UBICACIÓN GEOGRÁFICA
La civilización olmeca se ubicó en la región del Golfo de México, en
los actuales estados de Veracruz y Tabasco, México. Su área cultural
principal abarcaba la parte sureste de Veracruz y el oeste de
Tabasco. Algunos de los centros olmecas más importantes fueron
San Lorenzo Tenochtitlán y Tres Zapotes en Veracruz, y La Venta en
Tabasco.
C
aracter
ísticas
de la
región:
Esta
región
se
caracteriza por su exuberante vegetación, fértiles llanuras aluviales
y ríos navegables, factores que facilitaron el desarrollo agrícola y
comercial de los olmecas.
Auge y ocaso:
Se cree que el auge y el ocaso de la cultura olmeca coincidieron con
cambios en el clima, que hicieron que la región fuera más húmeda y
rica en fauna y vegetación.
Período:
La cultura olmeca se desarrolló durante el período Preclásico
Mesoamericano, que abarca desde 2500 a.C. hasta 200 d.C.
ECONOMÍA Y ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA CULTURA OLMECA
La economía de los olmecas era principalmente agrícola, basada
en el cultivo de maíz, frijoles, calabaza y otras plantas.
También dedicaban un margen importante de tiempo al
comercio con los pueblos vecinos, a través de amplias redes de
intercambio.
De este modo, los olmecas obtenían recursos preciosos, como
el jade y la obsidiana, con los que elaboraban estatuillas y otros
artefactos que utilizaban ellos mismos o los intercambiaban. A raíz
de esto, las características de la cultura olmeca se extendieron por
Mesoamérica e influyeron en otras culturas.
Por otro lado, no es mucho lo que se sabe respecto al modo de
organizarse de los olmecas, pero a juzgar por los motivos de su arte
y por las características de sus centros ceremoniales, es probable
que tuvieran una sociedad compleja, con diversos estamentos,
en la que los guerreros tenían un rol destacado y los gobernantes
eran identificados con los dioses. Estos gobernantes posiblemente
accedían al cargo de manera hereditaria y fueron representados en
esculturas, como las famosas cabezas colosales olmecas.
GOBIERNO Y SOCIEDAD
La civilización olmeca se caracterizaba por un gobierno teocrático y
una sociedad estratificada. Los gobernantes, considerados divinos o
intermediarios entre los dioses y los humanos, ejercían un fuerte
control religioso y político, mientras que la sociedad se dividía en
élites, nobles, sacerdotes y la población común.
Gobierno:
Teocrático:
Los Olmecas creían que sus gobernantes eran designados por los
dioses y tenían un papel central en la vida religiosa y política.
Líder supremo:
Los centros urbanos estaban gobernados por un líder supremo, a
menudo representado en las cabezas colosales olmecas, que ejercía
un poder político y religioso significativo.
Religión y poder:
El poder de los gobernantes se basaba en su conexión con las
deidades y su capacidad para realizar ceremonias religiosas y
rituales que mantenían el equilibrio de la comunidad.
Ciudades-estado:
Los Olmecas no formaron un imperio unificado, sino que se
organizaron en varias ciudades-estado independientes, cada una con
su propio gobernante y sistema de gobierno.
RELIGIÓN DE LOS OLMECAS
La religión olmeca incluía ofrendas y rituales dirigidos a sus dioses.
La religión olmeca era politeísta. Los olmecas creían en la
existencia de diferentes dioses, a los que relacionaban con
elementos de la naturaleza, como el maíz (que era la base de su
alimentación), la lluvia, los volcanes o el fuego. Además, creían en la
divinidad de algunos animales, como el jaguar, el cocodrilo o
el águila.
Se cree que los diferentes linajes de gobernantes simbolizaban su
poder a través de la construcción de monolitos (monumentos con
figuras de dioses tallados en piedra). En estas esculturas se
destacaron deidades de tipo andróginas (figuras que tenían
características tanto masculinas como femeninas), que se
diferenciaban entre sí por representar a ciertos elementos de la
naturaleza, como:
La deidad del maíz
El espíritu de lluvia
El monstruo pez
El dragón olmeca con cejas de fuego
Las ceremonias religiosas dirigidas a los dioses, que incluían
ofrendas y rituales, probablemente eran dirigidas por la élite
gobernante, los sacerdotes, y tenían lugar en los centros
ceremoniales de La Venta y San Lorenzo.
