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Maestria Penal - Genocidio

El documento analiza el crimen de genocidio, destacando su definición, elementos y el papel de la Corte Penal Internacional en su persecución. Se centra en el caso de Omar Al Bashir, el primer presidente en ejercicio acusado de genocidio, y examina las implicancias jurídicas y los desafíos de la justicia internacional. Además, enfatiza la importancia de la rendición de cuentas y la necesidad de promover una cultura de legalidad internacional para prevenir futuros actos genocidas.

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Maestria Penal - Genocidio

El documento analiza el crimen de genocidio, destacando su definición, elementos y el papel de la Corte Penal Internacional en su persecución. Se centra en el caso de Omar Al Bashir, el primer presidente en ejercicio acusado de genocidio, y examina las implicancias jurídicas y los desafíos de la justicia internacional. Además, enfatiza la importancia de la rendición de cuentas y la necesidad de promover una cultura de legalidad internacional para prevenir futuros actos genocidas.

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FACULTAD DE DERECHO

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

El crimen de “GENOCIDIO”

AUTORES:

Figueroa Figueroa, Karla Briggitte (orcid: 0000-0003-4857-9288)


Fabiola Del Carmen Gambini Arroyo (orcid: 0000-0003-4866-9289)

ASESOR:
Dr. Alejandro Enrique Calle Mendoza (orcid: 0000-0000-000-0000)

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
(Derecho Penal, Justicia Internacional y Derechos Humanos)

LINEA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA:


(Promoción de la Justicia, los Derechos Humanos y la Cultura de Paz)

CHIMBOTE – PERÚ
2025
ÍNDICE

Carátula
Índice...............................................................................................................................II
I. Introducción..............................................................................................................1
II. Desarrollo.................................................................................................................3
2.1. La Corte Penal Internacional................................................................................3
2.1.1. Concepto...........................................................................................................3
2.1.2. Objetivo.............................................................................................................3
2.1.3. Competencias...................................................................................................3
2.1.4. Órganos de la Corte..........................................................................................3
2.1.4.1. La Presidencia...............................................................................................3
2.1.4.2. Las Secciones...............................................................................................4
2.1.4.3. La Fiscalía.....................................................................................................4
2.1.4.4. La Secretaría.................................................................................................4
2.1.4.5. La Asamblea de los Estados Partes..............................................................4
2.2. El delito de genocidio............................................................................................5
2.2.1. Concepto...........................................................................................................5
2.2.2. Elementos del delito..........................................................................................5
2.2.2.1. Elemento material (Actus reus).....................................................................5
2.2.2.2. Elemento intencional (Mens Rea).................................................................6
2.2.3. Actos tipificados como genocidio......................................................................6
2.2.4. Jurisdicción internacional..................................................................................6
2.2.5. Evolución normativa..........................................................................................6
2.3. El caso en concreto..............................................................................................7
2.3.1. Contexto histórico del conflicto en Darfur.........................................................7
2.3.1.1. Historia colonial y estructura étnica...............................................................7
2.3.1.2. Tensión y desigualdad en el periodo post colonial........................................7
2.3.1.3. El surgimiento de los movimientos rebeldes.................................................8
2.3.1.4. La respuesta del Gobierno Sudanés y las Milicias Janjaweed.....................8
2.3.1.5. El genocidio en Darfur...................................................................................8
2.3.2. Perfil del acusado..............................................................................................9
2.3.3. Las órdenes de arresto y los cargos presentados............................................9
2.3.4. Análisis jurídico de los delitos imputados..........................................................9
2.3.5. Reacciones internacionales y controversias.....................................................9

II
2.3.6. Situación actual del caso................................................................................10
2.3.7. Implicancias para el derecho penal internacional...........................................10
2.4. Análisis de la Orden de arresto N.º ICC-02/05-01/09-95....................................10
2.4.1. Generalidades.................................................................................................10
2.4.2. Antecedentes procesales................................................................................10
2.4.3. Fundamentos jurídicos....................................................................................11
2.4.3.1. Jurisdicción y Admisibilidad.........................................................................11
2.4.3.2. Calificación Jurídica de los Hechos.............................................................11
2.4.4. Fundamentos de hecho relevantes.................................................................11
2.4.5. Requisitos para la emisión de la orden...........................................................11
III. CONCLUSIONES...............................................................................................12
IV. RECOMENDACIONES.......................................................................................15
BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................................18
ANEXOS........................................................................................................................19
Anexo 1. Orden de captura...........................................................................................19

