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Los Miomas Son Tumoresr

Los miomas son tumores benignos del útero que pueden aparecer en cualquier etapa de la vida reproductiva de la mujer, siendo más comunes después de los 40 años y en mujeres con obesidad o ciclos menstruales irregulares. Aunque la mayoría de los miomas no causan síntomas y no requieren tratamiento, algunos pueden provocar complicaciones durante el embarazo o afectar la fertilidad, y su tratamiento puede incluir medicamentos o cirugía. La detección y seguimiento son importantes, ya que el tamaño y la ubicación de los miomas influyen en su impacto en la salud reproductiva.

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Los Miomas Son Tumoresr

Los miomas son tumores benignos del útero que pueden aparecer en cualquier etapa de la vida reproductiva de la mujer, siendo más comunes después de los 40 años y en mujeres con obesidad o ciclos menstruales irregulares. Aunque la mayoría de los miomas no causan síntomas y no requieren tratamiento, algunos pueden provocar complicaciones durante el embarazo o afectar la fertilidad, y su tratamiento puede incluir medicamentos o cirugía. La detección y seguimiento son importantes, ya que el tamaño y la ubicación de los miomas influyen en su impacto en la salud reproductiva.

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Los miomas son tumores benignos del útero que se presentan en cualquier etapa de la vida

reproductiva de la mujer. Son frecuentes, pero en pocas ocasiones hay que operarlos.

Si se les hiciera ecografía a 100 mujeres sanas que no presentan molestia alguna ni trastornos en
su ciclo menstrual, fácilmente podría encontrarse miomas en 60 de ellas. La presencia de estas
masas o tumores benignos, que pueden crecer dentro de la pared uterina (intramurales), en la
cavidad (submucosos) o en la parte externa del útero (subserosos), es más frecuente de lo que
parece, afirma la ginecoobstetra Cecilia Hernández, especialista en medicina reproductiva.

El útero es un órgano macizo, compacto y musculoso, muy sensible a las hormonas. “Cuando
existen desequilibrios hormonales se pueden producir fibromas en la matriz. Una a dos de cada 10
mujeres tienen algún grado de miomas, pero sólo el cuatro por ciento requiere cirugía, pues estos
se caracterizan por autolimitar su crecimiento”, explica el ginecoobstetra Carlos Arturo Díaz
Támara. El 30 o 40 por ciento de estos tumores sigue creciendo, todo depende del influjo
hormonal.

El tamaño es variable. Puede haber tumores muy pequeños, de uno a dos centímetros, y otros
muy grandes, de la longitud de una papaya.

¿Qué otros factores influyen?

La ginecoobstetra Cecilia Hernández señala que la genética juega un papel importante en la


predisposición de una mujer a desarrollar miomas. Lo que sí es claro, es que ‘el alimento’ que los
hace formarse son los estrógenos, hormonas femeninas.

“Cuando una mujer se acerca o está en la menopausia, los miomas tienden a reducirse o, por lo
menos, no aumentan de tamaño porque sus niveles de estrógenos caen”, indica la especialista.

Para Díaz, estos fibromas o tumores aparecen en cualquier momento de la vida reproductiva, pero
son más frecuentes después de los 40 años. Es más factible su presencia en mujeres obesas, con
ciclos menstruales irregulares o que no han tenido hijos.

“Si una mujer se embaraza, disminuye la posibilidad de sufrir miomas a lo largo de su vida, pues el
útero cumple con la función para la cual fue diseñado y, por lo tanto, la influencia de las hormonas
que lo regulan se modula de una manera que disminuye el riesgo”, dice el especialista. En cuanto
a las obesas, agrega, el tejido graso que tienen en exceso produce, en una proporción importante,
otro tipo de hormona llamada estrona (producida por la grasa), que favorecería la predisposición
de presentar miomas en el útero.

¿Qué efectos tienen?

Los miomas son tumores del músculo liso del útero que nunca desaparecen solos; usualmente
permanecen, pueden crecer (a veces palparse) y reproducirse. Cabe aclarar, sin embargo, que su
curso no es predecible: algunos pueden permanecer pequeños durante toda la vida y otros
pueden crecer rápidamente en un momento determinado. Para que aumenten de tamaño deben
tener un vaso sanguíneo que los haga crecer.

