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S Tres Laboral

El estrés laboral es un fenómeno creciente que afecta la salud y bienestar de los empleados, relacionado con la competencia global y presiones laborales. Se clasifica en eustrés (positivo) y distrés (negativo), y puede ser agudo o crónico, con consecuencias significativas para la salud. La comprensión del estrés ha evolucionado desde las teorías de Hans Selye, destacando la importancia de abordarlo desde una perspectiva tanto individual como colectiva.
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S Tres Laboral

El estrés laboral es un fenómeno creciente que afecta la salud y bienestar de los empleados, relacionado con la competencia global y presiones laborales. Se clasifica en eustrés (positivo) y distrés (negativo), y puede ser agudo o crónico, con consecuencias significativas para la salud. La comprensión del estrés ha evolucionado desde las teorías de Hans Selye, destacando la importancia de abordarlo desde una perspectiva tanto individual como colectiva.
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ESTRÉS LABORAL

En la actualidad la salud ocupacional es principal objetivo para proveer de


seguridad, protección y atención a los empleados en el desempeño de su trabajo.
La salud ocupacional y el bienestar es prerrequisito para la productividad,
constituyendo el factor más importante, inclusive, en el aspecto socioeconómico y
el desarrollo sostenible.

A lo largo del siglo XX el estrés laboral se ha convertido en un fenómeno relevante


y reconocido socialmente, siendo vinculado, con frecuencia, al trabajo y a la
actividad laboral. De hecho, las diferentes encuestas sobre condiciones de trabajo
ponen de manifiesto que se trata de un fenómeno ampliamente extendido y son
múltiples las fuentes de estrés que producen esta experiencia laboral, que suele ir
asociada con consecuencias negativas.

Al tiempo que ha ido creciendo la importancia del estrés en nuestra sociedad ha


ido aumentando también la investigación sobre este fenómeno planteada desde
diversos ámbitos disciplinares como la biología, la psicofisiología, la psicología y
otras ciencias sociales. Ahora bien, estos planteamientos han puesto el énfasis en
una conceptualización individual del estrés, que arranca de una consideración
psicofisiológica y subjetiva del mismo y tomado en consideración su componente
experiencial y sus consecuencias para la salud y el bienestar personal. Sin
embargo, esta aproximación presenta importantes limitaciones al no tomar en
consideración los aspectos colectivos del estrés, que son de especial relevancia
en el ámbito laboral.

El estrés se asocia junto con la creciente competencia global y las presiones sobre
los directivos y empleados a quienes se les exige más con menos, y a la coerción
que emite la misma demanda de plazas que día a día se da en condiciones más
precarias.

El uso del término estrés se ha popularizado sin que la mayoría de las personas
tengan claro en qué consiste el mismo. Al revisar la amplia literatura sobre el
tema, se encuentran multitud de definiciones, algunas de las cuales lo abordan
indistintamente desde la perspectiva del estrés como estímulo, como respuesta o
como consecuencia. Sin entrar a polemizar teóricamente sobre su definición, por
no constituir objeto del presente trabajo, se aborda el estrés como: la respuesta
adaptativa del organismo ante los diversos estresores; en la actualidad han
cobrado auge las teorías interaccionistas del estrés que plantean que la respuesta
de estrés es el resultado de la interacción entre las características de la persona y
las demandas del medio. Se considera que una persona está en una situación
estresante o bajo un estresor cuando ha de hacer frente a situaciones que
conllevan demandas conductuales que le resulta difícil poner en práctica o
satisfacer.

La respuesta de estrés es una respuesta automática del organismo a cualquier


cambio ambiental, externo o interno, mediante la cual se prepara para hacer frente
a las posibles demandas que se generan como consecuencia de la nueva
situación, por tanto, ello no es algo "malo" en sí mismo, al contrario; facilita el
disponer de recursos para enfrentarse a situaciones que se suponen
excepcionales.

En nuestro medio moderno estamos en una época de grandes cambios, con


ritmos de vida enormemente acelerado, mayor demanda de competencia y
especialización, continúa reformulación de objetivos, metas, estrategias; entre
otros aspectos. Este entorno exige a las personas mayor grado de autonomía,
flexibilidad, capacidad de iniciativa, seguridad en sí mismo y capacidad para
moldearse a situaciones nuevas. Precisamente las contrariedades y exigencias
que cotidianamente debe enfrentar el hombre propician estar sometido al estrés y
sus posibles consecuencias negativas.

Al estrés se le hace responsable de aspectos tan diversos como: los dolores de


espalda, la úlcera gástrica de un ejecutivo, el accidente de cierta persona, la
incapacidad de un individuo para disfrutar de las relaciones sexuales con su pareja
o su inexplicable depresión. De ahí que en la actualidad investigaciones
multidisciplinarias se proyecten a su estudio desde la perspectiva de cómo
controlarlo.

ANTECEDENTES HISTORICOS DEL ESTRÉS

El húngaro Hans Selye (1907-1982), concibió por mera casualidad la idea del
Síndrome de Adaptación General (SAG), sobre el cual escribió por primera vez en
el British Journal Nature en el verano de 1936. El SAG, también conocido como
síndrome del estrés, es lo que Selye señaló como el proceso bajo el cual el cuerpo
confronta -lo que desde un principio designó como: agente nocivo. El SAG es un
proceso en el que el cuerpo pasa por tres etapas universales. Primero hay una
“señal de alarma”, a partir de la cual el cuerpo se prepara para “la defensa o la
huída”. No obstante, ningún organismo puede mantener esta condición de
excitación, por ello existe la segunda etapa que permite al mismo, sobrevivir a la
primera, en ésta se construye una resistencia. Finalmente, si la duración del estrés
es suficientemente prolongada, el cuerpo entra a una tercera etapa que es de
agotamiento; una forma de envejecimiento debida al deterioro del organismo por
mantener constante el desgaste durante la resistencia.

