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Contenido y Alcance Del Derecho A La Vivienda Digna en Contextos Urbanos

El documento aborda el derecho a la vivienda digna en contextos urbanos, enfatizando su interpretación amplia y progresiva según la Constitución y tratados internacionales. Se discuten casos específicos que ilustran la necesidad de garantizar no solo la provisión de vivienda, sino también condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad jurídica. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resalta que el derecho a la vivienda digna debe incluir aspectos como la tenencia segura, servicios básicos y la adecuación cultural.

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Contenido y Alcance Del Derecho A La Vivienda Digna en Contextos Urbanos

El documento aborda el derecho a la vivienda digna en contextos urbanos, enfatizando su interpretación amplia y progresiva según la Constitución y tratados internacionales. Se discuten casos específicos que ilustran la necesidad de garantizar no solo la provisión de vivienda, sino también condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad jurídica. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resalta que el derecho a la vivienda digna debe incluir aspectos como la tenencia segura, servicios básicos y la adecuación cultural.

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com/3d2n59zc

4. Contenido y alcance del derecho


a la vivienda digna en contextos urbanos

Desarrollo progresivo y
características de la vivienda
adecuada

• ADR 1202/2017
• ADR 3516/2013

Interpretación Derecho a la vivienda y acceso


constitucional y a servicios básicos, incluyendo
convencional del la seguridad pública
derecho a la
vivienda • ADR 2441/2014

Contenido y
alcance del derecho a
la vivienda
digna en contextos
urbanos

Mecanismos de
financiamiento de
carácter social para
garantizar el
derecho a la
vivienda
• ADR 587/2010

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4. Contenido y alcance del derecho
a la vivienda digna en contextos urbanos

4.1 Interpretación constitucional


y convencional del derecho a la vivienda
4.1.1 Desarrollo progresivo y características de la vivienda adecuada

SCJN, Primera Sala, Amparo Directo en Revisión 1202/2017, 28 de febrero


de 201841

Hechos del caso

Un hombre, CLVC, promovió un juicio ordinario civil en el cual solicitó la nulidad absoluta
de un contrato de compraventa celebrado por terceros del fraccionamiento en donde
habitaba porque, en su opinión, el inmueble era propiedad del patrimonio público del
Municipio de San Pedro Garza, Nuevo León.

El juez de lo civil en Nuevo León que conoció el asunto resolvió que CLVC no había acre­
ditado ser titular de un interés jurídico o legítimo, por lo que, ante su falta de legitimación
activa declaró improcedente el juicio y absolvió a la parte demanda de las prestaciones
reclamadas. Inconforme con esta resolución, CLVC promovió un recurso de apelación ante
la Sala Colegiada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Nuevo León. Esta instancia
confirmó la resolución impugnada.

Para combatir la última resolución, CLVC interpuso un juicio de amparo directo por con­
siderar violados en su perjuicio los artículos 1o., 4o. sexto párrafo, 14, 16 y 17, tercer párrafo,

41
Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.

107
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de la Constitución Federal. Esta demanda fue admitida por un tribunal colegiado en Nuevo
León, el cual determinó negar el amparo.

CLVC promovió un recurso de revisión que fue remitido por el tribunal colegiado a la
Suprema Corte de Justicia. La Corte resolvió que los argumentos expresados por CLVC
resultaban inoperantes porque no acreditaban que el contrato celebrado por terceros en el
fraccionamiento del cual es vecino le hubiera afectado de manera personal y directa,
ni le causara ninguna lesión a su derecho humano a una vivienda digna.

Problema jurídico planteado

¿Fue adecuada la interpretación que realizó el tribunal colegiado en cuanto a los alcances
del derecho a la vivienda digna, considerando lo previsto por los artículos 4o. constitucional
y 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos?

Criterio de la Suprema Corte

La concepción amplia y no restrictiva que debe entenderse sobre el derecho a la vivienda


digna y decorosa —consagrado en el artículo 4o. constitucional— mandata a las autori­
dades a establecer los instrumentos y apoyos necesarios para que se garantice este derecho
en un marco jurídico que brinde certeza jurídica a las personas. De tal suerte que no se
limita sólo a la provisión de la vivienda, como determinó el tribunal colegiado, sino que,
el derecho a la vivienda digna también comprende otros aspectos, como la tenencia de
la propiedad donde se ubica la vivienda.

El derecho a la vivienda digna y adecuada debe entenderse como una aptitud progresiva
de mejora de las condiciones intrínsecas de la vivienda y sus habitantes, pero también de
las condiciones urbanas que hagan posible una vida sana, productiva y digna. Una de las
Una de las vertientes de este
derecho es la seguridad jurídica
vertientes de este derecho es la seguridad jurídica de la tenencia, la cual garantiza una
de la tenencia, el cual garantiza
una protección legal contra el
protección legal contra el desahucio, hostigamiento u otras amenazas.
desahucio, hostigamiento u
otras amenazas.
Justificación del criterio

La Corte consideró que la interpretación que se realizó en la sentencia impugnada es


restringida en cuanto al derecho a la vivienda digna y adecuada, el cual incluye no sola­
mente aquellas obligaciones del Estado dirigidas a apoyar el derecho de las personas a
tener un lugar para vivir, sino también la necesidad de que el lugar sea seguro y per­
mita a las personas vivir en paz. La seguridad jurídica en este contexto se traduce en la
certeza a la tenencia de la vivienda en sus distintas formas (pág. 47, párrs. 1 y 2).

Esta interpretación se desprende del artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos


Económicos, Sociales y Culturales el cual no sólo reconoce el derecho de las personas a la

108 Cuadernos de Jurisprudencia


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vivienda adecuada, sino que la misma esté sujeta a una "mejora continua de las condiciones
de su existencia". En el mismo sentido, la Observación General No. 4 (1993) (E/1992/23) del
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas afirma que
no debe interpretarse de manera restrictiva, sino que el derecho a la vivienda está vincu­
lado a otros derechos humanos y a los principios fundamentales que salvaguardan el vivir
en seguridad, paz y dignidad (pág. 48, párr. 1).