III
I. Introducción
El delito de genocidio representa una de las manifestaciones más extremas de
violencia colectiva y constituye una grave amenaza contra la dignidad humana. Este
acto, cuya finalidad es eliminar parcial o totalmente a un grupo étnico, racial, religioso
o nacional, ha dejado huellas profundas en la historia contemporánea y ha movilizado
a la comunidad internacional hacia la adopción de mecanismos jurídicos que
garanticen su prevención y sanción. A pesar de los avances normativos impulsados
por organismos como las Naciones Unidas, persisten desafíos en su aplicación
efectiva, especialmente en contextos de conflictos armados o regímenes autoritarios.
En este sentido, analizar el delito de genocidio desde una perspectiva jurídica no solo
permite comprender su tipificación y elementos, sino también reflexionar sobre las
obligaciones de los Estados frente a su erradicación. Este trabajo tiene como propósito
examinar las bases legales, los antecedentes históricos y los instrumentos
internacionales que configuran el tratamiento del genocidio, considerando tanto su
impacto en los derechos humanos como los retos que enfrenta el derecho penal
internacional en su persecución y castigo.

Estos crímenes se remontan al 2003 en el conflicto armado en Dafur, puesto que el


gobierno sudanés y milicias aliadas (como los Janjaweed) fueron acusados de atacar
sistemáticamente a la población civil de ciertos grupos étnicos, teniendo como víctimas
a decenas de miles de personas fallecidas y más de 2.5 millones desplazadas.

De este modo, este caso cuenta como precedente histórico al ser el primer caso en
el que la Corte Penal Internacional emite una orden de arresto por genocidio contra un
presidente en ejercicio y aunque algunos Estados partes del Estatuto de Roma han
evitado detener a Al Bashir cuando visitó sus territorios, alegando inmunidad de jefes
de Estado, la falta de cooperación de varios países africanos generó debate sobre la
imparcialidad de la CPI.

Este caso, refuerza el principio de que nadie está por encima de la ley internacional,
ni siquiera los jefes de Estado, asimismo, evidencia las limitaciones prácticas del
sistema de justicia penal internacional, especialmente en contextos de falta de
cooperación estatal y abre debates sobre la eficacia del sistema y su impacto político.

Actualmente, Omar Al Bashir permanece prófugo, pese a que dejó la presidencia de


Sudán en 2019 tras un levantamiento popular, Sudán ha mostrado señales de

1
cooperación desde 2021, aunque no ha extraditado oficialmente al exmandatario y por
su lado, la fiscalía de la Corte Penal Internacional continúa sus esfuerzos para que el
acusado sea entregado a La Haya.

De esta forma, desde la consolidación del derecho penal internacional, el delito de


genocidio ha sido objeto de múltiples análisis doctrinarios debido a su gravedad y
complejidad. El caso “The Prosecutor v. Omar Hassan Ahmad Al Bashir” constituye un
referente relevante para el estudio de los elementos constitutivos del genocidio,
especialmente en relación con la responsabilidad penal individual de jefes de Estado
en ejercicio. Este informe se justifica teóricamente en la necesidad de comprender la
evolución de los principios del derecho penal internacional, como la jurisdicción
universal, la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y la inmunidad de
los altos funcionarios, elementos que se articulan en este caso emblemático. Además,
permite analizar cómo la CPI interpreta y aplica conceptos jurídicos fundamentales
como el dolus specialis y la responsabilidad del superior jerárquico.

Asimismo, desde el punto de vista práctico, este informe permite ilustrar los
desafíos que enfrenta la Corte Penal Internacional en el cumplimiento de su mandato
frente a situaciones reales de violencia masiva. El caso de Al Bashir ofrece un ejemplo
concreto para examinar los mecanismos de cooperación entre los Estados parte, las
dificultades en la ejecución de órdenes de arresto, y los obstáculos diplomáticos y
políticos que pueden interferir en los procesos judiciales internacionales. Asimismo,
este análisis puede servir como herramienta académica y profesional para estudiantes
y operadores del derecho interesados en la práctica del derecho internacional penal y
los procedimientos de la Corte Penal Internacional.