El estrés en el léxico de Selye podría ser cualquier cosa, desde la privación


prolongada de alimento hasta la inyección de una sustancia extraña al cuerpo,
inclusive, un buen trabajo muscular. Por “estrés”, él no sólo se refirió al “estrés
nervioso” sino a la “respuesta no específica del cuerpo frente a cualquier
demanda.

El concepto de Estrés se remonta a la década de 1930, cuando un joven austriaco


de 20 años de edad, estudiante de segundo año de la carrera de medicina en la
Universidad de Praga, Hans Selye, hijo del cirujano austriaco Hugo Selye, observó
que todos los enfermos a quienes estudiaba, indistintamente de la enfermedad
propia, presentaban síntomas comunes y generales: cansancio, pérdida del
apetito, baja de peso, astenia, etc. Esto llamó mucho la atención a Selye, quien le
denominó el "Síndrome de estar Enfermo".

A partir de las investigaciones de Seyle, el estrés ha involucrado en su estudio la


participación de varias disciplinas médicas, biológicas y psicológicas con la
aplicación de tecnologías diversas y avanzadas.

CONCEPTO DE ESTRÉS

En la actualidad es muy común hablar de estrés. En nuestras conversaciones


habituales solemos encontrarnos con frases como: “Estoy estresadísimo”, “qué
estrés tengo”, “es viernes… y el cuerpo lo sabe”, etc. El estrés se ha convertido en
una parte integral de nuestra vida cotidiana, creemos que sabemos en qué
consiste, cuáles son sus síntomas y cómo podemos lidiar con él. Hemos llegado a
familiarizarnos con él a tal grado que hemos olvidado que sus efectos a largo
plazo pueden destruir vidas y familias.

La vida está llena de situaciones que nos producen bienestar, tranquilidad,


alegría... y otras que nos producen tensión, nervios, inquietud...

En la sociedad en que vivimos nos vemos sometidos a infinidad de situaciones


que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta. Las demandas pueden ser
de todo tipo, desde las exigencias cada vez más elevadas de nuestros respectivos
trabajos, hasta las responsabilidades domésticas -el llevar la casa, el cuidado de
los hijos, etc.-, sin olvidar los conflictos interpersonales dentro o fuera del trabajo.
Evitar el estrés no siempre es posible o deseable, ya que el estrés puede ser muy
beneficioso. Cuando se convierte en un problema es cuando nosotros perdemos el
control.

Hoy podemos medirlo, examinarlo científicamente y recomendar fármacos cuando


nuestro organismo comienza a desgastarse debido al peso del estrés; sin
embargo, casi todos creemos que no podemos hacer nada significativo para
prevenirlo.

El estrés es un estímulo externo. Son todos los problemas y dificultades que


tenemos que enfrentar día a día, semana a semana. Es el jefe molesto, el
conductor agresivo, el dependiente grosero, la fecha límite que nos presiona, la fila
que no se mueve en el supermercado. Es la interminable lista de cosas que
tenemos que hacer. Todos contamos con estos elementos en nuestra vida; sin
embargo, es estrés es totalmente diferente y único en cada persona. Algunas
personas tienen éxito con él -los pilotos de carreras, las fuerzas armadas, los
pilotos aéreos, conductores de televisión, actores, periodistas-, son serenas,
relajadas, se las arreglan para salir adelante, nada parece estresarlas; en cambio
otras se tensan, frustran, enojan y terminan por enfermarse.

La palabra estrés no se conoció sino hasta 1956. Proviene de la palabra inglesa


stress (esfuerzo, violencia) y lo podemos definir como un estado de tensión del
organismo debido a la sobrecarga emocional y física. Es una defensa natural del
organismo que se encuentra dentro de nosotros mismos y que sirve para hacer
frente a aquellas situaciones que nosotros percibimos como amenazantes,
emocionalmente perturbadoras o inquietantes. En este proceso participan casi
todos los órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, nervios, corazón,
digestión, función muscular y otras.

El estrés no solamente es útil sino hasta indispensable para sobrevivir, ya que es


lo que posibilita el vivir dentro de un entorno inestable. El estrés se convierte en un
problema cuando es intenso, frecuente y se mantiene en el tiempo. Es en ese
momento cuando pueden aparecer los síntomas y desajustes de los que
hablaremos más adelante.

El estrés está asociado a un estilo de vida propio de nuestra época. Usualmente


provoca tensión, ansiedad, y reacciones fisiológicas como aumento de frecuencia
cardíaca, sudoración, temblor en manos, sequedad de boca, aumento de la
frecuencia respiratoria y aumento de la prensión arterial. Puede afectar a todos en
cualquier momento y a cualquier edad.

Es importante diferenciar el estrés de términos que suelen asociarse a él, como


son el miedo, ansiedad y la fatiga.

El miedo se reserva para nombrar una sensación de temor, con activación


anticipada en todo el organismo, que aparece ante una situación o estímulo
externo que puede ser identificado de forma precisa.

La ansiedad, en general, se refiere a un estado de activación o agitación


exagerada que aparece en el individuo como reacción ante acontecimientos
externos o asociados a pensamientos o sentimientos del propio individuo. Es un
tipo de miedo irracional, no justificado. La ansiedad clínica o psicopatológica es
dañina, no es adaptativa al no existir una amenaza objetiva y es persistente.
Presenta síntomas como palpitaciones, tensión muscular, cefalea, dificultad para
respirar. Impide a la persona enfrentarse a las situaciones que la desencadenan,
de forma que ésta tiende a aislarse, perjudicando así el rendimiento laboral y la
vida interpersonal, tanto social como familiar. Cuando la ansiedad psicopatológica
está ligada a un agente externo que la provoca o la desencadena, y éste es
prolongado o intenso hablamos de estrés.