Es posible que se degeneren, formen quistes o pedículos (hijitos), se calcifiquen o sangren, sobre
todo en el embarazo. En casos muy raros — menos del 1 por ciento — tienen degeneración
maligna, aunque se ha cuestionado si es cierto que el tumor pasa de benigno a maligno o que
desde el comienzo era un tumor canceroso.
Durante la gestación pueden degenerarse e infartarse, ocasionando dolor y, en algunos casos,
partos antes de tiempo. Los de un tamaño superior a los 5 cm o localizados cerca de la cavidad
son los que tienen más riesgo de complicar el embarazo.

En esta etapa, los miomas también pueden sangrar o producir alteraciones en las contracciones,
las cuales no son efectivas, y trancar o dificultar el trabajo de parto; si el mioma está delante, el
bebé no puede pasar y habría que hacer cesárea. Si se degenera, tendría que abrirse a la
paciente para detectar la causa del sangrado. “Cuando un mioma llega a comprometer una o
ambas trompas, puede interferir con la fecundación y a su vez con el logro de un embarazo. Si
ocupa o deforma la cavidad uterina, podría impedir la implantación del embrión y, en tal sentido,
habría mayor riesgo de pérdida del embarazo”, afirma Hernández.

Tratamiento

Los miomas no se desvanecen con tratamientos médicos. Sólo desaparecen con operación.
Eventualmente, dice la ginecoobstetra Hernández, antes de extirparlos quirúrgicamente se utilizan
medicamentos que pueden reducir el tamaño del tumor.

El tamaño (más de 5cm), la ubicación o los síntomas que provocan son indicadores para
extirparlos.

Se puede hacer una cirugía abierta, en la cual se corta la membrana que cubre el mioma para
separarlo del útero, se reseca (extirpa) y se repara la herida. Con la cirugía se buscan extirpar
completamente los miomas. Pero esto no es posible siempre.

También es factible operarlos con láser o con laparoscopia, aunque depende de la habilidad del
especialista que los intervenga.

Síntomas

De acuerdo con la ginecoobstetra Cecilia Hernández, en la mayoría de los casos los miomas
pasan desapercibidos porque no generan síntomas ni aparentes alteraciones en la capacidad
reproductiva.

El ginecoobstetra Carlos Díaz explica, por su parte, que según el sitio en el que se localicen
producen manifestaciones distintas: aquellos que se sitúan dentro de la pared del útero provocan
cólicos muy fuertes; si están en la parte exterior, la mujer experimenta sensación de bulto y
molestias abdominales inespecíficas (sensación de peso, distensión, obstrucción) y, en el caso de
encontrarse en la cavidad uterina, sangrado excesivo pero sin dolor.

Es posible que se formen en los tres lugares de manera simultánea al crecer, por lo que los
síntomas pueden combinarse. Los sangrados a destiempo también indicarían su presencia.

Según Díaz Támara, es clave que la mujer tan pronto perciba que su periodo cambia de manera
repentina en la manifestación o intensidad del dolor, cantidad de sangrado y duración del
manchado, consulte con el especialista lo más pronto posible.

Métodos alternativos

Una vez se detectan, ya sea a través del tacto o por ecografía, el especialista debe vigilarlos en su
crecimiento. Normalmente, se le indica a la paciente bajar de peso (si está obesa), se le
prescriben medicamentos, la mayoría de ellos a base de hormonas femeninas en concentraciones
y dosis que dependen de cada caso, o se le regulan sus ciclos. Los tratamientos dependen de la
edad de la mujer y de sus antecedentes de gestación. No es lo mismo tratarla en edad fértil que en
la menopausia.

Se sugieren controles periódicos cada seis meses para constatar que el tamaño no ha aumentado.
Un fibroma que no produzca síntomas ni sangrado y tenga un tamaño menor (por ejemplo, de 2 a
3 cm) no es necesario extirparlo. Si la mujer está muy cerca de la menopausia, dice el
ginecoobstetra Carlos Díaz, puede esperar a que esta ocurra, pues tiene una ventaja: como
descienden los niveles hormonales, los miomas pueden involucionar y no requeriría cirugía. Todo
depende del tamaño y la molestia que estos causen.

