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Efesios 4

El documento aborda la importancia de vivir de manera digna del llamado de Dios, enfatizando la humildad y la unidad del Espíritu en la comunidad de creyentes. Se destaca que todos los cristianos comparten una misma esperanza, fe y bautismo, y que cada uno ha recibido gracia y dones espirituales para edificar el cuerpo de Cristo. Finalmente, se exhorta a los creyentes a despojarse del viejo hombre y adoptar una nueva vida en Cristo, caracterizada por la verdad, la bondad y el perdón mutuo.

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Efesios 4

El documento aborda la importancia de vivir de manera digna del llamado de Dios, enfatizando la humildad y la unidad del Espíritu en la comunidad de creyentes. Se destaca que todos los cristianos comparten una misma esperanza, fe y bautismo, y que cada uno ha recibido gracia y dones espirituales para edificar el cuerpo de Cristo. Finalmente, se exhorta a los creyentes a despojarse del viejo hombre y adoptar una nueva vida en Cristo, caracterizada por la verdad, la bondad y el perdón mutuo.

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La unidad del Espíritu

4:1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que
fuisteis llamados,

Ahora trae un llamado a vivir correctamente, pero solo después de explicar lo que Dios hizo
por nosotros. servirle y obedecerlo por gratitud.

Cuando comprendamos realmente cuánto hizo Dios por nosotros, naturalmente querremos
servirle y obedecerle por gratitud. a ser dignos del llamado de Dios.

2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en
amor,

Un andar digno ante Dios estará marcado por humildad y mansedumbre, no por un deseo
insistente de defender nuestros propios derechos y promover nuestra propia agenda.

Soportándoos con paciencia los unos a los otros.

3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

c. Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: Esta actitud humilde y
perdonadora hacia los demás, naturalmente, cumple este don de la unidad del Espíritu.

implicaba su unión con Cristo por la fe y, por lo tanto, la unión de unos con otros como
miembros de su cuerpo”. (Bruce)

4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra
vocación;

Tenemos unidad debido a lo que compartimos en común. En Jesús compartimos un cuerpo,


un Espíritu, una esperanza de nuestra vocación, un Señor, una fe, un bautismo y un Padre.
Cada una de estas áreas comunes es mayor que cualquier diferencia potencial.

5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos,
y en todos.

Pero Pablo solo hablaba aquí del bautismo en agua, que es la señal visible de la obra común
de Dios en cada creyente y, por lo tanto, la base de la unidad. No hay bautismos separados
para judíos y gentiles.

7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por
lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 9 Y eso
de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la
tierra? .10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos
para llenarlo todo.

aFue dada la gracia: A todos se nos ha dado gracia conforme a la medida del don de Jesús.
Esta es la base para la distribución de dones espirituales por parte de Dios hacia Su iglesia:
gracia, la dádiva inmerecida, y gratis, de Dios. Nadie merece o se ha ganado los dones
espirituales.

Esta dádiva ocurrió (como se describe proféticamente en Salmos 68:18) cuando Jesús subió al
cielo.
Cautiva la cautividad: se refiere a la crucifixión y resurrección de Jesús, Cristo conquistó a
Satanás y la muerte. En su ascensión vinieron todos los dones espirituales.

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros,


pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo,

Constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y


maestros: Pablo describe cuatro cargos (no cinco, como se menciona comúnmente, y de
manera errónea, “los cinco ministerios”).

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos
niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de
hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo
la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien
todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan
mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe: Esta es la primera meta de la obra de Dios a
través de los cargos que el da y del perfeccionamiento de los santos.

Otra forma en la que la madurez es descrita es el crecer en Jesús, quien es la cabeza. Otra
vez, esto define la dirección de la madures. Nunca brillamos “independientemente” de Jesús,
crecemos en aquel.

La nueva vida en Cristo


17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan
en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de
Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que
perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de
impureza.

Que ya no andéis como los otros gentiles: El andar de los Gentiles esta caracterizado por la
vanidad de su mente. Al final, su forma de pensar es vanidosa porque tienen el
entendimiento entenebrecido – porque son ajenos de la vida de Dios.

i. Esto no es para decir que el hombre, en su rebelión en contra de Dios, no es capaz de


poderosas metas intelectuales. Pero se puede decir que tales logros quedan cortos de la
verdadera sabiduría, porque el temor del Jehová es el principio de la sabiduría (Proverbios
9:10).

Fundamentalmente, la ignorancia y falta de entendimiento del hombre, es un problema del


corazón. No solamente se muestra en una necia negación de Dios, sino también en sus faltas
morales (lascivia, impureza, avidez).

i. Los Gentiles de los cuales Pablo habla, eran ateístas o creían en dioses quienes a su vez
eran inmorales. Por lo tanto, en su negación del Dios verdadero, ellos negaban cualquier
estándar de moralidad a la cual ellos deben de responder.
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido
por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de
vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y
renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en
la justicia y santidad de la verdad.

La idea es la de “vestirse” a una diferente manera de vivir.

i. Piensa en un prisionero que ha sido liberado de prisión, pero que aún usa su ropa de
prisionero y actúa como prisionero, no como un hombre libre. Lo primero que tu le dirías a
esa persona es: “ponte ropas nuevas.

Esto es tan fundamental para el Cristiano, que el crecimiento de éste puede aún ser descrito
como la renovación de vuestra mente (Romanos 12:2).

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos
miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro
enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con
sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria
edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con
el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en
Cristo.

El nuevo hombre tiene control de sus emociones (amargura, ira, enojo y más). Cuando tales
cosas emergen, él es capaz de tratar con ellas de una manera que glorifique a Dios.

Si dejamos pasar el enojo por mucho tiempo o dejamos que pase el día se puede convertir
em amargura y ahí si transgredimos lo que Dios nos manda ya se convertiría en pecado

El nuevo hombre busca el mostrar la misma benignidad, misericordia y perdón con otros los
cuales Dios le muestra. Si tratamos a otros, de la manera que Dios nos trata, cumplimos cada
cosa que Pablo nos dijo que debemos hacer en este capítulo.

iii. No es que debamos de perdonar porque Jesús nos perdonará. Perdonamos porque Él nos
ha perdonado. “Es el hecho histórico de Cristo, de una vez por todas, alejando el pecado por
el sacrificio de Si mismo, el cual es aludido.” (Moule)

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