La fatiga se confunde a menudo con el estrés. Se alivia con un cambio de


actividad y se disipa con el reposo, cosa que no ocurre con el estrés. No obstante,
la fatiga continuada en el trabajo es un factor más de estrés y motivo de
insatisfacción laboral. En sí la fatiga es un estado subjetivo y fisiológico que se
caracteriza por un desinterés en la tarea que se está realizando, por una
sensación de malestar y una reducción de eficiencia.

CLASIFICACIÓN DEL ESTRÉS

Es inevitable experimentar cierto grado de estrés en la vida y en ocasiones


apropiadas resulta benéfico.

El estrés se clasifica de acuerdo a los factores que lo producen:

• Cantidad de estrés
Hipoestrés: poco estrés.
Hiperestrés: mucho estrés.
• Consecuencia de estrés
Distrés: se trata de estrés negativo, en el cual las demandas son muy grandes
para nuestro organismo.
Eustrés: es estrés positivo que estimula la mejora y la superación.

• Grado de estrés:
Estrés agudo: estrés de poca duración o pasajero, pero muy fuerte, como una
especie de sacudida emocional.
Estrés crónico: estrés fuerte o débil que se prolonga demasiado o que nunca se
deja de tener.

Eustrés

Es el nivel de activación del organismo necesario y óptimo para llevar a cabo


nuestras actividades
cotidianas, especialmente aquéllas que requieren una respuesta inmediata Es el
estrés que nos permite reaccionar ante situaciones adversas. Provoca una
adecuada activación, necesaria para culminar con éxito una prueba o situación
complicada: por ejemplo, si nos mantiene especialmente atentos en situaciones
de emergencia, o con un nivel de actividad sostenida en periodos puntuales de
demanda de trabajo, como hablar en público.

Es adaptativo y estimulante, necesario para el desarrollo de la vida en bienestar.

Es un tipo de estrés positivo. Sucede cuando hay un aumento de la actividad


física, el entusiasmo y la creatividad. Por ejemplo, practicar un deporte que te
gusta o afrontar algún reto o situación que consideras excitante.

El estrés no siempre es malo, todos siempre tenemos un poco de estrés pero su


exceso puede provocar un trastorno de ansiedad. Ya no es bueno cuando nos
sobrepasa e interfiere en varias áreas de nuestra vida cotidiana.

Distrés

Es un nivel de activación del organismo, a nivel físico y psicológico, excesivo o


inadecuado a la demanda de la situación, y que si se prolonga puede afectarnos
física y psicológicamente por el exceso de energía que se produce y no se
consume.

Es un estrés desagradable. Es un estrés que ocasiona un exceso de esfuerzo en


relación a la carga.
Provoca una inadecuada, excesiva o desregulada activación psicofisiológica.

Es dañino, nos provoca sufrimiento y desgaste personal.

No podemos ignorar el estrés o simplemente tolerarlo, el estrés forma parte de


nuestra vida cotidiana, las situaciones que nos estresan muchas veces no van a
desaparecer, lo que tenemos que hacer es aprender a identificarlo y a combatirlo o
reducirlo a niveles más tolerables

Tenemos entonces, que el estrés causa ansiedad que en pequeñas cantidades es


positivo y saludable porque nos mueve a hacer las cosas bien, pero si cada cosa
que nos pasa, nos pone demasiados ansiosos y nerviosos, este estrés pasa a ser
negativo y nocivo para nuestra salud.

Estrés agudo y crónico

El estrés agudo es el producto de la percepción de una agresión o un gran


cambio ambiental, ya sea físico o emocional, limitado en el tiempo pero que
supera el umbral del sujeto, dando lugar a una respuesta también intensa, rápida y
muchas veces violenta.

Cuando el estrés se presenta prolongado en el tiempo, continuo, no


necesariamente intenso pero exigiendo adaptación permanente, se llega a
sobrepasar el umbral de resistencia del sujeto, provocando las llamadas
enfermedades de adaptación. Este seria el estrés crónico, que puede darse por
una exposición prolongada y continua a factores estresantes externos o por
condiciones prolongadas de la respuesta al estrés.

TIPOS DE ESTRÉS.

El trabajador ante una situación de estrés intenta desarrollar una o varias


estrategias de afrontamiento, que persiguen eliminar la fuente de estrés. También
pueden tratar de evitar la experiencia incidiendo en la situación estresante, en sus
propios deseos e inclusive en las expectativas en relación con esa situación.

Existen dos tipos de estrés laboral:


El episódico
El crónico
El estrés episódico es aquel que se presenta momentáneamente, es una situación
que no se posterga por mucho tiempo y luego que se enfrenta o resuelve
desaparecen todos los síntomas que lo originaron, un ejemplo de este tipo de
estrés es el que se presenta cuando una persona es despedida de su empleo.

Por otra parte el estrés crónico es aquel que se presenta de manera recurrente
cuando una persona es sometida a un agente estresor de manera constante,
como los siguientes:

 Ambiente laboral inadecuado.


 Sobrecarga de trabajo.
 Alteración de ritmos biológicos.
 Responsabilidades y decisiones muy importantes

Los síntomas de estrés aparecen cada vez que la situación se presenta y mientras
el individuo no evite esa problemática el estrés no desaparecerá.