El derecho a la vivienda debe entenderse como una aptitud progresiva de adecuación,


no basta la simple enunciación del derecho a la vivienda, ésta debe ser adecuada. Así, la
Comisión de Asentamientos Humanos y la Estrategia Mundial de Vivienda hasta el año
2000, en su párrafo 5, reconoció que el concepto de "vivienda adecuada" significa disponer El concepto de "vivienda
adecuada" significa disponer
de "un lugar donde poderse aislar si se desea, espacio adecuado, seguridad adecuada, de "un lugar donde poderse
aislar si se desea, espacio
iluminación y ventilación adecuadas, una infraestructura básica y una situación adecuada en adecuado, seguridad adecuada,
iluminación y ventilación
adecuadas, una infraestructura
relación con el trabajo y los servicios básicos a un costo razonable". El concepto de ade­ básica y una situación adecuada
en relación con el trabajo y los
cuación es particularmente significativo con el derecho a la vivienda, puesto que sirve servicios básicos a un costo
razonable"
para subrayar una serie de factores que hay que tener en cuenta al determinar si consti­
tuyen una "vivienda adecuada" (pág. 48, párr. 6).

El mismo Comité ha explicado que los aspectos nodales del derecho a la vivienda son los
siguientes:

(i) la seguridad jurídica de la tenencia, el cual garantiza una protección legal


contra el desahucio, el hostigamiento u otras amenazas;

(ii) la disponibilidad de servicios e infraestructura, una vivienda adecuada debe


contener ciertos servicios indispensables para la salud, seguridad, comodi­
dad y nutrición;

(iii) los gastos soportables, los gastos deberían ser tal que no comprometieran
la satisfacción de otras necesidades básicas;

(iv) la habitabilidad, una vivienda deberá ofrecer un espacio óptimo para sopor­
tar las condiciones climáticas y riesgos externos;

(v) la asequibilidad, debe concederse a los grupos en situación de desventaja


un acceso pleno de los recursos adecuados para conseguir una vivienda;

(vi) el lugar, la vivienda debe encontrarse en un lugar que permita el acceso a


las opciones de empleo, los servicios de salud y adecuación; y

(vii) la adecuación cultural, las condiciones y políticas públicas deben permitir la


expresión de la identidad cultural y la diversidad de la vivienda (págs. 49 a
51) (énfasis en el original).

Derecho a la ciudad 109


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Asimismo, la Carta de la Organización de los Estados Americanos42 identifica como metas
de los Estados miembro proporcionar una vivienda adecuada para todos los sectores de
la población y crear condiciones urbanas que hagan posible una vida sana, productiva y
digna (artículo 31, incisos K y L), lo que se relaciona particular y directamente con el de­
recho a la vivienda adecuada (pág. 53, párr. 1).

Así, para la Corte, la concepción amplia y no restrictiva que debe entenderse sobre el
derecho a la vivienda digna y decorosa consagrado en el artículo 4o. constitucional no se
limita sólo a la provisión de la vivienda, como determinó el tribunal colegiado, sino que
comprende otros aspectos, como la tenencia de la propiedad donde se ubica la vivienda
(pág. 53, párr. 4).

La Corte estimó que, respecto al caso en concreto, no existe cuestionamiento sobre si


CLVC es titular del derecho a la vivienda digna, pero hay un problema respecto del tipo
de interés que tiene para promover la nulidad de un contrato en el que no fue parte (pág. 59,
párr. 2). En síntesis, la sentencia impugnada del tribunal colegiado contiene, en efecto, una
interpretación limitada sobre los alcances del derecho a la vivienda digna y adecuada,
pero lo cierto es que la misma es acertada al afirmar que no se advierte que se hubiera trans­
gredido el derecho humano, lesionando de manera directa e inmediata al afectado.

SCJN, Primera Sala, Amparo Directo en Revisión 3516/2013, 22 de enero


de 201443

Hechos del caso

En junio de 2006, una persona celebró un contrato de promesa de compraventa con una
inmobiliaria respecto de un departamento en el Municipio de Bahía de Banderas, en el
estado de Nayarit. La fecha pactada para la terminación del edificio fue el 30 de diciembre
de 2007, pero la construcción fue terminada varios meses después.

En agosto de 2008, la persona compradora demandó la nulidad absoluta del contrato de


promesa de compraventa. Sostuvo que había existido error, ya que había pretendido
adquirir un departamento de dos recámaras habitables y reclamó la ilicitud en el objeto
indirecto del contrato, por edificarse en contra de las disposiciones del orden público.

El juez de primera instancia no declaró la invalidez del contrato. En contra de esta deter­
minación, el comprador interpuso un recurso de apelación, el cual conoció la Sala Superior

42
Reformada por el Protocolo de Reformas a la Carta de la Organización de los Estados Americanos "Protocolo
de Buenos Aires".
43
Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.

110 Cuadernos de Jurisprudencia


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del Supremo Tribunal de Justicia estatal, quien resolvió confirmar la resolución del juez de
primera instancia.

En contra del último fallo, el comprador interpuso un juicio de amparo. El tribunal colegiado
dictó sentencia en el que concedió el amparo a efectos de que la Sala Superior realmente
contestara los argumentos planteados por el comprador, sobre todo los relacionados con
la transgresión al derecho humano a una vivienda digna y decorosa, consagrado en el
artículo 4o. constitucional.

La Sala Superior dictó una nueva sentencia, en la que nuevamente determinó confirmar la
sentencia del juez de primera instancia. Inconforme en contra de esta resolución, el com­
prador promovió una segunda demanda de amparo. Argumentó que se afectaron sus
derechos protegidos por los artículos 1o., 4o., 8o., 14, 16 y 17 de la Constitución Federal,
así como los artículos 8, 9, 21 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
o también "Pacto de San José". Lo anterior porque la Sala omitió realizar un estudio de
fondo de la demanda, en la cual se sostuvo que en el contrato se había acordado la entrega
de un departamento con dos recamaras funcionales, cuando en la realidad, se entregó
una habitación y un cuarto oscuro; el cual no reúne las condiciones para ser considerado
habitacional y transgrede las disposiciones normativas de construcción.

El tribunal colegiado negó el amparo. El comprador afectado interpuso un recurso de


re­visión, el cual fue remitido a la Suprema Corte de Justicia. La Corte resolvió que el derecho
a la vivienda digna no puede reducirse a un mero lugar en el cual pueden vivir las personas,
sino que el espacio debe contar con las condiciones adecuadas de habitabilidad, lo que
supone un estándar jurídico mínimo.

Problemas jurídicos planteados

1. ¿El derecho a la vivienda digna y decorosa reconocido en el artículo 4o. constitucional


está limitado a la vivienda popular o a las personas que carecen de una vivienda?

