Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA II
SENTENCIA DEFINITIVA
Expediente Nro.: 17.166/2018 (Juzg. Nº47)
AUTOS: "GOY, EMILSE BEATRIZ C/ GALENO ARGENTINA S.A. S/
DESPIDO"
VISTO Y CONSIDERANDO:
En la Ciudad de Buenos Aires, luego de deliberar, a fin de considerar los recursos
deducidos en autos y para dictar sentencia definitiva en estas actuaciones, los integrantes
de la Sala II, practicado el sorteo pertinente, en la fecha de firma indicada al pie de la
presente proceden a expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamentos
que se exponen a continuación.
La Dra. Andrea E. García Vior dijo:
I- La sentencia de primera instancia viabilizó las pretensiones
salariales, indemnizatorias y sancionatorias deducidas en el escrito inicial.
A fin de que sea revisada esa decisión por este Tribunal de
Alzada, interpuso recursos de apelación la demandada Galeno Argentina SA, en los
términos y con los alcances que explicitan en sus escritos de expresión de agravios; con
réplica de la contraria. La perito contadora apela los honorarios regulados en su favor por
considerarlos reducidos. La parte demandada apela los honorarios regulados a la
representación y patrocinio letrado de la parte actora y a la perito contadora por
considerarlos elevados..
II- Al fundamentar el recurso, la parte demandada cuestiona que
la sentenciante consideró que se encontraba acreditada la fecha de ingreso denunciada en
el escrito inicial y refiere que se efectuó una incorrecta valoración de las pruebas
producidas en autos.
En orden a ello, cabe memorar que la actora aseveró en la
demanda que ingresó a trabajar para la demandada Galeno Argentina SA en las clínicas
“Trinidad” (sitas en Bartolomé Mitre 2553 y Cerviño 4720, ambas en Capital Federal),
como médica de guardia pediátrica, realizando jornadas de trabajo de 24 horas semanales.
Explicó que su ingreso fue el 01/06/07, pero que la demandada la registró en forma tardía.
La demandada Galeno Argentina SA, en el responde afirmó
que Goy ingresó a prestar servicios en relación de dependencia cubriendo eventuales
ausencias en la guardia pediátrica, en calidad de profesional autónoma entre el 31/07/07 al
04/08, como médico prestador, y que la actora emitía facturas para percibir sus honorarios
Fecha de firma: 30/04/2025
por las prácticas médicas. Explicó que a partir del mes de abril de 2008, Goy ingresó como
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dependiente, comenzando desde ahí un desempeño continuo en cuanto a prestaciones,
jornadas y horarios.
Ahora bien, en función de los términos de la litis contestatio,
y reconocida por la demandada Galeno Argentina SA la prestación de servicios de Goy
entre el periodo del 31/07/07 hasta abril de 2008 en el marco de su actividad empresaria
(arg. art. 5 LCT), no puede escaparse que, en la especie, entra en juego la presunción iuris
tantum que establece el art. 23 de la LCT en favor de la existencia de la relación de trabajo
que la actora denunció en el inicio en sustento de sus pretensiones, por lo que correspondía
a la accionada Galeno Argentina SA aportar los elementos de juicio que permitan
desplazar sus efectos con la corroboración de que el lazo que mantuvo con la accionante,
no obedeció a un contrato de índole laboral, sino a una “locación de servicios” ajena a la
normativa del derecho del trabajo, según señalara en su responde.
Ahora bien, las testigos Juárez y Guirao ofrecidas por la parte
demandada, fueron desistidas en la audiencia del 23/02/23.
Los testigos que declararon a propuesta de la parte actora
(Gotusso, Gilabert y Mereles), dieron cuenta que Goy se desempeñó como médica en
guardia pediátrica desde la fecha de ingreso por ésta invocada (junio/2007) y que los
pacientes le pagaban a Galeno, a la obra social.
Estos testimonios resultan convictivos porque son
coincidentes y concordantes al describir la modalidad de trabajo implementada por la
demandada y porque tuvieron conocimiento directo de los hechos sobre los que declararon
en cuanto a que Goy ingresó a prestar servicios para Galeno Argentina SA en una fecha
anterior a la registrada. Además, los testigos dan suficiente razón de sus dichos en cuanto a
las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que tomaron conocimiento de los hechos
sobre los cuales deponen.
La concordancia y uniformidad de los testimonios analizados
revelan que la actora prestó servicios en favor de la accionada desde el 01/06/07, que fue
quién la contrató y dirigió y quien poseía una estructura organizativa propia, dentro de
cuyo marco de actividad se insertó la prestación de Goy.