Existen tres criterios que ayudan a diferenciar entre el estrés normal y el


patológico:
1. Si la persona siente un tensión exagerada.
2. Si el estrés causado es desproporcionado en intensidad o duración
respecto al estímulo que lo provocó.
3. Si el estrés interfiere en la vida cotidiana de la persona.

MITOS ALREDEDOR EL ESTRÉS

Si en el arte de la guerra conocer al enemigo es clave para vencerlo, en la


contienda diaria con el estrés, distinguir entre lo cierto y lo falso puede ayudarnos
a frenar sus efectos nocivos y a que la delgada línea entre salud y enfermedad
tenga unos límites más definidos.

1. El estrés nos afecta a todos.

Si bien es cierto que el organismo reacciona al estrés sin importar nuestro sexo,
edad o nacionalidad, cada persona responde al estrés de manera totalmente
distinta. Para algunos es sinónimo de insomnio, mientras que para otros puede
presentarse como sueño excesivo. En algunos provoca cansancio, mientras que,
en otros, motivación.
2. El estrés es malo.

Recordemos que, si bien existe un estrés negativo, conocido como distrés,


también existe otro positivo, llamado eustrés que permite adaptarnos, resolver un
problema o realizar algo que requiera un poco más de esfuerzo. Los psicólogos
americanos señalan que el estrés es para la condición humana lo que la tensión
es para una cuerda de violín: muy poca y la música es inexpresiva y escabrosa;
demasiada y la música es estridente o se rompe la cuerda.

3. El estrés es imposible de combatir.

Es cierto que en nuestro mundo actual casi todos están estresados, pero eso no
significa que no se pueda hacer nada para reducirlo o evitarlo. Existen técnicas
sencillas para no sentirnos abrumados, descansar mejor, estar en contacto con la
naturaleza o para aprender cómo decir “no” a una tarea adicional. Todo depende
de cuál sea nuestra actitud hacia el estrés. Podemos culparlo de todos nuestros
problemas o reacciones, o bien, hacerle frente y combatirlo para disminuir sus
niveles.

4. El estrés es el responsable de todos nuestros problemas.

En no pocas ocasiones culpamos al estrés para desligarnos de nuestras


responsabilidades. Tratamos mal a nuestra pareja y nos excusamos diciendo que
estamos estresados. No somos eficientes en el trabajo y responsabilizamos a
nuestros niveles de estrés. No practicamos deporte debido a que nuestras
preocupaciones no nos permiten hacer nada más; tenemos accidentes de tránsito
a causa de nuestros problemas y distracciones…
Lo ideal es que nos responsabilicemos de nuestras acciones y actitudes y no nos
escudemos en una reacción que, si bien existe, no tiene porqué ser responsable.
El estrés puede aparecer debido a la sobrecarga de obligaciones; sin embargo, no
significa que tengamos derecho de excusarnos por el simple hecho de estar
“estresados”.

5. El estrés mejora cuando la vida es más fácil.

Por lo general creemos que cuando las personas tienen dinero o deciden ya no
trabajar por decisión propia, se eliminará el estrés automáticamente. Muchas
personas creen que si tuviesen una vida más simple viviendo en el campo o en la
provincia ya no tendrían estrés. Todo esto es falso porque, si bien es cierto que el
estrés está relacionado con hechos o situaciones externas, también depende de
cómo reaccionemos frente a ellas.

6. El estrés se combate sólo con yoga o meditación.

No dudamos que estas dos técnicas sean de gran ayuda para mitigar los síntomas
del estrés, pero no son una salvación o milagro. Meditar diariamente, cada
mañana o cada noche nos dará mayor paz mental y espiritual, pero no nos
asegura que no volveremos a estresarnos nunca más. Una sesión de masajes
puede descontracturar y relajarnos, pero si después regresamos a la oficina y
volvemos a tensionarnos… no nos servirá de nada.

7. El estrés sólo afecta a los adultos.

Nada más alejado de la verdad. Desafortunadamente cada vez más son más los
niños y adolescentes que padecen estrés debido a las presiones familiares y a la
gran cantidad de actividades extraescolares que realizan, especialmente si han
sido sometidos a cambios importantes como: un cambio de residencia, cambio de
colegio, divorcio o separación de sus padres, la pérdida del primer familiar
cercano…

8. El estrés reduce significativamente nuestro rendimiento.

Un estudio de 2013 de Daniela Kaufer y Elizabeth Kirby de la Universidad de


Berkeley, encontró qué el denominado «eustrés» (estrés que se manifiesta en
periodos de tiempo corto e intensidad no demasiado grande) puede motivarte y te
permite afrontar mejor un desafío. Para comprobarlo, pusieron ratas en una
situación estresante (las inmovilizaron en sus jaulas) y resultó que esta respuesta
de estrés indujo la creación de nuevas neuronas en sus cerebros.

Dos semanas más tarde, cuando estas nuevas neuronas ya estaban maduras, se
pudo comprobar una mejora en el rendimiento de las ratas en pruebas de
aprendizaje. «Cierta cantidad de estrés puede ser buena para alcanzar un nivel
óptimo de lucidez mental y mejora del rendimiento cognitivo y conductual«, explica
Kaufer. «Creo que los acontecimientos estresantes intermitentes o agudos, son
probablemente lo que hacen que el cerebro se mantenga más alerta, rindiendo
mejor.»

9. El estrés y la ansiedad son lo mismo


Falso. Como ya se ha explicado, el estrés es una respuesta adaptativa ante un
cambio o situación traumática, que viene del pasado, pero que continúa en el
presente, mientras que la ansiedad es un miedo (emoción) que surge ante lo que
consideramos un peligro o una amenaza real o percibida que se dará en el futuro
próximo.