2. ¿Cuál es el contenido del derecho humano a la vivienda digna y decorosa?

3. ¿Se cumple este derecho cuando una persona tiene un lugar cualquiera para habitar,
sin importar sus características, o la regulación constitucional de este derecho debe inter­
pretarse como un contenido mínimo?

Criterios de la Suprema Corte

1. El derecho a la vivienda digna y decorosa no puede ser interpretado de manera restric­


tiva. Si bien el artículo 4o. constitucional en su origen tuvo como objetivo satisfacer una
necesidad colectiva de las poblaciones vulnerables, resulta restrictivo entender que este

Derecho a la ciudad 111


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derecho sea exclusivo de quienes posean una vivienda popular. No hay duda de que las
personas en estado de vulnerabilidad requieren de una protección reforzada, pero eso no
conlleva a pensar que el derecho a la vivienda digna sea exclusivo de ese sector de la
población.

2. El derecho a la vivienda está protegido, entre otros instrumentos, por el artículo 11,
apartado 1, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así
como el artículo 4o. constitucional. Conforme al alcance de los tratados internacionales
que se abordan el derecho a una vivienda adecuada y definen el contenido del derecho
a una vivienda digna y decorosa regulado por el artículo 4o. constitucional, este incluye
los siguientes factores: i) se debe garantizar a todas las personas; ii) no se debe interpretar
en un sentido restrictivo; iii) para que una vivienda se considere "adecuada" requiere con­
tar con los elementos que garanticen un nivel mínimo de bienestar a quien la habite,
esencialmente, una infraestructura básica adecuada, que proteja de la humedad, la lluvia, el
viento, así como, riesgos estructurales, con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio
especial para preparar e ingerir los alimentos, espacio adecuado para el descanso, ilumi­
nación y ventilación adecuadas, acceso al agua potable, electricidad, y drenaje; iv) los
Estados deben adoptar una estrategia nacional de vivienda e implementar las medidas
legislativas, administrativas, presupuestarias y judiciales adecuadas para la realización
plena de dicho derecho.

3. Lo que dispone el artículo 4o. de la Constitución es un derecho mínimo: el derecho fun­


damental a una vivienda que cumpla con los requisitos elementales para poder ser con­
siderada como tal. Los requisitos elementales indicados en la sentencia fijan un estándar
mínimo con el que debe cumplir toda vivienda para poder ser considerada adecuada.

Justificación de los criterios

1. El derecho fundamental a la vivienda digna y decorosa establecido en el artículo 4o.


constitucional, si bien originalmente tuvo como objetivo satisfacer una necesidad colectiva,
no puede entenderse como exclusivo de quienes posean una vivienda popular. No hay
duda de que las personas en estado de vulnerabilidad requieren de una protección refor­
zada, pero eso no conlleva a pensar que el derecho a la vivienda digna sea exclusivo de
ese sector de la población (pág. 43, párrs. 4 y 5).

El derecho a la vivienda digna y decorosa o adecuada protege a todas las personas,


pues corresponde a todo ser humano en lo individual por ser una condición inherente a
su dignidad, sin desconocerse que es también una necesidad familiar básica (pág. 44,
párrs. 2 y 3).

2. El tribunal colegiado omitió interpretar el derecho a una vivienda digna y decorosa que
establece el artículo 4o. de la Constitución federal, a la luz de los tratados internacionales

112 Cuadernos de Jurisprudencia


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de los que el Estado mexicano es parte, especialmente porque limitó su interpretación a
las condiciones aplicables a la vivienda popular, a pesar de que el derecho a la vivienda
es más amplio y aplica a cualquier tipo de vivienda (pág. 31, párr. 3).

"[L]a incorporación del derecho a la vivienda digna y decorosa en la Constitución Federal La incorporación del derecho
a la vivienda digna y decorosa
deja claro que el Constituyente estableció que este derecho social fuera considerado como en la Constitución Federal deja
claro que el Constituyente
estableció que este derecho
un derecho fundamental, inherente a la dignidad del ser humano, y elemental para contar social fuera considerado como
un derecho fundamental,
con el disfrute de otros derechos fundamentales que están estrechamente relaciona­ inherente a la dignidad del ser
humano, y elemental para
dos, como el derecho a la salud […]." En el mismo sentido, para dar pleno cumplimiento contar con el disfrute de otros
derechos fundamentales que
a este mandato, se delegó al legislador ordinario establecer los instrumentos necesarios están estrechamente
relacionados, como el derecho
para alcanzar el objetivo que toda persona pueda disfrutar de una vivienda considerada a la salud.

como digna y decorosa (pág. 33, párrs. 1 y 2).

La Corte identificó el derecho humano a la vivienda en el artículo 25 de la Declaración


Universal de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y en el artículo 11, apartado
1, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, suscrito y rati­
ficado por México, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de mayo de 1981.
Siendo este último ordenamiento en donde se establece de manera más completa el
derecho a una "vivienda adecuada" (pág. 34, párr. 5).

La Corte sostuvo que de la interpretación gramatical de las disposiciones internacionales


se puede inferir que el derecho fundamental a la "vivienda adecuada" se reconoce a todas
las personas, a efecto de tomar las medidas más adecuadas para hacerlo efectivo (pág.
35, párr. 2). En el mismo sentido, la Observación N°4 (1991) (E/1992/23) emitida por el
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones
Unidas dispone el contenido esencial que le ha sido atribuido al derecho a la "vivienda
adecuada". De este último instrumento internacional se advierte que el derecho humano
a una vivienda adecuada tiene una importancia fundamental para el disfrute de todos los
derechos económicos, sociales y culturales. Además, es necesario que este derecho hu­
mano no se interprete en un sentido restrictivo o estricto, sino que el criterio de interpre­
tación implica la finalidad de vivir en seguridad, paz y dignidad en un lugar determinado, y
se debe garantizar a todos —sean cuales fueren sus ingresos—, lo que conlleva necesa­
riamente a adoptar un criterio amplio de interpretación de este derecho fundamental
(pág. 36, párrs. 1 y 2).