En concreto, ninguna prueba aportó la accionada que
demuestre que la actora haya efectuado las tareas de médica pediátrica en forma autónoma.
Además se evidencia que, luego al ser contratada por Galeno Argentina SA continuó
realizando las mismas tareas que siempre, y tampoco se acreditó que los pacientes que
atendió hayan abonado su prestación directamente a la actora.
La propia demandada, en realidad, no niega la prestación de
servicios de la accionante sino que, le atribuye una naturaleza de otra índole, cuya
configuración no ha llegado a demostrar. En consecuencia, no cabe duda que la actora
prestó servicios dentro del marco de la actividad desplegada por Galeno Argentina SA con
anterioridad a la fecha en que fue contratada.
Fecha de firma: 30/04/2025
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Por otra parte, observo que la accionada no ha acreditado que
Goy contara con una auto-organización económica que permita calificarla como una
empresaria de los servicios que prestó en su favor, por lo que, a mi entender, no cabe sino
concluir que tal prestación, tuvo por causa la existencia de un contrato de trabajo desde el
01/06/07 (conf. arts. 21, 23, 25 y 26 LCT).
Como es sabido, la asunción de riesgos por parte de quien
presta un servicio es definitoria de una actividad por cuenta propia; y, por el contrario, la
ajenidad en los riesgos de quien ejecuta una determinada tarea es una nota definitoria de
una relación subordinada. En el caso, como se ha visto, no está probado que la actora haya
tenido a su cargo los riesgos inherentes en la actividad que desplegaba la demandada; de
modo tal que resulta indudable la ajenidad en el desenvolvimiento de su prestación.
En efecto, está claro que era la demandada quién designaba
las personas a quien debía asistir. Tampoco resulta relevante la circunstancia de que se
haya exigido a la actora que emitiera facturas comerciales para percibir su remuneración,
porque la modalidad implementada por la empleadora para el pago del salario no incide en
la determinación de la naturaleza del vínculo que constituye la causa fuente de la relación.
Me parece oportuno recordar que, en el ámbito del Derecho
del Trabajo, rige con vigor el principio de primacía de la realidad, al que Plá Rodríguez
definió diciendo que "… significa que en caso de discordancia entre lo que ocurre en la
práctica y lo que surge de documentos o acuerdos, debe darse preferencia a lo primero, es
decir, a lo que ocurre en el terreno de los hechos" (Los Principios del Derecho del
Trabajo, Editorial Depalma, 3ra. edición, Bs. As., 1998 p. 313) y ello es así pues, el
contrato de trabajo, encuadra en lo que De La Cueva identificó como un "contrato
realidad" (Derecho Mexicano del Trabajo, Editorial Porrúa SA, México, 1973, Tomo I, p.
383). Este principio del derecho material no puede ser soslayado por la acreditación de
algunas formalidades menores (extensión de facturas e inscripción impositiva de la
trabajadora), ya que no advierto que, más allá de aquéllas, la accionada haya acreditado la
verdadera existencia de un contrato de “locación de servicios” regido por el derecho
consuetudinario.
En esta ilación, aún cuando se hayan instrumentado las
condiciones de la alegada contratación no-laboral de la actora entre el periodo del 31/07/07
al 04/08, ello habría sido insuficiente, por sí sólo, para obviar el carácter dependiente del
vínculo, porque la calificación en esta materia es de orden público absoluto y es extraña a
la mera voluntad de las partes contratantes.
Claro resulta a esta altura del desarrollo del derecho laboral,
que sus fines tutelares no podrían cumplirse si bastase que, eventualmente, el tomador del
servicio impusiese la extensión de facturas, la inscripción tributaria de la trabajadora o la
suscripción de un mero contrato de “locación de servicios” para desbaratar, con tan
simples artilugios, todo el andamiaje protectorio que el legislador ha generado en
Fecha de firma: 30/04/2025
cumplimiento del mandato
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constitucional, precisamente, en conocimiento de que ello
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puede y suele acontecer en este especial ámbito de las relaciones personales (ver, entre
muchos otros, CNAT, Sala II, S.D. N° 101.760 del 21/05/2013 in re “Romano, Néstor
Emilio c/ Dirección de Obra Social del Servicio Penitenciario Federal”).
