Contenido y Alcance Del Derecho A La Vivienda Digna en Contextos Urbanos
Contenido y Alcance Del Derecho A La Vivienda Digna en Contextos Urbanos
com/3d2n59zc
Desarrollo progresivo y
características de la vivienda
adecuada
• ADR 1202/2017
• ADR 3516/2013
Contenido y
alcance del derecho a
la vivienda
digna en contextos
urbanos
Mecanismos de
financiamiento de
carácter social para
garantizar el
derecho a la
vivienda
• ADR 587/2010
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Esta obra forma parte del acervo © Suprema Corte de Justicia de la Nación,
de la Biblioteca Jurídica Virtual, https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv Centro de Estudios Constitucionales,
Instituto de Investigaciones Jurídicas,
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UNAM
4. Contenido y alcance del derecho
a la vivienda digna en contextos urbanos
Un hombre, CLVC, promovió un juicio ordinario civil en el cual solicitó la nulidad absoluta
de un contrato de compraventa celebrado por terceros del fraccionamiento en donde
habitaba porque, en su opinión, el inmueble era propiedad del patrimonio público del
Municipio de San Pedro Garza, Nuevo León.
El juez de lo civil en Nuevo León que conoció el asunto resolvió que CLVC no había acre
ditado ser titular de un interés jurídico o legítimo, por lo que, ante su falta de legitimación
activa declaró improcedente el juicio y absolvió a la parte demanda de las prestaciones
reclamadas. Inconforme con esta resolución, CLVC promovió un recurso de apelación ante
la Sala Colegiada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Nuevo León. Esta instancia
confirmó la resolución impugnada.
Para combatir la última resolución, CLVC interpuso un juicio de amparo directo por con
siderar violados en su perjuicio los artículos 1o., 4o. sexto párrafo, 14, 16 y 17, tercer párrafo,
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Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
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UNAM
de la Constitución Federal. Esta demanda fue admitida por un tribunal colegiado en Nuevo
León, el cual determinó negar el amparo.
CLVC promovió un recurso de revisión que fue remitido por el tribunal colegiado a la
Suprema Corte de Justicia. La Corte resolvió que los argumentos expresados por CLVC
resultaban inoperantes porque no acreditaban que el contrato celebrado por terceros en el
fraccionamiento del cual es vecino le hubiera afectado de manera personal y directa,
ni le causara ninguna lesión a su derecho humano a una vivienda digna.
¿Fue adecuada la interpretación que realizó el tribunal colegiado en cuanto a los alcances
del derecho a la vivienda digna, considerando lo previsto por los artículos 4o. constitucional
y 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos?
El derecho a la vivienda digna y adecuada debe entenderse como una aptitud progresiva
de mejora de las condiciones intrínsecas de la vivienda y sus habitantes, pero también de
las condiciones urbanas que hagan posible una vida sana, productiva y digna. Una de las
Una de las vertientes de este
derecho es la seguridad jurídica
vertientes de este derecho es la seguridad jurídica de la tenencia, la cual garantiza una
de la tenencia, el cual garantiza
una protección legal contra el
protección legal contra el desahucio, hostigamiento u otras amenazas.
desahucio, hostigamiento u
otras amenazas.
Justificación del criterio
El mismo Comité ha explicado que los aspectos nodales del derecho a la vivienda son los
siguientes:
(iii) los gastos soportables, los gastos deberían ser tal que no comprometieran
la satisfacción de otras necesidades básicas;
(iv) la habitabilidad, una vivienda deberá ofrecer un espacio óptimo para sopor
tar las condiciones climáticas y riesgos externos;
Así, para la Corte, la concepción amplia y no restrictiva que debe entenderse sobre el
derecho a la vivienda digna y decorosa consagrado en el artículo 4o. constitucional no se
limita sólo a la provisión de la vivienda, como determinó el tribunal colegiado, sino que
comprende otros aspectos, como la tenencia de la propiedad donde se ubica la vivienda
(pág. 53, párr. 4).
En junio de 2006, una persona celebró un contrato de promesa de compraventa con una
inmobiliaria respecto de un departamento en el Municipio de Bahía de Banderas, en el
estado de Nayarit. La fecha pactada para la terminación del edificio fue el 30 de diciembre
de 2007, pero la construcción fue terminada varios meses después.