En algunos casos seleccionados, se les puede inyectar una sustancia que bloquee la circulación
que los nutre, de manera que involucionen. Sin embargo, este recurso no es muy frecuente, ya
que muchas veces la localización de la artería es difícil.

“También se puede complementar la intervención tradicional con métodos alternativos como


homeopatía, acupuntura o terapia neural”, indica Díaz. Estas intervenciones, agrega, buscan
estabilizar el tamaño del mioma o producir su involución.

Andrea Linares G.
Redactora ABC del bebé.

Los procedimientos para tratar estos tumores benignos deben ser consultados con el especialista,
pues se debe tener en cuenta en qué situación médica se encuentra la paciente.

Cualquier mujer puede presentar miomas durante su etapa reproductiva o, incluso, después de
esta. Estos son tumores benignos que se encuentran en el útero y que varían en su tamaño y
localización.

“El útero es un músculo y tiene unas células musculares; estas pueden sufrir un proceso que se
llama hiperplasia; es decir, aumentan su tamaño (…) No incrementa la cantidad del número de
células, sino la dimensión de las células”, explica el ginecoobstetra del alto riesgo obstétrico Álvaro
Cano Quiñones, de la Clínica de la Mujer.

Se desconocen las causas exactas del por qué aparecen. Sin embargo, existen grupos de la
población que pueden ser más propensos a presentarlos; por ejemplo, “las mujeres que no han
tenido hijos, las que no tienen actividad sexual frecuente o convencional y las de raza negra.
Algunas que tienen obesidad u otro tipo de cambios a nivel de los estrógenos y demás por
compromiso hormonal”, afirma el ginecoobstetra Juan Carlos Mendoza, director general de
Asociados en Fertilidad y Reproducción Humana y presidente de la Asociación Colombiana de
Fertilidad y Medicina Reproductiva.

Son benignos y la posibilidad de que se vuelva maligno, según el doctor Mendoza, es menor al 1
por ciento.
¿Pueden afectar la fertilidad?
Muchas mujeres piensan que, al tener un mioma, no pueden quedar en embarazo. Sin embargo,
esto depende de la ubicación y el tamaño del mioma.
Existen tres tipos:
- Submucosos: se ubican en la cavidad uterina y pueden producir sangrados intermenstruales
(fuera del periodo de menstruación). Además, tienen una relación directa con la imposibilidad de
embarazarse, debido a su localización, ya que en algún momento pueden actuar como un
dispositivo intrauterino que impide la fecundación.
- Intramurales: están dentro de la pared del útero. Se caracterizan por aumentar la dimensión de
este órgano. Y, dependiendo del tamaño, producen dolor o compresión de estructuras vecinas del
útero; por ejemplo, pueden presionar los uréteres contra la cavidad de la pelvis.
- Subserosos: se localizan debajo de una capa del útero llamada la serosa uterina. Estos miomas
no necesariamente afectan o condicionan el embarazo porque no tienen relación directa con la
cavidad. No obstante, esto depende del tamaño. Además, pueden generar dolor, si están muy
cerca del recto o contra el intestino.

¿Y el tamaño?
Pueden medir desde uno hasta 30 centímetros, pero eso depende del crecimiento que presenten
en cada paciente. “Hay miomas que no teniendo más de 4 o 5 centímetros dificultan lograr un
embarazo por la alteración que producen en la función de los órganos reproductivos, bien por el
peso o la localización que tienen, distorsionando la anatomía y comprometiendo la fertilidad. Y
existen algunos que están hacia la parte externa del órgano y que no la alteran mayor cosa, así
sean grandes”, explica Mendoza.

“Otro problema podría suceder cuando son múltiples, pues pudieran eventualmente tener una
relación con el compromiso vascular del útero; ‘secuestran’ sangre para alimentarse y esto
condicionaría también la función reproductiva”, agrega.