10. Fumar tabaco relaja y calma el estrés


Falso. Para empezar, el tabaco es un estimulante con lo cual es contradictorio que
relaje. Esa sensación aparente de “calma” se debe a que tu cerebro te está
pidiendo su dosis diaria de nicotina y, por lo tanto, se “calma” cuando se la das.

FASES DE RESPUESTA DEL ESTRÉS

El estrés no es algo que aparezca de modo repentino, ni se apodera de las


personas como si se tratara de una emboscada. Desde que aparece hasta que
alcanza su máximo efecto, el estrés pasa por las siguientes etapas o fases:

Fase de alarma. Se produce cuando una persona se enfrenta a una situación


complicada o nueva ante la que el organismo reacciona considerándola como una
amenaza real y se prepara para afrontarla con energía. De forma casi inmediata
se presentan reacciones fisiológicas caracterizadas por el incremento de la
frecuencia cardiaca, la tensión arterial y el ritmo de respiración y produciendo un
estado de tensión generalizado en los músculos. Asimismo, aumenta la capacidad
de atención y concentración. Es una fase de corta duración que se resuelve tras
afrontarla o huir de ella, volviéndose a normalizar tras consumir toda la energía
previamente liberada

Fase de resistencia. Aparece cuando el organismo continúa reaccionando y


adaptándose progresivamente para hacer frente a la amenaza de los agentes
estresantes. La persona se frustra y sufre como consecuencia de la situación. Con
frecuencia la persona se muestra con menor tolerancia a la frustración, mayor
irritabilidad, aparecen dificultades para dormir y sensación de cansancio o fatiga.

Fase de agotamiento. La exposición prolongada al estrés agota las reservas de


energía del cuerpo y puede llevar a situaciones extremas de debilitamiento del
sistema inmune, con lo que nos volvemos más vulnerables a contraer
enfermedades. Aparecen los síntomas asociados al estrés crónico, como:
sentimientos de indefensión, infelicidad, enfermedades psicosomáticas, cuadros
depresivos, adicciones con o sin sustancias y riesgo de suicidio. Esta fase se
caracteriza por la fatiga, la ansiedad y la depresión que pueden aparecer por
separado o de forma simultánea.
SÍNTOMAS DEL ESTRÉS

El organismo es el primero en responder cuando se presenta alguna situación


estresante, incrementando la producción de ciertas hormonas como el cortisol y la
adrenalina.

Las consecuencias que tiene el estrés sobre el funcionamiento del organismo son
de índole fisiológica, psicológica y conductual. Entre los síntomas más comunes
tenemos los siguientes:

Síntomas físicos

 Trastornos cardiovasculares: hipertensión, arritmia, etc.


 Trastornos musculares: tensión excesiva, temblores y contracturas,
“bruxismo” (presión involuntaria de la mandíbula con fregado de dientes).
 Trastornos respiratorios: hiperventilación (respiración rápida, acelerada y
superficial que provoca sensación de mareo), respiración fatigada.
 Trastornos inmunológicos: mayor número de resfriados, aparición constante
de enfermedades menores, cansancio.
 Trastornos gastrointestinales: náuseas, mareos, diarrea, estreñimiento,
gastritis, síndrome de colon irritable.
 Trastornos dermatológicos: aparición de acné, sarpullidos, herpes,
sudoración, etc.
 Trastornos sexuales: disminución o pérdida del apetito sexual.
 Trastornos del sueño: insomnio, despertar precoz, problemas de conciliación
del sueño, etc.
 Trastornos somáticos: dolor de cabeza y migrañas, dolor de espalda, dolor
menstrual, dolor de cervicales y contracturas musculares, dolor de pecho y
palpitaciones.

Una advertencia: la mayoría de estos síntomas físicos, por no decir todos, pueden
tener otras causas diferentes de la ansiedad. Por ejemplo, el hipertiroidismo puede
a veces provocar sudoración y temblores. En caso de duda, debemos consultar al
médico. Luego de hacernos algunas preguntas, nuestro médico estará muy
probablemente en condiciones de establecer con certeza la causa de nuestros
síntomas.

Síntomas emocionales
 Aumento de nerviosismo y ansiedad.
 Irritabilidad e irascibilidad.
 Cambios de humor.
 Agitación, incapacidad para relajarse.
 Presencia de pensamientos negativos recurrentes referentes a cómo se ve uno
mismo y también los demás.
 Falta de motivación.
 Falta de concentración.
 Sensación de soledad y aislamiento.

Síntomas cognitivos

 Olvido de las cosas.


 Incapacidad para concentrarse y tomar decisiones sencillas.
 Bajo nivel para mantener la atención.
 Preocupación constante.
 Ver sólo lo negativo de las circunstancias.
 Dificultad para resolver problemas.

Síntomas conductuales

 Comer de más o de menos.


 Aislamiento.
 Hábitos nerviosos como: morderse las uñas, jalarse el cabello, morderse los
labios…
 Agresividad.
 Aumento del consumo de estimulantes o de sustancias tranquilizantes como:
café, tabaco, o alcohol para realizar el esfuerzo o para disminuir el ritmo.
 Adicción al trabajo.
 Risa nerviosa.

