0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas15 páginas

Por La Senda

El documento narra la Pasión de Jesús, desde su condena hasta su crucifixión y sepultura, destacando la injusticia de su juicio y la importancia de su sacrificio. Se reflexiona sobre el significado de la cruz, la compasión hacia Jesús y la necesidad de reconocer nuestra fragilidad ante su amor. Finalmente, se menciona la resurrección de Cristo como la esperanza de los cristianos y la fuerza que nos sostiene en la fe.

Cargado por

cuentacanvas1982
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas15 páginas

Por La Senda

El documento narra la Pasión de Jesús, desde su condena hasta su crucifixión y sepultura, destacando la injusticia de su juicio y la importancia de su sacrificio. Se reflexiona sobre el significado de la cruz, la compasión hacia Jesús y la necesidad de reconocer nuestra fragilidad ante su amor. Finalmente, se menciona la resurrección de Cristo como la esperanza de los cristianos y la fuerza que nos sostiene en la fe.

Cargado por

cuentacanvas1982
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Jesús condenado a muerte

“ Pilato dijo “No encuentro en él ningún motivo de condena”.


No obstante, hizo flagelar a Jesús y lo entrego para que lo
crucificaran” (Lc 23,4; Mt 27,26).
Es la rapidez de la justicia humana
humana——-y su parcialidad —-cuando
parcialidad—
interesa condenar a Dios… ¡Señor Jesús, líbranos de nuestras
injusticias!
No permitas que la poca coherencia de nuestro cristianismo sea
ocasión de que otros te condenen o condenen a tu iglesia.
Jesús toma la cruz hacia el Calvario

“Los judíos cogieron a Jesús. Y, llevando el mismo su cruz, salió hacia


el lugar llamado “cráneo”, que en hebreo se dice Gólgota”
(Jn 19,16,17).
Aquel cuya palabra es irresistible, se deja ahora conducir
serenamente a la muerte, para reparar con su obediencia nuestras
desobediencia. ¡Señor
Jesús ! Guíame por la senda de tus mandatos ,aunque a veces ese
camino parezca terminar en el calvario.
Jesús cae bajo la cruz

“Él llevó sobre si nuestros sufrimientos, cargó con nuestros dolores”


(Is 53,4).
La cruz pesaba: eran todas nuestras cruces sobre los hombros de Jesús. Y
Jesús cayó bajo su peso. ¡Señor Jesús, que tu caída no nos escandalice!
Haznos creer que tu yugo es verdaderamente suave y tu carga ligera.
“¿Cómo podré consolarte? ¿A quien te compararé, virgen, hija de
Sión? Grande como el mar es tu quebranto” (Lam 2.13).
La tarea de la madre no termina nunca; tenía que estar allí, en las
callejuelas de
Jerusalén, acompañando, colaborando, ofreciéndose. ¡Señor Jesús,
que nunca os separemos a tu Madre de ti!
El cirineo ayuda a Jesús

“Al salir fuera de la ciudad encontraron a un hombre de CIrene


llamado Simón. Y le obligaron a llevar la cruz siguiendo a Jesús”
(Mt 27,32; Lc 23,26).
Aquella cruz no era un adorno; y la importancia por la fuerza…. Por
eso era más difícil para simón aceptarla como regalo de mano de Dios
para su mayor bien, ¡Señor Jesús, haznos amar la cruz no sólo cuando
esta lejos, sino cuando nos toca a nosotros!
Una mujer limpia el rostro de Jesús

“ Lo vimos sin figura, sin belleza, sin aspecto atrayente,


despreciado y evitado de los hombre (Is 53,2-3).
Un detalle de bondad, en medio de tanto odio. Un gesto
valiente de caridad en medio de tanta cobardía. ¡Señor Jesús,
convéncenos de la verdad de tus palabras: “lo que hacéis al
más pequeño de mis hermanos me lo hacéis a Mí”.
“Tenemos un Sumo Sacerdote capaz de compadecerse de nuestras
debilidades, pues ha sido probado en todo, excepto el pecado”
(Hb 4,15).
El todopoderoso ha agotado sus fuerzas… para dárnoslas a noso-
tros, para que podamos decir como san Pablo: “ Todo lo puedo,
apoyado en Aquel que me fortalece”. ¡Señor Jesús, convencidos de
nuestra pequeñez “nos
gloriamos de nuestra debilidad”, te consagramos nuestra fragilidad,
pues nos basta tu gracia!
JESÚS HABLA A LAS MUJERES DE JERUSALEN

