iglesia, al no estar presente como un centro tangible
de poder y justicia, debilitaba el sistema institucional que sostenía la legitimidad de la ciudad.68
Doy verdadero. testimonio. atodos. Los que……presente bieren como delante de mi nicolas
devnueba escruvano [Link] y del cabildo desta cudad. Lucas debalbuena pdio yrequirio al general
al° debera y aragon Justa mayor desta dicha ciudad debera y delas provincias […] que le dejase
yr libremente ala ciudad conciertas probisiones desumag y el dicho general tomo consus manos
vna probision que el Dicho balbuena hico demos tracion La beso y lapuso Encima desucabeca y
quecomo acarta y probision desurey y los Natural y como obidiente hijo de la Santa madre y glesia
dijo que estaba ……darle licencia ya siladaba y dio para que baya ensigmi ento desu biaje por
mar y por tierra conque no llebe nengunsoldado poblador […]69
Las actas revelan un hecho singular en la vida institucional de la Ciudad de Vera, al registrar
que Lucas de Balbuena realizó una confesión en el Cabildo, la cual fue tomada por el escribano y
gobernador Nicolás de Villanueva. En ausencia de un templo consagrado y ante la necesidad de
continuidad espiritual, el Cabildo, además de sus funciones civiles y administrativas, asumió
66
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., pp. 53-54.
67
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 92.
68
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 8
69
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 51.
19
temporalmente el papel de lugar para la práctica religiosa. En este contexto, Balbuena solicitó
audiencia ante Alonso de Vera y Aragón, Justicia Mayor de la ciudad, donde realizó una confesión
pública, siguiendo el protocolo que legitimaba la autoridad eclesiástica, a través de un espacio
institucional no consagrado como la iglesia.
Nicolás de Villanueva, en su rol de fedatario público, registró los detalles de la confesión, así
como el respeto que Balbuena mostró hacia las disposiciones reales y la autoridad religiosa,
evidenciando cómo las funciones espirituales se entrelazaban con las civiles en momentos de
precariedad institucional. Este evento pone de manifiesto el carácter improvisado de las gestiones
religiosas y cómo, en ausencia de una estructura eclesiástica adecuada, el Cabildo se vio obligado a
desempeñar funciones que, en condiciones normales, hubieran tenido lugar en un templo. Lo cual
generaba un sentimiento de precariedad en la vida religiosa de los habitantes, quienes no contaban con
un lugar permanente para el ejercicio de su fe. Las funciones del Cabildo, aunque improvisadas,
intentaron proporcionar una solución temporal para la comunidad, pero este espacio secular nunca
pudo cumplir plenamente con el papel del templo. 70
El uso del Cabildo como lugar de confesión es el único evento registrado en las actas capitulares
en el que se emplea el espacio público para cumplir funciones eclesiásticas. La escasez de registros
formales sobre otras ceremonias religiosas indica que el Cabildo actuaba como un recurso último,
proveyendo de un espacio secular, aunque inadecuado, para las necesidades espirituales de los
pobladores. La confesión realizada en el Cabildo refleja no solo una solución improvisada para la
comunidad, sino también una crisis de legitimidad en las instituciones, en tanto que los espacios
destinados a funciones civiles debían asumir responsabilidades eclesiásticas, lo que debilitaba la
cohesión y la autoridad del clero y del Cabildo.
70
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 94
20
intentaba infundir a la comunidad una sensación de estabilidad espiritual en medio de la inestabilidad
social y política:
Sta ciudad devera astrese dias delmes de Febrero demill y [Link] noventa y un aos De la orden
de nra sra delas emds cura y bicario desta ciudad devera dixo q abiendo bisto el citio señalado pa
la dha yglesia y lo por sumar de …… mandado dixo q como cura y bicario desta ciudad toma……y
tomo posesion del dcho citio……nseña……po sesion junta [Link] cibek sr cao y cab y…… desta
ciudad en arbole ylevante vna cruz grande hize todas las solenidades y sirimonias…… rrequiere
y lo firme de my n° al °sanches no fray baltazar gomes antemy al°sanches notario [Link] enel libro
del cabildo desta ciudad y testimonio de loqual.71
[…] por Esta presente carta. Todo nuestro poder. Cumplido bastante. Tal qual nos lo abemos
ytenemos para que El vno. Enconmencare lo a cabe El otro [Link] para …… todos los
pleytos. Causas. Ynegocios, cebiles y criminales ……ypor mober q Esta dicha ciudad aqtiene
contratados……quales quier personas ocon trasus bienes olas tales personas contra Ella En
quialquiermanera […] Ejueces Eclesiastico yseglares de quales quier partes y juridicion q sean
Eante Ellos y quales quier dellas hacer y poner todas y quales quier demandas [Link] y
[Link] citaciones. Protestaciones. Embargos. Secrestos. Ex secuciones. Prisiones. Y bentas
71
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 71.