Tratamientos
Existen dos tipos de procedimientos para tratar estos tumores benignos.

El primero consiste en suministrar sustancias que disminuyen su tamaño, pues evitan la


producción de estrógenos y, teniendo en cuenta que los miomas se ‘nutren’ de estas hormonas,
pues no van a tener fuente de ‘alimentación’. Y el segundo es la clásica cirugía para extirparlos
denominada miomectomía, la cual hoy en día se puede practicar con métodos de mínima invasión
como la laparoscopia.

El primer método está indicado cuando se sospecha que la cirugía para retirar los miomas puede
dejar el útero muy lesionado, dificultar el proceso de gestación o cuando el riesgo de extirpar el
útero es mayor. Así, este tratamiento médico se usa con el fin de reducir el tamaño de los tumores,
los cuales, según el doctor Cano Quiñones, “pueden disminuir entre un 30 y un 50 por ciento y, a
veces, esa reducción puede mejorar las condiciones para practicar una cirugía más fácilmente y
dejarlo en mejores condiciones”.
En el procedimiento quirúrgico, Mendoza aclara que “se trata de dejar el útero en buenas
condiciones, pero se ha calculado que de 1 de 600 a 800 mujeres que se operan para retirar un
mioma pudieran perder el útero en el procedimiento”.

La selección del método es un asunto netamente médico. Si son sintomáticos, producen dolor,
crecen rápidamente, obstruyen algún órgano o quizás comprometen la fertilidad, se deben operar.

Según Mendoza, “clínicamente se clasifican para saber qué tipo de cirugía es la más viable,
entonces ya depende es de cómo el especialista catalogue el tema y qué vía escoge,
pretendiendo que quede en la mejor condición posible”.

¿Qué hay que saber?


- Después de una cirugía para miomas, es prudente esperar 4 o 6 meses para buscar un
embarazo, ya que el útero queda lesionado y se debe esperar su
óptima cicatrización.
- Una mujer que busca un embarazo y tiene un mioma debe
acudir a su ginecólogo para que, después de observación médica, se
seleccione el tratamiento adecuado.
- Generalmente pasan inadvertidos y no producen síntomas.
Por eso, es importante hacerse exámenes
periódicamente.
- Una mujer con miomas debe estar en control periódico con el fin
de conocer la evolución de estos tumores y de acutar, si es
pertinente.
- No todas las mujeres tienen la misma patología y el diagnóstico
y tratamiento varían.

Por Karen Johana Sánchez


Redactora ABC del bebé

La miomatosis uterina es el tumor benigno ( no canceroso) mas común en la mujer. Se dice que
una de cada 4 mujeres pueden padecerlo. La gran mayoría de estas mujeres no tienen ningún
problema por padecerlos. Ahora bien los miomas pueden ocasionar problemas dependiendo de su
tamaño, localización o número.

La edad en la cual mas frecuentemente se presentan es entre los 30 y los 40 años de edad, pero
en verdad se pueden presentar en cualquier momento. Su presencia va a depender sobre todo a
la presencia de hormonas femeninas (estradiol), por lo que es difícil encontrarlos en la
adolescencia o en la postmenopausia, en cambio no es raro observar que aumenten durante el
embarazo.
Los miomas también llamados leiomiomas o fibromas son secundarios al crecimiento anormal de
un grupo de células de la pared uterina. La localización es variada y pueden estar en la superficie
del útero, en el grosor de su pared o en el interior del útero; aunque existen combinaciones. Los
tamaños pueden ser muy variados y son desde muy pequeños hasta tamaños que abarcan toda la
pelvis y parte baja del abdomen.

Los síntomas mas comunes son:

1)Cambios en el sangrado menstrual

· Mayor cantidad

· Mayor duración

2)Dolor a la menstruación

· Sangrado en momentos no menstruales

· Anemia

3)Dolor

· Pelvis o parte baja de la espalda

· Dispareunia (dolor a la relación sexual)

4)Opresión

· Dificultad para iniciar micción, orinar frecuentemente en pequeñas cantidades

· Estreñimiento o/y opresión rectal

5)Fertilidad

· Esterilidad

· Perdidas fetales

La gran mayoría de las mujeres presentan combinaciones de estas molestias.