Por otra parte, tampoco cabe adjudicarles trascendencia
alguna a las manifestaciones que pudieran haber realizado las partes de buena o mala fe
para calificar el vínculo ni al hecho de que la accionante no realizase ningún reclamo al
respecto mientras perduró su prestación de servicios, pues ello vulneraría abiertamente el
principio de irrenunciabilidad consagrado en los arts. 12 y 58 de la LCT (más aún ante lo
sostenido por la C.S.J.N. en Fallos 310:558), y máxime cuando, como es sabido y en
virtud de lo antes explicado, el contrato de trabajo prescinde de las formas frente a la
evidencia incontrastable de los hechos. Así es que repetidamente se consideró que ni el
lugar de trabajo, ni el cumplimiento de horarios, ni la falta de exclusividad u otra serie de
elementos netamente formales, resultan determinantes por sí de la inexistencia de una
relación laboral, cuando, como en el caso, se trata de la prestación de servicios personales
e infungibles a favor y beneficio de otro, según sus órdenes e instrucciones y bajo su
dependencia jurídico-personal.
Además, como se vio, las particulares circunstancias
analizadas conducen indefectiblemente a concluir que, lejos de encontrarse desplazada la
operatividad de la presunción legislada en el art. 23 de la LCT, se encuentra
categóricamente probado que, entre los litigantes, medió un típico contrato de naturaleza
laboral (conf. arts. 21 y 22 LCT).
En definitiva, dado que no se encuentra acreditado que Goy
haya prestado sus servicios en forma autónoma como “locación de servicios” y bajo su
propia cuenta y riesgo, entre el periodo comprendido desde el 31/07/07 al 04/08, sino que,
por el contrario, se encuentra acabadamente probado que sus labores se encuadraron en un
contrato regido por la normativa laboral, todo lo cual fue válidamente invocado por Goy
quien incluso señaló que su fecha de ingreso ocurrió el 01/06/07, lo cual fue acreditado en
autos.
Toda vez que la falta de registración de la verdadera fecha de
ingreso de la actora fue válidamente invocada por la actora considero que le asistió
derecho a considerarse despedida el día 14/11/17. En consecuencia, propicio confirmar la
sentencia en cuanto viabilizó el progreso de las indemnizaciones de los artículos 232, 233
y 245 de la ley 20.744.
También corresponde confirmar el incremento previsto en el
art. 2 de la ley 25.323 toda vez que la actora cursó – sin éxito- la intimación requerida por
la norma (ver TCL obrante en hoja 5, reconocida en la respuesta enviada por la demandada
en la CD acompañada en hoja 9) y la empleadora demandada con su actitud lo obligó a
litigar.
III- Por otra parte, considero que tampoco corresponde viabilizar
Fecha de firma: 30/04/2025
los agravios de Galeno
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Argentina SA vinculados con la procedencia de las
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indemnizaciones previstas en la ley 24013. En el caso de autos, es indudable que Goy
cumplimentó con las exigencias del art. 11 de la Ley 24.013, porque intimó
fehacientemente a la empleadora para que registre la relación laboral de acuerdo a su real
fecha de ingres. Transcurrido el plazo previsto en dicha norma y en el art. 3ro. del Dec.
2725/91, sin que la demandada se aviniera a regularizar la anómala situación que
implicaba no tener registrada la relación que mantenía con la accionante, es evidente que
resulta procedente la indemnización establecida en el art. 9 de la LNE. A su vez, despido
indirecto en el cual se colocó la accionante se produjo –entre otras razones– con motivo de
la falta de regularización reclamada; por ello, también resulta procedente la duplicación
contemplada en el art. 15 de la LNE. En tal sentido, corresponde desestimar los
argumentos vertidos por la ex empleadora en el memorial recursivo.
IV- Refiere la recurrente que no corresponde la procedencia de
los rubros correspondientes a la liquidación final: días trabajados, SAC proporcional y
vacaciones no gozadas computada la incidencia del SAC, pues refiere que han sido
debidamente cancelados y abonados a la accionante.
Corresponde señalar que no se acreditó en la causa el pago de
la liquidación final, pues no existe constancia alguna de que efectivamente haya sido
debidamente cancelada mediante el recibo respectivo firmado por la trabajadora (cfr art.
138 LCT) o constancias bancarias del depósito (cfr. arts. 124 y 125 LCT). Nótese que ello
tampoco surge de algún oficio enviado a la entidad bancaria correspondiente. Por ello,
corresponde desestimar este aspecto del recurso de la demandada.