El juez de primera instancia no declaró la invalidez del contrato. En contra de esta deter
minación, el comprador interpuso un recurso de apelación, el cual conoció la Sala Superior
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Reformada por el Protocolo de Reformas a la Carta de la Organización de los Estados Americanos "Protocolo
de Buenos Aires".
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Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
En contra del último fallo, el comprador interpuso un juicio de amparo. El tribunal colegiado
dictó sentencia en el que concedió el amparo a efectos de que la Sala Superior realmente
contestara los argumentos planteados por el comprador, sobre todo los relacionados con
la transgresión al derecho humano a una vivienda digna y decorosa, consagrado en el
artículo 4o. constitucional.
La Sala Superior dictó una nueva sentencia, en la que nuevamente determinó confirmar la
sentencia del juez de primera instancia. Inconforme en contra de esta resolución, el com
prador promovió una segunda demanda de amparo. Argumentó que se afectaron sus
derechos protegidos por los artículos 1o., 4o., 8o., 14, 16 y 17 de la Constitución Federal,
así como los artículos 8, 9, 21 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
o también "Pacto de San José". Lo anterior porque la Sala omitió realizar un estudio de
fondo de la demanda, en la cual se sostuvo que en el contrato se había acordado la entrega
de un departamento con dos recamaras funcionales, cuando en la realidad, se entregó
una habitación y un cuarto oscuro; el cual no reúne las condiciones para ser considerado
habitacional y transgrede las disposiciones normativas de construcción.
3. ¿Se cumple este derecho cuando una persona tiene un lugar cualquiera para habitar,
sin importar sus características, o la regulación constitucional de este derecho debe inter
pretarse como un contenido mínimo?
2. El derecho a la vivienda está protegido, entre otros instrumentos, por el artículo 11,
apartado 1, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así
como el artículo 4o. constitucional. Conforme al alcance de los tratados internacionales
que se abordan el derecho a una vivienda adecuada y definen el contenido del derecho
a una vivienda digna y decorosa regulado por el artículo 4o. constitucional, este incluye
los siguientes factores: i) se debe garantizar a todas las personas; ii) no se debe interpretar
en un sentido restrictivo; iii) para que una vivienda se considere "adecuada" requiere con
tar con los elementos que garanticen un nivel mínimo de bienestar a quien la habite,
esencialmente, una infraestructura básica adecuada, que proteja de la humedad, la lluvia, el
viento, así como, riesgos estructurales, con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio
especial para preparar e ingerir los alimentos, espacio adecuado para el descanso, ilumi
nación y ventilación adecuadas, acceso al agua potable, electricidad, y drenaje; iv) los
Estados deben adoptar una estrategia nacional de vivienda e implementar las medidas
legislativas, administrativas, presupuestarias y judiciales adecuadas para la realización
plena de dicho derecho.
2. El tribunal colegiado omitió interpretar el derecho a una vivienda digna y decorosa que
establece el artículo 4o. de la Constitución federal, a la luz de los tratados internacionales
"[L]a incorporación del derecho a la vivienda digna y decorosa en la Constitución Federal La incorporación del derecho
a la vivienda digna y decorosa
deja claro que el Constituyente estableció que este derecho social fuera considerado como en la Constitución Federal deja
claro que el Constituyente
estableció que este derecho
un derecho fundamental, inherente a la dignidad del ser humano, y elemental para contar social fuera considerado como
un derecho fundamental,
con el disfrute de otros derechos fundamentales que están estrechamente relaciona inherente a la dignidad del ser
humano, y elemental para
dos, como el derecho a la salud […]." En el mismo sentido, para dar pleno cumplimiento contar con el disfrute de otros
derechos fundamentales que
a este mandato, se delegó al legislador ordinario establecer los instrumentos necesarios están estrechamente
relacionados, como el derecho
para alcanzar el objetivo que toda persona pueda disfrutar de una vivienda considerada a la salud.
(iv) La habitabilidad;
(v) La asequibilidad;
(vi) El lugar; y
El Pacto vincula a cada Estado Parte para adoptar las medidas necesarias para hacer efectivo
este derecho humano por medio de la adopción de una estrategia nacional de vivienda.
Así pues, el derecho a la vivienda se hace efectivo cuando se cuentan con recursos jurídicos
internos que permiten hacer reclamaciones o denuncias a las acciones ilegales de parti
culares o del Estado, o bien, contra cualquier tipo de discriminación en la asignación y
disponibilidad de acceso a la vivienda o sobre las reclamaciones contra propietarios acerca
de las condiciones de viviendas insalubres o inadecuadas (pág. 37, párrs. 2 y 3).