El diagnostico se realiza por medio de la historia clínica y se puede corroborar con estudios como
el ultrasonido, histerosalpingografia, laparoscopia e histeroscopia.

El tratamiento va a depender de los antecedentes de cada paciente y de los síntomas de cada una
de ellas. Pero en general se considera que deben de recibir tratamiento siempre y cuando
presente, hemorragia menstrual abundante o continua, cuando se asocian a otro tumor (por
ejemplo de ovario), crecimiento rápido, dolor pélvico o problemas de fertilidad.

Como se comento previamente hay muchas mujeres que no presentan síntomas y no se ven
afectadas por la presencia de los miomas y por lo tanto no requieren tratamiento siempre y cuando
el tumor no sea grande. En el caso de las mujeres que se encuentren cerca de la
menopausia y que no tengan molestias severas pueden no requerir de tratamiento.

En el caso de que exista embarazo y miomatosis uterina, en general no va a causar


problemas ni a usted ni a su bebe. Lo que si se presenta en general es un aumento del
tamaño de estos por

En caso de ser portadora de miomatosis una revisión periódica es indispensable.

el estado hormonal en el cual se encuentra. En el caso de dar problemas pueden ocasionar,


perdidas fetales, paros pretérminos o presentaciones anormales (que el bebe no se coloque de
cabeza al final) y por lo tanto la necesidad de realizar una cesárea. En mas raras ocasiones los
miomas también pueden obstruir la salida del útero y no permitir la salida del bebe, en estos casos
también es necesaria la realización de una cesárea. La otra complicación que se puede presentar
es que después del nacimiento la presencia de sangrado uterino importante lo cual es una
verdadera urgencia y que puede ameritar la extirpación del útero en ese momento.
El tratamiento consiste en remover el o los tumores, y esto se puede realizar de dos formas
miomectomía o histerectomía. Antes de la cirugía ciertas mujeres pueden requerir de un
tratamiento a base un análogo de GnRH (Zoladex) para disminuir el tamaño de los miomas.
a) Miomectomía: Consiste en retirar únicamente los tumores sin quitar el útero. Esto se puede
realizar por medio de laparoscopia, histeroscopía o laparotomía (cirugía que se realiza abriendo la
pared abdominal).
b) Histerectomía: Esta consiste en retirar el útero, incluyendo los momas. También se puede
realizar por laparoscopia o laparotomía.

Nombres alternativos Volver al comienzo

Fibroides; Fibromioma; Leiomioma; Mioma

Definición Volver al comienzo

Son tumores no cancerosos que se adhieren o se desarrollan dentro de la pared del útero, un
órgano reproductor femenino.

Causas, incidencia y factores de riesgo Volver al comienzo

Los miomas uterinos son el tumor pélvico más común. Se pueden observar en 1 de cada 5
mujeres en edad de procrear (el tiempo después de comenzar la menstruación por primera vez y
antes de la menopausia).

Los miomas generalmente afectan a las mujeres después de más de 30 años de edad, ocurren
poco en mujeres menores de 20 años y en las que han llegado a la menopausia. Son más
frecuentes en mujeres de raza negra que en mujeres de raza blanca.

Se desconoce la causa de los miomas en el útero. Sin embargo, el crecimiento de los miomas
uterinos parece depender de la hormona estrógeno. En tanto una mujer esté menstruando, los
miomas probablemente seguirán creciendo, por lo general de manera lenta.
Los miomas uterinos pueden ser tan diminutos que puede ser necesario un microscopio para
observarlos. Sin embargo, también pueden crecer con un gran tamaño, pueden llenar todo el útero
y pesar varias libras. Aunque es posible que sólo se desarrolle un mioma uterino, generalmente
hay más de uno.

Algunas veces, un mioma uterino cuelga de un tallo largo, que está adherido al exterior del útero y
se denomina mioma pediculado.