V- Por otra parte, la parte demandada cuestiona la procedencia
de la indemnización prevista en el art. 80 de la LCT, pues refiere que puso a disposición de
la accionante los certificados de ley. Si bien la demandada sostuvo haber puesto a
disposición los certificados de trabajo, ningún recaudo adoptó a fin de hacer efectiva la
entrega de dicha documentación y recién los acompañó en su responde (ver
documentación en hojas 3/6). Además, es evidente que los certificados que intentó
entregar lo contenían los verdaderos datos de la relación laboral.
Por otra parte, respecto de los argumentos vertidos por la
recurrente, mediante los cuales refiere que respecto de los certificados en el que consten
los aportes previsionales “…cabe señalar que el actor puede requerir la pertinente
información sobre los mismos a la ANSES…”, corresponde destacar que si bien la AFIP
hace ya mucho tiempo (ver Resolución General 2316/2007) aprobó la implementación de
un sistema informático a fin de que los empleadores puedan emitir el certificado del
segundo párrafo del art. 80 de la L.C.T. con sustento en las bases de datos de la ANSES
tomando en consideración lo que surge de las declaraciones juradas determinativas y
nominativas de aportes y contribuciones con destino a los distintos subsistemas de la
seguridad social, en el caso, más allá de las posibilidades de consulta que brindan las bases
de datos oficiales, la accionada no ha satisfecho su obligación en debida forma.
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Consecuentemente, propongo desestimar este aspecto del
recurso de la parte demandada.
VI- También cuestiona la parte demandada la aplicación de las
multas previstas en la ley 25323, 24013 y 25345 en atención a la entrada en vigencia de la
ley 27742, pues refiere que dichas normas se encuentran derogadas (ver agravio D.1).
Ahora bien, con sustento en la entrada en vigencia (parcial) de la ley 27742 (B.O.
8/7/2024) creo necesario señalar que el derecho al cobro de las indemnizaciones y
agravamientos indemnizatorios reclamados en función de las leyes 25345, 25323 y 24013,
ha quedado perfeccionado en el caso con notoria anterioridad a la entrada en vigencia de la
nueva normativa, por lo que siendo la sentencia emitida declarativa y no constitutiva de
derechos, se ha aplicado al presente la normativa vigente al tiempo de sucederse los hechos
sometidos a juzgamiento (art. 7 CCCN) -ver, con similar criterio, Confalonieri, Juan Ángel
en “La Proyección de los efectos derogatorios de las sanciones de acciones disvaliosas en
el derecho privado” y Lalanne, Julio E. en “La derogación de las “multas” de la Ley Bases:
¿tienen efecto retroactivo?”, ambos publicados en diario La Ley, 27/08/2024).
Por lo demás, en cuanto a la naturaleza punitiva o
sancionatoria de las indemnizaciones establecidas en la normativa invocada, remítome a lo
sostenido recientemente por esta Sala in re “Paolucci, Ana Gloria c/Tausa S.A. y otro”
(Sent. Interlocutoria del 22/8/24, Expte. 40949/19 del registro de esta Sala) respecto de la
naturaleza laboral y/o civil -no penal- de la sanción establecida en el art. 132 bis LCT
(conf. ley 25345), debiendo señalar asimismo que, por su propia denominación
(“indemnizaciones”) no cabe en modo alguno desconocerle a los créditos admitidos con
sustento en las leyes 25.323, 24.013 y 25345 carácter reparatorio del daño presunto
(reparación tarifada), por lo que la pretensión deducida al respecto ha de ser desestimada.
VII- Galeno Argentina SA cuestiona el mecanismo de
actualización que decidió aplicar la sentenciante.
Al respecto se impone señalar que a raíz de lo sostenido en la
materia por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en “García, Javier Omar y otro c/
UGOFE S.A. y otros s/ daños y perjuicios” Fallos (346:143),“Oliva, Fabio Omar c/
COMA S.A. s/ despido” (causa nro. 23.403/2016/1/RH1 del 29/2/2024) y “Lacuadra,
Jonatan Daniel c/ DIRECTV ARGENTINA S.A. y otros s/despido” (CNT
049054/2015/1/RH001, sentencia del 13/8/24), esta Sala sostuvo que corresponde
apartarse del criterio nominalista cerrado que sólo habilitaría la aplicación de las tasas de
interés que se fijen según las reglamentaciones del BCRA y, al respecto, dispuso declarar
la inconstitucionalidad de las normas que vedan la repotenciación de las deudas dinerarias
(leyes 23928 y 25561). Ello en el entendimiento que de la actualización de los créditos
laborales impagos no se deriva necesariamente una escalada inflacionaria y que
claramente la prohibición de estar a mecanismos de ajuste en períodos de elevada
Fecha de firma: 30/04/2025 depreciación monetaria resulta contraria a normas y principios de raigambre constitucional
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-arts. 14 bis, 16, 17, 75.22 CN- (v. fundamentos esgrimidos en “Villarreal, Carlos Javier
c/Syngenta Agro S.A. s/Despido” (-expediente nº 17755/2021-, S.D. del 27/8/24 y en
“Pugliese, Daniela Mariel c/Andes Líneas Aéreas” Expte 38967/22 del 28/8/24.