El estrés en el trabajo aparece cuando las exigencias del entorno laboral superan
la capacidad de las personas para hacerles frente o mantenerlas bajo control.
Se conceptualiza como el conjunto de fenómenos que suceden en el organismo
del trabajador con la participación de los agentes estresantes negativos derivados
directamente del trabajo o que, con motivo de éste, pueden afectar la salud del
trabajador. El estrés puede iniciar con ligeras, señales, como sentimientos de
frustración, crisis emocionales, retraimientos, problemas de salud alienación,
desempeño deficiente, consumo de drogas y alcohol. Al desatender estos
síntomas pueden progresar hasta que la persona sienta apatía por ir a trabajar. El
estrés laboral puede afectar los demás aspectos de la vida personal. Desde este
punto de vista, puede considerarse al estrés laboral como el factor que
desencadena o libera efectos tanto físicos (consecuencias físicas) como
psicológicos (consecuencias psicosociales) en los individuos.

El estrés laboral desencadena cambios en: la percepción, las respuestas


emocionales y afectivas, la apreciación primaria y secundaria, las respuestas de
afrontamiento
CONCEPTO DE ESTRÉS LABORAL.

El estrés laboral es aquel que se produce debido a la excesiva presión que tiene
lugar en el entorno de trabajo. Generalmente es consecuencia del desequilibrio
entre la exigencia laboral (también propia) y la capacidad o recursos disponibles
para cumplirla eficientemente. Aunque en ocasiones, también puede originarse por
factores completamente ajenos al trabajador. Los síntomas pueden ir desde un
ligero mal humor hasta graves depresiones, y casi siempre suelen ir acompañadas
de un cierto agotamiento y debilidad física.

TIPOS DE ESTRÉS LABORAL


Dependiendo del trabajador y según su personalidad, así será la respuesta que
presentará ante una situación de estrés y éste será diferente para cada ser
humano. Se refiere que algunas personas pueden ser fácil la situación que estén
atravesando, mientras que para otro puede ser difícil. “Por lo que, según Slipack
existen dos tipos de estrés laboral:

Episódico Es cuando sufre un despido laboral, el que ocurre momentáneamente.


Este estrés no se pospone por mucho tiempo; luego de que se enfrenta o resuelve
desaparecen todos los síntomas que lo originaron.

Crónico Se le denomina, así, cuando surge debido al ambiente laboral, la


sobrecarga de trabajo, las alteraciones de los ritmos biológicos, responsabilidades
y decisiones muy importantes. Es aquel que se presenta varias veces o
frecuentemente cuando un trabajador es sometido a un agente estresor de
manera constante, por lo que los síntomas el estrés aparecen cada vez que la
situación se presenta y mientras el individuo no afronte esa exigencia de recursos
el estrés no desaparecerá.
SITUACIONES QUE PUEDEN DESARROLLAR EL ESTRÉS LABORAL
Dentro de las organizaciones, pueden existir varias situaciones donde el
trabajador está expuesto a diferentes estresores que lo pueden llevar a sufrir
estrés laboral.

El ambiente laboral inadecuado: Son los denominados “estresores ambientales”


como podrían ser: iluminación deficiente, alto nivel de ruido o ruidos intermitentes,
excesivo nivel de vibraciones, presencia de contaminantes químicos en la
atmósfera, altas o bajas temperaturas, trabajos en altura de alto riesgo, trabajos
en instalaciones eléctricas, atmósferas mal ventiladas, trabajos en máquinas de
alto riesgo. Estos estresores exigen al trabajador una doble adaptación: física y
psicológica.

La sobrecarga de trabajo: En esta situación el estrés se produce por una sobre


estimulación. Aparecen exigencias psicosensoriales violentas, simultáneas,
numerosas, persistentes y variables. Se suele presentar en actividades como:
trabajadores sometidos a cambios continuos y abundancia de información;
víctimas de empleados que deben ingresar información a sistemas de
computación. Las consecuencias del estrés por sobre carga de trabajo puede
generar tensión nerviosa, fatiga, irritabilidad, crisis de decisión, ansiedad,
confusión, embotamiento, desconcentración.

La alteración de los ritmos biológicos: Esta alteración de las constantes


biológicas que provocarían la aparición del estrés. Estos cambios requieren un
esfuerzo adaptativo con lo que se genera: irritabilidad, disminución de la
concentración, trastornos en el sueño, fatiga, ansiedad y modificaciones
problemáticas en las relaciones sociales, conyugales y sexuales. Este caso se
podría dar en trabajadores nocturnos, personal de seguridad; trabajadores del
transporte.

Las responsabilidades y decisiones muy importantes:


Es el estrés que se puede dar en personas que desarrollan tareas jerárquicas muy
importantes con un alto grado de responsabilidad, como podrían ser aquellos que
tengan responsabilidades numerosas y variables; los que desarrollen un trabajo
intelectual excesivo, los que se encuentren sometidos a tensión psicológica
continúa, los que trabajen en áreas donde exista una alta inseguridad en el
trabajo, alta competitividad, constante presión para lograr alta eficacia; aquellos
que deban trabajar en las situaciones antes indicadas pueden padecer estrés
acumulando factores de riesgo para su salud y se pueden sentir agotados
físicamente, con diversas manifestaciones psicosomáticas, trastornos del sueño,
disminución del deseo sexual, impaciencia, pérdida de la iniciativa, dificultad en la
toma de decisiones y adicciones.

La estimulación lenta y monótona: Esto se puede dar en aquellas personas que


trabajan de forma lenta y simple; Esto les generará distracción, falta de atención y
un posible aumento de accidentes de trabajo.
Las condiciones laborales inadecuadas: Este caso se puede dar a
consecuencia de salarios bajos, una alimentación inadecuada e insuficiente; la
ausencia de perspectivas de progreso; las pocas posibilidades de recreación; la
presencia de una inestabilidad laboral por renovación de equipamientos o cambios
en los procesos de producción; analizando el estrés desde una óptica
organizacional a los efectos de prevenirlos se pueden visualizar los estresores
extra organizacionales y los interorganizacionales.