En el ámbito social, el análisis del caso Al Bashir representa un ejercicio


fundamental de memoria, justicia y prevención. Los hechos ocurridos en Darfur
implicaron el sufrimiento de cientos de miles de víctimas, y su documentación y
análisis contribuyen a visibilizar la importancia de la rendición de cuentas ante
violaciones graves a los derechos humanos. Este informe busca sensibilizar a la
sociedad sobre la necesidad de construir una cultura de legalidad internacional,
promover la defensa de los derechos fundamentales, y fortalecer los mecanismos
institucionales que previenen futuros actos genocidas. Al hacerlo, se reafirma el
compromiso con los valores de la justicia y la dignidad humana.

2
De esta forma, doy inicio al informe en el que busco plasmar académicamente la
competencia y el papel de la Corte Penal Internacional frente al delito de genocidio en
un caso bastante polémico y emblemático en el que acusado es un alto mandatario.

II. Desarrollo
II.1. La Corte Penal Internacional
II.1.1. Concepto
La Corte constituye un organismo autónomo de carácter internacional y no está
integrada dentro del sistema de las Naciones Unidas. Su sede se ubica en La Haya,
en los Países Bajos. Aunque su financiación proviene en gran medida de los Estados
que han ratificado el Estatuto de Roma, también cuenta con aportes voluntarios
provenientes de gobiernos, entidades internacionales, personas naturales, empresas y
otros actores

De acuerdo con lo señalado por las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional
fue instituida como una jurisdicción permanente con la finalidad de procesar a
personas responsables de delitos de extrema gravedad que afectan a la comunidad
internacional, tales como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa
humanidad.

Su creación en el año 2002 representó un hito significativo en el fortalecimiento de


la protección de los derechos humanos, al establecer un mecanismo jurídico eficaz
para sancionar actos que anteriormente solían quedar impunes (Cassese, 2003). En
relación con su competencia, Schabas (2011) sostiene que la intervención de la Corte
solo procede cuando las instancias judiciales nacionales no pueden o no quieren llevar
a cabo investigaciones o procesos auténticos respecto de los crímenes
internacionales.

II.1.2. Objetivo

La Corte Penal Internacional tiene como propósito fundamental garantizar que las
víctimas de los crímenes más graves obtengan justicia, contribuyendo de manera
decisiva al afianzamiento del estado de derecho en el ámbito internacional.

II.1.3. Competencias

3
Esta instancia judicial fue creada en el año 2002 a través del Estatuto de Roma,
otorgándole competencia para procesar a personas responsables de delitos como el
genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad. A pesar de que
Sudán no ha suscrito dicho instrumento jurídico, el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas remitió el caso de Darfur a esta Corte mediante la Resolución N.º
1593 del año 2005, lo que habilitó su intervención en dicha situación bajo el principio
de complementariedad y jurisdicción internacional.

II.1.4.Órganos de la Corte
II.1.4.1. La Presidencia

La estructura de la Presidencia de la Corte está conformada por un presidente y


dos vicepresidentes, elegidos entre los dieciocho magistrados que la integran. Entre
sus atribuciones principales se encuentra la gestión administrativa del tribunal —salvo
en lo que respecta a la Fiscalía—, además del ejercicio de funciones jurisdiccionales y
de representación externa ante otras instancias y actores internacionales.

II.1.4.2. Las Secciones


Las tres Secciones (Secciones de Cuestiones Preliminares, Secciones de Primera
Instancia y de Apelaciones) están integradas por los dieciocho magistrados,
reconocidos por su consideración moral e integridad, quienes tienen la responsabilidad
de velar por la imparcialidad de los juicios y la correcta administración de la justicia.

II.1.4.3. La Fiscalía
La Fiscalía, como órgano autónomo dentro de la estructura de la Corte Penal
Internacional, está liderada por el Fiscal, quien cuenta con el apoyo de dos Fiscales
Adjuntos; todos ellos son designados por la Asamblea de los Estados Partes. Entre
sus principales responsabilidades se encuentran la recepción y el análisis de
remisiones y comunicaciones, a fin de determinar si existen fundamentos razonables
para iniciar una evaluación preliminar. Asimismo, le compete desarrollar
investigaciones vinculadas con delitos como el genocidio, los crímenes de lesa
humanidad, los crímenes de guerra y el crimen de agresión, así como impulsar el
enjuiciamiento de los presuntos responsables de dichos actos.