PRINCIPALES DIOSES OLMECAS:
Serpiente emplumada:
Este dios, conocido también como Quetzalcóatl en otras culturas
mesoamericanas, representa la sabiduría, la fertilidad y el
conocimiento.
Hombre jaguar:
Se presenta como un bebé humano con rasgos felinos, como
colmillos y ojos almendrados. Este dios puede estar asociado con el
espíritu de la lluvia o ser una deidad independiente.
Dios de la lluvia:
Representado con rasgos felinos y ceño fruncido, se asocia con la
fertilidad, la abundancia y el crecimiento del maíz.
Dios del maíz:
Se representa a menudo con una hendidura en la frente, lo que
podría indicar su conexión con la fertilidad y la vida después de la
muerte.
Dios IV ("bebé de la lluvia"):
Se representa como un bebé humano con rasgos particulares, a
veces con papel vegetal en su cara, y puede estar asociado con la
lluvia y la fertilidad.
ARTE Y APORTES OLMECAS
Las
esculturas se ubicaron en los principales centros urbanos olmecas.
A través del arte, los olmecas manifestaron sus creencias y su orden
social. Hoy sobreviven numerosas piezas que permiten a los
historiadores comprender la religión y la organización política de
esta civilización.
El arte olmeca incluía una gran variedad de materiales como el
jade, la arcilla y el basalto (piedra volcánica), que eran tallados
para crear imágenes de la naturaleza y figuras de criaturas
antropomórficas (de apariencia humana) con labios gruesos y
comisuras hacia abajo, nariz chata, ojos con forma de almendras y
mejillas carnosas.
El aporte más significativo que dejó la cultura olmeca son las
colosales cabezas talladas en rocas de basalto, de unas 20
toneladas. Estas esculturas datan de antes del 900 a. C. y, hasta
ahora, se han encontrado unas 17 figuras. Ninguna cabeza es igual a
otra: cada una cuenta con un tocado único, por lo que se cree que
representan a individuos específicos.
Para poder hacer estas piezas, los olmecas trasladaron las rocas de
basalto desde la sierra de los Tuxtlas de Veracruz hasta su región
(aún se desconoce cómo realizaron esos traslados), a más de 80
kilómetros de distancia. Estas esculturas se distribuyeron entre
los principales centros urbanos olmecas, y se cree que
representaban el poder de las familias gobernantes.
A partir de algunos hallazgos arqueológicos, se cree que los
olmecas fueron los primeros americanos en desarrollar un
sistema de escritura jeroglífica, que data del 900 a. C. Sin
embargo, el conjunto de símbolos y glifos todavía no ha sido
descifrado. También, algunos historiadores consideran que los
olmecas fueron los primeros americanos en crear un calendario, ya
que debían utilizarlo para la organización de la agricultura y las
ceremonias religiosas.
Los olmecas contribuyeron significativamente a la cultura
mesoamericana a través del desarrollo de un estilo artístico,
arquitectónico y simbólico que influyó en otras sociedades de la
región. En este sentido, se destacaron por:
El descubrimiento del hule o látex natural a partir de los
árboles de caucho de la región.
La elaboración de imponentes esculturas enterradas con
forma de cabeza, de hasta tres metros de altura, talladas en
piedra y conocidas como “cabezas colosales”.
La construcción de pirámides y centros ceremoniales que
inspiraron a otras culturas posteriores.
El culto a divinidades con formas de animales, como la
serpiente, que pudieron haber influido en las creencias de
culturas vecinas o posteriores.
El cultivo del cacao y las primeras formas de preparación del
chocolate, que se extendieron por Mesoamérica.
El desarrollo de un deporte en el que se empleaban
pelotas de goma en unas canchas especialmente diseñadas,
que probablemente influyó en el juego de pelota practicado por
otras culturas mesoamericanas.