CAUSAS DEL ESTRÉS LABORAL

En la actualidad, el estrés se considera como un proceso interactivo en los que


influyen tanto los aspectos de la situación (demandas) como las características del
sujeto. Cuando las demandas superan a los recursos, la tendencia da a producir
una situación de estrés y para cubrir las demandas, el sujeto intentará producir
más recursos, llegando el estrés en ocasiones hasta su fase final que es el
agotamiento del sujeto. Esta situación de demandas – recursos está directamente
relacionada con los factores psicosociales que inciden en el estrés laboral. Estos
factores psicosociales se consideran en múltiples acepciones: como riesgos,
consecuencias, fuentes de vulnerabilidad, recursos y estrategias o barreras para la
prevención. Entonces, al considerarse estos factores psicosociales como fuente
de riesgos, producen consecuencias psicosociales que afectan directamente al
individuo.

Como causa directa del estrés laboral se tienen los factores psicosociales
íntimamente relacionados, por un lado, con el tipo de trabajo, actividad, o
profesión que el individuo ejerza y por otro lado, con el ambiente laboral que rodea
al individuo y la cantidad de recursos que se demanden a cada trabajador. Esto
puede afectar a cada trabajador de distinta forma, ya que las exigencias son
dictadas para todos independientemente de sus diferencias individuales. Algunas
exigencias en los trabajos de hoy en día son: prisa, inmediatez, exactitud,
precisión, gran esfuerzo físico, gran esfuerzo mental, gran responsabilidad en el
sentido de que las consecuencias de un error pueden ser graves, Las exigencias
varían según el trabajo, por lo que se puede deducir de lo anterior que existen
profesiones más estresantes que otras.

Factores psicosociales que causan estrés laboral son:

El exceso y falta de trabajo, tiempo inadecuado para completar el trabajo de modo


satisfactorio para todos los trabajadores, ausencia de una descripción clara del
trabajo, poco reconocimiento o recompensa por un buen rendimiento laboral, no
tener oportunidad de exponer quejas, las múltiples responsabilidades, la poca
autoridad o capacidad de tomar decisiones, no tener cooperación, control ni apoyo
de superiores, colegas o subordinados, inseguridad poca estabilidad de la posición
laboral, también verse expuesto a prejuicios en función de la edad, sexo, raza,
origen étnico y religión, exposición a violencia, amenazas o intimidaciones,
desagradables o peligrosas condiciones de trabajo, todos estos factores no
cualquier combinación de los factores anteriores.

Algunos de los principales factores psicosociales que con frecuencia condicionan


la presencia de estrés laboral, según señala Ortega Villalobos (1999), son:
Desempeño profesional:
• Trabajo con alto grado de dificultad
• Trabajo con gran demanda de atención
• Actividades de gran responsabilidad
• Funciones contradictorias
• Creatividad e iniciativa restringidas
• Exigencia de decisiones complejas
• Cambios tecnológicos intempestivos
• Ausencia de plan de vida laboral
• Amenaza de demandas laborales

Dirección:
• Liderazgo inadecuado
• Mala utilización de las habilidades del trabajador
• Mala delegación de responsabilidades
• Relaciones laborales ambivalentes
• Manipulación o coacción del trabajador
• Motivación deficiente
• Falta de capacitación y desarrollo del personal
• Carencia de reconocimiento
• Ausencia de incentivos
• Remuneración no equitativa

• Promociones laborales aleatorias

Organización y función:
• Prácticas administrativas inapropiadas
• Atribuciones ambiguas
• Desinformación y rumores
• Conflicto de autoridad
• Trabajo burocrático
• Planeación deficiente
• Supervisión punitiva

Tareas y actividades:
• Cargas de trabajo excesivas
• Autonomía laboral deficiente
• Ritmo de trabajo apresurado
• Exigencias excesivas de desempeño
• Actividades laborales múltiples
• Rutinas de trabajo obsesivas
• Competencia excesiva, desleal o destructiva
• Trabajo monótono o rutinario
 Poca satisfacción laboral

Medio ambiente de trabajo:


• Condiciones laborales físicas inadecuadas
• Espacio físico restringido
• Exposición a riesgo físico constante
• Ambiente laboral conflictivo
• Trabajo no solidario
• Menosprecio o desprecio del trabajador

Jornada laboral:
• Rotación de turnos
• Jornadas de trabajo excesivas
• Duración indefinida de la jornada
• Actividad física corporal excesiva

Empresa y entorno social:


• Políticas inestables de la empresa
• Ausencia de corporativismo
• Falta de soporte jurídico de la empresa
 Intervención y acción sindical
 Salario insuficiente
• Carencia de seguridad en el empleo
• Subempleo o desempleo en la comunidad
• Opciones de empleo y mercado laboral

SÍNTOMAS, EFECTOS Y CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS LABORAL

El estrés supone una reacción compleja a nivel biológico, psicológico y social. La


mayor parte de los cambios biológicos que se producen en el organismo, está
sometido a una reacción de estrés no son perceptibles para el ser humano se
precisan procedimientos diagnósticos para determinar el nivel de reacción. Sin
embargo, a nivel psicológico muchos síntomas producidos por el estrés pueden
ser fácilmente identificados por la persona que está sufriendo dichos cambios.

Las reacciones más frecuentes de cuando nos encontramos sometidos a una


reacción de estrés es la ansiedad y sus síntomas más frecuentes son: Nivel
cognitivo-subjetivo: la preocupación, el temor, inseguridad, dificultar para decidir,
pensamientos negativos y dificultades para concentrarse. En el nivel fisiológico
encontramos: tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, molestias gástricas y
dolores de cabeza. Y en el nivel motor u observable están, el comer o beber en
exceso, fumar, intranquilidad motora, tartamudear y quedarse paralizado.