II.1.4.4. La Secretaría

4
La Secretaría constituye un órgano imparcial dentro de la Corte, cuya dirección está
a cargo del secretario. Su función principal es brindar soporte administrativo y
operativo tanto a los jueces como a la Fiscalía. Entre sus tareas se incluye la provisión
de servicios institucionales, el diseño de mecanismos eficaces para salvaguardar a
testigos, la asistencia a los equipos de defensa y la organización de actividades
orientadas a la proyección externa de la Corte. Además, tiene a su cargo la gestión
integral de las salas de audiencia, los aspectos de seguridad, la difusión pública de
información, la documentación judicial, los servicios de traducción e interpretación, el
acompañamiento a los abogados y la facilitación de la participación de las víctimas en
los procesos, incluyendo sus solicitudes de reparación, entre otras funciones
relevantes.

II.1.4.5. La Asamblea de los Estados Partes

La Asamblea de los Estados Partes actúa como el principal órgano de supervisión y


función legislativa de la Corte Penal Internacional. Está compuesta por delegados de
los Estados que han ratificado o se han adherido al Estatuto de Roma. Este órgano
cuenta con una Mesa Directiva, conformada por un presidente, dos vicepresidentes y
dieciocho miembros, elegidos por la propia Asamblea para un mandato de tres años,
considerando criterios de equidad geográfica y representación de los principales
sistemas jurídicos del mundo. Además, dispone de una Secretaría permanente con
sede en La Haya. Entre sus atribuciones destacan la aprobación de normas internas,
la definición del presupuesto anual y la elección de los jueces, así como del Fiscal y
los Fiscales Adjuntos.

II.2. El delito de genocidio


II.2.1. Concepto
El genocidio se entiende legalmente como cualquier acción realizada con la
finalidad de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.
Esta definición fue formalizada por primera vez en la Convención para la Prevención y
Sanción del Delito de Genocidio de 1948, considerado el primer tratado internacional
que tipifica este crimen (Naciones Unidas, 1948).

Entre las conductas que constituyen genocidio se encuentran: la eliminación física


de miembros del grupo, la acusación de daños graves tanto físicos como psicológicos,
la imposición intencionada de condiciones de vida que puedan llevar a su desaparición

5
física, la adopción de medidas que impidan la reproducción y el traslado forzoso de
niños pertenecientes al grupo hacia otro distinto (Cassese, 2003).

II.2.2. Elementos del delito


Para que una acción determinada sea considerada como genocidio, deben
concurrir dos componentes fundamentales: el aspecto objetivo o material, y el aspecto
subjetivo o intencional. El primero se refiere a los hechos o actos cometidos de forma
concreta (actus reus), mientras que el segundo exige una intención específica y
deliberada de eliminar, en todo o en parte, a un grupo protegido. Es precisamente esta
intencionalidad lo que diferencia al genocidio de otros delitos internacionales, como los
crímenes de guerra o los crímenes de lesa humanidad (Schabas, 2011).

La voluntad particular del autor, denominada dolus specialis, constituye el elemento


más complejo de demostrar, pues implica acreditar que el agente actuó con el propósito
explícito de destruir a un grupo por su condición identitaria (Amnistía Internacional, s.f.).

II.2.2.1. Elemento material (Actus reus)


El componente material del delito hace alusión a las acciones físicas llevadas a
cabo contra integrantes del grupo protegido. Dichas conductas deben ser objetivas,
identificables y susceptibles de prueba, ya que conforman una parte indispensable
para la configuración del genocidio.

II.2.2.2. Elemento intencional (Mens Rea)


El genocidio requiere la existencia del dolus specialis, es decir, una intención
específica de destruir al grupo en cuestión, ya sea en su totalidad o en parte. Esta
intención lo diferencia de otros crímenes de lesa humanidad.

Según Schabas (2011), esta intención especial constituye el elemento más


difícil de probar en un proceso penal, ya que debe demostrarse más allá del
dolo genérico.