Síntomas Volver al comienzo

 Llenura o gases abdominales


 Sangrado entre períodos o sangrado muy prolongado con períodos
 Aumento de la polaquiuria
 Sangrado menstrual abundante (menorragia), a veces con el paso de coágulos de sangre
 Calambres pélvicos o dolor con los períodos
 Sensación de llenura o presión en la parte baja del abdomen
 Dolor repentino e intenso debido a un mioma pediculado

Nota: a menudo no hay síntomas.


Signos y exámenes Volver al comienzo
Un examen pélvico muestra un útero agrandado, de contorno irregular y con un aspecto tumoral.
Este diagnóstico es generalmente confiable, sin embargo, en algunos casos se dificulta,
especialmente en las mujeres obesas. Los miomas uterinos se han confundido con los tumores
ováricos, inflamación de las trompas de Falopio y con el embarazo.
Se puede realizar una ecografía transvaginal o una ecografía pélvica para confirmar el diagnóstico
de miomas.
Es posible que sea necesario realizar una biopsia endometrial (biopsia del revestimiento del útero)
o una laparoscopia pélvica para descartar cáncer.
Tratamiento Volver al comienzo
El tratamiento depende de diversos factores, como:
 Edad
 Salud general
 Gravedad de los síntomas
 Tipo de miomas
 Si está en embarazo
 Si desea tener hijos en el futuro

Algunas mujeres simplemente pueden necesitar exámenes pélvicos o ecografías de vez en


cuando para vigilar el crecimiento del mioma.
El tratamiento para los miomas puede abarcar:
 Pastillas anticonceptivas (anticonceptivos orales) para ayudar a controlar los períodos
menstruales abundantes
 Suplementos de hierro para prevenir la anemia debido a los períodos abundantes
 Medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINES), como el ibuprofeno o el naprosín,
para cólicos o dolor con la menstruación

Algunas mujeres pueden necesitar terapia hormonal (inyecciones de Depo Leuprolide) para
reducir el tamaño de los miomas uterinos. Este medicamento reduce la producción de las
hormonas estrógeno y progesterona. Las hormonas crean una situación en el cuerpo que es muy
similar a la menopausia. Los efectos secundarios pueden ser severos y pueden abarcar sofocos,
resequedad vaginal y pérdida de la densidad ósea. El tratamiento hormonal puede durar varios
meses. Los miomas uterinos comenzarán a crecer tan pronto se suspenda el tratamiento. En
algunos casos, la terapia hormonal se utiliza durante un período de tiempo corto antes de la
cirugía o cuando la mujer esté esperando llegar a la menopausia pronto.
La cirugía y los procedimientos empleados para tratar los miomas abarcan:
 Extirpación histeroscópica de los miomas: este procedimiento ambulatorio puede ser
necesario para mujeres con miomas que crecen dentro de la cavidad uterina. En este
procedimiento, se inserta una pequeña cámara e instrumentos a través del cuello uterino
dentro del útero para retirar los miomas.
 Embolización de la arteria uterina: este procedimiento detiene el suministro de sangre al
mioma, haciendo que muera y se encoja. Los efectos a largo plazo de este procedimiento
aún se desconocen y la seguridad de un embarazo después de la intervención es una
preocupación.
 Miomectomía: con esta cirugía se extirpan los miomas y, generalmente, es el
procedimiento elegido para las mujeres que desean tener hijos, ya que por lo general se
puede preservar la capacidad de procrear. Otra de las ventajas de la miomectomía es que
controla el dolor o el sangrado excesivo que experimentan algunas mujeres afectadas por
dichos miomas uterinos. Se pueden desarrollar más miomas después de la miomectomía.
 Histerectomía: esta cirugía invasiva puede ser una opción si los medicamentos no
funcionan y otras cirugías y procedimientos no son una opción.