Para la Suprema Corte, a la luz de lo reconocido por la Comisión de Asentamientos Huma­


nos y la Estrategia Mundial de Vivienda hasta el año 2000 —en su capítulo II, apartado A,
párrafo 5—, la vivienda adecuada significa más que tener un techo, amerita "contar con
un espacio óptimo para la privacidad, seguridad y espacio adecuado, una infraestructura
básica adecuada y una ubicación adecuada". La calificación de adecuación que se hace
viene determinada en parte por factores sociales, económicos, culturales, climatológicos,

Derecho a la ciudad 113


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ecológicos y de otra índole. Sin embargo, el mismo Comité considera que es posible iden­
tificar algunos aspectos de ese derecho que pueden ser tomados en cuenta en cualquier
contexto para determinar una vivienda adecuada (pág. 36, párrs. 3 y 4). Esos aspectos son:

(i) La seguridad jurídica de la tenencia;

(ii) La disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura;

(iii) Que sean gastos soportables;

(iv) La habitabilidad;

(v) La asequibilidad;

(vi) El lugar; y

(vii) La adecuación cultural.

El Pacto vincula a cada Estado Parte para adoptar las medidas necesarias para hacer efectivo
este derecho humano por medio de la adopción de una estrategia nacional de vivienda.
Así pues, el derecho a la vivienda se hace efectivo cuando se cuentan con recursos jurídicos
internos que permiten hacer reclamaciones o denuncias a las acciones ilegales de parti­
culares o del Estado, o bien, contra cualquier tipo de discriminación en la asignación y
disponibilidad de acceso a la vivienda o sobre las reclamaciones contra propietarios acerca
de las condiciones de viviendas insalubres o inadecuadas (pág. 37, párrs. 2 y 3).

Ahora bien, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos —en el Folleto Informativo
21: "El derecho a una vivienda digna"— señala que una vivienda adecuada es más que
"cuatro paredes y un techo", y que el Pacto Internacional impone a los Estados obligaciones
sobre este tema, agrupadas en tres categorías:

a) La obligación de respetar, que significa que los Estados se abstengan de una


injerencia directa o indirecta en el disfrute del derecho a una vivienda
adecuada;

b) La obligación de proteger, que exige a los Estados impida la injerencia de


terceros en el goce al derecho a una vivienda adecuada, tomando medidas
legislativas para que los particulares cumplan con las normas relativas a este
derecho humano (especialmente para vincular a las empresas comerciales
a respetar los derechos humanos); y

c) La obligación de realizar, que vincula a los Estados para que estos adopten
las medidas legislativas, administrativas, presupuestarias, judiciales y otras

114 Cuadernos de Jurisprudencia


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para una defensa efectiva en caso de violación del derecho a la vivienda
adecuada (pág. 38).

Asimismo, en los Lineamientos en Aspectos Prácticos respecto del Derecho Humano a la


Vivien­da Adecuada, elaborados por el Comité de Asentamientos Humanos,44 se señaló
el compromiso para que los Estados garantizaran el acceso a los servicios básicos para las
viviendas, como son agua, electricidad, calefacción, recolección de basura, transporte
público, servicios de emergencia, salud y educación (estos elementos fueron incorporados
en el proyecto de Convención Internacional sobre el Derecho a la Vivienda) (pág. 39, párr. 4).

Por último, la Organización Mundial de la Salud adoptó en 1990 los Principios de Higiene
de la Vivienda, los cuales señalan las salvaguardas estructurales para evitar la transmisión de
enfermedades; esto incluye una adecuada ventilación y un buen diseño arquitectónico,
para evitar o reducir al mínimo los factores nocivos de estrés psicosocial. Es especialmente
relevante en relación con un espacio habitable suficiente, bien ventilado y alumbrado,
decentemente amueblado y equipado, y con un grado razonable de privacidad y como­
didad (pág. 41, párr. 1).

A partir de los anteriores instrumentos internacionales, la Corte arribó a la conclusión que


el derecho fundamental a la vivienda está reconocido plenamente como un derecho
humano. Aunque si bien estos lineamientos no son vinculantes para el Alto Tribunal, resul­
tan útiles para conocer el objetivo que persigue la comunidad internacional en torno al
derecho a la vivienda digna. De tal manera, que es posible distinguir las siguientes carac­
terísticas relativas al derecho humano a la vivienda adecuada:

(i) Es un derecho fundamental que debe ser garantizado a todas las personas;

(ii) No debe ser interpretado en un sentido restrictivo;

(iii) El carácter de "adecuado" sobre una vivienda requiere, esencialmente, de


una infraestructura que proteja de factores externos —como el viento, la
lluvia, el clima etc.—, con adecuadas instalaciones para el saneamiento,
preparación de alimentos y espacios adecuados para el esparcimiento; y

(iv) Los Estados Parte deben tomar medidas legislativas, administrativas, presu­
puestarias y judiciales adecuadas para el pleno ejercicio de este derecho, lo
que es necesario para que los gobernados puedan reclamar el incumplimiento
a las condiciones de adecuación de las viviendas (pág. 42, párr. 3).

44
Discutida en la Décima Séptima sesión del Comité en Nairobi el 14 de mayo de 1999.

Derecho a la ciudad 115


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3. Por otro parte, el contenido del derecho a la vivienda digna no debe entenderse como
el mero hecho de que las personas tengan un lugar para habitar, sino que este espacio
debe contar con las condiciones adecuadas de habitabilidad, esto es, es necesario que
cumpla con un estándar mínimo (pág. 44, párr. 5).

La Primera Sala concluyó que el derecho a la vivienda debe ser entendido como un derecho
mínimo, es decir, es necesario que se cumplan requisitos elementales para poder ser
considerado como tal. El estándar mínimo corresponde con lo señalado en los instrumentos
internacionales en la materia, el cual supone —como se ha señalado previamente— es
una infraestructura básica que proteja contra la humedad, la lluvia, el viento, así como
riesgos estructurales, con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio para preparar
alimentos y para el descanso, con iluminación y ventilación adecuadas, acceso al agua
potable, electricidad y drenaje (pág. 45, párrs. 1 y 2).

Al Estado le pertenece la
facultad de regular la política
En este sentido, al Estado le pertenece la facultad de regular la política nacional de vivienda,
nacional de vivienda, así como
determinar sus características, así como determinar sus características, en el entendido de que se deberán respetar los
en el entendido que se deberá
respectar los elementos que elementos que constituyen el estándar mínimo de una vivienda adecuada. Atendiendo a
constituyen el estándar mínimo
de una vivienda adecuada. esto, el estándar mínimo, por regla general, estará determinado por la normatividad emitida
por el Estado, de manera que sólo la vivienda que cumpla con la normatividad aplicable
podrá considerarse adecuada. Sin que pase inadvertido que esta noción es también re­
cogida por el artículo 2 de la Ley de Vivienda, reglamentaria del artículo 4o. constitucional
(pág. 46, párrs. 2 y 3).