72
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 8.
73
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 96.
21
debienes tran… y Remates dellos juramentos de calunia y desisorio En nras animas. Deberdad.
Decir pedir [Link] sean Fechos.74
Este fragmento revela cómo el Cabildo asumió responsabilidades eclesiásticas adicionales para
mantener una cierta continuidad espiritual y administrativa en la ciudad. Sin embargo, a pesar de estos
esfuerzos, las soluciones precarias, como la cruz de madera clavada en el terreno, no podían reemplazar
la influencia estructural y cohesiva que un templo físico hubiera brindado a la comunidad. Según María
Elena Barral, el templo en las ciudades coloniales no era simplemente un espacio para el culto, sino
un refugio edilicio donde la comunidad se congregaba y se legitimaba tanto el ejercicio de la fe como
la autoridad política y social de la Corona. Por ello, aunque significativa, la cruz no era suficiente para
proporcionar la misma estabilidad y cohesión que ofrecía un templo permanente.75
Las actas del 11 de agosto de 1588 revelan cómo el clero, ante esta situación, se encontraba en
una posición precaria, luchando por cumplir con sus deberes sin un lugar adecuado para ejercer sus
funciones. El fraile Francisco Navarro, administrador del obispado del Río de la Plata, se vio limitado
en su capacidad de ejercer autoridad eclesiástica en una ciudad que carecía de un centro religioso
apropiado. El documento refleja cómo Navarro, tras recibir una provisión real, intentaba cumplir sus
funciones dentro de los límites de la jurisdicción eclesiástica, aunque reconocía la dificultad de hacerlo
sin el respaldo de un templo formal:
[…] a fray [Link] navarro de mi ndigo ria administra dor jen er al Ento do Este Obis pado del
Rio dela plata por don fra y a°l geRa obispo delas dhas probinCaas EnSu persona /E abi en do le
Vis to Eleydo /lo tomo EnSus man os y la b Es O E puSo a obresuCabeza como carta Epro bi Sion
de su Rey ESeñor natural q dios guarde / En quanto al cunplimy.° dela dcba proviSion dijo q por
quantos Elperlado con qui enladcha pro bi Sion habla Esta En su obis p a do y no fuera del q aesta
cauSa pide y Suplicase la no ti fi quen al deho Obis po como á cabecca del Obis pado y a quien la
dchaproviSion to Ca y atañe como a Cabeza del dcho Obis pado y q estada ba ypiude porRespuesta
y Enquano a loz toca alas cenSuras…… y descomuniqasiones q en la dcha probiSion trata q por
la bondad dedios nolas baya alpresente y lafirmo desu nombre […]76.
El clero se encontraba en una situación de aislamiento, tratando de mantener la estructura
religiosa en un contexto de desorganización institucional. Esta falta de un centro religioso formal
reflejaba la desorganización institucional, una situación agravada por la prioridad que las autoridades
74
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 74.
75
Barral, María Elena, Op. Cit., p. 95
76
Academia Nacional de la Historia, Op. Cit., p. 59.
22
locales otorgaban a la defensa militar y la producción económica, en lugar de a la construcción del
templo. Ante las amenazas constantes de los indígenas y la necesidad de asegurar la subsistencia
mediante la producción agropecuaria, los recursos destinados a la edificación del templo se desviaron
a otros fines. Esto no solo afectó la práctica religiosa, sino que también debilitó la capacidad del
Cabildo para mantener el orden social, ya que la iglesia era fundamental para consolidar la cohesión
de los habitantes y reforzar tanto la autoridad civil como la eclesiástica.77
La imposibilidad de construir el templo en la Ciudad de Vera revelaba una crisis más profunda
en su estructura de poder. Más allá de ser un espacio para el culto, el templo simbolizaba el orden y la
legitimidad que sostenían las funciones sociales, políticas y religiosas de la ciudad.78 A diferencia de
otras ciudades coloniales que lograron superar estas dificultades mediante la colaboración entre el
clero, las autoridades locales y la Corona79, en la Ciudad de Vera esa cooperación no se concretó. Sin
un templo que centralizara el poder religioso y social, el orden en la comunidad se desmoronaba, lo
que profundizó una crisis de autoridad.80
77
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 10
78
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., pp. 9-10.
79
Sierra, Vicente D., Op. Cit. (1957), p. 213.
80
Di Stefano, Roberto, Op. Cit., p. 10.
23
Conclusión
En el Capítulo II, analizamos cómo el conflicto con los indígenas guaraníes generó una
situación de tensión constante, donde la seguridad de la colonia dependía de una movilización militar
y de defensa prácticamente ininterrumpida. Los enfrentamientos no solo resultaban en pérdidas
humanas y materiales, afectando gravemente la economía local. Los colonos, en lugar de invertir en el
desarrollo agrícola o en la construcción de infraestructura, se veían forzados a destinar gran parte de
sus recursos y esfuerzos a la defensa y a la reparación de daños causados por incursiones indígenas.