Ver también: tratamiento de miomas


Grupos de apoyo Volver al comienzo
National Uterine Fibroid Foundation - www.nuff.org
Expectativas (pronóstico) Volver al comienzo
Un mioma pedunculado puede resultar retorcido y causar un ensortijamiento en los vasos
sanguíneos que irrigan el tumor. Este tipo de mioma puede necesitar cirugía.
Un mioma algunas veces bloquea las trompas de Falopio e impide que los espermatozoides
alcancen y fecunden los óvulos, lo cual puede causar problemas de fecundidad. En algunos casos,
los miomas pueden impedir que el óvulo fecundado se implante en el revestimiento uterino, pero
con el tratamiento apropiado se puede restablecer la fecundidad.
Después de que un embarazo se desarrolla, los miomas existentes pueden crecer debido al
incremento del flujo sanguíneo y de los niveles de estrógeno, pero generalmente vuelven a su
tamaño original después del nacimiento del bebé.
La mayoría de las mujeres puede llevar el embarazo a término, pero algunas de ellas terminan
dando a luz en forma prematura, debido a que no hay espacio suficiente en el útero.
Algunas mujeres embarazadas que presentan miomas pueden necesitar una cesárea dado que
estos miomas pueden bloquear ocasionalmente la vía del parto o hacer que el bebé quede mal
posicionado.
Complicaciones Volver al comienzo
Los miomas pueden ocasionar esterilidad, y pueden provocar igualmente un parto prematuro.
El dolor severo o el sangrado excesivo causado con miomas uterinos puede requerir una cirugía
urgente.
En raras ocasiones, se pueden presentar cambios cancerosos, los cuales generalmente ocurren
después de la menopausia.
Situaciones que requieren asistencia médica Volver al comienzo
Consulte con el médico si se presentan cambios graduales en su patrón menstrual, como flujo más
abundante, aumento de los cólicos o sangrado entre períodos), o si se siente llenura o pesadez en
la parte inferior del abdomen.

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Mioma

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Un mioma es un tumor benigno y no canceroso que crece en el tejido muscular del útero o
miometrio.
Sólo un 0,5% de los miomas se convierten en tumores malignos (sarcomas). Se estima que
aproximadamente una de cada cuatro a cinco mujeres de más de 35 años de edad padecen de
este tipo de tumor.
Contenido

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 1 Clasificación
 2 Origen
 3 Sintomatología
 4 Diagnóstico

 5 Tratamiento

Clasificación [editar]

Se clasifican generalmente en función de su localización: submucosos - en el endometrio-,


intramurales - en el miometrio- y subserosos - fuera de miometrio, hacia el exterior uterino-.

Origen [editar]

La aparición y crecimiento del mioma se ve favorecido por los estrógenos por lo que su
presentación se produce en la edad fértil de la mujer; resultando muy infrecuente que lo haga
antes de la primera menstruación (menarquia) o después de la menopausia.

Sintomatología [editar]

La mayoría de los miomas no presentan síntomas. Por otra parte, a veces incluso pequeños
miomas situados en el endometrio pueden causar metrorragias importantes y/o hipermenorreas y
así en ocasiones incluso provocar una anemia.

Diagnóstico [editar]

En muchos casos, la exploración bimanual por un ginecólogo permite detectar la presencia de


estos tumores, su tamaño y localización. En pacientes obesas o miomas pequeños, sin embargo,
la exploración puede ser confusa - falsos negativos-.
La técnica diagnóstica por la imagen más útil - relación información proporcionada/precio- es la
ecografía que se puede realizar tanto por vía vaginal como abdominal. Los ecógrafos modernos
permiten detectar miomas de hasta 5mm y los sistemas Doppler que incorporan permiten analizar
su vascularización. Otras técnicas diagnósticas por la imagen son la tomografía axial
computerizada (TAC) y la resonancia nuclear magnética (RNM).

Tratamiento [editar]

El tratamiento de los miomas dependerá de la clínica que generen. Teniendo en cuenta la


benignidad del tumor, en los casos asintomáticos, en ocasiones se prescinde de un tratamiento
propiamente dicho, recomendándose un control periódico mediante ecografía.
En otros casos -síntomaticos- los miomas son susceptibles de ser operados y otros pueden
tratarse médicamente.

Miomas: ¿hay que preocuparse?