Para la Primera Sala resulta claro, entonces, que el derecho fundamental a la vivienda digna
no es equivalente, ni puede ser limitado, a contar con una vivienda de interés social, puesto
que atiende a las características mínimas con que debe contar una vivienda para ser
considerada como tal. De tal suerte, que sólo la vivienda que cumpla con la normatividad
aplicable puede ser considerara adecuada. Cualquier excepción al cumplimiento de la
normatividad tiene que estar plenamente justificada y hacerse del conocimiento del
comprador o compradora previo a su adquisición (pág. 49, párrs. 2 y 4).

La obligación de salvaguardar
este derecho no puede
En aras de cumplir con los objetivos del derecho a la vivienda digna, la obligación de
reducirse a una obligación para
el Estado, sino que se hace salvaguardar este derecho no puede reducirse a una obligación para el Estado, sino que
extensiva a los integrantes
de los sectores privado y social se hace extensiva a los integrantes de los sectores privado y social que participan en la
que participan en la promoción
y desarrollo inmobiliario. promoción y desarrollo inmobiliario, pues este derecho funciona también como un límite
al actuar de los particulares. Este derecho funciona, por un lado, como un derecho público
subjetivo y, por otro lado, como un elemento objetivo que informa y permea a todo el
ordenamiento jurídico, incluyendo las relaciones con los particulares (pág. 51, párr. 3).

116 Cuadernos de Jurisprudencia


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4.1.2 Derecho a la vivienda y acceso a servicios básicos,
incluyendo la seguridad pública

SCJN, Primera Sala, Amparo Directo en Revisión 2441/2014, 25 de febrero


de 201545

Hechos del caso

El Gobierno del estado de Guanajuato implementó el programa social "Tu Casa", orientado
a dotar de una vivienda digna a personas de bajos recursos. Una persona beneficiaria del
programa celebró un contrato de compraventa con el gobierno estatal, en cuya cláusula
sexta se establecía como causal de rescisión no habitar la vivienda en un plazo mayor a
tres meses una vez recibida.

La Comisión de Vivienda estatal (la Comisión), por medio de su apoderado legal, interpuso
una demanda ordinaria civil en contra de la persona que fue beneficiada por el programa
estatal. Reclamó la rescisión del contrato de compraventa y la restitución, así como la
entrega material, real y jurídica del inmueble, además del pago de costas y gastos gene­
rados por la acción judicial. La Comisión argumentó que se actualizó la causa de recisión
prevista en la cláusula sexta, inciso d), del contrato de compraventa celebrado entre la
persona beneficiaria y la Comisión.

Por su parte la persona beneficiaria del programa social sostuvo que sí ocupó el inmueble,
pero que la propiedad está alejada de los centros de trabajo y se han presentado actos
vandálicos, así como el aumento en la criminalidad en la zona y por eso no vivía ahí
de manera continua. Sostuvo la nulidad de la cláusula sexta, inciso d), del contrato de
compraventa al considerar que las partes no pueden pactar cláusulas de rescisión que no
estén previstas en la ley, y que esta cláusula contraviene sus derechos fundamentales
de libertad personal, protección a su honra y la de su familia, propiedad privada, circulación
y residencia.

El juez de primera instancia dictó una sentencia en la cual dio la razón a la Comisión. El
juez no consideró que existiera una afectación a la dignidad humana, honra y protección de
la persona ni de su familia, ni tampoco a sus derechos de libertad personal y circulación.
Tampoco reconoció una falta de seguridad en la zona, porque se habían instalado pro­
tecciones en el inmueble, como barrotes en puertas y ventanas. La sentencia declaró la
rescisión del contrato y ordenó la restitución del inmueble a la Comisión.

Inconformes ambas partes con la resolución, interpusieron recursos de apelación. La Cuarta


Sala Civil del Supremo Tribunal de Justicia estatal confirmó parcialmente la sentencia.

45
Unanimidad de cinco votos. Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.

Derecho a la ciudad 117


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En desacuerdo con el último fallo, la persona beneficiaria del programa social promovió
una demanda de amparo directo. Afirmó que se afectaron sus derechos protegidos por
los artículos 1o., 4o., 17 y 27 de la Constitución Federal; el 11.1 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles, Económicos, Sociales y Culturales; entre otras disposiciones jurídicas
aplicables a este caso. El tribunal colegiado que conoció el caso negó el amparo y resolvió
que la vivienda cumplía con las condiciones de habitabilidad necesarias, aún estando
ubicada en un lugar en el cual no se encontraba garantizada la seguridad personal y física
de sus habitantes.

La persona afectada interpuso un recurso de revisión que el tribunal colegiado remitió


a la Suprema Corte de Justicia. La Corte resolvió que el tribunal interpretó de manera res­
trictiva el derecho a la vivienda digna y que era procedente otorgar el amparo, pues en
los hechos era evidente que la vivienda no contaba con las condiciones mínimas de segu­
ridad y por eso no podía estimarse como adecuada.

Problema jurídico planteado

¿El derecho a una vivienda digna y decorosa comprende el acceso a ciertos servicios mí­
nimos, incluyendo la seguridad pública y vigilancia para proteger a sus ocupantes?

Criterio de la Suprema Corte

El derecho a la vivienda estipula un mínimo de condiciones que deben sostenerse para


que una vivienda sea considerada como adecuada. Este mandato obliga al Estado disponer
los medios necesarios para evitar injerencias y lesiones en la libertad personal y colectiva.
Esto implica que este derecho no se agota en las condiciones de infraestructura inherentes
a la vivienda, necesita del acceso a servicios públicos y condiciones externas para que este
El servicio público de seguridad
y vigilancia es un rubro
derecho sea ejercitado. El servicio público de seguridad y vigilancia es un rubro necesario
necesario para considerar que
una vivienda sea adecuada.
para considerar que una vivienda sea adecuada.