Ahora bien, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos —en el Folleto Informativo
21: "El derecho a una vivienda digna"— señala que una vivienda adecuada es más que
"cuatro paredes y un techo", y que el Pacto Internacional impone a los Estados obligaciones
sobre este tema, agrupadas en tres categorías:
c) La obligación de realizar, que vincula a los Estados para que estos adopten
las medidas legislativas, administrativas, presupuestarias, judiciales y otras
Por último, la Organización Mundial de la Salud adoptó en 1990 los Principios de Higiene
de la Vivienda, los cuales señalan las salvaguardas estructurales para evitar la transmisión de
enfermedades; esto incluye una adecuada ventilación y un buen diseño arquitectónico,
para evitar o reducir al mínimo los factores nocivos de estrés psicosocial. Es especialmente
relevante en relación con un espacio habitable suficiente, bien ventilado y alumbrado,
decentemente amueblado y equipado, y con un grado razonable de privacidad y como
didad (pág. 41, párr. 1).
(i) Es un derecho fundamental que debe ser garantizado a todas las personas;
(iv) Los Estados Parte deben tomar medidas legislativas, administrativas, presu
puestarias y judiciales adecuadas para el pleno ejercicio de este derecho, lo
que es necesario para que los gobernados puedan reclamar el incumplimiento
a las condiciones de adecuación de las viviendas (pág. 42, párr. 3).
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Discutida en la Décima Séptima sesión del Comité en Nairobi el 14 de mayo de 1999.
La Primera Sala concluyó que el derecho a la vivienda debe ser entendido como un derecho
mínimo, es decir, es necesario que se cumplan requisitos elementales para poder ser
considerado como tal. El estándar mínimo corresponde con lo señalado en los instrumentos
internacionales en la materia, el cual supone —como se ha señalado previamente— es
una infraestructura básica que proteja contra la humedad, la lluvia, el viento, así como
riesgos estructurales, con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio para preparar
alimentos y para el descanso, con iluminación y ventilación adecuadas, acceso al agua
potable, electricidad y drenaje (pág. 45, párrs. 1 y 2).
Al Estado le pertenece la
facultad de regular la política
En este sentido, al Estado le pertenece la facultad de regular la política nacional de vivienda,
nacional de vivienda, así como
determinar sus características, así como determinar sus características, en el entendido de que se deberán respetar los
en el entendido que se deberá
respectar los elementos que elementos que constituyen el estándar mínimo de una vivienda adecuada. Atendiendo a
constituyen el estándar mínimo
de una vivienda adecuada. esto, el estándar mínimo, por regla general, estará determinado por la normatividad emitida
por el Estado, de manera que sólo la vivienda que cumpla con la normatividad aplicable
podrá considerarse adecuada. Sin que pase inadvertido que esta noción es también re
cogida por el artículo 2 de la Ley de Vivienda, reglamentaria del artículo 4o. constitucional
(pág. 46, párrs. 2 y 3).
Para la Primera Sala resulta claro, entonces, que el derecho fundamental a la vivienda digna
no es equivalente, ni puede ser limitado, a contar con una vivienda de interés social, puesto
que atiende a las características mínimas con que debe contar una vivienda para ser
considerada como tal. De tal suerte, que sólo la vivienda que cumpla con la normatividad
aplicable puede ser considerara adecuada. Cualquier excepción al cumplimiento de la
normatividad tiene que estar plenamente justificada y hacerse del conocimiento del
comprador o compradora previo a su adquisición (pág. 49, párrs. 2 y 4).
La obligación de salvaguardar
este derecho no puede
En aras de cumplir con los objetivos del derecho a la vivienda digna, la obligación de
reducirse a una obligación para
el Estado, sino que se hace salvaguardar este derecho no puede reducirse a una obligación para el Estado, sino que
extensiva a los integrantes
de los sectores privado y social se hace extensiva a los integrantes de los sectores privado y social que participan en la
que participan en la promoción
y desarrollo inmobiliario. promoción y desarrollo inmobiliario, pues este derecho funciona también como un límite
al actuar de los particulares. Este derecho funciona, por un lado, como un derecho público
subjetivo y, por otro lado, como un elemento objetivo que informa y permea a todo el
ordenamiento jurídico, incluyendo las relaciones con los particulares (pág. 51, párr. 3).