II.2.3.Actos tipificados como genocidio


La Convención y el Estatuto de Roma (1998) establecen como actos constitutivos
de genocidio los siguientes:
 Asesinato de miembros del grupo.
 Causación de daños graves a la integridad física o mental.
 Sometimiento a condiciones de existencia que acarreen su destrucción.

6
 Imposición de medidas destinadas a impedir nacimientos.
 Traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo.

II.2.4. Jurisdicción internacional


La Corte Penal Internacional (CPI), creada mediante el Estatuto de Roma en 1998,
posee la facultad de intervenir en casos de genocidio cuando las autoridades
nacionales carecen de capacidad o voluntad para llevar a cabo los respectivos
procesos. Este tribunal ha tenido un papel relevante en la evolución jurisprudencial del
término, al establecer pautas claras para su comprensión y aplicación en el ámbito del
derecho penal internacional (Human Rights Watch, s.f.).

II.2.5. Evolución normativa


El genocidio fue reconocido como crimen internacional con la Convención de 1948,
y desde entonces ha sido incorporado en otros instrumentos clave:
- Estatuto del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY)
- Estatuto del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR)
- Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998)

Cada uno de estos marcos ha permitido la consolidación de una jurisprudencia


internacional en torno a este delito.

II.3. Ejemplos de casos que se tomara en la presente.

II.3.1.Contexto histórico del conflicto en Darfur


El conflicto armado en la región de Darfur, situada al oeste de Sudán, se originó en
el año 2003, cuando movimientos insurgentes denunciaron al régimen central por
excluir económica y políticamente a las comunidades no árabes. En respuesta, el
gobierno sudanés emprendió una ofensiva violenta, respaldada por las milicias
Janjaweed, que se tradujo en ataques sistemáticos contra poblaciones pertenecientes
a grupos étnicos africanos. Como consecuencia, se produjeron decenas de miles de
muertes y el desplazamiento forzado de millones de personas.

II.3.1.1. Historia colonial y estructura étnica


El conflicto en Darfur tiene raíces profundas que se remontan a la época colonial.
Durante el dominio británico en Sudán (1899-1956), se implementaron políticas que
dividieron el país y favorecieron a algunas regiones sobre otras. Darfur, una región

7
históricamente diversa en términos de etnias y religiones, fue marginada por el
gobierno central de Jartum.

La división entre las comunidades árabes y africanas, tanto en términos culturales


como económicos, se acentuó durante este período. Los árabes pastores,
principalmente de etnia árabe, y los africanos agrícolas, que pertenecían a grupos
como los Fur, Zaghawa y Masalit, comenzaron a competir por los recursos,
especialmente el acceso a la tierra y al agua.

II.3.1.2. Tensión y desigualdad en el periodo post colonial


Tras la independencia de Sudán en 1956, la región de Darfur siguió siendo
marginada tanto económica como políticamente. A pesar de la rica diversidad de
recursos naturales en la región, el gobierno central sudanés, en su mayoría compuesto
por élites árabes de la región del Nilo, continuó favoreciendo el desarrollo de otras
áreas, dejando a Darfur sumida en la pobreza.

Durante las décadas siguientes, los gobiernos de Sudán enfrentaron diversas


rebeliones en el sur y el oeste, pero el gobierno de Jartum nunca logró abordar de
manera efectiva las causas subyacentes de estas tensiones en Darfur, lo que aumentó
el resentimiento y la percepción de exclusión por parte de las comunidades africanas
de la región.

II.3.1.3. El surgimiento de los movimientos rebeldes


En 2003, el conflicto en Darfur estalló cuando dos grupos rebeldes, el Movimiento
de Liberación de Sudán (SLA) y el Ejército de Liberación de Sudán (JEM),
comenzaron a atacar a las fuerzas del gobierno sudanés en la región. Estos grupos,
en su mayoría compuestos por miembros de las etnias africanas de Darfur, acusaron
al gobierno de Jartum de marginar a las comunidades locales y de permitir que las
fuerzas de milicias árabes atacaran a la población africana.

Ambos grupos rebeldes exigían una mayor representación política, el fin de la


discriminación étnica y un acceso más equitativo a los recursos de la región. Este
levantamiento fue impulsado por años de frustración debido a las políticas del gobierno
central y la creciente competencia por los recursos naturales, especialmente la tierra y
el agua, exacerbada por la desertificación en la región.