Justificación del criterio

La Corte precisó que, a partir de la incorporación al artículo 4o. constitucional del derecho
a la vivienda digna y decorosa, el Poder Constituyente dejó en claro que contar con una
vivienda adecuada debía ser considerado como un derecho fundamental, inherente a la
dignidad del ser humano y elemental para contar con el disfrute de otros derechos fun­
damentales. En este sentido, el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y en el artículo 11, apartado 1, del Pacto Internacional de Derechos Económi­
cos, Sociales y Culturales, suscrito y ratificado por México —publicado en el Diario Oficial
de la Federación el 12 de mayo de 1981— vuelve más completo el contenido relativo
al dere­cho a una "vivienda adecuada" (pág. 29, párrs. 2 y 4).

118 Cuadernos de Jurisprudencia


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Sobre la misma línea, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las
Naciones Unidades ha interpretado el artículo 11.1 del Pacto y el alcance de este derecho
ha sido recogido en la Observación General No. 4 (1991) (E/1992/23). En el cual se desa­
rrollaron las características de infraestructura que una "vivienda adecuada" debe tener.
Entre el alcance que los tratados internacionales le han dado al derecho a la vivienda
adecuada se encuentran (pág. 30, párrs. 1, 2 y 3):

(i) El derecho fundamental a una vivienda adecuada se debe garantizar a todas


las personas;

(ii) No se debe interpretar en un sentido restrictivo;

(iii) Una vivienda adecuada requiere contar con elementos que garanticen un
nivel mínimo de bienestar a quien la habite, esencialmente una infraestruc­
tura básica adecuada, que proteja de factores externos y riesgos, y pueda
ofrecer condiciones de habitualidad internas suficientes (iluminación, dre­
naje, agua potable, electricidad, entre otros servicios).

Además, se puntualizó que los Estados deben de adoptar medidas legislativas, adminis­
trativas, presupuestarias y judiciales para alcanzar una plena realización de este derecho.
Se destaca que los recursos jurídicos y mecanismos judiciales son nodales para que los
gobernados puedan reclamar el incumplimiento a esta prerrogativa, cuando las condi­
ciones no sean las más adecuadas para ejercitar el derecho humano a la vivienda
adecuada.

Por otro lado, en el ámbito nacional, la Corte había resuelto antes que el artículo 4o. cons­
titucional supone un derecho mínimo que las personas deben disfrutar respecto a una
vivienda para que sea considerada como digna y decorosa. Estas características de habi­
tabilidad consisten en una infraestructura adecuada que proteja contra los factores exter­
nos y riesgos; que cuente con instalaciones sanitarias y de aseo, un espacio especial para
preparar e ingerir los alimentos, espacio adecuado para el descanso, iluminación y venti­
lación adecuada; y que tenga acceso a agua potable, electricidad y drenaje, ya que éstas
no son exclusivamente aplicables a la vivienda popular, sino a todo tipo de vivienda (pág.
31, párr. 3).

La Primera Sala consideró que el artículo 4o. constitucional no determina el contenido del
derecho a una vivienda digna y decorosa, sino que es necesario dotarlo de contenido
con­for­me a la interpretación que se ha realizado sobre el derecho a la vivienda en rela­
ción con los tratados internacionales que ha celebrado el Estado mexicano (pág. 36, párr. 2).

Ahora bien, de la citada Observación General No. 4 del Comité DESC de las Naciones
Unidas (CESCR, por sus siglas en inglés) puede deducirse que los elementos para que una

Derecho a la ciudad 119


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vivienda sea considerada adecuada, además de las condiciones de infraestructura, se
encuentran:

(i) Seguridad jurídica, condición que garantice una protección legal contra el
desahucio, el hostigamiento u otras amenazas, y sólo ante situación que
estén legalmente justificadas se puede solicitar el desalojo de la vivienda,
lo cual debe acontecer de manera lícita, razonable y proporcionada;

(ii) Asequibilidad, la posibilidad para que grupos en desvena tengan un accedo


pleno y sostenible a los recursos adecuados para conseguir una vivienda,
las políticas públicas deben asumir obligaciones para que todos tengan un
lugar seguro para vivir en paz y dignidad; y

(iii) Disponibilidad de servicios y lugar de ubicación de vivienda, una vivienda


adecuada deberá comprender servicios indispensables para la salud, la
segu­ridad, la comodidad y la nutrición, así como un acceso permanente a
los servicios de emergencia, ni tampoco ubicarse en cercanía con fuentes
de contaminación (págs. 36 a 38).

Sobre el mismo sentido, los Lineamientos en Aspectos Prácticos respecto del Derecho
Humano a la Vivienda Adecuada, elaborados por el Comité de Asentamientos Humanos
de las Naciones Unidas, señalan que los Estados tienen que asegurar que las viviendas
Este derecho humano no se
reduce a la adecuación de la tengan acceso a la prestación de servicios como la recolección de basura, transporte
estructura, sino que implica el
acceso sostenible y no público, servicios de emergencia, salud y educación. De tal manera que este derecho
discriminatorio a los servicios
fundamentales en materia de humano requiere el acceso sostenible y no discriminatorio a los servicios fundamentales
salud, seguridad, comodidad
y alimentación. en materia de salud, seguridad, comodidad y alimentación (pág. 40, párrs. 2 y 3).

El derecho a una vivienda


adecuada no se agota en una
Para la Suprema Corte el derecho a una vivienda adecuada no se agota en una infraes­
infraestructura apropiada para
ser habitada. Requiere, además,
tructura apropiada para ser habitada. Pues, requiere, además, de servicios públicos otor­
de servicios públicos otorgados
por el Estado; pues "de nada gados por el Estado; ya que "de nada sirve una infraestructura si no tiene acceso a servicios
sirve una infraestructura si no
tiene acceso a servicios básicos", básicos", como son, la iluminación pública, sistemas de alcantarillado, recolección de
como son, la iluminación
pública, sistemas de basura, transporte público, servicios de emergencia y seguridad y centros de trabajo a
alcantarillado, recolección
de basura, transporte público, una distancia razonable (pág. 41, párrs. 2 y 3). Esta coyuntura es recogida incluso por la
servicios de emergencia
y seguridad y centros de trabajo Ley de Vivienda, reglamentaria del artículo 4o. constitucional, en donde establece en su
a una distancia razonable.
artículo 2 que "se considerará vivienda digna y decorosa la que cumpla con las disposi­
ciones jurídicas aplicables en materia de asentamientos humanos y construcción, habita­
bilidad, salubridad, cuenta con los servicios básicos y brinde a sus ocupantes seguridad
jurídica en cuando a su propiedad o legítima posesión" (pág. 42, párr. 1).