Esta situación afectaba la capacidad de la colonia para construir y mantener instituciones clave, como
el templo de la Iglesia Mayor, cuya ausencia limitaba las funciones religiosas y sociales de la
comunidad. Además, lo abordado mostró que la necesidad de responder a los ataques profundizaba un
ciclo de precariedad económica, ya que el esfuerzo por mantener la seguridad agotaba recursos
esenciales y debilitaba la cohesión social, haciendo que la ciudad se volviera aún más vulnerable a la
amenaza externa y a la inestabilidad interna.
En el Capítulo III profundizamos en cómo la ausencia del templo de la Iglesia Mayor afectó de
manera decisiva tanto la vida religiosa como la estructura social de la comunidad en la Ciudad de Vera.
La falta de un espacio sacralizado, destinado exclusivamente al culto y a la congregación, impidió a
los pobladores establecer prácticas religiosas regulares y sólidas, lo cual era esencial para su cohesión
e identidad colectiva. En respuesta, el Cabildo se vio obligado a improvisar, empleando espacios
seculares para realizar ceremonias y actos religiosos de carácter temporal, inusual y precario, como las
confesiones o las reuniones comunitarias en torno a la cruz erigida en el lugar destinado al templo. A
pesar de ello, estas soluciones improvisadas no lograban sustituir el rol central que un templo habría
tenido como eje de vida espiritual y social, ni tampoco brindaban el sentido de permanencia y
estabilidad necesarios para fortalecer la fe y la pertenencia en la comunidad.
24
Subrayamos que el templo no solo era un lugar para la práctica del culto, sino también un
símbolo de orden y legitimidad que unía las autoridades eclesiásticas y civiles. En un contexto colonial,
donde la Iglesia desempeñaba un papel central en la vida pública, la carencia de un templo representaba
la inestabilidad en la autoridad del clero y limitaba su capacidad para actuar como guía moral y
espiritual. Además, al no contar con un espacio físico que simbolizara la presencia de la fe, la
comunidad se encontró sin un referente común que promoviera la integración social y la obediencia a
las normas establecidas por el Cabildo. Considerando que hemos puesto en evidencia cómo la vida
espiritual y social estaba estrechamente interconectada y dependía de la existencia de un espacio
religioso formal, cuya ausencia profundizó la desorganización institucional y erosionó el tejido social,
llegamos a la parte final del trabajo.
En definitiva, la ausencia del templo de la Iglesia Mayor en la Ciudad de Vera no solo fue una
carencia de infraestructura, sino un reflejo de los desafíos más amplios que enfrentaba la ciudad en su
proceso de consolidación. Este vacío afectó no solo la vida religiosa, sino que debilitó la estructura
social y la legitimidad de las autoridades, poniendo en evidencia la fragilidad del control colonial en
un territorio marcado por la violencia y la necesidad de supervivencia. Así, el caso analizado permite
comprender cómo la estabilidad en los territorios coloniales dependía de un equilibrio entre los
aspectos materiales, espirituales y sociales, donde la infraestructura religiosa jugaba un rol crucial para
la cohesión comunitaria y el orden colonial.
Concluimos que el análisis de estos aspectos ha demostrado que la edificación del templo no
solo habría facilitado la práctica de la fe, sino que también habría fortalecido las bases del poder
colonial al proporcionar un espacio sacralizado que uniera las necesidades espirituales y sociales de la
comunidad. Sin esta estructura fundamental, la Ciudad de Vera se encontró en una situación de
vulnerabilidad prolongada, en la que la autoridad colonial y eclesiástica carecía del soporte simbólico
y material necesario para cimentar un orden estable. Por ello, la investigación resalta la importancia
de la infraestructura religiosa en la consolidación del dominio colonial, como una herramienta
indispensable para promover la cohesión social y afianzar la legitimidad del poder en las ciudades
coloniales.
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Bibliografía
Fuentes
Bibliografía general
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Corrientes, 1999.
Palacios, Héctor, La búsqueda por la Tierra sin Mal, el mundo guaranítico en un contexto
precolonial en Cultura América, Santiago de Chile, S.L., 2005.
Tau Anzoátegui, Víctor, Nueva Historia de la Nación Argentina, Tomo II, Academia Nacional de
la Historia, Capítulo 7 “La Monarquía, poder central y poderes locales”, Buenos Aires, Editorial
Planeta, 1999.
Bibliografía específica
Barral, María Elena, Lo religioso como dimensión de análisis en la historiografía social sobre
Hispanoamérica en el período colonial, Buenos Aires, Centro de Estudios e Investigaciones
Laborales, 2007.
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