8
II.3.1.4. La respuesta del Gobierno Sudanés y las Milicias Janjaweed
La respuesta del gobierno sudanés fue violenta. En lugar de abordar las demandas
de los rebeldes, el gobierno de Omar al-Bashir, que había asumido el poder en un
golpe de estado en 1989, desplegó al ejército y a las milicias Janjaweed. Estas
milicias, compuestas principalmente por árabes de la región, fueron acusadas de llevar
a cabo campañas sistemáticas de limpieza étnica contra las comunidades no árabes
de Darfur.

Las atrocidades cometidas por las milicias Janjaweed y las fuerzas


gubernamentales incluyeron asesinatos masivos, violaciones, desplazamientos
forzados, destrucción de aldeas y el uso de hambre como arma de guerra. La violencia
se intensificó rápidamente, y las condiciones en Darfur se deterioraron aún más, lo que
llevó a una crisis humanitaria sin precedentes.

II.3.1.5. El genocidio en Darfur como ejemplo en la presente


La comunidad internacional, incluida la Corte Penal Internacional (CPI), ha
considerado que los actos cometidos por el gobierno sudanés y las milicias aliadas
contra poblaciones no árabes en Darfur configuran tanto crímenes de guerra como
actos de genocidio. En 2005, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas remitió
formalmente la situación de Darfur a la CPI, lo que derivó en la emisión de órdenes de
detención contra varios altos funcionarios sudaneses, entre ellos el entonces
presidente Omar al-Bashir, acusado de genocidio y crímenes de lesa humanidad.

No obstante, pese al rechazo global y las medidas adoptadas por organismos


internacionales, el Estado sudanés se negó a colaborar con las investigaciones y
continuó aplicando políticas represivas en la región. Los intentos de intervención
humanitaria, por su parte, resultaron insuficientes para detener la escalada de
violencia.

II.3.2. Perfil del acusado


Omar Al Bashir fue presidente de Sudán desde 1989 hasta su derrocamiento en
2019. Su gobierno fue caracterizado por una combinación de autoritarismo, represión
de disidencia y conflictos armados internos. Durante el conflicto en Darfur, se le
atribuye haber ordenado y facilitado ataques contra poblaciones civiles consideradas
simpatizantes de los grupos rebeldes.

9
II.3.3.Las órdenes de arresto y los cargos presentados
La CPI emitió dos órdenes de arresto contra Al Bashir. La primera, el 4 de marzo de
2009, incluía siete cargos por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La
segunda, el 12 de julio de 2010, agregó tres cargos de genocidio. Estos cargos se
centran en ataques deliberados contra los grupos étnicos Fur, Masalit y Zaghawa,
incluyendo asesinatos, violaciones, desplazamientos forzados y destrucción de
comunidades enteras.

II.3.4.Análisis jurídico de los delitos imputados


El genocidio se caracteriza por la intención deliberada de erradicar, ya sea en su
totalidad o en parte, a un grupo determinado por razones nacionales, étnicas, raciales
o religiosas. Según la Corte Penal Internacional (CPI), el Estado de Sudán implementó
una política estructurada orientada a la eliminación de determinados grupos étnicos.
Por otro lado, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra se
fundamentan en actos violentos masivos o sistemáticos dirigidos contra civiles, así
como en el empleo ilícito de la fuerza en contextos de conflicto armado. En sus
investigaciones, la CPI ha reunido pruebas consistentes, como declaraciones de
sobrevivientes, imágenes satelitales y otros elementos probatorios.

II.3.5. Reacciones internacionales y controversias


El caso ha generado intensas controversias. Algunos Estados africanos han
acusado a la CPI de sesgo contra África. Varios países, incluyendo miembros del
Estatuto de Roma, se han negado a detener a Al Bashir durante sus visitas oficiales,
citando la inmunidad de jefes de Estado. No obstante, otros gobiernos y
organizaciones de derechos humanos han respaldado firmemente el proceso judicial.

II.3.6. Situación actual del caso


Al Bashir fue depuesto en 2019 y actualmente está bajo custodia en Sudán, donde
enfrenta procesos judiciales por corrupción y otros crímenes. Aunque el gobierno de
transición ha prometido cooperar con la CPI, aún no ha habido una entrega formal del
acusado a La Haya. La Fiscalía de la CPI sigue insistiendo en su comparecencia ante
la Corte.