“Unas mujeres lloraban y se lamentaban por el. Jesús, vuelto hacia


ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi, sino por vosotras
y por vuestros hijos… “. Por que, si hacen esto con el árbol verde,
¿Qué se hará con el
seco?”(Lc 23,27
23,27--31).
Eran símbolo de Israel, árbol infructuoso, pueblo de corazón
hipócrita y seco. ¡Señor Jesús, por los sufrimientos de tu Pasión,
conviértenos a Ti, danos un corazón nuevo!
“Si, haciendo el bien, tenéis que padecer, eso es meritorio ante Dios. Cristo
mismo padeció por vosotros, dando ejemplo para que sigáis sus
huellas” ( 1Pe 2,20
2,20--21).
Las huellas de su camino de cruz marcan la tierra, como las caídas marcan
nuestra vida cristiana: “el justo cae siete veces al día…” “¡señor Jesús,
convierte nuestras caídas en fuente de humildad, no en motivos de
desanimo!”
“Los soldados se repartieron la ropa de Jesús, echando suerte. La
túnica no tenia costura, sino que estaba tejida de arriba abajo, y se
dijeron: No la dividamos, sino echemos a suertes, a ver a quien le
toca” (Mt 27,34-35; Jn 19, 23-24).
Pobreza de Jesús, desposeído de todo, para enriquecernos con su
pobreza a nosotros, tan apegados a las cosas, “donde está tu tesoro
allí está tu corazón”, haz que pongamos únicamente nuestra riqueza
en Ti”
Jesús Clavado en la cruz

“Cuando llegaron al sitio llamado Gólgota lo crucificaron. Lo mismo


que a los dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda”
(Lc 23,23)
A la vista de todos, como escarmiento público; porque dijo que era
rey… ¡Lo era! Y lo es, y sigue desde su trono haciéndonos regalos
regios: el perdón , su madre, su Corazón. ¡Señor Jesús, si no hay mayor
prueba de amor que dar la vida por los que se ama, no nos dejes caer
en la tentación de dudar de tu amor!
“Jesús gritó: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”. E, incli-
nando la cabeza, expiro” (Lc 23,46; Jn 19,38).
Misión cumplida. Tanto amó Dios al mundo, a nosotros, que entregó
su Hijo a la muerte. El corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pe-
cados, acaba de dictar la mejor lección a los discípulos que, junto a
María, quieren tomar enserio el evangelio. ¡Señor Jesús, cordero de
Dios que con tu muerte quitaste el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros!
“Después de esto, José de Arimatea… se presentó a Pilato para
pedir que le dejara retirar el cuerpo de Jesús. Pilato lo concedió. Y el
bajo de la cruz el cuerpo de Jesús” (Jn 19,38).
Este cuerpo, lleno de heridas, nos ha salvado. En el regazo de María,
como en los años de la infancia, Jesús duerme… Ante Él, ante ella,
nosotros, los causantes de esta muerte, los favorecidos por esta
muerte. ¡Virgen María, que diste vida al cuerpo humano del Hijo de
Dios, ruega por nosotros, pecadores!
El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro

“Envolvieron el cuerpo de Jesús en un lienzo y lo depositaron


en un sepulcro excavado en la roca, en el que nadie había sido
puesto antes” (Lc 23,52
23,52--53).
podía descansar después de la lucha. El cuerpo de quien es
señor de la vida esperaba su victoria, que ni la piedra ni los
soldados podrían retardar. ¡Virgen María, al acompañarte en tu
soledad, aumenta nuestra fe en la victoria de tu Hijo y nuestra
esperanza en que, sin con Él sufrimos, reinaremos con Él!
Jesús resucitado
¿Podía imaginarse semejante solución? Cristo entra en esta vida gloriosa
donde todo su ser, comprendido su cuerpo, encuentra su termino en un es-
tado espiritualizado definitivo. Comienza el Reino celestial , final de los
hombres salvador y de la creación
transformada.
El Cristiano, aquí abajo, si posee la vida nueva de Cristo, espera aun su
pleno desarrollo. ¿estamos en esta espera? ¡Que Jesús nos
sostenga, y la Virgen María, su madre!

oración final
Revestido en el Bautismo de Jesucristo, lleno en la confirmación de la fuerza
del Espíritu Santo, el fiel cristiano nada tiene que temer de los enemigos de
su alma. Es vencedor con Cristo. Aun cuando camine en las sombras de la
muerte, tiene la plena seguridad, pues el Señor, su Pastor, esta con Él.
Que nuestra fidelidad diaria a la ley de Dios, que las penalidades de la vida
ofrecidas a Dios desarrollen y acaben el progreso de nuestra fe y nos
mantengan unidos a Dios. Que hoy y siempre sea esa nuestra esperanza. Que

También podría gustarte