La Primera Sala determinó así que "no es posible afirmar que el Estado cumple con su
obligación de proporcionar las condiciones para obtener una vivienda digna y adecuada

120 Cuadernos de Jurisprudencia


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a sus gobernados, si pretende imponerles habitar una vivienda que no tiene acceso a
servicios básicos, aunque reúna condiciones de infraestructura". En definitiva, el derecho
a una vivienda adecuada comprende la posibilidad de vivir libre de injerencias arbitrarias
en el hogar —tanto por Estado como por parte de terceros—, lo cual impone la obligación de
tomar medidas adecuadas para impedir esto. En este sentido, no puede sostenerse el
carácter de una vivienda adecuada si el Estado no cumple con su obligación de poner los
medios que se consideren necesarios para evitar injerencias y lesiones en la libertad perso­
nal. De tal suerte que el acceso a los servicios básicos, incluyendo la seguridad pública,
son indispensables para el goce y ejercicio efectivo de otros derechos fundamentales, como
la vida, la integridad, la privacidad, la honra y la dignidad personal —todos estos derechos
consagrados y protegidos por la Constitución y por la Convención Americana sobre Dere­
chos Humanos— (pág. 42, párrs. 2 y 3).

Para la Corte resulta evidente que no puede considerarse una vivienda digna y decorosa No puede considerarse una
vivienda digna y decorosa o
adecuada aquella que no tenga
o adecuada aquella que no tenga acceso a servicios de seguridad pública. En este caso, acceso a servicios de seguridad
pública.
el Estado —por medio de la Comisión de Vivienda estatal— está condicionando el apoyo
a la persona beneficiada por el programa social a que resida en un lugar sin otorgarle
acceso a los servicios destinados a proteger la seguridad personal y física de su persona
y familia. En ese tenor, la obligación de habitar el inmueble dentro de los tres meses
siguientes a su recepción sólo puede ser exigible cuando la Comisión de Vivienda del
Estado de Guanajuato demuestre que el inmueble tiene acceso a servicios de seguridad
pública y vigilancia, cuestión que no quedó demostrada en el juicio (pág. 44, párr. 1, 3).

4.2 Mecanismos de financiamiento de carácter social


para garantizar el derecho a la vivienda
SCJN, Segunda Sala, Amparo Directo en Revisión 587/2010, 19 de mayo
de 201046

Hechos del caso

Un trabajador celebró un contrato de adhesión para el otorgamiento de crédito social con


el Instituto Nacional del Fondo de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), destinado
a la adquisición de una vivienda de interés social. El monto del financiamiento equivalía a
2116 veces el salario mínimo mensual para el Distrito Federal. Se estableció en el contrato
que el saldo del crédito se ajustaría cada vez que se modificaran los salarios mínimos,
esto con fundamento en el artículo 44 de la Ley del INFONAVIT. Así, el trabajador se obligó

46
Mayoría de cuatro votos. Ponente: Ministra Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Precedentes en el mismo
sentido: Amparo en Revisión 436/2010, Amparo Directo en Revisión 1794/2009 y Amparo Directo en Revisión
1535/2009.

Derecho a la ciudad 121


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a amortizar el crédito mediante los descuentos que su patrón habría de realizar a su
salario.

Más adelante el trabajador demandó por vía ordinaria civil al INFONAVIT, solicitando la
declaración de la nulidad absoluta de las cláusulas primera y tercera del contrato; la de­
claración judicial de que se había pagado en su totalidad el crédito de interés social; y que
se hiciera la restitución de las cantidades de dinero cobradas en exceso. Además, demandó
la liberación de la hipoteca impuesta al inmueble y el pago de daños y perjuicios. El juez
de primera instancia absolvió al INFONAVIT de todos los reclamos expresados en la de­
manda. Esta sentencia fue confirmada en una apelación ante la Séptima Sala Civil del
Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán.

En contra de esta última resolución, el trabajador promovió una demanda de amparo


directo en la cual manifestó que se violaron en su contra los artículos 4o., 14, 16, 17 y 123,
apartado A, de la Constitución Federal y afirmó que disposiciones de la Ley del INFONAVIT
eran inconstitucionales. El tribunal colegiado que conoció la demanda negó el amparo y
el trabajador interpuso un recurso de revisión que fue remitido a la Suprema Corte de
Justicia.

La Corte resolvió que los artículos 44 y 42, fracción II, de la Ley del INFONAVIT en los cuales
se prevé un mecanismo de financiamiento de crédito de carácter social para la adquisición
de viviendas de interés social no son inconstitucionales. Esto es así porque la Corte estimó
que la interpretación del adjetivo "barato" —estatuido en el artículo 123, apartado A, frac­
ción XII— sólo puede ser entendido cuando se tiene un parámetro de comparación. Así,
la Corte comparó diferentes indicadores económicos para resolver que, efectivamente, el
mecanismo del INFONAVIT era coherente con la disposición constitucional.

Problema jurídico planteado

¿Los artículos 42 y 44 de la Ley del INFONAVIT en los cuales se regula el otorgamiento de


créditos baratos en favor de los trabajadores para que puedan adquirir en propiedad
viviendas o habitaciones y garantizar el derecho humano a la vivienda digna y decorosa,
son coherentes con el artículo 123, apartado A, de la Constitución?

Criterio de la Suprema Corte

El mecanismo de financiamiento previsto en la Ley del INFONAVIT constituye un medio


adecuado y proporcional a lo ordenado por el artículo 123, apartado A, de la Constitución
para el otorgamiento de créditos en favor de los trabajadores. Siempre que los indicadores
económicos comerciales de financiamiento, para la adquisición o mejoramiento de la
vivienda, sean mayores a los ofertados por el INFONAVIT, puede considerarse que el crédito

122 Cuadernos de Jurisprudencia


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otorgado es "barato". De esta manera se cumple con el objetivo constitucional correlacio­
nado con el derecho a la vivienda digna y adecuada, establecido en el artículo 4o.
constitucional.