El Gobierno del estado de Guanajuato implementó el programa social "Tu Casa", orientado
a dotar de una vivienda digna a personas de bajos recursos. Una persona beneficiaria del
programa celebró un contrato de compraventa con el gobierno estatal, en cuya cláusula
sexta se establecía como causal de rescisión no habitar la vivienda en un plazo mayor a
tres meses una vez recibida.
La Comisión de Vivienda estatal (la Comisión), por medio de su apoderado legal, interpuso
una demanda ordinaria civil en contra de la persona que fue beneficiada por el programa
estatal. Reclamó la rescisión del contrato de compraventa y la restitución, así como la
entrega material, real y jurídica del inmueble, además del pago de costas y gastos gene
rados por la acción judicial. La Comisión argumentó que se actualizó la causa de recisión
prevista en la cláusula sexta, inciso d), del contrato de compraventa celebrado entre la
persona beneficiaria y la Comisión.
Por su parte la persona beneficiaria del programa social sostuvo que sí ocupó el inmueble,
pero que la propiedad está alejada de los centros de trabajo y se han presentado actos
vandálicos, así como el aumento en la criminalidad en la zona y por eso no vivía ahí
de manera continua. Sostuvo la nulidad de la cláusula sexta, inciso d), del contrato de
compraventa al considerar que las partes no pueden pactar cláusulas de rescisión que no
estén previstas en la ley, y que esta cláusula contraviene sus derechos fundamentales
de libertad personal, protección a su honra y la de su familia, propiedad privada, circulación
y residencia.
El juez de primera instancia dictó una sentencia en la cual dio la razón a la Comisión. El
juez no consideró que existiera una afectación a la dignidad humana, honra y protección de
la persona ni de su familia, ni tampoco a sus derechos de libertad personal y circulación.
Tampoco reconoció una falta de seguridad en la zona, porque se habían instalado pro
tecciones en el inmueble, como barrotes en puertas y ventanas. La sentencia declaró la
rescisión del contrato y ordenó la restitución del inmueble a la Comisión.
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Unanimidad de cinco votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
¿El derecho a una vivienda digna y decorosa comprende el acceso a ciertos servicios mí
nimos, incluyendo la seguridad pública y vigilancia para proteger a sus ocupantes?
La Corte precisó que, a partir de la incorporación al artículo 4o. constitucional del derecho
a la vivienda digna y decorosa, el Poder Constituyente dejó en claro que contar con una
vivienda adecuada debía ser considerado como un derecho fundamental, inherente a la
dignidad del ser humano y elemental para contar con el disfrute de otros derechos fun
damentales. En este sentido, el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y en el artículo 11, apartado 1, del Pacto Internacional de Derechos Económi
cos, Sociales y Culturales, suscrito y ratificado por México —publicado en el Diario Oficial
de la Federación el 12 de mayo de 1981— vuelve más completo el contenido relativo
al derecho a una "vivienda adecuada" (pág. 29, párrs. 2 y 4).
(iii) Una vivienda adecuada requiere contar con elementos que garanticen un
nivel mínimo de bienestar a quien la habite, esencialmente una infraestruc
tura básica adecuada, que proteja de factores externos y riesgos, y pueda
ofrecer condiciones de habitualidad internas suficientes (iluminación, dre
naje, agua potable, electricidad, entre otros servicios).
Además, se puntualizó que los Estados deben de adoptar medidas legislativas, adminis
trativas, presupuestarias y judiciales para alcanzar una plena realización de este derecho.
Se destaca que los recursos jurídicos y mecanismos judiciales son nodales para que los
gobernados puedan reclamar el incumplimiento a esta prerrogativa, cuando las condi
ciones no sean las más adecuadas para ejercitar el derecho humano a la vivienda
adecuada.
Por otro lado, en el ámbito nacional, la Corte había resuelto antes que el artículo 4o. cons
titucional supone un derecho mínimo que las personas deben disfrutar respecto a una
vivienda para que sea considerada como digna y decorosa. Estas características de habi
tabilidad consisten en una infraestructura adecuada que proteja contra los factores exter
nos y riesgos; que cuente con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio especial para
preparar e ingerir los alimentos, espacio adecuado para el descanso, iluminación y venti
lación adecuada; y que tenga acceso a agua potable, electricidad y drenaje, ya que éstas
no son exclusivamente aplicables a la vivienda popular, sino a todo tipo de vivienda (pág.