II.3.7.Implicancias para el derecho penal internacional


Este caso representa un precedente crucial para el principio de que ningún líder
está por encima del derecho internacional. Ha puesto a prueba la eficacia del sistema
de justicia penal internacional, la cooperación entre Estados y la tensión entre

10
inmunidad soberana y rendición de cuentas. Asimismo, ha impulsado el debate sobre
la reforma del sistema internacional de justicia penal.

II.4. Análisis de la Orden de arresto N.º ICC-02/05-01/09-95


II.4.1. Generalidades
Este informe jurídico analiza el contenido de la segunda orden de detención dictada
por la Sala de Cuestiones Preliminares I de la Corte Penal Internacional (CPI) contra
Omar Hassan Ahmad Al Bashir, presidente en funciones de la República del Sudán,
emitida el 12 de julio de 2010 (N.º ICC-02/05-01/09-95). Esta orden complementa la
previamente dictada el 4 de marzo de 2009 y añade cargos por el delito de genocidio
en el marco del conflicto armado en la región de Darfur.

II.4.2. Antecedentes procesales


- En 2008, la Fiscalía presentó una solicitud de orden de detención por
genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
- En 2009, la CPI emitió una primera orden excluyendo los cargos de genocidio
por no haberse alcanzado el umbral probatorio exigido.
- El 3 de febrero de 2010, la Sala de Apelaciones revocó parcialmente esa
decisión al establecer que se había aplicado un estándar probatorio erróneo y
ordenó una nueva valoración.
- Como resultado, la Sala dictó una segunda orden de detención con base en el
criterio probatorio corregido, centrada en los crímenes de genocidio.

II.4.3.Fundamentos jurídicos
II.4.3.1. Jurisdicción y Admisibilidad
La Sala confirmó que el caso es competencia de la Corte y no existían motivos
aparentes para considerar su inadmisibilidad en esta etapa, conforme al artículo 19 del
Estatuto de Roma.

II.4.3.2. Calificación Jurídica de los Hechos


Con base en los artículos 6 y 25(3)(a) del Estatuto de Roma, la Sala determinó la
existencia de motivo razonable para creer que Omar Al Bashir es penalmente
responsable como autor indirecto o coautor indirecto de:
1. Genocidio mediante matanza (art. 6(a))
2. Genocidio mediante lesión grave a la integridad física o mental (art. 6(b))
3. Genocidio mediante sometimiento a condiciones de existencia que acarreen la
destrucción física del grupo (art. 6(c))

11
Estos crímenes habrían sido cometidos como parte de una política genocida contra
los grupos étnicos Fur, Masalit y Zaghawa, en el marco de una campaña de
contrainsurgencia dirigida por el Gobierno de Sudán.

II.4.4. Fundamentos de hecho relevantes


- Se documenta una campaña sistemática y a gran escala contra civiles
identificados étnicamente como afines a los grupos armados opositores.
- Las fuerzas armadas sudanesas, en coordinación con milicias como los
Janjaweed, y otras agencias estatales ejecutaron asesinatos, traslados forzosos,
violaciones, torturas, y actos de privación de condiciones básicas para la
supervivencia.
- Se constata que los pueblos fueron seleccionados por motivos étnicos,
excluyendo otras zonas rebeldes o tribus no objetivo.
- Se afirma que Al Bashir tuvo control total del aparato estatal, lo que demuestra
un dominio del hecho necesario para su responsabilidad penal como autor indirecto.

II.4.5. Requisitos para la emisión de la orden


La Sala estimó que la detención de Omar Al Bashir era necesaria para:
1. Garantizar su comparecencia ante la Corte.
2. Evitar que obstaculice la investigación.
3. Impedir la continuación de los crímenes imputados.
Esto conforme al artículo 58(1)(b) del Estatuto de Roma.