Justificación del criterio

La Suprema Corte consideró que el INFONAVIT no tiene como objetivo obtener un lucro
de los créditos otorgados, sino que usa una estructura legal mutualista que permite al
Instituto cumplir con la finalidad constitucional establecida. Esto es, el financiamiento que
haga posible a los trabajadores obtener crédito barato para adquisición de propiedades,
o la construcción, reparación, ampliación o mejoramiento de sus viviendas (pág. 24, párr. 1).
De esta manera se garantiza lo establecido en el artículo 123, apartado A, que encuentra
correspondencia sobre el derecho fundamental a la vivienda digna y adecuada, que es­
tablece el artículo 4o. constitucional.

La Primera Sala estimó que la función del INFONAVIT es administrar el Fondo Nacional de
Vivienda, de tal manera que el Fondo y el Instituto son dos entes diferentes, pero unifica­
dos, con el objetivo de otorgar créditos baratos y suficientes para que los trabajadores
puedan adquirir vivienda en propiedad o mejorar las condiciones de las ya adquiridas.
Para lograr estos fines, resulta necesario que el INFONAVIT prevea mecanismos para otorgar
el mayor número de créditos posibles para que la clase trabajadora pueda acceder a un
crédito barato. Por esa razón, la Corte considera imprescindible minorar la pérdida infla­
cionaria que ha sufrido el dinero prestado a los trabajadores que ya cuentan con el crédito.
Además, que existe la obligación expresa, en el artículo 39 de la Ley del INFONAVIT, para
que el dinero de los trabajadores genere un interés que sea superior a los incrementos
del salario mínimo (pág. 33, párrs. 1 y 3). Para cumplir con esta obligación, se implementó
el mecanismo para que los saldos de las subcuentas tuvieran un incremento y con ello se
garantizada un mínimo rendimiento para los recursos de los trabajadores, a fin de que no
vieran mermadas sus aportaciones por efectos inflacionarios; este mecanismo está previsto
en el artículo 44 de la Ley del INFONAVIT (pág. 34, párr. 2).

Por otro lado, la Primera Sala estimó relevante interpretar el adjetivo "barato" que instituía
la Constitución; pues ni la norma fundamental ni la ley especifican qué debe entenderse
en ese vocablo. Así, se determinó que sólo se puede estimar que un objeto sea barato en
la medida que cuenta con un parámetro de comparación, es decir, se requiere comparar
con otros productos financieros similares para determinar si efectivamente es barato (pág.
35, párr. 4). Para esto, la Corte comparó el interés activo que se cobraba en México entre
1995 y 2008 y tomó como referencia la tasa de interés interbancaria de equilibrio a 28 días
durante ese periodo. Concluyó que el promedio de tasa de interés en esos 14 años fue de
17.73%, un porcentaje considerablemente menor al 4% que debe cobrar el INFONAVIT.
Asimismo, la Corte consideró que, al comparar con otras instituciones financieras, donde

Derecho a la ciudad 123


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se cobra la tasa de interés de referencia (TIIE) más otros puntos porcentuales, es indiscutible
que el crédito financiado por el INFONAVIT es barato. Además de que, en este esquema
de financiamiento, no se solicita un pago inicial o enganche para acceder al crédito
(pág. 44, párr. 2 y ss.).

La Corte estudió los parámetros establecidos para el otorgamiento de crédito a los traba­
jadores —previstos en los artículos 42, fracción II y 44 de la Ley del INFONAVIT— y concluyó
que la actualización del crédito en función del aumento del salario mínimo que regía en
el Distrito Federal, no implica una vulneración al mandato constitucional de otorgar cré­
ditos baratos y suficientes para la adquisición de vivienda. Asimismo, que el saldo insoluto
no podrá ser menor al 4% anual (precisamente para salvar el efecto inflacionario). Esto es
así, porque el mecanismo cumple con la finalidad que el trabajador pueda acceder a un
crédito que no resulte excesivo en relación con su ingreso y que sea suficiente para adquirir
una vivienda (pág. 38, párrs. 2 y 3). El mecanismo de otorgamiento de créditos por medio
del INFONAVIT está diseñado para que se garantice la recuperabilidad de dichos créditos
(pág. 43, párr. 2).

Ahora, en relación con el aumento o actualización de los saldos insolutos en la proporción


en que aumente el salario mínimo general del Distrito Federal, la Corte consideró que esa
medida cumple con el mandato constitucional para que los créditos para vivienda de los
trabajadores sean baratos. Esto es así, porque la Corte comparó el aumento del salario
mínimo con relación a la inflación entre los años 1995 al 2008 y concluyó que el incremento
al salario mínimo, en relación con la inflación, ha resultado favorable como parámetro de
referencia para la actualización de los créditos para los trabajadores. En otras palabras, los
créditos que han tenido indexado su crédito en salarios mínimos han pagado menos
comparado con aquellos que lo tienen indexado en dinero (por esa razón, variable a la
inflación). Es decir, que ha aumentado más la inflación que el aumento a los salarios mí­
nimos, eso se traduce en un beneficio a los créditos a los trabajadores y un cumplimiento
al mandato constitucional de otorgar créditos baratos por parte el INFONAVIT (pág. 50,
párrs. 1, 2 y 3).

En conclusión, la Primera Sala, al comparar los parámetros de tasa de crédito del INFONAVIT,
el aumento al salario mínimo, la tasa TIIE y la inflación, determinó que el costo que conlleva
un crédito otorgado por el INFONAVIT —bajo la mecánica del artículo 44 de la Ley del
Instituto— es barato. Pues las condiciones del crédito por medio del INFONAVIT se en­
cuentran por debajo de los implicaría el costo de un crédito comercial (Pág. 51, párrs. 2 y 3).
Además, el mecanismo previsto en el artículo 44 de la Ley del INFONAVIT no genera una
capitalización de interés para obtener un lucro desproporcional, sino que, por el contrario,
permite que los trabajadores puedan acceder a un crédito barato y suficiente para adquirir
una vivienda. Además, a diferencia de los créditos comerciales, no requieren un pago

124 Cuadernos de Jurisprudencia


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inicial (enganche) y no exigen que exista una capacidad de pago determinada para su
otorgamiento, pues el monto máximo es hasta el 20% del salario integrado (pág. 52, párrs.
2 y 3 y pág 53, párr.1). La Corte determinó que el costo de los créditos otorgados en
términos del artículo 42 de la Ley del INFONAVIT pueden ser considerados como "baratos"
y, por tanto, coherentes con el mandato constitucional referido al artículo 123, aparatado
A de la Constitución Federal.

Derecho a la ciudad 125


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