Ahora bien, en cuanto a los accesorios a aplicar, estaré al
criterio sostenido por este Tribunal en la causa CNT 072656/2016 “IBALO, PEDRO
MIGUEL (7) c/ TIGRE ARGENTINA S.A. Y OTROS s/ DESPIDO” en la que se
estableciera que los créditos laborales se actualicen desde su exigibilidad por el Indice de
Precios al Consumidor (IPC) informado por el INDEC y sobre su resultado se adicione un
3% anual de interés puro por igual período, con la aclaración de que, para los periodos en
los que se ha medido la variable en consideración, debe tomarse el índice oficial que
midió la variación de precios al consumidor a nivel nacional -sea cual fuere la
denominación que haya adoptado (IPC, IPCNu, IPC-GBA, etc.)-, y para los meses en que
los que no se midió por parte del INDEC tal variación, estar al denominado “IPC
alternativo” de conformidad con los datos oficiales considerados en el aplicativo elaborado
recientemente por la Oficina de Informática de esta Cámara (conforme criterio de
selección seguido por el Estado Nacional en las resoluciones n.° 5/2016, 17/2016, 45/2016,
100/2016, 152/2016 y 187/2016 del MHyFP).
En virtud de lo hasta aquí expuesto y en atención a los
intereses que decidió aplicar la sentenciante, coinciden con el criterio adoptado por esta
Sala, propongo desestimar este aspecto del recurso de la parte demandada.
VIII- Las costas de primera instancia que han sido apeladas por la
parte demandada, propongo confirmarlas en cuanto han sido impuestas a cargo de ésta, por
resultar vencida en los aspectos principales de la controversia (conf. art. 68 CPCCN);
criterio que propongo extender a las de Alzada.
IX- Finalmente, en atención al mérito y extensión de la labor
desarrollada, durante el trámite en primera instancia y a las pautas que emergen, de los
arts. 38 LO, 1, 6, 7, 9, 19 y 39 y ccs. leyes 21839/24432, del dec. 16638/57 (actualmente
contempladas en sentido análogo por los arts. 16 y ccs. de la ley 27423), considero que los
honorarios correspondientes a la representación y patrocinio letrado de la parte actora no
lucen elevados, por lo que propicio confirmarlos. A su vez, considero que los honorarios
regulados a la perito contadora lucen adecuados, por lo que propicio confirmarlos.
X- Por otra parte, con arreglo a lo establecido en el art. 30 de
la ley 27.423), habida cuenta del mérito y extensión de la labor desarrollada en esta
instancia por la representación y patrocinio letrado de la parte actora y Galeno Argentina
SA, propongo que se regulen los honorarios por esas actuaciones en el 30%, de lo que le
corresponda, por lo actuado en la instancia anterior.
El Dr. José Alejandro Sudera dijo:
Fecha de firma: 30/04/2025
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Adhiero a las conclusiones del voto precedente por análogos
fundamentos.
Por lo que resulta del acuerdo que antecede (art. 125 de la ley
18.345), el Tribunal RESUELVE: 1°) Confirmar la sentencia dictada en todo lo que
decide; 2°) Confirmar los honorarios regulados a los profesionales por su actuación
en la instancia anterior; 3°) Imponer las costas de Alzada a cargo de la parte
demandada Galeno Argentina SA; 4°) Regular los emolumentos de la representación
y patrocinio letrado de la parte actora y de la parte demandada Galeno Argentina
SA, por los trabajos realizados en esta Alzada, en el treinta por ciento (30%), de lo
que corresponde a cada una de ellas por la totalidad de lo actuado en la instancia
anterior;
Regístrese, notifíquese y devuélvase.
José Alejandro Sudera Andrea E. García Vior
Juez de Cámara Jueza de Cámara
cas
Fecha de firma: 30/04/2025
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