2.5 Que es la CONUG


A siete décadas de la creación de la Convención de las Naciones Unidas
para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 (en adelante, CONUG),
es posible sostener que este instrumento no representó ni el inicio ni la culminación de
las discusiones sobre tales delitos. Más bien, formó parte de un proceso progresivo
que se fue configurando con el surgimiento y consolidación de los estados modernos.
Inicialmente, este proceso se manifestó mediante acuerdos frágiles y propuestas de
sanción que en muchos casos no llegaron a aplicarse. Fue recién a partir de la
segunda mitad del siglo XIX, con el auge de los nacionalismos, que comenzó a
consolidarse un marco legal más robusto. No obstante, fueron los acontecimientos de
la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el acuerdo generalizado entre las naciones
para rechazar los crímenes cometidos durante ese conflicto, los que marcaron una

12
pauta en el periodo de posguerra, siendo claves para definir, categorizar y visibilizar
delitos como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.

III. CONCLUSIONES

 La Corte Penal Internacional es esencial para enfrentar la impunidad en


crímenes graves. Aunque Sudán no firmó el Estatuto de Roma, el Consejo de
Seguridad de la ONU remitió el caso Darfur en 2005, permitiendo su
intervención. Esto marcó un precedente sobre la facultad internacional de
actuar cuando un Estado no responde ante violaciones graves.

 El proceso contra Omar Hassan Al Bashir ante la CPI es un referente clave en


la justicia penal internacional, al abordar el genocidio y la responsabilidad de
jefes de Estado. El exmandatario sudanés fue acusado por crímenes graves
cometidos durante el conflicto en Darfur desde 2003. Su caso evidencia el
reto entre la soberanía estatal, la impunidad de líderes y el alcance
jurisdiccional de la CPI.

 Probar la intención genocida en el caso de Al Bashir ha sido uno de los


mayores desafíos. Esto refleja la dificultad de acreditar el genocidio ante
tribunales internacionales, donde se exige una rigurosa interpretación legal y
pruebas concluyentes sobre la intención del autor.

 Desde una perspectiva política internacional, la justicia internacional enfrenta


tensiones políticas, ya que varios países, especialmente africanos y árabes,
critican a la CPI por supuesta parcialidad. Esto genera debates sobre
reformas y muestra divisiones en la comunidad global sobre cómo abordar
violaciones graves.

 Finalmente, tomando el caso Al Bashir se evidencia las dificultades para


hacer cumplir la justicia cuando hay falta de cooperación estatal y presiones
políticas. Para lograr justicia en casos como Darfur, se requiere combinar
acciones judiciales, diplomacia y un compromiso global contra la impunidad.

IV.RECOMENDACIONES

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 . Explorar el Impacto del Caso en la Jurisprudencia de la Corte Penal
Internacional, Asegurarse de identificar cómo la CPI ha ido adaptando sus
criterios de imputación y condena en función de la experiencia adquirida en
este juicio.

 Abordar los Desafíos en la Ejecución de Órdenes de Arresto en Casos


de Genocidio, ya que se verifico la existencia de una dificultad al ejecutar
las órdenes de arresto emitidas por la CPI cuando se trata de líderes de
Estados soberanos que gozan de apoyo internacional o protección política,
para ello es importante estrechar mas las cooperaciones con los países.

 Evaluar la Percepción Pública sobre la Justicia Internacional, se


recomienda explorar la opinión pública sobre la Corte y sus actuaciones, un
análisis de esta percepción pública podría enriquecer, proporcionando un
enfoque más integral sobre los retos de legitimidad que enfrenta la CPI.

 Profundizar en el Estudio de la Reparación a las Víctimas del


Genocidio, hacer un análisis sobre las acciones destinadas a asistir a las
víctimas del genocidio y cómo la justicia penal puede ir más allá de la
sanción de los perpetradores para incluir mecanismos de reparación que
favorezcan la reconstrucción social y económica de las víctimas.

 Recomendar Reformas a la Corte Penal Internacional. estas reformas


pueden incluir la mejora en los mecanismos de cooperación internacional, la
revisión de la eficacia de las órdenes de arresto y el fortalecimiento de la
imparcialidad de la Corte en cuanto a las percepciones regionales y
políticas. La formulación de propuestas concretas para mejorar la
operatividad de la CPI sería un aporte valioso para futuras investigaciones
en el ámbito del derecho penal internacional.

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BIBLIOGRAFÍA

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Andrés.

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representación de los espacios de exterminio. Montevideo. CONICET.

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ANEXOS

Anexo 1. Orden de captura

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