Los miomas son bolitas de masas que se forman en el útero, y en ocasiones se tiene que extirpar
porque molestan
Por: EFE
13-Agosto-2008
Tags relacionados: miomias, utero, molestias
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Los miomas o fibromas son masas de tejido muscular que se desarrollan de forma anómala en el
útero o en el cuello uterino. No suelen ser cancerosos pero pueden provocar molestias y es
conveniente controlar su número y tamaño. En ocasiones hay que extirparlos.

Operar los miomas no es necesario en todos los casos, e incluso aunque se extirpen pueden
volver a producirse. Existen fármacos para controlarlos y evitar las molestias que generalmente
van asociadas a estos tumores benignos.
Causas de la

aparicion de miomas

Los miomas afectan a aproximadamente el 70 por ciento de mujeres y suelen aparecer entre los
30 y los 50 años de edad. Su número y tamaño disminuye progresivamente con la menopausia y a
veces desaparecen por completo con la edad.

Las causas del crecimiento de estos tumores benignos no están claramente establecidas, pero se
apuntan como razones principales la herencia genética y la abundancia de estrógenos, que
favorecen la aparición de miomas.

La obesidad está relacionada con una mayor presencia de estrógenos en la sangre, aunque no
todas las mujeres con sobrepeso tienen fibromas ni todas aquellas que son delgadas están libres
de sufrirlos.
Cáncer e infertilidad

Sólo en unos pocos casos el mioma se convierte en un tumor maligno, o leiomiosarcoma, pero no
por ello hay que olvidar las revisiones ginecológicas periódicas, para tomar medidas urgentes si se
aprecian cambios significativos en los fibromas.

Estos tumores son en algunas ocasiones causa de infertilidad y abortos repetidos. Una vez más, la
revisión ginecológica podrá establecer claramente la necesidad o no de extirpación o exéresis.

Los miomas no interfieren en modo alguno durante los embarazos y partos, aunque algunos
estudios apuntan a que podría existir una relación entre los nacimientos por cesárea y la presencia
de miomas en la madre.

En caso de extirpación, la más frecuente es la histeroscopía, que consiste en introducir una


pequeña cámara en el útero para eliminar los miomas. Esta intervención quirúrgica se realiza con
anestesia y el postoperatorio es muy rápido.

La miomectomía es otro tipo de intervención quirúrgica que se aplica también para la exéresis del
mioma o miomas. Preserva totalmente el útero, pero no garantiza la desaparición de nuevos
miomas en el futuro. En los casos más graves hay que recurrir a la histerectomía, extirpación del
útero, con o sin ovarios.

Síntomas y tratamiento

Los síntomas de los miomas son prácticamente inexistentes en la mayor parte de casos, y por lo
general su presencia en el útero o en el cuello uterino se descubre en la revisión ginecológica,
bien con un examen pélvico manual, o bien, de forma más fiable, con una ecografía pélvica, un
escáner o una resonancia magnética.

Por lo general los miomas no producen molestias, pero esto no siempre es así. Los síntomas más
frecuentes son las hemorragias uterinas anormales, tanto por su abundancia como por su
aparición entre las menstruaciones, dolores en el bajo abdomen o sensación de presión en la
pelvis.

En caso de hemorragias anormales, cuando se pierde mucho hierro, es importante mantener


estable sus niveles consumiendo alimentos ricos en este metal y tomando suplementos que
contengan hierro.

Magnesio y vitamina B contribuyen a reducir los niveles de estrógeno y, en consecuencia, pueden


ayudar a evitar y controlar el desarrollo de miomas.

Estreñimiento crónico, hemorroides y problemas urinarios son otros de los síntomas cuando los
miomas son muy grandes.

Antes de recurrir a la cirugía, y cuando el o los miomas son grandes y numerosos, lo más
aconsejable es recibir medicación que reduce la función del ovario y hace descender los niveles
de estrógeno en la sangre.

Este tipo de tratamiento no hace desaparecer el mioma, pero sí frena su desarrollo. Los posibles
efectos secundarios de la medicación son la aparición de síntomas parecidos a los de la
menopausia, tales como sofocos, reducción de la masa ósea, sequedad vaginal, cambios de
humor, sudoración, etcétera

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