31, párr. 3).
La Primera Sala consideró que el artículo 4o. constitucional no determina el contenido del
derecho a una vivienda digna y decorosa, sino que es necesario dotarlo de contenido
conforme a la interpretación que se ha realizado sobre el derecho a la vivienda en rela
ción con los tratados internacionales que ha celebrado el Estado mexicano (pág. 36, párr. 2).
Ahora bien, de la citada Observación General No. 4 del Comité DESC de las Naciones
Unidas (CESCR, por sus siglas en inglés) puede deducirse que los elementos para que una
(i) Seguridad jurídica, condición que garantice una protección legal contra el
desahucio, el hostigamiento u otras amenazas, y sólo ante situación que
estén legalmente justificadas se puede solicitar el desalojo de la vivienda,
lo cual debe acontecer de manera lícita, razonable y proporcionada;
Sobre el mismo sentido, los Lineamientos en Aspectos Prácticos respecto del Derecho
Humano a la Vivienda Adecuada, elaborados por el Comité de Asentamientos Humanos
de las Naciones Unidas, señalan que los Estados tienen que asegurar que las viviendas
Este derecho humano no se
reduce a la adecuación de la tengan acceso a la prestación de servicios como la recolección de basura, transporte
estructura, sino que implica el
acceso sostenible y no público, servicios de emergencia, salud y educación. De tal manera que este derecho
discriminatorio a los servicios
fundamentales en materia de humano requiere el acceso sostenible y no discriminatorio a los servicios fundamentales
salud, seguridad, comodidad
y alimentación. en materia de salud, seguridad, comodidad y alimentación (pág. 40, párrs. 2 y 3).
La Primera Sala determinó así que "no es posible afirmar que el Estado cumple con su
obligación de proporcionar las condiciones para obtener una vivienda digna y adecuada
Para la Corte resulta evidente que no puede considerarse una vivienda digna y decorosa No puede considerarse una
vivienda digna y decorosa o
adecuada aquella que no tenga
o adecuada aquella que no tenga acceso a servicios de seguridad pública. En este caso, acceso a servicios de seguridad
pública.
el Estado —por medio de la Comisión de Vivienda estatal— está condicionando el apoyo
a la persona beneficiada por el programa social a que resida en un lugar sin otorgarle
acceso a los servicios destinados a proteger la seguridad personal y física de su persona
y familia. En ese tenor, la obligación de habitar el inmueble dentro de los tres meses
siguientes a su recepción sólo puede ser exigible cuando la Comisión de Vivienda del
Estado de Guanajuato demuestre que el inmueble tiene acceso a servicios de seguridad
pública y vigilancia, cuestión que no quedó demostrada en el juicio (pág. 44, párr. 1, 3).
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Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministra Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Precedentes en el mismo
sentido: Amparo en Revisión 436/2010, Amparo Directo en Revisión 1794/2009 y Amparo Directo en Revisión
1535/2009.
Más adelante el trabajador demandó por vía ordinaria civil al INFONAVIT, solicitando la
declaración de la nulidad absoluta de las cláusulas primera y tercera del contrato; la de
claración judicial de que se había pagado en su totalidad el crédito de interés social; y que
se hiciera la restitución de las cantidades de dinero cobradas en exceso. Además, demandó
la liberación de la hipoteca impuesta al inmueble y el pago de daños y perjuicios. El juez
de primera instancia absolvió al INFONAVIT de todos los reclamos expresados en la de
manda. Esta sentencia fue confirmada en una apelación ante la Séptima Sala Civil del
Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán.
La Corte resolvió que los artículos 44 y 42, fracción II, de la Ley del INFONAVIT en los cuales
se prevé un mecanismo de financiamiento de crédito de carácter social para la adquisición
de viviendas de interés social no son inconstitucionales. Esto es así porque la Corte estimó
que la interpretación del adjetivo "barato" —estatuido en el artículo 123, apartado A, frac
ción XII— sólo puede ser entendido cuando se tiene un parámetro de comparación. Así,
la Corte comparó diferentes indicadores económicos para resolver que, efectivamente, el
mecanismo del INFONAVIT era coherente con la disposición constitucional.
La Suprema Corte consideró que el INFONAVIT no tiene como objetivo obtener un lucro
de los créditos otorgados, sino que usa una estructura legal mutualista que permite al
Instituto cumplir con la finalidad constitucional establecida. Esto es, el financiamiento que
haga posible a los trabajadores obtener crédito barato para adquisición de propiedades,
o la construcción, reparación, ampliación o mejoramiento de sus viviendas (pág. 24, párr. 1).