El estrés, aparte de producir ansiedad, puede producir enfado o ira, irritabilidad,


tristeza-depresión, y otras reacciones emocionales, que también podemos
reconocer. Además de estas reacciones emocionales podemos identificar
claramente otros síntomas producidos por el estrés, como son el agotamiento
físico, la falta de rendimiento. En conclusión, si el estrés es muy intenso y se
prolonga en el tiempo, puede llegar a producir enfermedades físicas y desórdenes
mentales; en definitiva, problemas de salud.

Manejo del estrés laboral


Como lo menciona Ortega Villalobos (1999), el tratamiento de las enfermedades
por estrés laboral deberá siempre dirigirse a erradicarlo controlando los factores o
las fuerzas causales de éste. El criterio general que pretende curar la enfermedad
en forma aislada mediante tratamiento paliativo de las alteraciones emocionales o
reparación de las lesiones orgánicas es sumamente simplista, limitado y poco
racional. Así, el tratamiento contra el estrés deberá ser preventivo y deberá
lograrse ejerciendo las acciones necesarias para modificar los procesos causales.
La prevención y la atención del estrés laboral constituyen un gran reto; los criterios
para contrarrestarlo deberán ser organizacionales y personales. Los médicos de
salud en el trabajo y profesionales afines, deben vigilar a sus pacientes y, cuando
sea posible, a toda la organización con el fin de manejar el estrés en forma
efectiva, aunque la participación del equipo de salud para efectuar cambios
sustanciales con frecuencia es más difícil, pues los gerentes y empleadores
generalmente, buscan resolver el problema de los trabajadores en forma
individual, pero rechazan la intervención en el origen del problema cuando esto
implica la necesidad de cambios en el lugar de trabajo, por la posible disyuntiva
entre la ganancia económica y el bienestar de los trabajadores.

En el pasado, se pensaba que los seres humanos no podían controlar su Sistema


Nervioso Autónomo (involuntario), que se encarga de regular los procesos
internos, como la frecuencia de los latidos del corazón, el consumo de oxígeno, el
flujo de los jugos gástricos y las ondas cerebrales. Hoy, se tienen pruebas de que
es posible ejercer cierto control sobre estos procesos internos, de modo que la
biorretroalimentación sea útil para disminuir los efectos indeseables del estrés.

¿Cómo pueden las personas dar atención a este Problema?

Tal como lo menciona Ortega Villalobos (1999), los programas de atención


individual en los sitios de trabajo, contemplan la difusión de la información en
cuanto al estrés, sus causas y la forma de controlarlo a través de la educación
para la salud de los trabajadores, para ayudarlos a desarrollar habilidades
personales que les permitan reducir el problema, se emplea la distribución de
trípticos, carteles, conferencias, videos, etcétera.

La idea principal consiste en tratar de identificar los agentes causales del estrés, y
lograr hacerlos evidentes al trabajador; mostrar a éste las posibilidades de
solución o el manejo inteligente del estrés, para poder actuar en consecuencia y
contrarrestarlo.
Para Cano Vindel (2002), es importante mejorar los hábitos del trabajador, la
alimentación, el ejercicio físico, los ritmos de sueño, así como propiciar las
actividades recreativas, disminuir las adicciones y evitar la vida sedentaria.

Además, son de gran utilidad las denominadas técnicas de atención, que


consisten en métodos para ayudar a los trabajadores a resolver sus reacciones
fisiológicas y psicológicas, con estrategias para reducir el estrés en el ambiente
laboral.
Melgosa (1997) insiste en que es importante que se practiquen ejercicios de
relajación, auto entrenamiento, bioretroestimulación, ejercicios respiratorios,
autoestima, meditación y aun yoga.

En forma complementaria, se enseña el uso de estrategias para la administración


del tiempo, priorización de problemas, desarrollo de la capacidad de planeación,
técnicas de negociación; así como ejercitar habilidades para la toma de
decisiones, la solución de conflictos, la conducta asertiva, el manejo del tiempo y
en general, el desarrollo de mejores relaciones humanas.

¿Qué pueden hacer las organizaciones para colaborar con sus funcionarios y
funcionarias en cuanto al manejo del estrés laboral?

Es importante considerar las mejoras físicas, ergonómicas, de seguridad y de


higiene del entorno laboral en los centros de trabajo, pues tienen particular
relevancia para los trabajadores, al representar la preocupación real y el esfuerzo
patente de la empresa por mejorar el bienestar de sus empleados.

Las medidas de cambio de la organización persiguen la reestructuración de los


procesos y tareas, que permitan desarrollar las capacidades del trabajador,
mejorando su responsabilidad y formas de comunicación, por medio de programas
de asistencia para los trabajadores, círculos de calidad, grupos de asesoría,
soporte, participación activa, trabajo en equipo, solidaridad laboral, desarrollo
profesional, promoción de su creatividad y procesos de mejora continua.

El cambio se debe propiciar, por medio de la incorporación gradual de los


trabajadores a la organización, mediante diferentes estrategias, como el desarrollo
organizacional, la adecuación de los estilos de liderazgo, la redistribución del
poder, la autoridad y la participación responsable y activa en los procesos de toma
de decisiones de las áreas, favoreciendo la comunicación interna formal e
informal, mejorando el ambiente de trabajo, creando un clima laboral favorable
para la empresa y propicio para el desarrollo sustentable, sano e integral, de la
vida productiva de los trabajadores.

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