De esta manera se garantiza lo establecido en el artículo 123, apartado A, que encuentra
correspondencia sobre el derecho fundamental a la vivienda digna y adecuada, que es
tablece el artículo 4o. constitucional.
La Primera Sala estimó que la función del INFONAVIT es administrar el Fondo Nacional de
Vivienda, de tal manera que el Fondo y el Instituto son dos entes diferentes, pero unifica
dos, con el objetivo de otorgar créditos baratos y suficientes para que los trabajadores
puedan adquirir vivienda en propiedad o mejorar las condiciones de las ya adquiridas.
Para lograr estos fines, resulta necesario que el INFONAVIT prevea mecanismos para otorgar
el mayor número de créditos posibles para que la clase trabajadora pueda acceder a un
crédito barato. Por esa razón, la Corte considera imprescindible minorar la pérdida infla
cionaria que ha sufrido el dinero prestado a los trabajadores que ya cuentan con el crédito.
Además, que existe la obligación expresa, en el artículo 39 de la Ley del INFONAVIT, para
que el dinero de los trabajadores genere un interés que sea superior a los incrementos
del salario mínimo (pág. 33, párrs. 1 y 3). Para cumplir con esta obligación, se implementó
el mecanismo para que los saldos de las subcuentas tuvieran un incremento y con ello se
garantizada un mínimo rendimiento para los recursos de los trabajadores, a fin de que no
vieran mermadas sus aportaciones por efectos inflacionarios; este mecanismo está previsto
en el artículo 44 de la Ley del INFONAVIT (pág. 34, párr. 2).
Por otro lado, la Primera Sala estimó relevante interpretar el adjetivo "barato" que instituía
la Constitución; pues ni la norma fundamental ni la ley especifican qué debe entenderse
en ese vocablo. Así, se determinó que sólo se puede estimar que un objeto sea barato en
la medida que cuenta con un parámetro de comparación, es decir, se requiere comparar
con otros productos financieros similares para determinar si efectivamente es barato (pág.
35, párr. 4). Para esto, la Corte comparó el interés activo que se cobraba en México entre
1995 y 2008 y tomó como referencia la tasa de interés interbancaria de equilibrio a 28 días
durante ese periodo. Concluyó que el promedio de tasa de interés en esos 14 años fue de
17.73%, un porcentaje considerablemente menor al 4% que debe cobrar el INFONAVIT.
Asimismo, la Corte consideró que, al comparar con otras instituciones financieras, donde
La Corte estudió los parámetros establecidos para el otorgamiento de crédito a los traba
jadores —previstos en los artículos 42, fracción II y 44 de la Ley del INFONAVIT— y concluyó
que la actualización del crédito en función del aumento del salario mínimo que regía en
el Distrito Federal, no implica una vulneración al mandato constitucional de otorgar cré
ditos baratos y suficientes para la adquisición de vivienda. Asimismo, que el saldo insoluto
no podrá ser menor al 4% anual (precisamente para salvar el efecto inflacionario). Esto es
así, porque el mecanismo cumple con la finalidad que el trabajador pueda acceder a un
crédito que no resulte excesivo en relación con su ingreso y que sea suficiente para adquirir
una vivienda (pág. 38, párrs. 2 y 3). El mecanismo de otorgamiento de créditos por medio
del INFONAVIT está diseñado para que se garantice la recuperabilidad de dichos créditos
(pág. 43, párr. 2).
En conclusión, la Primera Sala, al comparar los parámetros de tasa de crédito del INFONAVIT,
el aumento al salario mínimo, la tasa TIIE y la inflación, determinó que el costo que conlleva
un crédito otorgado por el INFONAVIT —bajo la mecánica del artículo 44 de la Ley del
Instituto— es barato. Pues las condiciones del crédito por medio del INFONAVIT se en
cuentran por debajo de los implicaría el costo de un crédito comercial (Pág. 51, párrs. 2 y 3).
Además, el mecanismo previsto en el artículo 44 de la Ley del INFONAVIT no genera una
capitalización de interés para obtener un lucro desproporcional, sino que, por el contrario,
permite que los trabajadores puedan acceder a un crédito barato y suficiente para adquirir
una vivienda. Además, a diferencia de los créditos comerciales, no requieren un pago